Archivos en la Categoría: Consejos de Elías: 01 – 22

Consejo 22

1. En el alto y poderoso nombre del Padre Eterno, os doy mi saludo de Pastor por última vez en esta manifestación a través del entendimiento del hombre.

2. He aquí, rebaño, que los Cielos se encuentran abiertos para todo aquel que se prepare y se lave en las aguas del pozo de Jacob; la Luz del Espíritu Santo descendió entre los hombres, mas ha llegado ese momento tan temido por vosotros, en el cual por última vez oigáis al Divino Maestro comunicarse por conductos humanos.

3. He aquí el Camino verdadero, el camino de la luz en el que he posado a vuestro espíritu.

4. 1950 toca su final y os vuelvo a preguntar: ¿Tenéis atrición? ¿Lleváis contrición? Leer Más

Consejo 21

1. Heme aquí, rebaño amado, una vez más desciendo entre vosotros por la caridad infinita del Padre en esta alba bendita de gracia.

2. Sois el pueblo de la luz, Israel; sois la luz del mundo y la sal de la Tierra, y en verdad os digo, que de esta luz que lleváis en el espíritu debéis entregar a aquellos que carentes se encuentran de ella.

3. He aquí que las naciones divididas están, y los hombres se destrozan los unos a los otros.

4. Y, ¿por qué de todo esto? Porque contemplo la tiniebla en su entendimiento, y el egoísmo, la ambición y la muerte han sembrado su simiente en esas tierras, y por tanto, el dolor, el sufrimiento y la sangre son la cosecha amarga de este tiempo. Leer Más

Consejo 20

1. He descendido desde el Más Allá por la voluntad altísima del Padre, para entregaros mi enseñanza de Pastor, para que con ella os guiéis en el camino.

2. Estudiad la Doctrina que el Señor ha venido a entregaros en este Tercer Tiempo, para que con ese estudio ampliéis vuestro criterio y vuestro conocimiento y así no os estacionéis en el camino.

3. El Señor quiere que aprendáis todo cuanto podáis de Su enseñanza, para que llegado el instante preciso pueda Él desbordar sobre vuestro espíritu Su mandato, y vayáis a los caminos en busca de vuestro hermano que perece y que sufre. Leer Más

Consejo 19

1. Llegad, llegad, ovejas amadas, al regazo del Pastor para que depositéis en él vuestras cuitas y vuestros sufrimientos; descansad, reclinad vuestra sien, y alejaos un momento de la amargura de la vida.

2. Saboread el dulzor de mi palabra, para que en vuestro camino de amargura recordéis que lleváis la esencia divina en lo recóndito de vuestro espíritu.

3. Saturo vuestro espíritu de amor, y fuerza os doy para que no durmáis más, para que no seáis como las plantas parásitas que no fructifican porque no llevan semilla; semilla de valor y amor ha venido el Pastor a depositar y a desbordar en lo profundo de vuestro corazón. Leer Más

Consejo 18

1. ¡Oh!, rebaño amado, el Pastor se apacienta entre vosotros con amor infinito, para daros su calor y para deciros que reclinéis una vez más vuestra frente cansada en mi regazo.

2. Desciendo entre vosotros para señalaros el puerto de salvación, porque sois los pequeños que todavía podéis naufragar en el mar embravecido de la perversidad humana.

3. Reconoced y recibid al Divino Maestro que viene entregando Su enseñanza por conducto del entendimiento humano; ¡grande es su amor! Mas he aquí que vosotros no alcanzáis a comprender ese amor y esa enseñanza divinos. Leer Más

Consejo 17

1. Soy Elías, vuestro Pastor amantísimo que llega a iluminar vuestro corazón y espíritu, para que podáis conducir vuestros pasos dentro de la Ley.

2. No sois los inocentes, y no os podéis eximir de la Ley; se os ha entregado veintidós preceptos que claramente os la explican, y en ellos se os ha dicho: No tomarás la mujer de tu hermano, ni harás mal a las que no sean de tus hermanos.

3. El Pastor contempla las lágrimas de las florecillas que habéis mancillado; yo Elías, conozco el íntimo sollozo en su corazón y veo el fruto amargo que habéis arrojado sobre su sendero. Leer Más

Consejo 16

1. Bienvenidos seáis los que venís a recibir la dulzura del Pastor, a cobijaros bajo la sombra del Árbol corpulento, y a descansar en él de la fatiga del mundo.

2. Vengo a consolar vuestro corazón y a entresacaros de la duda que habéis recogido en vuestros caminos, donde acecha el lobo que desea veros alejados de las cosas celestiales.

3. Conoced, amados míos, el lugar que a cada quien le corresponde y que le ha trazado la mano bendita del Señor. Leer Más

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