Consejo 21

1. Heme aquí, rebaño amado, una vez más desciendo entre vosotros por la caridad infinita del Padre en esta alba bendita de gracia.

2. Sois el pueblo de la luz, Israel; sois la luz del mundo y la sal de la Tierra, y en verdad os digo, que de esta luz que lleváis en el espíritu debéis entregar a aquellos que carentes se encuentran de ella.

3. He aquí que las naciones divididas están, y los hombres se destrozan los unos a los otros.

4. Y, ¿por qué de todo esto? Porque contemplo la tiniebla en su entendimiento, y el egoísmo, la ambición y la muerte han sembrado su simiente en esas tierras, y por tanto, el dolor, el sufrimiento y la sangre son la cosecha amarga de este tiempo.

5. ¡Ay, de las viudas! ¡Ay, de los huérfanos! Porque llenos se encuentran sus corazones de dolor, y es Israel el primero que deberá levantarse de entre todos los pueblos de la Tierra, para que reciban luz en su corazón en vez de tinieblas.

6. Vosotros, Israel, que sois el pueblo de la luz, debéis hacer partícipes a vuestros hermanos de la luz que lleváis, luz que tenéis en el espíritu por la caridad infinita del Padre.

7. He aquí que el momento llegará en que no habrá religión ni secta alguna en la faz de la Tierra, sino que todos unidos, como hijos de un mismo Padre, se unirán en un solo Sello, y la luz del candelero iluminará al mundo entero.

8. El Padre ha venido en este Tercer Tiempo en pos de los espíritus, y no en pos de las materias, porque es el espíritu quien ha sido creado a Su imagen y semejanza, no la materia.

9. Os encontráis en la medianía del camino, mas no habéis llegado aún al final, y no creáis que, aunque el año 1950 en que terminará la manifestación por el entendimiento humano se encuentra a la puerta, esté próxima la conclusión de vuestra lucha.

10. Por el contrario, debéis seguir caminando revestidos de la fortaleza que el Padre os ha venido a entregar alba tras alba, para que al cumplir vuestra misión, llevéis la luz en vuestro camino y no seáis el ciego que camina entre tinieblas.

11. Los 144.000 elegidos del Señor de las doce tribus de Israel, unos en materia y los otros en espíritu, deberán ser reunidos y congregados ante su Señor.

12. Yo, Elías, como precursor en todos los tiempos, he sido delante de Israel; soy el faro luminoso que ilumina los caminos del pueblo del Señor, soy la barca salvadora que se aposenta en las aguas del mar embravecido para rescatar a los náufragos que perdiéndose van en su iniquidad.

13. Humanidad: ¿Por qué dudáis de que el Divino Maestro haya descendido entre vosotros una vez más en Espíritu? ¿Acaso porque no ha descendido en los palacios de los reyes ni donde se encuentran las galas del mundo con sus vanas pedrerías?

14. Entre vosotros Él se encuentra, desde el año de 1866 derramando Su verbo divino en este Tercer Tiempo, y ha venido como en todos los tiempos, en la humildad, porque es entre los humildes donde ha venido a aposentarse una vez más.

15. En el Segundo Tiempo, el Divino Maestro también vino entre los humildes, y tuvo por templo un portal y por cuna un pesebre; ¿por qué pues, humanidad, os sorprendéis de verle rodeado de los humildes en este Tercer Tiempo?

16. El Pastor os dice con humildad infinita, que esta virtud ha venido a dejar entre vosotros, y por eso deberéis ser humildes para seguir la huella incansable del Padre.

17. Ninguno de vosotros se perderá, es ése el mandato del Padre y ésa Su voluntad.

18. Israel deberá continuar siendo el pueblo de la luz, y a vosotros, rebaño amado, os digo: En el Primer Tiempo fue Moisés quien guiara vuestros pasos, para llevaros a aquellas tierras que vuestro Padre Gran Jehová os ofreciera en ese tiempo, como anticipación y parábola de vuestra verdadera Tierra de Promisión que se encuentra en lo espiritual.

19. Cuando os encontrabais esclavizados en las garras del Faraón se levantó Moisés con el mandato del Padre para guiaros hacia la tierra de Canaán, a la Palestina, la tierra que manaba leche y miel.

20. Hoy os encontráis en el Tercer Tiempo, y ya no son esas tierras el lugar donde habréis de ser guiados por mí, así como os guiara Moisés en el Primer Tiempo, sino que os conduciré a la verdadera Tierra Prometida, a vuestra patria espiritual que se halla en el Más Allá.

21. Seguid la huella divina para que transitéis en ella en este tiempo, y no seáis más el menesteroso ni sintáis el cansancio, porque en verdad, siendo el pueblo más rico de la Tierra, no habéis sabido reconoceros y por eso os sentís los desposeídos.

22. No habéis sabido reconocer todo cuanto lleváis en la mano, ni habéis podido apreciar cuanto el Maestro ha engalanado y depositado en vuestro espíritu, y yo, vuestro Pastor, lleno de amor vengo hacia vosotros para esclareceros las cosas con mi palabra, y a deciros que os deis cuenta de quién sois y de dónde venís, para que ya no desaprovechéis más el tiempo.

23. ¿Por qué contemplo entre vosotros el dolor y la amargura? ¿Por qué no apuráis la savia infinita que el Maestro os entrega a cada instante, ahora que se encuentra entre vosotros?

24. He aquí que al que habéis llamado Rabí de Galilea una vez más ha descendido entre vosotros los espíritus, encarnados y desencarnados, conduciéndoles por el camino certero de luz y verdad.

25. No seáis los ingratos, no hagáis que solloce el Espíritu Divino, porque si grande es el dolor que lleváis, aún mayor es el dolor en su Espíritu al ver que no habéis sabido tomar del alimento que Él derrama en Su savia infinita.

26. Fe os ha faltado, y por esa falta de fe os sentís pequeños y débiles, siendo que la palabra del Maestro a cada momento os reviste de fortaleza.

27. No seáis negligentes, no continuéis en el letargo, porque habréis de ser vosotros quienes doctrinéis a los distintos pueblos, y os toca hacer en vuestros hermanos lo que ha sido hecho en vosotros.

28. La trompeta sonora ha sonado para toda la humanidad; mirad que se acerca la guerra de ideas, y las sectas y religiones podrían caer sobre vosotros y encontraros débiles.

29. Luchad desde ahora que vuestro Divino Maestro se encuentra entre vosotros, aprovechad la ocasión.

30. El Padre Eterno vendrá a pediros unificación, y vendrá a ver si sois los humildes, si habéis sido obedientes y si habéis llevado el propósito de unificación por vuestros caminos.

31. La justicia del Padre será entre vosotros, Israel, y os preparo y os anuncio lo que ha de venir, porque profeta siempre he sido entre vosotros, y mi voz de profeta os habla en esta alba de gracia.

32. Unificaos, Amaos los unos a los otros como es la voluntad del Padre; llevad mis palabras y practicadlas, porque sano y bueno es el consejo de vuestro Pastor.

33. Corto, muy corto es ya el tiempo en que entre vosotros escucharéis esta palabra.

34. ¿Qué haréis después, cuando este apoyo, esta gran caridad que hoy tenéis entre vosotros ya no la tengáis más? Sois, como os dijera el Divino Maestro en el Segundo Tiempo, semejantes a los pequeños niños en las plazas, que lloran cuando deben reír, y ríen cuando deben llorar.

35. Enjugo vuestro llanto, porque contemplo que vais por vuestro camino derramando lágrimas; ¡cuán pocos son los que han aprovechado este tiempo de gracia!

36. No os habéis sabido espiritualizar, porque estudio y análisis de la Palabra divina os ha faltado; el Mundo Espiritual de Luz os ha entregado vastas explicaciones de las enseñanzas del Divino Maestro y, ¿qué habéis hacho de ellas?

37. Habéis permitido que el polvo las cubra y el viento se las lleve; ¿haréis lo mismo con mis consejos?

38. Vosotros sois los profetas que habréis de testificar al mundo la llegada del Espíritu de Verdad en el Tercer Tiempo, y también habréis de prevenirle de todo cuanto ha de acontecer.

39. El Padre os pide cumplimiento; no os conforméis tan sólo con escuchar Su divina palabra, no. Es menester que la practiquéis.

40. Preparaos, os dice el Pastor, porque no sea que mañana, cuando la necesidad espiritual de vuestros hermanos toque a vuestra puerta, calléis porque no sepáis que contestar a sus preguntas.

41. Sed los soldados firmes que habrán de levantarse en la lucha del Tercer Tiempo, a depositar la Ley en el mundo con todo el amor y todas las armas que el Padre ha venido a entregaros.

42. Y llevaréis la causa del Señor a los corazones sencillos, que se convertirán por la luz que vosotros depositéis en sus entendimientos y en sus espíritus, para que sean también los hijos agraciados de Dios.

43. Esta es vuestra lucha, ésta es la razón de vuestra existencia en este mundo, a eso habéis venido.

44. Venid a vuestro Padre Celestial, venid a vuestro Pastor espiritual, abrid los ojos y ved cómo el odio, la mala voluntad y el desengaño cubren el mundo.

45. El caos invade el Universo y vosotros, ¿qué esperáis?

46. Orad, y pedid porque la paloma del Espíritu Santo venga sobre las naciones para entregarles Su caridad y para que la paz resuene en este mundo, porque si cumplís lo que habéis prometido, el Señor también os cumplirá.

47. Habéis prometido vuestra unificación a cambio de la paz de las naciones, y el Señor presto está a concedérosla; mas, ¿dónde está, pueblo, la unificación que al Padre habéis ofrecido?

48. Bienaventurado el corazón que ama a Dios, porque siempre tendrá la Vida Eterna.

49. bienaventurado el que tenga caridad y más caridad por su prójimo, porque él contemplará a Dios.

50. Velad y orad en vuestros caminos, os pide una vez más vuestro Pastor.

51. Cuatro ángulos de este mundo: A pedimento de mi rebaño y en el nombre del Padre, os entrego la luz, el perdón y la caridad infinita.

52. Mujeres desoladas, huérfanos abandonados, madres que sollozáis en los caminos, en este instante os cubro con mi manto de Pastor, enjugo vuestras lágrimas y aparto el dolor de vuestro lado.

53. Que mi paz de Pastor nunca se aparte de vosotros.

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