25 Diciembre 1949

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 033

01. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad!

02. En este día en que desciende mi Espíritu Divino de la Escala de Perfección a la de Jacob, para enviar desde allí mi Rayo universal entre vosotros. Yo os recibo en representación de los Siete Sellos y de todo el Universo, y una vez más os doy mi perdón y mi bendición.

03. Mi Espíritu Divino está presente entre vosotros, mis brazos abiertos para recibiros, mi ósculo divino es en cada uno de mis discípulos, pero ese ósculo en verdad os digo, es universal.

04. Con esa alegría, con ese amor, con que vosotros os estrecháis en estas albas de gracia, dais gozo a mi Espíritu. Si vosotros entre hermanos así os estrecháis y si así os deseáis ventura y paz, ¿qué no ha de entregaros a vosotros vuestro Padre?, ¿qué no ha de decir vuestro Señor a cada uno de sus hijos?

05. Abro mi Arcano de misericordia y lo desbordó en todo el Universo; me manifiesto en todo sitio, en todo camino y en todo espíritu. Dejó pruebas de mi existencia y de mi paz en la senda de cada una de mis creaturas; unas me saben sentir, otras no. Mas todos encuentran en su camino el presente de amor, el mensaje de paz que el Padre les deja a sus hijos; porque si entre vosotros, Israel, tenéis al Padre comunicándose por medio del entendimiento humano, en los demás pueblos de esta gracia, en este día que el universo conmemora, me he hecho sentir en todos, en verdad.

06. Esa bendita niñez ha sentido la paz y el júbilo en su espíritu; la juventud se ha detenido un instante a recordar que siendo su Dios, vino a nacer en cuanto hombre en este mundo, por amor a los hombres. Los ancianos han derramado también sus lágrimas recordando los días de su niñez, recordando el regazo cálido y amable en donde fueron nacidos; a las familias que se han disgregado, se han reunido espiritualmente en este día de amor.

07. Los que moran esta Tierra y los que se encuentran en el Más Allá, se han enlazado por un momento al recuerdo del nacimiento de vuestro Dios en cuanto hombre. En la mayor parte de los pueblos de la Tierra ha habido conmemoración y ha habido culto; mas os dice el Maestro: Sois vosotros los que tenéis la manifestación más material y más clara de mi Espíritu, porque habéis tenido la gracia en este Tercer Tiempo de escucharme a través de los Portavoces y entonces mi voz, haciéndose humana a través de vosotros mismos, esclarece los misterios, la profundidad de mi Obra y de mis revelaciones.

08. Sois por eso, los discípulos del Tercer Tiempo los que conmemoráis en lo más profundo de vuestro corazón, sin ritos, ceremonias, ni festines profanos. Sois los que sentís el júbilo en el espíritu y aprovecháis el momento para estar en comunión con el Padre, y en concordia y armonía con vuestros hermanos.

09. De cierto el Maestro os dice, Israel, en esta alba de gracia: Llevad en lo profundo de vuestro corazón, guardad ahí el recuerdo de todas estas cosas y poned en práctica mis enseñanzas. Esa será la mejor conmemoración que hagáis de mis ejemplos, de mis obras que entre vosotros dejo. Si contempláis que el mundo conmemorando acontecimientos divinos traspasa los límites de lo espiritual, del respeto de la Espiritualidad, para caer en la profanación, perdonadle, como Yo los perdono; que se acerca el instante de conmoción espiritual en todo el universo. Entonces los hombres despertarán en el fondo de sí mismos no por voces humanas, para penetrar en la verdadera senda y volver de lleno a Mí.

10. El camino lo tengo preparado. Las pruebas, los acontecimientos y las voces surgirán en el camino de los pueblos y de los hombres, y por medio de esos acontecimientos y pruebas preparados por mi Espíritu para el despertar de toda la humanidad, el espíritu humano se levantará.

11. A vosotros os enseño y os fortalezco con mi Enseñanza, para que no os sintáis tímidos ni ignorantes, ni faltos de conocimiento o intuición en el momento de la prueba espiritual para la humanidad. Os preparo para que en esos tiempos sepáis orar. Sepáis hacer la paz y la luz por medio de vuestra oración, de la oración unificada de los pueblos.

12. Sepáis hablar en el momento oportuno con verdadera luz y espíritu, y sepáis también poner en práctica mis enseñanzas en los trances más difíciles para vuestro espíritu. Porque delante de vosotros se suscitará una contienda, una batalla próxima de espíritus, de religiones, de sectas, de ideas, doctrinas y teorías. Esa división que en el seno de vosotros Israel habéis sentido, habéis tenido y contemplado y habéis sufrido, esa misma contienda, ese caos contemplaréis.

13. En todo el universo se levantarán las grandes religiones tratando de unificar a sí mismas las demás religiones; expondrán ideas, hablarán con mi Palabra dada en otros tiempos y nada lograrán. Exasperados los hombres, los ministros, los deseosos de esa unificación universal de los espíritus lanzarán anatemas, amenazas sobre la humanidad y esos anatemas no serán temidos por los hombres.

14. Vendrá la pugna; unos caerán vencidos, otros se levantarán para caer vencidos más tarde por otros más fuertes. Y en todo ello entrará mi Obra, mi Palabra, mi sacrificio, mi Nombre y mi Divino Espíritu sangrará, no con la sangre del cuerpo de Jesús, sino la vida misma de mi Espíritu Divino se derramará en dolor y en amor sobre toda la humanidad.

15. De entre los pueblos débiles, de entre los pueblos humillados por las razas que se han creído grandes, superiores en el mundo, surgirán los profetas, los espíritus elevados que comunicados con mi Espíritu, comunicados con el Más Allá, darán el camino, la contestación y la luz a los pueblos de la Tierra.  Vivid prevenidos, Israel, para que no desconozcáis a los buenos, a los verdaderos profetas, que he de levantar en todas las naciones y pueblos de este mundo. Vivid alertas, para que no desconozcáis sus profecías.

16. Estad preparados y velad para que podáis descubrir a los falsos profetas, a las falsas doctrinas, a las ideas que puedan llevar a los hombres al precipicio, porque vuestra fuerza espiritual, de el fuerte Israel, la prestaréis a mis soldados, a mis fieles, a mis testigos que surjan entre la humanidad. También vuestra fuerza espiritual servirá para detener el avance, para sellar los labios de los falsos, de aquellos que aprovechándose del caos universal, querrán levantarse seduciendo a las muchedumbres con falsa palabra y con falsa intención.

17. Después de este caos surgirá mi Obra clara, limpia y pura. Lo que revelé a los hombres en el Primer Tiempo brillará en la Conciencia de la humanidad; lo que traje a la humanidad en el Segundo Tiempo resurgirá con esplendor. Entonces el mundo contemplará que mi Obra no pasa, que solamente los hombres pasan; que mi Obra es inmutable e imperecedera. Que la Ley dictada por el Padre a Moisés, es Ley para todos los siglos, las Eras y todos los tiempos; y que lo que Jesús trajo al mundo, siendo Pan de Vida Eterna, es pan para todos los tiempos en la eternidad del espíritu.

18. El hambre del espíritu humano buscará nuevamente mi Pan; su sed buscará nuevamente el vino y allí encontrarán promesas, preparación, anuncio de nuevas cosas y eso lo encontrarán entre vosotros. Porque cuanto el mundo vuelva en busca del Primero y Segundo Testamentos, vosotros estaréis poseyendo ya el Tercer Testamento.

19. Sois vosotros los que tendréis que llegar entre la humanidad, para decirle cuál es el cumplimiento de la promesa del Padre, de las profecías de los profetas; cuál es también el cumplimiento de lo que Jesús dijo, anunció y prometió a sus apóstoles. Con palabra clara, con esencia verdadera, con amor llevaréis vosotros la Buena Nueva del Tercer Tiempo, hasta donde mi mano os permita llegar. Y no sabéis, Israel, cuánto tiempo dure vuestra lucha para que el Espiritualismo quede establecido en el haz de la Tierra, para que la Doctrina del Espíritu Santo, el Consolador, eche raíces en el espíritu de la humanidad.

20. No sabéis cuánto tiempo dure vuestra labranza; pero vosotros no midáis por tiempos, por meses o por años vuestra lucha, ni tan siquiera por existencias. Vosotros tenéis el deber de preparar a vuestros hijos para que en ellos mi Obra continúe su avance, para que en ellos encuentre mi Obra un paso más firme hacia delante, una manifestación, un testimonio más claro y verdadero del que vosotros hayáis dado.

21. ¿Por qué contemplo fríos a vuestros hijos? Por ventura, ¿no les habéis dado el buen ejemplo, como Yo os he enseñado? Sed los maestros de las nuevas generaciones. ¡Preparad vuestra enseñanza! ¡Preparad vuestra lección! ¡Conducid por el camino certero a todos aquellos corazones, que Yo os he confiado! No os concretéis a fortalecerlos y a conducirlos por la senda humana. Pensad que es el espíritu de ellos, de esas nuevas generaciones, el que ha traído la misión principal de mi Obra a esta Tierra.

22. Vuestro corazón sangra porque habéis luchado en el camino, porque entre los seres más queridos de vosotros habéis encontrado la reaciedad, la desobediencia, la incredulidad y la frivolidad. Habéis sido desconocidos y lastimados en vuestro corazón y esa herida la ocultáis, pero Yo la descubro, Yo la sano con el bálsamo de mi amor y os revisto de paciencia y de virtud para que con vuestros ejemplos, con vuestro silencio, con vuestra dignidad espiritual vayáis sembrando en aquellos corazones la calma, la luz y la verdad.

23. Los que han sido dóciles, los que han penetrado por mi senda con ahínco, con buena voluntad y con amor han dado dulces frutos a vuestros labios y esa dulzura os ha ayudado en la prueba. Cuando el trance difícil se ha presentado en el seno de vosotros, esa unificación espiritual de vuestra familia ha sido el baluarte, el sostén para que vosotros paséis la prueba apaciblemente esperando solamente de mi mano, llenos de fe, llenos de esperanza y de fortaleza, el instante de caridad. Mas no desesperéis, que en verdad os digo, mi Obra es más fuerte que vosotros, es más fuerte que la fuerza de los que me aman y muchas veces más fuerte, que la fuerza de los que hoy no me siguen ni me aman.

24. La fuerza de vosotros que sois los hijos de la fe y la luz, tendrá que vencer, ¿cuándo? No lo sabéis. ¿Cuál será la forma de vuestro triunfo? Tampoco conocéis la forma en que vendrá. Cumplid; cumplid con vuestro deber, no solamente como un deber. Recreaos en verdad en vuestro destino y misión. No desesperéis. No llevéis amargura en vuestra faz ni corazón ante los tropiezos. Mientras las cosas os sean posibles, luchad y cuando lleguéis al límite de vuestro espíritu y de las fuerzas de vuestro corazón, de vuestra moral, depositad vuestra causa en mis manos, sin abandonarla vosotros; mas lo que no podáis hacer, dejádmelo llenos de respeto, de Conciencia y de amor, y entonces Yo en el momento propicio, os daré pruebas de que no os abandono en el camino.

25. No solamente os confío a vuestros hijos para que en ellos veáis mi simiente. Bien sabéis que la porción espiritual marcada a cada uno de vosotros no se concreta a vuestra familia por la sangre; todos aquellos que mi mano puso en vuestra senda son espíritus que os confió para que cultivéis.

26. A unos tendréis oportunidad de cultivarlos paciente y minuciosamente; a otros, de vez en vez, depositaréis en su espíritu la simiente; pero aun en esa forma ello será fructífero y habrá creaturas quienes, una sola vez en vuestra existencia humana, se crucen en vuestro camino y esa sola ocasión bastará a vosotros para transformar con vuestra simiente, que es la Mía, la existencia de ellas. Una vida de sufrimiento podéis tornarla con una palabra, con una frase, con una caricia espiritual, en una vida de bienandanza, de paz. Al hombre encadenado a los vicios con una palabra podéis libertarlo. Un espíritu envuelto en los remordimientos de las culpas, de las ofensas pasadas, podréis también liberarlo, acercándolo a Mí para recibir mi perdón y todos esos espíritus formarán parte de la porción destinada por Mí a cada uno de vosotros.

27. Si entre esa porción están los que os desconozcan, los que os hieran, los que os juzguen en verdad en forma contraria a lo que Yo os he entregado, no temáis. Si vuestros mismos hermanos por la sangre, si vuestros mismos hijos, o aún vuestros padres os han desconocido, perdonadles.

28. Quiero contemplar ese perdón entre vosotros y si os han ofendido, desconocido y juzgado, los que no tienen lazos ni parentesco material con vosotros, no los miréis como extraños y también perdonadles, que si Yo contemplo ese perdón en mi pueblo, de cierto os digo, prodigios haré entre vosotros. Aún cuando esas pruebas durasen mucho y lacerasen profundamente a vuestro espíritu y carne, tampoco temáis, que el día llegará en que Yo os levante sobre de ellos mismos, no para que los contempléis inferiores, sino para que contempléis mi gracia, mi justicia y mi amor.

29. De estos grandes ejemplos os he entregado a través de los tiempos y si en el Segundo Tiempo os dí la parábola del hijo pródigo, sorprendiendo aquel padre sabio y amoroso a sus otros hijos, al perdonar y recibir al que lo había abandonado. Yo desde el Primer Tiempo hermosos y vívidos ejemplos de estas cosas os entregué.

30. José, el hijo de Jacob fue desconocido por sus hermanos, por el don de profecía con que el Padre lo había revestido. José fue vendido a los mercaderes egipcios por sus propios hermanos y anegado en llanto y en dolor por la acción de sus hermanos, penetró en Egipto como un esclavo; pero mi Espíritu estaba con él y allí lo levanté, le llené de gracia y sabiduría, lo libré de grandes pruebas, para fortalecer su fe y lo coloqué a la diestra del faraón para que gobernase Egipto.

31. Su espíritu lleno de virtud, fue espejo o imagen del Mesías, derramó bendición sobre aquella tierra que le confié a la nación del Egipto fue pródiga, fértil y abundante en todas sus cosas. En el tiempo que José le gobernó fue amado, reconocido y bendecido por el recuerdo de su Padre a quien no había vuelto a contemplar; aun sentía la espina en el fondo de su corazón por la acción de sus hermanos entregándolo a los mercaderes egipcios.

32. Mas mi justicia se hizo; la abundancia en el Egipto y el hambre y la miseria en las tierras de Canaán, y hubieron de levantarse los hermanos de José en busca del trigo en el Egipto y mi mano los condujo a la presencia de José, a quien habían olvidado y dado por muerto. He aquí, entonces la nobleza de aquel varón, la virtud de aquel espíritu dándose a conocer, perdonando a los que le habían ofendido y arrojado de su propio seno; José estaba de pie y de hinojos por su arrepentimiento, los otros. Mas él mandó llamar a su padre y con todos los suyos se sentó a la mesa; hubo festín en el Egipto y el Egipto admiró y amó también a la familia de Jacob, y a todos les amó en José por su virtud.

33. Así quiero premiar vuestra virtud. Toda obra buena y perfecta que salga de vuestro corazón tendrá siempre galardón. Quiero contemplar entre mi pueblo de Israel la simiente de José; quiero contemplar entre vosotros el florecimiento de aquella parábola que os di en el Segundo Tiempo, la del padre y el hijo pródigo. Quiero mirar entre vosotros sinceridad y verdad, para que entonces vuelvan a vuestro corazón y a vuestro seno todos o cuantos os han desconocido.

34. Sois vosotros los portadores de la bienandanza, de la paz y de la armonía; pero estas cosas no se han hecho efectivas entre mi pueblo por la falta de preparación de él, porque en el fondo de vuestro corazón luchan incesantemente el amor y el odio, el perdón y el rencor, la luz y las tinieblas. Cuando todo sea luz en vuestro corazón entonces, Israel bendito, veréis prodigios y haréis prodigios.

35. No vengo a reprenderos, no vengo a lastimar vuestra sensibilidad, ni a hacer alarde de mi Santidad, de mi perfección delante de vuestra imperfección. Vengo a ayudaros con mi Palabra, a revestiros de mi virtud, a fortaleceros y a deciros, que es posible que también vosotros seáis buenos como vuestro Padre. Perseverad en el amor del cual tiene que brotar el perdón y las bendiciones y entonces, mis hijos, tendréis que glorificar mi Nombre ante los prodigios.

36. Por esa virtud, esa práctica de vosotros, esa reserva de entre aquellos que han permanecido fríos e insensibles a mis llamados, en cuyos labios habíais oído vosotros la blasfemia para mi Obra, la incredulidad de mi presencia ante vosotros, veréis el mañana a los soldados firmes de mi Causa. De entre aquellos que también tomaron cargos en mi Obra para después abandonarla temporalmente, los contemplaréis penetrar por nueva senda, lo cual Yo permito, y por esa misma senda volverán desengañados a Mí, a mi Obra, a las revelaciones del Tercer Tiempo, a la verdad, que una vez más he venido a desbordar entre vosotros.

37. De cierto os dice el Maestro: Esta Obra Espiritualista es tan grande y es tan pequeño mi siervo, que no ha sido capaz de dejarla manifestar en mi esplendor. Mi siervo es mi pueblo multiplicado en recintos y en personas. Cada recinto y cada persona presentan mi Obra según su capacidad, su desarrollo espiritual; lo que han alcanzado de comprensión y de práctica en mi Obra, y la forma en que todo mi pueblo ha sentido mi Obra, de cierto os digo, es imperfecto.

38. Nadie me ha dejado manifestar en toda mi verdad, nadie ha presentado todavía mi Obra cual es, nadie ha tenido la pureza en su espíritu, en su entendimiento y en sus labios, para dejar reflejar mi verdad en todo su esplendor, en toda su magnitud. De allí que las multitudes se confundan, contemplando en unos una verdad y en otros, otra; en unos una obra y en otros, otra.

39. El Maestro a los incrédulos les dice: No habéis presentido mi Obra en toda su magnitud; pero sí cada corazón y cada siervo ha presentido un átomo de mi Obra, un átomo de mi verdad. Mas no digáis vosotros que ese átomo que presentís es toda mi Obra; decid que solamente es una pequeña parte, un fragmento, una partícula, una gota de agua del océano de mi verdad.

40. Por eso, he recibido el cumplimiento y la lucha de todo mi pueblo; por eso he bendecido el clamor, los sufrimientos y los méritos de todo Israel; por eso de cada uno corrijo las imperfecciones, para que el átomo de verdad que cada uno de mis siervos presenta al mundo, aumente, se multiplique y en verdad en luz, en conocimiento.

41. Cuando de todos vosotros hayan caído las imperfecciones, Yo uniré todos esos átomos de amor, todas esas partículas de luz y entonces, a través de vosotros, podré decir al mundo: ¡He aquí un reflejo de lo que es mi Obra! Porque aún todos vosotros unidos en perfección seréis pequeños ante mi magnitud; pero ese reflejo será grande, ese reflejo de luz que de vosotros parta hacia los demás, puede ser tan grande que conmueva las fibras y los cimientos más profundos de esta humanidad endurecida, engrandecida y dividida por sus ciencias, por sus ideas y por su materialismo.

42. Por eso, estoy preparando el último año de mis enseñanzas para vosotros, en el cual quiero que vosotros alcancéis primero a comprender vuestros errores, y en el cual, quiero que después los enmendéis; para que al final de esa etapa de mi Doctrina a través del entendimiento humano, podáis vosotros mostraros delante de Mí, limpios y unidos. Después Yo pueda mostraros a los demás; pueda Yo ofreceros los caminos del cumplimiento, las ocasiones de lucha, las tierras vírgenes, fértiles, estériles, en todas las cuales vosotros, como los conocedores labriegos, como los buenos sembradores de mi semilla, sepáis trabajar, fortalecer y labrar.

43. Mas antes de que Yo pueda ofreceros ese año y de recibir de vuestro espíritu el cumplimiento del presente año, porque en esta alba de gracia, en que por vez postrera me comunico entre vosotros en el presente año, vengo no solamente a Israel, sino en todo el Universo me hago presente, pues así me place recibir de todas las cosas, de todas las naturalezas, que forman mi Creación, su cumplimiento.

44. Mi Espíritu todo lo abarca y todo lo contempla, todo lo juzga y todo sopesa; pero ese juicio vosotros no lo alcanzáis a comprender cómo es y solamente dejo que alcancéis a comprender por medio de vuestra Conciencia, lo que vosotros habéis hecho. Os he enseñado que la Conciencia que lleváis en lo más profundo y en lo más alto de vuestro ser, es vuestro juez interno, es una luz, es una voz, una balanza en la cual se manifiesta la justicia divina. ¡Cuántas veces vosotros como seres humanos, aún pequeños como vuestro espíritu, no alcanzáis a comprender la magnitud de una buena obra vuestra, ni el alcance de vuestras faltas!

45. Sentís satisfacción y paz por las obras bien ejecutadas, y sentís intranquilidad y remordimiento cuando vuestra Conciencia os reclama lo hecho; pero es vuestro Señor, el Juez supremo, el que alcanza a conocer la profundidad y magnitud de vuestras obras, desde las más grandes hasta las más pequeñas. Y es mi voluntad que en ese instante vuestra Conciencia se ilumine aún más y vuestro espíritu recoja para recreo de mi Espíritu, para paz del vuestro, vuestra lucha, vuestro cumplimiento en la senda, vuestro cumplimiento en los deberes que Yo os he confiado en lo material y en lo espiritual.

46. El llanto que injustamente hayan derramado vuestros ojos lo ha recogido la tierra; una de vuestras lágrimas es perla para mi Espíritu; no quiero que las derraméis inútilmente ni por las cosas banales. No quiero que vuestro espíritu sangre ni vuestra carne llore de cobardía o timidez, ni de desesperación o enojo, porque entonces esas perlas pierden su virtud. Quiere el Maestro que cuando vuestros ojos o vuestro espíritu llore, sea con justicia para que ese llanto lave, si es de arrepentimiento, vuestras manchas; si es de perdón, las manchas de aquél que os haya ofendido; si es de amor, que dignifique y que bendiga.

47. Mi mirada os ha seguido en cada paso, palabra y pensamiento; para estímulo de vuestro espíritu, luchad en mi Obra bendita y en la vida. ¡Bienaventurados vosotros que habéis luchado en el presente año de 1949!, porque no habéis detenido vuestro paso, porque no habéis permanecido estancados. Porque habéis despertado y el torbellino que se agitaba en vuestro espíritu, lo dejasteis partir. Lo abolisteis vosotros mismos dejando que en su lugar penetrase la calma, la serenidad; para meditar en mi Obra, para penetrar en comunicación con mi Espíritu, para fortaleceros en mi Enseñanza de amor y dejar que se asimile en vuestro espíritu, la virtud del perdón y la caridad.

48. Os bendice el Maestro, apóstoles de este Tercer Tiempo, discípulos y párvulos que no habéis alcanzado las cimas de la perfección, pero que estáis anhelosos de agradarme, que estáis llenos de ahínco por servirme. Que queréis dar un paso más en el nuevo tiempo que os he venido a confiar, en el nuevo día, en la nueva etapa que será marcada por una sola cifra: ¡1950! Tiempo en el cual vosotros queréis alcanzar un paso más de firmeza en el camino, lo cual Yo os concederé.

49. Lo que hoy presentáis ante mi mirada celestial, labriegos benditos, entre quienes contemplo a mis Guías, a mis Portavoces, a mis Facultades, Columnas, Piedras Fundamentales y Videntes, Yo a todos os recibo, a todos os bendigo y os fundo en verdad en una sola familia con el pueblo, con los marcados y con los que se sienten no estar marcados, pero que están señalados por mi mano para este servicio, para este camino.

50. Formo en todos vosotros una sola familia, un solo pueblo al que colmó de bendiciones, descubriendo en el hueco de vuestra mano, con el cofrecillo de vuestro propio corazón, en el arcano de vuestro espíritu, lo que cada uno haya cumplido en la senda trazada por mi mano a vosotros. Dejad el trigo en mis manos, quiero purificarlo, pues lo he de devolver en alba de gracia. No es la cosecha definitiva la que me entregáis. No es el cumplimento final, es una de tantas cosechas que venís a ofrecerme para que Yo solamente la juzgue y la limpie y así, como Juez, estaré juzgando en este instante vuestros actos, vuestras obras, palabras y pensamientos.

51. Vuestra Conciencia estará poniendo delante de vuestro corazón y de vuestra inteligencia, todo aquello que hayáis hecho bien y todo aquello que no hayáis ejecutado bien, para que entonces limpie todo vuestro ser. Espere el alba de gracia en que venga Yo como Padre, como Ley, como mandato divino, como Dios y Señor entre vosotros a prepararos un nuevo tiempo de cumplimiento y de prácticas, y traiga la simiente ya limpia, la misma que me ofrecéis vosotros ahora, pero revestida con mi gracia divina, para que la sigáis cultivando y para que la sigáis multiplicando.

52. Porque el grano que Yo os confíe, la espina que primitivamente os dí, tendréis que devolverla pero convertida en fanega y así como la simiente original, fértil, dorada, llena de vida en verdad en sí misma. Así tendrá que ser la cosecha que vosotros depositéis como final: fértil, dorada, fecunda, como la primera que Yo os entregué.

53. ¡Oh, pueblo de Israel!, que en este instante, sin contemplar el tiempo que los unos y los otros habéis servido en mi Obra, sin mirar primeros ni postreros, sino a todos les contemplo como mi apóstol, como mi labriego; el Maestro os dice: Pensáis acaso en que en 1950, año que el Maestro os ha anunciado como de grandes revelaciones, como la culminación de mi Palabra a través del entendimiento del hombre, ¿pensáis vosotros que desde mi alto solio envío a unos más y a otros menos, revelo a unos mis verdades y las oculto a otros?

54. ¿Pensáis que el Padre, desde su alto solio, desde su arcano, pueda en el último de los tiempos de su comunicación, hacer distinciones en su pueblo, dividir a su pueblo y distinguirlo en recintos, lugares, comarcas o en personas? De cierto os dice el Padre: No. Lo que derramé en los primeros, derramaré entre los postreros; lo que revelé a unos, revelaré a otros; lo que envío a unos, será para todos.

55. De cierto y en verdad os digo: Soy el Padre eternamente preparado para todos sus hijos, el que ama a todos por igual; mas, el Maestro os pregunta: Al derramarse así el Maestro en forma igual en todo su pueblo, ¿todos en ese tiempo estaréis preparados en la misma forma para recibirme? ¿Todos tendréis la misma preparación y disposición espiritual, y también corporal?

56. Yo ofreceré mi Obra una vez más a mi pueblo y en sentido figurado os digo, que será mi Palabra y Obra en el último año, en ese 1950, como festín, una mesa regía preparada dentro de una casa. Esa casa tendrá doce puertas y las puertas estarán de par en par abiertas. Yo estaré en la medianía de la mesa; los manjares serán deliciosos, el mejor cordero, la uva de mi viña convertida en vino, el mejor de los trigos de…

Se termina la hoja y se corta la secuencia del párrafo…

… tís ni siquiera porqué camino mi justicia llegará; pero ella será en verdad, con todos los hombres.

Pueblo: ¡Velad y orad!, para que así llegue un tiempo en que todos los hombres hayan sido por el dolor, por la muerte, por la miseria, puestos en el mismo valle de expiación, en el mismo valle de restitución, porque el dolor y la muerte traerá igualdad para todas las creaturas. Ante el dolor y ante la muerte no hay linajes ni poderíos, ni dominios. Es la hoz que en verdad siega por parejo y lo mismo abate las espigas, que abate la cizaña. Solamente te digo, pueblo sigue en preparación, vela y ora, para que tu oración y vigilia sean como un manto sobre esta humanidad.

Vela y ora también por ti mismo, para que ese gusano roedor, para que esas aves en las parábolas que el Maestro te ha hablado, las puedas ahuyentar de los (xxxxxxx) de la campiña y entonces, tu labor, tu cultivo o tu siembra puedan rendirte los mejores frutos.

Vela para que los conductos por los cuales Yo te estoy entregando y hablando, por los cuales mi Mundo Espiritual también se te manifiesta, vivan en preparación, penetren en verdadera preparación a medida que el final se acerque y puedas tu recibir lo que tu espíritu anhela, lo que tu espíritu merece y necesita, toda la heredad para que con ella puedas luchar y vencer, porque la lucha que te espera es grande, muy grande, Israel.

Es el tiempo en que tus armas podrán abatir las armas del adversario. Es el tiempo en que tu voz podrá ser sentida y creída. Es el tiempo en que el Espiritualismo será aceptado por la humanidad. ¡Ah, en verdad!, dice el Maestro: Si lo que hoy te estoy entregando te hubiese mandado en tiempos pasados que lo anunciases a la humanidad, de cierto te digo, habrías caído vosotros desollados y aún quemados vivos en las plazas públicas por los hombres.

Hoy no seréis muertos por los hombres. Hoy vuestra sangre y vuestra vida no serán pedidas; pero sí vuestra luz y vuestra sabiduría, vuestros prodigios serán puestos a prueba por los hombres, que vuestra esencia superé la esencia de las doctrinas de la humanidad, que vuestra luz superé la luz de los hombres. Que vuestra fuerza en la virtud y en la moral convenza a los hombres, esas son las pruebas que os vendrán a pedir.

Que el libro invisible de vuestro saber deje pequeños los libros que los hombres tienen. Entonces seréis creídos, esa es vuestra lucha. Daréis la prueba ante las pruebas de los hombres; mis hijos no dudéis de Mí ni dudéis de vosotros, mirad que Yo no dudo de ninguno de vosotros. Yo sé que con la parte que a vosotros corresponde, uniéndola a la mía, saldréis avantes. Por eso os hablo incansablemente como Maestro y os seguiré hablando hasta el final.

Pueblo, ¿qué más podéis en este instante solicitar del Maestro? ¿Qué pensáis pedirme, oh, discípulos para poder llevar en vuestro corazón? Si acaso he hablado y conversado solamente con vuestro espíritu, es porque él saturado de mi Espíritu, puede participar a vuestra materia todo lo que ella necesita. Vuestro espíritu al presentarse delante de Mí, porque presente delante de Mí siempre se encuentra, me muestra todo su camino, todo su interior, sus necesidades pasadas, presentes y futuras.

¿Qué puede entonces vuestro espíritu hablarme? ¿Con qué palabras o con qué preparación llegará ante el Señor, si Él de antemano todo lo sabe, y si Él los conoce en verdad? Si contado tengo en verdad mi libro, el Libro de la Vida, el número de mis hijos, el número de sus pruebas y de todo cuanto habéis…

Esta Cátedra del Divino Maestro viene incompleta, según consta en el PDF.

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