La carne, ¿tentación para el espíritu?

¿Acaso la carne será la tentación del espíritu?
Ni este Valle ni la carne nunca han sido la tentación del espíritu. Nuestro Creador jamás hizó cosa o alguien para perder o tentar a Sus creaturas, quienes tienen semejanza con su Divino Espíritu.
Si la tentación existe, es creación de los espíritus, de su santa libertad de obrar, de su libre albedrío. Y es por ese mismo don que ellos eliminarán, extirpirán,… serán libres de su propia creación.
Por Eras los espíritus de este Valle han oído más la voz de su carne y lo del mundo; son ellos los que han viciado, han adulterado, corrompido, degenerado los elementos que se ha servido el Creador para beneficio y aleccionamiento de Sus hijos.
La humanidad al paso de los tiempos encontró un sin fin de maravillas en este Valle, se asombró a cada paso y lo transformó. Su razonamiento y su proceder evolucionó constantemente; hoy la humanidad siendo la misma de hace siglos, a la vez no lo es ni su mundo tampoco. Ella ha arrancado los secretos de los elementos, ¿con un fin noble siempre? Bien conocemos que no.
Es cierto que mucho de las creaciones de la humanidad ha servido y ha tenido un fin noble, pero otras tantas sólo han servido para su destrucción, su degradación humana, su perverción, su degeneración. Y, ¿cuántas veces ella ha escuchado estas voces y las obedece? Incontables veces.
Ha creado por la tranformación de los elementos armas de toda índole, dándose muerte de los unos a los otros. Ha creado por la transformación de los elementos sustancias que envenenan, alteran, perturban el orden natural de sus cuerpos, y no sólo eso, también les hacen perder su razón, su juicio, la cordura.
Muchas de sus creaciones les han sometido, subyugado, oprimido; creen ser libres, pero son esclavos de los unos a los otros de sus erradas seducciones. Van por el mundo unos queriendo dominar a los otros, otros envenenando, otros más perdiendo el juicio de los demás.
El mundo, esta morada ha sido como una madre para los hijos de Dios; mas lo del mundo, que es la creación de ellos no siempre ha sido sano, noble. La INTENCIÓN DE LOS ESPÍRITUS, no siempre ha sido conforme a la voluntad del Eterno. Él les ha dejado obrar.
Si lo del mundo y lo de la carne han extraviado a los espíritus, éstos tendrán que volver por el camino andado, y después renovarse, restaurar, reconstruir, restablecer el orden natural de las cosas. Ellos así vencerán a su tentador, que nunca fue un ser específico,… sino su propio espíritu corrompiendose ante su luz espiritual, haciendola tiniebla y perversión de los unos a los otros.