Estar en otras moradas

Reflexión de hoy: ¿Qué es lo que el espíritu necesita para morar otros planos con mayor luz y sabiduría? Elevación espiritual.

Ya lo dijo el Maestro: -En la casa del Padre hay muchas moradas; si no fuera así, no os lo hubiese dicho.- Toda la Creación y los espíritus moran en el Espíritu Divino, somos en Él. La Tierra es una de las tantas moradas en la casa del Creador.

Esa Creación tan vasta, tan infinita al entendimiento humano que sólo el espíritu alcanza a comprender su dimensión,… es su hogar. Legiones de espíritus en estado álmico y otros encarnados moran la Tierra, y es el Eterno el que prepara la siguiente morada a quienes han alcanzado su elevación espiritual.

Quienes se hallan en la Tierra han bebido el cáliz del egoísmo de los unos a los otros, pues éste ha sido su siembra y por lo tanto su cosecha. El Eterno en Su justicia inexorable sólo ha dado lo que a cada uno correponde. Aún la fuerza del egoísmo impera en esta morada, no ha sido el amor espiritual. Todavía la carne y el César someten a los espíritus, y éstos no han conocido aún la experiencia de la Espiritulidad, la armonía entre la materia y el espíritu.

La carne no debe imponerse sobre el espíritu, pero tampoco éste sobre la carne. Lo del mundo no debe dominar sobre el espíritu, mas tampoco el espíritu caer en misticismo al alejarse de él. Su deber es armonizar su naturaleza espiritual con las necesidades de la carne y lo que pertenece a su mundo. A esa armonía se le conoce como Espiritualidad.

Si logra esa Espiritualidad el espíritu alcanza por mérito su elevación espiritual, es un mérito porque para lograrlo él necesita voluntad para conquistarla. Si el espíritu su corazón y pensamiento cada vez son más afines al amor espiritual, él está conquistando su elevación espiritual. Ese amor espiritual tiende a que muchas virtudes espirituales practique el espíritu como el de la caridad, la compasión, la bondad, la sensibilidad.

Sí, cada vez así el espíritu se asemeja a su Maestro, va dejando la sombra del egoísmo para resplandecer por su esfuerzo su vestidura espiritual. Las legiones que así van conquistando su elevación espiritual en esta morada, el Maestro ya tiene preparado la siguiente, donde ellos conocerán al paso de su aleccionamiento espiritual, la dulzura de perfeccionar sus espíritus por la luz.

Las sombras, las tinieblas son un amargo para los espíritus por sus hechos y obras, y son éstas las que transformarán ese amargo por un dulzor en la luz.

No siempre la Tierra conocerá el amargo de los espíritus por sus obras y hechos, no, ella está destinada a ser una morada para quienes practicaron la luz. Ella está destinada a ser una morada de paz y beatitud, para quienes han vencido en otras moradas su egoísmo espiritual.

¿Qué sucederá para las legiones de esta morada que prefirieron las sombras a la luz espiritual? El Eterno en Su justicia divina, les dará por morada otro hogar donde la siembra y la cosecha del egoísmo sea de los unos a los otros. Sí, ese tiempo parecerá eterno de nuevo, donde el dolor, la aflicción, el fuego del sufrimiento se hace presente.

De cierto, el espíritu ya está en su isntante perpetuo, pues desde que nació del Seno Divino no ha dejado de experimentar su existencia eterna. ¿Qué sucederá en su instante perpetuo? Dejará de experimentar las sombras que él mismo ha creado, para después encumbrarse paso a paso en la luz.

Sí, a todos les corresponde la luz, a todos les corresponde su perfeccionamiento espiritual. No hay espíritu alguno que el amor y la luz del Eterno no pueda salvar y conquistar. Dejaría ser Dios si alguno se perdiese como lo conciben muchos.

Todos tendrán su momento de encumbrarse en su interior, llegará el instante en que los espíritus no se encuentren limitados, entonces conocerán la dicha de experimentar su hogar… el todo.

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