Jesús en el desierto

Jesús en el desierto

Y he aquí que el Maestro se internó en el desierto. ¿Acaso el Eterno tenía que purificarse de algo? ¿Acaso el Verbo Divino tenía mancha en Sí? ¿Su amor divino no era Santo? ¿Acaso la tentación podría sentarse en Su trono al perderle?

El Maestro, la Fuerza de las fuerzas, la Virtud de las virtudes, el Poder sobre los poderes no tenía que purificarse, ni la tentación podría tener dominio sobre su Divino Espíritu. Él quizó demostrar un ejemplo divino a todos Sus apóstoles, a Sus discípulos de todos los tiempos, de todos los mundos por haber.

¿No fue como una purificación de la idolatría del antiguo Israel al liberarse del Egipto, al adentrarse por cuarenta años en el desierto? Sí. Desde entonces el Dios de Israel, preparó un pueblo para Él. Tenía el Eterno que arrancar de Su pueblo todo rastro de idolatría, adoración, constumbres que habían arraigado en su corazón y espíritu. Este pueblo era el elegido para dar testimonio del Dios verdadero sobre las demás naciones, al trascurrir los tiempos. Después de ese peregrinar en el desierto, para Israel no había otro Dios, mas Yo Soy el que Soy.

Jesús el hombre al adentrarse al desierto también quizó dar testimonio de preparación, mas no le era necesario. ¿Quiénes si la necesitan? Todos aquellos que toman camino espiritual, para guiar a las multitudes. Pues muchos se ocupan y hasta se apropian de un camino espiritual, sin ser los verdaderos discípulos.

Quienes se entregan a un camino espiritual, deben tener en cuenta que la tentación en muchas formas les seducirá. La tentación no tenía poder alguno sobre el Maestro, mas quizó demostrar que ella puede presentarse en la jornada de quienes toman camino espiritual, para con sus insinuaciones, seducir la mente, el corazón, el espíritu, las necesidades de la carne.

¡Cuántos en el camino espiritual se han enriquecido, se han acomodado en un pedestal, se han servido de una potestad para complacer sus apetencias mundanas y carnales! Otros tantos han sido como su Maestro, y han salido airosos de esas tentaciones.

¿Acaso la tentación solamente en el desierto sedujo al Maestro? No, lo fue en otras tantas ocasiones en el ministerio de Su adoctrinamiento. No es que la tentación tuviese fuerza o potetad, para hacer desistir al Maestro de Su misión; otra vez, Él manifestaba así a los que tomasen camino espiritual en los tiempos sucesivos, que ella se presentaría a Sus discípulos de una y mil formas para hacerles caer, para hacerles desistir de sus propósitos espirituales.

Sí,… los discípulos deben comprender que Ejemplo no les falta para cómo deben emprender y ejecutar su labor y misión espiritual. El ejemplo está escrito, ha quedado plasmado en las Escrituras, desde que el Maestro dio por inicio Su misión y hasta que la concluyó.

La Conciencia no puede engañar a los discípulos, a los que han tomado camino espiritual para guiar a las multitudes. ¿Ella hace sentir su reclamo en el espíritu? Si es así, también es necesario decir que las multitudes no pueden ser engañadas indifinidamente, al tiempo reconocerán al buen y al mal discípulo. Al que se dejó seducir en el camino espiritual y al que no, al fuerte de Dios.

Sí, en el camino espiritual de las multitudes, aprovechándose y sirviéndose de él, se puede encontrar adoración, riquezas, satisfacciones mundanas y carnales, y más… Lo cierto es que quienes se han conducido así, no conocerán la satisfacción, el gozo de un discípulo fiel a su Maestro, que desde su perigrinación en ese sendero se mantuvo leal y fuerte, hasta el final de su jornada.

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