C.I. 22 Octubre 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 019
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. Venid una vez más ante el Maestro, oh impacientes y ansiosos que apresuráis vuestro paso por llegar hasta la falda del monte. Desde donde oís el saludo y el consejo que vuestro Padre os envía; que al llegar a la falda de ese monte y escuchando el eco de la Voz que a vosotros viene desde el infinito comienza vuestro espíritu a escalar, a elevarse hasta llegar a la cima y encontrar a Aquél que os habla de amor y de sabiduría.
02. Así comenzáis siempre ante mis Cátedras, escalando desde la falda para terminar, cuando mi lección también termina, en la cima del monte espiritual.
03. ¡Oh discípulos amados!, os estoy entregando las últimas lecciones en esta etapa de comunicación por el conducto humano. Ávidamente las escucháis y con eso dais gozo a mi Espíritu, porque sé que al cesar mi Palabra entre vosotros dejaré mis fieles testigos, dejaré a mis discípulos preparados para que continúen en el corazón de la humanidad mi divina Obra.
04. Los últimos tiempos de esta comunicación han sido de preparación para vosotros. Si meditáis profundamente en mis últimas Cátedras, veréis que el Padre ha tomado a cada uno de vosotros para convertirlo en un verdadero apóstol, que no solamente por medio de mi Palabra sino también de pruebas y acontecimientos en el paso de vuestra vida, os he ido puliendo y acrisolando, porque no quiero dejaros entre la humanidad como los predicadores de una teoría.
05. No quiero que vayáis pregonando mi Doctrina y sean solamente vuestros labios los que se muevan, sin sentir vuestro corazón lo que decís y sin vivir vuestro ser lo que ensenáis. Por eso en las pruebas a que os he sometido habéis siempre tenido mi luz y mi fuerza para dar enseñanza a los demás, un ejemplo de conformidad, de elevación espiritual, de confianza en el Padre; para que cuando el mundo os contemple sufrir aprenda como debe apurarse el cáliz de amargura, para que el mundo cuando vea vuestra sonrisa enmedio del dolor y de la prueba, se asombre de vuestra propia fortaleza. Que esa sonrisa sea en verdad de paz y de conformidad; que esa sonrisa sea plena de sinceridad, para que deje simiente en el corazón de vuestro propio hermano.
06. Ya no puede mentirse al mundo, ¡oh pueblo! El espíritu humano ha evolucionado tanto como el vuestro y sabe descubrir la verdad, como sabe también descubrir la impostura.
07. No se repetirá ya el caso del Primer Tiempo en que la secta de fariseos, en que los saduceos con su secta también se levantaban sobre la humanidad, sobre el pueblo, sorprendiendo y dominando su Conciencia con su falso ejemplo. En este tiempo no surgirán entre el seno de mi pueblo esas sectas. No habrá fariseos ni saduceos entre mi nuevo apostolado. Todo aquel que a sí mismo se reconozca sin virtud alguna sellará sus labios, cerrará sus manos. Así mismo se transformará y se convertirá en el apóstol, cuando él se reconozca preparado, dejará que sus labios se abran para desbordar lo que su corazón atesora.
08. ¡He aquí porqué mucho os he hablado y enseñado, para que el mundo no os sorprenda, para que no destruya el santuario que he edificado en el fondo de vuestro corazón! He aquí porqué he dispuesto de un largo tiempo para acrisolar mi Enseñanza en el fondo de vosotros, para que el Espiritualismo echará raíces profundas en vuestro espíritu, para que vuestra misma materia tomase participación en la Espiritualidad, porque Yo Soy el que quiere sorprender al mundo a través de mi pueblo, porque he de convertiros en los buenos instrumentos para manifestar mi poder y mi gracia entre la humanidad.
09. Una vez más os digo: No he venido a servirme de científicos, sabios ni filósofos para esparcir entre la humanidad del Tercer Tiempo mi semilla Espiritualista Trinitaria Mariana. He puesto mis ojos en los humildes, en los hambrientos y sedientos de vida espiritual, en los ansiosos de eternidad, en los que anhelan la paz del Universo, y esos humildes, esos hambrientos y desnudos de las cosas del mundo pertenecen al Israel espiritual.
10. Mi mano no ha escogido al azar; sabiamente ha elegido a cada uno de vosotros para hacerlo escuchar mi Voz en este tiempo, para señalarle su trayectoria, su jornada, para señalarle su tierra y para confiarle la simiente y la herramienta. Porque una vez preparados, oh humildes y pobres de la Tierra, podréis asombrar y sorprender a la humanidad con el Espiritualismo que os vengo a entregar, con la brecha infinita que he abierto delante de vuestro espíritu y que os ha inundado de gozo y de luz, porque es lo que esperabais, lo que soñabais despiertos y dormidos ha mucho tiempo.
11. Os hice esperar el cumplimiento de mis promesas; pero las he cumplido entre vosotros. En vidas anteriores buscasteis el cumplimiento de mis promesas sin encontrarlo; pero vuestro espíritu, que tiene vida eterna, fue dejando las materias como pasajeras envolturas, como vestiduras que se destruyen y se acaban en la lucha. Mas él persistió en su esperanza, él aguardó siempre el cumplimiento de las promesas del Maestro, hasta que al fin vuestra esperanza y vuestra confianza fue premiada por el Señor.
12. He venido como Espíritu Santo a abrir delante de vuestros ojos, delante de vuestros pasos, el extenso e infinito camino que conduce al Señor. ¿Acaso mi Ley y mis revelaciones del Tiempo Primero y del Segundo Tiempo no fueron la misma brecha que ahora os he abierto?
13. El Maestro os dice: Lo que os enseñé y revelé en el Tiempo Primero fue la preparación para este Tercer Tiempo. Por conducto de Moisés y los profetas, también de los patriarcas, os fue enseñada la Ley, para que vivieseis con justicia y con respeto como humanos. Fue la Ley que os hizo reconocer que el bien era agradable a Dios y lo premiaba, y el mal era abominable ante el ojo de Dios.
14. Mas a través de aquella Ley profunda y sabia, como todas mis leyes, no vislumbró la humanidad la vida del Más Allá. No llegó con su mirada espiritual a traspasar los umbrales ni a descorrer los velos de la vida del espíritu.
15. Me hice hombre en el Segundo Tiempo. Vine a morar entre vosotros y penetré en el corazón y en la Conciencia. Toqué vuestras materias con mi mano prodigiosa y abrí las puertas de vuestro espíritu para en él penetrar, para que en el fondo de vuestro ser sintierais el aleteo de la Alondra Divina que venía buscando nido en el corazón de su pueblo y una vez que abristeis los ojos, los oídos, el corazón y el espíritu ante aquella Voz, supisteis de donde venía aquel Verbo, a qué venía entre vosotros, para qué os entregaba prodigios, parábolas y ejemplos, y presentisteis la vida espiritual.
16. Aquél que venía como Maestro y Redentor entre vosotros no venía reinar en este mundo, no venía establecer un reino eterno sobre la Tierra. Visteis que venía solamente por un corto tiempo para volver a su mansión y allí esperar a sus discípulos y, ¿hacia dónde iba Aquél que había venido con tanto amor entre los hombres? ¿De dónde procedía aquel Corazón cual manantial de ternura y de sabiduría? ¿Hacia dónde se volvía aquel Pan de Vida y aquel Vino de Amor?
17. Cuántos que le amaron y le sintieron, hubiesen querido seguirlo hasta el último de sus pasos. Es que los espíritus despertaron con la voz de Jesús a la vida espiritual. Fue el llamado que el Maestro vino a hacer a sus discípulos.
18. Un llamado a la luz y a la verdad, una Enseñanza que revelaba el amor que debe sentirse por el mundo, por los afectos terrestres, por las cosas de esta Tierra, por su Naturaleza y el amor que debe sentirse por lo espiritual; porque el Maestro no vino a hacer desconocer al mundo, no vino a apartar los buenos manjares de los labios de los hombres, ni los sanos placeres del corazón de sus hijos, ni los deberes sagrados de su cumplimiento.
19. Vino a encauzar los pasos de los hombres en las sendas por dónde deben transitar, los pasos materiales en la senda moral de esta vida terrestre. El corazón por las sendas de los mejores sentimientos de humanidad, de fraternidad. El espíritu por el camino sin fin que va más allá de la muerte humana y que conduce hasta el seno mismo del Padre.
20. Con aquella divina Enseñanza el espíritu de la humanidad floreció; sus ojos se abrieron y contemplaron la puerta abierta para la elevación y el paso de todo espíritu elevado. Mas ninguno pudo pasar más allá de esos umbrales; pero quedó latente el deseo y la intuición, el presentimiento de la vida futura, de la vida eterna.
21. No os reveló el Maestro todos los misterios de la vida espiritual en el Segundo Tiempo, porque habiéndoos tomado de la mano os ha llevado paso a paso en el camino de la Enseñanza; mas, antes de partir os dijo: «Vendrá el Consolador entre vosotros, el Espíritu de Verdad que os dirá y os revelará todas las cosas.”
22. Los que ansiabais conocer los misterios, contemplar más allá de los umbrales de la Vida espiritual que Jesús os mostró, esperasteis una vida tras otra, una prueba tras otra y un tiempo tras otro también, el cumplimiento de aquella promesa. Sabíais que el Padre no podía faltar a ella, porque desde los primeros tiempos aprendisteis que siempre cumple lo que ofrece. Y al fin habéis tenido el cumplimiento y el premio a vuestra esperanza.
23. ¡He aquí la Obra Espiritualista, la revelación del Espíritu Santo con su venida en el Tercer Tiempo! He aquí al Consolador entre vosotros, rodeado de su Mundo Espiritual, de sus huestes de ángeles a quienes llamáis guardianes y también protectores, porque esa legión de espíritus de luz, en verdad os digo, forma en este Tercer Tiempo parte de ese Consolador Prometido, porque en mi Mundo Espiritual habéis encontrado consuelo y paz, sanos consejos y ejemplos plenos de virtud.
24. A través de ellos Yo os he entregado prodigios, beneficios y por conducto de ellos vosotros me habéis pedido y me habéis buscado también. Cuando habéis contemplado la gracia de esos espíritus, habéis deseado ser como ellos. Cuando habéis palpado tan grande humildad en esas criaturas habéis pensado, que no sois dignos de su visitación. Cuando han descendido o penetrado en el seno de vuestro humilde hogar, os habéis sentido grandemente honrados de la presencia de mi Mundo Espiritual de Luz.
25. Benditos, en verdad, todos aquellos que así han reconocido en esas legiones espirituales su gracia, su paz y su elevación espiritual; pero el Maestro os pregunta: ¿Acaso creéis que ellos siempre han sido así, llenos de gracia, de luz y de paz? ¿No sabíais que gran número de espíritus de esa legión que me circunda, que trabaja en mi Obra, en tiempos pasados también estuvo en contra Mía, que fueron también seres que encarnaron en este mundo y muchas veces cayeron en pecado? Y, ¡miradlos ahora! Casi no podréis creer en estas cosas.
26. Están llenos de luz y no conservan mancha alguna; pero es que ellos pasaron por el crisol del arrepentimiento, escucharon la voz de la Conciencia, despertaron para amar a su Padre y ahora le están sirviendo. Ellos se han impuesto; los unos y los otros han aceptado su restitución y plenos de amor han vuelto entre los hombres, pero ahora en estado de espíritu a reparar pasadas faltas, a sembrar la semilla que no sembraron, a destruir la mala simiente que sí cultivaron y, a amar con el amor con que no se amaron.
27. Por eso, oh pueblo, cuando habéis sido necios con ellos, cuando la imprudencia, la incredulidad o el materialismo habéis llevado hasta ellos, os ha sorprendido su paciencia, su humildad y mansedumbre; pero es que ellos han aceptado este cáliz de amargura en amor a su propia restitución espiritual.
28. No aumentéis la amargura de ellos. Sed dóciles, obedientes, comprensivos a sus consejos. No los obliguéis a la materialización y así como ellos os han acariciado, vosotros devolved esa caricia. Son vuestros hermanos en espíritu y así como ellos seréis vosotros. El mañana estaréis en espíritu y también vuestro arrepentimiento, vuestro esfuerzo espiritual y vuestro amor lavarán las manchas que pueda haber en vuestro espíritu y estaréis limpios y puros como ellos.
29. Vuestra misma consciencia espiritual os hará enviar vuestras miradas a los que dejéis sobre la Tierra envueltos en vicisitudes y caídas, en abismos, y entonces diréis al Padre: «Señor, permíteme que vuelva yo, aunque en forma invisible e intangible para mis hermanos, para llevar el mensaje de paz y de salud espiritual que a cada uno de tus hijos le has dado.” Y el Padre os concederá eso.
30. Entonces como ángeles iréis a los mundos de expiación, llevando en vuestro espíritu todo ese manantial de gracia y de caridades que Yo os he confiado, y a medida que vosotros vayáis desbordando en vuestros Semejantes ese amor, vuestra Conciencia se irá tranquilizando y vuestro espíritu se irá iluminando más.
31. Cuando el Maestro haga sonar por última vez la campana de su propia Palabra a través del entendimiento del hombre, hará que la comunicación de esas huestes espirituales cese también entre vosotros. No volveréis a tenerla a través de Facultades; no volveréis a escuchar sus consejos en la forma en que los habéis oído; pero ellos no se ausentarán de la humanidad, permanecerán como guardianes y protectores, como doctores espirituales muy cerca de vosotros.
32. Bastará que hagáis vuestra invocación con pureza y elevación, para que ellos estén prestos en vuestra ayuda. No los llaméis con vuestros labios materiales, hacedlo solamente con la voz del espíritu; si no sentís palpablemente en lo material su presencia, no los obliguéis a la materialización ni dudéis de la presencia de ellos, que en los espíritus de luz no existe sordera ni insensibilidad.
33. ¿Qué ha venido a enseñar mi Mundo Espiritual de Luz en este tiempo? Solamente la explicación, el análisis de mi Obra. El Mundo Espiritual no ha traído revelaciones que no os haya hecho antes vuestro Padre.
34. El Mundo Espiritual no se ha adelantado nunca a las enseñanzas del Maestro, pero sí ha sido como profeta, como precursor para muchas de las manifestaciones y revelaciones de vuestro Señor. Siempre que habéis hecho una verdadera preparación habéis tenido la manifestación de esos seres llenos de potencia y de verdad, y os habéis asombrado y hasta habéis dicho: “¿No será el Maestro quien se ha presentado?»
35. Mas cuando no os habéis preparado en debida forma, habéis tenido manifestaciones llenas de pobreza y mezquindad espiritual, porque no habéis dejado que la luz de vuestro entendimiento deje pasar la luz del Mundo Espiritual. No habéis dejado que el espejo de vuestra facultad deje reflejar la sabiduría y la gracia del Mundo Espiritual en vosotros mismos. De esas manifestaciones mezquinas y pobres, Yo he contemplado muchas entre vosotros que no censuro a mi Mundo Espiritual, que no reclamo a mis siervos, porque en verdad os digo, ellos están llenos de obediencia y amor a mi causa.
36. ¡Cuán pocos son los que han comprendido en verdad mi Obra! ¡Cuán pocos han sabido llevar su facultad con la gracia con que Yo se las he enseñado! Ya se acercan mis últimas manifestaciones y a través de ellas no obtuvisteis todo lo que el Padre tenía reservado. Vais a tener que hacer grandes méritos el mañana, para que aquello que está guardado en mi Arcano y que debíais haber recibido a través de las Facultades en este tiempo, os sea revelado y confiado en los tiempos futuros de espíritu a espíritu.
37. Mi Mundo Espiritual como siervo obediente cesará de comunicarse a través de las Facultades al finalizar esta etapa, y aunque él sea invocado en mi Nombre con lágrimas en los ojos, con sollozos en el pecho, en verdad os digo, mi Mundo Espiritual no volverá a tomar materia.
38. El Padre fija sus tiempos, limita sus etapas para cada una de sus manifestaciones y de esos tiempos o etapas no pasa ni una hora más. Por eso siempre os he dicho, aprovechad este tiempo. Sed el necio parvulillo, el insistente discípulo que venga ante su Maestro a entresacar de Él cuanta mayor enseñanza pueda, y no lo habéis hecho así.
39. Todavía encuentro entre mis discípulos, algo de letargo y en muchas congregaciones ignorancia, inconsciencia de los momentos que estáis viviendo de la hora que se aproxima para el pueblo. Aún veo en muchos corazones la intención de continuar invocando mi Rayo y mi Mundo Espiritual después del tiempo señalado por Mí, cuando no es mi voluntad proseguir bajo esta forma.
40. Volved vuestro espíritu hacia atrás, vuestra memoria también en el recuerdo, en la historia de vuestros pasos y encontraréis que en aquel Primer Tiempo cuando confiabais vuestros pasos siguiendo la huella de Moisés, en aquel varón veíais el reflejo del Padre. No esperabais en él un solo tropiezo, no veíais una sola flaqueza en él. Lo veías poderoso espiritualmente, justo y sabio en las leyes y órdenes, fuerte en la lucha y en las pruebas; pleno de fe, de energía y de vida en la jornada.
41. Mientras vosotros en la pesada y larga travesía por el desierto descansabais en vuestra tienda, dormíais en el seno de vuestra familia, sintiendo el calor de los hijos del padre o de los hermanos. Moisés velaba por su pueblo, elevaba su espíritu al Padre y con las alas de su amor envolvía a su pueblo.
42. Mientras el pueblo en las grandes batallas desconfiaba, flaqueaba o blasfemaba, Moisés elevaba sus brazos lleno de fortaleza; su espíritu ante el Padre en invocación de fuerza y de luz hacía llegar la victoria sobre su pueblo. Mientras más pruebas atravesabais, mayor era vuestra confianza en vuestro guía. No pensabais que algún día él os había de dejar; no meditabais en que él, como ser humano, había de dejar la vida terrestre para remontar su vuelo y ese día llegó.
43. Los días de Moisés estaban contados y no había de pasar uno solo más sobre la Tierra. Simbólicamente escaló el monte desde el cual quería contemplar la tierra prometida a la cual no había llegado aún, desde el cual quería contemplar a todo su pueblo para decirle: «Sigue encumbrando, camina hasta que llegues a la tierra de promisión.»
44. Cuando el pueblo se dio cuenta de que su guía, su legislador, su profeta, su representante había penetrado en la hora de la agonía, elevó también su oración al Padre para decirle: «Señor, dejadlo entre nosotros. No hemos llegado todavía a las puertas de Canaán. Deja que él nos conduzca hasta allí y entonces llévalo a Tu seno». Y los hombres hacían crujir sus dientes, las mujeres mesaban sus cabellos, los ancianos lloraban y los niños también de pavor lloraban.
45. Mas la hora de Moisés, su vida ante esas manifestaciones de dolor y de amor, no se prolongó un segundo más, y no es que el Corazón del Padre no se conmoviera, pero la hora estaba marcada y mis designios todos son sabios. Moisés fue levantado hacia el regazo del Padre y el pueblo se levantó a caminar detrás del sucesor de Moisés.
46. Entonces el pueblo se dio cuenta de su fuerza, se dio cuenta de que mucho Moisés le había enseñado a defenderse, a conocer los tiempos y los elementos, a luchar y vencer los adversarios, a soportar las privaciones, a no desviarse nunca de la ruta que le conducía a la patria y el pueblo pudo comprobar que el Padre tenía razón. Ya Moisés había cumplido su misión en el seno de él; ya podía descansar en los brazos del Padre, porque el pueblo había aprendido a vivir y a caminar en la Ley que Moisés, en representación del Padre, le entregó.
47. Lo mismo aconteció en el Segundo Tiempo, cuando el Divino Maestro durante tres años vivió rodeado de sus discípulos y de multitudes que verdad le seguían, para no perder una de sus palabras. Fuera del Maestro nada existía ya para aquellos corazones. Su vida era aquella Palabra. Su recreo eran aquellos ejemplos.
48. El mayor gozo para aquellos espíritus era contemplar la luz del Maestro reflejada en sus pupilas, la dulzura de aquel Corazón retratada en aquella faz. Siguiendo los pasos del Maestro no experimentaban hambre ni sed. No había tropiezo ni obstáculo alguno. Todo era paz, todo era dicha y sentían vivir en un paraíso espiritual. Sin embargo, el Maestro decía a sus discípulos: “Los tiempos cambiarán. Yo me iré de entre vosotros y quedaréis como ovejas entre lobos. La hora se acerca. Yo he de irme a lugar de donde vine y vosotros por un tiempo quedaréis para trabajar en mi Nombre; pero después Yo os llevaré hasta Mí.”
49. Aquellas palabras producían tristeza en los corazones de los discípulos y de los párvulos. Mas a medida que la hora del día señalado se acercaba, Jesús insistía en su partida; hablaba de su ausencia, pero a la vez confortaba a aquellos corazones diciéndoles que el Espíritu Santo velaría por todos sus pasos, hablaría por sus bocas, haría prodigios.
50. El Espíritu Santo, el Espíritu del mismo Maestro que les estaba anunciando el final de su etapa en cuanto hombre. Y cuando el Maestro fue tomado por las multitudes para ser juzgado como trastornador del orden público, los discípulos se sorprendían y se levantaban en contra de las multitudes. El Maestro los tranquilizaba diciéndoles: “No temáis, que la hora no ha llegado.”
51. Muchos intentos de aprehensión sobre el Maestro hicieron las multitudes, los incrédulos, los gentiles, los fanáticos; pero el momento no era todavía. Hasta que terminado el Señor su oración en el Huerto de los Olivos se entregó y al entregarse mansamente decían los suyos: “Pero, ¿por qué se entrega de esta manera? ¿Por qué no hacer resistencia y huir de los que no saben Quién es?” Y uno de los apóstoles desenvainó su arma y asestó el golpe en uno de los agresores, en uno de aquellos que ponía su mano sobre el Maestro, para aprehenderlo. Y entonces sí pudo decir el Señor a su apóstol: “¡Envaina tu espada! No me defiendas de esta forma. ¡La hora ha llegado y lo que escrito está, ha de cumplirse!”
52. Cuando aquellos que amaban a su Señor le contemplaron enmedio de la turba, sintieron que lo perdían para siempre, que no volverían a escuchar su divina Palabra, que no volverían a sentirse envueltos en la luz y en el amor de aquellas miradas. Aún al verlo por la calle de la amargura llevar a cuestas el madero, se lanzaban las mujeres por las calles pidiendo clemencia, pidiendo absolución para aquél reo, con la esperanza de verlo nuevamente libre predicando su Enseñanza por los caminos, por las aldeas, por las provincias, derramando la bondad de su Corazón.
53. Mas ni las lágrimas, ni las peticiones, ni los lamentos de aquellas multitudes que le amaban hicieron que el Padre prolongara la vida del Maestro sobre el haz de la Tierra. La hora también estaba marcada y de esa hora ni un minuto pasó.
54. Hasta cuando todo hubo concluido, cuando aquellos discípulos y los párvulos, que fueron en gran número, penetraron en el fondo de la Enseñanza recibida, se dieron cuenta de que el Maestro no había dejado su vida empezada sino concluida; no había dejado la lección a medias, sino completa.
55. Que había venido entre los hombres y de ellos se había ido, en una vida perfecta, en una etapa completa también de ejemplos y de enseñanzas. Ávidamente penetraron en lo que oyeron para levantarse al cumplimiento de aquella misión que el Maestro les había confiado, y comprobaron que el Espíritu del Señor que en cuanto hombre, les amó, les dio calor, caricia sabiduría, vino después entre ellos pleno de Espíritu a confortarlos, a iluminarlos y a esclarecer grandes misterios que antes no habían comprendido. Se sintieron fuertes, se sintieron plenos de aquel Maestro que los había acompañado y llenos de confianza se levantaron por los senderos cumpliendo el cargo, la misión que su Maestro les había enseñado.
56. En este Tercer Tiempo me he venido a comunicar a través de hombres y mujeres elegidos por Mí en el seno mismo de vuestras congregaciones. Son seres humanos igual que vosotros, pero ellos no van a desaparecer ni a morir en el instante en que Yo levante mi Palabra.
57. Moisés fue levantado sobre el monte hacia mi Seno. El Maestro fue erigido sobre la cruz y desde allí se elevó a su Solio. Mas ahora los instrumentos van a quedar entre vosotros y solamente voy a recoger mi Rayo, a través del cual os he entregado mi Palabra y, ¿qué vais a hacer de estos instrumentos después de 1950? ¿Vais acaso con vuestro dolor, con vuestro anhelo de que mi Palabra y mi Espíritu continúen manifestándose a través del entendimiento del hombre? ¿A obligarlos, a inducirlos a que se preparen para continuar esta comunicación? ¿Va el pueblo a proponer a mis Portavoces tan grande profanación?
58. De cierto os digo, que en vuestra lengua humana no podrían encontrar palabra para calificar tan grande profanación a mis mandatos, ni alcanzaríais a concebir el peso de mi justicia sobre tan grande desobediencia.
59. ¿Quién es aquel discípulo Espiritualista, que ignora que en 1950 en su final he de dar término a esta etapa de comunicación? Todos lo sabéis. Nadie ignora esta orden y esta Voluntad Divina, y sin embargo, Yo contemplo cómo en los corazones se agita esta idea. No entre vosotros que me estáis oyendo. Mas en verdad os digo: Si muchos errores, profanaciones y desobediencias habéis cometido en estos tiempos dentro de mi Ley, todos ellos quedarán perdonados en el último momento.
60. Yo contemplaré todos vuestros errores pasados como imperfecciones en mis parvulillos, como errores en mis discípulos y ese perdón os dejará limpios para continuar vuestra misión el mañana. Mas, ¡ay, ay de Israel!, si cayera en esa grande profanación de querer seguir manifestando mi Palabra entre los hombres, porque entonces los desobedientes y las multitudes que los sigan quedarán a merced de los adversarios, de la justicia humana y de la Justicia divina, de los grandes peligros, de las persecuciones sin clemencia, de la incredulidad del mundo, de los sinsabores y aún de la prisión y del cadalso, y de eso ellos no podrán reclamar al Padre. Y después vendría la confusión del mundo.
61. ¿Qué importancia pueden los hombres dar a mi Obra contemplando en los unos un testimonio y en los otros, otro? Escuchando que unos dicen: «Aquí está el Maestro aún.” Y otros diciendo: «El Maestro se fue.” ¿Qué fe podría el mundo tener entre vosotros ante tales pruebas de desunión y de confusión?
62. He aquí porqué el Maestro en mil formas os habla todavía para libraros de esos grandes tropiezos, para que veléis en esta hora trascendental, porque son momentos de vigilia y de oración.
63. No olvidéis que mientras más se acerque la hora del tentador, más os acechará. No olvidéis que si el Portavoz es el instrumento por el cual el Padre se ha manifestado en este tiempo, hacia el Portavoz el tentador vendrá en múltiples formas siempre oculto para hacerlo caer, para seducirlo, para inspirarle las mayores ofensas y las más negras inspiraciones.
64. ¡Velad por ellos, pueblo! ¡Velad, oh Guías de multitudes!
65. Portavoces: ¡Penetrad en oración, en verdad! ¡Vivid en vigilia! Escuchad mi Palabra y tenedla siempre presente para que sea arma con la cual combatáis toda tentación y, cuando el día haya llegado, entonces unificaos con Moisés, vivid su agonía. ¡Haceos de cuenta que vais a desaparecer para el mundo y que vuestro espíritu, va a remontar el vuelo hacia el Padre! Que en ese instante la facultad que, como tesoro de valor incalculable os confié, va a cesar por siempre entre la humanidad. Identificaos con el Maestro en ese instante y vivid su agonía en la cruz, para que entonces digáis con el Señor:
66. «¡En Tus manos encomiendo mi espíritu!» Y también: “¡Todo se ha consumado!» Para que en esa hora al escuchar las lamentaciones, las voces de arrepentimiento, el crujir de dientes y el mesar de cabellos, manifestaciones de ignorancia, de impreparación, de falta de Espiritualidad, no vayáis a doblegar vuestro corazón, no vaya a flaquear vuestro espíritu, y entonces deis entrada a la tentación, para que ella diga: «Jesús sí sigue entre vosotros.”
67. Porque entonces será un falso Cristo, un falso Jesús, un falso espíritu el que hable a la humanidad y no quiero estas cosas, no quiero esta confusión entre mi pueblo amado, al que quiero dejar en alta preparación, en alto grado de Espiritualidad, como responsable de mi Obra en los tiempos venideros, como precursor entre los hombres de la comunicación perfecta de Espíritu a espíritu.
68. ¡Todos velad, oh discípulos! ¡Rechazad con vuestra espada las tinieblas; pero no veléis solamente por vosotros! ¿Qué acaso vuestra Conciencia no os dice que sois responsables también de los demás? ¿Qué uno es responsable de todos y todos de uno, que no hay entre mi pueblo uno más grande que los demás?
69. Repasad mis Cátedras anteriores al principio de los tres últimos años y veréis que, desde mis primeras Cátedras de esta última etapa os he dicho: ¡Trabajad en el seno de todos! Yo no os he apartado de los demás. Yo os estoy preparando para colocaros en el corazón mismo del pueblo, para que en él deis voces de alerta, para que despertéis a los que duermen, aunque seáis grandemente desgarrados. No esperéis el último momento para levantaros, oh mis hijos, en misión de preparación y de alerta.
70. No os entrego ninguna orden en este día. Solamente os dejo a prueba y bajo mi mirada. La hora se acerca. Vosotros estáis despiertos. Otros también lo están; pero muchos duermen.
71. Voy a contemplar qué pasos vais a dar, no sea que el espíritu de tentación os vaya a tocar al final; ha combatido a lo largo de vuestra jornada en todos los tiempos. Todos los tropiezos que habéis hallado han sido puestos por esa mano. Todas las tinieblas que momentánea o pasajeramente han empañado vuestra fe, han sido enviadas por ese espíritu. Todas las caídas que ha tenido vuestro espíritu, por causa de la carne, han sido aquellas bajas inspiraciones; pero su influencia aumentará en los últimos momentos y Yo aumento la fuerza entre vosotros también para esa hora.
72. ¡Estudiad, oh Israel! Recordad que vuestro Maestro en aquel Segundo Tiempo, en los momentos de su oración en el Huerto de los Olivos fue sorprendido por el tentador, quien por vez postrera le ofreció poderes en el mundo a cambio de su Espíritu. Bien sabéis que no podía existir flaqueza en el Maestro de toda perfección; pero Él quiso que así las cosas fueran para enseñaros que, en los momentos de mayor trascendencia o solemnidad, las tinieblas, las luces falsas, las debilidades, acechan al espíritu y le rodean, y así será en este tiempo.
73. Por eso quiero que desde ahora veléis y oréis, sin fanatismo, con la verdadera elevación que Yo he traído para vosotros una vez más en este tiempo. Que si en verdad veláis y dais los pasos que Yo os inspire, todo será fortaleza en el momento final, todo será como escrito por mi mano y después de esa hora, todo será fuerza y bendición sobre este pueblo.
74. Habrá, sí, un aparente vacío en vuestro corazón, unas albas de duelo, de silencio, de ausencia. Mas después vuestro espíritu comprenderá la perfección de mis designios y vuestro espíritu, y aún vuestra materia se levantarán plenos de fuerza, confesando ante el Padre, confesándose a sí mismo, que se siente capacitado para levantarse a cumplir la misión confiada por Él. Que el Padre concluyo su comunicación en la hora señalada con sabiduría por Él y que todo fue dispuesto con suma perfección.
75. ¡Veréis el cumplimiento de mis promesas entre vosotros! Si el Consolador Prometido vino y se comunicó por vuestro propio entendimiento, Yo ahora os digo: No os prometo un nuevo Consolador, sino el mismo. El Espíritu Santo y su Mundo Espiritual, formado por ángeles, por seres de grande luz que os rodeen, que os acompañen en vuestra jornada, que os ayuden a combatir en vuestras grandes batallas, que os sanen en vuestras enfermedades y dolores.
76. Muy pronto tendréis el cumplimiento de estas promesas; muy pronto veréis en verdad, acontecimientos en el mundo, que comprueben que Yo estoy entre todos vosotros. Mas si la comunicación del Rayo de la Divinidad y de los espíritus va a cesar en breve entre vosotros, ¿creéis que el Mundo Espiritual, que se comunica a través de facultades en todo el orbe también va a dejar de comunicarse? ¿Creéis que todos los cerebros también cierren las puertas de su facultad, para esta comunicación en todo el haz de la Tierra? No esperéis esas cosas.
77. Solamente el Espiritualista Trinitario Mariano, habrá concluido como facultad en ese tiempo, pero seguirán las facultades, los llamados «médiums» por todo el mundo haciendo invocación al Más Allá, seguirán los seres de ultratumba comunicándose con los hombres, porque ellos no han recibido esta luz. Mas no los juzguéis mal ni los censuréis, porque en verdad os digo: De ellos voy a servirme para mis inspiraciones. Voy a enviar espíritus de grande luz para que los preparen, para que les hablen de las grandes cosas de la vida espiritual, de la verdadera esencia para que destruyan entre ellos el materialismo, la impostura y las ciencias a que han querido convertir las cosas espirituales.
78. Ha mucho tiempo os dije, que Yo daría mi Palabra en distintas naciones; que mi Rayo se comunicaría a través de Portavoces en diferentes puntos del globo, que vosotros levantaríais vuestra planta por los senderos y llevaríais mi Mensaje, mi comunicación a otros pueblos y otras razas. ¿Quién de vosotros ha cumplido con esto? ¿Quién de vosotros se ha levantado con valor espiritual, con mansedumbre, atravesando fronteras y linderos para llevar esta gracia a otros pueblos?
79. Muy pocos han traspasado dichas fronteras y los que han llevado el don, lo han ocultado y los que no han tenido el don de facultad han dado testimonio; pero Yo, cumpliendo en verdad con mi divina Palabra, me he comunicado en distintos puntos de la Tierra a través de entendimientos humanos.
80. No os sorprendan estas cosas, oh pueblo, en verdad lo he hecho. Los unos me han tomado como Jesús, como Espíritu Santo. Los otros me han tomado simplemente como un Espíritu superior; pero Yo he cumplido con mi Palabra y he dicho a las multitudes: «Yo soy el Divino Maestro”. Mientras unos han creído, otros han dudado; pero al palpar la esencia, la sabiduría del fondo de mi Palabra y al contemplar la humildad de mis Portavoces, entonces se han confundido y han dicho: «¿Será posible?»
81. Yo también marcaré una hora para finalizar esa comunicación, y cuando vosotros lleguéis con vuestro testimonio a aquellos puntos de la Tierra donde mi Palabra resonó, vuestro testimonio confirmará lo que a ellos dije. Podrán aquellos hombres y aquellas mujeres comprobar que Yo estuve con ellos al escuchar vuestro testimonio claro, en verdad, como clara ha sido mi Palabra entre vosotros.
82. ¡Cuán pocas congregaciones he encontrado propicias para cumplir mi Palabra! Pero cuando las he encontrado, allí he sido presente. Os digo estas cosas para cuando aquellos hombres traigan su testimonio, no lo rechacéis, sino que digáis: «El Maestro nos lo dijo. Ya lo sabíamos.” Y cuando escuchéis qué fue lo que dije y lo que aquellos labios testifican, no los vayáis a criticar ni a rechazar, porque Yo antes os he enseñado a reconocer el árbol por su fruto y mi Palabra por su esencia.
83. Así como el Maestro os enseña a cumplir, también vosotros cumplid, pueblo. Recordad que habéis llegado ante mis plantas para decirme: «Señor, quiero ser de los tuyos. No quiero ser más un paria en la vida. Dame de tus dones, para servirte amando a mis hermanos.” Y el Padre, entonces te ha agraciado, te ha fortalecido e iluminado y además te ha dado un tiempo, para que en ese tiempo medites y comprendas lo que recibiste. Cuando ha llegado el tiempo de la comprensión, el Maestro te ha entregado las grandes enseñanzas para convertirte de párvulo en discípulo. Ahora todos sois mis discípulos. Habéis dejado de ser aquellos párvulos que recibisteis en un acto de amor y de deseo espiritual. Ya supisteis a través de mis enseñanzas lo que habéis recibido del Maestro.
84. Ya habéis comenzado a practicar en vuestra vida y ahora estáis próximos a convertiros en maestros, en los maestros que no tengan titubeo en sus pasos, ni balbuceo en sus labios ni duda en su corazón. Los maestros fuertes, plenos de confianza en su Padre; esos son los que voy a dejar.
85. ¿Quién podrá destruir el culto que os vengo enseñando? ¿Quién podrá destruir el altar que he levantado en el fondo de vuestro corazón? ¿Quién podrá apagar la flama de vuestra lámpara? ¿Quién osará marchitar la ofrenda que lleváis en lo oculto de vuestro ser? ¿Quién podrá destruir el sentido de los símbolos, que espiritualmente guarda vuestro espíritu en su arcano? Sería menester que aquel que quisiera destruir estas cosas en el fondo de vuestro ser fuese vidente. Mas todo aquel que por medio de videncia contemple vuestro altar, vuestra verdadera lámpara, se tendrá que doblegar y decir: «¡Dios mío! ¡Tu Obra existe y lo que éste lleva en su corazón es verdadero e indestructible!”
86. Toda mi Obra quiero encerrarla en vuestro espíritu, en ese santuario que he venido a ofrecer en este Tercer Tiempo, para que vuestro culto sea espiritual. Varios cultos practicáis en la Tierra. Rendís un culto a vuestros mayores afectos humanos; a vuestros padres, hermanos e hijos rendís otro culto; a vuestra patria terrestre rendís culto también; y, al Espíritu Divino rendís culto espiritual.
87. ¿Cómo podríais rendir culto espiritual a las cosas materiales o rendir culto material a lo divino? Yo siempre os he dicho: «¡Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios!» Por eso con explicaciones os he venido a decir en este tiempo en mis últimas Cátedras: ¡Apartad ya de vuestro corazón, abolid de vuestro espíritu todo culto exterior! Si sois los discípulos del Espíritu Santo, si vais a caminar como Espiritualistas sobre el haz de la Tierra, enseñad entonces la práctica espiritual. Practicad el culto interior, el culto espiritual y abrid ante la humanidad la brecha que conduce a la vida espiritual.
88. Mas a los otros cultos no abandonéis ni desconozcáis. Dad a ellos también su debido lugar, sin pasión, sin fanatismo, solamente con justicia y con medida, y así iréis como los buenos maestros por el mundo, dando una verdadera enseñanza con ejemplos y con prácticas de lo que Yo os he enseñado.
89. Mientras mi pueblo no destruya en sí mismo su idolatría, fanatismo, superstición, materialismo e ignorancia, Yo no podré enviarlo entre la humanidad porque no podría ser reconocido, porque entonces mi Doctrina no podría ser aceptada por los hombres.
90. ¡He aquí, porqué mi justicia tocando está al pueblo de Israel! ¡He aquí porqué mi justicia está tocando a las cabezas que han guiado a las grandes multitudes y en esta hora de justicia, en verdad os digo, cada quien recogerá lo que ha sembrado!
91. Mucho os dije, que quería que el pueblo despertara por el amor de mi Palabra, por mis enseñanzas; que no quería el Padre que fuera la justicia humana, que no encierra misericordia ni perdón, la que os despertará. Mucho he hablado. Mas como lo he hecho por el entendimiento de seres humanos como vosotros, no siempre he sido creído.
92. Muchas veces he sido desobedecido por la incredulidad y la familiarización que el pueblo ha tenido con mi presencia; pero vendrá la justicia de los hombres, vendrá con fuerza. Mi pueblo beberá el cáliz de grande amargura y el sueño huirá de sus ojos; tendrá que velar día y noche y dirá entonces: «Dios Mío, ¿por qué me pruebas? ¿Por qué me juzgas? ¿Por qué me castigas? Y la Conciencia dirá al pueblo: «No es el Padre quien te juzga ni castiga. Eres tú mismo, es tu propia desobediencia, tu incredulidad, tu letargo y materialismo.”
93. Porque mi pueblo ha de despertar y si estas pruebas están llegando antes de que Yo levante mi Palabra, pensad que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad, que un gran sentido tienen estas cosas, y aún añade el Maestro: Si mi pueblo al iniciarse los tres últimos años de mi comunicación en los cuales entregué órdenes, enseñanzas y grandes revelaciones, hubiese penetrado por la senda de la obediencia y no por la senda de la discordia y de la incredulidad, en este instante su práctica, su culto, no sería contemplado por los ojos profanos. Pasaría el Espiritualista invisible a los ojos materializados, libre de toda acechanza, libre de todo juicio, exento de toda sanción y de todo castigo.
94. Mi manto durante mucho tiempo, cubrió las imperfecciones del pueblo. Mi manto lo hizo invisible a los ojos de los hombres, de la justicia y de las leyes; pero llegó el tiempo en que mi pueblo debía despertar, debía despojarse de todas sus imperfecciones para convertirse en el verdadero Espiritualista, y así mostrarse al mundo.
95. El tiempo en que mi manto le ocultó pasó. Hoy os he dejado al descubierto, porque sois mis discípulos, porque ya nada ignoráis, porque estáis a un paso de convertiros en los maestros. Ahora dejo que las miradas del mundo todas se posen en Israel; a aquellos que se encuentran pisando en el camino de mi Ley y también de la ley humana, no les podrán afectar. Mas todo aquel que camine en desobediencia en mi camino o en los caminos humanos, tendrá que recibir el fruto de su mala siembra; él sentirá las consecuencias de su desobediencia y esas consecuencias, esas pruebas y esa justicia, lo harán despertar de su profundo letargo.
96. Mas aún velad y orad, y después de velar y de orar, meditad entre vosotros para que podáis levantaros a dar pasos de verdadero cumplimiento en el seno del pueblo de Israel, y así al llegar al último instante de esta etapa vuestra Conciencia pueda estar tranquila. Vuestro espíritu estar confiado en un futuro de buen cumplimiento. Vuestras armas prestas para luchar, ya no en el seno de vosotros, contra vosotros mismos, sino a luchar en verdad en el seno de la humanidad, combatiendo entre ella también su fanatismo, su materialismo y su desunión.
97. Mi luz se ha derramado en esta alba de gracia universalmente, pero traducida en palabra humana en el seno de las congregaciones Espiritualistas. Por ser alba dominical dedicada al descanso, se han congregado todos los labriegos en torno de mi Palabra. Veo a mi pueblo dividido en muchos recintos, cuando quisiera contemplarlo reunido en un solo santuario; pero así le he entregado la misma esencia y la misma luz, y según ha sido la preparación de cada Portavoz, así ha sido la traducción de mis inspiraciones en el pueblo.
98. ¡Trabajad todos vosotros, para la destrucción de los linderos y de las fronteras que os separan! Trabajad por destruir el fanatismo que existe entre el pueblo por sus recintos, porque han hecho de las cuatro paredes y la techumbre, el verdadero santuario y la casa del Señor. Siendo la casa del Señor su Corazón, su Espíritu Divino; pues estos recintos os han guarecido solamente de la intemperie y ha sido su única misión, ocultaros de las miradas irrespetuosas o ignorantes de la humanidad.
99. Estoy tocando con mano de justicia, para que todas estas cosas sean comprendidas y pueda venir la unificación del pueblo en el verdadero santuario, en la verdadera Obra y Ley del Señor. No cesaré en mis pruebas de justicia, hasta que pueda contemplar a mis discípulos fuertes, despiertos y unidos, como es mi divina y santa voluntad.
100. Entre vosotros penetran los enfermos del cuerpo y los del espíritu, y al sentir la emanación, la influencia espiritual y benéfica de las multitudes congregadas, se sienten aliviados en sus penas, y buscan la reunión nuevamente para ir sanando sus males y resolviendo sus problemas.
101. En verdad os dice el Maestro: Mi Palabra es la mano misma del Maestro, que se posa para sanar a los enfermos que se presentan ante Él. Mis discípulos que ha tiempo han recibido mi divina influencia por medio de mi Palabra, emanan de su espíritu y corazón, fuerza y vitalidad; pues, así como han sido estos prodigios en este tiempo, quiero que sigan siendo después de 1950.
102. Se reunirán los discípulos a estudiar la Palabra del Maestro, a sentir su presencia en la reunión, a recibir su inspiración espiritual e invitaréis a vuestro seno a los enfermos, a los pobres de espíritu, a los hambrientos y sedientos de justicia, a todos aquellos que necesiten de lo que vosotros tenéis. Cuando ellos penetren en vuestra congregación, elevaréis vuestro espíritu, me los haréis presentes y el Padre extenderá su mano, y los ungirá en verdad.
103. De este modo haréis prodigios con vuestra oración y vuestras reuniones tendrán fama y resonancia entre la humanidad. Vendrán de lejanos puntos de la Tierra en busca de las congregaciones Espiritualistas, para pediros que elevéis vuestra petición a nombre de ellos. Vuestros ojos se maravillarán y aquellos enfermos también se maravillarán habiendo penetrado con la lepra en su cuerpo, con la ceguera en sus ojos, con las distintas dolencias en el cuerpo y la aflicción en el espíritu. Y salir después de los recintos elevando una acción de gracias ante el Padre, con la salud en cuerpo, la paz y la liberación en su espíritu.
104. Mas no solamente podréis hacer ésto en estos recintos; todos podréis hacerlo en vuestro hogar, en los caminos, en cualquier punto de la Tierra. Allí podréis elevar vuestro espíritu y atraer mi bálsamo sobre todo aquel por quien me pidáis. Tampoco será menester que el enfermo esté junto a vosotros para que él sea ungido por vuestra oración, por vuestras manos. Podréis ungir espiritualmente a distancia a los enfermos y podréis todos vosotros estar unidos espiritualmente, aun cuando estéis desunidos materialmente.
105. Todo esto asimiladlo porque vais a vivirlo el mañana. Si hoy todavía no alcanzáis a vivirlo con el espíritu, esperad, penetrad más en el camino y en la Enseñanza y presto, muy presto estaréis viviendo ya estas cosas.
106. Todavía faltan algunas de mis Cátedras y por conducto de ellas os seguiré ilustrando, os seguiré diciendo todo aquello que vais a practicar y la forma de practicarlo después de mi partida. De este modo no habrá titubeo y en el tiempo que os concedo para vuestra meditación afirmaréis y asimilaréis mis enseñanzas, para levantaros llenos de gozo.
107. Entonando siempre un himno espiritual de unificación y de paz, himno que en verdad os dará fuerza para cumplir, os dará fuerza para perdonar al que os ofende, os dará siempre ahínco a aquellos que por momentos quieran flaquear. Os dará más y más inspiración, para que el Espíritu Santo con sus vibraciones, os lleve eternamente por la senda del progreso hasta el final de la jornada, como es mi voluntad, ¡oh pueblo amado!
108. Enfermos que habéis penetrado en este día: ¡Sentid y experimentad mi bálsamo!
109. Labriegos y Mundo Espiritual: ¡Seguid derramando doquiera mi bálsamo de curación! ¡Seguid practicando mi Obra a través de la virtud de la caridad, que es la virtud más poderosa que os he confiado para convertir y doblegar el corazón del hombre!
110. Entregad caridad con obras, con palabras, pensamientos y oraciones; pero llevad siempre las obras plenas de sinceridad y de verdad. Esa caridad abrirá puertas por doquiera, hará brotar agua de las rocas, hará florecer la simiente que os he confiado en los más duros corazones. Yo miraré mi simiente en vuestros Semejantes.
111. ¡Caridad y más caridad con vuestros hermanos, os dice vuestro Maestro y podréis contemplarme en todo mi esplendor!
112. Esa máxima es la mayor que podéis practicar en el mundo: La caridad. Ella salvará vuestro espíritu; con ella salvaréis y también redimiréis al género humano. Yo hago que la sintáis, que la viváis más en vuestro corazón.
113. ¡Una vez más levántate, pueblo y ve con mis enseñanzas y mis órdenes! ¡Vela y ora para que no caigas en tentación!
114. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
22 de octubre de 1950.