C.I. 22 Enero 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 002

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Discípulos amados de mi Divinidad: Bienvenidos seáis ante mi Cátedra.

02. No os sorprendáis que en alba de gracia mi Espíritu Divino así os salude, porque en verdad os digo, que a lo largo del año de 1950, así daré mi saludo y así me haré reconocer. Todo paso que deis de espiritualidad será premiado por mi Espíritu Divino.

03. Todo recinto que rompa su rutina y se levante en pos de la perfección recibirá también galardón del Padre y no será el Padre, el que señale con fechas los días de sus manifestaciones, porque el Padre se encuentra sobre el tiempo, más allá del tiempo, y serán mis Plumas de Oro los que señalen los días de mis manifestaciones con las fechas propicias.

04. En aquel Segundo Tiempo, días más tarde de la crucifixión del Maestro caminaban tres de sus discípulos por un sendero. Iban en pos de una cabaña solitaria en la cual poder concentrarse en el recuerdo del Maestro que había partido. Iban ellos caminando con el corazón transido de dolor, sintiendo el vacío en su alma y en su paso cruzaron con un caminante. El caminante los acompañó y les preguntó el porqué de su tristeza y ellos, con palabra conmovida, pudieron informar a aquel caminante de todo lo que a ellos acontecía, de lo que había pasado en Jerusalén, de lo que había acontecido sobre el Gólgota y así penetraron en la cabaña. Cuando reunidos podían encontrarse, no solamente en materia sino en espíritu, en una comunión de pensamientos y de recuerdos, aquel caminante se transfiguró y pudo decirles: ¡Mi paz sea con vosotros!

05. Al escuchar aquella voz los discípulos, sorprendidos, reconocieron la voz del Maestro y ante sus plantas se postraron. Contemplaron su faz radiante, su forma humana llena de luz y de paz, llena de amor y plena de vida, y desde ese instante cuantas veces se hizo presente entre ellos, se hizo reconocer con ese saludo: ¡Mi paz sea con vosotros!

06. Es mi voluntad, discípulos, que durante el último año que he de comunicarme por el entendimiento humano, así me haga reconocer de vosotros en el instante de mi llegada. Quiero que me escuchéis como aquellos me escucharon. Después de la partida de mi Palabra escucharéis ya no con los audífonos materiales, sino en lo más profundo de vuestro espíritu, el eco de mi voz divina que os saluda y que os dice: ¡Mi paz sea con vosotros!

07. Todos sois mis discípulos, aún los postreros, aún aquellos que me escuchan por primera vez son mis discípulos, porque no es esta la primera lección que les vengo a dar; ha mucho tiempo que de mi Espíritu brotaron y desde aquel instante he principiado a ser el Maestro para ellos. Por eso al acercarse a escuchar mi voz humanizada en este Tercer Tiempo a través de estos Portavoces, les puedo nombrar mis discípulos, porque han recibido de mi Espíritu infinitas lecciones.

08. La vida misma la he preparado como un libro de profunda sabiduría para los hombres; el número de sus páginas es incontable. El contenido de ese libro es profundo y no es suficiente una vida, no basta un cerebro o un corazón para conocerlo todo, menos para comprenderlo.

09. El volumen es grande; ha sido escrito por el Ser Perfecto, por el Autor de la Vida y de todas las cosas; pero ese libro tan profundo está escrito con sencillez, con claridad, como son todas las cosas de Dios. La primera lección, o sea primera página, es la más simple; mas si no es comprendida a pesar de su simplicidad, viene la segunda página a explicar la primera y así sucesivamente.

10. Hasta el final de este libro de la vida que he puesto delante del hombre, la que he abierto ante su Conciencia para que conozca al Padre, para que se conozca a sí mismo, conozca la vida y su destino, para que comprenda y conozca profundamente su pasado, su presente y también, hasta donde sea mi Voluntad, el futuro.

11. Ha llegado para la humanidad el Tercer Tiempo, la Tercera Era de luz, el tiempo del Espíritu Santo, el tiempo de los espíritus, la Era de la Espiritualidad y para llegar a este tiempo cuánto habéis tenido que vivir y que caminar.

12. Yo contemplo a la humanidad de este tiempo llevando un espíritu como tierra fértil para mi simiente; pero ese espíritu está hambriento y sediento. El espíritu de la humanidad se ha desarrollado en el dolor, en el sufrimiento, en los desengaños; pero hay otro desarrollo que no contemplo del espíritu humano y as aquel que da la práctica de mis Enseñanzas, el cumplimiento de mis Leyes, el desarrollo de la virtud, del amor del cual se derivan tantas y tantas virtudes.

13. Los hombres han desarrollado su mente, la ciencia os asombra, oh Pueblo.

14. El cerebro del hombre descubre, escudriña y transforma vuestra vida. El corazón de los hombres se engrandece en las pasiones, en las posesiones terrestres, en el dominio de las cosas de este mundo y esa grandeza no es real delante de Mí; es grandeza pasajera, es vanidad humana.

15. Esta vida, este mundo transformado por los hombres, Yo lo volveré a transformar, Yo lo regeneraré; mi semilla ya está regada en todas las tierras; ya la luz de mi Espíritu Santo está derramada sobre todo espíritu; pero para que el despertar sea en todos, habrá una prueba más.

16. Los hombres han resistido el rigor de mi Justicia, han desoído la voz de mis llamados, han acallado la voz de la Conciencia, han ocultado mis Leyes, han vuelto la espalda a mis consejos divinos, han dado muerte a mis profetas y han escarnecido a mis enviados. Pero mi poder es infinito. No vendré a descargar sobre los hombres toda mi fuerza, porque el hombre es muy pequeño delante de Mí.

17. No vendré a abatir su espíritu para erguirme sobre su propia derrota. Yo quiero contemplar al hombre, al ser predilecto entre todos los seres creados por mi mano, de pie, con su faz en alto, con la satisfacción en su rostro y en su corazón, con la grandeza real en su espíritu, con la dignidad en todo su ser. Así quiero contemplar a mi hijo, al que es espejo de mi Divinidad, al que es imagen del Creador.

18. Solamente lo venceré en sus imperfecciones, lo abatiré en sus pecados y en sus yerros; pero siempre sostendré a su espíritu con la luz de la esperanza, con la luz de la confianza en Mí y siempre pondré delante, cuando el abismo se abra bajo sus pies, la palma de mi mano para que no caiga al fondo de los abismos.

19. Pero ha de venir una prueba más, que será un cataclismo universal y en ese caos no serán solamente, como en los primeros tiempos, los elementos de la creación los que se desencadenen; serán también las fuerzas mentales, las fuerzas morales de esta humanidad, será el espíritu el que se agite y luche, el que combata y el que forme parte de ese caos universal.

20. Los principios ya están entre vosotros, la contienda irá a más y a más, y de cierto os digo, en medio de esa tempestad serán salvos en materia aquellos que penetren en el arca y el arca en este tiempo, el Padre os dice, será la caridad. Todo aquel que sintiere el amor y lo practicare en alguna de sus formas con sus hermanos, será salvo.

21. Todo aquel que sienta la caridad y la practique con su Semejante, verá abierta la puerta del arca y en su interior será salvo. Toda la mala simiente será cortada de raíz por mi justicia y dejaré nuevamente limpia a esta Tierra y la hoz de mi Justicia solo respetará la buena simiente, porque después de pasada esa prueba vendrá una nueva vida para la humanidad.

22. A todos aquellos que como mala simiente Yo haya cortado de esta vida los llevaré en espíritu y en la región bendita que vosotros llamáis Más Allá les prepararé, les iluminaré la Conciencia y allí restituirán con su propio arrepentimiento todas sus faltas.

23. Hay tanta luz en los espíritus en este tiempo que les podrá bastar un instante solamente de verdadera atricción, de verdadero arrepentimiento, para formar un propósito firme, un propósito perseverante en la regeneración y en la práctica de mis Leyes. Y cuando eso sea, cuando esa preparación hayan alcanzado todos aquellos levantados por mi mano, Yo les volveré a la Tierra.

24. Yo los enviaré nuevamente a recomenzar el camino a los unos; a restaurar las cosas a los otros; a concluir sus faenas empezadas a otros. Y así en cada uno será mi Justicia, mi Justicia de amor, porque en los primeros tiempos de la humanidad había inocencia y sencillez entre los hombres; pero a medida que los hombres se multiplicaban, también los pecados en ellos se multiplicaban, iban descubriendo no virtudes sino perversidad.

25. Cuando la paciencia de mi Espíritu fue colmada por las faltas de los hombres, Yo preparé a Noé, con él me comuniqué de Espíritu a espíritu, porque esta comunicación perfecta la he establecido con los espíritus encarnados desde el principio del mundo; pero esta gracia que fue de unos cuantos en los primeros tiempos ha de ser general, ha de ser universal en los tiempos venideros, porque ésta es mi Voluntad; porque es lo perfecto, la comunicación entre el Padre y sus hijos.

26. La comunicación perfecta por medio de la oración, por medio de la inspiración que da el amor, por medio de las prácticas en mi Doctrina, en mis Enseñanzas, y le dije a Noé: Cansado está mi Espíritu de los pecados de los hombres. He de llegar entre vosotros con un grande diluvio, prepara una de arca y en ella haz penetrar a tus hijos, a sus mujeres, a los hijos tus hijos y haz penetrar en ella toda especie del reino animal, del reino vegetal, y en el séptimo día fue el cataclismo.

27. La mala simiente fue cual cortada de raíz, la buena simiente conservada por el Padre, con la cual formó una nueva humanidad, una humanidad que llevaba la luz de aquella experiencia, de aquella justicia y que por lo tanto sabía conservarse en la regeneración y en las buenas costumbres.

28. ¿Pensáis, acaso, que aquellos seres que encontraron muerte tan dolorosa perecieron en materia y en espíritu? De cierto os digo, no. Sus espíritus fueron conservados por mi mano poderosa y ellos despertaron ante su propia Conciencia por mi Justicia, ellos fueron preparados nuevamente para volver a la senda de la vida, del progreso espiritual.

29. El día que las aguas cesaron, Yo hice brillar en el firmamento el iris de la paz, como una señal del pacto que Dios establecía con los hombres, y de cierto os digo humanidad de este Tercer Tiempo, que sois la misma que habéis pasado por todos esos crisoles, por todas esas pruebas.

30. Estáis próximos a contemplar un nuevo caos; pero Yo os digo, pueblo aleccionado por mi Divinidad y digo a toda la humanidad por los medios perfectos por los cuales Yo me comunico con todos los hombres: ¡He aquí el arca! ¡Penetrad en ella! ¡Yo os invito!

31. Para vosotros, pueblo amado, el arca es mi Ley, la práctica y la obediencia en mis mandatos. Todo aquel de vosotros que se conservase en esta obediencia, dentro de esta mi Ley, en los días más amargos, en la hora más dura, en el trance más difícil, se sentirá seguro, se sentirá fuerte y se sentirá abrigado por mi mano.

32. Y para toda esta humanidad que contemplo desde mi alto solio, una vez más os digo: El arca es la caridad, la caridad que practiquen los hombres, la caridad en que se conserven, la caridad que tengan de sí mismos y de su propio Semejante. Yo esta virtud la bendeciré y por ella haré que los hombres contemplen espiritualmente el arca de salvación en este Tercer Tiempo. No la salvación de su vida humana solamente, sino la salvación, la paz, la seguridad de su propio espíritu ante las grandes pruebas, ante los grandes combates espirituales que habrán de suscitarse entre los hombres, de secta con secta, de religión con religión, de un bando a otro bando y de un pueblo a otro pueblo.

33. ¿Cuánto tiempo durará entre vosotros esa contienda? No lo podéis saber, pero de cierto os digo, que será el tiempo suficiente para limpiar la faz de esta Tierra, será el tiempo suficiente para que todos, hasta la última creatura humana, despierten, aún en su edad infantil, para que todos os deis cuenta del tiempo en que vivís. Para que todos tengáis Conciencia de vuestra responsabilidad y de la justicia divina que llama a regeneración a todo espíritu; pero esa tempestad pasará y el iris de paz brillará en el firmamento.

34. Mas no el iris material con sus siete colores. Será el Espíritu Santo en plenitud, con toda su luz, con toda su esencia, el que se manifieste en paz y en gracia sobre todos los espíritus tanto encarnados como desencarnados. La Voz del Espíritu Santo dirá a todos sus hijos: Yo soy la paz, Yo soy el que vengo a establecer con vosotros un nuevo pacto de alianza con mi Espíritu Santo, con mi Ley, con mi amor.

35. Porque en este tiempo quedaréis rescatados todos de las cadenas de las tinieblas, del mal y de las acechanzas, y un tiempo de paz y de bienandanza será ofrecido por el Padre a la nueva humanidad, al nuevo mundo que habréis de formar, para que en él florezcan las virtudes, para que en esa nueva humanidad, regenerada en su sangre, en su carne y hasta la médula de sus huesos, vengan a encarnarse los espíritus preparados por mi mano divina, los que han sido grandemente probados, los que han restituido, los que han despertado, los que han formado verdadero propósito de volver a la senda del cumplimiento, a poner en práctica las leyes del Señor, a sembrar por los caminos la verdad.

36. Por eso vosotros, discípulos que sabéis estas cosas, tenéis tan grande responsabilidad contraída con vuestro Padre, no midáis por años ni aún por siglos, el tiempo que el cumplimiento de estas mis profecías se tenga que llevar. Vosotros depositad en mi Obra vuestro tributo. Vosotros cumplid lo que a cada uno toca, que lo demás Yo lo haré; que siempre vuestra Conciencia esté tranquila por el deber cumplido, por la obediencia y el amor con que hayáis hecho vuestras obras.

37. Veréis entonces cómo la vida no podrá asediaros ni la muerte podrá venceros. Veréis entonces, pueblo amado, cómo la vida, por amarga que sea para otros, plácidamente será vivida por vosotros, por vuestra fortaleza en mi Obra, por vuestra obediencia para caminar en la senda trazada por Mí.

38. No temeréis al peso del fardo, al peso de la cruz, ni temeréis tampoco la llegada de la muerte, la esperaréis tranquilamente y la veréis venir como amiga, como hermana, como vuestra libertadora. Como aquella que ha de llegar para acortar los días de dolor, los días de miseria y de trabajos para vuestro espíritu en este Valle de lágrimas y de sangre. Ella os abrirá la puerta y os conducirá para que podáis traspasar, con paso firme los umbrales de la eternidad, de aquel Más Allá que ni vuestro mismo espíritu conoce, porque si habéis vivido en el Más Allá no es en las regiones más elevadas, a donde tendréis que escalar en vuestros pasos futuros.

39. Conocéis vosotros ciertas regiones de ese Más Allá, pero no todas las moradas, mi pueblo, porque en la casa del Padre hay muchas. ¿Cómo será aquella vida ante vuestro espíritu? ¿Cómo será la vida, la luz, las pruebas y la lucha? ¿Cómo será todo en esa vida, mi Pueblo? No lo sabéis; ni tratéis tan siquiera de imaginarlo, porque sería vuestra fantasía la que forjara imágenes falsas.

40. Que os baste saber que esta vida terrestre y maravillosa en todas sus partes y perfecta, es un reflejo pálido de aquella vida, que en esta vida podéis encontrar un símbolo de lo que es la otra; pero no queráis imaginarla en su completa perfección, porque es, oh pueblo amado, como si a un ciego de nacimiento, le quisieseis hacer comprender cómo son los colores y la luz.

41. Así como vuestro espíritu encarnado primeramente en un niño, en la vida humana va descubriendo cada día y en cada paso nuevas cosas, nuevas maravillas y así penetra en la juventud, y sigue descubriendo y conociendo. Llega a la edad madura y no acaba de conocer todas las grandezas que encierra la naturaleza y penetra en la ancianidad, y se va de esta vida lamentando no haber conocido todo lo que el Padre le brindó.

42. Así vuestro espíritu pasará de esta vida preparado para la otra, e irá de sorpresa en sorpresa, de lección en lección, de maravilla en maravilla hasta la eternidad y no alcanzará a contemplar en toda su dimensión a su Padre, lo mirará, lo concebirá grande, lo comprenderá en sus Leyes, en su amor, en sus atributos; pero, ¿llegar a abarcarlo? ¡Jamás, mi Pueblo!, porque el Padre es siempre el Padre y los hijos son las creaturas del Padre; podrán sentarse los niños a la diestra del Señor, mas nunca en su sitial.

43. Mas desde aquel sitial, el Señor, que es el Padre de amor, jamás humillará a sus hijos, los contemplará siempre como sus discípulos amados, como sus niños mimados, nunca como siervos, ni como reos; pues el Maestro quiere que lleguéis a un tiempo en que no os sintáis como siervos del Señor, sino como sus hijos muy amados.

44. No quiero tener en esta Tierra ni en ningún otro mundo servidumbre; no quiero tener lacayos ni vasallos, no quiero tener  Quiero solamente ser comprendido y amado, con el mismo amor con que Yo amo a mis hijos. 

45. Con esta Palabra, Pueblo, vengo a dar testimonio de Mí. Con este camino que traza mi Palabra os vengo a preparar el arca. Comprended el sentido figurado con que os he hablado en este día, para que ese sentido lo conserve vuestro espíritu y él permanezca fiel por medio del cumplimiento; pues cuando esas pruebas lleguen quiero que estéis firmes en el camino, quiero que estéis seguros y a salvo, para que desde aquel lugar seguro en que vosotros estéis, podáis hacer el llamado a los que naufragan, a los que perecen, a los que a tiempo se arrepienten y a los que a tiempo despiertan.

46. Sí, pueblo, no busquéis solamente la seguridad para vosotros. Buscadla para que allí podáis hacer el llamado a vuestros hermanos, mis pequeños, porque de cierto os dice el Maestro: Si vosotros buscaseis solamente vuestra propia salvación, cerraseis vuestros labios en el tiempo de la Palabra, ocultaseis mi Obra a los hombres y se llenase de temor vuestro espíritu y vuestra carne, aunque creáis estar en lo más profundo del arca, de cierto os digo, estaréis entre los náufragos.

47. Para que vosotros estéis salvos y seguros tenéis que olvidaros de vosotros y pensar en los demás, amar, sentir caridad por vuestro propio hermano, sea el que fuere, sin distinguirlo por su color, por su sangre, su lengua o ideología, sino que contempléis en cada uno de vuestros Semejantes, a vuestro propio Padre, que es universal y está en todos los hijos derramado en esencia, presencia y potencia.

48. ¡Miradme en todos vuestros Semejantes! Amadme en todos ellos, recordando que os he dicho: Ni uno de mis hijos sucumbirá eternamente, ninguno encontrará la muerte eterna, porque ésta no existe. Yo no he creado la muerte para el espíritu.

49. Solamente doy muerte al mal y no olvidéis que muchas veces os he dicho: Aún aquellos que llamáis seres de tentación y demonios, de cierto os digo, no son otra cosa que seres imperfectos, turbados, de los cuales el Padre se sirve, con mano sabia, para llevar a cabo muy altos designios y planes.

50. Esos espíritus, hoy envueltos en tinieblas, muchos de ellos haciendo mal uso de la luz con que los he revestido, serán salvos en Mí a su debido tiempo, porque llegará el momento, pueblo, en que todas las creaturas del Señor le estén glorificando por una eternidad, pues dejaría de ser Yo Dios si no pudiese mi poder, mi sabiduría, rescatar a un espíritu.

51. Todos seréis salvos y si habéis leído o sabido del fuego eterno, de la muerte eterna, en verdad os digo: Encontrad allí el sentido figurado y no interpretéis mal las cosas, porque entonces me estaríais atribuyendo imperfección que Yo no tengo. Yo Soy perfecto y de mi perfección no vengo a hacer alarde, porque si hoy vosotros sois imperfectos, Yo os estoy perfeccionando con mi amor, con mi luz, para que lleguéis a ser perfectos también.

52. A lo largo de este año de 1950 seréis preparados por mi Divino Espíritu para continuar vuestra jornada. Debéis saber, discípulos, que cuando haya retenido mi Palabra de entre vosotros os dejaré formando un solo cuerpo, un solo espíritu y un solo corazón. Yo seguiré manifestándome entre vosotros con gracia, pero mis manifestaciones serán más claras, más definidas entre vosotros cuanto mayor sea vuestra unificación, vuestra armonía y vuestra obediencia.

53. Cuando haya partido esta manifestación de entre vosotros, os confiaré un tiempo de meditación, preparación y análisis; pero esa meditación y ese análisis no los haréis separados, sino estaréis unidos. Y antes de buscar en el rincón de vuestra memoria mis palabras, mis enseñanzas, antes de repasar con vuestros ojos los escritos que Yo os deje en este tiempo, penetraréis en oración, os comunicareis de espíritu a Espíritu con vuestro Señor y en ese instante, seréis ayudados por el Mundo Espiritual, para que cuando penetréis en vuestra meditación y análisis, sea el Espíritu Santo quien os revele el verdadero contenido de cada palabra, de cada frase y de cada Cátedra. 

54. No quiero contemplar entre este Pueblo, entre mis discípulos, las diversas interpretaciones de mi Obra, de mi Palabra. Quiero que la comprensión sea en todos igual, que lo fundamental de mi Obra sea conocido por todos, que el fanatismo y la idolatría hayan desaparecido, que no existan tinieblas ni supersticiones entre mi Pueblo, que lleguéis al culto más sencillo y simple para mi Divinidad, que las formas, los ritos, las inútiles ceremonias, hayan desaparecido de entre vosotros, para dar paso solamente a la Esencia.

55. Por eso os dije en esta alba de gracia al principiar mi Cátedra, que los pasos de Espiritualidad que deis en el camino serán siempre premiados por el Maestro. Cuanto más vosotros renunciéis a las formas y a los ritos, cuanto más sencillo sea vuestro culto en lo exterior, más me encontraréis en lo profundo de vosotros.

56. Ya el tiempo de los ritos va a pasar entre la humanidad, ya el tiempo de los altares y de las campanas de bronce está presto a terminar. La idolatría y el fanatismo humanos darán sus señales de vida como las últimas y vendrá ese tiempo que os estoy anunciando, de lucha y de caos.

57. Y cuando la paz haya vuelto a los espíritus después de la tempestad, las manos del hombre no volverán a construir regios palacios en honor de mi Divinidad ni las muchedumbres serán llamadas con la voz de los bronces. Ni los hombres que se sentían grandes de espíritu en sí mismos, se titularán para levantarse sobre las multitudes. Vendrá el tiempo de la humildad, de la Espiritualidad y la Espiritualidad traerá entre los hombres igualdad de espíritu, fraternidad y armonía.

58. Seguid caminando, pueblo amado, por la senda de la depuración. A mi Obra, en su esencia, nada tenéis que corregirle, porque es perfecta, a vuestras prácticas sí. Mirad siempre mi Obra más allá de las vuestras, porque el conjunto de vuestras obras, costumbres y tradiciones, ritos y cultos, ellos no son mi Obra.

59. Mi Obra es mi Espíritu que está en todo el Universo. Mi Obra es todo lo creado por mi Mano Poderosa, ya sea la naturaleza espiritual como la material. Allí está mi Obra dando un testimonio de mi perfección en cada una de sus cosas, en todas sus partes y en todos sus átomos.

60. Mi Obra Divina lo abarca todo, desde los seres más altos que habitan a mi diestra; desde las regiones más puras del espíritu, hasta el animalito menos perceptible o el polvo más fino de la tierra, o el átomo de que están formadas las cosas, pasando por todo lo creado, por todo lo hecho por Mí y en esto, oh Pueblo amado, os muestro una vez más la escala de perfección de todas las cosas.

61. Desde la escala más baja de los seres materiales y de las cosas, hasta la escala más alta de los seres que han llegado a la perfección: ESA ES MI OBRA. Vosotros sois los discípulos de ella, débiles os sentís ante Obra tan grande. Pero os digo, pequeña es vuestra materia y frágil vuestro corazón, pero vuestro espíritu es fuerte, él es mi discípulo, de él me sirvo y si lo he venido a buscar y a donar, es porque el Padre sabe que vosotros le podéis cumplir y el Padre nunca se equivoca.

62. El Maestro sabe elegir entre las multitudes, aquellos que han de desempeñar delicada misión. A muchos he llamado. Muchos, en verdad, son los que han llegado en este tiempo a escuchar mi Palabra; muy pocos son los que han permanecido fieles y han alcanzado una misión.

63. ¡Cuántos os dice el Maestro, de los que también han sido donados por mi mano bendita para desempeñar alguna misión en esta Obra, han apagado su lámpara de fe y de amor, han vuelto su espalda, me han negado y aún se han mofado de mi Obra! A ellos también les estoy haciendo el llamado al interior del arca salvadora, ahora que aún es tiempo de reflexión, de arrepentimiento y de restitución.

64. Mas por los fieles, por los perseverantes, alcanzarán los demás, en espíritu y en verdad. Aquellos que se han alejado de mis enseñanzas ha sido por la debilidad de su propio corazón, debilidad ante las pruebas que les he enviado. Debilidad ante las imperfecciones que han encontrado a su paso y que no han sabido distinguir, de las perfecciones que vengo brindando Yo: debilidad ante las tentaciones y ofrecimientos del mundo; pero sobre ellos derramado está mi Espíritu en fortaleza y en luz. Yo concedo oportunidad y tiempo para su reflexión, para su meditación y redención espiritual.

65. En este instante, oh Pueblo amado, eleva tu oración espiritual no por ti, ni por los tuyos. Tú y los tuyos, en verdad te digo, están envueltos en mi manto, como todos; pero mi manto tú lo sabes sentir mejor que los demás. Y aun cuando a grandes pruebas te somete mi mano poderosa y justiciera, no perecerás, en verdad. Hay pruebas preparadas por mi mano, hay pruebas que os vais labrando vosotros mismos; pero en unas y en otras Yo derramo mi fuerza y mi luz para que os salvéis y sigáis con paso firme hasta el final.

66. En este instante quiero contemplar a vuestro espíritu velando por la humanidad. Que seáis vosotros en el firmamento como una estrella y desde allí enviéis un rayo de luz, pero de luz pura, de luz de paz y de amor, de luz de perdón y de caridad sobre todos los pueblos de la Tierra.

67. ¡Velad y orad en este instante por la vida espiritual y humana de vuestros Semejantes!

(El pueblo, ora en silencio durante cinco minutos.)

68. Os bendice el Maestro, oh discípulos amados. Ni aún vuestro mismo espíritu alcanza a conocer la fuerza de sí mismo, el ambiente de paz con que habéis rodeado a la humanidad, el abrazo fraternal con que habéis abrazado a este mundo. Mas Yo sí lo sé y os digo, oh pueblo amado, que así como estáis velando y orando por la humanidad siempre lo hagáis, porque es una de las misiones más altas que lleva vuestro espíritu y seréis, os dice el Maestro, como un faro luminoso en las tempestades.

69. Cuando vuestros labios no puedan hacer más de lo que hacen, ni vuestras manos puedan alcanzar a vuestros hermanos para ungirlos o para estrecharlos, ni vuestro corazón pueda comunicarse, será entonces vuestra oración, como alas para vuestro espíritu, para que vayáis en pos de los más distantes con el mensaje de paz y de amor que os he entregado como misión, y ya que habéis velado por los demás, Yo velo por vosotros.

70. Penetrando en lo más profundo de vuestro corazón, hoy descubro allí vuestros sufrimientos, vuestras necesidades e inquietudes y os conforto; dejo un presente en vuestro santuario y ese presente se hará efectivo en la petición más ardiente que me estáis haciendo; pero sed pacientes.

71. No sometáis mi palabra a prueba, no me exijáis discípulos. Yo sé en qué momento y en qué forma os debo de entregar. No había necesidad de que me pidieseis; pero si dejo que mis discípulos me pidan, es porque no dejáis de ser mis pequeños y las necesidades os agobian.

72. El instante llegará en que vuestro espíritu nada me pida, sino que os mostréis desnudos y sinceros siempre ante la mirada del Padre, diciéndome con toda obediencia, sumisión y humildad: «Padre, hágase en mí, Tu voluntad!» Hoy me pedís todavía algo de lo que es vuestra voluntad, de lo que deseáis, de lo que creéis que necesitáis y el Maestro os atiende, os entrega el Padre, os hace menor la prueba y os calma vuestro sufrimiento.

73. ¡Bendita sea vuestra vida y vuestro camino! ¡Vuestra mesa bendita sea también! Llevadme siempre en el fondo de vosotros y no tendréis porque afligiros en la vida. Que vuestra aflicción, la que más ocupe vuestro corazón, sea la de vuestro hermano. ¿Cuándo llegaréis a ello, mis hijos?

74. Esta es mi Palabra de este día. Mi lección escrita está en vuestro corazón. No la olvidéis. Estudiad, mi pueblo, porque los pueblos y las generaciones presentes y las del mañana te esperan, ¡créalo el hombre o no lo crea te esperan!

75. Prepárate, para que en tiempo propicio puedas levantarte y brindar, con toda sumisión espiritual, con la Conciencia más clara de tu espíritu, lo que hoy con tanta gracia y caridad he venido a posar en tu propio espíritu.

76. ¡MI PAZ QUEDE CON VOSOTROS!

22 DE ENERO 1950.

ENLACE PDF: 

CtdraDelDivinoMaestro_22_01_1950

Deja un comentario: