El sueño de Jacob

El sueño de Jacob
El espíritu y la materia son dos diferentes naturalezas; en uno la esencia y en la otra la forma. No importa en que parte de este mundo haya encarnado el espíritu, sigue conservando su esencia primigenia, la del Espíritu Divino. Hay que decirlo, el espíritu en el extenso camino de su existencia material, ha tenido muchas formas en el ir y venir de nuevo a esta morada.
Unas veces ha pertenecido a unos pueblos y otras ocasiones, a otros. No siempre ha pertenecido a la misma raza, y sí, algunas veces el espíritu ha encarnado en vestidura de hombre, y otras en vestidura de mujer. Hay quienes se sorprenden y hasta quienes se indignan ante estas afirmaciones; sin embargo, al tiempo la humanidad tendrá en aceptar la ley de la reencarnación.
El Eterno le concedió a Jacob el patriarca que después sería llamado Israel, un sueño revelador: Él contempló una escalera que se asentaba en el suelo y ascendía hasta el cielo, en ella miró el subir y bajar ángeles.
Siempre el Eterno se ha servido de símbolos espirituales, para la representación de un significado espiritual de importancia. La humanidad casi siempre tiene la idea y asemeja lo elevado con formas materiales. Por ejemplo, el Cielo como un lugar paradisiaco con grandes bellezas por doquier; al Creador sentado infinitamente en un trono con forma humana; a los ángeles con formas y vestimentas humanas, alados y con aros dorados.
Llegará el tiempo de la comprensión de las cosas espirituales, porque nada quedará en el enigma. Todo tendrá que ser esclarecido a la luz de la enseñanza del Maestro. Mas ahora sólo cabe mencionar,… que esta morada llamada Tierra, no es la verdadera patria del espíritu. Aquí como en otras moradas o mundos, sirven para el aleccionamiento, para la experiencia, para el desarrollo, la evolución de los hijos de Dios.
Esos ángeles que contempló el patriarca en el subir y bajar, somos cada uno de nosotros,nuestra naturaleza divina en el ir y el venir. Aunque somos semejantes al Espíritu del Creador, nosotros sí necesitamos aprender, cultivarnos, profundizarnos en la VIDA, y lo más importante,… conocer a través de la vida nuestro propio ser.
Esta morada no es lo suficiente para llevar a su perfeccionamiento espiritual a los hijos del Eterno; mas tiene lo necesario para que ellos mismos puedan escalar a otras moradas terminando su aleccionamiento espiritual, aquí.
En vano es para el pensamiento de la humanidad el creer que su importancia o valor reside en lo material, por nacer en una determinada raza, en una nación o una clase social. Pues el viento sopla donde quiere, pero no conocemos de dónde viene y a dónde irá,… a semejanza es, todo aquél que viene del Espíritu de Dios a morar en esta Tierra, una y otra vez.