La soberbia de Israel
La soberbia de Israel
La idea de ser el pueblo escogido prevalece en el pueblo espiritualista, y cuando el Padre anuncia que llegarán los vendavales, las tormentas, los temblores pavorosos de tierra y la gran prueba universal, Israel se confía y se duerme en los brazos del Padre, olvidándose de su tarea, que es la de ayudar a la salvación de sus hermanos. MEL 8.19
Cuando el Padre dice que las plagas se desatarán, que extrañas enfermedades contagiosas aparecerán y que ellas respetarán al pueblo escogido del Señor, Israel se goza en sí mismo y dice: “Esto es porque soy escogido del Padre, el mimado del Señor.» Sin pensar este pueblo, que todos los privilegios son para que los comparta con los demás, para que este pueblo sea el que testifique, sea el fuerte y siendo salvación sepa ser pan, vida, bálsamo y sostén para todos los demás. MEL 8.20
Os vemos almacenar la enseñanza del Padre, reservándoos los prodigios, os vemos encerraros en vosotros mismo y decís: “Cuando las pruebas se levanten en contra de nosotros, nos ocultaremos, huiremos, guardaremos silenciosamente lo que el Padre nos ha entregado”, y ésto, hermanos, no es la enseñanza que el Maestro ha entregado. MEL 8.21
Hay hijos de este pueblo cuyo corazón se ha envanecido hasta creerse absolutos en la Tierra. Son espíritus dominados por el materialismo del mundo y las ambiciones del corazón. 08-224.52
Son los que han olvidado mi justicia y la inmortalidad del espíritu, al que han puesto una venda de obscuridad que le impide contemplar la claridad de mi luz. Y es mi justicia y mi amor los que descienden en este tiempo a los componentes de este pueblo, quienes han encarnado nuevamente en la Tierra por mi voluntad, para decirles cómo deben esparcir mi paz y mis bendiciones entre la humanidad. Entre este pueblo están los que envié en este tiempo para que diesen fe de mi nueva manifestación entre vosotros y, para que después diesen testimonio de ello a vuestros hermanos. Sentís ahora un profundo dolor cuando contempláis que aún estando cerca de vuestro Señor, no os amáis, no os habéis reconocido unos a otros y tenéis momentos en que os sentís menesterosos de la paz. 08-224.53
Debo advertiros, que el pueblo al que he doctrinado con mis lecciones, no debe considerarse como dueño absoluto de tal heredad, ni tampoco el único a quien se le confíe una misión espiritual en esta Obra. Mi Mensaje de todos los tiempos se ha dirigido a toda la humanidad y ha sucedido que el pueblo que recibió la revelación fue el que menos provecho supo obtener, porque no logró apreciar los dones y gracias que en él había derramado el Señor. 06-164.59
Grande es la luz que he derramado sobre vosotros; mas no os dejéis cegar porque apareceréis ante vuestros hermanos como necios y fanáticos. Esta luz no es sólo vuestra, es la luz del Sexto Sello que brillará en todas las naciones. 03-065.37
Es mi voluntad que entre vosotros exista completa armonía y fraternidad, para que no surjan señores, reyes o tiranos, en un pueblo donde todo debe ser orden, amor y espiritualidad. 10-281.61
Los que en lugar de tratar de alcanzar ese perfeccionamiento, lo que persiguen es únicamente la adulación, la superioridad, el halago o el medio de qué vivir, en lugar de buscar el perfeccionamiento del espíritu, esos no resisten mi Palabra cuando les señala sus defectos; entonces tienen que crear una obra distinta a la mía, en donde sean libres para hacer su voluntad. No han llegado a comprender que lo único que deben hacer las multitudes en el tiempo que dure mi manifestación, es escucharme con la mayor elevación, para después poder analizar mi Mensaje. 05-140.74
Velad y orad. Amaos en verdad porque la soberbia no se apodere de vuestro corazón, porque esta es simiente que destruye la humildad y la caridad. Cuidaos de que no os acontezca lo que a los constructores de Babel, a quienes los perdió su soberbia. Recordad que la mala simiente fue la causa de la división entre aquellos hombres. La torre quedó sin concluir, y fue tan grande la confusión de las gentes, que se dividieron en pueblos que hasta ahora viven todavía distanciados. 04-096.42
El desobediente siempre es soberbio, mas ¿quién es el que cree tener derecho de hacer su voluntad o hacer variar la voluntad de su Padre? ¿Quién cree haber recibido por verdaderos merecimientos, los dones que en sí lleva? ¿Quién cree que este pueblo me sea indispensable para el cumplimiento de mis planes divinos? 09-254.43
He venido en este tiempo a preparar un pueblo, cuya voz sonora se deberá oír en toda la Tierra. Le he confiado un puñado de trigo para que se convierta en su cultivador. Antes, le he sentado a mi mesa y le he dado a beber el jugo de la vid, para que se fortalezca y pueda resistir la caminata. En mis sabios consejos, le he enseñado a conocer los falsos caminos, para que de ellos se aparte. Le he mostrado el verdadero santuario para que en él penetre y sienta mi presencia en todas partes. Lo he liberado; no he querido que en este tiempo sintiesen sus pies o sus manos el peso de las cadenas. Mas si le vengo dando grandes virtudes y cargos, no es para que se ciegue y se envanezca creyéndose rey, dios o juez, porque si mucho vengo derramando sobre su espíritu, es para que se revista de humildad y consagre su vida a ser útil a sus hermanos y a servir a la humanidad. 08-234.10
Si os sentís fuertes y veis que a vuestro lado caminan con dificultad vuestros hermanos no os sintáis superiores, porque caeríais en la grave falta de la vanidad y seríais semejantes al gusano que se hincha con la humedad de la tierra. En mi nuevo pueblo no se levantarán reyes ni señores. Toda mala simiente será apartada de vuestro corazón para que podáis ser mis profetas. 03-067.14
Rechazad la adulación, porque es arma que destruirá vuestros nobles sentimientos. Es espada que puede dar muerte a esa fe que Yo he encendido en vuestro corazón. 04-106.47
Quiero que cuando se presente ante mi Divinidad, sea para ofrecerme el fruto de su siembra y no para pedirme perdón por sus faltas. Vos sois el pueblo espiritualista que estoy preparando; hoy aún cometéis errores a pesar de hallaros bajo mis enseñanzas, porque sois parte de esta triste humanidad que se arrastra sobre la Tierra porque no ha sabido elevarse. 08-234.11
¿Qué podría perderos en el camino? La vanidad, pueblo. 02-037.83