El amor, una potencia espiritual

El amor, una potencia espiritual
El amor es una potencia espiritual y curativa. ¡Cuántos están enfermos porque se oponen a manifestarlo en su ser! ¿Acaso los pensamientos y los sentimientos adversos al amor, pueden dejar fruto bueno en nuestro ser?
Es necesario reconocer que hay fuerzas en nuestro espíritu que le atan a la enfermedad, que repercuten en nuestra salud. El odio, el rencor, el resentimiento, el orgullo siendo intangibles, tienen la fuerza necesaria para manifestarse en nuestra carne. Así también los atributos del amor como lo son el perdón, la bondad, la generosidad, la práctica del bien y la caridad a los demás, tienden a devolvernos una paz espiritual, que se reflejará de igual forma en nuestra carne.
Somos seres espirituales de naturaleza divina, lo divino se halla en nosotros porque somos parte de Quién nos otorgó el existir. Por lo tanto en el sendero de nuestra eternidad tendremos que arrancar, erradicar todo aquello que no nos pertenece. La enfermedad no nos pertenece, es creación nuestra. El Espíritu Divino es salud, vitalidad, fortaleza y mucho más.
Cada vez que enaltecemos nuestros pensamientos y sentimientos en la luz, estamos otorgándonos una existencia más afable, agradable, amena. ¿Acaso no hemos experimentado lo contrario cuando no somos en la luz? Sí, así es.
Hay veces olvidamos algo muy fundamental: Quien da, recibe. Sí, la caridad desinteresada que entregamos a los demás, tiende a volver en alguna parte de nuestra eternidad…
En nosotros se encuentra la fuerza de la voluntad, y por ésta elegir un sendero más agradable para nuestro espíritu.