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Elías, el Profeta de Fuego

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Elías, el profeta de Fuego, el gran espíritu que sirve a Dios, que siendo el más grande espíritu que ha llegado a esta morada, es el más pequeño entre el Reino de Dios.
Elías, aquel que de tiempo en tiempo ha servido al mandato divino. Elías no es divinidad, es un hermano nuestro muy evolucionado, elevado por la virtud y el bien. Sirve al Padre, a sus hermanos de esta morada terrenal. Es Pastor espiritual, es el que ha puesto nuestro Dios entre la humanidad, ella llegará a ser el Pueblo de Dios. Es el Pastor de los 144000 estén encarnados o no, él los despierta y los hace presentes al Padre.
Cuando las fuerzas de un espíritu se ven doblegadas por otras fuerzas ajenas, Elías con potestad es escudo. Elías es la representación de la luz del Espíritu Santo, nombramiento y cargo que sólo Dios puede otorgar. Él es el representante de la Obra Divina, quien con fuego consumirá lo que no pertenece a ella. Mas como el Padre, Elías no obliga, sino llegará también a cada uno por la convicción.
Elías es fuerza, pero no aprehensión ni imposición. Siendo Elías el representante de la luz de la Obra de Dios, ella tiene que llegar por convicción, nunca por temor ni por sometimiento.

Así nuestro Padre tiene grandes espíritus a su cargo, desempeñando importantes misiones; todos esos espíritus son en mucho el reflejo del amor divino. No podría ser de otra manera, ya que Él vencerá con la única arma, espada que redime y eleva, que enseña y hace espíritus grandes y con potestad,… el amor.
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Una explicación muy extensa sobre nuestro hermano y pastor Elías, aquí en la Enseñanza 345.

La nube espiritual

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Hoy temprano tuve un sueño… Ya se veía algo claro el amanecer, pensaba en nuestro Padre y me dio sueño nuevamente. Entonces dormí y en sueños me levanté, me acerque a la ventana, sentía la presencia del Padre, descorrí la cortina y abrí la ventana. Entonces vi un sol muy hermoso por donde se da el ocaso, entre dos cerros que están por donde vivo. El Sol estaba entre nubes blancas, y a sus lados había tres franjas perpendiculares de color naranja. Tres franjas por cada lado, cada franja brillaba con ese color naranja blanco intenso a semejanza del sol. Después los cerros se convirtieron en volcanes. El primero era pequeño e hizo erupción, no fue bastante; el segundo era un poco más grande y su erupción fue mayor; y apareció un tercero, este era mucho más grande y alto, su erupción fue impresionante, esa erupción se elevaba al cielo hasta perderse. Los tres volcanes también estaban cubiertos por nubes blancas. Cuando vi el último volcán, el sol todavía estaba presente , y en él y alrededor de toda esa visión sentía la presencia de Dios… Entonces desperté.
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El significado es espiritual, por la presencia de las nubes en casi todo el sueño. Las nubes tienen el simbolismo de lo espiritual. Así nuestro Padre nos lo hace entender a través de Su sabiduría en el LVV.

Cuando Cristo en Jesús profetizó Su advenimiento sobre las nubes rodeado de Sus ángeles con poder y gloria, Sus palabras tenían un sentido espiritual. Ya que también nos manifestó que enviaría al Espíritu de Consolación o de Verdad. Ya no sería el Hijo del Hombre el que vendría a manifestarse materialmente, sino el ESPÍRITU del Hijo del Hombre, y ese Espíritu es el Cristo de Dios, que estuvo no sólo en Jesús, sino también en Yo Soy el que Soy cuando manifestó Su ley a Moisés.
Cristo es el amor y verbos divinos que siempre ha existido en nuestro Padre, que es ESPÍRITU DIVINO y SANTO. Cristo es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin en nuestro Dios-Padre-Maestro. Él es el que de Tiempo en Tiempo se ha manifestado al espíritu de la humanidad. En un Primer Tiempo hizo resonar Su voz al pueblo reunido en las faldas del Monte Sinaí; en un Segundo Tiempo hizo encarnar Su verbo y amor en Jesús. En un Tercer Tiempo enviaría Su Espíritu Divino, cumpliéndose en este Tiempo la profecía de Joel, y que podemos leer textualmente en: 3.28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
Fue así que en el Tercer Tiempo el advenimiento de Cristo se dio entre nubes, espiritualmente,… Dios es Espíritu. Y entre nubes se dejó ver y oír, ya que Él derramó Su Espíritu en una gran cantidad de mujeres y hombres principalmente en toda la redondez de la nación Mexicana. No importó la lejanía o el lugar, el espíritu dispuesto del hombre o de la mujer hicieron la comunicación nuevamente de Cristo con el espíritu de la humanidad. Una gran cantidad de hombres y mujeres sirvieron de Portavoces entre 1884 a 1950, para que la Sabiduría del Espíritu de Verdad, que es el mismo Cristo de Dios se diera a conocer en Su tercer advenimiento.
Los jóvenes y ancianos tuvieron sueños y visiones, prueba de la comunicación espiritual de nuestro Dios con los dones que cada espíritu posee en sí. Él no venía a buscar la gala mundana, ni el oropel ni la grandeza de alguna religión en particular. Sino la humildad del espíritu, por ello entre nuestros siervos también derramó Su verbo y amor divinos.

Si la nube tiene un sentido espiritual, el significado del sueño es también espiritual. Muchos conocemos el Ojo Visor y como a sus lados varían el número de las franjas, que pueden ser pocas hasta muchas. El sol representa su Ojo Vizor, las seis franjas Seis de los Siete Sellos. Aún no conocemos el Séptimo Sello, sólo Seis,… en cada capítulo de la historia espiritual de la humanidad Su presencia ha estado, no sólo como amor, verbo, caridad, sabiduría, sino también como Justicia divina.

Los volcanes rodeados de nubes haciendo erupción, tienen el significado de Su Justicia divina, de ello podemos leer también en el LVV. Nuestro Padre como Espíritu Santo, nos dice que estamos en nuestra tercera altura de perversidad. Pues la perversidad de nuestro espíritu de tiempo en tiempo ha ido en aumento, y por lo tanto Su justicia divina también. Mas hoy en nuestra tercera altura de perversidad, Su justicia se eleva a los cielos hasta conmoverlos. No es que nuestro Padre nos castigue con Su justicia, sino sólo deja que el espíritu saboree el fruto de su perversidad, nos deja beber hasta la última gota, pero también hasta la última gota nos dejará beber nuestro cáliz de amargura. Esa es la Justicia inexorable de Dios. Justicia que se eleva hasta las alturas, pues los Cielos también gimen y lloran, porque si grande es la Justicia inexorable de nuestro Dios, así de grande es… nuestra perversidad.

La finalidad de nuestra existencia

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Sólo los seres con las facultades del razonamiento, del discernimiento, de la indagación y del cuestionamiento, facultades que pertenecen a la potencia del pensamiento, han llegado a preguntarse las grandes interrogantes de la vida, y una de ellas es,… la finalidad de nuestra existencia.

Cuántas veces hemos pasado una y otra vez a través de tantas reencarnaciones, y una y otra vez esa pregunta se llega a entrever nuevamente en nuestro pensamiento. Es nuestro Maestro-Padre quien nos lo aclara y explica esta gran interrogante: Adquirir la Espiritualidad.
La Espiritualidad es esa conquista de nuestro ser en la ARMONÍA de nuestras dos naturalezas, la material y la espiritual, que paso a paso conseguiremos si procuramos escuchar la tercera naturaleza que existe y es con cada uno de nosotros, la divina y en ella la voz de la Conciencia.
Por esa falta de armonía de nuestro ser en sus tres naturalezas nos es necesario una y otra vez reencarnar. Y es que de las veces, en cada reencarnación el César no sólo se adueña, sino encadena a nuestro espíritu al volvernos muy materiales. Olvidamos y no tenemos consideración de esa naturaleza que es esencia y que sólo se alimenta de lo que es esencia también. Esa esencia que es nuestro espíritu que se desarrolla y evoluciona al sustentarse con el maná espiritual: la práctica de la oración, de la virtud, el bien, la caridad, el amor, la meditación, el conocimiento espiritual,… etc.
Es nuestro espíritu el que se vuelve materialista al atesorar en demasía los bienes materiales, al dejarse influir por el poder y la gloria material, y algunos por lograr ello cometen los más grandes errores y atrocidades. Otros más se dejan seducir por sus debilidades e inclinaciones espirituales, y los llevan a cabo por medio de su carne.
No es malo conquistar el mundo y lo que le pertenece, sólo no olvidemos que nuestro ser es el que debe priorizar su existencia en una armonía donde de al César lo que le corresponda y al espíritu lo que le pertenece. Donde las debilidades de nuestro espíritu que se han vuelto inclinaciones o tendencias, cada vez vaya procurando aminorar a través de la práctica de la virtud.
Adquirir Espiritualidad en nuestra existencia no es sencillo, representa un lucha para el espíritu. Cada quien según su anhelo lo conquistará. Dice nuestro Maestro en Su sabiduría en el Libro de la Vida Verdadera, que Juan, su apóstol, evolucionó en breve tiempo lo que otros espíritus han necesitado miles de años. Que la nobleza de su ser, la bondad de sus pensamientos y sentimientos, una existencia dedicada al amor por sus hermanos, la oración,… etc., hicieron ese prodigio.
Reflexionando lo que nuestro Maestro dice de Juan, nos podemos dar una idea clara del cómo elevar nuestra existencia humana y espiritual, y por lo tanto dejar de reencarnar una y otra vez. Todos estamos en un tiempo donde somos influidos constantemente: la carne, lo del mundo; nuestras aspiraciones por lograr; aquello que de las veces no hemos conseguido y está como un pendiente. Sí, nuestro Padre lo conoce, todo ello y más, nos conoce mucho mejor que a nosotros mismos. Sin embargo, podemos hacer bastante por nosotros al tener pensamientos y sentimientos nobles, al dedicar tiempo a nuestro espíritu, al hacer caridad cuando nuestro espíritu lo sienta, el adentrarnos en esa oración o meditación cuando nuestro espíritu también sienta esa necesidad. El no apegarnos a las cosas materiales; si hemos conquistado mucho en lo material reflexionar que llegará el instante en que lo tendremos que dejar.
En sí, reflexionar que no es correcto para nuestro espíritu que el César representado por lo del mundo y lo de la carne, le subyugue y aprisione. Reflexionar que esta morada no será eterna, ni es nuestro hogar para siempre,… que más allá de este mundo existen otros deleites, que aunque aún no conocidos del todo por nuestro espíritu le esperan, ya que él tiene por destino su grandeza espiritual.
Esta morada guarda grandes maravillas, nuestro ser también. Puede que nuestro espíritu aún quiera, desee el estar aquí,.. y sí, nuestro Padre lo permite, sólo procuremos el que cada oportunidad que se nos de, el tratarnos lo más posiblemente con pensamientos y sentimientos nobles los unos a los otros. Llegará el instante en que nuestro espíritu al fin sienta la necesidad de conquistar otras moradas, y entonces también nuestro Padre lo consentirá.
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188.3. Luchad por alcanzar la espiritualidad, porque ella significa la Liberación del espíritu. Ajustaos a mis leyes que son amorosas e infalibles y ellas regirán vuestra vida, porque todo cuanto os rodea, ya sea material o espiritual, vive dentro de mi Ley.

188.4. El hombre, que es obra perfecta dentro de la Creación, debe vivir de acuerdo con la gracia que he depositado en él.

188.5. No vengo a deciros que os apartéis de las obligaciones del mundo, instituidas por Mí para vuestra conservación, satisfacción y perfeccionamiento. Sed equitativos y justos dando lo necesario a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo.

188.6. He hecho libre al hombre desde un principio, mas su libertad ha sido siempre acompañada de la luz de la Conciencia; a pesar de ello, él ha desoído la voz de su juez interior, alejándose del camino de la Ley, hasta crear esas guerras fratricidas y sangrientas, en las que el hijo se ha levantado en contra del Padre, porque se ha apartado de todo sentimiento de humanidad, de caridad, de respeto y de espiritualidad.

188.7. Ya deberían huir los hombres de la destrucción, de las guerras y evitarse una dolorosa restitución; sabed que si no alcanzan a purificarse en el bien antes de llegar a Mí, tendré que enviarles nuevamente a este Valle de lágrimas y sangre, porque quien camina en sentido inverso a la perfección, no podrá llegar a mi Seno.

309.39. Mientras tanto, seguid preparándoos, fortaleced vuestro espíritu, porque ella sólo os pide redención, salvación, por la espiritualidad. Mas, ¿qué es Espiritualidad? Es la senda trazada por Mí desde el principio de los tiempos y por la cual llegarán todos los espíritus purificados, al seno de Dios. En ella está la Ley divina, que es origen de toda virtud. Allí está el libro abierto, el Libro de la Vida, que encierra toda la sabiduría de Dios, por esa senda, una vez más he venido a invitaros.

309.40. Desde lo alto de la montaña os hablo por tercera vez diciéndoos: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, ya no os apartéis de Mí”.

309.41. Recordad que cuando mi cuerpo fue desclavado de la cruz y luego sepultado, consternados los discípulos y sin poder comprender lo que había pasado, creyeron que con la muerte del Maestro todo había terminado. Fue menester que sus ojos volviesen a verme y que sus oídos me escuchasen de nuevo para que su fe se encendiese y su conocimiento en mi palabra se afirmase.

309.42. Ahora debo deciros que entre aquellos discípulos hubo uno que jamás dudó de Mí, que nunca titubeó ante las pruebas y ni por un instante me abandonó: Fue Juan, el discípulo fiel, valeroso, ferviente y amantísimo.

Por ese amor lo confié a María, a los pies de la cruz, para que siguiese bebiendo el amor en aquel Corazón sin mancha y a su lado, se fortaleciese aún más para la lucha que le aguardaba. Mientras sus hermanos, los otros discípulos, iban cayendo uno a uno bajo el golpe del verdugo, sellando con su sangre y su vida la verdad de cuanto predicaban y el nombre de su Maestro, Juan vencía a la muerte y escapaba del martirio. Confinado al destierro, no supieron sus perseguidores que allí, en aquella isla a donde le arrojaban, descendería de los Cielos sobre aquel hombre, la gran revelación de los tiempos que vosotros estáis viviendo, la profecía que habla a los hombres de cuanto ha de ser y se ha de cumplir.

309.43. Después de amar mucho a sus hermanos y dedicar su vida para servirles en el nombre de su Maestro, tuvo Juan que vivir aislado de ellos, solitario, pero siempre orando por la humanidad, siempre pensando en aquellos por quienes Jesús había derramado su sangre.

309.44. La oración, el silencio, el recogimiento, la pureza de su existencia y la bondad de sus pensamientos, hicieron el milagro de que aquel espíritu evolucionase en un breve tiempo, lo que espíritus han necesitado de miles de años para poder alcanzar.

309.45. Sí, discípulos, Juan es un ejemplo de lo que alcanzará el espíritu de la humanidad en tiempos que están por venir. El éxtasis de Juan, a través del que hablaba, veía y oía, fue la revelación de lo que vosotros habríais de contemplar en este tiempo. Los mirajes espirituales representados con símbolos, fueron vistos a través del don de la videncia o sea de la mirada espiritual.

Los cimientos de la Doctrina

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Los cimientos de la Doctrina son espirituales, ya que nuestro Dios nunca ha entregado religión,… sino Enseñanza, Doctrina, Lección. El mejor ejemplo fue nuestro Maestro Jesús, y siendo el mismo Dios en Él, nunca promulgó religión alguna, sino Doctrina Espiritual.
Aunque siempre nuestro Padre se ha servido de enviados, ellos tampoco dejaron religión alguna, ni institución o sede material. Los cimientos que dejaron fue el mismo adoctrinamiento de sus adeptos también en una Doctrina Espiritual.
De hecho el adoctrinamiento de los espíritus comenzó desde su nacimiento del Seno Divino, nuestro Padre ya tenía la SABIDURÍA. Esa Sabiduría es Enseñanza para cada uno de nosotros. Siempre esa Sabiduría ha existido, está presente.
Nuestro ser no necesita de tradiciones y festines religiosos, porque no dejan nada de valor espiritual en el espíritu, el cual tendrá que retornar al Origen. Ni si acaso le sirve al espíritu denominarse Cristiano, Hinduista, Musulmán, del Judaísmo, o de cualquier otra denominación y seguir sus dogmas religiosos, tradiciones, las bases o cimientos que las identifican una a una materialmente. Si el espíritu tiende en su existencia a la luz, al amor, al bien, a la práctica de la virtud, ese espíritu se está asemejando a Quién le dio vida y eternidad,… si no es así, sus diversas religiones no le salvarán espiritualmente, sino ese mismo espíritu volviendo al camino que le pertenece.
En sí,… nuestro espíritu no necesita cimientos de índole material que se pueden hallar en la mayoría de las denominaciones religiosas. Sino cimientos espirituales, que le ayuden cada vez desarrollarse y ser mejor en su existencia humana y espiritual.
Muchos podrán decir, Roque Rojas instituyó la Iglesia Patriarcal de Elías, y sí, la hicieron y existe como religión hasta hoy en nuestros días, con dogmas, estatutos, vestimentas sacerdotales, una jerarquía sacerdotal, etc. Sin embargo cabe mencionar que el enviado espiritual fue Elías, el profeta de Fuego, y él no instituyó nada de ello. Así que si existe todo ello es de procedencia humana, que se fue adaptando a las creencias de aquellos tiempos hasta la actualidad.
Otro ejemplo de observar la anterior situación es en las religiones Cristianas, el Catolicismo, Bautistas, Testigos de Jehová, Cristianismo, etc… El enviado espiritual y Divino fue Jesús el Cristo, Él no instituyó festines, dogmas, liturgias, jerarquía sacerdotal, estatutos,… etc. Todo ello es de procedencia humana, que se fue diversificando y adaptando según la creencia de cada denominación religiosa cristiana a través del tiempo.

Abraham y el sacrificio de su hijo

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Los antiguos patriarcas conocían las costumbres de los pueblos contemporáneos de su tiempo, algunas difíciles de concebir para agradar a sus dioses, una de ellas, el de dar al hijo como ofrenda.
Abraham y su pueblo aún no conocían del todo al Dios Verdadero; tampoco tenían la suficiente certidumbre del cómo reparar los errores cometidos y que «ofendían» a Dios, o para disculparse de los agravios que se sucedían en el mismo pueblo entre unos y otros.
Era una época donde regía el más fuerte, donde los pueblos faltos de evolución y elevación espirituales, su corazón no estaba presto al amor. Una época donde su entendimiento era el que concebía de una manera muy superficial el desagraviar sus errores, con ofrendas materiales, en los que abundaban los sacrificios de animales. Era el entendimiento de los hombres de aquellos tiempos el que hablaba, no su espíritu. Y no era extraño que se ofreciera en esos tiempos en holocausto o sacrificio, al hijo.
Abraham deseaba de corazón ofrecer una ofrenda a su Dios por los agravios cometidos entre su pueblo. Grande fue su miedo y tristeza cuando Él le pidió su hijo. Abraham aunque dura la prueba, dudando también, pero al fin deseando agradar al Dios Invisible, aceptó el darle a su hijo. Eso fue suficiente para el Yo Soy el que Soy,… la muestra de humildad y de obediencia del patriarca. Entonces Él le dijo: «Ve y recoge a tu hijo, y como ofrenda por el pago de los pecados, da el cordero». Abraham como padre, se regocijo en su corazón, no perdió al hijo amado, y también conoció un algo más de la identidad del Dios Verdadero.
Ese pasaje guardaba así mismo una profecía… Ya que Dios sí ofrecería a Su Hijo en sacrificio por el espíritu de la humanidad, no sólo de aquellos tiempos, sino antes y después de Abraham. Jesús no tuvo quien tomara Su lugar en la cruz, Él fue el Cordero Santo que se inmoló por Su voluntad por amor al espíritu de todos los tiempos. Ese sacrificio vive y está presente en la Conciencia de todo espíritu, desde lo más íntimo de su ser, conocía que su Dios le vendría a salvar aún ofreciendo Su dolor y amargura.
Hoy nuestro ser más evolucionado tiene la capacidad de comprender mucho mejor a Quien le dio vida y eternidad. Su entendimiento y corazón a través de las Eras espirituales se han desarrollado. Hoy puede concebir que las ofrendas materiales no son los que más agradan a su Divinidad, sino las espirituales, aquellas que dejan un bien a su propio espíritu. Como nos dice nuestro Padre, ni si acaso las flores del campo el espíritu debería tomarlas y ofrecérmelas, ya que él nos la creo. Hoy puede concebir que las flores espirituales son las que hacen un bien a nuestro espíritu, porque su aroma llega a perdurar en la eternidad, como lo es el amor de los unos a los otros. Ese amor el cual Cristo es el primero en seguir y dar ejemplo eternamente, ya que Él no sólo es Verbo, sino hecho y obra.

Sobre las adicciones

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Casi siempre quien pasa por una adicción, necesita abrirse primero humanamente, para después venir lo espiritual. Muchos están resentidos con la vida, con la sociedad, con la familia, consigo mismos, con Dios. Por ello a una gran mayoría les es necesario acudir a un centro de adicciones como lo es AA, y allí ellos abrirse humanamente ante otros. Y es indispensable, muy indispensable que ellos reconozcan que necesitan ayuda, que la adicción les está arrastrando a un vacío, un abismo cada vez más hondo.

¿Es posible influir en ellos a que tomen esa decisión de buscar ayuda? Sí, a través del pensamiento, de la comunicación de espíritu a espíritu. Cada vez que tengamos oportunidad hacerles sentir con nuestro espíritu, el enviarles ese mensaje con nuestro pensamiento que lo que están haciendo no es la solución, que necesitan buscar ayuda, porque su adicción los ha sobrepasado. Que lo hagan por sí mismos, que sean honestos consigo mismos para aceptar su enfermedad.

Muchos hermanos nuestros en la humanidad están resentidos con Dios, nuestro Padre. Creen y hasta afirman que Él es la causa de sus sufrimientos, de aquello que les ha acontecido en el pasado. Ese sufrimiento lo eluden, según tratando de «olvidar», entumeciendo su razón. Les es necesario sanar, pero antes les es indispensable el reconocer que necesitan ayuda. Creen que todo está bien, que la adicción no les domina, que son los amos y no los esclavos. Por ello una gran mayoría les ha sido necesario caer muy fondo, donde sus fuerzas ya no son suficientes. Donde posiblemente ya han lastimado a otros en demasía, y sí,… llega el remordimiento de sus acciones.

Ojala ese remordimiento llegase mucho, pero mucho antes. Ahora el espíritu tiene necesidad de sanar, y aunque no lo reconozca su entendimiento humano, el espiritual le dirá que también le es indispensable purificar, restituir las equivocaciones que obró con los demás. ¿Le es necesario purificar y restituir con dolor? Muy probablemente sí acaso volviese obstinarse en la debilidad de la adicción… Sin embargo si su voluntad es fuerte y quiere reparar todo mal, todo error, sus deudas espirituales lo podrá restituir y purificar no con dolor, sino con otro maestro, el del amor para consigo mismo y los demás.

Las debilidades no suceden sólo con nuestros hermanos adictos, sino esto puede acontecer con cualquiera de nosotros, donde una debilidad, una pasión, un obrar o actuar alejado de la luz o de la Ley espiritual, el espíritu tendrá, sentirá esa necesidad de saldar sus deudas espirituales.

Nuestro Padre no es causa de nuestros sufrimientos, ni si acaso a puesto sendero de dolor en nuestro camino. Estamos en una morada, donde unos y otros se están purificando por el dolor. Donde unos y otros por sus hechos y obras, gimen en el ¡ay! del fuego por su egoísmo. Pues cuando de los unos de los otros, haya el sentido del amor espiritual, el dolor no tendrá razón de ser. Ya que el espíritu tendrá la luz y el amor por convicción. Entonces seremos de los unos a los otros los grandes espíritus, que han dejado una etapa muy amarga, para encumbrarse por su elevación espiritual a otra etapa que se significará o destacará por la virtud y la voluntad del espíritu.

Los Siete Sellos

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Los Sellos se mencionan en la revelación de Apocalipsis. Y nuestro Maestro-Padre como Espíritu de Verdad, nos reveló que los Siete Sellos es el libro de la historia del espíritu de la humanidad, allí están anotados sus triunfos y fracasos, sus luchas y victorias, su obediencia y deslealtad, su luz y oscuridad.
En ese libro sellado por Siete Sellos también se encuentra la Revelación, la Profecía, la Justicia que proviene de Dios. Revelación que es Palabra y Ley,… la Profecía que sólo proviene de Dios y la hace conocer al espíritu de la humanidad,… así como también la Justicia, y en ella la redención y la salvación espiritual de cada hijo de Dios.
El único que podría haber revelado el contenido de los Siete Sellos es Dios mismo, nadie más, el que es Verbo, Principio y Fin, el Alfa y la Omega. Hoy nos dice que el espíritu de la humanidad se encuentra en el Sexto Sello, y este Sello tiene por representación la Justicia divina y la purificación. Por lo tanto ningún espíritu se queda sin purificar, todos están presentes ante la Justicia divina, mas ella no pierde a los espíritus ni los condena. Aunque la purificación dolorosa, para quien sepa comprender su valor y salga victoriosa de ella, tendrá por mérito otro galardón: el advenimiento del Séptimo Sello y en él, Dios y Su pueblo, el Reino de los Cielos en la Tierra. La caricia del Padre ante todo dolor, Él lo enjugará y no se conocerá más. Entonces quienes penetren en el Séptimo Sello, tendrán por dicha y buenaventura esta morada con reflejo de Cielo espiritual. Mas no debemos confundirnos, esta morada no es ni será el hogar eterno de los espíritus. Sólo nuestro Padre nos dice, que quienes penetren en el Séptimo Sello, este hogar llamado Tierra, no se conocerá ya más el dolor ni el llanto.
Para quienes no penetren en el Séptimo Sello, tendrán por morada otro hogar donde aún el Sexto Sello está abierto,… donde el egoísmo de los unos a los otros reina aún. Donde el llanto, el crujir y rechinar de dientes es constante como fuego en los hijos de Dios.
El espíritu de la humanidad en su conjunto está en el Sexto Sello. Sin embargo, cada quien por su lucha y méritos penetra y pertenece al Sello que le corresponde. Así el libro de los Siete Sellos es la historia también de cada hijo de Dios, de su evolución espiritual. Y en esa evolución sus caídas, sus derrotas, su quebrantamiento a la Ley, así como sus fortalezas espirituales en la virtud. Cada Sello tiene un representante y nuestro Padre los menciona en el Libro de la Vida Verdadera, ellos son:
-Abel, el representante del Primer Sello, su virtud y fortaleza espiritual es el sacrificio.
-Noe, el representante del Segundo Sello, su virtud y fortaleza espiritual es la fe.
-Jacob, el representante del Tercer Sello, su virtud y fortaleza es la fuerza.
-El Cuarto Sello, representado por Moisés, su virtud y fortaleza es la Ley.
-El Quinto Sello, representado por el mismo Cristo en Jesús, su virtud y fortaleza es el Amor
-El Sexto Sello, representado por Elías, teniendo por virtud y fortaleza la Luz del Espíritu Santo.
-El Séptimo Sello, está representado por el mismo Padre, es el final, el camino perfecto, la virtud y la fortaleza manifiesta, la culminación del espíritu en su lucha y progreso espiritual. Cuando esta etapa llegue el espíritu encontrará un nuevo horizonte más allá de este plano terrenal, donde Dios mismo será el único que lleve a la cúspide del perfeccionamiento espiritual a todo hijo Suyo. Nadie más puede llevar esta obra, sino Él.
Cada espíritu ha pasado por cada Sello, por cada etapa espiritual que le permite conocerse así mismo, y no solo eso templar y acrisolar cada virtud, cada fortaleza. Así hay hermanos nuestros en este plano, encarnados o no, que apenas van principiando al inicio de su propio libro sellado de los Siete Sellos, otros van a medianía del camino, otros más están entrando y conquistando la Séptima Etapa, el Séptimo Sello. Cada quien va conquistando con su luz cada capítulo de su propio libro. Mas unos van lentos, otros más adelantados. Cada espíritu progresa según su anhelo, según su amor, según su virtud, según su luz. Mas todos penetrarán a la luz del Séptimo Sello, no hay ninguno que se le quite esta ventura, ese galardón. Y cuando eso sea, entonces cada hijo del Padre tendrá por mérito el conquistar otro camino, otro sendero, el de su perfeccionamiento espiritual. Ese es el destino de todo espíritu, de todo hijo de Dios, el conquistar el Reino de Dios en sí mismo. Porque en ese Reino sólo la luz y la virtud perfecta es…

LVV y Doctrina

Libro VV

La historia del Libro es un poco largo. Pero resumido, el Libro contiene la sabiduría de Dios en Su manifestación como Espíritu de Verdad, el prometido por Jesús el Cristo, de enviar en otro tiempo venidero al Espíritu de Consolación. Y por la Sabiduría del Libro que procede del Espíritu Santo, entender y comprender mucho más fácil los dos anteriores Testamentos. Donde el Primero contiene la LEY, el Segundo el cumplimiento de la Ley por el AMOR, que Jesús mostró por obra y hecho. Y el Tercero, la SABIDURÍA, la cual necesita nuestro espíritu, para seguir evolucionando y desarrollando su ser hasta y para alcanzar su perfeccionamiento espiritual.
Ley, Amor y Sabiduría… es la Trinidad de un solo Dios manifestado en Tres Tiempos. En cada Tiempo, Él ha venido a tocar la parte que le puede comprender. Así en el Primer Tiempo que corresponde al Primer Testamento Él tocó nuestro ENTENDIMIENTO. En el Segundo Tiempo, que corresponde al Segundo Testamento, Él tocó nuestro CORAZÓN. Y en el último Testamento, el Tercero, que correspondió al Tercer Tiempo, Él tocó nuestro ESPÍRITU. Ahora nuestro espíritu puede alcanzar por su desarrollo y evolución una comunicación más perfecta con Quien nos dio vida y eternidad, Dios y Su hija humanidad. Donde paso a paso los intermediarios ya no serán necesarios, entre ellos las religiones.
En la Doctrina y Enseñanza de estudio del LVV, no tenemos pastores, guías ni ministros. Tampoco tenemos una sede en algún lugar determinado. Sólo hay hermanos que conocen por años la Doctrina y ellos la comparten. Teniendo en consideración que ninguno de ellos se puede proclamar líder o que tenga la verdad sin equivocación.
Sí, estudiamos la Sabiduría que contiene la Palabra de nuestro Padre como Espíritu de Verdad en el Libro de la Vida Verdadera. Cada quien tiene Su invitación de llevarla a la práctica que es lo más importante, ya que Él no obliga. Y por esa práctica adelanto, desarrollo de todos nuestros atributos espirituales; así como en lo humano el acercamiento del Reino de los Cielos a la Tierra. No obliga nuestro Padre, sino como siempre es una invitación divina, que traerá al llevar a cabo Su enseñanza los mejores siglos dorados al espíritu de la humanidad. Cada quien tiene esa oportunidad,.. de nada es provecho para nuestro espíritu la Sabiduría sin la práctica.
También es importante mencionar que nuestro Padre siempre ha tenido por intermediario al hombre, sí siempre ha sido así. En el Primer Tiempo, fue Moisés primordialmente y por él le fue entregado la Ley, y después y antes de él, los patriarcas y los profetas. En el Segundo Tiempo fue el Hombre Perfecto el intermediario entre Dios y Su pueblo de Israel, Jesús el Cristo, y por Él nuestro propio Padre enseñó el cumplimiento de la Ley por el Amor. Y en el Tercer Tiempo, nuevamente ocupo al hombre y no sólo eso, sino también a la mujer para irradiar Su rayo divino, a quienes llamó Portavoces. Miles y miles fueron quienes recibieron al Verbo de Dios en su propio ser. Hombres y mujeres escogidos sabiamente por nuestro Padre desde antes de nacer en este mundo, porque esos hermanos ya llevaban adelanto y evolución en sus espíritus, que les permitía una comunicación de Espíritu a espíritu. Y aunque muchos de ellos en este Tiempo fueron iletrados, ignorantes de las cosas materiales, sencillos y a veces rudos, nuestro Padre conocía en sí sus espíritus. Muchos, sino todos posiblemente pertenecieron a los 144000. Por ellos el Verbo Divino habló a las grandes multitudes, que le llegaron a escuchar antes de 1950.
De cierto cada vez nos estamos acercando al tiempo de los patriarcas,… ya que ellos como los profetas conocían que era la comunicación de Espíritu a espíritu. Por ellos nuestro Padre daba mensajes, profecías, sueños, revelaciones. El espíritu de la humanidad se está acercando a ese tiempo, por ello cuando eso sea, Dios estará en cada pueblo y toda raza. Él será pan y vino espiritual, ya que es el Único el que puede encumbrar a cada espíritu, a cada hijo Suyo al sendero de la perfección espiritual, y en él, el verdadero Reino de los Cielos.

El Ojo Visor y otros símbolos

Ojo visor

Cada símbolo material ha representado un mensaje espiritual. Igual acontece en nuestros sueños, cuando estos tienen por motivo el entregarnos un mensaje mediante símbolos que nosotros podemos entender.
Muchos símbolos ha utilizado nuestro Padre, otros sólo han sido creaciones humanas. Sin embargo Él nos dice,… los símbolos que nos ha hecho conocer nunca deben ser adorados,… sólo han traído un mensaje, una lección que al haber sido comprendidos por nuestro espíritu, estos deben desaparecer de nuestra vista material. Por ello desde antes de 1950 nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos pedía quitar todo aquello que el pueblo ya adoraba con idolatría: la escala, los estandartes; las imágenes diversas que ni si acaso eran de la Obra, sino provenientes de otras creencias religiosas e introducidas a los recintos Espiritualistas. Ni si acaso flores se nos permitía ya el entregárselas como ofrenda a nuestro Padre, porque bien decía Él, que el hombre no era dueño de ellas ni su creador. Que si queríamos ofrecerle una ofrenda verdadera como flores espirituales, éstas fueran de perdón a quien nos había faltado, de caridad ante el necesitado. Esas si eran flores para Su Divinidad y no las flores de los campos.
Así el Ojo Visor, representado en una gran mayoría de recintos Espiritualistas y en otras religiones nunca debe ser adorado,… como tampoco la cruz, ya que ésta representa la ignominia con que la humanidad crucificó por su falta de amor a Quien vino entregarle la Vida Espiritual.
Nuestro Padre está presente en todo, todo lo envuelve, todo lo que procede de Él lo vivifica. Nada está apartado de Él, es la Vida misma a través de los tiempos, de la gran eternidad que aún no puede ser comprendido del todo por el espíritu.
Tres potencias, tres esencias, tres presencias, pero a la vez sólo una de Tiempo en Tiempo. Un Divino Espíritu manifestándose ante el espíritu de la humanidad, haciéndose más comprensible conforme ella tendía en su propia evolución. ¿Acaso Dios podría ser comprendido siendo niño el espíritu? No. Así como el niño crece y se desarrolla hasta ser adulto, y en esta etapa de su existencia comprender lo que de niño no le era posible. Así el espíritu de la humanidad necesito pasar de la niñez a su adultez espiritual,.. ahora puede comprender más a su Dios, y no sólo eso, sino conocerse y comprenderse así misma. Pues la esencia, la presencia y la potencia del Espíritu Divino, el espíritu de la humanidad lo lleva en sí. Es esencia por proceder de Quien es Esencia, es presencia porque existe, es potencia por cuanto al espíritu se le concedió a semejanza del Padre en atributos divinos. Porque la esencia, presencia y potencia de cada espíritu, cada vez será mayor, mucho mayor; sin embargo, mientras él crece, se desarrolla y evoluciona infinitamente, a Quien le creó y le dio Vida, cada vez lo verá más infinito.
¿Podría estar María representada en el Ojo Visor? Sí, porque el Espíritu Divino no sólo es Padre, sino Madre Es. La presencia de la Madre ha estado presente desde la creación de los espíritus,… así como después de la Creación material, existiendo lo masculino y lo femenino. Pues también así cada espíritu lleva la parte de gracia del Padre y la Madre, la ternura y la fuerza,… y en su carne lo masculino y lo femenino. La Madre envolviendo con amor y ternura la Creación espiritual y material, ya que nada está alejado o apartado de estos dos preciosos atributos del Espíritu Divino. El Espíritu Divino todo lo ve, todo lo contempla con ojos de Padre, con ojos de Madre,… todo lo envuelve en la potencia de Su fuerza divina, así como con la potencia de Su amor maternal.

Heredad y destino

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La Palabra de nuestro Padre es una sola Enseñanza, una sola Lección que de tiempo en tiempo nos va clarificando nuestro destino espiritual. Ese destino era desconocido para nosotros, hoy se vislumbra con mayor luz. Sin embargo la luz siempre ha sido la misma, son los espíritus los que en virtud de su evolución espiritual, pueden comprender cada vez más su destino.
Un espíritu no puede ser un desconocido perpetuamente, ya que la vida misma, la eterna que posee en sí, le va revelando cuanto le es de menester para reconocer los atributos divinos que lleva en sí. Un sólo atributo vale más que todos los tesoros de la Tierra, porque todos ellos son polvo llegado el momento. En cambio cada atributo los veremos manifestados conforme pasa la vida misma, desarrollados y desenvueltos uno por uno. Cuanta gracia divina hay en cada espíritu; pues si a veces imaginamos a seres grandiosos que rodean a Dios con majestad y poder, de cierto esa heredad lo disfrutarán y gozarán todos. Así nadie podrá decir que Dios hace distinción entre Sus hijos,… la heredad todos la tienen desde el momento de surgir del Seno Divino. Mas cada quien según su anhelo, con atraso o prontitud tiene por destino asemejarse a las legiones de gran luz. ¿Acaso esos seres siempre fueron perfectos y puros? No,… el pecado, el yerro, las grandes faltas también fueron en ellos, mas al fin venció la luz que desde el principio existe en su ser.
A semejanza cuando el infante nace del seno de la madre, puro y sencillo, todos hemos surgido así del Seno Maternal Divino de Dios. Mas el infante crece, se desarrolla, empieza a descubrirse a sí mismo y cuanto le rodea,… así hemos sido todos espiritualmente. Llega el momento en que el espíritu alcance una madurez espiritual, entonces la vida no la verá con los ojos de la inocencia o de la juventud, sino con aquellos donde su experiencia adquirida por tanto tiempo le sea como un manantial inagotable de conocimientos, para aprovecharlos con pensamiento sereno y calmo. Entonces todos sus atributos espirituales tendrán el valor por obra y fruto, que en verdad corresponde por haberlos heredado de Quién le otorgó la vida sin fin.

Restituir y purificar en el amor

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Nuestro Padre es Espíritu y su mayor expresión por todo lo que ha creado, incluido cada uno de nosotros, es el amor. Su Espíritu todo lo envuelve, todo lo vivifica, todo lo ama cuanto de Él sí procede.
El mal, el pecado, el caos, el egoísmo no son de Su Espíritu, no lo creo, ni lo vivifica, ni lo envuelve… Esas manifestaciones son nuestras, de nosotros procede, y hay veces nos atrae, le damos poder y le damos «vida» continuamente con nuestras obras y hechos.
Sí, hemos creado fuerzas ajenas a las de Dios, les hemos dado poder y grandes potestades. Ama a nuestro espíritu,… pero no aquello que ha surgido o nacido de nosotros, el mal.
Dios ama la libertad que le ha dado a nuestro ser, y sí,… por Su justicia divina derrotará el mal y el caos nuestro, con ese mismo bendito don que nos otorgó. Eso es justicia divina en la restitución, volver a la pureza lo que manchamos. Eso es justicia divina al purificar, el que cada quien saboree por sí mismo el fruto amargo o dulce de sus hechos.
Cada quien salda sus deudas espirituales. Cada quien va apartando su purificación amarga muchas veces, por medio de la práctica del amor si así lo pretende. Dios nuestro Padre no es alguien que guste del dolor ni del temor. Si existe dolor y temor es nuestro, de nosotros procede y es nuestra semilla. Semilla que ha crecido hasta ser árbol muy frondoso y que da sombra a Sus hijos. ¿Quién debería derribar ese árbol? Sino su dueño, todos nosotros. Nuestro Padre pacientemente espera que lo hagamos, persuadidos al fin que Su ley es justa y buena. Convencidos de que Su enseñanza no obliga, sino pacientemente espera que cada uno de nosotros por convicción la llevemos como ideal espiritual en nuestra existencia.

Caridad y más caridad

Caridad

«Caridad y más caridad a vuestros hermanos, y veréis al Padre en todo Su esplendor».

La caridad es una de las más excelsas y sublimes de las virtudes espirituales, por la cual nuestro espíritu va conquistando su elevación espiritual cuando lo hace de corazón.

El dar de corazón sin esperar pago alguno ni si acaso de Quién todo lo da, nos hace humildes ante Él.

Cuantas formas de manifestarse el amor espiritual, aquel amor más allá de lo humano, aquel amor que trasciende, transforma, eleva, enaltece, y hasta dignifica al espíritu cuando desea saldar sus deudas espirituales no por el dolor, sino por el amor.

Cuantas veces se espera que el Cielo responda, pero nos olvidamos a cada momento de dar nuestra respuesta. Pues también es cierto, que el QUE DA, RECIBE.

«Caridad y más caridad y veréis al Padre en todo Su esplendor»… Así es la Doctrina del Espiritualismo, la Doctrina del Espíritu Santo de Dios, porque el que da con el corazón, con espíritu humilde está abriendo la oportunidad de recibir de lo alto.

Nunca nos arrepentiremos de hacer esta practica, todo se guarda en el arcano de la eternidad, y todo llega en el preciso instante en que nuestro ser reciba su galardón. En nuestra propia familia cuántas formas de manifestar esta virtud, y más allá del hogar también. Esta morada no sería de tormento ni de llanto, si quienes lo habitan tuviesen como practica esta verdad.

El que da, recibe… que hermoso es cuando por medio de otro hermano sin interés alguno llega ese auxilio, esa ayuda… ¿será que en otro tiempo también nosotros mismos fuimos desinteresados? Entonces sigamos sembrando con corazón y espíritu de verdad.

La Iglesia del Espíritu Santo

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Cada espíritu está destinado a conquistar la comunicación de espíritu a Espíritu, y no sólo eso sino también la de Espíritu a espíritu,… Dios y nuestro ser.
En todos los tiempos hemos tenido ejemplos de esa comunicación espiritual: Elías, Moisés, Jacob, Daniel… en los tiempos de Jesús, el apóstol Juan principalmente. Y en el Tercer Tiempo, sin lugar a dudas Roque Rojas, y los miles de discípulos que recibieron y siguen obteniendo esa comunicación espiritual por medio de sus dones espirituales.
¿Es particularidad del Espiritualismo dicha comunicación espiritual por medio de los dones? No, ya que una considerable cantidad de nuestra hermana humanidad están recibiendo está relación íntima, principalmente cuando duermen, que es cuando el espíritu está más dispuesto y despierto a lo espiritual.
Así está dispuesto por Dios, Él y Su hija humanidad. Pues la evolución y mucho más importante la elevación espiritual que está logrando el espíritu, le permite que paso a paso él vaya obteniendo manifestaciones espirituales semejantes a los profetas y apóstoles de los tiempos pasados.
Así también nuestro Padre, está y sigue preparando el tiempo de la comunicación perfecta, donde no serán ya necesarios los intermediarios, donde ya no serán necesarias las iglesias, los grandes recintos de las denominaciones religiosas. Será un tiempo precioso, porque nuestro propio ser no tendrá necesidad de un pastor, de un guía espiritual, de un ministro, o de que alguien se prepare para recibir un mensaje por su conducto.
Dios y Su hija humanidad… en donde el Reino de la Conciencia será tan perceptible, que todo espíritu conforme vaya logrando una mayor elevación espiritual, tendrá por gozo el sentir a Dios en su propio ser.
No extrañemos los recintos, las iglesias materiales, mas bien meditemos que llegará el instante en que ya no sean necesarias… y más que tristeza, deberíamos sentir jubilo, porque la Iglesia espiritual seremos cada uno de nosotros.

La semilla del bien y del mal

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Ningún espíritu puede decir que a algunos se les dio más que otros, o que nuestro Padre tiene preferidos,… así como no permitió que algunos se manchasen con el pecado, y a otros sí. Desde el más pequeño al más grande espíritu, todos han tenido en su ser semejanza con Quién les dio vida y eternidad. Mientras unos han amado la luz desde el principio, otros han preferido encauzar sus atributos espirituales en otro camino distinto al de la luz.
Quienes han encauzado su existencia en la luz, nada deben, nada temen consigo mismos. Pues no es a Dios a quien debemos, sino a nosotros mismos,… somos la siembra y la cosecha, y el fruto lo hemos degustar. Amargo o dulce así se presenta a nuestro espíritu, conforme es llegado la hora de recoger lo sembrado.
Hay ocasiones en que no comprendemos el porqué de una existencia tortuosa, donde pareciera que la aflicción nos persigue sin descanso. Y es que la semilla que se siembra espiritualmente, tiene el poder de multiplicarse. Así la semilla del mal tiene el poder de convertirse en árbol, y ese árbol dar fruto al uno por cien. A semejanza acontece también con la semilla del bien, tiene el poder de convertirse en árbol y dar fruto al uno por cien. Así consideremos y reflexionemos qué semilla vamos sembrando en nuestra eternidad, el de la luz o el de la oscuridad,… pues ella tiene el poder de multiplicarse una y otra vez.
No es Dios el que sega la siembra, somos nosotros mismos. Por ello a Dios nada debemos culpar. No es Él, el que llena de infortunio nuestra existencia,… mas bien nos dice, nos enseña, nos persuade pacientemente el cómo debemos cortar de raíz el árbol del mal: con la práctica de la virtud.
Nunca sea el arrepentimiento en nuestro ser por sembrar luz, por practicar la caridad, por manifestar la virtud en nuestra existencia, por dar bien. Todo esto es la forma en que estamos cortando nuestro propio árbol del mal, multiplicado al ciento por uno. Puede que no lo hayamos sembrado en la existencia presente, pero sí en otra, y hoy en nuestros días ese árbol nos sigue dando sombra. Es necesario cortarlo de raíz, y el Padre nos ha dicho el cómo hacerlo.
A nuestro Padre nada debemos,… es nuestro árbol, es nuestro fruto. Pues así como el árbol del mal nos da sombra, llegará el tiempo en que por la práctica de la luz, otro árbol nos de sombra, el del bien. Entonces comeremos de sus frutos, de sabores distintos y exquisitos, y la eternidad por fin será delicia y descanso bajo la sombra de ese árbol, que cada quien tendrá por dicha el verlo multiplicarse una y otra vez.

La humildad

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El único que conoce nuestro verdadero ser es Quien nos dio vida y eternidad. Quien puede adentrarse hasta el fondo de nuestro corazón y conocer con certeza la veracidad del espíritu en su virtud.

Ante los ojos de los demás pasan imperceptibles nuestras virtudes espirituales, y muchas veces no interesan. Hay ocasiones que los hombres son engañados ante la belleza exterior, y sin embargo, a quien admiran por su encanto, interiormente guarda el sepulcro. Hay quienes se maravillan por aquellos que tienen un florido verbo, ese encanto les hace pensar que lo que expresan exteriormente a similitud lo tienen interiormente,… pero se olvidan que en esa elocuencia, su corazón está en el vacío.

Hay quienes no tienen un florido verbo ni el encanto exterior, pero sí poseen la virtud de Dios en su interior. Conocen el lenguaje del espíritu, ese lenguaje que abre de par en par el Arcano divino. Para ellos son los secretos de los cielos;… para ellos son las grandes aureolas, que son como coronas que no van ceñidas en la frente, sino en el mismo arcano que cada espíritu posee por Cielo y Gloria. Allí humildemente permanecen esas coronas, que sólo pueden ser contempladas en la luz del espíritu. Ningún soberbio puede poseer los secretos de los Cielos. Mas como lo dice el Maestro, cuando el soberbio se torne humilde, Él será quien engalane aquel espíritu con los grandes tesoros espirituales.

El humilde pasa desapercibido ante los ojos humanos, incluso parecer que no guarda virtud alguna. Y sin embargo, ese espíritu elevado desde el interior de su templo espiritual, por su elevación a cada instante si lo desea tiene por dicha, la llave que abre el arcano de Dios.

¿Quiénes vestirán como una túnica blanca y resplandeciente la virtud? Todos. Así cada quien abrirán los cielos conforme su anhelo de conquistarlos. Pues nadie puede perder la luz de la virtud con que fue engalanado cada espíritu al nacer del Espíritu Divino. Podrá quedar oculta o empañada, pero no perderse. Ya que sólo basta un instante de voluntad, para volverla hacerla brillar, acrecentarla cada vez más y entregarle su pureza original, conforme pasa la gran eternidad en los hijos de Dios.

No ocuparnos sólo para lo del mundo

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Si el Pan de Vida estuviese en todas nuestras obras humanas, este Valle tendría reflejo de Cielo espiritual. El espíritu ha materializado su ser, no es libre, se ha atado a sí mismo a lo del mundo. A ese mundo creado por él mismo, alejado de toda esencia espiritual. Ese mundo que ha creado es el reflejo de lo que hay y existe en su corazón, en su pensamiento,… es la imagen fiel de que su ser sirve al César y no a Dios.
Dios es libertad, es armonía. Y de esto debemos aprender, dar cuanto pertenece a lo del mundo, sin olvidar entregar a nuestro espíritu cuanto pertenece. Nuestro Padre no nos pide atarnos a Él, a Su servicio solamente; conoce perfectamente que mientras estemos encarnados, nuestro espíritu sirve a dos leyes, a la material y la espiritual. Tanto daño hace a nuestro ser servir sólo a lo del mundo, que servir fanáticamente a lo espiritual. Es nuestro deber encontrar una armonía, en que las dos leyes sean para nosotros libertad y no cadena.
Cuántos espíritus se desprenden de su carne, y cuando miran atrás… todo lo material quedó. Ese César que les ató a lo del mundo, les privó también de que se elevarán espiritualmente y como muchos otros, se contemplan sin mérito alguno o escasos de ellos. Siendo ya no carnes nada les sirve de lo material, y a la luz de su Conciencia, de su juicio divino, esa voz les despierta y les exhorta a purificarse. Sí, a purificarse,… a no sentir apego por lo que dejaron y les perteneció. En ese Allá tendrán que escuchar la luz que rechazaron, tendrán que esperar otro tiempo para encarnar, si aún les es necesario aleccionarse en esta morada.
Y si se nos permite volver,… antes de encarnar no se nos olvide, que como intuición quede en nuestro ser, a no servir sólo a lo del mundo. Sino en medida también ofrecer a nuestro espíritu el servirse a sí mismo, por la oportunidad de elevarse a otras moradas con mayor luz y sabiduría. Pues la finalidad de nuestra existencia terrenal es la Espiritualidad, esa existencia donde lo espiritual y lo material están en armonía. Donde uno y otro no es cadena, sino libertad. Donde el espíritu sea reflejo de paz, sabiduría, amor, bienaventuranza para sí mismo y los demás,… hoy en la morada que le pertenece y mañana en la que le corresponda.

El Alma Universal y cuando desencarnamos

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Hablemos un poco sobre el Alma Universal y cuando nos desprendemos de la carne llegado el momento:
Nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos enseña y explica que nuestro ser cuando encarna está conformado por una trilogía: La divina que pertenece a nuestra CONCIENCIA, la espiritual que pertenece a nuestro ESPÍRITU, y la MATERIAL que corresponde a la carne.
Todo cuanto formó el Padre en Su creación material tiene alma, así lo explica el Mundo Espiritual de Luz, tanto el reino mineral, el vegetal y el animal. Y cada reino está compuesto de lo más esencial: los átomos y después de la unión de éstos, las moléculas. Si analizamos un poco, absolutamente todo está conformado de la partícula más elemental, el átomo, y por lo tanto, toda la Creación tiene alma, a esto se le llama ALMA UNIVERSAL.
El Libro de la Vida Verdadera lo siguiente no lo explica, pero sí puede encontrarse en otras Cátedras inéditas antes de 1950: La VESTIDURA del espíritu cuando desencarna, es su ALMA. Así, si meditamos un poquito más, encontramos que nuestra trilogía cuando ya no tenemos carne es: La divina que sigue siendo la Conciencia, la espiritual por el espíritu, y ese elemento o naturaleza sutil que no es ni totalmente espiritual ni material, nuestra ALMA.

¿Qué es el alma? La explicación 50 nos lo dice:
14. Mas para SUJETAR al espíritu a lo material, puso el espíritu unido al alma, y ésta a su vez unida al cuerpo.
15. El hombre está hecho a semejanza de Dios, Él lo ha revelado en Su palabra, sois a imitación de Dios, en vosotros están tres potestades, y estas potestades están en vosotros a semejanza de los Tres Tiempos.
16. Así tenéis la potestad del cuerpo, ese cuerpo que brotó del lodo y que, cumplida su misión debe rendir tributo a la tierra de donde surgió; mas ese cuerpo posee un vibrar, un ejecutar, un pensar y luchar, y esto es por el alma, que en su potestad se asemeja al Segundo Tiempo en que Cristo tomara cuerpo material para dar la enseñanza viva y el vivo ejemplo a la humanidad.
17. Y toda la lucha y trabajo del alma, está iluminada por la luz suprema, que es la luz del espíritu, luz que llevan todos los hijos de Dios y que llevan todos los seres humanos, y esta potestad está representada en el Tercer Tiempo.
18. De Dios habéis brotado, y la chispa divina os ilumina, os entrega el poder y la fuerza para que, en unión del alma, transite vuestro espíritu en esta Tierra en su envoltura.
19. Mas no confundáis el espíritu con el alma: El espíritu es ESENCIA y el alma es SUSTANCIA.
20. Espíritu es el hálito del Padre, soplo esencial, y alma es la FORMA SUTIL por la cual el espíritu se MANIFIESTA en el Universo material.
21. Aún siendo tan etérea y diáfana el alma, ¿creéis que existía antes de la Creación material? El espíritu es el que ha existido desde antes de los tiempos, y no ha precisado entonces de más sustancia que el pensamiento divino de donde brotó.
22. Antes de que el mundo fuera, esa partícula esencial y divina, el espíritu, ya estaba en el Seno Supremo, esperando DESCENDER para continuar su evolución, hasta el PLANO DE LAS ALMAS y al REINO DE LA FORMA.
También es necesario comprender que nuestro Padre NO TIENE un lugar determinado para manifestarse, porque Él está y lo abarca todo. Sí, lo abarca todo, todos los planos, todas las moradas, todo cuanto pertenece a la Creación material y también el espiritual. Sin embargo, también Él se manifiesta y se encuentra en todas las NATURALEZAS por haber;… nosotros conocemos con certeza que existe la Naturaleza material, que es la que nos pertenece en estos momentos, el mundo de las formas. Pero también nos habla nuestro Padre de la Naturaleza espiritual, y no sólo eso, sino también la divina, y que entre la Naturaleza material y la divina, existen muchas otras tantas,… una de ellas es la Naturaleza del alma, la almica. Es aquí, en esta Naturaleza donde nuestro espíritu tendrá que habitar, cuando él desencarne. Ya que aún no seremos totalmente esencia, pero tampoco totalmente materia, y nuestro espíritu aún tendrá la necesidad de SUJETARSE A LO QUE ES SUBSTANCIA.
Esta Creación material tiene muchos mundos, muchas moradas materiales, y en muchas moradas existen los hijos de Dios,… el Universo no está vacío, en él están, viven, se manifiestan los hijos de Dios. Hoy habitamos este mundo, mañana será otro, y otro más; podrán parecernos muy lejanos un mundo de otro, pero para el espíritu no existe la distancia material. Esas distancias inimaginables para el entendimiento humano, dejan de ser para el espíritu elevado y evolucionado. Así, llegará el instante en que nuestro espíritu abarque mucho, en que un mundo y otro, sea a semejanza a lo que encontramos en este mundo, un hogar junto a otro. Pero mientras llegamos a este grado de evolución y perfeccionamiento, nuestro espíritu estará SUJETO a la morada que le pertenece y merece por sus obras, hechos y méritos.
No es de extrañar que nuestro Padre nos diga que en esta morada llamada Tierra, la humanidad esté rodeada de seres espirituales. Que no hay lugar en el mundo en que no estén Sus hijos desencarnados. Y así es, no hay lugar donde vayamos en que nuestros hermanos que han dejado su carne, estén presente entre los encarnados. ¿Por qué está situación? Es simple, la mayoría de la humanidad no se preocupo por su espíritu. Así los espíritus se encadenan a esta morada de las formas; ellos no tienen la elevación suficiente que les permita habitar en mejores mundos o planos, donde la luz y la sabiduría son mayores. Sus méritos espirituales, su deuda espiritual, sus obras y hechos alejados de la Ley espiritual, su poco cumplimiento, sólo les permite estar y habitar esta morada siendo desencarnados.
Esos hermanos nuestros y nosotros habitaremos la Naturaleza almica. Y es allí donde esperaremos para volver a encarnar, o… si así lo decide nuestro Padre, el elevarnos a otra morada de mayor luz y sabiduría, y todavía así, en esos mundos mayores estaremos atados a la Naturaleza de las formas por nuestra alma. Sin embargo, no siempre estaremos sujetos al alma,… llegará el instante que por nuestra evolución y perfeccionamiento espiritual, ya no nos sea indispensable, y vuelva a ser nuestro espíritu como lo fue al principio al surgir o nacer del Seno Divino: sólo esencia. Cuando esto sea, nuestro espíritu siendo esencia no sólo le pertenecerá por hogar toda la Creación material con sus mundos y moradas, sino también abarcará todos los planos espirituales, así como todas las Naturalezas por haber.
Sí, la mayoría de nuestros seres amados que han desencarnado, están sujetos a esta morada aún, que aunque invisibles a nuestros ojos mortales, todavía tienen como compañía y vestidura, ese elemento sutil, que les sirve para SUJETARSE a la Naturaleza de las formas, su alma. Mucho podría decirse del alma, pero hasta aquí por hoy.

Los niños y su aprendizaje espiritual

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Como la gran parte de la humanidad no conoce el beneficio de la elevación espiritual, que nos da la posibilidad de la comunicación con nuestro Padre y por esa elevación recibir directamente la Sabiduría, Él ha dejado un legado, un testamento espiritual uno tras otro en los tiempos.

Hay veces juzgamos a los niños de poco entendimiento espiritual; pero el Padre bien nos dice, que en aquellos pequeños pueden estar espíritus mucho más viejos que el nuestro. Espíritus con una mayor trayectoria en la vida que el nuestro. Espíritus mucho más evolucionados que los mismos padres. Por lo tanto, tienen la posibilidad de entender lo espiritual.

Cada hijo nuestro va ir procurando sus propias necesidades en el transcurso de su crecimiento; no todos les llamará la atención del aprendizaje espiritual. Y aún así, les es necesario conocer que cada obra que haga por su espíritu tiene como fruto una alegría o una desdicha. Que no son sólo carne, sino también esencia. Que la carne pide su tributo o sea su alimento, su necesidad de vestirse, de desarrollarse; sin embargo, también la esencia pide su tributo, la necesidad de la oración, de tener presente su desarrollo de la comunicación con Dios. Y, preguntarán ellos, ¿cómo se logra eso? Procurando la virtud en su existencia, lo bueno y lo noble para consigo mismos y los demás. Entendiendo que así como es importante el desarrollo del intelecto de la ciencia humana, también es importante el desarrollo de la ciencia espiritual. Que así como hay libros donde se aprende de la ciencia del hombre, también los hay donde se aprende la ciencia del espíritu. Así como existe una guía exacta para guiarse y desarrollar la ciencia que aspiramos aprender en lo material,… también existe una guía certera para desarrollar el espíritu: El Libro de la Vida Verdadera, el Tercer Testamento. Porque comprendiendo el último Legado divino, les será mucho más fácil el entender los dos Legados anteriores, así como cualquier otro libro de índole espiritual.

No juzguemos a nuestros niños, como que apenas van a comenzar el trayecto de la vida. Ya que será un pensamiento y sentir erróneo; ellos ya tienen su propio adelanto espiritual, y de las veces más desarrollado que el nuestro. Incluso pueden venir a enseñar, no para aprender. Su libro de la vida es mucho más extenso, más amplio. En sus hojas están escritos sus errores, sus faltas, sus aciertos, sus victorias, de la misma forma como lo es en cualquiera de nosotros. Aunque sí, de pequeños necesitarán guía, ese báculo paternal que los conduzcan por el buen sendero. Al crecer tomarán por sí mismos lo que les interese no sólo lo que corresponde en el camino material, sino también en el sendero espiritual.

Decirles que en su ser existe una guía espiritual y divina, la voz del Padre, presente en toda Conciencia. Esa voz que se hace sentir sabiamente a través de un sentimiento cuando hacemos el bien, o hacemos lo opuesto. Esa voz que no nos deja tranquilos ante nuestro mal obrar, y que nos invita a rectificar el camino, más no obliga. Esa voz que indica al espíritu hacerse sabio y,… a conquistar moradas mucho más elevadas en luz y sabiduría, al practicar en su existencia el amor, el bien, la virtud.

Y bueno,… ¿cuándo iniciar una plática de lo espiritual con nuestros niños? Cuando se presente la oportunidad,… cuando por alguna razón nos pregunten por Dios, por el espíritu. Cuando hayan soñado algo y les cause inquietud, y nos lo hagan conocer. Cuando los observemos ver una película, como por ejemplo en Semana Santa o Navidad. Cuando estén las festividades navideñas y les expliquemos quién fue Jesús. Cuando asisten y nos acompañan a una reunión de doctrina espiritual. Las oportunidades pueden ser bastantes. Lo importante a considerar es, que esos primeros pasos de aprendizaje serán el cimiento continuo, que pueden hacer de nuestros hijos ya en su vida adulta, hombres y mujeres de buena voluntad. Claro está que el ejemplo de los padres, siempre será la mejor herencia espiritual. Una herencia abierta a todos, al amor a todos. De no juzgar livianamente. Al respeto hacia las ideologías espirituales. El ser lo más posible apegados por convicción a la Ley espiritual, el no robar, no mentir, no codiciar lo ajeno… etc. Amar la Naturaleza, la Creación,… el ser respetuosos con las criaturas, con nuestro propio cuerpo. El no guardar rencores, resentimientos, odios. El procurar la igualdad y la fraternidad entre las naciones. A ser libres espiritualmente, teniendo como guía, consejo y sendero la luz de la Conciencia… Y más mucho más.

…………….

5-118-1. “Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme.

5-118-2. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero.

5-118-3. La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje.

5-118-4. Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; mas de lo que podéis estar seguros, es que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución.

5-118-5. El espíritu, cuando vive la niñez de su envoltura, necesita del apoyo de los mayores, porque su materia es frágil para sostenerle; requiere de la ternura, para que su corazón no se endurezca, y también necesita de ejemplos y enseñanzas que le cultiven y le fortalezcan, mientras llega la hora de poder manifestarse.

5-118-6. Cada espíritu trae su mensaje y para que pueda expresarlo, es preciso que todo sea favorable a su derredor. Cuando el espíritu, después de su largo tránsito de luchas y de pruebas para alcanzar su perfeccionamiento, llega a verse libre de manchas, miserias e ignorancias y es en él sólo la luz, llega a tener semejanza con la pureza de los niños.

5-118-7. El niño sabe intuitivamente que es impotente para luchar por sí mismo, y entonces deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentra al lado de ellos; sólo bien espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, por lo que en su compañía llega a experimentar la felicidad.

El pensamiento y el Árbol de la Ciencia

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Cada uno de nosotros somos seres espirituales, que están perfeccionando todos sus atributos espirituales. Cuando nuestro espíritu surgió del Seno divino, todos fuimos puros y perfectos por nuestro Origen, que es la Perfección pura y perfecta. Mas como el infante que nace del vientre y ve la luz, no conoce cuanto le pertenece en el mundo. No conoce quien es su madre y padre, ni se conoce a sí mismo. A semejanza somos los espíritus que vimos la luz al nacer del Seno Divino, no conocemos Quien nos dio la vida, todo lo que ha creado, y tampoco a nosotros mismos.
Nuestro pensamiento fue virgen, todos nuestros atributos lo fueron. Sin embargo, nuestro espíritu poco a poco fue utilizando esa potencia espiritual, y fue desarrollándose a semejanza como cuando un infante empieza a balbucear sus primeras palabras, así lo fue nuestro pensamiento espiritual. Esa potencia sí tenía que conocer el árbol de la ciencia. Y no sólo lo conoció, sino que le permitió desarrollar su pensamiento, y en él, las facultades de su razonamiento, su discernimiento, su reflexión, su comprensión.
Nuestro pensamiento ya no es virgen. Muchos espíritus desenvolvieron esa potencia guiados por la luz de Quien les creó; pero otros tantos lo desenvolvieron conforme su libre albedrío. El Padre todo lo permitió, no iba a ser quien pusiera cadena a lo que Él les había dotado desde su nacimiento. 
El árbol de la ciencia ha dado sus frutos, unos dulces, otros muy amargos; sin embargo, no es el árbol quien da el sabor, sino el cómo fue cultivado por cada espíritu. Cada quien ha cultivado su árbol de la ciencia, y de ese árbol ha compartido su fruto a los demás. ¿Qué sabor ha dado nuestro propio árbol de la ciencia a los demás? ¿Ha sido un fruto dulce o amargo? No es el Padre quien va a detener de lo que hemos hecho del árbol de la ciencia,… será cada espíritu cuando a la luz de su Conciencia, reconozca que la potencia de su pensamiento lo ha llevado por caminos alejados del amor, la verdad y la luz. Será cada espíritu cuando reconozca que su fruto, en lugar de haber sido venero de bendición y bienaventuranza, es veneno para sí como para sus hermanos.

La dualidad humana

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Nuestro espíritu bajo el velo de la carne todavía tiene incertidumbre sobre la Ley de la reencarnación, de la posibilidad de haber sido o ser en una próxima existencia humana, hombre o mujer. No todas las religiones entienden esta verdad, y algunas por sus Escrituras se cree o se declara, que el hombre está por encima de la mujer en muchos aspectos que concierne tanto en lo humano como en lo espiritual.
En este plano terrenal la gran mayoría hemos cometido errores y faltas espirituales de los unos a los otros. Y hay quienes dan por asentado, que lo que incurrimos y consumamos jamás tendrán una consecuencia. Sin embargo esto no es así.
Como espíritus deberíamos comprender que una existencia humana, no nos basta para nuestro perfeccionamiento espiritual. Que si es indispensable tendremos que morar este Valle cuantas veces nos sea necesario. Así como también considerar profundamente, que en todas esas existencias humanas que se nos otorguen como oportunidad para aleccionarnos, hacer méritos, así como para saldar nuestros errores y faltas espirituales, consecutivamente no seremos del mismo sexo.
En nuestra naturaleza humana mujeres y hombres somos distintos, pero la esencia del uno y de la otra es el mismo. Las diferencias son notables corporalmente, y sin embargo, por nuestras cualidades humanas particulares que a cada uno le pertenece y posee,… en su unión está el complemento. Existe una dualidad entre el hombre y la mujer, que en lo humano se necesitan uno del otro, aunque espiritualmente no.
Nuestras obras y hechos cuando son equivocados hacia quien es parte de nuestra dualidad humana, sí ocasionan transgresiones a la Ley espiritual. Tanto así, si es necesario que nuestro ser pase por el mismo cáliz que hicimos beber al sexo opuesto, en otra existencia posterior, él considere purificarse y saldar su deuda espiritual con ese mismo cáliz, reencarnando nuestro espíritu con el otro sexo.
Ni uno ni otra somos perfectos en este Valle, pero mientras nos sigamos viendo sólo con los ojos de la carne y no con los ojos del espíritu, seguiremos cometiendo errores. Y es que el espíritu no comprende aún del todo, de esa dualidad en armonía que debería conquistar en lo humano. Si bien el Padre ha puesto al hombre por cabeza y a la mujer por corazón, comprenda nuestro espíritu que algunas veces reencarnará siendo cabeza y en otras ocasiones corazón. Que algunas veces seremos fuerza y otras veces el sentimiento.
No por ser cabeza el hombre quiere decir que debe estar por encima del corazón. No, es el espíritu el que debe llegar a la dualidad en armonía. Que cabeza y corazón les corresponda por derecho y luz cuanto Dios les da a ambos. Por lo tanto, cabeza y corazón deben crecer y evolucionar con armonía en todos los órdenes humanos y espirituales.
Siendo corazón se crece y se evoluciona, siendo cabeza también. Ni la cabeza debe esclavizar o dominar al corazón, ni viceversa. Trabajar y lograr esa dualidad humana donde ambos por armonía, sientan que siendo mujer o hombre, el espíritu encontrará dicha, bien, amor, crecimiento, derecho, bienestar hoy en este plano terrenal,… y mañana en otro, si acaso todavía le es necesario crecer y evolucionar en esa dualidad.
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