Consejo 22

1. En el alto y poderoso nombre del Padre Eterno, os doy mi saludo de Pastor por última vez en esta manifestación a través del entendimiento del hombre.

2. He aquí, rebaño, que los Cielos se encuentran abiertos para todo aquel que se prepare y se lave en las aguas del pozo de Jacob; la Luz del Espíritu Santo descendió entre los hombres, mas ha llegado ese momento tan temido por vosotros, en el cual por última vez oigáis al Divino Maestro comunicarse por conductos humanos.

3. He aquí el Camino verdadero, el camino de la luz en el que he posado a vuestro espíritu.

4. 1950 toca su final y os vuelvo a preguntar: ¿Tenéis atrición? ¿Lleváis contrición?

5. Habéis aprendido a no maldecir las pruebas que llegan a vuestra vida, porque ya sabéis que cada prueba levanta y purifica al espíritu, y os ayuda a doblegar la reaciedad de la envoltura.

6. Así os he llevado, día a día, para que caminéis con seguridad en el sendero divino, y os he enseñado a caminar sin tropezar, para que no caigáis de nueva cuenta en el abismo.

7. Os he entregado, por la voluntad divina, veintidós preceptos que llevan en sí la unidad de la Ley, para que norméis con ellos los pequeños y grandes acontecimientos de vuestra vida humana.

8. Levantaos al cumplimiento, rebaño amado, que yo, aunque ya no manifestado por estos conductos humanos, seguiréis incansablemente limpiando los senderos, despejando los entendimientos y guiando a los espíritus con mi faro luminoso, faro que veréis aún más potente porque lo contemplaréis con el espíritu.

9. Y sí, mi espíritu ya no descenderá hasta vuestra materialidad como ha sucedido en este tiempo de gracia, mas no por ello vayáis a olvidarme, porque yo me encontraré entre vosotros cuando, transcurridas estas pocas albas que le restan a 1950, penetréis en la nueva etapa que la mano portentosa del Padre abre ya para vosotros: La de la comunicación de espíritu a Espíritu.

10. Ascenderé a las mansiones celestiales, mas cada vez que vuestro espíritu necesite de un amigo, de un consejero y de un báculo, vuestro Pastor estará con vosotros y vosotros estaréis conmigo.

11. Y sentiréis cómo invade a vuestro espíritu mi calor y cómo vuestro espíritu elevado recibirá de mi mano el consuelo en tiempos difíciles y seré para vosotros revelación e intuición.

12. El Señor os concederá, al iniciarse el año 1951, una etapa de preparación para que estudiéis y meditéis en todo cuanto habéis recibido en esta etapa bendita que ya cesa.

13. Analizad detenidamente las enseñanzas del Divino Maestro, porque muchas veces os he sorprendido recreándoos con la caricia que hay en Su palabra, y dejando pasar de largo la corrección y la lección.

14. Velad y orad, os dice Elías, por la unificación del pueblo de Israel; mirad que esta nación ha sido como la niña mimada a los ojos del Padre, y que en ella os reunió para entregaros Sus complacencias y para legaros el tesoro de valor incalculable que es Su palabra.

15. Esta es la Era de la Luz, y yo he sido una vez más delante de vosotros; esa ha sido mi misión de todos los tiempos, y por ello, también me encontraréis delante de vuestro espíritu, cuando penetréis en el culto verdadero que le es agradable al Señor: La comunicación de espíritu a Espíritu.

16. Ancianidad bendita, que vas atravesando por los caminos llenos de abrojos: Yo como Pastor, estoy cerca de vosotros para ayudaros como siempre lo he hecho, pues hace tiempo que os encontráis en este camino, y yo os bendigo y os entrego mi fortaleza.

17. Juventud amada que vais reconociendo que estos tiempos ya no son los de ayer: La amargura llega a vuestros labios precoces, y la inocencia os ha sido despojada por un mundo materializado e insensible; el Pastor os dice, aprovechad esta oportunidad en que habéis encarnado de nuevo, para desmanchar y limpiar vuestro espíritu, porque es voluntad del Padre que vuestro espíritu se una para siempre con Su propio Espíritu.

18. Varones y varonas de Israel: Soy vuestro cirineo para ayudaros a cargar vuestra cruz, mas aprended a llevarla con abnegación y sumisión; en este instante, me derramo sobre vosotros en espíritu y en verdad, como lo hiciera con Eliseo en el Primer Tiempo, cuando por última vez él contemplara en materia a su guía y pastor.

19. Rebaño amado: Tomad lo que me pedís con el espíritu, y en este instante yo os entrego el bálsamo de curación y las moneditas que habréis de necesitar para vuestro sostén en el camino por la vida, y a unos y a otros os entrego mi fuerza y mi luz, para que siempre os acompañen por todos los senderos.

20. Que mi paz de Pastor sea por siempre con vosotros.

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