Consejo 19

1. Llegad, llegad, ovejas amadas, al regazo del Pastor para que depositéis en él vuestras cuitas y vuestros sufrimientos; descansad, reclinad vuestra sien, y alejaos un momento de la amargura de la vida.

2. Saboread el dulzor de mi palabra, para que en vuestro camino de amargura recordéis que lleváis la esencia divina en lo recóndito de vuestro espíritu.

3. Saturo vuestro espíritu de amor, y fuerza os doy para que no durmáis más, para que no seáis como las plantas parásitas que no fructifican porque no llevan semilla; semilla de valor y amor ha venido el Pastor a depositar y a desbordar en lo profundo de vuestro corazón.

4. El corazón que camina sin fe, ¿qué podrá alcanzar del Padre?

5. Día a día os vengo dando una chispa más de luz, para que brillen la fe y la esperanza en vuestro camino y en vuestra vida, para que tengáis un aliciente y encontréis en lo humano el descanso, y en lo espiritual la ocasión de trabajar y cumplir.

6. Os debatíais en el fango y la iniquidad, mas he aquí, que el Señor os entresacó y os escogió, y ha sido que en la vida os levantáis dando buen ejemplo con hechos de amor, con hechos de nobleza y de caridad.

7. Y la humanidad que antes os vio como súbditos de la tiniebla, hoy os verá como hijos de la luz que iréis por doquier que piséis dejando simiente de amor, simiente de vida, la semilla de amor y caridad que se os ha entregado con suma bondad, infinita y celestial.

8. Ya no os alimentéis de la vida material, ya no hagáis mella a vuestro corazón con las vicisitudes humanas y los dardos del dolor que la humanidad os brinda a cada instante; ya no emponzoñéis vuestra materia.

9. Dejad que sea la esencia la que os alimente, porque ésta penetra hasta lo más recóndito del corazón y hace estremecer a la envoltura; así como las flores exhalan su ameno perfume, dejad que de vuestro espíritu y corazón emane la esencia que guarda para que sature todo cuanto os rodea.

10. Hoy, a unos años apenas de que cese esta manifestación del Espíritu Santo por el entendimiento humano, la que como se os ha profetizado deberá terminar en el año 1950, las naciones se encuentran en guerra, y el hermano derrama la sangre del hermano, mas cuando esa guerra termine, vendrá una guerra aún más cruenta, la guerra de creencias, de sectas, de religiones y de credos: La guerra de ideas.

11. Y el Pastor os dice que será más cruenta, porque no sólo afectará a las envolturas y a la vida material de los hombres, sino que afectará a su propio espíritu y a su vida espiritual.

12. Y pronto habréis de ver cumplida la profecía del Señor, cuándo contempléis cómo por el mundo entero se levantan las sectas y las doctrinas materialistas buscando cada cual la supremacía, y buscando regir al planeta.

13. No os atemorice esto, ovejas benditas, no temáis el levantaros manifestando todo aquello que lleváis en vuestro corazón, no os sintáis empequeñecidos ante la magnitud de vuestra tarea.

14. No seáis hombres y mujeres de poca fe, porque muchas lecciones se os han entregado; mas falta que estudiéis y analicéis para que así se alimente vuestro espíritu y no desfallezca ante la lucha.

15. ¿Por qué no comprendéis que la tempestad tiene que venir para que después venga la calma? ¿Por qué no creéis la palabra del Padre cuando os dice: Las sectas, creencias y religiones se levantarán la una contra la otra, devastándose entre ellas?

16. Sabed que después de que eso suceda, será la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana la que quede firme y eternamente cimentada en el corazón de la humanidad, lo crea el hombre o no lo crea, como os dice Él en Su palabra, y esto lo veréis cumplido después de 1950. 

17. Mirad que en el hueco de la mano del Divino Maestro están Su voluntad y vuestro destino.

18. Que no sea vuestro libre albedrío el que os mueva, sino que sea un ideal elevado el que os haga vivir y continuar con afán por el sendero de la espiritualidad: El ideal de ayudar a la salvación de la humanidad.

19. El Pastor os pide que ya no desgastéis vuestra sabiduría en cosas vanas y superfluas, no desperdiciéis vuestro tiempo y vuestra inteligencia en las cosas de la Tierra, que hoy están y mañana no.

20. Desvelaos, por el contrario, esforzando vuestra inteligencia y vuestras horas en el estudio y el análisis de las enseñanzas que el Señor os ha entregado en los Tres Tiempos, para llegar así a la comprensión de ellas y para que vuestro espíritu expanda sus alcances.

21. Dejad que vuestro espíritu se recree con la Esencia divina, dejad que saboree los pastos fértiles de la Sabiduría divina y el agua de la gracia para que sed no vuelva a tener, y para que aborrezca el fango y la iniquidad que hasta ahora le ha alimentado.

22. Ved cuánta confusión encontráis en el mundo, ved cómo se contradicen tantas veces la voz de vuestra inteligencia y el latido de vuestro corazón, y cómo esa confusión crece día a día.

23. Cuando veáis que el dolor y el sufrimiento se aposentan en el seno de vuestro hogar, meditad en lo que es vuestra vida humana, analizad vuestros hábitos y corregid todo aquello que encontréis imperfecto.

24. Si el toque de justicia llega es para haceros despertar, porque si así no fuera, ¿qué sería lo que os pusiese alerta en vuestra vida material? Si el dolor no os llegara a despertar, seguiríais vuestro camino durmiendo y tropezando.

25. Recordad que se os ha dicho, que es menester que a vuestro hogar, a vuestros seres queridos y a todo lo vuestro llegue la prueba, que es toque de alarma y voz que alerta.

26. Mas cuando la prueba os llegue, analizadla cuidadosamente y aprended de ella, y no la atribuyáis a la fatalidad ni la llaméis desgracia, sino elevad vuestra oración al Padre diciéndole: “Padre mío, he aquí que tengo que saborear mi restitución, hágase en mi Tu voluntad”.

27. No creáis que por llevar gracia o por estar en cumplimiento no ha de llegar el sufrimiento a vosotros.

28. ¿Qué sería de aquél de vosotros que nunca haya sabido del dolor, que no haya sabido del sufrimiento y la menesterosidad? En verdad os digo, no sabría tampoco de la compasión, ni tendría susceptibilidad para sentir el dolor de su Semejante y hermano.

29. Tampoco penséis por esto, que todos los hijos del Padre deban sentir lo que vosotros habéis sentido: Vuestro espíritu pertenece a aquellas legiones que han hecho necesario el que se les envíe para que, por conducto del sufrimiento, puedan labrarse un lugar y un galardón para llegar ante la gloria de Dios.

30. Sin méritos no podéis alcanzar la evolución, y por ello permitid que las pruebas lleguen a vosotros con mayor naturalidad, no os lamentéis ni reneguéis porque os estaríais intercalando en los altos juicios del Padre.

31. Si dolorosa es la prueba por el momento, pensad en el provecho que obtenéis por el acrisolamiento que el dolor del cuerpo deja en el espíritu, limpiándole y aligerándole para que pueda escalar en la senda del perfeccionamiento.

32. ¡Cuánto os habéis preocupado de alimentar vuestro cuerpo, olvidando a vuestro espíritu! Y éste se encuentra necesitado de la Esencia divina que es su alimento y de la verdadera paz que es su aliciente.

33. ¿No es acaso perecedero todo lo del mundo? ¿No sois vosotros mismo pasajeros? Esta vuestra morada material es transitoria, y a ella habéis venido a restituir.

34. Vuestra morada verdadera es la Vida Eterna; ésta vuestra vida humana va avanzando segundo a segundo, inexorablemente, a su final.

35. Y si de esta vida humana habéis de marcharos tarde o temprano, debéis por tanto dejar el recuerdo de vuestro buen ejemplo, a imitación del Divino Maestro en el Segundo Tiempo.

36. Él vino a enseñaros a soportar el sufrimiento y a hacer méritos con ello, y para daros ejemplo padeció lo peor que el ser humano puede dar a su Semejante, llevando sobre Sí la mofa y el escarnio de la turba.

37. Y comprended que Él no tenía por qué hacer méritos para a través de ellos salvar su Divino Espíritu; no, sino que para hallar al que se encontraba perdido, contemplando que los hombres no escuchaban al Padre, le plació mandar a su Verbo para que se hiciese hombre, y de esta manera, en viva voz y a través de una envoltura como la vuestra, os hablase el Verbo y os diese ejemplo de una vida humana perfecta.

38. Y es esto lo que debéis imitar, es ése el ejemplo que debéis seguir, reconociendo que Él vino en el Segundo Tiempo a mostraros el camino de salvación a través de los méritos, no a salvare a Sí mismo.

39. En la alborada de cada nuevo día, antes de que vuestra materia se levante del lecho del descanso, mi mano de Pastor llega como caricia hasta vuestro frontal, para reanimaros y daros fuerza en espíritu y materia, para que aún estando en el mundo éste no os absorba.

40. Bien está que os levantéis en cada mañana para luchar en la vida por vosotros y por los vuestros, mas nunca olvidéis que antes que todo está la lucha por Ley del Padre, ella ha sido, es y siempre será lo primordial; lo del mundo, lo de la envoltura, es secundario.

41. La Ley de Dios sobre todo, ante todo y antes de todo; si así lo comprendéis y vivís, daréis un ejemplo a las multitudes que os contemplen para que aprendan de vuestra fortaleza en la vida, de vuestra convicción y de vuestra fe.

42. Que no os alarmen las muchas letras de las leyes materiales, porque encima de todas ellas están las frases sabias y eternas de la Ley divina, esa Ley inmutable y perfecta que no cambia con los tiempos y los lugares, como lo hacen las leyes humanas.

43. No infrinjáis, quebrantéis, profanéis o mistifiquéis la Ley divina, y así no temeréis a la justicia divina.

44. No infrinjáis tampoco las leyes que os rigen en vuestro mundo, porque de esto también os dio ejemplo el Divino Maestro en el Segundo Tiempo cuando os dijo: “Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”, y hoy os lo recuerda, diciéndoos: “Lo del mundo al mundo, y lo de Dios a Dios”.

45. Sed mansos y respetuosos, nunca vociferéis aun si os encontráis en vuestro camino a los profanos, a los nuevos fariseos, porque el Pastor viene a enseñaros a tener el corazón limpio y a ser el faro luminoso que dé luz a aquellos corazones.

46. Cuando a las turbas enfurecidas os enfrentéis, sed serenos y pedid que mi mano de Pastor les acaricie y disipe su tiniebla, para que sus ojos espirituales puedan abrirse y contemplar la luz de la verdad.

47. Ved que lo que muchos de esos corazones necesitan es el descanso para su espíritu, porque cansado se encuentra de la zozobra que anida en el corazón endurecido.

48. Nunca desconozcáis a vuestro hermano porque no estaríais dentro de la Ley; ¿no se os ha dicho que os Améis los unos a los otros?

49. Llevad siempre en la mano semilla de amor y fe, para que esa semilla  dé frutos en cada corazón en que labréis con vuestras palabras; ved que los corazones de vuestros hermanos son las tierras de las que tanto os ha hablado vuestro Padre.

50. Rebaño amado: Seguid mis consejos, id a la humanidad, mas ved que ella ya no quiere palabras sino hechos, y si queréis convertir a los corazones para que abracen este camino y esta causa, deberá ser mediante vuestras obras.

51. Sois los que debéis manifestar actos de amor, para que los demás os crean y también se regeneren.

52. Y, ¿cómo podríais hablar al mundo de regeneración, si veo que entre vosotros el esposo se convierte en adúltero y la esposa, aunque sea por un momento, imita a la mujer adúltera; si el pequeño hijo desconoce a sus padres y deja de ser la criatura tierna, si veo que aún se encuentra entre vosotros la mala simiente de Caín y se levanta la mano asesina para cortar la existencia del hermano, o para privarle de su buena reputación dándole muerte civil?

53. Reconoced que todas estas cosas pueden estar morando entre vosotros; no os pido que juzguéis a los hogares de los demás, sólo os pido que veáis dentro de vosotros mismos, cada quien y cada cual, para descubrir en lo íntimo las imperfecciones que lleváis, y para que os propongáis firmemente regeneraos.

54. Educad con el buen ejemplo a vuestros hijos, no les corrijáis con el azote ni con las malas palabras, enseñadles con la ternura con que la Madre Santísima viene a hablaros aún siendo vosotros pecadores.

55. Derramándose en vosotros está esa Ternura infinita que vive eternamente en Dios, y hablándoos está la voz incomparable de la Madre, que intercede ante la Divinidad para atenuar vuestra culpa y vuestro pecado, y para que no os haga cargo el Juez, ahora que una vez más sois los falsos y los hipócritas fariseos.

56. Daos cuenta de que todo cuanto hagáis dentro de la Ley, será finalmente en beneficio de vuestro propio espíritu y que todo el bien que hagáis, como os está prometido en la promulgación de la Ley, alcanzará a vuestras futuras generaciones.

57. Mas si no hacéis el bien, ¿qué será entonces lo que alcancen esas generaciones que han de brotar de vosotros?, ¿qué les dejaréis por herencia a vuestros hijos y a los hijos de vuestros hijos? Iniquidad, maldad y pecado que se abatirán sobre de ellos así como hoy se abaten sobre vosotros.

58. Mas he aquí que en este día de gracia, yo he venido a lucidaros y a despertar vuestro espíritu, para que os preparéis en lo futuro, para que sepáis que os encontráis ante la Mirada perspicaz que todo lo ve y todo lo contempla, porque en verdad, el Padre sabe lo que encierra hasta el último latido de vuestro corazón.

59. Y cuando oráis, en vano pretendéis ocultar de Su mirada vuestras faltas, porque a Él nadie puede engañarle, y no existe nada que podáis cubrir ante Su pupila divina.

60. Por eso, reconoced vuestros errores, no excuséis vuestras faltas, sed mansos y humildes de corazón, sed las tiernas ovejas de Elías.

61. Os doy el toque de alerta para que así despiertos, cuidéis y procuréis a la niñez bendita, para que presentéis esos capullos de flor sin contaminación y sin maldad, para que la Reina de los Cielos pueda recrearse con ellos y servirse de su pureza bendita para interceder aún más por vosotros.

62. Limpiad vuestro corazón, porque es de ahí donde brotan los buenos pensamientos que han de alimentar a vuestros hijos.

63. Mas si el corazón alimenta las cosas perversas de este mundo, si reniega y desconoce a su Dios, yo, como luz infinita, vengo a convertirle en bella flor, para que así descanse.

64. En este día de gracia, al presente y al ausente, al que pide y al que sufre, a todos por igual entrego mi buen consejo, y la leche y la miel de la palabra celestial.

65. A aquellos que en estos y todos los momentos dan el paso hacia el Más Allá, me presento como faro de luz que disipa las tinieblas; en los hogares donde hay incomprensión me aposento para ser guía y luz; en los precipicios donde han caído mis ovejitas y corderillos, en los lugares del dolor, en los presidios y en todo espíritu se derrama mi luz y mi consuelo, en el nombre del Padre, del Hijo y en mi nombre que soy la representación de Luz del Espíritu Santo.

66. Rebaño muy amado, que la paz del Pastor sea siempre en vuestro corazón.

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