Consejo 20

1. He descendido desde el Más Allá por la voluntad altísima del Padre, para entregaros mi enseñanza de Pastor, para que con ella os guiéis en el camino.

2. Estudiad la Doctrina que el Señor ha venido a entregaros en este Tercer Tiempo, para que con ese estudio ampliéis vuestro criterio y vuestro conocimiento y así no os estacionéis en el camino.

3. El Señor quiere que aprendáis todo cuanto podáis de Su enseñanza, para que llegado el instante preciso pueda Él desbordar sobre vuestro espíritu Su mandato, y vayáis a los caminos en busca de vuestro hermano que perece y que sufre.

4. El Divino Maestro no quiere contemplar que seguís sufriendo en vuestro camino, no quiere contemplar que lloráis en lo privado o ante el mundo; tan sólo os pide cinco minutos de verdadera elevación para depositar en vosotros mismos todo lo que a vuestro espíritu le pueda hacer falta.

5. No habéis sabido pedir, y el corazón amantísimo del Padre sufre por ello, sufre por vosotros quienes aun teniendo Su luz en vuestro espíritu, os encontráis todavía en tinieblas.

6. Por eso me envía el Señor como vuestro Pastor, para aconsejaros las buenas obras y mostraros el sendero correcto, donde encontraréis la paz y la luz para vuestro espíritu.

7. Rebaño muy amado: Levantaos en este instante, llevad fe y confianza, porque quiero ver la sonrisa en vuestros labios y la concordia entre vuestros familiares, quiero paz para vuestro espíritu, quiero contemplar que tenéis el mendrugo de pan en abundancia para que no perezcáis de hambre y sed; quiero contemplar en vosotros la fortaleza y la salud, tanto espiritual como material.

8. No quiero contemplaros yertos en el camino, no quiero veros decaídos en este mundo, no quiero ver en el seno de los hogares el lamento y el sufrimiento, no quiero contemplar lágrimas en vuestros ojos, y por eso llego en el instante de la prueba y os entrego consuelo espiritual.

9. Y a ti, ovejita amada, que me haces presente al compañero que ha olvidado sus deberes para con los suyos, os digo: Mira que eres la paloma del hogar que arrullo y sonrisa debe tener siempre a flor de labio; dale buen ejemplo a tus pequeños y no mires mal a tu compañero, y perdónale de todo corazón, que yo, cual faro luminoso, iluminaré su entendimiento que hoy se encuentra bajo la tiniebla, para que te dé el buen mirar y cumpla con sus obligaciones de padre y esposo, llevando paz y armonía a vuestro hogar.

10. Así es mi luz sobre vosotros como sobre todo hogar que infrinja la Ley del Señor.

11. Varones, corderos amados: Una vez más os exhorto a que olvidéis las bajas pasiones del mundo, no oigáis más la voz de la tentación y dedicaos a los vuestros, mas tampoco en ello os fanaticéis; recordad que hay todo un mundo que mucho necesita de vuestro ejemplo y de vuestra palabra de amor.

12. Regeneraos, regeneraos, y lo que fuisteis ayer no seáis hoy, y lo que sois hoy no seáis mañana; no os hagáis acreedores al reclamo divino.

13. No os familiaricéis con la palabra del Padre y no os baste el escuchar tan sólo Su palabra; es menester que la pongáis en práctica en vuestra vida y en vuestros caminos, porque en cada sílaba se encierra un mandato, y con vuestras peticiones habéis contraído un compromiso, mismo que deberéis cumplir, para que más tarde, con vuestro trabajo y vuestra lucha, lleguéis a las plantas del Padre a hacerle presente el fruto de vuestro esfuerzo.

14. El Padre ha venido a desechar lo malo que existía en vosotros, en vuestro entendimiento y en vuestro corazón; viene a quitar el encono en el mal y a convertiros en los hijos obedientes, para que, llevando una vida limpia y transparente, os levantéis en el camino manifestando la obediencia y la sumisión, y perdonando en espíritu y verdad a todo aquél que os haya ofendido.

15. Amaos los unos a los otros como el Padre os ama; ésta es la Ley de Dios en todos los tiempos, ésta es Su doctrina espiritual, y en este Tercer Tiempo el Señor ha regresado para promulgarla nuevamente y para que la practiquéis en todo tiempo y en todo lugar.

16. Y, ¿cómo es Su ley? Es amor, amor y más amor.

17. Ya no sois los idólatras de ayer, porque hoy sois, por la preparación que se os ha entregado, los corazones que se levantan en el sendero perfectísimo con amor a Dios para buscarle de espíritu a Espíritu.

18. Cumplid la Ley, no os estacionéis en el camino, no permitáis que la pereza os detenga en el progreso espiritual.

19. No os conforméis con estar donde estáis, ni con ser lo que hoy sois.

20. Ha venido el Señor en el Tercer Tiempo a mostraros Su obra que es pura y divina; pues bien, así como Él trabaja, vosotros debéis trabajar también.

21. Respetad y apreciad el tiempo, mirad que cada día que pase en el que no trabajéis es un día que se pierde en la eternidad; daos cuenta de cómo la vida escapa momento a momento de vuestro corazón y por ello debéis aprovechar el tiempo.

22. Dad gracias al Padre en cada nuevo amanecer por haberos concedido un día más para vuestro cumplimiento; recordad que sois pasajeros en este mundo y de que llegaréis a la ancianidad en el momento menos esperado, y el día llegará en que tengáis que mostrar vuestra cosecha, al final de la jornada.

23. Y así como os he acompañado en el camino, también me encontraréis en el final de vuestra vida humana, para ayudaros a transitar de este Valle material hacia el Valle espiritual.

24. Vuelvo a deciros: No os conforméis con lo que habéis logrado hasta ahora; levantaos con toda la fuerza y la voluntad de vuestro corazón para cumplir con la sagrada Doctrina del Padre, para cumplir con la Ley.

25. En vuestros instantes de reposo material, repasad la palabra del Padre, haced un recorrido por vuestra Conciencia y estudiad y analizad la Doctrina del Señor, y sed aquellos que aunque más no sea, cumplan con el primer precepto que os ordena Amar a Dios de todo corazón.

26. Mas una vez que ese precepto se haya convertido en parte vuestra, continuad y no desmayéis, porque veintidós son los Preceptos y diez los Mandamientos de la Ley del Padre.

27. Su Ley divina en todos los tiempos os enseña a Amar a Dios y a Amaros los unos a los otros.

28. El Espíritu Santo manifestándose está sobre la humanidad y, ¿qué es lo que ésta manifiesta ante su Señor? Unos, ciegos se encuentran, otros obstinados en el pecado se hallan, y unos y otros se ofenden mutuamente.

29. Los hijos desconocen a sus padres, los cónyuges abandonan sus responsabilidades y pasan por encima de la palabra empeñada, la iniquidad, el dolor y el odio invaden este mundo, las naciones se encuentran en llamas y los campos se tiñen de sangre.

30. Profetizado estaba que, cuando el mundo llegara a su tercera altura de perversidad, habría de manifestarse en él la Luz del Espíritu Santo.

31. Cumplida está la palabra del Padre; los que no habéis cumplido sois vosotros, porque el ser humano lleva la ingratitud en el corazón, la duda y la desconfianza se anidan en él mismo.

32. Las comarcas perecen, la humanidad sumida en tinieblas se encuentra, y sois vosotros, rebaño amado, los encomendados para ser el báculo, el escalón en que se apoyen todos aquellos que no han gozado de la dicha y de la gracia que lleváis en vosotros.

33. Los tiempos os han sorprendido, los tiempos han llegado ante vosotros, y he ahí el por qué las pruebas se aposentan en vuestro camino, a diestra y siniestra soplan los vendavales y traen consigo aún más pruebas.

34. El Padre espera de vosotros que ya no seáis más los párvulos, quiere que os convirtáis presto en los maestros para que seáis los fuertes entre vuestros hermanos que desfallecen.

35. Estudiad, estudiad y analizad para que no sucumbáis; ved cuán precioso es el tiempo que ya no regresará; ya no habrá otro tiempo más, porque este Tercer Tiempo es el último de los tiempos, y el Padre ya no descenderá más a la humanidad.

36. Formad entre todos el Libro de las enseñanzas del Tercer Tiempo, el Libro de la Vida Verdadera que Él ha venido a legaros; no os preocupe el no poseer en forma material las primeras Cátedras y Enseñanzas que Él entregara a los primeros al inicio de esta Era, porque Él os prometió, y así lo ha cumplido, que en los tres últimos años de Su manifestación por el entendimiento humano recapitularía todo cuanto vino a entregaros en este tiempo de gracia, tiempo que toca ya a su final.

37. Por tanto, podéis estar seguros de que el Libro de los tres años, contendrá toda la esencia y la sabiduría que el Padre ha venido a dejaros en este tiempo, mas debéis estudiar y analizar hasta la última palabra de él, para extraer esa misma esencia y sabiduría.

38. Humanidad: Mirad cuánta es vuestra ingratitud, porque en todos los tiempos habéis desconocido a vuestro Creador y habéis hecho padecer al Espíritu amantísimo del Padre, despreciando Sus enseñanzas y haciendo recaer vuestra amargura sobre Su divino corazón.

39. Mirad que es muchas veces más grande la enfermedad que lleváis en el espíritu que la que soportáis en la materia.

40. Vuestro espíritu es eterno, y el dolor que en él depositéis, no desaparece con la muerte de la materia; cuántos que padecen en la carne, esperan la llegada del ángel de la muerte para que alivie su sufrimiento y le haga descansar; y así, cuando el espíritu desencarna, detrás deja los padecimientos de la carne, pero, ¿y los del espíritu?, ¿en qué lecho del dolor o en qué fosa podrá dejarlos?

41. Rebaño amado: Unificaos en espíritu y materia, doblegad vuestra carne porque ésta siempre os induce hacia los placeres de la Tierra, mas vuestro espíritu lo que busca es la Tierra Prometida que es eterna.

42. El Padre, en sentido figurado, ha venido a depositar en vuestro frontal Su marca, el Triángulo Trinitario Mariano para que os reconozcan y respeten los mismos elementos de la Creación.

43. En verdad os digo, ignoráis cuánta es la fuerza de vuestro espíritu, cuáles son las potencias del mismo y cuánta luz ha sido vertida sobre vosotros, y todo esto es porque no os conocéis a vosotros mismos.

44. Rebaño mío, sois vosotros los indicados para llevar la Buena Nueva a las naciones, tenéis que ir a las distintas comarcas y a los distintos pueblos para anunciarles que el Divino Maestro, como Espíritu Santo, ha descendido entre la humanidad en cumplimiento de Su palabra.

45. Contemplad cuánto será su dolor cuando comprendan que no volverá a escucharse la Palabra divina por el entendimiento humano después de 1950, y sollozarán por no haber gozado de esta dicha que vosotros poseéis.

46. Por eso, tenéis el deber ineludible de prepararos para ser los heraldos que difundan esta bendita Enseñanza; levantaos, levantaos porque el tiempo es precioso y lo debéis aprovechar.

47. En todos los tiempos, el hombre ha buscado adorar las efigies, adorar las imágenes y rendirles culto, y así ha sido también en este tiempo, mas os digo, el Padre os ha venido a enseñar en este Tercer Tiempo a buscarle en el Más Allá, donde le habréis de contemplar con los ojos del espíritu.

48. Sí, así habréis de mirarle, porque dicho está que todo ojo pecador y no pecador, en este Tercer Tiempo le verá.

49. ¿Qué esperáis humanidad, para creer lo que hablando se encuentra el Divino Maestro?

50. En el Segundo Tiempo tampoco le creísteis; Él se aposentó por los ríos, por las explanadas y los valles, y os entregó Su palabra; corta fue Su permanencia con vosotros, corta Su palabra y corta Su enseñanza, mas en cada sílaba se encerraba todo un libro de sabiduría.

51. Despreciasteis humanidad, la enseñanza del dulce Maestro, y recordad cuánto le hicisteis padecer cuando le llevasteis entre gritos y blasfemias al cadalso; en el seno mismo de Israel, Su pueblo, fue desconocido y negado, y por ello, la nación Israelita fue dispersada, dispersión que continúa hasta el día de hoy.

52. Y a vosotros, rebaño amado, a quienes he venido reuniendo y congregando porque a eso me ha enviado vuestro Padre, os digo: Contemplo vuestros corazones todavía fríos, la lámpara que debería estar encendida a veces se encuentra a punto de apagarse, porque no habéis sabido profundizaros en la enseñanza del Padre.

53. Y he aquí, que habiéndose entregado un tesoro como no hay otro en el Universo entero, os sentís menesterosos; queriendo encontrar la felicidad en esta Tierra, perdéis la del espíritu y esa no es la voluntad del Padre.

54. Y llegáis ante el Pastor, pidiendo consuelo para vuestra cuita y perdón para vuestros pecados, y cuando se os concede lo que habéis pedido, os olvidáis de la gratitud y regresáis a vuestros malos caminos.

55. Si se os ha concedido una materia, no es para que le rindáis culto, sino que ha sido para que vengáis a restituir en ella en este planeta Tierra; habéis solicitado una oportunidad y una envoltura, y os ha sido concedida.

56. No estáis aquí por un acaso, no habéis venido por obra de la casualidad; si estáis aquí es porque se os ha enviado a la Tierra a cumplir con una restitución y con una misión, y eso nada tiene que ver con las cosas materiales ni con los placeres de la carne.

57. Os habéis olvidado del pacto y por ello, ¡mirad el dolor a vuestro paso! La amargura se encuentra en vuestro paladar y el sufrimiento toca a la puerta de vuestro corazón.

58. Mirad cuánto es el amor del Padre, mirad que en todos los tiempos habéis hecho sangrar Su divino corazón; en todo momento Él ha salido al camino a buscaros, extendiendo Su mano providente sin contemplar vuestra mancha y vuestro pecado, entregándoos Su amor y Su fortaleza para que seáis el fuerte en el camino.

59. La juventud se pierde, las flores a temprana edad son deshojadas, no hay pudor en las doncellas ni inocencia en la juventud; ¡cuánta perversidad hay en esta Tierra!

60. Y vosotros dormís, ¡oh!, rebaño bendito, dormís en vuestros caminos porque el dolor que lleváis es pequeño si lo comparáis con el de aquellos que ignoran esta Enseñanza, y que sufren y claman en lo profundo de su corazón hacia el Padre, hacia la Reina Purísima de los Cielos.

61. He aquí que Ella, con Su manto purísimo y divino, cubre con Su misericordia a la niñez bendita y a las viudas desoladas; y vosotros, ¿qué habréis de hacer?

62. Levantaos, os dice el Pastor, porque tenéis que ir a las naciones, tenéis que imitar a aquellos varones que en el Segundo Tiempo circundaron al Divino Maestro y que cumpliendo con Su mandato, se levantaron a sembrar por los caminos de la humanidad, sin llevar doble calza ni alforja, llevando tan sólo la confianza y la fe absoluta en el Padre, a sembrar lo que con tanta perfección en sus manos había sido depositado.

63. Siempre ha venido el Padre a servirse del humilde en todos los tiempos, para sorprender así a los sabios de la Tierra y a los hombres del poder humano.

64. El Padre, rebaño amado, mucho os ama, y por Su amor es que os encontráis en este camino que os llevará a la Tierra Prometida del espíritu, a la Tierra que mana leche y miel, donde se encuentra la verdadera felicidad y la Vida Eterna.

65. ¿Quiénes serán los que lleguen a ella? ¿Quiénes serán los que sus puertas puedan atravesar?

66. Todos en conjunto habréis de llegar a esa Tierra que, vuelvo a deciros, es Tierra de paz, Tierra de promisión que esperando está en la eternidad al pueblo bendito de Israel.

67. Corazones afligidos, tomad la caricia del Pastor; corazones que llenos de dolor os encontráis, tened consuelo porque las lágrimas que corren por vuestras mejillas yo enjugo con mi propio manto.

68. Mi paz de Pastor sea con vosotros.

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