Consejo 17

1. Soy Elías, vuestro Pastor amantísimo que llega a iluminar vuestro corazón y espíritu, para que podáis conducir vuestros pasos dentro de la Ley.

2. No sois los inocentes, y no os podéis eximir de la Ley; se os ha entregado veintidós preceptos que claramente os la explican, y en ellos se os ha dicho: No tomarás la mujer de tu hermano, ni harás mal a las que no sean de tus hermanos.

3. El Pastor contempla las lágrimas de las florecillas que habéis mancillado; yo Elías, conozco el íntimo sollozo en su corazón y veo el fruto amargo que habéis arrojado sobre su sendero.

4. ¡Oh!, corderos amados, Elías solloza con ellas también, y no hace presente al Señor vuestra iniquidad, mas vuestra Conciencia os reclama el desgarro que habéis infligido, y en lo más profundo de vosotros está ese reclamo por vuestro mal comportamiento.

5. Y el espíritu que así se ha manchado, una vez que desencarna, eleva ante el Señor su plegaria, diciéndole: “Señor, he aquí que el perfume de las florecillas que he mancillado se esparce por el mundo y llega hasta Ti, y por ello Tú no me has de recibir; permíteme regresar a restituir en envoltura de mujer para pagar así lo mucho que de mal he hecho en el sendero”.

6. Y el Señor, en Su infinita misericordia, le concede al espíritu así mancillado la oportunidad de limpiarse y le dice: “Ve y recoge los frutos que sembraste en el camino, lávales con el dolor que te causen los que han de ser tus hijos, límpiales con el sufrimiento de tu corazón y con la restitución que llevas; te concedo así mismo la maternidad para que gran simiente recojas en tu vida”.

7. Y os digo, espíritus que anidáis en varones, no hagáis que esa restitución nazca en vosotros, y si así fuera, os daré mi luz, y os haré sentir cuál es el mandato y cuál la voluntad del Padre, para que reconozcáis que con vuestros pensamientos y vuestros actos labráis vuestra restitución.

8. Vosotros os formáis vuestra propia sentencia, por ello, nada reclaméis al Creador, sellad vuestros labios y detened vuestros pensamientos, antes de presentar ante Él vuestra rebeldía por la restitución que vuestro propio pecado os labró.

9. Unos reclamáis: “¿Por qué mi hijo está ciego?, ¿por qué mejor no lo arrancas de mi seno? ¡No eres justo, no eres perfecto!”; y las otras, os reveláis diciendo: “¿Por qué esta tan lleno de obstáculos y pruebas el camino de la mujer? ¿Por qué si eres Padre no muestras compasión de las madres? ¿Por qué cierras Tu oído a mis quejas?”

10. Y el faro luminoso de Elías dice a aquéllos: “No turbéis más vuestro entendimiento y vuestro corazón, aceptad con paciencia y conformidad vuestra prueba, apurad el cáliz de amargura que a tantas mujeres habéis hecho beber”. Y a éstas os digo: “Mujer, no reclaméis al Señor lo que ignoras; medita en tu camino y sé conforme y sumisa, porque no sabéis la restitución que en espíritu habéis pedido, y en verdad te digo, la cruz de mujer es pesada sobre tus hombros porque muchas faltas has acumulado en el pasado; unas, lleváis la cruz de madre, otras de hermana, otras más las de emisarias para curar a la humanidad, mas para todas hay dulzura y hay consejo. Seguid con docilidad el sendero que el Señor os ha trazado”.

11. ¡Oh, humanidad!, que no sabéis lo que detrás de cada vida se encierra; que pretendéis ver inocente al niño que ciego nace, ignorando la restitución de faltas y pecados que su espíritu trae, y que no veis en los miembros truncados del pequeño que en materia padece, la misericordia y el perdón divinos manifestados en una nueva oportunidad, en una nueva vida, porque no sabéis cuántas veces en una muerte material se esconde el nacimiento a la vida de gracia.

12. Oración os ha faltado humanidad, para que de esa oración brote de vuestros labios el gozo de vuestro espíritu por vivir de nuevo la oportunidad de lavar y purificarse de su iniquidad.

13. Y a vosotros, padres y madres de familia, que abjuráis del cuidado de los vástagos que se obstinan en su rudeza y en su desobediencia, os digo: No sabéis si en otros tiempos, vosotros tampoco fuisteis sumisos y obedientes, y por tanto, no os supisteis conducir con respeto y sumisión ante vuestros padres de otras vidas, y ahora, los espíritus que vagan con reaciedad han llegado a encarnar en vuestra prole, siendo vuestra causa y vuestra restitución.

14. He aquí, humanidad, que os levantáis todos por igual renegando de la cruz que el Señor os ha entregado, desconociendo Su ejemplo y olvidando Su santísima pasión; si Él siendo toda perfección, cargó Su cruz llegando hasta el sacrificio, ¿hasta dónde no habréis vosotros de cargar vuestra propia cruz de ignominia y de pecado?

15. El Divino Maestro, con amor y con fino cincel, os ha entregado en este Tercer Tiempo Su luz y Su verbo porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida, es el Libro de la enseñanza perfectísima, libro que hojea página tras página para vosotros.

16. Mañana, rebaño amado, cuando ya no tengáis esta comunicación por el entendimiento humano, podréis levantaros por doquier de los caminos e ir en pos de vuestros hermanos que no han tenido la dicha de escuchar esta Palabra, y que aún se encuentran esperando las señales de que el Padre, como os lo profetizara en tiempos pasados, ha descendido como Espíritu Santo en esta Tercer Era.

17. Las sectas y religiones esperando se encuentran que el Divino Maestro dé señales materiales de Su advenimiento para que ellos conozcan que ha llegado entre la humanidad, mas habiéndose cumplido las señales frente a ellos, no las han visto o las han olvidado.

18. El Divino Maestro profetizó sobre este tiempo, diciendo: “Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes y hambre y terremotos en diferentes lugares, y todo esto será el principio del fin; y en aquellos días, después de la tribulación, el Sol se oscurecerá y la Luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán de los cielos, y las potencias que están arriba serán conmovidas; entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en la nube con gran poder y gloria, y enviará a Sus escogidos de los cuatro extremos de la Tierra”.

19. Cuando la humanidad se encontrara en la mayor altura de perversidad, anunció la profecía, descendería el Espíritu Santo para iluminar los caminos y para que los espíritus no se perdieran, y he aquí, que vosotros habéis visto cumplida la profecía.

20. Humanidad, ya no te postres más delante del becerro de oro, apártate de tus malas costumbres y busca a tu Dios, que es Espíritu, de espíritu a Espíritu.

21. En verdad os digo, que aquél que se prepare, contemplará la Silueta divina, y el que no puede contemplar a su Dios, es porque no se ha preparado para adorarle como Él quiere que Sus hijos le adoren: En espíritu y en verdad.

22. He aquí el camino certero, el camino perfecto donde no se podrá perder vuestro espíritu, y ese camino es el Divino Maestro.

23. Yo, vuestro Pastor, debo hacer presente ante mi Padre a las doce tribus de Israel, en el número que mi Señor me ha ordenado, mas ¡ay!, el pueblo de Dios se encuentra disperso cual arenas de la mar, y he aquí a vuestro Pastor que viene en pos de vosotros para congregaros, los unos en materia y los otros en espíritu.

24. Incansable me veréis aposentado por veredas, valles, explanadas y colinas para entresacar al pueblo elegido y hacerlo presente ante el Padre en este Tercer Tiempo.

25. Debéis luchar y trabajar para unificaros, porque unificación es lo que el Señor viene pidiendo a Su pueblo a cada instante, para que cuando las religiones y sectas se acerquen a Israel, éste, preparado, les pueda decir: “He aquí el camino perfecto, el camino que el Padre ha venido a señalar a todos y cada uno de Sus hijos”.

26. Pero, ¿cómo sería esto posible si cada quien va por su propio camino siguiendo su particular ideal?, ¿cómo podríais entregar la luz que lleváis, si la ocultáis entre tinieblas?

27. Ved, rebaño amado, que ya no sois el menesteroso, sino que sois fuertes y mucho habéis sido preparados, porque la preparación espiritual el Padre la puso en vosotros desde el momento mismo en que habéis brotado de Él.

28. ¡Qué importa que seáis pobres en lo material si lleváis en la mano la gran capacidad para vencer todas las dificultades que encontráis a vuestro paso!

29. Asumid vuestro papel, daos cuenta de quién sois, ovejas y corderos míos, aprended a apreciar la enseñanza del Padre en su perfecto valor; formad un solo ideal y uníos, porque ha de venir la gran batalla, y después de ella, surgiréis como astro de entre las tinieblas que ilumine a aquellos que cegados por la maldad se hallen, forjándoles con vuestro ejemplo en hijos obedientes y ovejas sumisas.

30. Levantaos, llenad vuestro corazón de fe y no seáis más el incrédulo que mirando no ve, y que oyendo no escucha, levantaos porque los tiempos os pueden sorprender y si no asumís vuestra preparación, será el dolor quien os haga aprender, y esa no es la voluntad del Divino Maestro.

31. Mirad que ironía puede haber si no os levantáis: En vez de sorprender vosotros al mundo con la luz, será éste quien os sorprenda con su iniquidad.

32. Levantaos a cumplir, para que seáis el pueblo que detenga las aguas del sufrimiento de la humanidad, así como Moisés detuviera antes las aguas del Mar Rojo, para permitir el paso de los elegidos del Señor.

33. Mirad a las naciones que se debaten en el caos, mirad a las madres abandonadas, ved a las viudas y a la niñez desamparada, contemplad a vuestros hermanos que no tienen un pan para llevar a sus labios ni a los de los suyos, comprended que ellos todo lo necesitan, y si vosotros sois negligentes, los dejaréis esperando en vano a aquél que ha de llevarles la buena nueva, la paz y el consuelo.

34. Ved que muy pronto llegará la peste, y las epidemias se aposentarán en el planeta, y de cierto os digo, que si preparados os encontráis, no tocará la enfermedad las puertas de vuestro hogar, mas si no cumplís, el luto puede llegar a vuestro hogar, para haceros reconocer vuestra falta de cumplimiento.

35. Creed cuanto os digo, creedme porque si no escucháis mi consejo, mañana podréis encontrar en vuestro camino el dolor que os he tratado de evitar.

36. Este es tiempo de trabajar, y vosotros sois Israel, el pueblo escogido; sí, rebaño amado, vosotros sois los elegidos y privilegiados del Padre en éste y todos los tiempos, mas no queráis saber el por qué, porque en los altos juicios del Señor sólo Él.

37. Sois la simiente espiritual de Abraham, Isaac y Jacob, porque Israel es un pueblo espiritual, y de su seno ha brotado Moisés, el libertador del Primer Tiempo; en el seno de Israel nació María, la Purísima Virgen, y de su seno también brotó el mismo Jesús, en quien encarnara el Verbo de Dios.

38. Grande es la fuerza que el Padre ha depositado en vos, Israel, y grande es vuestra responsabilidad; recordad que el Padre os prometió la paz de las naciones del mundo a cambio de vuestra unificación.

39. Unificaos primero dentro de cada quien, para unificaros después en el seno de vuestro hogar y de ahí buscad la unificación con todo el pueblo de Israel.

40. Vengo a ayudaros con vuestra cruz, vengo a hacerla más liviana, porque he aquí que la habéis convertido en pesado fardo; enjugo vuestras lágrimas con mi manto y soy vuestro báculo en el camino, depositad en mi vuestro dolor y yo os ayudaré a levantaros.

41. He venido también a mostraros el oasis de salvación, y a traeros al aprisco del amor donde se encuentra la Fuente de la gracia, para que en ella saciéis vuestra sed.

42. Humilde y sencilla es la palabra, y humilde y sencillo el consejo, pero en ellos encontraréis la verdad que os hará libres, porque os digo, que es necesario que libertéis a vuestro espíritu de las cadenas de este mundo para que os levantéis a trabajar, porque he aquí que los vendavales van a desatarse y no quiero que os sorprendan en vuestro camino, porque entonces gran amargura sentiríais y llegaría el verdadero dolor profundo de vuestro espíritu y no es ésta la voluntad del Padre.

43. No imitéis a las vírgenes necias que dejaron apagar su lámpara y no guardaron velando la llegada del Casto Esposo; no las imitéis, porque no sea que, como ellas, cuando toquéis la puerta se os responda: “No sé quien sois, no os conozco”.

44. En el Segundo Tiempo, cuando el Divino Maestro entregó Su enseñanza en las tierras del Oriente, cuán pocos dieron crédito a la Palabra divina que pródiga se les entregaba en las riberas de los ríos, en la montaña y aun en la misma cruz.

45. En este Tercer Tiempo, el Padre se encuentra legando su Tercer Testamento lleno de sabiduría, mas os advierto que, cuando llegue el juicio, el Padre ha de pedir a los hombres cuenta de cada una de las palabras que ha derramado sobre la humanidad en todos los tiempos.

46. Por lo tanto, no dejéis que las palabras divinas se las lleve el viento; no, rebaño amado, atesoradla en vuestro corazón y en vuestro espíritu.

47. Hasta ahora no habéis sabido ante Quién os encontráis, y cuando vuestros corazones se encuentran preparados, yo os cubro con mi manto para dignificaros delante del Todopoderoso.

48. No es voluntad del Padre el que tergiverséis el camino, no es Su voluntad que os volváis a las antiguas costumbres que habéis abandonado, no es Su voluntad que os confundáis u os perdáis.

49. Cuando más necesitados os encontrabais, he aquí que el Padre descendió hasta vosotros, para marcaros y señalaros el camino de perfección y para mostraros la nueva Jerusalén, el lugar santo de reunión de todos los espíritus de Israel.

50. Él ha enviado vuestro espíritu de nueva cuenta a la Tierra, para que tomara envoltura y para que cumpláis vuestras promesas, porque dad por seguro que las Suyas, una a una las ha cumplido y las cumplirá.

51. Mirad cuán poco falta para que llegue el año de 1950, cuando ha de ascender el Espíritu del Padre y entonces, si no habéis aprendido de esta bendita Enseñanza, mucho lloraréis porque ya no tendréis esa palabra de consuelo con la que tanto os habéis familiarizado, Palabra divina que vino a hacer que la roca más dura manara el agua cristalina y de los corazones empedernidos, labriegos diligentes.

52. El Señor os ha dicho: “Recordadme por la esencia de mi palabra”, y os pregunta: “¿Por qué no creéis? Pues en verdad os digo, que en todos los tiempos en humildad ha llegado mi Espíritu entre vosotros”.

53. Y así es, rebaño amado, recordad que en el Segundo Tiempo el Maestro Divino entre los humildes descendió, entre los torpes y rudos escogió a Sus discípulos, a aquellos doce que le siguieron en ese tiempo hasta la misma muerte.

54. ¿Por qué entonces se asombra el mundo de que en este tiempo, se sirva Él también de los pobres, humildes y torpes?

55. Llevad en el corazón mi consejo, rebaño amado, porque con caridad y amor he descendido entre vosotros para entregaros lo que conmigo he traído; os bendigo y os perdono, y multiplico el pan de vuestra mesa para que lo compartáis con todo aquel que lo necesite.

56. ¿Qué me pedís para vuestros hermanos, rebaño amado, que es lo que solicitáis para aquellos que afligidos se encuentran en lejanas naciones? Por vuestro pedido, el Pastor en este instante entrega al Universo entero.

57. Ved a la madre llorando la pérdida del hijo, a la viuda lamentando la del compañero y al huérfano desolado por la falta de los padres; gran miseria se cierne sobre la humanidad, y los corazones vagando están por plazas y plazuelas en pos de un pan para llevarse a los labios, y desde lo más profundo, esos corazones pidiendo están.

58. ¡Tomad, oh, naciones!, tomad que yo en este instante os entrego mi caricia y mi luz, porque soy Elías, el Anciano Venerable.

59. Que la paz del Pastor nunca se aparte de vosotros.

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