Consejo 11

1. Es tiempo de gracia, tiempo en que nuevamente el Padre entrega a Sus hijos la gracia y la luz en sus espíritus, porque es el espíritu el que tiene que purificar y quitarse las manchas, para entregarle al Señor cuentas de su obra en la Tierra.

2. Y, ¿cuál es la obra del hombre en el mundo? Escasos son los corazones que firmes se han preparado para servir al Padre, llenos de amor hacia Él.

3. Mas el amor completo y verdadero al Padre, es aquel que lleva amor y caridad por el Semejante, aquel que tiene misericordia por el hermano.

4. El Padre a cada instante os dice: “Amaos los unos a los otros”, y en ese Amor están contenidas todas las virtudes que el Señor os ha enseñado en todos los tiempos.

5. Poned atención a lo que el Pastor os entrega en esta alba de gracia.

6. Cuando vuestro Dios se hizo hombre, con Su lección de amor infinito, os enseñó en forma perfecta cómo debías vivir perdonando y Amándoos los unos a los otros, para redimir así vuestro espíritu; en Su caridad, se hizo hombre para ser ejemplo vivo ante la humanidad.

7. Rebaño muy amado: Reuníos con vuestro Pastor y juntos, meditemos en las revelaciones divinas, oremos para que el Señor os ilumine y haga luz en los espíritus.

8. En el Segundo Tiempo, el Divino Maestro ejemplo vivo de perfección, dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida y nadie llega al Padre si no vive mi ejemplo”.

9. ¿Ha comprendido la humanidad el sentido espiritual de esta frase? No.

10. ¿Ha comprendido el hombre el significado de la encarnación del Verbo Divino en Jesús? Tampoco.

11. Por eso yo, vuestro pastor, vengo a explicaros el sentido espiritual de las divinas palabras para que vosotros, en el cumplimiento de vuestra misión y de vuestra restitución espiritual, os convirtáis en pastores de la humanidad, y así como yo os amo y os enseño, así vosotros améis y enseñéis a vuestros hermanos para que comprendan y saboreen el pan de la Vida Eterna.

12. Y, ¿qué mejor punto de partida, qué mejor tema para vuestra meditación que la vida y ejemplos del Señor a través de Jesús?

13. Elevad vuestro pensamiento al Divino Maestro y así, extasiados en la proximidad de lo eterno, contemplaréis cómo en el libro de vuestra existencia surge el recuerdo de la lección que principiara en un pesebre y culminara en la cruz.

14. La humanidad, creyendo conocer el mensaje de salvación que trajo al Señor a la Tierra, se ha confundido; mientras unos interpretan en forma material la Palabra divina, otros no alcanzan a descifrar el sentido real de las revelaciones; y con esa confusión, ¿podrán las religiones cumplir con la Ley de Dios?, ¿podrán así los ministros conducir a sus pueblos a la vida verdadera?

15. Recordemos la lección recibida.

16. Antes de que Jesús comenzara a predicar Su divino evangelio, se retiró al desierto para orar y para meditar en la sublime misión que le había traído al mundo.

17. Mas, ¿era necesario que Cristo, el Verbo de Dios, penetrara en recogimiento material para hacerse digno de predicar el divino Mensaje? De cierto os digo que no, que no era necesario que aquel Maestro anunciado por profetas y patriarcas para traer a los hombres el Reino de los Cielos, tuviese que orar y meditar para poder adoctrinar a los hombres.

18. Lo que pasaba es que Él, en Su infinito amor por Sus hijos, les estaba enseñando que, antes de hablar en nombre de Dios y de aconsejar la práctica de las virtudes y que antes de amar y perdonar a vuestros Semejantes, es preciso limpiar de impurezas vuestros pensamientos, vuestros sentimientos y todo vuestro ser.

19. De esta manera Él enseñó con el ejemplo, que para que las aguas cristalinas no se contaminen es menester limpiar antes el vaso por dentro y por fuera.

20. Después de cuarenta días de ayuno, sabéis que la tentación se acercó a Jesús para ofrecerle todo lo que una materia puede desear después de tan larga abstención.

21. Contemplad, rebaño bendito, cuán grande es la misericordia del Señor para dar a Sus hijos esos ejemplos.

22. Cuando tenéis el propósito de acatar la voluntad divina, comienza la lucha entre espíritu y materia, pues el César os pide su tributo y el espíritu el que corresponde a Dios, si en ese momento estáis en oración, rechazaréis las tentaciones, mas si dormís seréis víctima de vuestra propia negligencia, misma que después tendréis que llorar.

23. Muchas veces queréis justificar vuestras faltas a las leyes divinas, y le decís al Padre que es muy humano el que toméis determinado fruto en la vida, sin reparar en que, si bien necesitáis prodigar placeres y goces a vuestra materia, también es verdad que por ser satisfacciones mundanas, no armonizan con un ser que siendo esencia divina, solamente se alimenta con las revelaciones del Señor, y ese ser es vuestro espíritu; recordad, no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.

24. La humanidad no ha entendido estas lecciones divinas y en lugar de deleitarse con la esencia del mensaje y fortalecer su conocimiento con su significado, sólo se ha confundido.

25. Si el Señor permitió que la tentación se acercara a Él y pretendiera confundirle con sus tendencias, no quiere decir que la tentación o el mal existan como un ser, porque Dios no ha creado las flaquezas ni las malas inclinaciones para ver caer a Sus hijos y recrearse en su dolor.

26. Escuchad, ovejas de Elías, todas las revelaciones que ha recibido vuestro espíritu y a través de las cuales se os instruye, se os han manifestado en lenguaje simbólico y en parábolas; de ese mismo modo, se os orienta respecto a la forma en que debéis conduciros en el mundo, para agradar al Señor y alcanzar la perfección de vuestro espíritu, así como todo lo que debéis evitar para no faltar a la Ley.

27. Si durante cuarenta días Jesús no alimentó Su materia con el pan del cuerpo, esto significa que para ser dignos de recibir una gracia o un galardón de vuestro Padre, y para ser dignos de manifestar los misterios de la Vida Eterna, antes tenéis que dominar el deseo del cuerpo,las pasiones de la materia, y que creyendo vosotros que son indispensables, os apartan de vuestro cumplimiento espiritual.

28. ¿No recordáis que el pueblo del Israel, para conquistar la Tierra Prometida antes tuvo que cruzar durante cuarenta años el desierto, para limpiar así su espíritu del materialismo que le había esclavizado en Egipto?

29. ¿No sabéis acaso que los discípulos de Jesús, antes de predicar el divino Evangelio, tuvieron que renunciar a todas las satisfacciones que ofrece el mundo?

30. Tres ejemplos sublimes os legó el Señor cuando estuvo en el desierto, tres lecciones eternas que os hablan con claridad de cómo se debe vivir en el mundo para llegar a conquistar el Reino de los Cielos.

31. Cuando la tentación le pide a Jesús que, como prueba de ser hijo de Dios, convirtiera las piedras en pan para calmar el hambre abrasadora, Jesús manifiesta que antes de acceder a los deseos y flaquezas de la materia, está la fortaleza del espíritu, quien siendo parte de Dios, lleva en sí sustento eterno y la potestad para vencer las tentaciones.

32. La Conciencia, siendo la luz de Dios, os recuerda aquellas frases de Jesús a Sus discípulos, palabras que son un testamento inmutable para los hombres de todos los tiempos: “Lo que veis que Yo hago, vosotros lo podéis hacer”.

33. Después, cuando la tentación lleva a Jesús a un alto monte y le ofrece el poder de los reinos de la Tierra, el Maestro enseñó a Sus hijos a vencer la ambición por los bienes terrenales, y más tarde predicó así: “Haced vuestro tesoro en el Cielo, donde no se corrompe ni le entra polilla ni le hurta el ladrón”.

34. ¿Por qué habló así el Señor? Porque muchos confundirían su Doctrina, interpretándola en forma material, atesorando los bienes del mundo; recordad aquel rico mancebo que, creyendo cumplir con la Ley, se acercó a Jesús diciéndole: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la Vida Eterna?”

35. Aquel mancebo, desde su niñez practicaba los mandamientos de Moisés, y el Maestro le dijo: “Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, entrégale el producto de la venta a los pobres, y tendrás un tesoro en el Reino de los Cielos; ven y sígueme”.

36. Mas aquel mancebo tenía tantas riquezas en el mundo, que no quiso renunciar a ellas, no quiso dejar las posesiones pasajeras de este mundo, no quiso imitar al Divino Maestro; y renunció a poseer la Vida Eterna.

37. Fue entonces cuando el Señor dijo: “Más fácil será a un camello pasar por el ojo de una aguja, que un rico avaro penetre al Reino de los Cielos”.

38. Después, Jesús fue llevado a las almenas del templo de Jerusalén, y nuevamente se acercó la tentación al Señor diciéndole: “Si eres verdaderamente el Hijo de Dios, arrójate desde aquí porque escrito está: Enviaré a mis Ángeles para que no hieras tu pie con las piedras”.

39. Y, ¿cuál fue el proceder de Jesús ante esa prueba? Os enseñó antes que nada a ser humildes; Él bien pudo haberse arrojado desde lo alto del templo sin manchar Sus plantas ni con el polvo de la tierra, mas no lo hizo.

40. ¿No recordáis que en otra ocasión, ante el asombro de Sus discípulos caminó sobre las aguas agitadas del mar? Y con ese ejemplo quiso enseñar que Su doctrina, Su revelación, vencería sobre el mar embravecido de las pasiones humanas sin contaminarse, y que como mansas aguas cristalinas llegaría Su enseñanza a los labios sedientos de Sus hijos con la pureza original con la cual brotó de Dios.

41. ¿Ha interpretado así la humanidad los ejemplos que dejó Jesús? No.

42. ¿Se alimentan los hombres de distintos credos y religiones con la savia de las revelaciones divinas? Tampoco. Y ahí tenéis al Árbol de la Vida colmado de frutos de agradable sabor, esperando la llegada de los hombres de buena voluntad, el retorno del hijo pródigo de la parábola que simboliza a esta humanidad, para sustentarla y alimentarla eternamente con Su amor.

43. Analizad la palabra de vuestro Pastor, alimentaos con el ejemplo divino; debéis tener presente que, antes de dar principio a vuestra misión espiritual, debéis vivir los tres ejemplos que os legara la misericordia divina a través de Jesús.

44. Si por momentos la materia tienta al espíritu ofreciéndole los goces temporales y las pasiones del mundo para hacerle caer, levántese el espíritu como dueño y señor de la materia, y sea entonces cuando recuerde las palabras del Divino Maestro: “No tentarás al Señor tu Dios”.

45. Si en el sendero de vuestro cumplimiento, contempláis que vuestros hermanos tienen en abundancia los bienes del mundo, mientras vosotros recibís lo indispensable para vivir, no imitéis al rico mancebo que se presenta ante Jesús, no tratéis de acumular riquezas temporales.

46. El Señor os ha dicho que prefiráis las complacencias espirituales a las complacencias materiales.

47. Recordad que cuando Israel cruzaba por el desierto en pos de la tierra prometida, hubo un momento en que se agotaron los alimentos, y el pueblo sentía perecer acosado por el hambre; mas ante la flaqueza de su pueblo, se levantó la fe y la perseverancia de Moisés en cumplir los mandatos de Jehová.

48. Ante los ruegos del guía de Israel, el Señor envió al pueblo el sustento cotidiano, diciéndole a través de Moisés que tomara únicamente lo necesario para cada día, porque Él, en Su misericordia, no le dejaría desamparado.

49. Aún así, muchos flaquearon en su fe, pensando que al día siguiente no tendrían que comer; tomaron pues, más alimento del que necesitaban y guardaron parte para el otro día, ¡cuán grande fue su sorpresa y su dolor, cuando contemplaron que todo lo que habían guardado se había corrompido!

50. Escucháis cómo vuestro Pastor os recuerda estos acontecimientos, y decís en vuestro corazón: “Cuán justo y amoroso fue el consejo del Divino Maestro cuando nos dijo: Haced vuestro tesoro en el Cielo, porque ahí no se corrompe ni le entra polilla ni el ladrón le hurta”.

51. Recordad que también os habló así: “Mirad a las aves del cielo que no siembran ni hilan, ni tienen alfolí, y Dios no permite que perezcan de hambre; si a ellos así les alimenta, ¿cuánto más a vosotros? Si a un hombre su hijo le pide pan, ¿le dará una piedra? Y si le pidiera un pez, ¿le daría una serpiente? Pues si vosotros siendo humanos, sabéis dar lo mejor a vuestros hijos, ¿qué no hará vuestro Padre que es perfecto?”

52. Con estas explicaciones Elías conduce a sus ovejas por el camino de la comprensión, porque ésa es la misión que el Señor me ha confiado: Restituir la verdad a su pureza original; mientras esto no sea, la humanidad se engañará a sí misma, y en lugar de vivir los ejemplos de Jesús, irá en pos de la grandeza del mundo, olvidando que el más grande de los atributos humanos es el espíritu que Dios puso en el hombre.

53. Cuando el Verbo se hizo hombre, comenzó Su lección de humildad desde Su advenimiento en cuanto ser humano, naciendo en un pesebre; así, mientras el Mesías prometido era esperado en palacios de reyes y en el mismo templo de Jerusalén, el Maestro de toda sabiduría llegaba sin pompa humana, sin ser precedido por los heraldos que acostumbran los reyes vanidosos y soberbios.

54. En contraste con las vanidades del mundo, fue el concierto del Reino de los Cielos el que anunciara a los humildes pastores de Belén la llegada de su Salvador, diciéndole: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

55. Al pasar el tiempo, el número de los que permanecieron indiferentes ante la presencia del Redentor, fue mayor que el de los pobres de espíritu que ante Él se presentaron para ofrecerle a su Señor su ofrenda de amor.

56. Llegó el momento en que debía Él comenzar a predicar la Buena Nueva, y se dirigió ante éste humilde Pastor, del cual habían anunciado los profetas que debía preparar el corazón de los padres y de los hijos para que pudieran recibir el divino Mensaje; con el nombre de Juan el Bautista me conocisteis en aquel Tiempo.

57. El instante solemne llegó, y ante este humilde Pastor se presentó el Verbo del Eterno; imaginad ese cuadro que nunca se borrará de mi espíritu, porque eternamente me conmoverá aquel sublime ejemplo de humildad; ante el más pequeño que el pequeño del Reino de los Cielos, llegaba su Señor.

58. El siervo estaba de pie, y ante él se inclinó su Dios.

59. No podría explicaros, aunque yo así lo quisiera, la lucha que sostuvo mi espíritu para ahogar los sollozos que querían escapar de mi pecho, conmovido ante esa manifestación de amor que estaba presenciando.

60. Solamente os digo que, dominando la emoción que me embargaba en ese momento, pude decirle: “Señor, soy yo quien necesita ser bautizado y purificado por Ti, y, ¿Tú vienes a mi?”, y el Señor me contestó: “Deja, porque así debemos cumplir con toda justicia, y para que se cumplan las Escrituras”.

61. Han pasado cerca de veinte siglos, y aún se estremece mi espíritu al recordad tan sublimes momentos.

62. Rebaño amado: Que las explicaciones que os ha dado vuestro Pastor en esta alba de gracia, en que juntos hemos rememorado pasajes de la vida de Jesús, os sirvan como exhorto para seguir Su divino ejemplo, y como aliciente para seguir Su divina huella por este mundo.

63. Recordad una vez más que Él os dijo: “Lo que me veáis hacer, vosotros lo podéis hacer”.

64. La paz del Pastor quede con vosotros.

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