Consejo 10

1. Sean mi paz y mi fortaleza entre vosotros.

2. De vuestra unificación y de vuestro análisis, rebaño amado, vendrá vuestro triunfo, y de vuestro triunfo surgirá el espíritu de paz que ha de batir sus alas sobre todo el Universo.

3. Y, ¿en dónde está el espíritu de la paz, mi pueblo? Está en vosotros: Vosotros sois el ángel de la paz, el ángel de la redención y de la buena nueva.

4. Unificaos en espíritu y en verdad, que yo os he prometido en todas vuestras congregaciones, a similitud del Divino Maestro, la paz universal a cambio de vuestra unificación, y el amor y la redención de los hombres a cambio de vuestra fraternidad y vuestra armonía espiritual.

5. Desechad de vuestro entendimiento y de vuestra materia todo aquello que fuese obstáculo para vuestra unificación; yo os comprendo y por ello os concedo en este instante una espada de amor, y con esa espada venceréis todo lo que sea murmuración y mal juicio, todo lo que sea falta de amor y caridad entre vosotros.

6. Cuando hayáis derrotado las tentaciones y exterminado esa mala simiente que es mala hierba y ortiga, veréis cuán libres estaréis para servir al Padre, fundiéndoos en una sola Ley, un solo cumplimiento y en un solo mandato como es Su voluntad divina.

7. Tres años antes se presentan delante de vosotros, tres años que el Maestro os deja en representación de aquellos tres en los que Él entregara Su enseñanza, Su ejemplo y Su pasión en el Segundo Tiempo.

8. Estos tres años representan los Tres Tiempos en que Él como Divina Trinidad se ha manifestado en este planeta Tierra, y es Su voluntad contemplar durante estos años, la práctica limpia de Su ley, la entrega limpia de vosotros hacia el mundo.

9. Apartad de vuestros espíritus, de vuestros corazones y de vuestra senda, todo aquello que vuestra Conciencia os diga que es impuro para vuestro ser e indigno de la Obra del Padre, y entonces seréis los fuertes entre los que se dicen fuertes en este mundo y podréis ser el bendito ejemplo de los demás.

10. Este es el tiempo de la espiritualidad, cuyo culto os acercará a la perfección.

11. Bendito sea el que me escuche, porque vengo en nombre del Señor.

12. De unos, recibo el llanto; de otros, la frialdad en su corazón, y otros más me decís: “Pastor, si en verdad eres tú, levanta a los míos a la vida de la gracia, haz que regrese el ser que se ha extraviado en el camino, que mi cónyuge vuelva al hogar en unión de la prole, porque me encuentro sufriendo en este mundo”.

13. La ancianidad siente el peso de su vida terrena y también me dice: “Pastor, mi hogar se debate en el dolor y en las pruebas, y en verdad falta la migaja de pan en mi mesa, y los míos me han olvidado y perecen”.

14. Y el Pastor escucha estos pedimentos y desciende en alba de gracia a vuestros corazones para preguntaros: ¿Por qué desmayáis, rebaño amado, por qué os sentís menesterosos cuando estáis alimentado por las tres Potencias que se derraman como vida inagotable sobre vosotros?

15. Si os sentís débiles en este mundo, ¿qué podréis entregar vosotros a la humanidad en el mañana? ¿Acaso le haréis presente a las multitudes vuestras penas, siendo que ellas van con las suyas en busca de la planta del Maestro?

16. El Pastor os dice en este momento, que cuanto pidieseis y fuese de beneficio para vuestro progreso y desarrollo espiritual os será concedido; mas no pidáis riquezas mundanas, porque en ellas os podríais perder y el Padre que todo lo contempla, se da perfecta cuenta de todo cuanto os es menester en vuestra vida, y de lo que os hace falta en vuestra mesa y en vuestras manos.

17. Si os hace falta fe en el corazón, es porque no habéis sabido velar ni orar, porque no habéis sabido depositar la cuita ante mi espíritu y en verdad os digo: Yo escucho vuestro silencio, y con mi manto de Pastor enjugo vuestras lágrimas; recibid la gracia de mi mano espiritual que os es concedida por el Padre.

18. Levantaos que está vuestro Guía delante de vosotros, seguid mis consejos, practicadlos en vuestro camino, para que en el mañana, cuando esta manifestación haya cesado, no os encontréis huérfanos de la palabra celestial, sedientos e implorando una caridad, y para que al levantar los ojos al firmamento no sintáis que la fuerza divina se encuentra muy lejos de vosotros.

19. Estas cosas no las quiere el Pastor para su rebaño, por eso me derramo en consejos invisiblemente en vuestro camino, y en vuestra misma alcoba me hago sentir, para que seáis a similitud de las plantas que al recibir el riego del Padre viven.

20. Abrid vuestros corazones cual limpia página donde el Maestro grabe Su enseñanza del Tercer Tiempo, y sea ésta imborrable e inolvidable tanto en vuestro corazón como en vuestro espíritu.

21. Bienaventurado el corazón que vaya estudiando la palabra del Señor por su sendero, porque el eco de la Voz divina irradiará en su entendimiento y no habrá distancia alguna que evite que sienta al Padre en su espíritu.

22. La Madre Universal, como Intercesora se acerca a vosotros para daros el consuelo en las cuitas, y para daros fortaleza en las pruebas, para hacer sentir Su caricia maternal en los corazones que se encuentren solitarios en este mundo.

23. Israel bendito, yo os digo, sois el espejo del Universo entero, y en vosotros debe reflejarse la luz del Padre.

24. Sois como el barro en manos del alfarero, y vuestra vida humana la poseéis por designio divino; por tanto, respetadla así como debéis respetar la de los demás.

25. Grandes revelaciones se os han entregado por medio del entendimiento humano, pero mayores y más maravillosas se os tienen reservadas para el tiempo de la comunicación de espíritu a Espíritu que se abre ante vosotros.

26. Mientras ese tiempo llega, orad junto conmigo, en vuestras pruebas buscadme y cuando os sintáis confundidos, llamadme.

27. Vuestro corazón se ha sensibilizado a las manifestaciones de amor que recibe del Padre y sabéis interpretar Su palabra.

28. Los videntes dan testimonio de cuanto acontece en los momentos en que el Rayo universal del Padre desciende hasta Sus hijos, y ellos se extasían y se maravillan con los prodigios espirituales con los que el Señor acompaña Su venida en este Tercer Tiempo.

29. Las multitudes de enfermos que vienen en busca del bálsamo divino, han sanado; los pobres de espíritu, al recibir el aliento que el Divino Maestro les ha dado, se han sentido grandes y fuertes, dueños de un Reino que habita en el corazón y que nadie les podrá quitar, y todos estos prodigios dan fuerza y ánimo a los labriegos.

30. Mas sin embargo, hay instantes en que vuestros corazones sienten tristeza y, ¿por qué es esto, rebaño amado? Porque no habéis estudiado ni analizado con profundidad la palabra del Maestro, y porque no habéis examinado detenidamente la Ley que el Señor ha confiado en vuestras manos.

31. Cuando a vosotros llegare un instante de dolor o de tristeza, recordad una sola de las palabras divinas del Maestro amado, y sentiréis cómo al instante siguiente habrá desaparecido de vuestro corazón toda tristeza, y entonces elevaréis vuestro espíritu al solio infinito del Señor.

32. Ayudad a vuestros hermanos y Semejantes con la oración y con vuestro ejemplo de virtud en el camino, porque si no veláis poco alcance tendrá entonces vuestra oración.

33. Ya es tiempo de que enseñéis a vuestros hermanos a sentir la verdadera paz en el corazón y en el espíritu, y para ello, es menester que apartéis de vuestro camino todo aquello que innecesariamente os cause dolor y que os pueda turbar.

34. Mas, ¿cómo queréis que se levante vuestro espíritu a cumplir si le encuentro hambriento y sediento de las cosas de la Tierra?

35. No olvidéis, rebaño amado, la enseñanza bendita del Señor, practicad Su ley y vivid sus preceptos, no olvidéis el juramento que habéis hecho ante el Padre.

36. Estudiad, analizad, comprended y vivid lo que hayáis comprendido.

37. No olvidéis que el Maestro os ha dicho, que todos pensáis porque tenéis cerebro mas no por ello todos comprendéis, todos veis porque tenéis ojos mas no por ello todos habéis aprendido a mirar las cosas del espíritu, y todos oís porque tenéis oídos mas no por ello todos escucháis la palabra del Padre.

38. En tiempos de necesidad y de aflicción todos buscáis, todos clamáis y aún los que dudan de la presencia del Espíritu Santo extienden las manos para recibir la caridad, y en verdad, ¿quién que ha pedido no ha recibido?, ¿quién que ha necesitado no ha visto satisfecha su carencia?

39. Yo preparo el espíritu de la humanidad y le ofrezco la paz, porque los ojos de los hombres vierten lágrimas, y le pido al Padre me conceda estar muy cerca de vosotros, en el rincón de la alcoba o en el lecho del enfermo, en la celda del que privado de la libertad se encuentra o en los sitios del dolor, ahí me encuentro con la Luz del Espíritu Santo en mí, para guiaros y para levantaros; reconocedme y sed sumisos a mi voz, es todo cuanto os pido.

40. Os despierto, humanidad, os perdono y os bendigo; entrego a cada uno mi caridad y mi luz, recibidla.

41. En este instante, ante las plantas del Maestro he acercado al creyente y al no creyente, al primero y al postrero, al discípulo y al profano, porque todos los espíritus son perfectos ante al amor del Padre.

42. Dad gracias al Señor, ovejas benditas, porque vuestro espíritu ha vencido los obstáculos y vicisitudes de la vida para llegar ante la mesa del Señor; dad gracias al Padre porque habéis saboreado el pan de la vida y el vino de la gracia.

43. La paz del Pastor sea con vosotros.

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s