Consejo 09

1. ¡Oh!, rebaño bendito, cuánto regocijo hay en mí, vuestro Pastor, cuando os encuentro reunidos y congregados a similitud de antes, como en el Segundo Tiempo; ¡cuánto regocijo hubo entonces en el Maestro, al recibir a las multitudes de corazones que se reunían y congregaban en torno a Él y a Su bendita palabra!

2. Unos le seguían con fe, otros iban a Él para ver que les concedía el Maestro, y otros más llegaban ante el Mesías para escudriñarle, sometiéndole a grandes pruebas.

3. Hoy como ayer, voy limpiando el camino, tocando los corazones y llamándoles a arrepentimiento; contemplo que en los hogares no hay paz, y encuentro en vuestro hogar, que es mi hogar, la desobediencia.

4. No quiero encontrar mala fe en vuestro hogar, y tenéis mi luz refulgente para iluminaros con mi sano consejo, y así desterrar de entre vosotros la tiniebla.

5. Unos, camináis con sumisión, y otros, entre la duda y la fe.

6. ¿Cómo queréis llevar paz en el corazón, si no la encontráis en el seno de vuestro hogar y en el Universo?

7. Reconoced en vuestra vida al Señor que ha venido a salvar a vuestro espíritu; la regeneración será en los corazones cuando éstos, con mansedumbre, sepan aceptar el dolor y las grandes pruebas que han de llegar.

8. ¿Quién más puede sanaros que vuestro propio Dios que os trae Su palabra infinita? Es Palabra divina y viene a resucitar al espíritu.

9. ¿Cuál es la elevación y el limpio corazón que le podéis hacer presente al Padre, si contemplo que por instantes se desconocen los padres a los hijos y los hijos a los padres?

10. No sabéis si a través de las pruebas que recibáis con sumisión vosotros, pueblo de Israel, el Universo entero reciba; continuad en el camino con sumisión y alegría, y así tendréis paz y regocijo en el espíritu.

11. Cuando oráis por la paz de las naciones, ¿qué podréis pedirle al Padre que Él no os conceda?

12. Por vosotros se hará la paz, por vosotros se derramarán las complacencias en las distintas naciones, y entonces ellas se levantarán cantando el hosanna a nuestro Padre, a Aquél que por siempre Es.

13. Si llegare a vosotros la tentación, con fuerza rechazadla y llamadme, y mi luz no permitirá que en vosotros se aposenten los malos pensamientos; ¡cuán frágiles a veces os encuentro!

14. Recordad que la tentación y las tinieblas tienen su propia misión que cumplir, y por eso debéis permanecer alerta.

15. Cuando se os dificulte la elevación en vuestro espíritu, yo llegaré tocando vuestro corazón para evitaros caer en el abismo, mas para ello deberéis tener fe, y así derrotaréis a la tentación que pueda anidarse en vuestra mente, desbordándola.

16. No es voluntad de mi Padre encontrar en el seno de vuestras congregaciones la división, el desgarramiento entre hermanos, y el desconocimiento de padres e hijos.

17. Por instantes, derramo mi llanto al ver la confusión en mi rebaño, y me postro a la planta del Maestro a implorar el perdón para mis ovejas, porque no quiero que se pierdan, ni que resbalen y caigan al abismo.

18. Ya no habrá otro Tiempo para vosotros, éste es el último y por tanto, debéis uniros en pensamiento y oraciones. El tiempo apremia, es ya muy corto; regresad al camino los que de él os hayáis apartado, camino que he aparejado y preparado.

19. Si no atendéis mis llamados, los elementos obedientes ante su Señor, os llamarán con potente voz; regios por el mandato divino del Señor, para que cuando sea llegado el momento y el Padre os dé la orden, os levantéis a transitar en un camino libre de turbación y oscuridad, iluminados por mi faro luminoso.

20. Ya no busquéis más el camino ancho, regresad al angosto, ved que mi planta también ha sangrado, pues es mi deber presentarle a mi Señor un rebaño limpio y blanco como los ampos de la nieve.

21. En el futuro ya no escucharéis mi voz humanizada, pero si os preparáis, mucho recibiréis en los tiempos de la comunicación de espíritu a Espíritu.

22. Llevad en vosotros siempre la palabra del Pastor, y en la casa de mi Padre os encontraréis, doblegando la materia con la fortaleza de vuestro espíritu.

23. A la niñez bendita protejo, y vosotros, mi rebaño, tenéis que acercaros a ella para acariciarla y sacarla del abandono; ayudad a María, la castísima Esposa, que como Madre Universal también acaricia y protege a esa niñez desamparada, poniéndola bajo Su manto amantísimo.

24. ¡Ay, de aquél que rechace la paz de mi Señor!, porque el dolor le lavará, y yo no quiero eso para mis ovejas.

25. Caminad sumisos como ovejitas, y no os convirtáis en los machos de cabrío que mucho hacen sufrir a Elías, vuestro guía y pastor espiritual.

26. Sois los pequeños que al transitar por la Tierra, herís vuestra planta con los pedruscos del camino, sois aquellos que aún os alimentáis y dormís bajo el amparo del Árbol de la Vida, y apenas empezáis a saborear la gracia que os concede el amor infinito de nuestro Padre.

27. Estáis viviendo el tiempo en que el Padre, lleno de complacencias, viene a entregaros Su palabra divina, para que la analicéis con vuestro espíritu y corazón.

28. Benditos míos, contemplo en este instante a vuestro espíritu que lleno de amargura y de dolor me dice: “Pastor, aliviad nuestro dolor”; sí, ovejitas muy amadas, he escuchado vuestra voz lastimera y os digo: “Nada temáis de este globo terrestre, tan sólo tened temor de transitar por senderos extraviados trazados por vuestro libre albedrío”.

29. Lleváis la Ley del Padre en vuestra Conciencia, y con ella guiad a vuestro corazón para que haya en él tranquilidad, y amor y luz en vuestro espíritu.

30. Soy el portador de la Luz del Espíritu Santo, y he aquí que en todos los tiempos he sido delante de vosotros, así en el Primer Tiempo como en el Segundo y ahora en el Tercero.

31. El Señor me ha enviado como Precursor a enseñaros el camino y a sensibilizar vuestros duros corazones, para que cuando sea que Él os visite no tengáis el corazón endurecido como la roca, sino que manifestéis el Amor divino en vuestros hermanos.

32. El Padre a cada instante extiende Su manto de misericordia sobre vosotros, esto lo habéis comprobado cuando ha sido la angustia en vosotros; y cuando os habéis entregado al cumplimiento de Su enseñanza con limpio corazón, entonces el Señor os ha fortalecido con un átomo de esperanza.

33. Cuando la enfermedad ha sido en vosotros, Él se os ha acercado como el Doctor de los doctores, posando en vuestro ser una gota de Su preciosísimo bálsamo.

34. Hacia aquél que ha infringido la Ley, se ha extendido una mano cariñosa para guiarle, iluminándole con la luz de la Conciencia para que se juzgue a sí mismo, porque bien lo sabéis, en cada uno de vosotros es la luz de la Conciencia.

35. Reconoced entonces vuestra misión, no seáis el necio peregrino, no queráis transitar por los caminos a vuestro capricho; no, rebaño muy amado, dejad que ante la luz de la Conciencia renazcan vuestro más nobles sentimientos, para que vayáis comprendiendo las faltas que cometéis y llevéis en vosotros la luz y la gracia del Padre.

36. El Divino Maestro prometió que en este tiempo os entregaría grandes enseñanzas para que comprendierais las revelaciones divinas, y para que no sea para vuestro espíritu un misterio la palabra del Padre.

37. Vuestro pacientísimo Maestro abandona en este Tercer Tiempo Su solio infinito para llegar a vuestro corazón; pero mañana, cuando ya no resuenen en este mundo las voces de lo alto que hoy se derraman sobre vosotros como una gracia divina, buscaréis por doquiera para escuchar el eco de la palabra infinita y ella ya no la escucharéis a través de vuestros oídos materiales.

38. Después del año de 1950 no esperéis la gracia derramada de la misma manera, rebaño amado; hoy que esa gracia se derrama a través del entendimiento humano, tornaos en las criaturas obedientes, en los corazones que estudien a cada momento extrayendo la lección y desvelándose por ello, para que comprendáis que gozáis en este Tercer Tiempo de la gracia que en el ayer no habíais conocido.

39. Apartaos de las cosas que borran de vuestro corazón la lección, para que mañana no os encontréis menesterosos y con la queja en el corazón.

40. Practicad la lección en vuestro camino, porque la voz del Padre ha abierto el Libro de las Enseñanzas divinas, grabándolas en vuestro corazón para que con ella os tornéis el mañana en los maestros de la humanidad, y a ella le entreguéis lección de ejemplo, humildad y obediencia.

41. Derramo las aguas cristalinas de mi caridad sobre vuestro espíritu, para que os sintáis fuertes y resucitéis a la vida de la gracia, porque soy delante de vosotros como un báculo.

42. Os rescato de los abismos donde por instantes os habéis encontrado, y mi mano de Pastor os levanta depositándoos una vez más en el camino verdadero, en donde saciaréis vuestra sed y calmaréis vuestra pena.

43. En verdad, en esta alba bendita de gracia, escucho lo mismo al anciano, al mancebo, al doncel, a la doncella y a la madre que como rosa deshojada apura su cáliz de amargura en este mundo.

44. Así como la aurora desciende hasta vuestra morada, yo desciendo entre vosotros para limpiar las manchas con que habéis maculado vuestro corazón.

45. Mi paz de Pastor sea con vosotros.

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