Consejo 14

1. Rebaño amado, os recibo y mi regazo de Pastor os apacienta a todos por igual, y por vosotros entrego la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

2. Poneos a mi diestra, oh, espíritus muy amados, para que podáis gozar de la caricia, el consuelo y la luz que emanan del enviado del Tercer Tiempo, de Elías, el buen pastor, quien una vez más limpia de escollos el camino de los hombres.

3. De plácemes os encontráis y brota la gratitud desde el fondo de vuestro corazón, y esa gratitud no es hacia mí, sino hacia el Padre, que es quien todo os lo da, de quien recibís la vida y la virtud, y es quien os entrega la fuerza y la potestad.

4. Yo tan sólo vengo haciendo Su divina voluntad, dándoos el consuelo por Su mandato, porque escrito está: “Voz de aquél que clama en el desierto, preparad los caminos del Señor”, y así me encuentro en este tiempo, preparando vuestro espíritu y corazón para acercarlo al Divino Maestro.

5. Ovejas y corderos muy amados, no os apartéis del sendero para ir en busca de los pastos que mucho contaminan vuestro espíritu y vuestro cuerpo; esta palabra cae en vuestro espíritu como pan de Vida Eterna, como agua cristalina con la cual mitigáis la sed del espíritu y del propio corazón.

6. Por haber recibido el rocío del agua divina en vuestro espíritu, ya no sois aquel que cuando os llega el dolor pide el bálsamo con necesidad, ya no levantáis la voz reclamando sin respeto al Señor que os conceda la curación, no; ya habéis aprendido a hacer el estudio minucioso de los hechos de vuestra vida, y cuando llegáis a la conclusión de que habéis dado un paso fuera del camino, clamáis hacia mí y me decís: “Pastor, sed conmigo, que vuestra luz sea en mí, dadme fuerzas para restituir las faltas que haya hecho en esta encarnación así como en las otras”.

7. Contemplo con alegría que ya os esforzáis por estudiar y analizar, que tratáis de comprender el significado de las divinas palabras, y os digo que, cuando concentráis vuestro pensamiento para apartarlo de las cosas del mundo y así elevarlo al Señor, soy yo quien se acerca a vosotros con bondad para deciros: Aquí estoy yo, vuestro Pastor, tomad mi luz para que sea como antorcha en vuestro entendimiento, y para que con ella alcancéis a vislumbrar el significado y el análisis claro de la palabra del Divino Maestro.

8. Así cumple Elías no sólo con vosotros sino con toda la humanidad.

9. Mi espíritu no puede ser desconocido por ninguno de vosotros, Espiritualistas Trinitarios Marianos, bien está que nunca me hayáis visto con los ojos de la materia, pero me reconocéis en verdad por las virtudes que emanan de mi espíritu, me reconocéis por el consuelo que deposito en vuestro ser.

10. Y es así como me debéis reconocer, por el espíritu, porque este no tiene forma, el espíritu es esencia del Padre; mi espíritu no tiene forma alguna, como tampoco la tiene el espíritu del Divino Maestro, no posee configuración alguna, Él es Vida, es Eternidad, es el Universo entero y mucho más, Él es el Todo y el todo es en Él; Él es el conjunto de virtudes, de cúmulo de sabiduría y la Vida Eterna.

11. Ved que el Señor os ha dicho que sois a Su imagen y semejanza; mas, ¿qué es lo que esto significa?

12. Significa que vosotros sois la imagen perfecta del Señor, en cuanto amor y cuanto virtud; si Él es bondad y perfección, si Él es perdón, eso también sois vosotros; sois amor, bondad y perdón.

13. Cuando Él os dice que sois a Su imagen y semejanza, no queráis ver esto como algo corporal o material; decidme, ¿podéis acaso darle forma alguna a la virtud? De cierto os digo que no, mas vuestro espíritu sí puede sentir todo esto, y el aroma y sabor espirituales le son familiares a vuestro espíritu.

14. Las cosas celestiales, las cosas de Dios, no tienen forma humana.

15. Por eso el Señor os ha dicho: Quiero que vuestro espíritu se eleve a Mí, que deje por un instante el plano terrestre y venga a recrearse en lo espiritual, que venga a conocer la verdad.

16. Porque rebaño, pequeñas verdades hay muchas en vuestro mundo, mas una sola es la Verdad divina, una sola Verdad espiritual ha sido siempre.

17. La Palabra divina es la Verdad que emana el Verbo de Dios.

18. Yo, Elías, soy la luz de Dios que vengo esclareciendo Su divina y santa palabra, soy el que viene haciendo comprender a los corazones qué es lo que deben tomar y lo qué no deben tomar.

19. Cada quien tome para sí lo que le es lícito, porque de las altas virtudes que emanan del Mundo Espiritual de Luz se alimenta vuestro espíritu, así como de la buena voluntad se alimenta el corazón; recordad que no sólo de pan vive el hombre.

20. No alimentéis nunca vuestro corazón con las bajas pasiones, porque, ¿a dónde han conducido esas pasiones a la humanidad? Una baja pasión puede conducir al desastre a un pueblo, a una nación; tal es el poder de la baja pasión que mueve y conmueve a muchos corazones; por eso, os aconsejo, apartaos de ella.

21. Mas, esta Obra del Señor, ¿a dónde os conduce?

22. Escudriñad la palabra del Señor y en ella no encontraréis baja pasión alguna, solamente encontraréis luz, la verdad que os conduce hacia la perfección, hacia la evolución espiritual, hacia la desmaterialización y el desenvolvimiento de todas vuestras facultades, y todo esto fuera de toda mistificación.

23. No penséis que por estar esta palabra transmitida a través de labios humanos, sea palabra de hombre, no; esta palabra es divina, y su inspiración viene de Dios.

24. Cuando vosotros habláis de esta palabra a vuestros hijos o le habléis de ella a un corazón para convencerle que es el camino de la verdad, esa palabra no mueve tan sólo a un corazón, sino que cae en el espíritu como rayos de luz para limpiarle su vestidura.

25. Y, ¿cuál es la vestidura del espíritu? Son las virtudes que del mismo emanan, y si practicáis las virtudes, vuestro espíritu estará revestido y fuerte.

26. Mirad que en la Tierra no se practican las virtudes, y ved cómo vuestro planeta se encuentra envuelto en materialidad, pobreza espiritual y pecado; y ved a los hombres, andando sin guía y sin espiritualidad, ignorando lo que es la virtud y dónde ésta se encuentra.

27. Vuestro Pastor os dice: La virtud se encuentra guardada en lo más íntimo de vuestro ser, porque no es ahora cuando el Maestro ha venido a entregaros virtudes y dones, no, rebaño, el Padre ha depositado las virtudes desde siempre en vuestro espíritu, y Él os ha donado desde el momento mismo que vuestro espíritu fue creado por Dios, y desde ese instante han sido la fuerza, la virtud y la plenitud de la gracia del Señor en cada espíritu.

28. Y, ¿qué habéis hecho de vuestra virtud? La habéis contaminado con los placeres de la Tierra, y habéis manchado vuestro espíritu llevándole a la perdición, esclavizando el corazón a las pasiones humanas y por eso existe el dolor en el espíritu y en el corazón de la humanidad en este Tercer Tiempo.

29. Mas vosotros, rebaño mío, habéis sido entresacado por la mano del Señor de ese plano de materialidad y bajeza, para colocaros en un plano de espiritualidad, os ha puesto en un plano de amor para que sintieseis en vuestro espíritu Su inspiración divina.

30. Ha venido Él una vez más como Guerrero a vencer el pecado de la humanidad, ha venido una vez más a edificar las virtudes, para que el hombre pueda ver con los ojos del espíritu a su Creador, y para que elevando su mirada al infinito pueda contemplar la gloria de su Dios.

31. ¡Oh, humanidad, que desperdiciáis este tesoro que el Señor ha venido a traeros en Su palabra, y os afanáis en buscar senderos de perdición! Malgastáis vuestros años en buscar honores y riquezas terrenales, cuando todo eso es secundario y sin mayor importancia.

32. El Pastor os recomienda que busquéis, por el contrario, estar siempre en la gracia divina, que busquéis estar bien con Dios y vuestra Conciencia, que busquéis la armonía con la Ley divina que está dentro del Corazón divino del Padre.

33. Oíd, humanidad, que el Señor os reclama que no hayáis cumplido con su Ley, y por eso Él os dice: ¡Hasta cuándo, humanidad, dejarás tu ceguera!

34. Vosotros, rebaño amado, que contempláis esta luz y que sabéis que poseéis una vez más las virtudes porque el Señor ha venido a renovarlas en vuestro corazón y en vuestro espíritu, sentís cómo vuestro corazón se fortalece cuando entregáis enseñanzas y caridad en vuestros Semejantes, y vuestro espíritu se regocija y no experimenta el cansancio y todo lo malo se aparta de vosotros cuando hacéis el bien.

35. Cuando así lo hacéis, en vosotros se cumple la palabra del Señor que os dice: Entregad caridad a vuestros hermanos, entregad la luz y la palabra de amor a todos por igual, y sentiréis cómo el Señor y Su fuerza están con vosotros.

36. Es menester estudiar y analizar, porque para llegar a ser lo que el Señor os pide, el pueblo de Israel debe ser fuerte en el estudio y comprensivo con su hermana humanidad.

37. El Señor os ha pedido que no desconozcáis a vuestros hermanos que están fuera de este camino, sino que por el contrario, les habléis y les ayudéis, mas para esto es menester saber cómo ayudar al corazón humano.

38. No le digáis primero que Doctrina profesáis, ayudadles en sus tareas, ayudadles en sus problemas humanos y así, a medida que vayáis ganando la confianza de los corazones, entonces sí habladles de esta Doctrina y del Maestro.

39. No queráis hablar mientras no tengáis ganada la confianza del corazón humano, porque muchos desengaños ha recibido de la humanidad y por eso no cree a la primera vez, y lo que ha sufrido y llorado en el camino de la vida le ha endurecido.

40. No pretendáis ganar batallas en un solo día, porque vuestra lucha no es solamente de veinticuatro horas; ved cómo la lucha del Señor data de milenios, de muchos siglos y ved que aún se encuentra Él luchando entre la humanidad, limpiando el corazón humano, trayéndole al espíritu Sus nuevas revelaciones y entregándole una vez más la cruz del cumplimiento blanco y puro.

41. Por eso os dice vuestro Pastor: Cada quien tiene una cruz de cumplimiento, y ante la mirada del Señor no hay primeros ni postreros, todos sois iguales ante Él.

42. Limpiad vuestro corazón con las buenas obras, con el arrepentimiento verdadero y con la atrición para hacer que ese arrepentimiento sea firme y así no os traicionéis a vosotros mismos.

43. ¡Cuántas veces los hombres se arrepienten de lo que han hecho, para más tarde volver a caer en el mismo error! Yo soy la luz del Señor y esta luz va caminando delante de vosotros, iluminando vuestros pasos para que no volváis a caer en el mismo error.

44. Poned vuestros ojos espirituales en el infinito, y así ya no veréis lo azaroso de vuestro camino.

45. Ya os encontráis en un plano más elevado que en el que se encuentran vuestros hermanos, que a diestra y siniestra veis pasar a vuestro lado por calles y explanadas.

46. Vosotros ya tenéis el consuelo y la guía de vuestro Pastor y gozáis de la palabra del Señor, pero de cierto os digo, que esos espíritus no tienen todavía esas gracias.

47. Ayudadles en su jornada terrestre, ovejitas y corderitos muy amados y, ¿qué podréis pedir para ayudar a vuestros hermanos que el Señor no os conceda?

48. Bienaventurados vosotros los que vais en busca de las cosas del Reino del Señor y que ya no buscáis las cosas superfluas o superficiales.

49. A vuestro corazón ya no le alimentan las cosas materiales porque ha probado la Esencia divina, y ya no os impresionan los ídolos que se presentan ante vuestros ojos, sino que venís a recibir la esencia espiritual que emana de la Palabra divina que conmueve vuestros corazones.

50. Hacedme presente vuestra zozobra, hacedme presente vuestra cuita y yo las apartaré, porque yo desciendo a visitar vuestro corazón, y soy el caminante que quiere descansar en la morada de vuestro corazón, porque he recorrido los Valles espirituales guiando a todos los espíritus.

51. En el momento en que los espíritus dejan su cuerpo, yo me aposento ante ellos para recibirles y entregarles un átomo de luz, para enseñarles el camino que les debe conducir al cumplimiento espiritual.

52. En vano dicen los hombres cuando un espíritu desencarna que vaya ésta y descanse en paz; ¿qué descanso y qué paz puede tener un espíritu si no es en el cumplimiento espiritual?

53. Si queréis gozar y sentir la paz del Señor, cumplid Su ley y cumplid ante vosotros mismos; no queráis cumplir entre la humanidad si antes no habéis cumplido para con vuestro propio corazón y espíritu los deberes tanto de la Tierra como de los Cielos.

54. Así, el espíritu que cumple está en paz y está con el Señor, porque donde hay paz está Dios, y donde está el Señor ahí está la paz.

55. Haced de vuestro ambiente un ambiente puro, para que ahí se aposente la paz del Señor; en la pureza de los sentimientos y en la inocencia del corazón está Su bendición.

56. No cifréis la paz de vuestro hogar en los elementos materiales, porque os digo que las virtudes tienen más fuerza, más potestad y gracia que cualquier elemento material.

57. Vosotros sois espíritu y como espíritu quiere el Señor que os manifestéis y que os comuniquéis, hablando con la fuerza de la oración.

58. Ignorabais cuál es el primer paso para comunicaros con Dios, y ahora sabéis que ese primer paso es la oración; esto desde los primeros tiempos se lo reveló el Señor a la humanidad, mas llegaron los tiempos de la idolatría en los cuales vuestro espíritu se apartó de la oración.

59. Pedíais a vos de cuello la caridad, y la humanidad así continúa pidiendo al Señor Su gracia y Su bendición, mas cuando os acercasteis a este camino y llegasteis a estos lugares, os encontrasteis con el Señor que os dijo: Orad, orad y me tendréis muy cerca de vuestro espíritu y de vuestro corazón.

60. Yo os digo, rebaño, como el Señor también os ha dicho, que para hablar con Dios no es menester penetrar a ningún recinto o templo; para recibir la caridad del Señor es menester que penetréis en oración verdadera, en la reconciliación espiritual con vuestro Padre y con vosotros mismos.

61. ¡Cuántas veces vuestro corazón necesita y pide caridad! Y sin embargo, vuestros pensamientos os traicionan, porque están muy lejos de estar unificados con vuestro corazón.

62. ¡Cuántas veces habéis pedido que desciendan sobre vosotros los bienes celestiales, mas ha sido tan sólo con los labios y no habéis unido vuestro pensamiento a vuestra intención! He ahí el por qué muchas veces que le habéis pedido al Señor y al Mundo Espiritual de Luz, no habéis recibido la curación o la caridad que habéis solicitado y, ¿por qué es esto? Porque estáis divididos con vosotros mismos, porque el odio y la buena voluntad luchan en el seno de vuestra intimidad, porque no habéis sabido perdonar, porque no habéis sabido dejarle la causa al Señor.

63. No os alimentéis de bajas pasiones, vuelvo a deciros, porque éstas os esclavizan; cuando vuestros hermanos os ofendan, olvidad el agravio y perdonad para que también así seáis perdonados, y entonces, al buscar la elevación del pensamiento a través de la oración, recibáis el reconocimiento y la esencia del Señor, dándole al Señor lo que Él pide para vosotros mismos, amor y más amor.

64. Existe en vosotros una lucha íntima, y vuestro corazón es el campo de batalla; no queráis que en vuestro propio corazón se desate la guerra, no, porque de cierto os dice el Pastor, todo eso ya debe estar muy lejos de vosotros.

65. La Doctrina del Señor está alimentada de amor y caridad y si queréis gozar de lo que el Señor presto está a entregaros, dejad atrás el materialismo y ved la espiritualidad en este Tercer Tiempo, el Tiempo del Espíritu Santo.

66. Es éste el tiempo de la preparación espiritual, de la práctica del bien, del reconocimiento de los unos a los otros y de la elevación por mérito propios, porque de cierto os digo, que por vuestros propios méritos escalaréis y os sentaréis a la diestra del Padre.

67. ¿Quién es aquel en la Tierra que no trabaja y hace méritos para obtener lo que desea? Pues así deberéis hacer méritos para ganar las cosas celestiales.

68. Mirad que el Señor no os ha venido a entregar heredad en la Tierra, ved que no os viene a legar oro ni plata, sino que os viene a entregar Su herencia divina que es Su luz, Su sangre y Su luz divina.

69. Mi paz de Pastor quede entre vosotros.

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