Consejo 12

1. Sean mi paz y mi fortaleza entre vosotros, rebaño amado.

2. Ovejas muy amadas, os he sorprendido, heme aquí entre vosotros lleno de gozo en mi espíritu al contemplarme rodeado de mis pequeños muy amados, de aquellos que en este Tercer Tiempo han recibido de mano del Padre una herencia espiritual, herencia de la cual habréis de participar a vuestros hermanos en vuestro camino.

3. Esa herencia divina es para vosotros espiritualidad, redención, restitución y destino, y esa herencia espiritual la habéis recibido de la mano pródiga y sabia que ha escrito vuestros nombres y vuestros destinos con letras imborrables en el álbum bendito de oro, la mano del Padre.

4. En esta alba de gracia, no habéis venido a un templo material, no, sino que habéis venido a la casa del Señor, al santuario del Padre que formáis cuando fundís vuestros pensamientos y vuestros corazones, para elevaros y encontrar, bajo esta enseñanza divina que Él os ha venido a entregar, la luz con la cual hallaréis vuestra ruta de cumplimiento.

5. El Señor me ha enviado para prepararos, porque yo soy aquel que siempre se adelanta, aquel que marcha siempre delante de Dios llevando en mi propio espíritu el Rayo del Señor, llevando el fuego de Su amor divino para iluminar vuestra senda, preparar el camino limpiándolo de todo escollo para que no se dificulte el divino encuentro del Padre con Sus hijos.

6. Vosotros, Israel, a través de los tiempos habéis poseído el Arca de la Alianza en vuestro espíritu, y con esa palabra divina que es vida que Él os ha venido a entregar desde 1866 hasta el presente instante, podréis en este Tercer Tiempo hacer la divina Alianza no sólo dentro del mismo pueblo de Israel, sino con todas las naciones de la Tierra y con todos los hijos de Dios.

7. He ahí el por qué de Sus mandatos, el por qué de las pruebas y el por qué de las manifestaciones del Mundo Espiritual.

8. Como el Señor anunciara a través de Damiana Oviedo, Su primer ruiseñor en este Tiempo, los escogidos del Señor se han multiplicado y los labriegos que laboran en la campiña muchos son ya, y de un confín a otro de la Tierra se levantan los escogidos con el corazón y el espíritu preparados por el Padre.

9. Mas, ¡cuánto sufre mi espíritu al contemplar en el futuro los asientos vacíos y a mis ovejas en las pendientes gimiendo y llorando, porque habrán levantado su planta y regresado a los caminos donde no es voluntad del Padre que transiten!

10. No podéis ver el sufrimiento que llevo en mi espíritu debido a eso que ha de venir, y no os dais cuenta de la gran responsabilidad que tengo ante el Divino Maestro; ayudadme para que tanto las 99 ovejas como la extraviada estén en el aprisco divino, para que juntos podamos encontrar en la cima de la montaña al Señor.

11. Será llegado el momento, corderitos y ovejitas muy amados, en que el Padre a todos reclame el fruto, ese fruto de buen sabor que a todos os ha sido entregado; unos, habéis tomado de ese fruto para colocarlo como semilla en el corazón de vuestros hermanos, y esa semilla está creciendo y cuando sea el tiempo propicio florecerá, mas los demás, ¡oh!, rebaño amado, habéis dejado perder esa semilla plantándola en el fango y en la iniquidad, y así, ¿cómo podrá germinar si no la habéis sembrado en tierra fértil?

12. Vosotros sois a semejanza de los arbolillos, que en el frescor de la sombra del Árbol de la Vida, vais cultivando vuestros frutos procurando que no se sequen las ramitas ni se tuerza el tronco.

13. Contemplad con cuánto amor ese Árbol de la Vida os cobija, y vosotros, a semejanza de él, abrid vuestros brazos que serán también el frescor con el que recibiréis a vuestro Semejante y hermano, dándole consuelo en su corazón.

14. El Padre derrama sobre la humanidad las aguas de la gracia, y unos las reciben y otros no, mas Él a todos entrega, porque es Padre de amor y caridad y a todos da por igual.

15. Y así como he sido yo vuestro Precursor, vosotros deberéis ser precursores ante la humanidad entera, hablándoles con amor y caridad aquellos corazones que desconocen esta Obra bendita, mas habladles con palabra suave, revestida de amor y comprensión; entregadles, ¡oh!, rebaño, el buen sabor en los labios.

16. Mas os pregunto, ¿podréis hacer esto si en vosotros mismos lleváis mancha?

17. No, rebaño, el Pastor es incansable purificando vuestros corazones, y taladrando me encuentro las piedras endurecidas, para que de ellas mane agua, el agua cristalina con la cual todo sediento pueda saciar su sed y regocijarse.

18. Ved cuán dura es la tarea si encuentro los corazones endurecidos y las mentes ocupadas con los pensamientos de las cosas terrenas, y os pregunto: ¿Acaso no es necesario entonces, que me sirva de la espada con la cual el Padre me ha donado, para taladrar con ella los corazones duros como la piedra, para que sientan el dolor de lleno y así se vuelvan hacia el Padre?

19. Porque en el dolor, creyentes e increyentes, espiritualizados o no, todos buscáis al Padre como Consolador, como Doctor de los doctores, y vuestro corazón se abre, entregándole al Padre vuestra cuita.

20. Recordad que vosotros, rebaño amado, sois el espejo donde deban mirarse los que vienen detrás de vosotros, y debéis hacer que al mirarse en ese espejo, contemplen sus pecados, viendo en vosotros la pureza y reconociendo que sois el pueblo marcado por la mano bendita del Padre.

21. ¿Cuándo vais a hacer méritos?

22. Los unos me decís: “Buena voluntad tengo, Pastor, pero las vicisitudes de la vida me hacen retroceder”, y yo os digo: Comprended, ¡oh!, rebaño, que esas vicisitudes son pruebas en vuestro camino, porque es voluntad del Padre que los corazones más probados sean los que en el mañana le sirvan y le circunden.

23. Las pruebas que encontráis en vuestro camino, tienen la virtud de retirar la materialidad de vosotros, para que así vuestro espíritu, engrandecido y lleno de luz y gracia, quede limpio, y al limpiar las pruebas también vuestra vida material, hayáis limpiado el vaso por dentro y por fuera.

24. Nunca digáis que las pruebas que atravesáis son castigo divino, o la sentencia del Juez Supremo, porque os digo que vosotros mismos sois vuestros propios jueces, y son vuestros hechos equivocados así como vuestras infracciones a la Ley divina, las que se levantan ante vuestra Conciencia, acusándoos.

25. Por ello, la Conciencia os reclama, mas ved cómo el amor del Padre se esparce en todos los lugares, porque todavía es tiempo de complacencias divinas.

26. Contemplad cuán sencillo es el camino que conduce hacia el Padre: Basta simplemente con que pongáis vuestra buena voluntad y que retiréis la maldad de vuestra mente para que recibáis la caricia del Padre, y para que más y más la vayáis sintiendo.

27. Yo, vuestro Pastor, quiero la felicidad para vosotros, y por eso os pido que dobleguéis a vuestra materia, no con los ayunos o mortificaciones materiales sino con humildad y mansedumbre, para que vuestro espíritu vaya hacia la perfección y hacia la luz, y entonces, la gracia y la fortaleza serán sobre vuestro espíritu y sobre vuestra materia por añadidura.

28. Esta luz entrego en vuestros corazones para que no seáis más las barquillas frágiles que se dejan arrebatar por las olas embravecidas, y para que ya no vayáis por la vida cual hoja indefensa que llevan y traen los vientos.

29. Quiero que seáis la barquilla firme a la que se puedan asir todos vuestros hermanos que náufragos se encuentran en este mundo, para que les conduzcáis al puerto de salvación, y yo soy aquel que os sirve preparándoos el camino, para que vuestras barquillas no extravíen el camino y encuentren felicidad, cumplimiento y salvación en los brazos del Padre, que eternamente se abren para estrechar y recibir a Sus hijos.

30. El camino de la vida lleva en sí muchas espinas y muchos abrojos, y yo os exhorto a que continuéis hacia delante sin desmayo, mas os digo, no busquéis en los libros del saber humano vuestro consuelo ni en la ciencia humana vuestra salvación, porque únicamente lograríais confundir vuestras mentes, y en vez de encontrar a Dios, hallaríais tan sólo turbación.

31. Contemplo a los grandes en filosofía, que han buscado en el desarrollo de sus facultades intelectuales el camino de perfección, y les pregunto: ¿Habéis encontrado la felicidad verdadera, lleváis paz en el corazón?

32. Hombres del saber humano: Los libros materiales mucha enseñanza os han mostrado, mas junto con ella mucha equivocación habéis labrado, porque no es voluntad del Padre que el hombre escudriñe en lo invisible sin respeto, y así tenéis en la confusión el resultado de vuestras teorías humanas y de vuestros afanes.

33. Yo descorro en estos momentos el velo que cubre vuestros ojos, para que reconozcáis al Padre y podáis así haceros dignos de recibir la luz y la enseñanza verdadera.

34. Limpiad vuestro interior de toda maldad; que no sean los malos pensamientos los que ocupen vuestra mente, y si así preparáis vuestros corazones, llenos de gratitud y de amor hacia el Padre, será entonces cuando Dios habitará en vosotros y os entregará el sosiego a las pasiones y la paz a vuestro espíritu.

35. Rebaño, llevad siempre a cabo los propósitos que os hacéis, para que vuestro sí siempre sea sí y vuestro no sea no; ejecutad vuestros pensamientos materiales que previamente hayáis limpiado, y así pueda penetrar en vosotros el reconocimiento hacia el Padre.

36. Madres de familia: Inculcad en los corazones que tiernos se encuentran en vuestra custodia, las buenas ideas y las buenas costumbres, para que no os reclamen el mañana vuestra falta de cuidado y vuestro escaso calor de madre.

37. Mirad que en ese mañana, ellos han de ser los fuertes de los cuales el Padre se servirá para entregar y difundir esta Enseñanza, Enseñanza que ellos ya recibirán por intuición e inspiración, porque es voluntad que esta Doctrina se exprese en todo vuestro mundo, para que no quede ningún corazón sin la Buena Nueva de su llegada, y para que todo espíritu, encarnado o desencarnado, le reconozca.

38. Dejad que vuestra Conciencia hable en vosotros y en todas las obras que vayáis ejecutando en vuestros caminos; meditad, meditad mucho, y dejad que os bañe la luz de la Conciencia señalándoos el bien, y si acaso la Conciencia os dijera que algo no es lícito ante la mirada sublime del Padre, dejad entonces ese algo.

39. En la Conciencia está la luz perfectísima que el Padre pone en cada uno de Sus hijos, y debéis dejar que esa luz vibre en vuestra Conciencia, y si esa voz no habéis escuchado y esa luz no habéis contemplado, es porque la habéis opacado con la amargura, las penas y los goces materiales.

40. Dejad que reviva en vosotros el espíritu, dejad que brille la luz y se manifieste la perfección.

41. ¿Qué es una vida humana, con sus 50, 60 ó 90 años? Un soplo, un latido, porque eso os ha dicho el Padre: Vuestras vidas pasan ante Mí como latidos en el corazón.

42. Mas el espíritu perdura por la eternidad, y os digo: Si en vuestros caminos vais con amor y limpidez, le brindaréis entonces a vuestro espíritu la oportunidad de escalar y de encontrar el camino de la perfección, y cuando sea el momento en que ese espíritu abandone la envoltura, cuando sea llegado el momento en que la carne quede en las entrañas de la tierra, vuestro espíritu, al haber evolucionado, percibirá gran luz y recibirá la caricia del Padre, y al hacerse digno del perdón y del Padre, obtendrá la complacencia espiritual y no tendrá que transitar nuevamente en una materia.

43. Y así, mediante vuestra oración, vuestra vida depurada y vuestros méritos, le daréis a vuestro espíritu la oportunidad de la salvación.

44. ¿Me comprendéis, rebaño?

45. Este es el tiempo en que vuestros espíritus reconozcan el camino verdadero, y ese camino es fácil de transitar si lleváis en todo momento propósito de enmienda, si no dejáis que en vuestro corazón penetre ni por un instante la ponzoña del pecado, si no permitís que aniden en vosotros las serpientes de la tentación y de los vicios, para que no permitáis que la duda y el mal dañen a vuestro espíritu.

46. No permitáis, ovejas, que se opaque vuestro espíritu que con tanto amor y tanta gracia el Padre ha cuidado, porque os digo: El dolor del Padre es grande, es sublime, es divino, porque así como vosotros sufrís en la materia, Él sufre en el Espíritu, y si su Espíritu es de una magnitud que nadie puede comprender, ¿cómo será entonces Su dolor?

47. Cuando vosotros os acercáis al Señor para pedirle se haga Su voluntad tanto en el Cielo como en todo lugar, llenáis de regocijo el Corazón amantísimo del Padre.

48. Llevad pues esta lección en vosotros, y sea en vuestros corazones un mandato nuevo: El de no dejar que la maldad penetre en vuestros corazones ni en vuestras vidas.

49. Alejaos de las malas costumbres, que siendo de la materia acaban por contaminar al espíritu.

50. Podéis evitar toda maldad y todo mal paso con el buen propósito.

51. Pensad en que cada vez que pecáis, ya sea con el pensamiento o con vuestros actos, infligís una dolorosa herida en el Corazón siempre amantísimo del Padre.

52. Sed los hijos obedientes, el pueblo lleno de fortaleza y de grandeza espiritual, el pueblo que indique a los demás dónde está la perfección y dónde la luz verdadera.

53. Amaos los unos a los otros para que el Padre, lleno de complacencias espirituales, siga derramándose en vosotros con toda caridad, para que esta nación bendita que le recibió en este Tercer Tiempo, sea como aquella Jerusalén que Él llenara en otro tiempo de bendiciones.

54. No os dividáis por vuestras malas interpretaciones, unificad vuestros análisis para que forméis un solo pueblo, y vayáis al mundo con una sola palabra y un solo cumplimiento.

55. Os dejo mi paz, tomad de ella y depositadla en vuestros corazones; la cuita que me hacéis presente la elevo y la deposito ante las plantas del Padre.

56. La paz del Pastor quede con vosotros.

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