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Enseñanza 230

1. Os contemplo llegar de distintos lugares, venís a recrearos bajo la sombra del techo paterno. Os habéis unido y hay gozo por ello en mi Corazón de Padre, pues basta que dos corazones se reconcilien para que Yo haga fiesta.

2. Estáis atravesando un tiempo de pruebas cuya trascendencia no habéis llegado a comprender, aún teniendo la luz de mi palabra. Mas como el tiempo es un tesoro que no quiero que malgastéis, vengo como Maestro a enseñaros a aprovecharlo, dándoos a conocer vuestro destino y vuestra misión.

3. Aprovechad estos instantes, porque pronto partiré de entre vosotros. Mi divina Palabra que por tantos años os he dado a través del entendimiento humano cesará para siempre.

4. Aún resta un corto tiempo en el cual os daré toda mi enseñanza y escribiré todo mi Libro. Leer Más

Enseñanza 229

1. Discípulos amados: Me presento dentro de vuestro Santuario, en la morada del Maestro que se ha abierto en vuestro espíritu con vuestra elevación.

2. Algunos de vosotros me han escuchado mucho, otros por vez primera escuchan mi palabra y se sorprenden, aunque en verdad os digo: Unos y otros oísteis ya esta voz en otro tiempo.

3. Soy el Verbo de Amor que viene a consolar al que sufre, al turbado, al que llora, al pecador y al que me ha buscado. Y es mi palabra en esos corazones, el río de la vida donde calman su sed y limpian sus impurezas, es también el camino que conduce a la morada eterna del descanso y la paz. Leer Más

Enseñanza 228

1. Sobre la cima de la montaña, donde se encuentra el Maestro, también está María, la Madre Universal; Aquélla que se hizo mujer en el Segundo Tiempo para que se realizara el prodigio de la encarnación del Verbo Divino.

2. Mucho ha juzgado y escudriñado el hombre a María y también la forma en que Jesús vino al mundo, y esos juicios han desgarrado la vestidura de pureza del Espíritu Maternal, cuyo Corazón ha derramado su sangre sobre el mundo.

3. Yo he venido en este tiempo a descorrer los velos de lo desconocido, para alejar la duda del incrédulo y darle el conocimiento de las enseñanzas espirituales.

4. De mi verdad, que es como un camino, los hombres han hecho muchas veredas en las cuales, las más de las veces, se pierden. Y mientras unos buscan la intercesión de la Madre Celestial y otros la desconocen, su manto de amor y de ternura envuelve a todos eternamente. Leer Más

Enseñanza 227

1. ¡Oh, pueblo amado!, una vez más me tenéis escuchando vuestra oración, en la que me pedís os conforte porque vais atravesando duras pruebas, que os hacen derramar lágrimas.

2. Contemplo envolturas doblegadas prematuramente, sienes encanecidas a temprana edad, rostros envejecidos de niños y jóvenes; en el corazón no contemplo alegría, ni paz en el espíritu de los hombres.

3. Vos mismo, que sois el pueblo escogido no tenéis la dicha perfecta, porque vosotros antes que los demás, sabéis que vivís en un mundo de luchas, de expiación y de pruebas, que la paz reina en otros Valles superiores a éste y que para escalar es preciso hacer méritos. Leer Más

Enseñanza 226

1. El Maestro os bendice, pueblo. Os preparo para que os recreéis con mi presencia y recibáis fortaleza, para resistir las pruebas espirituales, morales y materiales que están ya entre vosotros.

2. Mucho os he hablado de las pruebas que habrían de afligir al mundo en este tiempo. Si observáis, contemplaréis que se han manifestado ya; mañana vendrán otras aún mayores.

Vosotros, que tenéis el antídoto, podréis ser respetados. Si cumplís mis mandatos, podréis ordenar a los elementos que se detengan y no hagan daño a los vuestros, y ellos como siervos sumisos obedecerán. Vuestra potestad alcanzará no sólo a una pequeña porción, sino comarcas y naciones recibirán un atenuante en su aflicción por la oración del pueblo de Israel. Mas, ¡ay!, de vosotros si no permanecéis orando y velando, porque entonces vuestra falta de cumplimiento pesará sobre vuestro espíritu y os sentiréis frágiles para hacer frente a las vicisitudes. Leer Más

Enseñanza 225

1. Discípulos amados: Mi amor y mi paz son con vosotros. Vengo a enseñaros con mi divina lección a olvidar los bienes de la Tierra, para que se desprenda vuestro espíritu y se comunique en el Más Allá con el Maestro.

2. Hay en cada corazón una cuita, una queja que tratáis de ocultar a mi mirada; venís a aprender de Mí y no queréis mostrarme vuestra amargura, pero estáis delante de mi mirada perspicaz que penetra hasta el fondo de vuestro corazón y siente vuestra pena.

3. Antes de daros mi enseñanza, quiero derramar mi bálsamo en vuestra herida, llenar de paz vuestro espíritu. Quiero veros fuertes, sentiros cerca de Mí, que los lazos que existen entre vosotros y el Padre, sean más estrechos cada día, para que las cadenas que atan a vuestro corazón a la Tierra se rompan y vuestro espíritu se liberte. Os he enseñado a dar cumplimiento justo a las leyes espirituales y a las humanas, con lo cual no caeréis en materialismo ni en fanatismo espiritual. Leer Más

Enseñanza 224

1. Estoy escribiendo en el libro de la elevación espiritual, cada una de vuestras obras. Y para que no ignoréis vuestra misión en la Tierra, he venido a despertar los dones espirituales que os he confiado desde el principio de los tiempos.

2. Habéis brotado de Mí; habéis sido preparados y al enviaros a la Tierra que es morada de lucha y perfeccionamiento, os he dado la Ley, que os enseña el Amor a vuestro Padre y que también os dice Amaos los unos a los otros, para que estéis en armonía con todos los seres que he creado. Delante de mi Espíritu, todos sois grandes, dignos. Yo he formado a todos con el mismo amor y para Mí no hay diferencia entre unos y otros.

3. Ha mucho tiempo que espero el retorno del hijo. Si al escuchar mi palabra, no se conmueve vuestro corazón, si no derramáis lágrimas de atrición, es que no habéis velado y esperado el cumplimiento de mi promesa, hecha a vosotros en el Segundo Tiempo. He venido ahora a derramar beneficios espirituales y materiales. Mi palabra, que es el fruto del Árbol de la Vida, viene a calmar vuestra hambre. Traigo para los hombres de buena voluntad, la paz, que es el galardón que os concedo en la Tierra, mediante el cumplimiento de mis preceptos. Leer Más

Enseñanza 223

1. He descendido hasta vosotros a buscaros, porque ha mucho tiempo que camináis alejados del sendero y nada hacéis por encontrar el verdadero camino.

2. Mi presencia de Maestro os hacía falta, y por eso me he presentado entre vosotros a daros valor, fuerza y fe, para luchar por vuestra salvación.

3. Una gran ignorancia espiritual envuelve a la humanidad; no se da cuenta de su destino ni de su responsabilidad en la Tierra, y por eso ha perdido la senda.

4. El hombre ignora quién es, por lo que no sabe cuánto atesora en su espíritu. Se ha concretado a desarrollar sus facultades humanas, pero las del espíritu las ha ignorado por su falta de interés en lo que es elevado y noble. Leer Más

Enseñanza 222

1. Miráis muy cercana mi partida, y por eso lloráis en silencio porque os habéis acostumbrado a mi dulce palabra. Mas os digo: No partiré sin antes haberos dado mi última lección y así no seréis torpes al transmitir mi enseñanza.

2. Se avecinan grandes pruebas de dolor, y vuestra oración mucho podrá lograr en esas horas de amargura. Uníos en vuestro trabajo espiritual, acatad mis órdenes, porque no quiero que en el Libro de Oro queden impresas vuestras faltas y desobediencias.

3. En este tiempo ha sido grande el número de los llamados. Cada vez que me presento entre vosotros, llegan nuevos corazones a engrosar estas filas; los cuales se asemejan a las tumbas, pues guardan en su interior a un muerto, que es su propio corazón.

4. Mas el dolor purifica a los espíritus, por eso muchos no volverán a reencarnar. Irán a otros mundos a ocuparse en las misiones que Yo les señale. Leer Más

Enseñanza 221

1. Pueblo, voy a tocar vuestras fibras más sensibles para prepararos y haceros dignos de recibir mi enseñanza.

2. Voy a hablaros de la Madre Divina, de ese Espíritu que encarnó en el Segundo Tiempo para cumplir un elevado destino.

3. María fue enviada para manifestar su virtud, su ejemplo y Divinidad perfecta. No fue una mujer más entre la humanidad. Fue una mujer distinta y el mundo contempló su vida, conoció su manera de pensar y de sentir, supo de la pureza y gracia de su Espíritu y cuerpo. Ella es ejemplo de sencillez, de humildad, abnegación y amor. Y a pesar de que su vida ha sido conocida por el mundo de aquel tiempo y de las siguientes generaciones, hay muchos que desconocen su virtud, su Virginidad. No se explican el hecho de que haya sido Virgen y Madre, y es que el hombre es incrédulo por naturaleza y no ha sabido juzgar las obras divinas con el espíritu preparado. Si estudiara las Escrituras y analizara la encarnación de María y la vida de sus antecesores, llegaría a saber quién es Ella. Leer Más

Enseñanza 220

1. Bienvenidos seáis ante Mí, discípulos:

2. He aquí al Maestro que cumple su promesa del Segundo Tiempo, viniendo como Espíritu Santo a iluminar con su Luz al Universo.

3. Ante Mí se encuentran los que dudaron, los que blasfemaron en contra mía, pero que ahora vienen arrepentidos a pedir perdón y a convertirse en mis siervos.

4. Antes de que Yo llegara, ha sido Elías con vosotros, para disipar la noche y traeros la luz, para acercaros a la fuente de gracia y sabiduría que soy Yo. Leer Más

Enseñanza 219

1. Os doy en este instante mi bálsamo, mi fuerza y mi caricia.

2. Yo soy vuestro Cirineo, ya que en la Tierra cuando el peso de mi cruz se hizo agobiante, hubo un hombre con piedad en su corazón que me ayudó a compartir mi carga.

3. Aquí me tenéis, presto a acudir en vuestro auxilio cuando caigáis en el camino, para dar fuerza a vuestro espíritu y levantarlo a continuar la jornada.

4. Paso a paso os vais acercando al calvario de vuestra vida en la Tierra, donde vuestro espíritu habrá de decirme: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, ya todo está consumado”. Leer Más

Enseñanza 218

1. Pueblo bendito: Venís al encuentro de este Maestro que os llama incesantemente a congregación, para alimentaros con su amor y fortaleceros en los tiempos de prueba. Venís abandonando todo por oírme. Los padres dejan a sus hijos, la madre al pequeño en la cuna, ansiosa de recibir consuelo para ella y para los suyos; la juventud apartándose de los placeres terrestres; los ancianos olvidando el peso de sus pruebas y todos dejando tras de sí lo que es miseria humana, enfermedades, angustias, para presentarse ante mi presencia y decirme: “Maestro, hemos orado a temprana hora y elevado nuestro espíritu, y Elías, nuestro Pastor, nos ha preparado para oír la divina Palabra; recibidnos”.

2. Os reunís bajo la sombra de este Árbol, que ha extendido sus ramas hasta los confines de esta nación escogida por Mí, y escucháis bajo sus múltiples ramas la misma palabra, la misma esencia, el mismo fruto que durante tanto tiempo os he entregado. Leer Más

Enseñanza 217

1. Venid a Mí, discípulos amados, y sentaos a mi mesa ahora que aún estoy con vosotros, porque estos tiempos no volverán. Vendrá para vosotros un nuevo tiempo en el cual daréis un paso hacia adelante en el sendero de vuestra evolución.

2. Sois aún niños que vivís bajo la custodia del Padre, quien no os deja alejaros mucho de la casa paterna, para que no encontréis tropiezos ni vayáis a caer en un abismo; pronto estaréis fuertes y preparados para recorrer todas las sendas.

3. Haced de vuestro corazón un cofre en el que guardéis mis palabras cual joyas. Leer Más

Enseñanza 216

1. Discípulos: Cumplid mis mandatos para que no lloréis el tiempo perdido. Profundizaos en el estudio de mi palabra para que sepáis qué es lo que os corresponde cumplir y cuál es la parte que les toca hacer a los que han de venir después de vosotros.

2. He revelado a vosotros los humildes, esta Obra Espiritualista, antes que a los científicos, porque he encontrado pureza e inocencia entre vosotros, fe y buena voluntad para seguir mis enseñanzas, disposición para llevar esta Semilla al corazón de vuestros hermanos. Por eso os he escogido, porque sois los pobres que han sentido la tristeza, los que no han buscado la comodidad en la Tierra ni sus placeres; porque sabéis que más allá de este mundo existe la verdadera paz espiritual, el bien y la alegría y no os habéis dejado engañar por la falsa grandeza, no habéis ambicionado el poder temporal, los goces que sólo duran un instante. Aspiráis a más de todo lo que puede ofreceros este mundo, me amáis y confiáis en que he de haceros retornar al hogar que os espera, al Seno de donde habéis salido y en donde habréis de poseer mi Reino. Leer Más

Enseñanza 215

1. Mis palabras son como gotas de rocío que descienden a vuestro corazón para resucitarle, porque lo encuentro marchito, es que habíais olvidado mi promesa de volver y os sentíais muertos a la vida espiritual.

2. Cuando la débil flama de vuestra esperanza se extinguió, oísteis llamar a la puerta de vuestro corazón; al abrir y verme no me reconocisteis porque me habíais olvidado. Fue necesario mostraros la herida de mi costado y deciros: “Hundid ahí vuestros dedos”, para que supieseis Quién era el que llamaba a vuestra puerta.

3. Sois como los caminantes de Emmaús, quienes llevándome a su lado no podían reconocerme; os parecéis a Tomás que creyó hasta ver y palpar mis heridas.

4. Ya que me habéis pedido pruebas de mi presencia, y os las he dado, sabed que he venido a rescataros de la idolatría, a haceros volver al culto sencillo, a la fe libre de complicaciones, a la práctica de la caridad entre vosotros. Leer Más

Enseñanza 214

1. A través de los labios humanos os entrego mi palabra, porque los mensajes que instante por instante envío a los hombres, ni siquiera los percibís. Esa es la razón por la cual he tenido que comunicarme por el entendimiento del hombre. No es que Yo necesite de aparatos humanos para manifestarme, sois vosotros los que lo habéis necesitado.

2. Mi Ley amorosa sólo ha venido a apartar abrojo por abrojo del sendero, para que podáis llegar a Mí.

3. Para Mí nada es imposible ni difícil, así es que del mismo hombre hice el instrumento de mi comunicación y con ello os demostré mi caridad hacia vosotros, perdonando vuestras imperfecciones y no reparando en vuestras manchas; también os di pruebas de mi poder al entregaros una palabra sabia, dulce, divina, a través de un pobre entendimiento y de unos impuros y torpes labios. Leer Más

Enseñanza 213

1. La Luz de mi Espíritu es con vosotros, Cristo es sobre vuestro espíritu y a través de labios humanos manifiesta la palabra de vida y verdad como un camino que conduce hasta Mí.

2. Abrid las puertas de vuestro Santuario para que Yo penetre a lo más puro de vuestro ser.

3. Domingo de Resurrección llamáis a este día, porque en él evocáis los acontecimientos que vivió Jesús a su paso por la Tierra.

4. Descorred ya el velo del misterio para que penetréis en el santuario de la verdad. En esta Cátedra os revelo grandes enseñanzas para que desaparezcan de vosotros las tinieblas del misterio con que ayer envolvíais mi luz. Escuchad: Sólo el que muere puede resucitar; ¿creéis que Cristo haya muerto en aquel tiempo?; ¿habéis podido imaginar muerto a vuestro Maestro? Leer Más

Enseñanza 212

1. Bienaventurado el que acude a Mí, el que busca al Maestro, el que busca el perdón, el que toma la cruz, porque en Mí encontrará la luz que le guíe y el perdón de sus pecados.

2. Os recibo con amor en este día de conmemoración. La huella de mi pasión que deje en la humanidad, se renueva en este día.

3. Si la sangre de aquel cuerpo se evaporó, su esencia quedó en el espíritu de todos los hombres. Ella es imborrable en vuestra Conciencia, porque me recordáis cuando sentís por momentos el peso de la cruz o la pesada cuesta del calvario. Leer Más

Enseñanza 211

1. Mi sabiduría y mi amor las transformo en palabra humana para hacerlas llegar a vuestro corazón.

2. Vengo a vos, pueblo, para que viváis unos instantes bajo el efluvio espiritual de mi palabra, para que viváis por unos momentos en el reino de la vida espiritual.

3. Tomad y comed el pan de mi palabra que es fuerza y vida, para que no vayáis a desfallecer en las pruebas.

4. Algunos de mis nuevos discípulos tendrán su Gólgota en donde consumarán su misión en la Tierra, pero esa cumbre sólo la alcanzarán los que sean todo espíritu, elevación y amor. Leer Más

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