Enseñanza 222

1. Miráis muy cercana mi partida, y por eso lloráis en silencio porque os habéis acostumbrado a mi dulce palabra. Mas os digo: No partiré sin antes haberos dado mi última lección y así no seréis torpes al transmitir mi enseñanza.

2. Se avecinan grandes pruebas de dolor, y vuestra oración mucho podrá lograr en esas horas de amargura. Uníos en vuestro trabajo espiritual, acatad mis órdenes, porque no quiero que en el Libro de Oro queden impresas vuestras faltas y desobediencias.

3. En este tiempo ha sido grande el número de los llamados. Cada vez que me presento entre vosotros, llegan nuevos corazones a engrosar estas filas; los cuales se asemejan a las tumbas, pues guardan en su interior a un muerto, que es su propio corazón.

4. Mas el dolor purifica a los espíritus, por eso muchos no volverán a reencarnar. Irán a otros mundos a ocuparse en las misiones que Yo les señale.

5. Vengo a ayudaros en vuestra regeneración, para que al desprenderos de este mundo, no tengáis que expiar vuestras faltas sino que lleguéis ante el Supremo Juez, limpios de toda mancha.

6. Comprended que todo cuanto hagáis a vuestros hermanos me lo hacéis a Mí, porque todos sois parte de Mí mismo. No lo olvidéis, para que podáis mirar en cada uno de vuestros Semejantes a vuestro Padre.

7. Llegan los hombres a sentir placer en causar dolor, pero tarde o temprano llega también el remordimiento como juez inexorable, a juzgaros y a lavaros.

8. Si en este tiempo cumplís vuestra alta misión de regeneraros y ponéis a salvo a vuestros hermanos, mañana vuestro nombre y el de mi pueblo, serán pronunciados con respeto y gratitud, aún en las más lejanas comarcas.

9. No os perdáis de sentir la satisfacción de poderos llamar dignamente mis discípulos después de mi partida, pero debéis de estar preparados para presentaros en las comarcas, villas y aldeas a enseñar la Buena Nueva de mi Tercer Testamento, dando testimonio con vuestras obras.

10. En este tiempo han triunfado aparentemente algunas doctrinas humanas y existen diversidad de ideologías; mas se acerca la hora en que una sola idea prevalezca, en que la humanidad se unifique en una sola Doctrina y ésta será el Espiritualismo.

11. Los elementos de la Naturaleza se encargarán de despertar a los hombres y siempre que traten de tergiversar mi verdad, aquellas fuerzas hablarán de mi justicia.

12. Llegará mi Obra a los ministros, a los reyes y señores de la Tierra, y vosotros les contemplaréis postrados ante mi Divinidad. Entonces muchos libros desaparecerán en el fuego y surgirá el Libro que mis Plumas de Oro escribieron bajo mi dictado, para conocimiento de las generaciones venideras.

13. Este Libro lo estudiarán y a él se asomarán los hombres curiosos de conocer el futuro, porque el gran caos será presentido por la humanidad.

14. ¡Perseverad todos en la esperanza, porque será muy grande la paz después de ese caos! Y será muy grande la bonanza, la misma Naturaleza que a veces os parece hostil, la veréis amable en sus distintas estaciones. Los montes, valles y collados, ostentarán exuberancia y belleza. Los árboles se cargarán de buenos frutos; y la salud, el bienestar y la paz, envolverán la vida humana.

15. Hoy la Tierra se limpia de toda impureza, hasta alcanzar nueva virginidad.

16. Cuando estén próximas a desatarse las plagas, Yo os daré el presentimiento y os hablaré en sueños para que estéis prevenidos y oréis por los demás.

17. No habéis contemplado aún el principio de la lucha en contra de mi Obra y debéis despertar, porque la combatirán hombres preparados.

18. Dejad de pensar demasiado en las necesidades del cuerpo y pensad en el futuro espiritual de toda la humanidad.

19. Mi Doctrina se extenderá por todo el orbe, pero no la darán a conocer los prevaricadores, serán mis nuevos apóstoles de la humildad y la espiritualidad, los que testifiquen con sus obras la caridad y el amor de su Creador.

20. No dejéis que la humanidad vea que sois débiles y que nada habéis aprendido del Maestro; ved que los hombres mucho tendrán que aprender de vosotros. No imitéis a aquéllos que diciendo: “Señor, hágase en mí tu voluntad”, y en el momento de la prueba son inconformes y aun se atreven a atribuirme imperfecciones.

21. Os hablo sencillamente, en vuestro idioma, porque no quiero dejar nada en misterio. En estos últimos años de mi estancia entre vosotros, muchas lecciones os daré a conocer. ¡Oh, pueblo bendito de Israel, que como peregrinos incansables vais atravesando el desierto, deteneos por un momento para oír mi palabra! Mi casa abre sus puertas para todos los caminantes que llamen a ellas con humildad. Calmad vuestra hambre y sed y ya no volveréis a ser los hambrientos ni los sedientos.

22. Estáis atravesando días de prueba, tiempos de purificación y de restitución, mas estoy cerca de vosotros, para ayudaros a que no desfallezcáis en la prueba.

No penséis ni por un momento en que sois débiles, afirmaos en la certidumbre de que sois el mismo pueblo de los tiempos pasados: Pueblo fuerte, valeroso, barquilla salvadora para el náufrago, buen compañero de viaje, amigo, hermano y ejemplo. La misión que ahora os he confiado es la de amar. El amor es la simiente que he sembrado en vosotros, porque ella, es el principio y la razón de todas mis criaturas.

23. Si vosotros contempláis que Yo soy la Sabiduría, esa sabiduría brota del amor. Si me reconocéis como Juez, esa justicia se basa en el amor. Si me tenéis por Poderoso, mi poder está fincado en el amor. Si sabéis que soy Eterno, mi eternidad proviene del amor, porque éste es vida y la vida, hace inmortales a los espíritus. El amor es luz, es vida y saber. Y esa semilla os la he dado desde el principio de los tiempos, la única que como Labrador perfecto, he sembrado en las tierras que son vuestros corazones.

24. Hoy, en el Tercer Tiempo, una vez más os levantáis en mis tierras, para ir sembrando esa simiente que habéis encontrado, pero habéis visto que no todas las tierras son fáciles de sembrar, habéis visto además, que unas fructifican pronto y otras son tardías. A unas las habéis encontrado tan duras como si fueran rocas, otras han estado cubiertas de cizaña y de mala hierba, y muy pocas son las que han estado limpias y preparadas.

Mucho es lo que habéis tenido que trabajar para limpiar aquellas tierras y después sembrarlas, mas cuando habéis sido pacientes y las habéis regado con el agua de vuestra fe, habéis podido contemplar en las tierras antes infecundas, que la simiente ha germinado y crecido y con ello os habéis regocijado. Esas tierras que parecía que os rechazaban a cada instante, hoy son vuestra alegría, vuestra esperanza y han traído paz a vuestro espíritu. Ahí está vuestra obra, vuestro afán y vuestros desvelos, ya no podéis apartaros de ellas.

25. Seguid velando y orando por esas parcelas, porque del fruto que recojáis os podréis alimentar eternamente; mas para que este fruto os dé el buen sabor y os alcance la Verdadera Vida, lo tenéis que cultivar con esmero, para que la simiente se convierta en planta y ésta en árbol corpulento con extensos ramajes, que le brinden al caminante la sombra acogedora y los frutos abundantes que den vida a las grandes multitudes. Y después, esa simiente debe volver al corazón de la tierra, para allí seguir naciendo, creciendo y fructificando hasta la consumación de los tiempos.

26. ¡Qué grande es mi gozo al encontrarme entre mis discípulos en estos momentos de verdadera comunión espiritual! Es el instante feliz en que siento el amor de mis hijos y ellos reciben mi ósculo paternal que les fortalece. Es el momento en que al venir me decís: “Padre, hemos trabajado según tus enseñanzas; mas como no somos perfectos, venimos a Ti, como párvulos llenos de mansedumbre y humildad, a mostrarte nuestra siembra tal como se encuentra este día y para que Tú, Divino Maestro, con tu amor y sabiduría, nos enseñes, nos corrijas y nos digas cómo hemos de seguir. Señaladnos lo que hayamos hecho mal, para enmendarlo con vuestra ayuda y ya preparados por vuestra caridad, mostremos a la humanidad la Obra, sin añadirle ni restarle mérito alguno”.

27. Y os contesto: Benditos seáis porque confiáis en Mí, sabéis que no venís ante un verdugo o ante un juez injusto, sino que estáis ante un Padre que es todo amor y enseñanza.

28. Os doy una lección más, para que os preparéis y aprovechéis hasta el último momento mis palabras, para que quedéis después de 1950, como maestros y guías de la humanidad.

29. El mundo está sujeto a prueba, las naciones sienten todo el peso de mi justicia que cae sobre ellas. Y mi luz, mi voz que os llama, se deja sentir en toda la humanidad.

Los hombres sienten mi presencia, perciben mi Rayo universal que desciende y descansa sobre ellos, y elevan hacia Mí su espíritu para preguntarme: “Señor, ¿en qué tiempo nos encontramos?; ¿estas pruebas y amarguras que han llegado a los hombres, qué significan, Padre?; ¿acaso no escucháis el clamor de este mundo? Tú dijiste que volverías; ¿hasta cuándo vas a venir?” Y en cada secta y religión, se eleva el espíritu de mis hijos y me buscan, me invocan, me preguntan y me esperan. Y cuando ellos, por su impreparación no llegan a sentirme, se debilita su fe, se confunden y blasfeman. Y os digo, que ya era tiempo que vuestros emisarios estuvieran traspasando las fronteras de vuestra nación y hubieran llegado a ellos, como precursores de mi enseñanza dando la Buena Nueva, ayudándoles a comprender el significado de las pruebas, el por qué del caos en que vive la humanidad.

30. Habéis dormido, pueblo, dejando que los tiempos transcurran y os habéis concretado tan sólo a saborear la dulzura de mi palabra, a recibir mis prodigios, a escuchar mi perdón que os acaricia a cada instante, sin recordar que en esos mismos momentos en que vosotros estabais gozando de la paz, existen millones de hermanos vuestros, que se confunden y se pierden en su fe; que caminan sin Dios y sin Ley, que carecen del pan de cada día y del alimento espiritual.

31. Mientras que vosotros os reunís con vuestros hermanos, con vuestros hijos, esposas o esposos en torno a vuestra mesa a saborear vuestros manjares, hay millares de familias dispersas, que ven destruidos sus hogares por las guerras, que han encendido las pasiones y la ambición humanas. Muchos padres se han quedado sin hijos, muchas madres no tienen sustento para sus pequeños, hay muchos huérfanos que desde hace mucho tiempo están privados de contemplar la faz querida de sus padres, viudas que han enloquecido de dolor, multitudes de hombres que han sido aprisionados, que se encuentran apurando un cáliz de amargura, comiendo tan sólo un mendrugo de pan que no les alcanza para alimentar su cuerpo.

32. Y si es cruento el dolor material que apuran las naciones, considerad cuánto más grande será lo que está sufriendo el espíritu. En verdad os digo, que están bebiendo ya las heces del cáliz más amargo.

33. Levantaos, oh, pueblo, preparaos en oración, para que vayáis con vuestro pensamiento, como alondras de paz a esa naciones y abráis las puertas de la luz, de la razón y de la justicia a esos pueblos. Os estoy preparando, pero antes he querido purificaros. Recordad que para llegar a Mí, ¡cuántas pruebas tuvisteis que atravesar y cuánta amargura azotó a vuestro espíritu y a vuestra materia! La enfermedad en unos, la miseria en otros, el desconocimiento de los seres queridos, su abandono o su partida. El dolor en todas sus formas, como un cáliz muy amargo fue bebido por vosotros para lograr purificaros. Vuestro corazón se abrió en medio del dolor que os estaba purificando para llegar a reconocerme y amarme.

34. Cuando llegasteis a Mí, conducidos por Elías, el buen Pastor, llegasteis muy humildes a preguntarme, qué iba a hacer con vosotros, porque humildemente me pedíais que hiciera en vosotros mi voluntad. Y mi voluntad ha sido enseñaros el amor, el perdón y la caridad en todas sus formas. Para ellos os he dado dones, facultades y gracias.

35. Aún permanezco entre vosotros, porque todavía no habéis aprovechado y asimilado mi divina enseñanza. Todavía no habéis llegado a comprender la grandeza de mi enseñanza divina en toda su magnitud. Todavía no estáis preparados para la lucha y es por eso que continuaré hablándoos hasta el final de 1950.

36. Esta Doctrina no tan sólo ha venido a salvar a mi pueblo escogido, sino a todas las naciones de la Tierra. Yo salvaré a mis hijos de toda esclavitud o cautiverio, para que se sientan dueños de sí mismos y no vuelvan a caer en el cautiverio de la ignorancia o del fanatismo, y cuando hayan alcanzado la absoluta liberación, puedan ir a salvar a sus hermanos.

Hoy estáis depurando vuestras costumbres y prácticas tanto espirituales como humanas; después iréis a ejecutar la misma obra con la humanidad, mas debo advertiros que lo debéis de hacer con humildad, sin hacer alarde de elevación espiritual, con mansedumbre que revele la pureza de vuestros propósitos, con verdadero amor en vuestras obras.

37. Id a cumplid vuestra misión llenos de firmeza y de confianza en vuestro Padre y haced todo aquello que no habíais hecho en tiempos pasados, para que dejéis concluida vuestra obra y podáis llegar por fin al cumplimiento espiritual que os aguarda.

38. Si este mundo ha sido hasta ahora un Valle de lágrimas, se debe a que el hombre se ha apartado de mi Ley, Yo formé para él un paraíso e hice que muchos de los primeros espíritus encarnaran en las primeras materias, sin dejar de ser ángeles. Quise que al venir a la Tierra, no perdiesen su gracia y viviesen en paz y conformidad; mas el hombre, no lo quiso así y su debilidad e ingratitud, su falta de espiritualidad dieron origen a un mundo de dolores y de luchas.

39. El hombre ha sufrido para labrar el pan de cada día y la mujer le ha acompañado en su camino de dolores y de vicisitudes. Mas este mundo que ha sido el Valle de lágrimas durante tantas Eras, se convertirá en un Valle de paz, cuando vosotros, mis primeros discípulos, os hayáis redimido y vayáis doquiera dando testimonio de Mí, con vuestras buenas obras.

40. Este planeta que ha recibido espíritus en diferentes grados de elevación, la mayor parte retrasados, recibirá en su seno, seres de gran elevación, que podrán comunicarse Conmigo, de espíritu a Espíritu. Y cada generación que vaya pasando, vivirá con mayor pureza, hasta que el Reino de los Cielos quede establecido en el corazón de los hombres.

41. Para alcanzar todo esto, tendréis que luchar dentro de vuestro propio hogar para que hagáis de él un templo de amor y de enseñanza de mi Ley, en donde los padres sean para sus hijos mis representantes en la Tierra y los hijos sean para sus padres, joyas de gran valor, tiernas plantas que deberán de ser cultivadas con amor. Que el hombre en su campo de labranza, en el trabajo que se le haya asignado, lleve por estandarte el cumplimiento de su misión con fortaleza; que la mujer sea la compañera amorosa del hombre y la madre abnegada, para que ambos, en unión de sus hijos, bendigan el pan que les dé el sustento.

42. Quiero que por doquiera que vayáis, llevéis el pan de mi enseñanza y prediquéis con humildad, porque habrá quienes al contemplar vuestra vida, intrigados se pregunten: “¿Quiénes serán éstos que saben vivir con tanto amor y sencillez? ¿Quiénes son éstos que saben ser felices con un mendrugo de pan y que a pesar de su escasez se muestran sanos y fuertes y no necesitan recurrir a los hombres de ciencia en busca de sus consejos o de la salud?” Y cuando lleguen a preguntaros quién os ha enseñado, les diréis: “Es el Divino Maestro en Espíritu, que ha llegado a nosotros en el Tercer Tiempo, en cumplimiento a su promesa hecha en los tiempos pasados”.

Quiero que deis testimonio de vuestro Maestro con vuestros hechos, porque la humanidad está hastiada de palabras. Ahí tenéis a muchos de vuestros hermanos que se afanan en predicar el Evangelio y a pesar de que es la palabra que os di en el Segundo Tiempo, no han logrado salvar a la humanidad de este Tercer Tiempo, porque les ha faltado la práctica de las buenas obras, el ejemplo. Por esas mismas palabras dieron sus vidas mis apóstoles, pero ellos sí supieron imitarme y sellaron con su sangre su cumplimiento.

43. Hoy no vengo a pediros vuestra sangre ni que sacrifiquéis vuestra vida; lo que os pido es amor, sinceridad, verdad, desinterés.

44. Así os doctrino y os enseño, preparando con ello a los discípulos de mi Divinidad en este Tercer Tiempo, porque os veo contemplar indiferentemente la marcha del mundo, y es que no sabéis penetrar en el corazón de la humanidad, en donde hay tanta miseria y tanto dolor. Existe gran desigualdad, pues veo señores a quienes sólo les falta la corona para nombrarse reyes y contemplo súbditos que son verdaderos esclavos. De ahí que se haya encendido la lucha. Entre esos señores enriquecidos en el mundo hay muchos que se dicen cristianos, mas Yo os digo, que apenas si conocen mi Nombre.

45. Quienes no ven en los demás a su prójimo, quienes acumulan riquezas y se apoderan de lo que es de otros, esos no son cristianos, porque no conocen la caridad. Vendrá la lucha entre lo espiritual y lo material, en esa lucha entrará la humanidad y para que el triunfo de la justicia llegue, ¡cuántas amarguras tendrá que sufrir!

46. En medio de esa contienda de doctrinas e ideas, surgirá mi enseñanza, como aparece la luz del faro en medio de la tormenta. Comprended a través de mi palabra la situación que agobiará a la humanidad y entonces sabréis juzgar con mejor tino y sabréis lo que debéis hacer para no permanecer inactivos.

47. Comprended que el único tesoro espiritual por el que debéis de luchar, es el de mi Ley.

Habéis sacrificado los símbolos a través de los cuales ayer me rendíais culto, para dar paso a una idea más perfecta. Sin embargo, ved cómo aún en este tiempo se levantan pueblos disputándose la posesión de aquella tierra y aquellos lugares donde en los tiempos pasados me manifesté. Muchos símbolos he hecho desaparecer, pero a los hombres no les faltan motivos para su idolatría y fanatismo. Os digo, que antes de que las generaciones venideras se inclinen ante los ídolos de hoy, mi justicia les destruirá y las únicas columnas que resistan el poder de mi justicia, serán aquéllas que sostengan los Santuarios levantados en el fondo de vuestro corazón: Santuarios de la fe, de paz y de fraternidad, porque lo espiritual es indestructible.

48. Mi Doctrina espiritual en el Tercer Tiempo, cuando la Tierra ya se encuentre preparada, llegará mansamente al corazón de la humanidad, su triunfo no se logrará con sangre ni con ofensas. El Espiritualismo se establecerá mediante la comprensión de unos y otros.

Nadie que trate de imponer mi Doctrina por medio de la fuerza será soldado de la Verdad, porque no viene mi Doctrina en son de conquista material. Si en el Segundo Tiempo en que vine a prepararos para reinar en vuestro corazón os dije, que mi Reino no estaba en este mundo, hoy que vengo a elevar vuestro espíritu para reinar en él, ¿cómo podría deciros lo contrario? Mi Doctrina descansa sobre cimientos de amor, pero lo habéis olvidado y por eso os he dicho, que era menester que volviera entre los hombres a recordarles la Ley olvidada, aquélla que amaron vuestros antepasados y por la que murieron muchos mártires y apóstoles pensando en vosotros.

49. No bastó mi sacrificio de aquel tiempo y aquí me tenéis nuevamente. Se necesitan nuevos apóstoles y pronto les enviaré con la Semilla divina. Como los vientos que van de un extremo al otro de la Tierra, así se esparcirá mi Doctrina. No irán solos mis enviados, un mundo de seres invisibles como ejércitos de luz, les acompañará para hacer más prodigioso su paso y en verdad serán escuchados por todos.

50. Discípulos, aprended de Mí, mientras llega el instante en que tengáis que levantaros a enseñar mi lección a vuestros hermanos. Sabed desde ahora que pasado el año de 1950, no volveréis a penetrar en este éxtasis para hablar, que para entonces os bastará elevar vuestro pensamiento al Padre, con esa preparación que os he enseñado para que por vuestros labios salgan palabras de luz. Desarrollad vuestros dones para que vayáis sabiendo recibir mi inspiración.

51. Os doy esta lección para que la estudiéis detenidamente y analicéis su esencia la cual os será útil mañana, cuando tengáis que doctrinar a vuestros hermanos, con mi Doctrina de Amor.

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