Enseñanza 219

1. Os doy en este instante mi bálsamo, mi fuerza y mi caricia.

2. Yo soy vuestro Cirineo, ya que en la Tierra cuando el peso de mi cruz se hizo agobiante, hubo un hombre con piedad en su corazón que me ayudó a compartir mi carga.

3. Aquí me tenéis, presto a acudir en vuestro auxilio cuando caigáis en el camino, para dar fuerza a vuestro espíritu y levantarlo a continuar la jornada.

4. Paso a paso os vais acercando al calvario de vuestra vida en la Tierra, donde vuestro espíritu habrá de decirme: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, ya todo está consumado”.

5. Bienaventurados los que al llegar esa hora y pronuncien esas palabras hayan dejado concluida su misión, porque será grande su paz y su gozo.

6. Quiero que todos alcancéis esa cumbre, no importa que lleguéis destrozados y sin bienes materiales, allí sentiréis como nunca lo habíais sentido mi presencia y mi misericordia.

7. Allí espero al hombre, allí espero a la mujer, a los padres, a las madres, a todos los que al mundo llegaron con misiones que cumplir.

8. ¿Queréis llegar a la cima? Confiad en Mí que soy vuestro destino, aceptad con amor las pruebas, acatad mi voluntad sea cual fuere, con la sonrisa en los labios, con la fe y la resignación en vuestro corazón.

9. No olvidéis que soy Omnipotente y Omnipresente, para que la duda o la debilidad no vayan a haceros caer en tentación.

10. A veces, cuando lloráis en el mundo y pensáis que Yo habito en el Cielo donde todo es felicidad del espíritu, dudáis de mi amor, porque no concebís que el Padre goce, mientras millones de sus criaturas sufren hasta la muerte en la Tierra. Es que no queréis comprender que mi dicha no será absoluta hasta que el último de mis hijos se halle en la Tierra de Salvación.

11. Si soy vuestro Padre, pensad que necesariamente tengo que sentir lo que los hijos sientan, sólo así comprenderéis que mientras cada uno de vosotros sufre y siente su propio dolor, mi Espíritu Divino sufre con el dolor de todas mis criaturas.

12. Como una prueba de esta verdad vine al mundo a hacerme hombre y a cargar una cruz que representó todo el dolor y el pecado del mundo. Y si en cuanto hombre cargué sobre mis hombros el peso de vuestras imperfecciones, y si sentí todo vuestro dolor, ¿podría en cuanto Dios mostrarme insensible ante las penas de mis hijos?

13. En mi Espíritu existe un himno cuyas notas nadie ha escuchado, nadie lo conoce en el Cielo ni en la Tierra. Ese canto será escuchado en todo el Universo cuando el dolor, la miseria, las tinieblas y el pecado hayan quedado extinguidos. Aquellas divinas notas encontrarán eco en todos los espíritus, uniéndose el Padre y los hijos en ese canto de armonía y felicidad. Yo os digo en verdad, que hasta las piedras hablarán cuando esa armonía ilumine la vida de mis hijos muy amados.

14. Seguid acrisolando vuestro espíritu, seguid evolucionando y perfeccionándolo, llevando siempre vuestra fe encendida como flama inextinguible.

15. Debo deciros que mientras habitéis en la Tierra, debéis luchar por hacer lo más amable posible vuestra existencia en ella, no es forzoso llorar, padecer y sangrar infinitamente para poder merecer la paz en el Más Allá.

16. Si pudieseis transformar esta Tierra, de Valle de lágrimas en un mundo de felicidad, donde os Amaseis los unos a los otros, donde os preocupaseis por practicar el bien y vivir dentro de mi Ley, en verdad os digo, que esa vida sería ante Mí, más meritoria aún y más elevada que una existencia de sufrimientos, vicisitudes y lágrimas por mucha conformidad que tengáis para sufrirla.

¿Cuándo llegaréis a unir la vida espiritual con la vida humana, de tal manera que no miréis límites entre una y otra? ¿Cuándo haréis de vuestra existencia, una sola vida, apartando la idea de la muerte, para penetrar en la eternidad? Esa luz será en los hombres hasta que la espiritualidad florezca en el mundo.

17. La luz de mi palabra viene en este tiempo a salvaros de las tinieblas del materialismo en que se han sepultado los espíritus, tinieblas que no les dejan mirar la verdad aunque la tengan cerca y la lleven dentro.

18. El Tercer Tiempo es con vosotros y de ello pruebas y señales están dando a los hombres y aún mayores las seguirá dando, como si fuese una inmensa campana echada a vuelo para despertar a vivos y a muertos.

19. Orad, observad, meditad, dejad que mi inspiración os guíe, la reconoceréis siempre que os sintáis impulsados al bien y a la elevación, cuando de vuestro espíritu se eleve la salutación a su Creador.

20. “Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

21. Pueblo bendito, escogido por mi caridad, os he entresacado en estos tiempos de perversidad, de confusión y de dolor, para reuniros en una familia y formar entre los pueblos de la Tierra, el pueblo de paz.

22. Vivís tiempos de caos. Solamente aquéllos que logren espiritualizarse en estos tiempos de prueba, podrán sobrevivir al dolor, a la confusión, a la tempestad que se avecina. Sólo aquéllos que se eleven por encima de todas las vanidades materiales, de las miserias humanas, podrán resistir con serenidad y calma el caos universal y serán como náufragos en medio del océano que logren asirse a un madero, que será la fe en mi amor.

23. Para ese tiempo os estoy preparando. Por eso os estoy enseñando a imitarme, mas no es mi voluntad que seáis los únicos que practiquéis mi Doctrina, quiero que las virtudes de vuestro corazón, vuestras palabras y obras, atraigan a todos los corazones que han de llegar a Mí para recibir mi enseñanza en este tiempo, para que el pueblo se multiplique en número, en fuerza y en elevación entre la humanidad.

24. Mas, ¿cuál es ese caos, esa tempestad, esa prueba que se avecina? Son las heces del cáliz de amargura que no ha bebido aún la humanidad. Es menester que el hombre, que ha preparado ese cáliz con sus hechos a través de los tiempos, lo apure hasta la última gota, para que conozca su propia obra y su fruto.

25. Pueblo bendito: Esos hombres que se levantan llenos de grandeza y predominio en las naciones, en los pueblos de la Tierra, son grandes espíritus revestidos de potestad y poseedores de grandes misiones y aún así, no se hallan al servicio de mi Divinidad; no han puesto su grandeza y sus dones al servicio del amor y de la caridad; han formado su mundo, su ley y su trono; sus vasallos, sus dominios y todo cuanto ellos pueden ambicionar. Mas cuando sienten que el trono se estremece ante las pruebas, cuando sienten que se acerca la invasión de un enemigo poderoso, cuando contemplan en peligro sus caudales y sus nombres, se levantan con toda su fuerza, llenos de grandeza, de vanidad terrestre, de odio y mala voluntad y se lanzan en contra del enemigo, no importándoles si su obra, su idea, va dejando tras de sí tan sólo la huella del dolor, de la destrucción y del mal. Buscan solamente la destrucción del enemigo, erigir un trono mayor, para tener mayor dominio sobre los pueblos, sobre las riquezas, sobre el pan de cada día y sobre la misma vida de los hombres.

26. Yo os estoy preparando para que seáis mis soldados, mas no los que causen la destrucción ni el mal, no soldados del odio y la perversidad, de las tinieblas ni de la codicia, sino soldados de la espiritualidad, de la fraternidad, del amor, de la mansedumbre y de la caridad. Os levantaréis llenos de fuerza y de confianza en Mí, que soy vuestro ideal, llenos de confianza en vuestras armas que son la verdad y la justicia. Os estoy preparando para que desde ahora podáis luchar contra aquel enemigo, que también es poderoso, pero que no lo es más que vosotros.

27. El día en que despertéis a la espiritualidad, llegaréis a la comprensión de que las tinieblas son débiles ante la luz, el odio es un átomo frente a la fuerza irresistible del amor y ese átomo se desvanece al contacto de la verdadera caridad. El materialismo se empequeñece ante los dones del espíritu. Lo material es pasajero y lo espiritual tiene vida eterna.

28. Vosotros estáis formando el pueblo espiritualizado y capacitado para apartar la confusión del mundo, para desmaterializarlo y desfanatizarlo con vuestro buen ejemplo, con los buenos pensamientos, palabras y obras que desde ahora estáis practicando.

29. Si los hombres os preguntan acerca de enseñanzas que no habéis oído de Mí, o que no habéis alcanzado a comprender, Yo hablaré por vuestro conducto y sorprenderé a los hombres, a los sabios, a los teólogos, al engrandecido, al mandatario y al juez, a los maestros de la Tierra.

30. Haré que mi Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, penetre por doquier, como el aire penetra en todo lugar, como la luz que disipa toda tiniebla para iluminar al mundo. Así se esparcirá mi Obra, así se extenderá mi Doctrina: Penetrará en toda secta, en toda institución, en toda congregación humana, en todo corazón y en todo hogar. Cruzará por los caminos, atravesará los desiertos y mares, y llenará este mundo porque la Tercera Era, la Era de la Luz, ha llegado para toda la humanidad.

31. En todos los tiempos he humanizado mis manifestaciones. Recordad que en el Primer Tiempo escogí a Moisés para comunicarme con vosotros. Él fue mi portavoz y mi emisario, le llamé al monte y le dije: “Moisés, inclina tu faz porque no podrás mirarme, ve y di a tu pueblo que Yo soy su Señor y su Dios; que soy el Dios de sus padres y es mi voluntad se limpien por dentro y por fuera, para que sean dignos de recibir mis mandatos, mi Ley, mis preceptos”. Por conducto de Moisés me manifesté como Padre, como Ley y como Justicia. Por su conducto me comuniqué con mi pueblo escogido. Por aquel varón hice llegar mis mandatos a todo corazón.

32. En el Segundo Tiempo, quise estar más cerca de vosotros. No fue mi voluntad divina que aquel pueblo me tomara solamente como un Juez inexorable. Quise sentir la caricia de mis hijos, de las criaturas hechas a mi imagen y semejanza. Y en un acto de amor y mansedumbre, el Padre se hizo hombre para enseñar la humildad que es grandeza del espíritu, el verdadero cumplimiento de las leyes, la vida dentro del amor; enseñar al hombre a luchar por un ideal justo, eterno y verdadero.

33. La Doctrina de Cristo, entregada como ejemplo, como un libro abierto para que la humanidad lo estudiara, no ha encontrado en ningún otro pueblo de la Tierra, en ninguna generación, en ninguna raza, nada semejante; porque aquéllos que se han levantado entregando preceptos de justicia o doctrinas de caridad, han sido enviados por Mí a la Tierra como precursores, como emisarios, mas no como Divinidad. Sólo Cristo vino entre vosotros como Divinidad. Él vino a entregaros la lección más clara y más grande que ha recibido el corazón del hombre.

34. Y ahora en este tiempo, pueblo amado, no he venido a hacerme hombre como en aquel Segundo Tiempo, pero me ha placido comunicarme con todas mis criaturas a través del entendimiento del hombre. Y aun en el Valle espiritual y en los espacios infinitos han sentido mi presencia divina. Porque en la Escala de Perfección hay muchos peldaños, en el Valle espiritual y en los espacios sin fin, hay muchos mundos. Y en verdad os digo: Siempre me he comunicado con todos; y según sea la escala espiritual, el mundo en que se encuentren, así ha sido mi manifestación entre ellos.

35. Hay quien me pregunta: “¿Por qué es que el Padre se comunica por el entendimiento del hombre, si el hombre es pecador, impuro y alberga bajas pasiones?” Y el Maestro os dice: Mi rayo es toda pureza y perfección, y aunque el Padre no se escandaliza del pecado del hombre, no puede entrar en contacto con lo impuro. Yo llego hasta la Conciencia del pedestal y es la Conciencia la que transmite mi luz, mi palabra y mi enseñanza al entendimiento del portavoz. Ya el pedestal, de antemano se ha elevado a Mí en un acto de amor, de temor, de preparación, para no mezclar las bajas pasiones y las tendencias de la carne, con la perfección de mis lecciones.

36. Mas pronto dejaré de comunicarme por el entendimiento humano, porque llegará el instante en que podáis hacerlo de espíritu a Espíritu. Entonces llegará también mi Rayo divino hasta vuestra Conciencia y allí escucharéis mi voz, recibiréis mis inspiraciones, mis profecías y mis mandatos. Hacia ello os voy conduciendo.

37. Yo os seguiré enseñando y perdonando, para que en los últimos instantes de mi comunicación por el entendimiento humano, podáis decirme: “Señor, cuán grande es nuestro pecado y nuestra maldad; lo hemos reconocido a tiempo, nos hemos depurado por dentro y por fuera, en nuestra vida espiritual y nuestra vida humana, y ahora llegamos ante vuestra misericordia infinita Amándonos los unos a los otros, amando todo lo creado, formando un solo cuerpo y una sola voluntad”.

38. Si a eso llegáis en 1950, el ojo pecador y no pecador me contemplará en todo mi esplendor, porque será el momento en que deis principio al cumplimiento de la Ley que os he confiado.

39. Sed firmes en el camino, pueblo, porque vuestro espíritu está cumpliendo una delicada misión en este planeta.

Solamente el que se purifique por el amor, el que practique mis leyes, puede dejar de venir a reencarnar en este planeta; mas aquél que en su presente reencarnación deje huella de sangre o de maldad, ése tiene que tornar a esta Tierra a reparar yerros, a reconstruir lo destruido, a dar vida a lo que dejó inerte, a perdonar a los que no perdonó. En una palabra: A restituir. Por eso mi amor infinito os dice: ¡Oh, peregrino incansable que ha tiempo venís caminando con la amargura en vuestro corazón! He aquí Al que viene a consolaros, Al que viene a fortaleceros, para que prosigáis la jornada hasta el fin.

40. Ha mucho tiempo que habéis iniciado este viaje y no es la primera vez que vengo a manifestarme en vuestro sendero. Mi caridad ha levantado al caído, sanado al enfermo y ha devuelto la vida al muerto. Mi voz de Padre, ha despertado al que duerme.

41. Con la Luz que irradia mi Espíritu sobre vosotros, se ilumina vuestro espíritu y contempla su pasado como el largo camino de expiación y evolución espiritual. También comprendéis la responsabilidad contraída con vuestro Maestro de ser los testigos fieles de mi enseñanza. Os he dicho que llegará el día en que de las sectas y religiones, vengan a interrogaros y escudriñaros y no quiero que os sorprendan torpes. Os encontrarán humildes, pero manifestando dentro de vuestra humildad mi sabiduría.

42. La humanidad os necesitará y vosotros que formáis espiritualmente el pueblo más antiguo de la Tierra, no ocultaréis los dones que os he dado, mostraréis el Libro que he abierto ante vosotros.

43. En cada tiempo, y desde el principio de la Creación, he hecho pacto con vosotros. Lo ofrecido por Mí os lo he cumplido fielmente, pero en verdad os digo: Mi pueblo ha faltado siempre a sus promesas.

44. Seis veces he renovado este pacto con vosotros porque os amo y quiero vuestra salvación.

45. En los doce que escogí en el Segundo Tiempo, están representadas las virtudes y las flaquezas humanas. De sus virtudes me serví para ejemplo y estímulo de la humanidad y aproveché sus imperfecciones para daros grandes enseñanzas. La incredulidad de Tomás, representa al positivista, el que cree tan sólo en lo que palpa y ve.

46. Pedro representa al temeroso de los juicios de los hombres y Judas a los que ponen precio a los bienes del espíritu.

47. En este tiempo no vengo a daros las riquezas terrestres, ya os las di en otros tiempos. Ahora vengo a colmaros de sabiduría.

48. En todos los tiempos los hombres de ciencia han desmentido y combatido mis revelaciones y manifestaciones espirituales. Mas, Yo no combato la ciencia, porque Yo soy la Ciencia. Soy quien la inspira al hombre para el bien y recreo de él mismo. En verdad os digo, que quien toma la ciencia para causar males, ése no ha sido inspirado por Mí.

49. Reconoced por su esencia mi palabra, Yo soy la Vid, de ella estáis bebiendo el vino.

50. ¿Qué necesitáis para poder seguirme? Yo todo os lo daré. Edificando estoy un Santuario en vuestro corazón para morar siempre en él, pues mi palabra a través del portavoz humano dejará de escucharse y sólo vuestro espíritu la sentirá vibrar en lo infinito.

51. Bienaventurados aquéllos que tengan espiritualidad, porque sentirán mi presencia y serán los que, caminando entre miseria y lágrimas, lleven el consuelo y la salvación a esta humanidad.

52. Mi Rayo universal ilumina vuestro entendimiento y en esa luz que os baña, os sentís llenos de mi presencia. Los videntes contemplan con regocijo y palpan esa luz que envuelve a todo espíritu. Han visto un gran Libro, que muestro a Israel, en el que está contenida la lección y está abierto en el Sexto capítulo.

53. Habéis sentido muy cerca de vosotros el Reino, que os fuera prometido al oír mi palabra y ya presentís la dicha que os espera. Todos vuestros temores se disipan, porque empezáis a reconocerme como Padre; y al contemplar el cumplimiento de mis promesas que fueran dadas en otro tiempo al pueblo de Israel, al pueblo escogido, os llenáis de esperanza y empezáis a formar grandes propósitos de enmienda y acatamiento a mi Ley.

54. En mi nuevo advenimiento, me acompañan espíritus de gran luz, seres que os están anunciando la proximidad de mi Reino y preparando el corazón humano.

55. Vuestro mundo se ha iluminado con mi presencia; pronto penetraréis en una Era de renacimiento espiritual que os ha de llevar al resurgimiento de todas las virtudes y que ha de colocaros en planos superiores; mas así como he venido a vosotros, he llegado a otros mundos, en donde lucha y se perfecciona el espíritu y restituye con dolor. Entre esos mundos y el vuestro he venido a establecer alianza y amistad. Quiero que enlacéis vuestro pensamiento con los seres que los habitan, que dediquéis una oración que consuele e ilumine al espíritu atribulado de vuestros hermanos.

56. Así lograréis comprender que vuestra misión no está reducida tan sólo a ayudar a vuestros hermanos visibles, sino que hay seres que no conocéis, que no podéis palpar desde vuestra actual morada y que, sin embargo, están necesitados de vosotros.

57. Este mundo que hoy es vuestro hogar, donde habéis tenido mi manifestación clara, es propicio para que intervengáis ante Mí, orando por esos seres de que os hablo.

58. En cada Era me he manifestado lleno de sabiduría, de esencia, de amor. Vosotros habéis sido testigos de mis manifestaciones. ¿Quién ignora que Yo, Jehová, hablé al mundo desde sus primeros días? ¿Quién no sabe que vine en Jesús a daros mi enseñanza? Quiero que la humanidad sepa que hoy he venido a esclarecer y a explicar toda palabra y todo misterio que hubiese contenido el Libro de la Sabiduría eterna.

59. En vuestro continuo tránsito habéis sido protegidos por Mí; sois eternos viajeros y no sabéis el futuro que os espera. No adivináis cuándo se acerca la tempestad ni cuándo aparecerá el iris de la paz. Sólo Yo, que soy el que velo por vosotros, os anuncio, cuando estáis preparados, lo que ha de venir. Este Valle, que en algunas ocasiones ha sido propicio y amable para vosotros, también os ha sido hostil y os ha hecho derramar abundantes lágrimas, con las cuales habéis lavado y purificado vuestro espíritu.

60. Venid a Mí; estáis cansados del camino; venid bajo la sombra de este árbol, el cual se presenta ante vosotros lleno de misericordia y amor para todos mis hijos; y cuando hayáis descansado y todas vuestras penas se hayan aliviado, pensad en los que sufren y abogad por ellos. Mirad que Yo todo les puedo dar sin vuestra mediación, pero me place que se manifieste en el hijo el amor, la caridad y la misericordia, para llegar a compartir el dolor o la dicha de sus hermanos.

61. Vuestra existencia no tiene límite, el final de la carne no es el del espíritu, porque cuando ella baje a la tierra, éste le sobrevive y encuentra en su nueva vida infinitos motivos para luchar y seguir escalando. Es entonces cuando el espíritu, libre de la materia que lo ha estado oprimiendo, se liberta y encuentra un campo vasto donde aplicar sus dones y las virtudes que posee.

62. Cuando Jesús expiró en la cruz, se borró de vuestra mente la figura del hombre y me concebisteis infinito, capaz de penetrar en todas las moradas, para abarcar con mi amor al Universo.

63. Contemplaos todos como iguales, amaos fraternalmente, porque después de 1950 desaparecerán de entre vosotros los cargos, no habrá Guías ni Portavoces, Columnas o Videntes, Facultades o Plumas de Oro, ni Piedra Fundamental, ya no habrá distinciones; para ser grandes me basta veros preparados aún cuando no hayáis tenido cargos, para que Yo derrame mi inspiración por vuestro conducto y por ella os guiéis.

64. No sólo los que han llevado esos cargos son los que están capacitados para desempeñar grandes misiones. Quiero que todos sirváis a esta causa y que en cada uno de vosotros lleguen a estar encerrados todos los cargos, para que os sintáis responsables de mi Obra.

65. Mi palabra dejará de materializarse y con ello alcanzaréis mayor espiritualidad, porque entonces me buscaréis en el infinito elevando vuestro pensamiento; buscaréis agradarme ejecutando obras meritorias, y eso os dará mayor progreso espiritual.

66. Quiero que os miréis como verdaderos hermanos, que viváis unidos, para que lleguéis a sentiros más próximos los unos a los otros, para que estéis más cerca de Mí. Los que hayáis alcanzado mayor comprensión de mi Obra, enseñad a vuestros hermanos, a todos aquéllos que van dando sus primeros pasos. Daos la mano, protegeos los unos a los otros. Esta es mi voluntad.

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