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Mensaje de María 12

1. Heme aquí en Espíritu. Vengo a traeros el mensaje de amor que esperáis de Mí.

2. El corazón de las madres llora, conmovido ante la presencia de María.

3. Bienvenidas, madres que experimentáis satisfacción por haber formado una familia. Madres que lloráis la ausencia de algún hijo, a veces buscándolo en el espacio, en las noches silenciosas, ascendiendo a las alturas por medio del pensamiento; a otro en la oscuridad del abismo hasta donde descendéis, llamándole. Vosotras tenéis el secreto de la redención por amor. Sois guía y faro luminoso para vuestros hijos; sois las mensajeras e intermediarias entre el Cielo y la Tierra. En vuestro corazón puso Dios ternura, para que la derraméis en todos los que os rodean.

4. Madres felices, madres tristes, a vosotras dedico estas palabras; lo mismo a las que acompañan al hijo en el lecho del dolor, que a aquéllas que lloran porque el hijo sufre moralmente y también a las mujeres que sufren por el hijo en presidio. Mi consuelo desciende sobre todas las madres del mundo. Leer Más

Mensaje de María 11

1. Mi bendición sea con vosotros.

2. Os preparáis para recibir la palabra maternal y Yo desciendo llena de amor para escuchar la voz de vuestro corazón y consolaros en vuestras tribulaciones.

3. Estáis ya en el Tercer Tiempo y la Luz del Espíritu Divino brilla sobre cada uno de vosotros; habéis leído en el Gran Libro de la Enseñanza y saboreado los frutos más dulces del amor del Padre. Aún son pocos los que poseen este privilegio, después vendrán grandes multitudes en busca de Su palabra. Él os invita a orar y practicar sus enseñanzas sin imponer su Ley, para que el hijo, por méritos propios, se eleve buscando su perfeccionamiento.

4. Mi Espíritu está en el Padre y mi voluntad es la suya. ¿Qué secreto puede haber entre el Padre y la Sierva? He venido en el Tercer Tiempo en su Nombre, a consolar y aconsejar a la humanidad. Leer Más

Mensaje de María 10

1. Varones y mujeres que formáis el nuevo pueblo del Señor: Soy la Madre que se acerca a vosotros a consolaros y a daros fuerza en las vicisitudes de la vida.

2. Hijos míos: Ya empezáis a sentir la nostalgia por vuestra patria espiritual, después de buscar en vano la paz perfecta en esta Tierra. Lleváis la cruz del dolor y os preguntáis por qué no habéis llegado aún a la Tierra Prometida. Yo os digo, que ya no está lejos la hora en que miréis aparecer las primeras luces de la Gran Ciudad. Por ahora tenéis el mensaje de vuestro Maestro, quien viene a enseñaros a recobrar los dones que forman vuestra heredad, para que volváis a Él, después de haber puesto en práctica sus lecciones. Leer Más

Mensaje de María 9

1. He venido a cultivar el jardín que forman vuestros espíritus; mi cuidado no permitirá que se marchite. Cuando deis frutos de amor, alimentaréis a aquellos que ahora se sienten alejados de la fuente de vida.

2. Por vosotros, que os habéis preparado para escuchar el Concierto que el Señor ha venido a brindaros, alcanzarán gracia las generaciones venideras, así como el mundo presente.

3. Tomad las enseñanzas del Maestro y dejad que su esencia os alimente; penetrad en Su palabra y comprended su significado, para que después forméis el propósito de practicar, obedecer y honrar esta Doctrina. Leer Más

Mensaje de María 8

1. Os bendigo y preparo para que recibáis mis palabras como rocío fecundo. No faltéis a la fe, no os desalentéis. Si una pena grande aflige a vuestro espíritu, aceptad vuestro cáliz de amargura que ello os traerá siempre un beneficio. ¡Cuántas veces el dolor os ha salvado de un gran peligro, os ha resuelto un problema en vuestra vida!

2. Todo ha sido dispuesto por el Padre que rige y gobierna los destinos. Por eso no temáis al dolor, recibidlo con amor, así como recibís la dicha o la paz.

3. Orad y meditad, para que caminéis confiados y seguros. No quiero que busquéis los placeres ficticios, confundiéndolos con el verdadero goce espiritual. Conoced el valor de unos y otros para que toméis lo que os sea benéfico. Leer Más

Mensaje de María 7

1. He aquí a vuestra Madre Espiritual. Me habéis llamado y os he hecho sentir mi calor y mi ósculo de paz.

2. Habéis soportado los sufrimientos de la vida y a pesar de ellos permanecéis fieles a mi amor.

3. Yo estoy con todos, a nadie excluyo de mi protección, pero aquellos que me buscan ven su sendero libre de tropiezos, pues la luz de la fe ilumina su camino.

4. Donde está la presencia del Señor, ahí estoy Yo, porque soy en Él. Su Espíritu y el Mío son uno solo. Leer Más

Mensaje de María 6

1. Mi voz maternal os acaricia. Seguid mis pasos, venid por mi huella y llegaréis al Seno espiritual de vuestro Padre.

2. Yo estuve al lado del Maestro desde su nacimiento en cuanto hombre hasta que expiró en la cruz. Su amor y el mío, unidos, forman un solo Ser que vela por vosotros. Estad Conmigo y estaréis con Él, como Juan, el discípulo amado que acompañó a la Madre hasta el pie de la cruz, donde recogió del Maestro una postrer mirada y su última palabra. Venid Conmigo y os acercaré a la presencia del Señor, para que también vosotros recibáis sus preciosos dones.

3. Nada os pido para Mí, sino para vosotros. Mi dicha es que haya alegría y paz en vuestro espíritu.

4. El Padre me envió en aquel tiempo a la Tierra a traeros la esencia de Su ternura celestial; concedió a mi Espíritu encarnarse en una criatura llena de gracia como fue María, para entregar por su conducto mi mensaje maternal. El Corazón de la mujer en quien tomé forma humana, sumisa siempre a la voluntad del Señor, jamás flaqueó ante las pruebas por las que tuvo que pasar. Leer Más

Mensaje de María 5

1. Vengo ahora entre nubes, en Espíritu. Si en aquel tiempo el Eterno dispuso que mi Seno fuese el santuario donde el Verbo tomó carne para hacerse hombre, ahora ofrezco al mundo mi regazo maternal, en el cual estará a salvo.

2. Mujeres que vais llorando por el camino de la vida: Vuestras oraciones son flores que regáis con lágrimas para ofrecérmelas. ¿No sentís mi mano acariciándoos, secando vuestro llanto y apartando abrojos de vuestro camino?

3. Madres: ¡Cómo os acordáis de Mí cuando veis padecer a vuestros hijos! ¡Cómo me buscáis cuando ellos os causan dolor! Leer Más

Mensaje de María 4

1. María, vuestra Madre, va a hablaros de cómo fue Jesús en la Tierra.

2. Él fue humilde, todo amor, comprensión y caridad; su mirada era dulce, sus manos suaves. Era semejante a un lirio. Su voz acariciaba y su palabra iluminaba como estrella. Era como un bálsamo, como un arrullo de paloma. Hablaba siempre del Reino de su Padre, de cosas bellas y buenas, y los hombres y los niños le escuchaban transportados a un mundo superior.

3. Su protección era la de un amante Pastor y su enseñanza la del mejor de los maestros. Los niños lo amaban, gozaban cuando la mano de Jesús se posaba sobre sus cabezas, y en su faz dejaban ver la felicidad cuando eran mirados por Él. ¡Cuánto amor a los hombres! ¡Cuánto amor a los niños! Cuando éstos se acercaban a Mí, me decían: Buscamos a nuestro amigo Jesús. ¡Cuántas cosas bellas contemplaron mis ojos! ¡Cuánta alegría experimenta mi Espíritu por haber sido la Madre de Jesús! Leer Más

Mensaje de María 3

1. El Señor os ha dado los atributos espirituales que os hacen semejantes a Él: La sabiduría y el amor, la fortaleza y la justicia.

2. Todo aquel que manifieste estas facultades, le representa y honra, desde el más humilde hasta el más esforzado de sus discípulos.

3. Vosotros, que habéis sido guiados por la luz de esta Enseñanza, amadle y reconocedle, sin pedirle que disminuya vuestra purificación o cambie el derrotero que os ha señalado, porque Él es sabio y justo en sus determinaciones y en sus leyes de amor.

4. Felices vosotros que al nacer traéis el conocimiento de la Ley divina, porque de otra manera ignoráis vuestra misión; no alcanzaríais a penetrar en el sentido de la vida ni sabríais de dónde habéis venido y a dónde vais. Mas la luz y los dones que poseéis os hablan de vuestro origen y os enseñan a aplicaros en beneficio propio y de vuestros hermanos. Leer Más

Mensaje de María 2

1. Nuevamente me encuentro entre vosotros para manifestaros mi ternura y traeros el recuerdo de mi Hijo amado.

2. Bienvenidos seáis, discípulos del Maestro, os saludo en el nombre de mi Hijo que me encomendó en la cruz ser vuestra Guía y os bendigo en el nombre del Espíritu Santo.

3. Mi gozo es grande entre vosotros. Me llamáis Intermediaria e Intercesora, y así es. El Señor recibe vuestras obras y oraciones a través de mi Espíritu y por mi conducto os envía presentes de caridad y amor.

4. No vengo a daros una doctrina, sólo deseo haceros sentir mi calor, consolaros y daros valor en vuestra caminata.

5. Siempre que el Maestro os da Su palabra estoy presente, como en aquel tiempo, en que me fue dado estar cerca de Jesús cuando enseñaba a las multitudes. Leer Más

Mensaje de María 1

1. El Espíritu de María es con vosotros.

2. Mi presencia invisible, sentida por quienes han sabido prepararse espiritualmente, es verdadera. Me place visitar a mi pueblo mariano, para que sienta cerca de su corazón mi presencia, para que escuche mi voz maternal con el amor y confianza con que el niño suele oír los relatos que su madre le hace.

3. Escuchad: En aquel tiempo, oculta entre las montañas de Galilea, existía una aldea llamada Nazaret, formada de casas humildes en las que reinaba la tranquilidad, la sencillez y la paz. Allí, ignorada y silenciosa, en espera de Su misión, vivía una doncella que era el tesoro de sus padres.

4. Me llamaron María, que significa Señora, y desde mi niñez supe que mi destino en el mundo era el de servir al Padre como la más humilde de sus siervas. Durante mi infancia pasé muchas horas entregada a la oración y a la meditación, en dulces éxtasis que daban fuerza a mi Corazón de mujer para poder resistir los trances que me aguardaban. Pero también, como todos los niños, supe de los juegos infantiles, porque siempre he amado a la niñez. Leer Más

Ley y Doctrina

Quinto Libro

Capítulo 6

Ley y Doctrina

Come miel, hijo mío, porque es buena. Panal de miel es dulce a tu paladar. Pues sábete que así será la sabiduría para tu alma, y si la hallas, hay un mañana, y tu esperanza no será aniquilada. Proverbios 24:13-14

La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericordia del Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño. Eclesiástico 18:13

Los judíos, asombrados, decían: “¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?” Jesús les respondió: “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Dios o hablo yo por mi cuenta. El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le ha enviado, ese es veraz; y no hay impostura en él”. Juan 7:15-18

Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ése posee al Padre y al Hijo. 2 Juan 1:9 Leer Más

A las mujeres

Quinto Libro

Capítulo 5

A las mujeres:

Es grande la misión espiritual de la mujer, es delicado su corazón, su mente, su seno, todas sus fibras son delicadas. Sólo así puede ser capaz de desempeñar su misión tan alta y beber su cáliz tan amargo. 8-240-3

Corporalmente son distintos el hombre y la mujer, pero espiritualmente son iguales. Todos son espíritus que luchan por su perfección. 8-240-4

Yo he colocado a la mujer a la diestra del hombre para endulzar su existencia, para llenarla de encanto. 8-240-5

Es el hombre en la vida de la mujer, escudo, guardián; su señor, porque en él he puesto mi luz, mi Ley, mi fuerza. 8-240-6

Igualmente, vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos para que, si incluso algunos no creen en la Palabra, sean ganados no por las palabras sino por la conducta de sus mujeres, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa. Que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados, joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena: Esto es precioso ante Dios. Así se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sumisas a sus maridos; así obedeció Sara a Abraham, llamándole señor. De ella os hacéis hijas cuando obráis bien, sin tener ningún temor. 1 Pedro 3:1-6 Leer Más

A los varones

Quinto Libro

Capítulo 4

A los varones:

¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues, la lección de Sadday! Job 5:17

Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahvéh, a quien instruyes por tu ley, (Salmos 94,12)

La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años; la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada. Sabiduría 4:8-9

No quiero que infrinjáis la Ley; a los unos os han sorprendido las tinieblas y esto os ha acontecido, porque no habéis querido escuchar mi voz de Pastor que con tanto amor os llama. 12-348-36

Pensad, varones, que muchas veces habéis sido vosotros los que habéis hecho caer en vuestras redes a mujeres virtuosas, buscando en ellas las fibras sensibles y débiles. Y esos espejos que fueron limpios y que hoy se encuentran empañados, debéis hacer que reflejen nuevamente la claridad y la belleza de su espíritu. 8-235-18 Leer Más

Israel, el Fuerte en la Ley

Quinto Libro

Capítulo 3

Israel, el Fuerte en la Ley:

Y habiéndose quedado Jacob solo, estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba. Pero viendo que no le podía, le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur de Jacob mientras luchaba con aquél. Este le dijo: “Suéltame, que ha rayado el alba”. Jacob respondió: “No te suelto hasta que no me hayas bendecido”. Dijo el otro: “¿Cuál es tu nombre?” “Jacob”. “En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido”. Jacob le preguntó: “Dime por favor tu nombre”. “¿Para qué preguntas por mi nombre?” Y le bendijo allí mismo. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): “He visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva”. Génesis 32:25-30

Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que os hagáis fuertes y lleguéis a poseer la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión, y para que prolonguéis vuestros días en el suelo que Yahvéh juró dar a vuestros padres y a su descendencia, tierra que mana leche y miel. Porque la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión no es como el país de Egipto del que habéis salido, donde después de sembrar había que regar con el pie, como se riega un huerto de hortalizas. Sino que la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión es una tierra de montes y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo. De esta tierra se cuida Yahvéh tu Dios; los ojos de Yahvéh tu Dios están constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina. Deuteronomio 11:8-12 Leer Más

De la obediencia

Quinto Libro

Capítulo 2

De la obediencia:

Samuel respondió: «¿Se complace tanto el Señor en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a sus palabras? La obediencia vale más que el sacrificio, y la docilidad más que las grasas de los carneros. I Samuel 15:22

Purificados por la obediencia a la verdad con el fin de llegar a una fraternidad sincera, amaos entrañablemente unos a otros. I Pedro 1:22

De obediencia os he hablado para que todos vuestros actos estén sujetos a una voluntad perfecta como es la mía y cumpliendo con ella nunca erréis el camino. 9-275-24

Quien se aparta de la Ley espiritual, que es Ley superior, cae bajo el dominio de las leyes inferiores o materiales, de las que también poco saben los humanos. Mas quien obedece y permanece en armonía con la Ley suprema, está por encima de todas las reglas que vosotros llamáis naturales, y siente y comprende más que el que sólo posee conocimientos que ha encontrado en la ciencia o en las religiones. 1-24-42

En verdad os digo, que no debe ser sólo el dolor el que os acerque a Mí, sino la obediencia a mi Ley, vuestras buenas obras. 11-336-72 Leer Más

De la desobediencia

Quinto Libro

Capítulo 1

La Ley y su cumplimiento

 

De la desobediencia.

Temamos, pues; no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros parezca llegar rezagado. También nosotros hemos recibido una buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no aprovechó nada a aquellos que no estaban unidos por la fe a los que escucharon. De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído, según está dicho: “Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso!” Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del mundo, pues en algún lugar dice acerca del día séptimo: Y descansó Dios el día séptimo de todas sus obras. Y también en el pasaje citado: “¡No entrarán en mi descanso!” Por tanto, quedando en claro que algunos han de entrar en él, y que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia, vuelve a señalar un día, hoy, diciendo por David al cabo de tanto tiempo, como queda dicho: “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…” Porque si Josué les hubiera proporcionado el descanso, no habría hablado Dios más tarde, de otro día. Por tanto es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. Pues quien entra en su descanso, también él descansa de sus trabajos, al igual que Dios de los suyos. Esforcémonos, pues, por entrar en ese descanso, para que nadie caiga imitando aquella desobediencia. Hebreos 4:1-11

Cuando veáis el resultado de vuestras desobediencias, de vuestras profanaciones, de vuestra vanidad y falta de caridad y estéis bebiendo un cáliz de amargura, opuesto por completo al que Yo vine a ofreceros, será cuando exclaméis convencidos: “¡En el reclamo del Maestro había verdad y justicia!” 10-284-55 Leer Más

Ley y Conciencia

Libro Cuarto

Capítulo 7

Ley y Conciencia:

Bendigo a Yahvéh que me aconseja; aun de noche mi Conciencia me instruye. Salmos 16:7

Digo la verdad en Cristo, no miento, mi Conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. Romanos 9:1

Aunque a mí lo que menos me importa es ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano. ¡Ni siquiera me juzgo a mí mismo! Cierto que mi Conciencia nada me reprocha; mas no por eso quedo justificado. Mi juez es el Señor. 1 Corintios 4:3-4

No me refiero a tu Conciencia, sino a la del otro; pues ¿cómo va a ser juzgada la libertad de mi Conciencia por una Conciencia ajena? Si yo tomo algo dando gracias, ¿por qué voy a ser reprendido por aquello mismo que tomo dando gracias? 1 Corintios 10:29-30

Vosotros que me estáis oyendo, me preguntáis: “Maestro, ¿cómo puedo saber lo que es bueno y lo que es malo?” A lo cual os respondo: Yo soy la Justicia divina y como justicia me manifiesto en cada uno de vosotros por medio de la Conciencia que es Luz de mi Espíritu Divino. Esa es la voz de Dios dentro del hombre, y como en el hombre existen facultades que lo capacitan para interpretar y entender esa voz, sus llamadas y sus juicios, no podrá justificar que no conoce el camino del bien, que es la Ley del amor y la justicia. ¿Cuáles son esas facultades o atributos que permiten al hombre escuchar la voz de su propio guía y juez? La intuición, la razón, los sentimientos. 8-233-8 Leer Más

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