A los varones

Quinto Libro

Capítulo 4

A los varones:

¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues, la lección de Sadday! Job 5:17

Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahvéh, a quien instruyes por tu ley, (Salmos 94,12)

La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años; la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada. Sabiduría 4:8-9

No quiero que infrinjáis la Ley; a los unos os han sorprendido las tinieblas y esto os ha acontecido, porque no habéis querido escuchar mi voz de Pastor que con tanto amor os llama. 12-348-36

Pensad, varones, que muchas veces habéis sido vosotros los que habéis hecho caer en vuestras redes a mujeres virtuosas, buscando en ellas las fibras sensibles y débiles. Y esos espejos que fueron limpios y que hoy se encuentran empañados, debéis hacer que reflejen nuevamente la claridad y la belleza de su espíritu. 8-235-18

¿Por qué hoy despreciáis a las mismas que ayer indujisteis a la perdición? ¿Por qué os quejáis de la degeneración de la mujer? Comprended que si vosotros os hubieseis conducido por el camino de mi Ley, que es Ley del corazón y de la Conciencia, del respeto y la caridad, amándola con el amor que eleva y no con la pasión que envilece, no tendríais por qué llorar y quejaros, y ellas no hubieran caído. 8-235-19

El hombre busca y exige en la mujer virtudes y hermosura. Mas, ¿por qué exigís lo que no merecéis? Veo que os creéis aún con grandes méritos, a pesar de estar escasos de ellos. Reconstruid con vuestras obras, palabras y pensamientos lo que habéis destruido, dando a la honestidad, a la moral y a la virtud el valor que tienen. 8-235-20

Si así lucháis varones, habréis ayudado a Cristo en su Obra de Salvación y vuestro corazón gozará cuando contempléis los hogares honrados por buenas esposas y dignas madres. Vuestra alegría será grande cuando miréis que la virtud retorna a aquéllas que la habían perdido. 8-235-21

La redención es para todos. ¿Por qué no ha de redimirse hasta el más pecador? Por eso os digo, varones: Trabajad Conmigo para salvar a las que habéis llevado a la perdición, alentándolas con la luz de mi Doctrina; haced llegar a su mente y corazón mis pensamientos amorosos; llevadles mis mensajes hasta las mismas prisiones y hospitales, aún a los lugares del fango, porque ahí, ellas llorarán de arrepentimiento y de dolor por no haber sido fuertes cuando el mundo con sus tentaciones las arrastró hacia la perversión. 8-235-22

Toda mujer fue niña, toda mujer fue virgen, por lo tanto podríais llegar a su corazón por el camino de la sensibilidad. 8-235-23

De los hombres que no han mancillado esas virtudes, me serviré para confiarles esta tarea, recordad que os he dicho, que por vuestras obras seréis reconocidos. 8-235-24

Dejad que el espíritu hable a través de la materia. 8-235-25

Mas a quienes no han sabido respetar las gracias depositadas por Mí en ese ser, les digo: ¿Por qué decís que amáis, cuando no es amor lo que sentís? ¿Por qué procuráis que caigan otras y nada os detiene? Pensad, ¿qué sentiría vuestro corazón si lo que hacéis con esas flores deshojadas lo hiciesen con vuestra madre, con vuestra hermana o con la mujer amada y, por lo tanto, respetada? ¿Habéis pensado alguna vez en las heridas que causasteis a los padres de aquéllas a quienes cultivaban con tanto amor? 8-235-26

Preguntad a vuestro corazón en un recto examen a la luz de la Conciencia, si se puede recoger lo que no se ha sembrado. 8-235-27

¿Cómo preparáis vuestra vida futura si estáis hiriendo a vuestros Semejantes? ¿Cuántas serán vuestras víctimas? ¿Cuál será vuestro final? En verdad os digo, que tenéis muchas víctimas sacrificadas en el torbellino de vuestras pasiones, algunas que pertenecen a vuestro presente y las otras a vuestro pasado. 8-235-28

Quiero que el corazón y los labios que han sido un nido de perfidias y mentira, se conviertan en nido de verdad y de casto amor. 8-235-29

Iluminad el camino de los demás con la palabra y el ejemplo, para que podáis ser los salvadores de la mujer caída. ¡Ah, si cada uno de vosotros redimiese siquiera una! No os expreséis mal de esa mujer, porque la palabra ofensiva que hiere a una, herirá a todas las que la escuchan, porque desde ese instante también aquéllas tendrán que convertirse en malos jueces. Los actos y secretos de los demás, respetadlos, porque no os corresponde juzgarlos. Yo prefiero hombres caídos en el pecado para levantarlos, que hipócritas que aparentan pureza y sin embargo pecan. Prefiero un gran pecador pero sincero, a la pretensión de una falsa virtud. Si queréis engalanaros, que sea con las galas de la sinceridad. 8-235-30

De igual manera vosotros, maridos, en la vida común sed comprensivos con la mujer que es un ser más frágil, tributándoles honor como coherederas que son también de la gracia de Vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo. 1 Pedro 3:7

Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Colosenses 3:19

No tratéis mal a vuestra esposa, tened caridad, ella es parte de vosotros mismos, os he dicho Amaos los unos a los otros, empezad por vuestra propia familia porque así amaréis y comprenderéis a los demás. 8-235-33

Si encuentro apagado el fuego del hogar, llamaré al esposo y le diré: “¿Por qué no sois dulce y comprensivo? ¿Por qué no encendéis el fuego del amor que es la llama que da vida a vuestra unión?” Si le encuentro alejado de sus deberes, le sorprenderé diciéndole: “¿Por qué os habéis apartado del camino y habéis arrojado la cruz? ¿No tuvisteis valor para apurar las últimas gotas de acíbar que quedaban en el cáliz? Retornad al camino en que Yo os puse, sólo allí me encontraréis para premiar vuestra fe, vuestra obediencia y fortaleza”. 10-305-28

Varones: Os he concedido una heredad, una hacienda de la cual sois administradores, una mujer para que la améis, y sin embargo, ha llegado hasta Mí vuestra compañera, presentándome sus quejas y su llanto por vuestra incomprensión. Os he dicho que sois fuertes, que habéis sido formados a mi imagen y semejanza, mas no os he ordenado humillar a la mujer y hacer de ella vuestra esclava. Os he hecho fuertes para que me representéis en vuestro hogar, fuertes en la virtud, en el talento. Yo os he entregado como complemento de vuestra vida terrestre, como compañera a la mujer, para que en el amor de ambos, encontréis fortaleza para afrontar las pruebas y las vicisitudes. 1-6-61

Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestra esposa y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos. 5-130-55

Mi paz sea con vosotros.

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