Israel, el Fuerte en la Ley

Quinto Libro

Capítulo 3

Israel, el Fuerte en la Ley:

Y habiéndose quedado Jacob solo, estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba. Pero viendo que no le podía, le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur de Jacob mientras luchaba con aquél. Este le dijo: “Suéltame, que ha rayado el alba”. Jacob respondió: “No te suelto hasta que no me hayas bendecido”. Dijo el otro: “¿Cuál es tu nombre?” “Jacob”. “En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido”. Jacob le preguntó: “Dime por favor tu nombre”. “¿Para qué preguntas por mi nombre?” Y le bendijo allí mismo. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): “He visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva”. Génesis 32:25-30

Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que os hagáis fuertes y lleguéis a poseer la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión, y para que prolonguéis vuestros días en el suelo que Yahvéh juró dar a vuestros padres y a su descendencia, tierra que mana leche y miel. Porque la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión no es como el país de Egipto del que habéis salido, donde después de sembrar había que regar con el pie, como se riega un huerto de hortalizas. Sino que la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión es una tierra de montes y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo. De esta tierra se cuida Yahvéh tu Dios; los ojos de Yahvéh tu Dios están constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina. Deuteronomio 11:8-12

Mi paz sea con vos, pueblo de Israel. Pueblo que lleváis en el espíritu la Ley que Jehová os dio por conducto de Moisés; que tenéis escrita en vuestro espíritu la palabra de Jesús y que ya estáis recibiendo la revelación del Espíritu Santo. En verdad os digo, que sois los hijos de la luz y que por ningún motivo podréis perderos del camino. 9-268-51

Este Espíritu que sentís descender como luz a vuestra mente, es el del Padre, de Aquél que os reveló la Ley y que os dijo: “Yo soy Jehová, el que ha hecho los Cielos y la Tierra y todo lo creado”. Este Espíritu que llena de inspiración vuestro entendimiento y pone palabras de sabiduría en vuestros labios, es el de aquél Maestro que en la Tierra hizo obras poderosas y os legó la Doctrina del Amor. 9-268-52

Ahora vengo hacia los hombres para manifestarme a través de su Conciencia; vengo en la luz que ilumina las mentes, en el efluvio que sólo el corazón sabe sentir, en la esencia que es pan del espíritu. 9-268-53

En el Primer Tiempo di a un hombre el nombre de Israel, fue a Jacob, para que fuese el tronco de un pueblo que sería también llamado de la misma manera. Ese nombre fue espiritual, para que aquel pueblo quedase en la historia de la humanidad como un libro abierto ante el espíritu. 9-274-57

Aquel pueblo escuchó mi voz, manifestó dones inherentes al espíritu; recibió mi Ley por conducto de Moisés, fue sometido a pruebas muy grandes. No tuvo otra misión en la Tierra que la de manifestar delante de los pueblos gentiles, la existencia y la Ley del Dios viviente y verdadero. 9-274-58

Al formar este pueblo, tuve que doblegar los corazones de roca, tras los que ocultabais vuestro espíritu y fue mi palabra de amor la que os convenció. Luego os di armas, que son mis enseñanzas, para que en vuestra lucha vencieseis los obstáculos y os hice comprender que para llamaros hijos de Israel, es necesario practicar con pureza mi Doctrina y enseñar mi Ley sin alterarla. 1-5-51

He querido formar con vosotros un pueblo, una familia unida en mi Ley, que se ame entre sí, donde no exista la mala voluntad, para que sirváis de ejemplo a vuestros hermanos y seáis el cimiento de mi Santuario. 9-249-55

El ángel de Yahvéh llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos, y dijo: “Por mí mismo juro, oráculo de Yahvéh, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único, Yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la Tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz”. Génesis 22:15-18

Reside en esta tierra, y Yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abraham. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de que Abraham me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis preceptos y mis instrucciones”. Génesis 26:3-5

Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y vio que Yahvéh estaba sobre ella, y que le dijo: “Yo soy Yahvéh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la Tierra; y por tu descendencia. Génesis 28:12-14

Y a vosotros os digo, pueblo: ¿En quién he dejado mi Ley? ¿Acaso en manos de los pecadores empedernidos? La Ley está en vuestras manos. ¿Quién es entonces responsable de que mis mandatos no estén cumpliéndose todavía? ¡Israel! Y además os pregunto: ¿Por qué habéis convertido vuestra planta en parásito sobre la Tierra? ¿Por qué no os habéis levantado a cumplir los mandatos que os he entregado? ¿Por qué dejáis que el pecador siga su camino en desenfrenada carrera? ¿Por qué no lo acercáis a Mí con ese don de palabra que os he confiado y le habláis en mi Nombre? ¿Queréis que las tinieblas sigan cegando la pupila del hombre? ¿No sabéis que por vuestro conducto han de ser disipadas las tinieblas? 7-206-39

Pueblo amado, dejadme hacer mi voluntad. Someteos a mi Ley y os llevaré a la paz y gloria espiritual. Este es el destino de todas mis criaturas. Tomad vuestra cruz y seguidme. 8-237-55

En el tiempo en que Israel cruzaba el desierto en busca de la tierra prometida, fue la tribu de Leví la que enseñó al pueblo el culto y le recordó y ayudó a comprender la Ley divina. Ya establecidas las tribus en la tierra que habían conquistado con su fe y perseverancia, siguió siendo la tribu de Leví la que veló por la Ley. Mas han pasado los tiempos, el espíritu del hombre ha evolucionado y la Semilla divina que a Israel se le confió, llegó a muchos pueblos y ahora se encuentra diseminada en toda la humanidad. 4-93-42

Ese pueblo ha resurgido pleno de luz sobre la Tierra, para recibir en su espíritu las nuevas revelaciones que habrá de llevar a las naciones. Ved como ahora ya no es tan sólo la tribu de Leví la encargada de velar por la Ley divina, sino una multitud de espíritus a los que se unirán todos los que despierten con el anhelo de formar parte del pueblo de Dios. 4-93-43

Aquí están, conmovidos ante mi palabra, muchos de los que en aquel tiempo cayeron llenos de temor al escuchar la voz omnipotente de Jehová en el Sinaí; de los que habían dejado el cautiverio, las lágrimas y la humillación para levantarse en busca de la tierra de bendición y paz. Sus ojos se han abierto a una nueva luz que los hace mirar con claridad el camino recorrido por su espíritu hasta este tiempo. 4-93-44

Este pueblo también luchará por liberarse del nuevo faraón representado por el mundo que alimenta su idolatría, sus miserias y tentaciones. También cruzará el desierto en el que se sentirá solo y aislado de los demás, combatido por muchos de sus hermanos que tratarán de impedirle el paso, pero una vez que alcance la espiritualidad necesaria, oirá en lo más profundo de su ser la voz divina hablándole de la Ley de justicia y de amor; mas no será al corazón donde descienda esa luz sino directamente al espíritu. 4-93-45

Necesitáis ser un pueblo fuerte para que triunféis y nada os dará mayor fuerza, que el cumplimiento a mi Ley. 8-237-39

Muchas tentaciones, persecuciones y asechanzas vendrán sobre vosotros; habrá quienes se complazcan en sembrar de abrojos vuestro camino, pero de todo ello saldréis triunfantes si confiáis en Mí, si permanecéis unidos y si perseveráis en el cumplimiento de mi enseñanza. 8-237-40

Este pueblo irá aumentando día a día, mas si ahora os parecen grandes las multitudes que acuden a escuchar mi palabra, en verdad os digo, que resultarán pequeñas cuando las comparéis con las que habrán de congregarse después de mi partida, en el tiempo de vuestro testimonio. 8-237-41

Mas debo deciros que el rumor del nuevo pueblo del Señor, cundirá hasta que por vuestra unión y fraternidad os hagáis merecedores de los grandes prodigios y pruebas de poder que tengo reservadas a mi pueblo. 8-237-42

No exijo de vosotros ningún sacrificio, no exijo de vosotros la suma perfección, sólo espero el propósito inquebrantable de obedecer mis mandatos y un poco de caridad hacia vosotros y hacia vuestros hermanos, lo demás lo hago Yo; mas cuando hayáis dado con firmeza ese paso, entonces os pediré que deis uno mayor para que no os detengáis en el desierto, porque allí no es vuestra morada. Ya sabéis que en su evolución encontrará vuestro espíritu la Tierra bendita de Promisión, que es hacia donde dirijo vuestros pasos. 8-237-43

Hogares y familias de Israel: Cuando sintáis que la tentación se presenta en el seno de los vuestros, buscad la soledad, invocándome a Mí, diciéndome: “Maestro, dadnos vuestra fortaleza, dadnos vuestra espada y no dejéis que como padre desconozca a mis hijos; no permitáis que como esposo desconozca a mi compañera o como compañera desconozca a mi esposo”. ¡Yo oiré vuestra oración, os defenderé y os haré salir avante, porque esta es mi voluntad! 11-312-4

¡Oh, Israel amado! Id en ayuda de la humanidad. Preparad su sendero, fortificad su fe, llenad de esperanza su corazón. ¿Cómo podréis volver al camino a ese mundo lleno de confusiones, si él mirase en vosotros sus mismos errores e imperfecciones? Vos, párvulos, hablad íntimamente con vos mismos, examinaos, gobernad con amor la envoltura que os he dado, guiad sus pasos y formad de espíritu y materia, un solo cuerpo y una sola voluntad. Someteos a la Ley. Usad el libre albedrío para amar sin límite y haced una existencia útil y armoniosa. Cumplid con las leyes del espíritu y las del mundo, que ambas Yo las he dictado y son perfectas. 9-264-51

Venid a Mí, hombres y mujeres, ancianos y niños que os habéis convertido en mis testigos, en mis labriegos, venid y ante mi presencia divina desahogad todo el dolor de vuestro corazón, para que cuando hayáis arrojado en verdad hasta la última gota de dolor, cuando hayáis depositado en vuestro Padre el último aliento de tristeza y el último suspiro, quede solamente habitando en el fondo de vuestro corazón, la alegría, la paz, la serenidad, porque quiero que seáis el pueblo dueño de la serenidad que da la Conciencia por el deber cumplido y la esperanza en el nuevo tiempo preparado. 12-366-102

Vais a tener que enfrentaros a los débiles, a las múltiples víctimas de la desobediencia, de la profanación de muchos; porque vais a ser soldados de mi Obra entre vosotros y fuera de vosotros. 12-365-6

Encontraréis hombres que piensan diferente de vosotros, que sienten y viven en forma distinta y que además, sus costumbres, sus condiciones, sus leyes, sus doctrinas y sus ritos, tienen raíces muy profundas en su corazón. 9-260-49

Seréis testigos de las luchas de ideas y doctrinas, unas apegándose en parte a mi Ley, otras apartándose por completo de estos principios, Yo permitiré que se enfrenten unas a otras y luchen. 9-260-50

En esta contienda veréis a las grandes religiones usar más de la fuerza y la injusticia que del amor y la caridad. Veréis sus ambiciones por absorber a los débiles. 9-260-51

La derrota será en todos porque la verdad tiene sus propias armas para defenderse que están dentro de la misma verdad. Y cuando de los hombres surja esta pregunta: “¿En dónde está la verdad?” Responderéis vosotros: En el AMOR. 9-260-52

Israel, las grandes pruebas prestas están para ser entre la humanidad, porque los hombres así lo han querido, porque en su corazón aún está el propósito de destrucción y también han formado su propio dios en este mundo; mas antes de que el hombre haga su propia voluntad, el Padre se hará sentir nuevamente entre la humanidad. Vosotros, mi pueblo, os levantaréis para mostrar nuevamente el arca de salvación que es mi Ley, así como Noé habló a la humanidad de aquel tiempo. 9-259-48

Para que este pueblo se multiplique como se multiplicó Israel en el Egipto y para que otros pueblos se le adhieran, necesitáis dar pruebas de verdadera obediencia a mi Ley. Yo vengo a estimularos para que prosigáis en la jornada espiritual que os he confiado como misión; por lo que os digo, que es difícil que desmaye quien haya dejado penetrar mi palabra en su corazón, la haya analizado y comprendido. 9-264-2

Mas, ¿en dónde está aquel pueblo que venció al faraón y resistió las pruebas del desierto?; ¿en dónde están también aquellos que, después con su sacrificio vencieron imperios y reinados llevando como arma, la palabra de Jesús? En verdad os digo, que están en la Tierra, pero nuevamente he sido olvidado y mi Ley y mi Doctrina adulteradas. Entonces, a los espíritus que han sido fieles, humildes y abnegados, les he enviado nuevamente a la Tierra para que den testimonio de mi venida y de mi palabra; mas a este pueblo, en este tiempo, no lo he formado con una sola raza, ni en una sola nación, porque os he dicho que Israel, el pueblo de Dios, no está en la carne sino en el espíritu. 8-238-84

Ahora mi pueblo no sabe quién es, ni en dónde se encuentra, ni qué es lo que va hacer, pero cuando surjan por todo el mundo los Espiritualistas, predicando con palabras y dando testimonio con sus obras de luz que les inspira mi Doctrina, todos se identificarán, se reconocerán y finalmente se unirán formando así el nuevo pueblo de Israel, que será baluarte de la espiritualidad y el verdadero interprete de la Ley del Padre. 8-239-61

Vosotros daréis lo vuestro; lo que Yo os traje, o sea mis nuevas revelaciones. Porque la Ley no es nueva, es la misma que os di en los tiempos pasados, la herencia de la gran Verdad, la cual os he recordado, para que no equivoquéis el sendero. La Ley, pueblo amado, es la simiente del mundo del mañana. 10-283-53

Es esta palabra la Ley de Dios, la Ley perfecta del amor, de la justicia y de la paz, es asimismo el nuevo maná que os sustenta y que os permitirá llegar hasta la Nueva Jerusalén. 9-274-64

Mi paz sea con vosotros.

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