Mensaje de María 5

1. Vengo ahora entre nubes, en Espíritu. Si en aquel tiempo el Eterno dispuso que mi Seno fuese el santuario donde el Verbo tomó carne para hacerse hombre, ahora ofrezco al mundo mi regazo maternal, en el cual estará a salvo.

2. Mujeres que vais llorando por el camino de la vida: Vuestras oraciones son flores que regáis con lágrimas para ofrecérmelas. ¿No sentís mi mano acariciándoos, secando vuestro llanto y apartando abrojos de vuestro camino?

3. Madres: ¡Cómo os acordáis de Mí cuando veis padecer a vuestros hijos! ¡Cómo me buscáis cuando ellos os causan dolor!

4. Esposas: Cuando vuestro cáliz de miel se torna en copa de amargura, también buscáis mi compañía y ahí, en el rincón de vuestra alcoba, testigo de vuestras confidencias, me decís: “Madre, ¿quién mejor que Tú para comprender mi dolor y extender tu mano sobre mi hogar?” Sí, pequeña, nadie como Yo para comprenderos. Habladme con el espíritu, no es menester que abráis vuestros labios.

5. Familias: Aunque no sintáis mi presencia en vuestro hogar, Yo os visito y bendigo vuestra mesa y vuestro sueño; mi Espíritu se recrea cuando contempla rectitud en el padre y virtud en la madre. Aspiro la fragancia de las vírgenes y gozo con la inocencia de los niños, porque en todo ello veo la Obra del Señor. ¿Podéis imaginar mi dolor cuando en vez de encontrar paz, virtud y orden, sólo veo hombres que sufren o faltan a la Ley del Padre, madres que lloran, esposas abandonadas e hijos sin calor, sin amor y sin pan?

6. Bien sé que al final del camino os levantaréis de este Valle de lágrimas para habitar el Hogar perfecto, pero mientras dure vuestra peregrinación, no cesarán mis ojos de llorar sobre los hombres: Lágrimas de piedad pero también de vida e intercesión.

7. Habéis oído a Cristo diciéndoos que por vosotros salvará a muchos. Él quiere formar un pueblo fuerte por la fraternidad, donde el hombre sea todo dignidad y celo dentro de sus deberes espirituales y humanos; donde la mujer sea depositaria de todas las virtudes; donde brille la institución del matrimonio; un pueblo en el que vuestro corazón disfrute el calor, la luz, la paz y el amor, como reflejo de la vida espiritual.

8. Presto vendrá el tiempo de la lucha anunciada por el Señor, mas en medio de las tribulaciones seguirá siendo vuestro hogar un refugio en la Tierra.

9. Yo os cubriré con mi manto e iré siempre delante de vosotros.

10. Entrego mi amor a las naciones en guerra, donde se derrama sangre inocente, se arranca la vida a los hombres y se esparce la desolación, el luto y la miseria. Es mi voz la que va deteniendo el espíritu de guerra que se ha apoderado de las naciones y los pueblos.

11. Volved a la vida sencilla, saludable y pura; volved a orar y a practicar la virtud; cuando viváis así, encontraréis la paz perdida y nunca lamentaréis haberos apartado del falso brillo de la vida que ahora conocéis.

12. Hijos amados: Mi palabra es el consejo celestial con que vengo a dar pruebas de mi presencia entre vosotros.

13. Orad y velad Conmigo, deseo sentir vuestra compañía espiritual.

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