Mensaje de María 11

1. Mi bendición sea con vosotros.

2. Os preparáis para recibir la palabra maternal y Yo desciendo llena de amor para escuchar la voz de vuestro corazón y consolaros en vuestras tribulaciones.

3. Estáis ya en el Tercer Tiempo y la Luz del Espíritu Divino brilla sobre cada uno de vosotros; habéis leído en el Gran Libro de la Enseñanza y saboreado los frutos más dulces del amor del Padre. Aún son pocos los que poseen este privilegio, después vendrán grandes multitudes en busca de Su palabra. Él os invita a orar y practicar sus enseñanzas sin imponer su Ley, para que el hijo, por méritos propios, se eleve buscando su perfeccionamiento.

4. Mi Espíritu está en el Padre y mi voluntad es la suya. ¿Qué secreto puede haber entre el Padre y la Sierva? He venido en el Tercer Tiempo en su Nombre, a consolar y aconsejar a la humanidad.

5. Vosotros habéis sido Marianos y por ello esta nación ha sido escogida. Él ha encontrado gracia y méritos y ha dispuesto todo para traer a vosotros su Enseñanza.

6. Bendito aquél que sepa abrir su corazón y entendimiento para recibir la inspiración, porque será lleno del Espíritu Santo, sus labios hablarán con la verdad y cuando el sediento se acerque a pedir caridad, tendrá un manantial para calmar su sed de amor.

7. Os habéis levantado como el pueblo humilde y obediente que esperaba las revelaciones de este tiempo. Todo estaba profetizado y ya tenéis entre vosotros los acontecimientos anunciados y el cumplimiento de la promesa divina.

8. La hora ha llegado y vosotros os recreáis con los dones que el Señor os ha concedido en este tiempo. Él ha tomado vuestro entendimiento y lo ha preparado para daros su Enseñanza; no se ha servido de otros elementos para manifestarse en este tiempo, ha utilizado al hombre, la criatura predilecta, hecha a imagen y semejanza Suya, para hablar por su conducto y vosotros habéis creído y saboreado la esencia de esta palabra.

9. Hijos muy amados, pequeña porción de humanidad que oís la palabra de la Madre, recreaos en el fondo de vuestro corazón y pensad que no he descendido a la Tierra, sino os he invitado al Valle espiritual desde donde envío mi palabra. Cada uno de vosotros se ha elevado hasta Mí para conversar con mi Espíritu. Habéis abierto el corazón como un libro y en él he leído vuestras peticiones y esperanzas, y Yo os concedo según la voluntad del Señor.

10. Soy la Sierva, mas Él me ha concedido grandes dones para la humanidad y éstos son derramados entre vosotros.

11. Hijas amadas, que habéis venido a cumplir una delicada misión, Yo os invito a la oración, a la práctica de las virtudes, a la paciencia y a la humildad. Cada una de vosotras lleva una cruz de sufrimientos, por la cual os perfeccionaréis. Sed pacientes en las penas y perseverantes en la lucha por vuestra elevación espiritual. Cumplid con vuestros deberes como hijas, como discípulas y después como compañeras del hombre. Desempeñad vuestra misión de esposas, cultivad el corazón que se os confiare, velad por él y conducidlo por el mejor camino y después, cuando hayáis alcanzado el don de la maternidad, velad por vuestros hijos. Ellos, como parte vuestra, tomarán las virtudes que queráis que posean; esos espíritus estarán llenos de dones para cumplir la misión que el Padre les confíe. Unos trabajarán en silencio y otros se manifestarán delante de multitudes; unos serán profetas y otros consejeros e instructores; todos traerán como misión la Paz universal y las llaves de la regeneración para este mundo. Cuidad de sus actos, de sus pasos y pensamientos.

12. Soy la Madre que vela por el género humano y por todos los mundos. Mujeres: Sed fuertes ante la tentación y el pecado; rechazad todo lo impuro, haced de vuestro hogar un Templo donde deis culto a la paz, el amor y la fraternidad. Sólo aconsejad el bien, nunca deis lugar a la división. Vosotras sois colaboradoras en la Obra divina. Levantaos con la virtud como estandarte. Hablad siempre con prudencia e inspiración y vuestra voz será escuchada.

13. Haced que vuestra obra crezca y los dones que hay en vosotras no se agotarán: Cuanto más practiquéis, más abundantes serán. Cada semilla que sembréis, germinará; si no lo contempláis en este mundo, después en vuestro camino espiritual, el Maestro os mostrará los frutos de vuestro trabajo y cumplimiento en la Tierra.

14. Y a vosotros, varones, representantes del Señor en la Tierra, que lleváis en vuestro corazón la fortaleza, el amor y la justicia: Velad por el mundo, orad por los débiles e indefensos; cada uno de vosotros sed un apóstol de la verdad. Preparaos para que más tarde quedéis como predicadores entre la humanidad.

15. El mundo va a buscaros y a poner a prueba vuestros dones. Benditos sean los fuertes, los que vayan por el camino llenos de fe. Las lecciones del Maestro no han sido sólo para vosotros, ya que deberéis llevarlas mañana a vuestros hermanos, a aquellos que están esperando el cumplimiento de las profecías. Llevaréis vuestra voz a los que duermen, pues se acerca la hora en que la humanidad despierte y sepa interpretar los acontecimientos de su vida presente y las pruebas que el Señor le está dando para que se levante y dé oído a la voz del Maestro, que lo invita para ser su seguidor, su discípulo.

16. Vuestros actos serán el mejor testimonio, no siempre será menester hablar, bastará que los necesitados penetren en vuestro hogar, para que sientan la influencia benéfica y la paz que reina en él. Id en busca de la humanidad que ha caído en profundos abismos, que ha sufrido por falta de ayuda. El brazo fuerte del Señor ha detenido a los hombres para que no caigan más y se levanten del abismo a recobrar lo que han perdido espiritualmente.

17. Regocijaos, porque el Padre ha puesto su mirada en vosotros y os ha concedido grandes dones. Amad con todas las fuerzas de vuestro ser. Amad al Creador, servidle y Él vendrá hasta vosotros para deciros: “Levantad vuestra faz, sois mi hijo amado, mi discípulo”.

18. El tiempo de esta manifestación llega a su término y muchos hombres no alcanzarán a recibir la palabra viva. Vosotros tenéis que prepararos para darles a conocer esta Enseñanza y llevarles la paz. Limpiad vuestro corazón como el vaso se limpia por dentro y por fuera para que al final recibáis en ese vaso toda la esencia de estas enseñanzas.

19. Orad, para que seáis faro de luz y libro abierto ante la humanidad. Aprended a purificaros y a penetrar en la Conciencia, para que conozcáis vuestras faltas y tengáis arrepentimiento, y para que valoréis vuestro trabajo espiritual.

20. La Madre os ha hablado para deciros: Yo sólo quiero vuestra salvación. Hoy tenéis una nueva oportunidad de redención. No busquéis más abismos, no llevéis al Maestro a un nuevo calvario. Su palabra ha venido en este tiempo a rescataros, poned en ella toda vuestra fe y seréis salvos.

21. Yo os bendigo y os doy mi paz.

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