Archivos en la Categoría: Reflexiones Espirituales

Abraham y el sacrificio de su hijo

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Los antiguos patriarcas conocían las costumbres de los pueblos contemporáneos de su tiempo, algunas difíciles de concebir para agradar a sus dioses, una de ellas, el de dar al hijo como ofrenda.
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Abraham y su pueblo aún no conocían del todo al Dios Verdadero; tampoco tenían la suficiente certidumbre del cómo reparar los errores cometidos y que «ofendían» a Dios, o para disculparse de los agravios que se sucedían en el mismo pueblo entre unos y otros.
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Era una época donde regía el más fuerte, donde los pueblos faltos de evolución y elevación espirituales, su corazón no estaba presto al amor. Una época donde su entendimiento era el que concebía de una manera muy superficial el desagraviar sus errores, con ofrendas materiales, en los que abundaban los sacrificios de animales. Era el entendimiento de los hombres de aquellos tiempos el que hablaba, no su espíritu. Y no era extraño que se ofreciera en esos tiempos en holocausto o sacrificio, al hijo.
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Abraham deseaba de corazón ofrecer una ofrenda a su Dios por los agravios cometidos entre su pueblo. Grande fue su miedo y tristeza cuando Él le pidió su hijo. Abraham aunque dura la prueba, dudando también, pero al fin deseando agradar al Dios Invisible, aceptó el darle a su hijo. Eso fue suficiente para el Yo Soy el que Soy,… la muestra de humildad y de obediencia del patriarca. Entonces Él le dijo: «Ve y recoge a tu hijo, y como ofrenda por el pago de los pecados, da el cordero». Abraham como padre, se regocijo en su corazón, no perdió al hijo amado, y también conoció un algo más de la identidad del Dios Verdadero.
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Ese pasaje guardaba así mismo una profecía… Ya que Dios sí ofrecería a Su Hijo en sacrificio por el espíritu de la humanidad, no sólo de aquellos tiempos, sino antes y después de Abraham. Jesús no tuvo quien tomara Su lugar en la cruz, Él fue el Cordero Santo que se inmoló por Su voluntad por amor al espíritu de todos los tiempos. Ese sacrificio vive y está presente en la Conciencia de todo espíritu, desde lo más íntimo de su ser, conocía que su Dios le vendría a salvar aún ofreciendo Su dolor y amargura.
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Hoy nuestro ser más evolucionado tiene la capacidad de comprender mucho mejor a Quien le dio vida y eternidad. Su entendimiento y corazón a través de las Eras espirituales se han desarrollado. Hoy puede concebir que las ofrendas materiales no son los que más agradan a su Divinidad, sino las espirituales, aquellas que dejan un bien a su propio espíritu. Como nos dice nuestro Padre, ni si acaso las flores del campo el espíritu debería tomarlas y ofrecérmelas, ya que él nos la creo. Hoy puede concebir que las flores espirituales son las que hacen un bien a nuestro espíritu, porque su aroma llega a perdurar en la eternidad, como lo es el amor de los unos a los otros. Ese amor el cual Cristo es el primero en seguir y dar ejemplo eternamente, ya que Él no sólo es Verbo, sino hecho y obra.
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Sobre las adicciones

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Casi siempre quien pasa por una adicción, necesita abrirse primero humanamente, para después venir lo espiritual. Muchos están resentidos con la vida, con la sociedad, con la familia, consigo mismos, con Dios. Por ello a una gran mayoría les es necesario acudir a un centro de adicciones como lo es AA, y allí ellos abrirse humanamente ante otros. Y es indispensable, muy indispensable que ellos reconozcan que necesitan ayuda, que la adicción les está arrastrando a un vacío, un abismo cada vez más hondo.

¿Es posible influir en ellos a que tomen esa decisión de buscar ayuda? Sí, a través del pensamiento, de la comunicación de espíritu a espíritu. Cada vez que tengamos oportunidad hacerles sentir con nuestro espíritu, el enviarles ese mensaje con nuestro pensamiento que lo que están haciendo no es la solución, que necesitan buscar ayuda, porque su adicción los ha sobrepasado. Que lo hagan por sí mismos, que sean honestos consigo mismos para aceptar su enfermedad.

Muchos hermanos nuestros en la humanidad están resentidos con Dios, nuestro Padre. Creen y hasta afirman que Él es la causa de sus sufrimientos, de aquello que les ha acontecido en el pasado. Ese sufrimiento lo eluden, según tratando de «olvidar», entumeciendo su razón. Les es necesario sanar, pero antes les es indispensable el reconocer que necesitan ayuda. Creen que todo está bien, que la adicción no les domina, que son los amos y no los esclavos. Por ello una gran mayoría les ha sido necesario caer muy fondo, donde sus fuerzas ya no son suficientes. Donde posiblemente ya han lastimado a otros en demasía, y sí,… llega el remordimiento de sus acciones.

Ojala ese remordimiento llegase mucho, pero mucho antes. Ahora el espíritu tiene necesidad de sanar, y aunque no lo reconozca su entendimiento humano, el espiritual le dirá que también le es indispensable purificar, restituir las equivocaciones que obró con los demás. ¿Le es necesario purificar y restituir con dolor? Muy probablemente sí acaso volviese obstinarse en la debilidad de la adicción… Sin embargo si su voluntad es fuerte y quiere reparar todo mal, todo error, sus deudas espirituales lo podrá restituir y purificar no con dolor, sino con otro maestro, el del amor para consigo mismo y los demás.

Las debilidades no suceden sólo con nuestros hermanos adictos, sino esto puede acontecer con cualquiera de nosotros, donde una debilidad, una pasión, un obrar o actuar alejado de la luz o de la Ley espiritual, el espíritu tendrá, sentirá esa necesidad de saldar sus deudas espirituales.

Nuestro Padre no es causa de nuestros sufrimientos, ni si acaso a puesto sendero de dolor en nuestro camino. Estamos en una morada, donde unos y otros se están purificando por el dolor. Donde unos y otros por sus hechos y obras, gimen en el ¡ay! del fuego por su egoísmo. Pues cuando de los unos de los otros, haya el sentido del amor espiritual, el dolor no tendrá razón de ser. Ya que el espíritu tendrá la luz y el amor por convicción. Entonces seremos de los unos a los otros los grandes espíritus, que han dejado una etapa muy amarga, para encumbrarse por su elevación espiritual a otra etapa que se significará o destacará por la virtud y la voluntad del espíritu.
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Los Siete Sellos

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Los Sellos se mencionan en la revelación de Apocalipsis. Y nuestro Maestro-Padre como Espíritu de Verdad, nos reveló que los Siete Sellos es el libro de la historia del espíritu de la humanidad, allí están anotados sus triunfos y fracasos, sus luchas y victorias, su obediencia y deslealtad, su luz y oscuridad.
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En ese libro sellado por Siete Sellos también se encuentra la Revelación, la Profecía, la Justicia que proviene de Dios. Revelación que es Palabra y Ley,… la Profecía que sólo proviene de Dios y la hace conocer al espíritu de la humanidad,… así como también la Justicia, y en ella la redención y la salvación espiritual de cada hijo de Dios.
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El único que podría haber revelado el contenido de los Siete Sellos es Dios mismo, nadie más, el que es Verbo, Principio y Fin, el Alfa y la Omega. Hoy nos dice que el espíritu de la humanidad se encuentra en el Sexto Sello, y este Sello tiene por representación la Justicia divina y la purificación. Por lo tanto ningún espíritu se queda sin purificar, todos están presentes ante la Justicia divina, mas ella no pierde a los espíritus ni los condena. Aunque la purificación dolorosa, para quien sepa comprender su valor y salga victoriosa de ella, tendrá por mérito otro galardón: el advenimiento del Séptimo Sello y en él, Dios y Su pueblo, el Reino de los Cielos en la Tierra. La caricia del Padre ante todo dolor, Él lo enjugará y no se conocerá más. Entonces quienes penetren en el Séptimo Sello, tendrán por dicha y buenaventura esta morada con reflejo de Cielo espiritual. Mas no debemos confundirnos, esta morada no es ni será el hogar eterno de los espíritus. Sólo nuestro Padre nos dice, que quienes penetren en el Séptimo Sello, este hogar llamado Tierra, no se conocerá ya más el dolor ni el llanto.
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Para quienes no penetren en el Séptimo Sello, tendrán por morada otro hogar donde aún el Sexto Sello está abierto,… donde el egoísmo de los unos a los otros reina aún. Donde el llanto, el crujir y rechinar de dientes es constante como fuego en los hijos de Dios.
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El espíritu de la humanidad en su conjunto está en el Sexto Sello. Sin embargo, cada quien por su lucha y méritos penetra y pertenece al Sello que le corresponde. Así el libro de los Siete Sellos es la historia también de cada hijo de Dios, de su evolución espiritual. Y en esa evolución sus caídas, sus derrotas, su quebrantamiento a la Ley, así como sus fortalezas espirituales en la virtud. Cada Sello tiene un representante y nuestro Padre los menciona en el Libro de la Vida Verdadera, ellos son:
-Abel, el representante del Primer Sello, su virtud y fortaleza espiritual es el sacrificio.
-Noe, el representante del Segundo Sello, su virtud y fortaleza espiritual es la fe.
-Jacob, el representante del Tercer Sello, su virtud y fortaleza es la fuerza.
-El Cuarto Sello, representado por Moisés, su virtud y fortaleza es la Ley.
-El Quinto Sello, representado por el mismo Cristo en Jesús, su virtud y fortaleza es el Amor
-El Sexto Sello, representado por Elías, teniendo por virtud y fortaleza la Luz del Espíritu Santo.
-El Séptimo Sello, está representado por el mismo Padre, es el final, el camino perfecto, la virtud y la fortaleza manifiesta, la culminación del espíritu en su lucha y progreso espiritual. Cuando esta etapa llegue el espíritu encontrará un nuevo horizonte más allá de este plano terrenal, donde Dios mismo será el único que lleve a la cúspide del perfeccionamiento espiritual a todo hijo Suyo. Nadie más puede llevar esta obra, sino Él.
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Cada espíritu ha pasado por cada Sello, por cada etapa espiritual que le permite conocerse así mismo, y no solo eso templar y acrisolar cada virtud, cada fortaleza. Así hay hermanos nuestros en este plano, encarnados o no, que apenas van principiando al inicio de su propio libro sellado de los Siete Sellos, otros van a medianía del camino, otros más están entrando y conquistando la Séptima Etapa, el Séptimo Sello. Cada quien va conquistando con su luz cada capítulo de su propio libro. Mas unos van lentos, otros más adelantados. Cada espíritu progresa según su anhelo, según su amor, según su virtud, según su luz. Mas todos penetrarán a la luz del Séptimo Sello, no hay ninguno que se le quite esta ventura, ese galardón. Y cuando eso sea, entonces cada hijo del Padre tendrá por mérito el conquistar otro camino, otro sendero, el de su perfeccionamiento espiritual. Ese es el destino de todo espíritu, de todo hijo de Dios, el conquistar el Reino de Dios en sí mismo. Porque en ese Reino sólo la luz y la virtud perfecta es…
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LVV y Doctrina

Libro VV
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La historia del Libro es un poco largo. Pero resumido, el Libro contiene la sabiduría de Dios en Su manifestación como Espíritu de Verdad, el prometido por Jesús el Cristo, de enviar en otro tiempo venidero al Espíritu de Consolación. Y por la Sabiduría del Libro que procede del Espíritu Santo, entender y comprender mucho más fácil los dos anteriores Testamentos. Donde el Primero contiene la LEY, el Segundo el cumplimiento de la Ley por el AMOR, que Jesús mostró por obra y hecho. Y el Tercero, la SABIDURÍA, la cual necesita nuestro espíritu, para seguir evolucionando y desarrollando su ser hasta y para alcanzar su perfeccionamiento espiritual.
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Ley, Amor y Sabiduría… es la Trinidad de un solo Dios manifestado en Tres Tiempos. En cada Tiempo, Él ha venido a tocar la parte que le puede comprender. Así en el Primer Tiempo que corresponde al Primer Testamento Él tocó nuestro ENTENDIMIENTO. En el Segundo Tiempo, que corresponde al Segundo Testamento, Él tocó nuestro CORAZÓN. Y en el último Testamento, el Tercero, que correspondió al Tercer Tiempo, Él tocó nuestro ESPÍRITU. Ahora nuestro espíritu puede alcanzar por su desarrollo y evolución una comunicación más perfecta con Quien nos dio vida y eternidad, Dios y Su hija humanidad. Donde paso a paso los intermediarios ya no serán necesarios, entre ellos las religiones.
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En la Doctrina y Enseñanza de estudio del LVV, no tenemos pastores, guías ni ministros. Tampoco tenemos una sede en algún lugar determinado. Sólo hay hermanos que conocen por años la Doctrina y ellos la comparten. Teniendo en consideración que ninguno de ellos se puede proclamar líder o que tenga la verdad sin equivocación.
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Sí, estudiamos la Sabiduría que contiene la Palabra de nuestro Padre como Espíritu de Verdad en el Libro de la Vida Verdadera. Cada quien tiene Su invitación de llevarla a la práctica que es lo más importante, ya que Él no obliga. Y por esa práctica adelanto, desarrollo de todos nuestros atributos espirituales; así como en lo humano el acercamiento del Reino de los Cielos a la Tierra. No obliga nuestro Padre, sino como siempre es una invitación divina, que traerá al llevar a cabo Su enseñanza los mejores siglos dorados al espíritu de la humanidad. Cada quien tiene esa oportunidad,.. de nada es provecho para nuestro espíritu la Sabiduría sin la práctica.
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También es importante mencionar que nuestro Padre siempre ha tenido por intermediario al hombre, sí siempre ha sido así. En el Primer Tiempo, fue Moisés primordialmente y por él le fue entregado la Ley, y después y antes de él, los patriarcas y los profetas. En el Segundo Tiempo fue el Hombre Perfecto el intermediario entre Dios y Su pueblo de Israel, Jesús el Cristo, y por Él nuestro propio Padre enseñó el cumplimiento de la Ley por el Amor. Y en el Tercer Tiempo, nuevamente ocupo al hombre y no sólo eso, sino también a la mujer para irradiar Su rayo divino, a quienes llamó Portavoces. Miles y miles fueron quienes recibieron al Verbo de Dios en su propio ser. Hombres y mujeres escogidos sabiamente por nuestro Padre desde antes de nacer en este mundo, porque esos hermanos ya llevaban adelanto y evolución en sus espíritus, que les permitía una comunicación de Espíritu a espíritu. Y aunque muchos de ellos en este Tiempo fueron iletrados, ignorantes de las cosas materiales, sencillos y a veces rudos, nuestro Padre conocía en sí sus espíritus. Muchos, sino todos posiblemente pertenecieron a los 144000. Por ellos el Verbo Divino habló a las grandes multitudes, que le llegaron a escuchar antes de 1950.
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De cierto cada vez nos estamos acercando al tiempo de los patriarcas,… ya que ellos como los profetas conocían que era la comunicación de Espíritu a espíritu. Por ellos nuestro Padre daba mensajes, profecías, sueños, revelaciones. El espíritu de la humanidad se está acercando a ese tiempo, por ello cuando eso sea, Dios estará en cada pueblo y toda raza. Él será pan y vino espiritual, ya que es el Único el que puede encumbrar a cada espíritu, a cada hijo Suyo al sendero de la perfección espiritual, y en él, el verdadero Reino de los Cielos.
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El Ojo Visor y otros símbolos

Ojo visor
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Cada símbolo material ha representado un mensaje espiritual. Igual acontece en nuestros sueños, cuando estos tienen por motivo el entregarnos un mensaje mediante símbolos que nosotros podemos entender.
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Muchos símbolos ha utilizado nuestro Padre, otros sólo han sido creaciones humanas. Sin embargo Él nos dice,… los símbolos que nos ha hecho conocer nunca deben ser adorados,… sólo han traído un mensaje, una lección que al haber sido comprendidos por nuestro espíritu, estos deben desaparecer de nuestra vista material. Por ello desde antes de 1950 nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos pedía quitar todo aquello que el pueblo ya adoraba con idolatría: la escala, los estandartes; las imágenes diversas que ni si acaso eran de la Obra, sino provenientes de otras creencias religiosas e introducidas a los recintos Espiritualistas. Ni si acaso flores se nos permitía ya el entregárselas como ofrenda a nuestro Padre, porque bien decía Él, que el hombre no era dueño de ellas ni su creador. Que si queríamos ofrecerle una ofrenda verdadera como flores espirituales, éstas fueran de perdón a quien nos había faltado, de caridad ante el necesitado. Esas si eran flores para Su Divinidad y no las flores de los campos.
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Así el Ojo Visor, representado en una gran mayoría de recintos Espiritualistas y en otras religiones nunca debe ser adorado,… como tampoco la cruz, ya que ésta representa la ignominia con que la humanidad crucificó por su falta de amor a Quien vino entregarle la Vida Espiritual.
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Nuestro Padre está presente en todo, todo lo envuelve, todo lo que procede de Él lo vivifica. Nada está apartado de Él, es la Vida misma a través de los tiempos, de la gran eternidad que aún no puede ser comprendido del todo por el espíritu.
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Tres potencias, tres esencias, tres presencias, pero a la vez sólo una de Tiempo en Tiempo. Un Divino Espíritu manifestándose ante el espíritu de la humanidad, haciéndose más comprensible conforme ella tendía en su propia evolución. ¿Acaso Dios podría ser comprendido siendo niño el espíritu? No. Así como el niño crece y se desarrolla hasta ser adulto, y en esta etapa de su existencia comprender lo que de niño no le era posible. Así el espíritu de la humanidad necesito pasar de la niñez a su adultez espiritual,.. ahora puede comprender más a su Dios, y no sólo eso, sino conocerse y comprenderse así misma. Pues la esencia, la presencia y la potencia del Espíritu Divino, el espíritu de la humanidad lo lleva en sí. Es esencia por proceder de Quien es Esencia, es presencia porque existe, es potencia por cuanto al espíritu se le concedió a semejanza del Padre en atributos divinos. Porque la esencia, presencia y potencia de cada espíritu, cada vez será mayor, mucho mayor; sin embargo, mientras él crece, se desarrolla y evoluciona infinitamente, a Quien le creó y le dio Vida, cada vez lo verá más infinito.
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¿Podría estar María representada en el Ojo Visor? Sí, porque el Espíritu Divino no sólo es Padre, sino Madre Es. La presencia de la Madre ha estado presente desde la creación de los espíritus,… así como después de la Creación material, existiendo lo masculino y lo femenino. Pues también así cada espíritu lleva la parte de gracia del Padre y la Madre, la ternura y la fuerza,… y en su carne lo masculino y lo femenino. La Madre envolviendo con amor y ternura la Creación espiritual y material, ya que nada está alejado o apartado de estos dos preciosos atributos del Espíritu Divino. El Espíritu Divino todo lo ve, todo lo contempla con ojos de Padre, con ojos de Madre,… todo lo envuelve en la potencia de Su fuerza divina, así como con la potencia de Su amor maternal.
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Heredad y destino

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La Palabra de nuestro Padre es una sola Enseñanza, una sola Lección que de tiempo en tiempo nos va clarificando nuestro destino espiritual. Ese destino era desconocido para nosotros, hoy se vislumbra con mayor luz. Sin embargo la luz siempre ha sido la misma, son los espíritus los que en virtud de su evolución espiritual, pueden comprender cada vez más su destino.
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Un espíritu no puede ser un desconocido perpetuamente, ya que la vida misma, la eterna que posee en sí, le va revelando cuanto le es de menester para reconocer los atributos divinos que lleva en sí. Un sólo atributo vale más que todos los tesoros de la Tierra, porque todos ellos son polvo llegado el momento. En cambio cada atributo los veremos manifestados conforme pasa la vida misma, desarrollados y desenvueltos uno por uno. Cuanta gracia divina hay en cada espíritu; pues si a veces imaginamos a seres grandiosos que rodean a Dios con majestad y poder, de cierto esa heredad lo disfrutarán y gozarán todos. Así nadie podrá decir que Dios hace distinción entre Sus hijos,… la heredad todos la tienen desde el momento de surgir del Seno Divino. Mas cada quien según su anhelo, con atraso o prontitud tiene por destino asemejarse a las legiones de gran luz. ¿Acaso esos seres siempre fueron perfectos y puros? No,… el pecado, el yerro, las grandes faltas también fueron en ellos, mas al fin venció la luz que desde el principio existe en su ser.
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A semejanza cuando el infante nace del seno de la madre, puro y sencillo, todos hemos surgido así del Seno Maternal Divino de Dios. Mas el infante crece, se desarrolla, empieza a descubrirse a sí mismo y cuanto le rodea,… así hemos sido todos espiritualmente. Llega el momento en que el espíritu alcance una madurez espiritual, entonces la vida no la verá con los ojos de la inocencia o de la juventud, sino con aquellos donde su experiencia adquirida por tanto tiempo le sea como un manantial inagotable de conocimientos, para aprovecharlos con pensamiento sereno y calmo. Entonces todos sus atributos espirituales tendrán el valor por obra y fruto, que en verdad corresponde por haberlos heredado de Quién le otorgó la vida sin fin.
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Restituir y purificar en el amor

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Nuestro Padre es Espíritu y su mayor expresión por todo lo que ha creado, incluido cada uno de nosotros, es el amor. Su Espíritu todo lo envuelve, todo lo vivifica, todo lo ama cuanto de Él sí procede.
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El mal, el pecado, el caos, el egoísmo no son de Su Espíritu, no lo creo, ni lo vivifica, ni lo envuelve… Esas manifestaciones son nuestras, de nosotros procede, y hay veces nos atrae, le damos poder y le damos «vida» continuamente con nuestras obras y hechos.
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Sí, hemos creado fuerzas ajenas a las de Dios, les hemos dado poder y grandes potestades. Ama a nuestro espíritu,… pero no aquello que ha surgido o nacido de nosotros, el mal.
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Dios ama la libertad que le ha dado a nuestro ser, y sí,… por Su justicia divina derrotará el mal y el caos nuestro, con ese mismo bendito don que nos otorgó. Eso es justicia divina en la restitución, volver a la pureza lo que manchamos. Eso es justicia divina al purificar, el que cada quien saboree por sí mismo el fruto amargo o dulce de sus hechos.
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Cada quien salda sus deudas espirituales. Cada quien va apartando su purificación amarga muchas veces, por medio de la práctica del amor si así lo pretende. Dios nuestro Padre no es alguien que guste del dolor ni del temor. Si existe dolor y temor es nuestro, de nosotros procede y es nuestra semilla. Semilla que ha crecido hasta ser árbol muy frondoso y que da sombra a Sus hijos. ¿Quién debería derribar ese árbol? Sino su dueño, todos nosotros. Nuestro Padre pacientemente espera que lo hagamos, persuadidos al fin que Su ley es justa y buena. Convencidos de que Su enseñanza no obliga, sino pacientemente espera que cada uno de nosotros por convicción la llevemos como ideal espiritual en nuestra existencia.
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Caridad y más caridad

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«Caridad y más caridad a vuestros hermanos, y veréis al Padre en todo Su esplendor».
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La caridad es una de las más excelsas y sublimes de las virtudes espirituales, por la cual nuestro espíritu va conquistando su elevación espiritual cuando lo hace de corazón.
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El dar de corazón sin esperar pago alguno ni si acaso de Quién todo lo da, nos hace humildes ante Él.
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Cuantas formas de manifestarse el amor espiritual, aquel amor más allá de lo humano, aquel amor que trasciende, transforma, eleva, enaltece, y hasta dignifica al espíritu cuando desea saldar sus deudas espirituales no por el dolor, sino por el amor.
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Cuantas veces se espera que el Cielo responda, pero nos olvidamos a cada momento de dar nuestra respuesta. Pues también es cierto, que el QUE DA, RECIBE.
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«Caridad y más caridad y veréis al Padre en todo Su esplendor»… Así es la Doctrina del Espiritualismo, la Doctrina del Espíritu Santo de Dios, porque el que da con el corazón, con espíritu humilde está abriendo la oportunidad de recibir de lo alto.
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Nunca nos arrepentiremos de hacer esta practica, todo se guarda en el arcano de la eternidad, y todo llega en el preciso instante en que nuestro ser reciba su galardón. En nuestra propia familia cuántas formas de manifestar esta virtud, y más allá del hogar también. Esta morada no sería de tormento ni de llanto, si quienes lo habitan tuviesen como practica esta verdad.
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El que da, recibe… que hermoso es cuando por medio de otro hermano sin interés alguno llega ese auxilio, esa ayuda… ¿será que en otro tiempo también nosotros mismos fuimos desinteresados? Entonces sigamos sembrando con corazón y espíritu de verdad.

La Iglesia del Espíritu Santo

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Cada espíritu está destinado a conquistar la comunicación de espíritu a Espíritu, y no sólo eso sino también la de Espíritu a espíritu,… Dios y nuestro ser.
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En todos los tiempos hemos tenido ejemplos de esa comunicación espiritual: Elías, Moisés, Jacob, Daniel… en los tiempos de Jesús, el apóstol Juan principalmente. Y en el Tercer Tiempo, sin lugar a dudas Roque Rojas, y los miles de discípulos que recibieron y siguen obteniendo esa comunicación espiritual por medio de sus dones espirituales.
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¿Es particularidad del Espiritualismo dicha comunicación espiritual por medio de los dones? No, ya que una considerable cantidad de nuestra hermana humanidad están recibiendo está relación íntima, principalmente cuando duermen, que es cuando el espíritu está más dispuesto y despierto a lo espiritual.
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Así está dispuesto por Dios, Él y Su hija humanidad. Pues la evolución y mucho más importante la elevación espiritual que está logrando el espíritu, le permite que paso a paso él vaya obteniendo manifestaciones espirituales semejantes a los profetas y apóstoles de los tiempos pasados.
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Así también nuestro Padre, está y sigue preparando el tiempo de la comunicación perfecta, donde no serán ya necesarios los intermediarios, donde ya no serán necesarias las iglesias, los grandes recintos de las denominaciones religiosas. Será un tiempo precioso, porque nuestro propio ser no tendrá necesidad de un pastor, de un guía espiritual, de un ministro, o de que alguien se prepare para recibir un mensaje por su conducto.
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Dios y Su hija humanidad… en donde el Reino de la Conciencia será tan perceptible, que todo espíritu conforme vaya logrando una mayor elevación espiritual, tendrá por gozo el sentir a Dios en su propio ser.
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No extrañemos los recintos, las iglesias materiales, mas bien meditemos que llegará el instante en que ya no sean necesarias… y más que tristeza, deberíamos sentir jubilo, porque la Iglesia espiritual seremos cada uno de nosotros.
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La semilla del bien y del mal

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Ningún espíritu puede decir que a algunos se les dio más que otros, o que nuestro Padre tiene preferidos,… así como no permitió que algunos se manchasen con el pecado, y a otros sí. Desde el más pequeño al más grande espíritu, todos han tenido en su ser semejanza con Quién les dio vida y eternidad. Mientras unos han amado la luz desde el principio, otros han preferido encauzar sus atributos espirituales en otro camino distinto al de la luz.
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Quienes han encauzado su existencia en la luz, nada deben, nada temen consigo mismos. Pues no es a Dios a quien debemos, sino a nosotros mismos,… somos la siembra y la cosecha, y el fruto lo hemos degustar. Amargo o dulce así se presenta a nuestro espíritu, conforme es llegado la hora de recoger lo sembrado.
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Hay ocasiones en que no comprendemos el porqué de una existencia tortuosa, donde pareciera que la aflicción nos persigue sin descanso. Y es que la semilla que se siembra espiritualmente, tiene el poder de multiplicarse. Así la semilla del mal tiene el poder de convertirse en árbol, y ese árbol dar fruto al uno por cien. A semejanza acontece también con la semilla del bien, tiene el poder de convertirse en árbol y dar fruto al uno por cien. Así consideremos y reflexionemos qué semilla vamos sembrando en nuestra eternidad, el de la luz o el de la oscuridad,… pues ella tiene el poder de multiplicarse una y otra vez.
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No es Dios el que sega la siembra, somos nosotros mismos. Por ello a Dios nada debemos culpar. No es Él, el que llena de infortunio nuestra existencia,… mas bien nos dice, nos enseña, nos persuade pacientemente el cómo debemos cortar de raíz el árbol del mal: con la práctica de la virtud.
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Nunca sea el arrepentimiento en nuestro ser por sembrar luz, por practicar la caridad, por manifestar la virtud en nuestra existencia, por dar bien. Todo esto es la forma en que estamos cortando nuestro propio árbol del mal, multiplicado al ciento por uno. Puede que no lo hayamos sembrado en la existencia presente, pero sí en otra, y hoy en nuestros días ese árbol nos sigue dando sombra. Es necesario cortarlo de raíz, y el Padre nos ha dicho el cómo hacerlo.
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A nuestro Padre nada debemos,… es nuestro árbol, es nuestro fruto. Pues así como el árbol del mal nos da sombra, llegará el tiempo en que por la práctica de la luz, otro árbol nos de sombra, el del bien. Entonces comeremos de sus frutos, de sabores distintos y exquisitos, y la eternidad por fin será delicia y descanso bajo la sombra de ese árbol, que cada quien tendrá por dicha el verlo multiplicarse una y otra vez.
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La humildad

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El único que conoce nuestro verdadero ser es Quien nos dio vida y eternidad. Quien puede adentrarse hasta el fondo de nuestro corazón y conocer con certeza la veracidad del espíritu en su virtud.

Ante los ojos de los demás pasan imperceptibles nuestras virtudes espirituales, y muchas veces no interesan. Hay ocasiones que los hombres son engañados ante la belleza exterior, y sin embargo, a quien admiran por su encanto, interiormente guarda el sepulcro. Hay quienes se maravillan por aquellos que tienen un florido verbo, ese encanto les hace pensar que lo que expresan exteriormente a similitud lo tienen interiormente,… pero se olvidan que en esa elocuencia, su corazón está en el vacío.
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Hay quienes no tienen un florido verbo ni el encanto exterior, pero sí poseen la virtud de Dios en su interior. Conocen el lenguaje del espíritu, ese lenguaje que abre de par en par el Arcano divino. Para ellos son los secretos de los cielos;… para ellos son las grandes aureolas, que son como coronas que no van ceñidas en la frente, sino en el mismo arcano que cada espíritu posee por Cielo y Gloria. Allí humildemente permanecen esas coronas, que sólo pueden ser contempladas en la luz del espíritu. Ningún soberbio puede poseer los secretos de los Cielos. Mas como lo dice el Maestro, cuando el soberbio se torne humilde, Él será quien engalane aquel espíritu con los grandes tesoros espirituales.
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El humilde pasa desapercibido ante los ojos humanos, incluso parecer que no guarda virtud alguna. Y sin embargo, ese espíritu elevado desde el interior de su templo espiritual, por su elevación a cada instante si lo desea tiene por dicha, la llave que abre el arcano de Dios.
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¿Quiénes vestirán como una túnica blanca y resplandeciente la virtud? Todos. Así cada quien abrirán los cielos conforme su anhelo de conquistarlos. Pues nadie puede perder la luz de la virtud con que fue engalanado cada espíritu al nacer del Espíritu Divino. Podrá quedar oculta o empañada, pero no perderse. Ya que sólo basta un instante de voluntad, para volverla hacerla brillar, acrecentarla cada vez más y entregarle su pureza original, conforme pasa la gran eternidad en los hijos de Dios.

No ocuparnos sólo para lo del mundo

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Si el Pan de Vida estuviese en todas nuestras obras humanas, este Valle tendría reflejo de Cielo espiritual. El espíritu ha materializado su ser, no es libre, se ha atado a sí mismo a lo del mundo. A ese mundo creado por él mismo, alejado de toda esencia espiritual. Ese mundo que ha creado es el reflejo de lo que hay y existe en su corazón, en su pensamiento,… es la imagen fiel de que su ser sirve al César y no a Dios.
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Dios es libertad, es armonía. Y de esto debemos aprender, dar cuanto pertenece a lo del mundo, sin olvidar entregar a nuestro espíritu cuanto pertenece. Nuestro Padre no nos pide atarnos a Él, a Su servicio solamente; conoce perfectamente que mientras estemos encarnados, nuestro espíritu sirve a dos leyes, a la material y la espiritual. Tanto daño hace a nuestro ser servir sólo a lo del mundo, que servir fanáticamente a lo espiritual. Es nuestro deber encontrar una armonía, en que las dos leyes sean para nosotros libertad y no cadena.
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Cuántos espíritus se desprenden de su carne, y cuando miran atrás… todo lo material quedó. Ese César que les ató a lo del mundo, les privó también de que se elevarán espiritualmente y como muchos otros, se contemplan sin mérito alguno o escasos de ellos. Siendo ya no carnes nada les sirve de lo material, y a la luz de su Conciencia, de su juicio divino, esa voz les despierta y les exhorta a purificarse. Sí, a purificarse,… a no sentir apego por lo que dejaron y les perteneció. En ese Allá tendrán que escuchar la luz que rechazaron, tendrán que esperar otro tiempo para encarnar, si aún les es necesario aleccionarse en esta morada.
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Y si se nos permite volver,… antes de encarnar no se nos olvide, que como intuición quede en nuestro ser, a no servir sólo a lo del mundo. Sino en medida también ofrecer a nuestro espíritu el servirse a sí mismo, por la oportunidad de elevarse a otras moradas con mayor luz y sabiduría. Pues la finalidad de nuestra existencia terrenal es la Espiritualidad, esa existencia donde lo espiritual y lo material están en armonía. Donde uno y otro no es cadena, sino libertad. Donde el espíritu sea reflejo de paz, sabiduría, amor, bienaventuranza para sí mismo y los demás,… hoy en la morada que le pertenece y mañana en la que le corresponda.
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El Alma Universal y cuando desencarnamos

50.19
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Hablemos un poco sobre el Alma Universal y cuando nos desprendemos de la carne llegado el momento:
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Nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos enseña y explica que nuestro ser cuando encarna está conformado por una trilogía: La divina que pertenece a nuestra CONCIENCIA, la espiritual que pertenece a nuestro ESPÍRITU, y la MATERIAL que corresponde a la carne.
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Todo cuanto formó el Padre en Su creación material tiene alma, así lo explica el Mundo Espiritual de Luz, tanto el reino mineral, el vegetal y el animal. Y cada reino está compuesto de lo más esencial: los átomos y después de la unión de éstos, las moléculas. Si analizamos un poco, absolutamente todo está conformado de la partícula más elemental, el átomo, y por lo tanto, toda la Creación tiene alma, a esto se le llama ALMA UNIVERSAL.
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El Libro de la Vida Verdadera lo siguiente no lo explica, pero sí puede encontrarse en otras Cátedras inéditas antes de 1950: La VESTIDURA del espíritu cuando desencarna, es su ALMA. Así, si meditamos un poquito más, encontramos que nuestra trilogía cuando ya no tenemos carne es: La divina que sigue siendo la Conciencia, la espiritual por el espíritu, y ese elemento o naturaleza sutil que no es ni totalmente espiritual ni material, nuestra ALMA.

¿Qué es el alma? La explicación 50 nos lo dice:
14. Mas para SUJETAR al espíritu a lo material, puso el espíritu unido al alma, y ésta a su vez unida al cuerpo.
15. El hombre está hecho a semejanza de Dios, Él lo ha revelado en Su palabra, sois a imitación de Dios, en vosotros están tres potestades, y estas potestades están en vosotros a semejanza de los Tres Tiempos.
16. Así tenéis la potestad del cuerpo, ese cuerpo que brotó del lodo y que, cumplida su misión debe rendir tributo a la tierra de donde surgió; mas ese cuerpo posee un vibrar, un ejecutar, un pensar y luchar, y esto es por el alma, que en su potestad se asemeja al Segundo Tiempo en que Cristo tomara cuerpo material para dar la enseñanza viva y el vivo ejemplo a la humanidad.
17. Y toda la lucha y trabajo del alma, está iluminada por la luz suprema, que es la luz del espíritu, luz que llevan todos los hijos de Dios y que llevan todos los seres humanos, y esta potestad está representada en el Tercer Tiempo.
18. De Dios habéis brotado, y la chispa divina os ilumina, os entrega el poder y la fuerza para que, en unión del alma, transite vuestro espíritu en esta Tierra en su envoltura.
19. Mas no confundáis el espíritu con el alma: El espíritu es ESENCIA y el alma es SUSTANCIA.
20. Espíritu es el hálito del Padre, soplo esencial, y alma es la FORMA SUTIL por la cual el espíritu se MANIFIESTA en el Universo material.
21. Aún siendo tan etérea y diáfana el alma, ¿creéis que existía antes de la Creación material? El espíritu es el que ha existido desde antes de los tiempos, y no ha precisado entonces de más sustancia que el pensamiento divino de donde brotó.
22. Antes de que el mundo fuera, esa partícula esencial y divina, el espíritu, ya estaba en el Seno Supremo, esperando DESCENDER para continuar su evolución, hasta el PLANO DE LAS ALMAS y al REINO DE LA FORMA.
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También es necesario comprender que nuestro Padre NO TIENE un lugar determinado para manifestarse, porque Él está y lo abarca todo. Sí, lo abarca todo, todos los planos, todas las moradas, todo cuanto pertenece a la Creación material y también el espiritual. Sin embargo, también Él se manifiesta y se encuentra en todas las NATURALEZAS por haber;… nosotros conocemos con certeza que existe la Naturaleza material, que es la que nos pertenece en estos momentos, el mundo de las formas. Pero también nos habla nuestro Padre de la Naturaleza espiritual, y no sólo eso, sino también la divina, y que entre la Naturaleza material y la divina, existen muchas otras tantas,… una de ellas es la Naturaleza del alma, la almica. Es aquí, en esta Naturaleza donde nuestro espíritu tendrá que habitar, cuando él desencarne. Ya que aún no seremos totalmente esencia, pero tampoco totalmente materia, y nuestro espíritu aún tendrá la necesidad de SUJETARSE A LO QUE ES SUBSTANCIA.
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Esta Creación material tiene muchos mundos, muchas moradas materiales, y en muchas moradas existen los hijos de Dios,… el Universo no está vacío, en él están, viven, se manifiestan los hijos de Dios. Hoy habitamos este mundo, mañana será otro, y otro más; podrán parecernos muy lejanos un mundo de otro, pero para el espíritu no existe la distancia material. Esas distancias inimaginables para el entendimiento humano, dejan de ser para el espíritu elevado y evolucionado. Así, llegará el instante en que nuestro espíritu abarque mucho, en que un mundo y otro, sea a semejanza a lo que encontramos en este mundo, un hogar junto a otro. Pero mientras llegamos a este grado de evolución y perfeccionamiento, nuestro espíritu estará SUJETO a la morada que le pertenece y merece por sus obras, hechos y méritos.
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No es de extrañar que nuestro Padre nos diga que en esta morada llamada Tierra, la humanidad esté rodeada de seres espirituales. Que no hay lugar en el mundo en que no estén Sus hijos desencarnados. Y así es, no hay lugar donde vayamos en que nuestros hermanos que han dejado su carne, estén presente entre los encarnados. ¿Por qué está situación? Es simple, la mayoría de la humanidad no se preocupo por su espíritu. Así los espíritus se encadenan a esta morada de las formas; ellos no tienen la elevación suficiente que les permita habitar en mejores mundos o planos, donde la luz y la sabiduría son mayores. Sus méritos espirituales, su deuda espiritual, sus obras y hechos alejados de la Ley espiritual, su poco cumplimiento, sólo les permite estar y habitar esta morada siendo desencarnados.
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Esos hermanos nuestros y nosotros habitaremos la Naturaleza almica. Y es allí donde esperaremos para volver a encarnar, o… si así lo decide nuestro Padre, el elevarnos a otra morada de mayor luz y sabiduría, y todavía así, en esos mundos mayores estaremos atados a la Naturaleza de las formas por nuestra alma. Sin embargo, no siempre estaremos sujetos al alma,… llegará el instante que por nuestra evolución y perfeccionamiento espiritual, ya no nos sea indispensable, y vuelva a ser nuestro espíritu como lo fue al principio al surgir o nacer del Seno Divino: sólo esencia. Cuando esto sea, nuestro espíritu siendo esencia no sólo le pertenecerá por hogar toda la Creación material con sus mundos y moradas, sino también abarcará todos los planos espirituales, así como todas las Naturalezas por haber.
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Sí, la mayoría de nuestros seres amados que han desencarnado, están sujetos a esta morada aún, que aunque invisibles a nuestros ojos mortales, todavía tienen como compañía y vestidura, ese elemento sutil, que les sirve para SUJETARSE a la Naturaleza de las formas, su alma. Mucho podría decirse del alma…
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A través de los tiempos el hombre ha tenido necesidad de descubrirse, de conocerse un tanto más. Sus preguntas, sus dudas e inquietudes proceden de su propio ser,… nadie más que él se cuestiona las grandes interrogantes de la vida.
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Cuántas dudas ha logrado acallar logrando tener la certeza del porqué. Otras tantas aún esperan el tiempo propicio, para que su espíritu le revele a su mente con la inspiración que procede del Padre el esclarecimiento de aquello que le inquieta.
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El querer comprender todas las Naturalezas, el hombre no lo podrá lograr en esta morada. Su espíritu es el que lo hará conforme avanza en la escala de la evolución. Muchas Naturalezas hay desde lo humano a lo divino;… sin embargo mientras el espíritu necesite aleccionarse en la sustancia y la forma, necesitará de un elemento sutil, el alma.
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El alma es necesaria entre la Naturaleza espiritual y la Naturaleza material. Antes que la Creación fuera como bien lo dice el Padre, los espíritus ya eran. No existía ni si acaso ese elemento sutil, sólo la esencia era, pues esencia divina son todos los espíritus. Todos los espíritus en su esencia recibieron los atributos divinos, entre ellos la Conciencia y el pensamiento.
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La Conciencia que acompañaría a todo espíritu en su evolución espiritual, la presencia de su Creador en sí mismos; esa Conciencia que guiaría con su luz en el sendero de todo espíritu, luz que procede de la sabiduría de nuestro Padre. Y el otro atributo mayor el pensamiento,… ese atributo necesitaría evolucionar, acrecentarse con el paso del existir del propio espíritu. A semejanza como el nacido ve la luz por primera vez del día y se hace adulto, así cada espíritu es. Su pensamiento se desarrolla, se acrecenta, se potencializa. Mas el padre que conoce el camino andado y conoce ya el trayecto de la vida, aconseja al hijo el cómo transitar sin tropezar. Así la Conciencia es con cada espíritu, la Sabiduría de Quien todo lo sabe le acompaña con su luz. No es que el Padre necesitara conocer y por ello evolucionar, esto sería un error. Su sapiencia divina está más allá del espacio y del tiempo, y conoce con antelación todo. Así con esa sapiencia, conocía el camino y el destino de quienes sintió nacer.
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El destino de todo espíritu es el de perfeccionarse, ser grandes, desarrollados en todos sus atributos que les fueron concedidos desde su nacimiento. Mas el camino,… el espíritu tendría que conocerlo. Ese camino no siempre ha sido sencillo. El Creador nunca dejó a ningún espíritu a su suerte, como Padre, Maestro, Madre, Amigo, Compañero de viaje, Él se encontró en la Conciencia, en cada paso que daba cada hijo Suyo.
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No todos se dejaron guiar a la luz de la Conciencia, los más deslumbrados ante su existir se dejaron guiar por su propio proceder. Largo fue el camino del descenso, donde paso a paso el espíritu necesitó el apoyo, para no descender más. Ese descenso no significa que bajo de moradas superiores, porque estos todavía no existían. Ese descenso fue en sus propios espíritus, extraviados en sí mismos ante las grandezas que percibieron en su ser. Fue así que les creó una Naturaleza material, la Creación, donde paso a paso el espíritu tendría el reflejo de sus propios atributos espirituales en una Naturaleza palpable a sus sentidos espirituales. En esa Naturaleza el espíritu desarrollaría y contemplaría todas las fuerzas con que fue dotado. Esa Naturaleza vibrante, en que cada ocasión le daría una lección de amor y sabiduría al espíritu. Una Naturaleza puesta al servicio del espíritu, a su orden y potestad. Esa Naturaleza sería escuela, porque ella misma le haría conocer al espíritu cuando su potestad no estuviese acorde a la Sabiduría del Creador.
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Esa escuela hecha con majestuosidad también tuvo un principio, más antes de nacer tuvo que pasar de la esencia del pensamiento divino, a la sustancia. El alma también nació del pensamiento divino, mas ésta se condenso,… así el pensamiento del Padre paso de la esencia a la sustancia. Una nueva Naturaleza nacía y se propagó; ella surgiendo de la Sapiencia divina le dio sustento a través de leyes, un orden establecido. La mente humana que es del espíritu, hoy puede hallar esas leyes y el cómo sostienen a la Creación. Leyes que fascinan a su intelecto y razonamiento, y puede decirse, que aún no termina en descubrir y estudiar todas las leyes que sostienen con orden a la Creación.
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Si a la Creación material le dio sustento, ¿acaso no lo haría también donde él espíritu necesitaría morar? Sí, su espíritu paso de la esencia a la sustancia. Así no sólo la Creación tendría ese elemento sutil, sino también su espíritu. Mientras él necesite aleccionarse en los planos y las moradas con sustancia y forma, le será necesario ese elemento sutil.  Llegará el instante en que no lo necesite más, entonces volverá a ser esencia como al principio lo fue, y cuando llegue ese tiempo será porque su espíritu es grande y sublime. Desarrollado en todos sus atributos, diestro por su experiencia acumulada a través de los tiempos, y lo más importante,… su ser en armonía con Quien le dio vida y eternidad.
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El alma también tiende a ser una Naturaleza, tiene principios, tiene una finalidad, posee características tanto de la Naturaleza material y la espiritual. Es sustancia como bien se ha dicho, pero es tan sutil que no puede ser percibida del todo por el ojo humano. Tiene en sí una fuerza que une con estabilidad y consistencia a lo espiritual y lo material; pero a la vez es tan sutil para ser como una vestidura del espíritu cuando éste se encuentra desencarnado. Desde lo más pequeño a lo más grande de la Creación, se encuentra envuelto por ese elemento sutil, ella no podría existir sino fuese por el alma, teniendo en consideración que toda la Creación es la esencia del pensamiento divino de nuestro Creador.
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Los espíritus grandes, evolucionados por sus atributos pueden hacer uso de ese elemento sutil conforme a su voluntad. Así en el pasado grandes espíritus se hicieron visibles ante el ojo humano, condesando ese elemento sutil en una forma o figura comprensible al entendimiento del hombre. El mismo Maestro se hizo presente con Moisés y Elías en el Monte Tabor, no era la esencia del espíritu que se hizo presente ante los ojos de los apóstoles, sino ese elemento sutil… el alma, con forma o figura ya visible ante el ojo humano. Después de la crucifixión del Maestro, Su esencia divina volvió a envolver toda la Creación, más hizo uso de ese elemento sutil para hacerse visible a Sus apóstoles.
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Los espíritus cuando desprenden de su carne, conservan su vestidura sutil, no pueden desprenderse de ella hasta que por su evolución conquisten su perfeccionamiento espiritual. De plano a plano, de morada a morada esa vestidura sutil es con cada espíritu.
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El alma siendo un principio para unir las dos Naturalezas la espiritual y material, surgiendo del Pensamiento divino y teniendo esta potencia todos los espíritus,… también puede ser utilizada conforme a la voluntad y potestad de la potencia del pensamiento del espíritu. Entre lo espiritual y lo material existe la Naturaleza almica y no es extraño decir, que ella está presente entre nosotros, muy cercana pero no perceptible a los sentidos de la carne. Sin embargo cuando la carne reposa, el espíritu puede entrever esa Naturaleza, el velo de la materia deja de ser un impedimento ante los ojos del espíritu. ¿Sería extraño decir, que el espíritu está contemplado la morada que le espera cuando se desprenda de la carne? Sí, sus ojos espirituales contemplan la morada almica. Esa morada inquietante porque la sustancia se entremezcla con la esencia. Donde el tiempo no es ni el espacio tampoco como lo comprende el hombre. Donde el espíritu se contempla humanamente todavía, sin embargo encontrará muchas vestiduras diversas entre todos los demás que habitan esa morada. Donde el pensamiento del espíritu se mezcla con el pensamiento de muchos otros más. Una morada donde lo que piensa el espíritu toma forma y es perceptible por otros. Una morada donde los espíritus ven reflejado sus deseos y hasta caprichos, sus miedos y hasta según sus verdades. Esa morada es la que espera a todos y está tan unida a este plano material, pero infinitamente más grande por los pensamientos de todos los espíritus que la habitan. Allí esperan los espíritus que volverán a reencarnar,… no pueden elevarse más allá de esta morada material unida con su morada almica… hasta que por su elevación espiritual conquisten por sus méritos una morada mayor en luz y sabiduría.
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En esa morada hay luz y sombra, la luz del espíritu con las sombras de quienes aún no logran renunciar o liberarse de sus tentaciones. Allí también existe quienes quieren dominar, doblegar la razón de los demás, luchando son con quienes se afinan más a la luz. Existe la confusión a mayor grado, donde el espíritu precisa de guía espiritual para adelantar en el camino. Allá como aquí el espíritu puede hacer méritos de amor y caridad, o también por su reaciedad hacerse de nuevas cadenas que sólo la restitución y purificación podrán romper.
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Si el espíritu encarnado contempla caos en su mundo, ese caos lo verá multiplicado donde irá a morar. Si la carne fue como un impedimento a las fuerzas del espíritu, ¿podrán imaginarse las fuerzas desatadas cuando el espíritu se liberta de la carne? No, el hombre no lo podrá abarcar, mas sí llegará a comprenderlo cuando él nuevamente se desprenda de la carne.
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Así tenía que ser, así está dispuesto por la justicia del Padre. Porque el espíritu recibe todas las fuerzas desatadas por él mismo. Y esas fuerzas aún no están en armonía con la Sabiduría del Creador. Pues cuando estén en armonía, no sólo en este plano sino en el almico, todas las fuerzas serán puestas al servicio de la luz, de la Conciencia. Entonces los espíritus contemplarán un mayor sentido de la luz, aún no comprensible para ellos. Esa luz les permitirá avanzar en su sendero espiritual más allá de este plano. La potencia de su pensamiento será mucho más acorde al Pensamiento divino, y entonces podrán reflejar las mismas fuerzas, pero con un sentido también más acorde a la voluntad del Creador.
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Cuando el espíritu se aleja de la armonía y el orden establecido en todas las Naturalezas que el Creador ha hecho para deleite, aleccionamiento y desarrollo espiritual, tendrá que ver reflejado ese alejamiento en su propio ser. Las Naturalezas tienen como principio ser un reflejo de lo que existe en el interno de los hijos de Dios. Ese interno que significa su corazón, su pensamiento, su vibración. Ya lo decía el Maestro al aleccionar a los espíritus en el Segundo Tiempo: no es lo que entra por la boca lo que mancha o contamina al hombre, sino lo que sale de ella. Así el Maestro quería enseñarnos,… que lo que hay dentro de él, es lo que habrá y se manifestará afuera. Si en su interno que es su pensamiento, corazón y vibración existe luz, afuera de él habrá y se manifestará la luz. Mas si en su interno existe la tiniebla, afuera de él habrá y se manifestará la tiniebla.
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La morada que ahora habita el hombre y en él su espíritu, es el reflejo de lo que existe en su interno. Del Creador sólo lo sublime ha salido, sólo la luz, lo divino. Cada Naturaleza a procedido de Su luz, de Su pensamiento y de lo sublime de su Divinidad. No existe nada hecho por Él que haya sido creado para tentar o hacer caer a quienes sintió nacer. Les dio una Creación semejante a la luz, lo sublime y lo divino que existe en Él.
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Es el espíritu el que ha manchado cada Naturaleza en que él ha habitado. Esa mancha significa la adulteración, el corrompimiento de lo que se le entregó. Al espíritu se le entregó una carne,… en un principio se conservó sana, fuerte, con todas sus atributos y facultades intactas para cumplir su misión de ser la vestidura del espíritu. Mas éste la corrompió, adulteró el orden establecido en ella. Hoy su vestidura está enferma, adolorida, quejante,… lejos está de aquella vestidura se le dio al principio de su evolución en esta morada. Su mundo es semejante a su carne, no es la que se le entregó en un principio,… adulterado, corrompido está.
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Qué podría decirse de su vestidura y morada más próxima que le ha pertenecido una y otra vez, el alma. Siendo que ella ha procedido de la luz y lo divino, hoy tampoco es lo que se le entregó al principio al espíritu. Está corrompida, adulterada, y así, una vez penetrará el espíritu cuando deje su carne nuevamente. Semejante es cuando reencarna el espíritu a esta morada,… penetrará a un mundo adulterado y corrompido, ¿y qué decir de la carne donde morará? No sé extrañe, si les digo, que también penetrará a una carne ya corrompida, adulterada en sus leyes que la conforman.
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Todas las Naturalezas tienen un orden establecido, leyes que la conforman y le dan armonía. Así el Padre, el Creador le entregó al espíritu,… y cuando él no está en armonía con esas leyes, ese orden establecido, cada Naturaleza le hace observar su error. Así es como el Creador ha llenado de lecciones para el espíritu en cada morada que han de habitar Sus hijos. En Su justicia que de las veces es inexorable, pero también está impresa de Su amor divino, deja al espíritu que en él sean las consecuencias de su mal proceder. Así el espíritu observando sus hechos tiene la oportunidad de rectificar sus mismos hechos.
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Esa próxima morada que ha de habitar el espíritu, la almica… vaya con esa consciencia de lo que hay en su interno será lo que edifique nuevamente afuera. Y quienes vengan otra vez a morar la Tierra, también sean en esa consciencia, el dar un paso más hacia el orden, la armonía no sólo de su mundo, sino de su carne. Así llegará a cumplirse el anhelo del Padre, de que este mundo sea de las moradas elevadas que otros quieran conquistar por sus méritos. Una morada llena de belleza, esplendor, de gracia, porque en el espíritu por sus méritos existe ello mismo.
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3-59-55. El hombre es lo más perfecto que en el mundo ha existido. En él hay semejanza con el Creador. En él existe una trinidad: Conciencia, espíritu y materia, tres potencias que unidas forman un ser perfecto.

56. Podría el cuerpo vivir sin espíritu, animado tan sólo por la vida material, pero no sería humano. Poseería alma y carecería de Conciencia, pero no sabría guiarse por sí mismo ni sería el ser superior que por medio de la Conciencia, conoce la Ley, distingue el bien del mal y recibe toda revelación divina.

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Los niños y su aprendizaje espiritual

5-118-4

Como la gran parte de la humanidad no conoce el beneficio de la elevación espiritual, que nos da la posibilidad de la comunicación con nuestro Padre y por esa elevación recibir directamente la Sabiduría, Él ha dejado un legado, un testamento espiritual uno tras otro en los tiempos.

Hay veces juzgamos a los niños de poco entendimiento espiritual; pero el Padre bien nos dice, que en aquellos pequeños pueden estar espíritus mucho más viejos que el nuestro. Espíritus con una mayor trayectoria en la vida que el nuestro. Espíritus mucho más evolucionados que los mismos padres. Por lo tanto, tienen la posibilidad de entender lo espiritual.

Cada hijo nuestro va ir procurando sus propias necesidades en el transcurso de su crecimiento; no todos les llamará la atención del aprendizaje espiritual. Y aún así, les es necesario conocer que cada obra que haga por su espíritu tiene como fruto una alegría o una desdicha. Que no son sólo carne, sino también esencia. Que la carne pide su tributo o sea su alimento, su necesidad de vestirse, de desarrollarse; sin embargo, también la esencia pide su tributo, la necesidad de la oración, de tener presente su desarrollo de la comunicación con Dios. Y, preguntarán ellos, ¿cómo se logra eso? Procurando la virtud en su existencia, lo bueno y lo noble para consigo mismos y los demás. Entendiendo que así como es importante el desarrollo del intelecto de la ciencia humana, también es importante el desarrollo de la ciencia espiritual. Que así como hay libros donde se aprende de la ciencia del hombre, también los hay donde se aprende la ciencia del espíritu. Así como existe una guía exacta para guiarse y desarrollar la ciencia que aspiramos aprender en lo material,… también existe una guía certera para desarrollar el espíritu: El Libro de la Vida Verdadera, el Tercer Testamento. Porque comprendiendo el último Legado divino, les será mucho más fácil el entender los dos Legados anteriores, así como cualquier otro libro de índole espiritual.

No juzguemos a nuestros niños, como que apenas van a comenzar el trayecto de la vida. Ya que será un pensamiento y sentir erróneo; ellos ya tienen su propio adelanto espiritual, y de las veces más desarrollado que el nuestro. Incluso pueden venir a enseñar, no para aprender. Su libro de la vida es mucho más extenso, más amplio. En sus hojas están escritos sus errores, sus faltas, sus aciertos, sus victorias, de la misma forma como lo es en cualquiera de nosotros. Aunque sí, de pequeños necesitarán guía, ese báculo paternal que los conduzcan por el buen sendero. Al crecer tomarán por sí mismos lo que les interese no sólo lo que corresponde en el camino material, sino también en el sendero espiritual.

Decirles que en su ser existe una guía espiritual y divina, la voz del Padre, presente en toda Conciencia. Esa voz que se hace sentir sabiamente a través de un sentimiento cuando hacemos el bien, o hacemos lo opuesto. Esa voz que no nos deja tranquilos ante nuestro mal obrar, y que nos invita a rectificar el camino, más no obliga. Esa voz que indica al espíritu hacerse sabio y,… a conquistar moradas mucho más elevadas en luz y sabiduría, al practicar en su existencia el amor, el bien, la virtud.

Y bueno,… ¿cuándo iniciar una plática de lo espiritual con nuestros niños? Cuando se presente la oportunidad,… cuando por alguna razón nos pregunten por Dios, por el espíritu. Cuando hayan soñado algo y les cause inquietud, y nos lo hagan conocer. Cuando los observemos ver una película, como por ejemplo en Semana Santa o Navidad. Cuando estén las festividades navideñas y les expliquemos quién fue Jesús. Cuando asisten y nos acompañan a una reunión de doctrina espiritual. Las oportunidades pueden ser bastantes. Lo importante a considerar es, que esos primeros pasos de aprendizaje serán el cimiento continuo, que pueden hacer de nuestros hijos ya en su vida adulta, hombres y mujeres de buena voluntad. Claro está que el ejemplo de los padres, siempre será la mejor herencia espiritual. Una herencia abierta a todos, al amor a todos. De no juzgar livianamente. Al respeto hacia las ideologías espirituales. El ser lo más posible apegados por convicción a la Ley espiritual, el no robar, no mentir, no codiciar lo ajeno… etc. Amar la Naturaleza, la Creación,… el ser respetuosos con las criaturas, con nuestro propio cuerpo. El no guardar rencores, resentimientos, odios. El procurar la igualdad y la fraternidad entre las naciones. A ser libres espiritualmente, teniendo como guía, consejo y sendero la luz de la Conciencia… Y más mucho más.

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5-118-1. “Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme.

5-118-2. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero.

5-118-3. La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje.

5-118-4. Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; mas de lo que podéis estar seguros, es que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución.

5-118-5. El espíritu, cuando vive la niñez de su envoltura, necesita del apoyo de los mayores, porque su materia es frágil para sostenerle; requiere de la ternura, para que su corazón no se endurezca, y también necesita de ejemplos y enseñanzas que le cultiven y le fortalezcan, mientras llega la hora de poder manifestarse.

5-118-6. Cada espíritu trae su mensaje y para que pueda expresarlo, es preciso que todo sea favorable a su derredor. Cuando el espíritu, después de su largo tránsito de luchas y de pruebas para alcanzar su perfeccionamiento, llega a verse libre de manchas, miserias e ignorancias y es en él sólo la luz, llega a tener semejanza con la pureza de los niños.

5-118-7. El niño sabe intuitivamente que es impotente para luchar por sí mismo, y entonces deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentra al lado de ellos; sólo bien espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, por lo que en su compañía llega a experimentar la felicidad.

El pensamiento y el Árbol de la Ciencia

4-104-8 (1)
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Cada uno de nosotros somos seres espirituales, que están perfeccionando todos sus atributos espirituales. Cuando nuestro espíritu surgió del Seno divino, todos fuimos puros y perfectos por nuestro Origen, que es la Perfección pura y perfecta. Mas como el infante que nace del vientre y ve la luz, no conoce cuanto le pertenece en el mundo. No conoce quien es su madre y padre, ni se conoce a sí mismo. A semejanza somos los espíritus que vimos la luz al nacer del Seno Divino, no conocemos Quien nos dio la vida, todo lo que ha creado, y tampoco a nosotros mismos.
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Nuestro pensamiento fue virgen, todos nuestros atributos lo fueron. Sin embargo, nuestro espíritu poco a poco fue utilizando esa potencia espiritual, y fue desarrollándose a semejanza como cuando un infante empieza a balbucear sus primeras palabras, así lo fue nuestro pensamiento espiritual. Esa potencia sí tenía que conocer el árbol de la ciencia. Y no sólo lo conoció, sino que le permitió desarrollar su pensamiento, y en él, las facultades de su razonamiento, su discernimiento, su reflexión, su comprensión.
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Nuestro pensamiento ya no es virgen. Muchos espíritus desenvolvieron esa potencia guiados por la luz de Quien les creó; pero otros tantos lo desenvolvieron conforme su libre albedrío. El Padre todo lo permitió, no iba a ser quien pusiera cadena a lo que Él les había dotado desde su nacimiento. 
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El árbol de la ciencia ha dado sus frutos, unos dulces, otros muy amargos; sin embargo, no es el árbol quien da el sabor, sino el cómo fue cultivado por cada espíritu. Cada quien ha cultivado su árbol de la ciencia, y de ese árbol ha compartido su fruto a los demás. ¿Qué sabor ha dado nuestro propio árbol de la ciencia a los demás? ¿Ha sido un fruto dulce o amargo? No es el Padre quien va a detener de lo que hemos hecho del árbol de la ciencia,… será cada espíritu cuando a la luz de su Conciencia, reconozca que la potencia de su pensamiento lo ha llevado por caminos alejados del amor, la verdad y la luz. Será cada espíritu cuando reconozca que su fruto, en lugar de haber sido venero de bendición y bienaventuranza, es veneno para sí como para sus hermanos.
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La dualidad humana

2-38-28 (1)
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Nuestro espíritu bajo el velo de la carne todavía tiene incertidumbre sobre la Ley de la reencarnación, de la posibilidad de haber sido o ser en una próxima existencia humana, hombre o mujer. No todas las religiones entienden esta verdad, y algunas por sus Escrituras se cree o se declara, que el hombre está por encima de la mujer en muchos aspectos que concierne tanto en lo humano como en lo espiritual.
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En este plano terrenal la gran mayoría hemos cometido errores y faltas espirituales de los unos a los otros. Y hay quienes dan por asentado, que lo que incurrimos y consumamos jamás tendrán una consecuencia. Sin embargo esto no es así.
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Como espíritus deberíamos comprender que una existencia humana, no nos basta para nuestro perfeccionamiento espiritual. Que si es indispensable tendremos que morar este Valle cuantas veces nos sea necesario. Así como también considerar profundamente, que en todas esas existencias humanas que se nos otorguen como oportunidad para aleccionarnos, hacer méritos, así como para saldar nuestros errores y faltas espirituales, consecutivamente no seremos del mismo sexo.
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En nuestra naturaleza humana mujeres y hombres somos distintos, pero la esencia del uno y de la otra es el mismo. Las diferencias son notables corporalmente, y sin embargo, por nuestras cualidades humanas particulares que a cada uno le pertenece y posee,… en su unión está el complemento. Existe una dualidad entre el hombre y la mujer, que en lo humano se necesitan uno del otro, aunque espiritualmente no.
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Nuestras obras y hechos cuando son equivocados hacia quien es parte de nuestra dualidad humana, sí ocasionan transgresiones a la Ley espiritual. Tanto así, si es necesario que nuestro ser pase por el mismo cáliz que hicimos beber al sexo opuesto, en otra existencia posterior, él considere purificarse y saldar su deuda espiritual con ese mismo cáliz, reencarnando nuestro espíritu con el otro sexo.
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Ni uno ni otra somos perfectos en este Valle, pero mientras nos sigamos viendo sólo con los ojos de la carne y no con los ojos del espíritu, seguiremos cometiendo errores. Y es que el espíritu no comprende aún del todo, de esa dualidad en armonía que debería conquistar en lo humano. Si bien el Padre ha puesto al hombre por cabeza y a la mujer por corazón, comprenda nuestro espíritu que algunas veces reencarnará siendo cabeza y en otras ocasiones corazón. Que algunas veces seremos fuerza y otras veces el sentimiento.
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No por ser cabeza el hombre quiere decir que debe estar por encima del corazón. No, es el espíritu el que debe llegar a la dualidad en armonía. Que cabeza y corazón les corresponda por derecho y luz cuanto Dios les da a ambos. Por lo tanto, cabeza y corazón deben crecer y evolucionar con armonía en todos los órdenes humanos y espirituales.
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Siendo corazón se crece y se evoluciona, siendo cabeza también. Ni la cabeza debe esclavizar o dominar al corazón, ni viceversa. Trabajar y lograr esa dualidad humana donde ambos por armonía, sientan que siendo mujer o hombre, el espíritu encontrará dicha, bien, amor, crecimiento, derecho, bienestar hoy en este plano terrenal,… y mañana en otro, si acaso todavía le es necesario crecer y evolucionar en esa dualidad.
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Nadie es malo para el Padre

2-54-46–
La naturaleza del espíritu es divino, su origen es Divino también. No somos malos por naturaleza, si nuestro principio fue y está en Dios, el amor perfecto. A lo largo de nuestra eternidad puede hayamos equivocado, errado en las más grandes faltas, y aún así nuestro principio sigue siendo el mismo, divino.
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Todos tendremos que conquistar la luz de nuestro origen, si acaso la hemos empañado o hasta oculta ha quedado. No somos los que de tiempo en tiempo van quedando cada vez más en el olvido y entre sombras, sino los que en el instante iluminados por la voz de la Conciencia, buscarán su redención espiritual. El arrepentimiento surgirá, la necesidad de lavar las vestiduras también.
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No se puede quedar uno por siempre en el camino equivocado, cansa. Se volverá la vista hacia atrás y contemplaremos no los pétalos de las rosas esparcidos por doquier, sino los espinos hiriendo y afligiendo a quienes se cruzaron en nuestro sendero. Cansa ese camino, porque las espinas hieren ya también a nuestro ser, con la misma intensidad del dolor. Entonces volveremos nuestra vista al Eterno, y no será para juzgarnos con esa severidad imaginaria. Sino para proponernos otro camino, el de la redención espiritual, donde algunas veces saldaremos nuestras deudas con dolor, porque las espinas son nuestras, pero otras veces con amor. Lo cierto es que el Amor Divino nos dirá, que a pesar de las espinas esparcidas grandemente, para Él será mucho más meritorio nuestra redención no por el dolor, sino por el amor. Al final el libre albedrío sigue siendo nuestro.
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El valor del espíritu

4-86-68 (1)
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Después de Dios, sólo en los seres espirituales existe la inteligencia espiritual, la libertad de decisión y de obrar. Todo cuanto ven nuestros ojos en la Creación está sujeto a una ley, y la cumple fielmente, la natural.
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En toda esa Creación no se halla la Conciencia,… no tiene ni podrá tener ese entendimiento, ese sentir sobre lo qué es bueno o no, lo qué es moral o no, lo correcto de lo incorrecto. En toda esa Creación con todas sus criaturas y bellezas no existe ni se halla la potencia del pensamiento que le corresponde sólo al espíritu, y por esa potencia, el razonar, el discernir, el comprender, el indagar. Sólo el espíritu se pregunta las cosas más sublimes e importantes de la vida y de su existencia, ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿cuál es la finalidad de mi existencia? Ninguna otra criatura hace ello.
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Mas el espíritu no está sólo regido por la Ley natural cuando está encarnado, sino también por otra con más relevancia para él, la espiritual. El espíritu está destinado a engrandecer y a perfeccionar su ser. Por ello el Padre ha venido de tiempo en tiempo a darle lecciones cada vez más profundas, que le ayude a que se conozca cada vez mejor. A engrandecer su pensamiento, su mente espiritual, a despertarle a luz de la Conciencia cuando él se ha olvidado de dónde procede,… así como la finalidad de su existencia en esta morada terrenal, y después en el Más Allá.
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Toda la Creación le rinde un tributo perfecto a su Creador,… sin embargo Su creación más preciada, que somos cada uno de nosotros, todavía no le ha dado ese tributo perfecto. Y es porque Él nos ha hecho libres, no sujetos. Mas llegará el instante en que podamos ofrecerle ese tributo perfecto siendo libres. Será cuando todos nuestros atributos divinos, con los que fue formado nuestro ser estén en armonía con cuanto Él ha creado y dado vida.
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La finalidad de nuestra existencia en esta morada terrenal es la Espiritualidad, la armonía de nuestra naturaleza material y la espiritual. Y cuando logremos esto, habrá otra finalidad, la de nuestro perfeccionamiento espiritual. Entonces tendremos por dicha esa eternidad, en que nuestro espíritu libre por siempre,… sea en ese estado sublime donde la voluntad del Padre sea la del hijo, y la voluntad del hijo sea la del Padre.
 
 
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EL LIBRO DE LA VIDA VERDADERA

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La comunicación divina antes de 1950

12-360-44 (1)
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La mayoría de la humanidad aún no conoce el cómo se manifestó el Espíritu de Verdad, prometido por Jesús. Y puede ocurrir lo mismo como sucedió con los judíos, que teniendo al Mesías ante sus ojos, le rechazaron y le crucificaron.
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Y lo que sucede, es que los judíos aún esperan un mesías a su manera de comprender las profecías, y no conforme a la voluntad del Eterno. Esperan un mesías guerrero, que los levante como nación sobre las demás naciones. Y sucedió que cuando vieron a un humilde carpintero, proclamando el amor de los unos a los otros y el perdón a los enemigos, no creyeron que fuera el Mesías prometido por Dios. Hasta quienes eran expertos en las Escrituras, los doctores de la Ley le rechazaron, siendo ellos principalmente los que provocaron la pasión y muerte de Jesús, sí,… los doctores de la Ley.
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A semejanza acontecerá en estos tiempos, porque los Cristianos en sus diversas denominaciones religiosas, tienen un concepto propio y diferente de unos a otros de cómo será la segunda venida de Jesús. Pero unos y otros se equivocaron, el Eterno en Su voluntad tenía la verdad, y no el hombre ni el doctor de la Ley de nuevo. Éste último volverá a crucificar al Cristo, con su indiferencia, incredulidad, mofa y menosprecio.
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El Espíritu Santo, el Consolador Prometido no apareció en ninguna grande y majestuosa sinagoga o iglesia, no,… Él hizo de la humildad nuevamente Su verdad. Entre nubes espirituales vino a revelar Su tercer legado. Mientras algunos creen que Jesús aparecerá ante sus ojos mortales en una nube levitando y así será visto por toda la humanidad, lo cierto, el Eterno no tenía contemplado tal razonamiento.
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Dios como Espíritu Santo, sí se dejó ver por todos desde 1884 a 1950, pero no a través de los ojos mortales, SINO POR LOS ESPIRITUALES. A la vista espiritual que todo espíritu posee, allí se dejó ver el Eterno. Por medio de los mirajes espirituales y de los sueños de revelación y de profecía, como a Juan el apóstol le sucedió, así se dejó contemplar Cristo como Espíritu de Verdad.
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¿Quién iba a comprender el cómo Dios haría presencia entre los hombres? Sino sólo Él. Y habló, dio Doctrina y Ley nuevamente; pero no a través de una carne humanizada como lo fue en Jesús;… o del portentoso trueno a las faldas de un monte, como ocurrió cuando Yo Soy el que Soy entregó las Tablas de la Ley. No, no fue así Su voluntad,… Él habló desde la CONCIENCIA Y EL ENTENDIMIENTO de la mujer y del hombre. ¿Qué mejor dicha para el espíritu de la humanidad, que oír la Doctrina de Dios desde su propio espíritu? Sí, así fue Su voluntad.
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Algunos llegan a pensar que cuando Dios proclamó su Doctrina y Ley, a través del entendimiento humano entre los años de 1884 a 1950, Él se posesionó del hombre y la mujer. Sin embargo, nunca ocurrió esto, todos quienes sirvieron como Sus portavoces entre esos años, siempre fueron CONSCIENTES de su ser. Dios INSPIRABA por medio de su Rayo Divino el entendimiento humano, y así lo hizo hasta el último día de 1950. Mas los Portavoces no eran hermanos nuestros de cualquier índole, todos ellos ya tenían evolución y elevación espirituales desarrollados, que les permitían con más facilidad esa comunicación divina con el Espíritu Santo. Él se servía así de Sus hijos, por su desarrollo y evolución, no por posesión. Pues, cuando cada uno de nosotros haya tal desarrollo por la evolución y la elevación, también tendremos el gran mérito de la comunicación con nuestro Padre-Dios, ya no como sucedía antes de 1950, sino una que se va perfeccionando día con día: la comunicación de Espíritu a espíritu,… y tampoco en esta comunicación hay posesión, sino simplemente una relación recíproca entre el Padre y los hijos.
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Aunque es necesario decir, que en los portavoces actuales, después de 1950, si invocan el Rayo Santo de Dios, ellos por esta gravedad, cada vez estarán más expuestos no a una posesión, pero sí a una influencia espiritual cada vez más acentuada. Ya que el Eterno, no dará cabida a la voluntad y capricho del hombre, y sí dejará que se haga sentir en cada uno de ellos el fruto de su insensatez.
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Pero, ¿por qué invocar el Rayo Divino? Cuando cada portavoz también puede tener la dicha de la comunicación de espíritu a Espíritu después de 1950. Y que no es sólo para ellos esta dicha, sino para todo aquel que desarrolle su elevación espiritual.
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En la comunicación de espíritu a Espíritu, que puede manifestarse en muchas formas, no es necesario decir que Dios está dando ordenes por su conducto, o qué Él está hablando por nuestros labios. No, porque esto también sería insensatez. ¿Acaso nuestra elevación es ya perfecta? No, porque aún existe el pecado y el mal entre nosotros, y por lo tanto la tentación en nuestro ser que puede manifestarse también en multiplicidad de formas. Pues he aquí lo importante, ni en los recintos ni entre nosotros que estudiamos la Enseñanza por el Libro de la Vida Verdadera, nadie puede decir que Dios habla por su conducto, da ordenes o enseñanza. Cada quien hable, escriba, se inspire conforme su elevación le permita, sin tomar el nombre de Dios en vano.
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Del Libro de la Vida Verdadera
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12-360-44. Después de que esta mi palabra, haya dejado de comunicarse a través de los portavoces, os encontraré congregados como mis discípulos del Segundo Tiempo en la fiesta de Pentecostés y vendrá en plenitud mi Espíritu Santo comunicado de Espíritu a espíritu con vosotros, precursores de esta Tercera Era, precursores de la comunicación perfecta, entre el Espíritu Santo y el espíritu de los hombres.
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12-360-45. ¿Qué os revelará el Padre en ese instante? Lo que no os dije a través del entendimiento humano; pero ved que tenéis que penetrar en verdadera consagración y espiritualidad; ved que para alcanzar esa preparación tendréis que despojaros de todo rastro de fanatismo y de materialismo.
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¿Cómo podréis alcanzar esa gran preparación? Con el estudio ahora, con el desarrollo después, mas tarde con vuestro verdadero amor; porque mi palabra no ha concluido, mi palabra no terminará en 1950. Mi comunicación continuará. Mas ya no a través de portavoces, no a través de esta forma de comunicación, porque vuestro éxtasis después de 1950, se perfeccionará más y más. Vuestra elevación espiritual será mayor y mi comunicación tan sólo será por medio del espíritu.
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12-360-46. Los que han sido mis portavoces, tienen grandemente andado el camino. Los que mucho recibieron mi rayo continuarán en este desarrollo y seguirán entregando grandes inspiraciones o revelaciones. Los que pocas veces recibieron mi Rayo divino y fue menos mi palabra en ellos, después, según su preparación, será grande, muy grande mi inspiración sobre ellos. No detendrán su desarrollo, su paso en esta senda, porque lo que no alcanzaron en este tiempo de comunicación a través del entendimiento humano, lo pueden alcanzar de espíritu a Espíritu, y habrá gozo y gracia en su espíritu.
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12-360-47. Mas no solamente me comunicaré con esplendor por los que fueron consagrados portavoces. Sobre las facultades vibrará mi Espíritu Divino con esplendor también, no será menos en ellas esa gracia; será igual para todos. Mi Mundo Espiritual también vibrará, su hilo fluídico, traducido en inspiración y en pensamiento, será sobre los discípulos del Señor, para que esos seres de luz, se sigan comunicando con los seres de este planeta, sobre los Guías, Piedras Fundamentales, Videntes y Plumas de Oro, sobre los marcados y no marcados, sobre los que hayan tenido el acto simbólico de la marca, como todos aquéllos que íntimamente sientan que forman parte de mi pueblo, sobre los primeros y los postreros, estarán las lenguas de fuego que derramará el Espíritu Santo, para que así vosotros podáis comunicaros con todos vuestros hermanos el mañana, el próximo mañana, esa alborada que ya se acerca entre vosotros y podáis llevar mi palabra, no sólo a los que hablan vuestra lengua, sino también a los que hablan las lenguas que hoy no conocéis.
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12-360-48. ¿Cómo podréis comunicaros con ellos? Con vuestra buena voluntad, con vuestro esfuerzo, con vuestro ahínco y amor: Yo os ayudaré, os dice el Padre. Yo haré prodigios entre vosotros. Yo haré que de entre vosotros, que de vuestras congregaciones broten los precursores, los emisarios, los preparados por mi voluntad, poseyendo otras lenguas para llevar la Buena Nueva, el Tercer Mensaje de Dios a otros pueblos, a otros hombres, a otras razas.
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De este modo la Torre de Babel que en lo material, ha sido destruida por la mano del hombre a través de los tiempos, en lo espiritual también irá siendo destruida y sobre ella se levantará la Torre del Espíritu Santo, la verdadera Iglesia, el verdadero culto y el Santuario en donde todas las manos se estrechen, en donde todas las lenguas se fundan, en donde todas las razas y las sangres se fundan en mi amor de Padre.
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El Espíritu Santo, María y Elías

12-345-9 (1)
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Nuestro Padre en Su tercer advenimiento nos aclara sobre Su trinidad: no es que existan tres dioses, Padre, Hijo, Espíritu Santo; sino TRES MANIFESTACIONES DIVINAS. En otras palabras un sólo Dios existe, y Él se ha manifestado tres veces en esta morada llamada Tierra.
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En Sus manifestaciones divinas, Él ha cumplido y entregado CONFORME A NUESTRA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL. Así en el principio de los tiempos, le era necesario a nuestro espíritu una guía para conocer qué nos era permitido y qué no; nuestro Padre se hizo presente y entregó la LEY por medio de uno de sus enviados, Moisés.
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El espíritu siguió desarrollándose, evolucionando su entendimiento, pero mucho más importante su corazón. El Padre entonces envió de nuevo Su verbo divino, Su palabra, ya no a través de esa voz estremecedora como el trueno a las faldas del Monte Sinaí, donde el pueblo Israelita reunido Le oyó, al salir de Egipto. Hizo encarnar Su verbo, en una envoltura humilde: Jesús el Maestro,… por medio de Él, NUESTRO PROPIO PADRE enseño, el cómo debíamos cumplir la Ley que nos entregó, y ese cumplimiento y esa enseñanza lo hizo en el adoctrinamiento del AMOR.
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Y paso el tiempo, nuestro ser siguió evolucionando,… ahora no solamente el entendimiento y corazón habían alcanzado desarrollo, sino también la parte más esencial de nuestro ser, EL ESPÍRITU. El Padre nuevamente vino, y entregó su Tercer Legado, y en él: la SABIDURÍA. Porque eso es lo que ahora necesita nuestro ser,… la sabiduría, para poder trascender de lo humano a lo espiritual, y llegado el tiempo de lo espiritual a lo divino.
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En sí, en cada tiempo nuestro Padre-Dios ha tocado la parte más sensible o receptivo de nuestro ser, en un Primer Tiempo fue el ENTENDIMIENTO, en un Segundo Tiempo el CORAZÓN, y por último, en un Tercer Tiempo, nuestro ESPÍRITU. Tres Advenimientos Divinos han ocurrido en esta morada terrenal, Tres Manifestaciones Divinas de un solo Dios. Esta es la Trinidad Divina del Espíritu Santo: la LEY, el AMOR y la SABIDURÍA.
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¿Quién es María y Elías? María es la manifestación omnipresente de la Ternura Divina que existe en el Espíritu Santo. María fue sólo la envoltura, la encarnación de esa Ternura Divina que se expresa y se manifiesta en Dios. Así como Jesús fue la envoltura humilde del Cristo, de ese Verbo y esa Palabra omnipresente que se expresa y se manifiesta del Espíritu Santo.
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No es que haya cuatro divinidades en Dios, sino Él se ha LIMITADO EN MANIFESTACIONES, para poder ser comprendido por nosotros los espíritus, según nuestro desarrollo y evolución espiritual.
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¿Quién es Elías? El profeta de Dios, el profeta de Fuego que de Tiempo en Tiempo ha secundado cada Advenimiento Divino. Él es quien ha preparado los caminos, para que el pueblo de Israel de Tiempo en Tiempo esté dispuesto, presto para recibir y reconocer al Dios Viviente de Abraham, Isaac y Jacob. Así lo encontramos en el Primer Tiempo preparando e instando al pueblo de Israel, para que adore a un sólo Dios Verdadero, y se le conoció en aquel tiempo como Elías. Ese mismo profeta emparejo los caminos en otro Tiempo, al encarnar en Juan el Bautista, y preparar nuevamente los caminos para que el pueblo de Israel, recibiera al Mesías Prometido, al Cristo de Dios en Jesús.
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Y fue Elías en otro Tiempo, el último de todos el Tercer Tiempo, que preparó de nueva cuenta al pueblo de Israel encarnado en otra nación y en otra lengua: México. Elías no es el Espíritu Santo, pero sí, la representación de la luz del Espíritu Santo. En otras palabras que nuestro Padre a Elías, le ha conferido el cargo de la apertura en el Tercer Tiempo del advenimiento de Su luz como Espíritu Santo. Y no sólo eso, sino ser el Pastor espiritual del espíritu de la humanidad. Este es Elías el profeta con cargo y destino de Pastor espiritual, nuestro hermano, el gran profeta, el siervo y espíritu humilde, pero de gran evolución y elevación espirituales, que de Tiempo en Tiempo, ha aparejado los caminos de Dios.
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Sobre la Trinidad en el Espíritu Divino:
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1-1-67. Hoy, mientras unos me aman en Jehová y desconocen a Cristo, otros me aman en Cristo, ignorando a Jehová; mientras unos reconocen mi existencia como Espíritu Santo, otros por mi Trinidad, discuten y se dividen.
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1-1-68. Yo pregunto a esta humanidad y a quienes la conducen espiritualmente, ¿por qué distanciaros los unos de los otros, cuando todos estáis reconociendo al Dios Verdadero? Si me amáis en Jehová, estáis en la verdad. Si me amáis a través de Cristo, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Si me amáis como Espíritu Santo, os acercáis a la luz.
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Un solo Dios tenéis, un solo Padre. No son tres personas divinas las que existen en Dios. Sino un solo Espíritu Divino, el cual se ha manifestado en tres fases distintas a la humanidad y ésta en su pequeñez, al penetrar en lo profundo, creyó mirar tres personas donde sólo existe un solo Espíritu. Por lo tanto, cuando escuchéis el nombre de Jehová, pensad en Dios como Padre y como Juez. Cuando penséis en Cristo, mirad en Él a Dios como Maestro, como amor y cuando tratéis de comprender de dónde procede el Espíritu Santo, sabed que no es otro que Dios manifestando su infinita sabiduría a los discípulos que más han adelantado.
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1-1-69. Si la humanidad de los primeros tiempos, la hubiese encontrado evolucionada espiritualmente, como ésta de ahora, Yo me habría manifestado delante de ella como Padre, como Maestro y como Espíritu Santo, entonces los hombres no habrían visto tres dioses donde sólo existe Uno; pero no se encontraban capacitados para interpretar mis lecciones y se hubiesen confundido y apartado de mi senda, para seguir creando dioses accesibles y pequeños, según su imaginación.
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3-63-49. Estáis escuchando al Espíritu Santo, mas no a un espíritu distinto del que os ha hablado como Cristo o como Jehová; es el mismo, el único que existe, pero que se ha manifestado en cada una de las Tres Eras en forma diferente.
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3-63-50. En el Primer Tiempo, sobre el Sinaí, se manifestó vuestro Dios y la fase que os presentó fue la de su Justicia y su Ley. En el Segundo Tiempo el mismo Dios os habló en Cristo y os presentó una fase que no habíais comprendido: El Amor. Y en esta Era que es el Tercer Tiempo, mi Espíritu Santo os habla desde el infinito, se comunica desde lo espiritual con vuestro espíritu y os muestra así una fase más, la de su Sabiduría, que es luz para toda la humanidad. ¿Por qué mirar misterios donde no los hay? El misterio de la Trinidad está esclarecido.
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