Los Siete Sellos

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Los Sellos se mencionan en la revelación de Apocalipsis. Y nuestro Maestro-Padre como Espíritu de Verdad, nos reveló que los Siete Sellos es el libro de la historia del espíritu de la humanidad, allí están anotados sus triunfos y fracasos, sus luchas y victorias, su obediencia y deslealtad, su luz y oscuridad.
En ese libro sellado por Siete Sellos también se encuentra la Revelación, la Profecía, la Justicia que proviene de Dios. Revelación que es Palabra y Ley,… la Profecía que sólo proviene de Dios y la hace conocer al espíritu de la humanidad,… así como también la Justicia, y en ella la redención y la salvación espiritual de cada hijo de Dios.
El único que podría haber revelado el contenido de los Siete Sellos es Dios mismo, nadie más, el que es Verbo, Principio y Fin, el Alfa y la Omega. Hoy nos dice que el espíritu de la humanidad se encuentra en el Sexto Sello, y este Sello tiene por representación la Justicia divina y la purificación. Por lo tanto ningún espíritu se queda sin purificar, todos están presentes ante la Justicia divina, mas ella no pierde a los espíritus ni los condena. Aunque la purificación dolorosa, para quien sepa comprender su valor y salga victoriosa de ella, tendrá por mérito otro galardón: el advenimiento del Séptimo Sello y en él, Dios y Su pueblo, el Reino de los Cielos en la Tierra. La caricia del Padre ante todo dolor, Él lo enjugará y no se conocerá más. Entonces quienes penetren en el Séptimo Sello, tendrán por dicha y buenaventura esta morada con reflejo de Cielo espiritual. Mas no debemos confundirnos, esta morada no es ni será el hogar eterno de los espíritus. Sólo nuestro Padre nos dice, que quienes penetren en el Séptimo Sello, este hogar llamado Tierra, no se conocerá ya más el dolor ni el llanto.
Para quienes no penetren en el Séptimo Sello, tendrán por morada otro hogar donde aún el Sexto Sello está abierto,… donde el egoísmo de los unos a los otros reina aún. Donde el llanto, el crujir y rechinar de dientes es constante como fuego en los hijos de Dios.
El espíritu de la humanidad en su conjunto está en el Sexto Sello. Sin embargo, cada quien por su lucha y méritos penetra y pertenece al Sello que le corresponde. Así el libro de los Siete Sellos es la historia también de cada hijo de Dios, de su evolución espiritual. Y en esa evolución sus caídas, sus derrotas, su quebrantamiento a la Ley, así como sus fortalezas espirituales en la virtud. Cada Sello tiene un representante y nuestro Padre los menciona en el Libro de la Vida Verdadera, ellos son:
-Abel, el representante del Primer Sello, su virtud y fortaleza espiritual es el sacrificio.
-Noe, el representante del Segundo Sello, su virtud y fortaleza espiritual es la fe.
-Jacob, el representante del Tercer Sello, su virtud y fortaleza es la fuerza.
-El Cuarto Sello, representado por Moisés, su virtud y fortaleza es la Ley.
-El Quinto Sello, representado por el mismo Cristo en Jesús, su virtud y fortaleza es el Amor
-El Sexto Sello, representado por Elías, teniendo por virtud y fortaleza la Luz del Espíritu Santo.
-El Séptimo Sello, está representado por el mismo Padre, es el final, el camino perfecto, la virtud y la fortaleza manifiesta, la culminación del espíritu en su lucha y progreso espiritual. Cuando esta etapa llegue el espíritu encontrará un nuevo horizonte más allá de este plano terrenal, donde Dios mismo será el único que lleve a la cúspide del perfeccionamiento espiritual a todo hijo Suyo. Nadie más puede llevar esta obra, sino Él.
Cada espíritu ha pasado por cada Sello, por cada etapa espiritual que le permite conocerse así mismo, y no solo eso templar y acrisolar cada virtud, cada fortaleza. Así hay hermanos nuestros en este plano, encarnados o no, que apenas van principiando al inicio de su propio libro sellado de los Siete Sellos, otros van a medianía del camino, otros más están entrando y conquistando la Séptima Etapa, el Séptimo Sello. Cada quien va conquistando con su luz cada capítulo de su propio libro. Mas unos van lentos, otros más adelantados. Cada espíritu progresa según su anhelo, según su amor, según su virtud, según su luz. Mas todos penetrarán a la luz del Séptimo Sello, no hay ninguno que se le quite esta ventura, ese galardón. Y cuando eso sea, entonces cada hijo del Padre tendrá por mérito el conquistar otro camino, otro sendero, el de su perfeccionamiento espiritual. Ese es el destino de todo espíritu, de todo hijo de Dios, el conquistar el Reino de Dios en sí mismo. Porque en ese Reino sólo la luz y la virtud perfecta es…

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