No ocuparnos sólo para lo del mundo
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3-59-55. El hombre es lo más perfecto que en el mundo ha existido. En él hay semejanza con el Creador. En él existe una trinidad: Conciencia, espíritu y materia, tres potencias que unidas forman un ser perfecto.
56. Podría el cuerpo vivir sin espíritu, animado tan sólo por la vida material, pero no sería humano. Poseería alma y carecería de Conciencia, pero no sabría guiarse por sí mismo ni sería el ser superior que por medio de la Conciencia, conoce la Ley, distingue el bien del mal y recibe toda revelación divina.
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Como la gran parte de la humanidad no conoce el beneficio de la elevación espiritual, que nos da la posibilidad de la comunicación con nuestro Padre y por esa elevación recibir directamente la Sabiduría, Él ha dejado un legado, un testamento espiritual uno tras otro en los tiempos.
Hay veces juzgamos a los niños de poco entendimiento espiritual; pero el Padre bien nos dice, que en aquellos pequeños pueden estar espíritus mucho más viejos que el nuestro. Espíritus con una mayor trayectoria en la vida que el nuestro. Espíritus mucho más evolucionados que los mismos padres. Por lo tanto, tienen la posibilidad de entender lo espiritual.
Cada hijo nuestro va ir procurando sus propias necesidades en el transcurso de su crecimiento; no todos les llamará la atención del aprendizaje espiritual. Y aún así, les es necesario conocer que cada obra que haga por su espíritu tiene como fruto una alegría o una desdicha. Que no son sólo carne, sino también esencia. Que la carne pide su tributo o sea su alimento, su necesidad de vestirse, de desarrollarse; sin embargo, también la esencia pide su tributo, la necesidad de la oración, de tener presente su desarrollo de la comunicación con Dios. Y, preguntarán ellos, ¿cómo se logra eso? Procurando la virtud en su existencia, lo bueno y lo noble para consigo mismos y los demás. Entendiendo que así como es importante el desarrollo del intelecto de la ciencia humana, también es importante el desarrollo de la ciencia espiritual. Que así como hay libros donde se aprende de la ciencia del hombre, también los hay donde se aprende la ciencia del espíritu. Así como existe una guía exacta para guiarse y desarrollar la ciencia que aspiramos aprender en lo material,… también existe una guía certera para desarrollar el espíritu: El Libro de la Vida Verdadera, el Tercer Testamento. Porque comprendiendo el último Legado divino, les será mucho más fácil el entender los dos Legados anteriores, así como cualquier otro libro de índole espiritual.
No juzguemos a nuestros niños, como que apenas van a comenzar el trayecto de la vida. Ya que será un pensamiento y sentir erróneo; ellos ya tienen su propio adelanto espiritual, y de las veces más desarrollado que el nuestro. Incluso pueden venir a enseñar, no para aprender. Su libro de la vida es mucho más extenso, más amplio. En sus hojas están escritos sus errores, sus faltas, sus aciertos, sus victorias, de la misma forma como lo es en cualquiera de nosotros. Aunque sí, de pequeños necesitarán guía, ese báculo paternal que los conduzcan por el buen sendero. Al crecer tomarán por sí mismos lo que les interese no sólo lo que corresponde en el camino material, sino también en el sendero espiritual.
Decirles que en su ser existe una guía espiritual y divina, la voz del Padre, presente en toda Conciencia. Esa voz que se hace sentir sabiamente a través de un sentimiento cuando hacemos el bien, o hacemos lo opuesto. Esa voz que no nos deja tranquilos ante nuestro mal obrar, y que nos invita a rectificar el camino, más no obliga. Esa voz que indica al espíritu hacerse sabio y,… a conquistar moradas mucho más elevadas en luz y sabiduría, al practicar en su existencia el amor, el bien, la virtud.
Y bueno,… ¿cuándo iniciar una plática de lo espiritual con nuestros niños? Cuando se presente la oportunidad,… cuando por alguna razón nos pregunten por Dios, por el espíritu. Cuando hayan soñado algo y les cause inquietud, y nos lo hagan conocer. Cuando los observemos ver una película, como por ejemplo en Semana Santa o Navidad. Cuando estén las festividades navideñas y les expliquemos quién fue Jesús. Cuando asisten y nos acompañan a una reunión de doctrina espiritual. Las oportunidades pueden ser bastantes. Lo importante a considerar es, que esos primeros pasos de aprendizaje serán el cimiento continuo, que pueden hacer de nuestros hijos ya en su vida adulta, hombres y mujeres de buena voluntad. Claro está que el ejemplo de los padres, siempre será la mejor herencia espiritual. Una herencia abierta a todos, al amor a todos. De no juzgar livianamente. Al respeto hacia las ideologías espirituales. El ser lo más posible apegados por convicción a la Ley espiritual, el no robar, no mentir, no codiciar lo ajeno… etc. Amar la Naturaleza, la Creación,… el ser respetuosos con las criaturas, con nuestro propio cuerpo. El no guardar rencores, resentimientos, odios. El procurar la igualdad y la fraternidad entre las naciones. A ser libres espiritualmente, teniendo como guía, consejo y sendero la luz de la Conciencia… Y más mucho más.
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5-118-1. “Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme.
5-118-2. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero.
5-118-3. La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje.
5-118-4. Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; mas de lo que podéis estar seguros, es que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución.
5-118-5. El espíritu, cuando vive la niñez de su envoltura, necesita del apoyo de los mayores, porque su materia es frágil para sostenerle; requiere de la ternura, para que su corazón no se endurezca, y también necesita de ejemplos y enseñanzas que le cultiven y le fortalezcan, mientras llega la hora de poder manifestarse.
5-118-6. Cada espíritu trae su mensaje y para que pueda expresarlo, es preciso que todo sea favorable a su derredor. Cuando el espíritu, después de su largo tránsito de luchas y de pruebas para alcanzar su perfeccionamiento, llega a verse libre de manchas, miserias e ignorancias y es en él sólo la luz, llega a tener semejanza con la pureza de los niños.
5-118-7. El niño sabe intuitivamente que es impotente para luchar por sí mismo, y entonces deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentra al lado de ellos; sólo bien espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, por lo que en su compañía llega a experimentar la felicidad.


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Jesús el amado Maestro, nuestro Dios hecho Hombre. Aquél quien es recordado por la comunidad Cristiana. Aquél que prometió enviar al Espíritu de Verdad. Cuántas cosas se puede decir de Quién vino a enseñarnos con obras y hechos la luz del espíritu.
¿Es posible que el espíritu alcance perfección a semejanza de Dios? Y es que Jesús, le nombró Padre, Padre nuestro. Sí, somos semilla de Aquél quien nos creó a imagen y semejanza Suya,… entonces no tiene nada de extraño que la semilla crezca, se desarrolle y de fruto. ¿Acaso la semilla que es plantada en la tierra teniendo todos los atributos en su propia naturaleza para crecer y desarrollarse hasta dar fruto, lo hace en un instante? No, le es necesario tiempo. A semejanza nuestro espíritu le es necesario no el tiempo, sino la eternidad para perfeccionar todos los atributos que tiene en sí mismo, por pertenecer a la naturaleza divina de Dios.
Y Jesús dijo, lo que veis que hago Yo, vosotros cosas mayores podréis hacer. Sí,… no solamente hablo para los hombres de aquella época, sino para todos los espíritus de todos los tiempos, ya que llegarán asemejarse al Hijo. Si Él es el Maestro, los discípulos lograrán ser los maestros. Los espíritus por su libre albedrío podrán perderse, ir por caminos escabrosos, escoger los caminos anchurosos; y sin embargo, llegará el tiempo de su redención espiritual, de su anhelo de seguir al Maestro. Las cien ovejas llegarán a ser los discípulos del Maestro, para después alcanzar esa grandeza espiritual, el ser luceros en el firmamento de la gloria de Dios.
¿Podría haberse salvado Jesús de la cruz? Sí,.. con una sola palabra Suya, legiones de ángeles se hubiesen presentado para salvarle. ¿Ellos hubiesen venido con espada para exterminar a los verdugos del Maestro? No, con mansedumbre y amor acogerían el cuerpo martirizado del Maestro, y llevarle lejos de aquel lugar. Esas legiones de luz conocen la faz de Dios, esa faz no humana, sino la esencia verdadera de Quién procede todo. Esa esencia con que es perfumada toda la Creación, con Su amor. Ese amor que no tiene límites, no humano sino divino, el cual el Maestro vino a dar prueba y potestad de ello.
Así lo demostró al perdonar y salvar a la mujer encontrada en adulterio. Así lo manifestó cuando Pedro airado cortó con espada la oreja del soldado, y el Maestro le sanó. Así lo testificó cuando el centurión clavó su lanza en el costado del Maestro, y él en lugar de recibir un castigo, fue sanado de su ceguera.
A semejanza esas legiones de luz al salvar al Maestro de la cruz, no hubiesen respondido con espada, sino con el ejemplo del Cristo de Dios. ¿Acaso en el Tercer Tiempo vinieron a reclamar la sangre del Maestro? No, con humildad y mansedumbre fueron los heraldos de alivio y sanación, los grandes explicadores y consejeros espirituales, para todo aquel quien se acercare a ellos.
En el Espíritu Divino de Dios se encuentra y está la Fuerza, pero también la Ternura; alegóricamente se halla el rayo portentoso que estremece el cielo, pero también la flor fragante del campo; se halla el sol que alumbra con su majestuosidad, pero también la luna que cobija y arrulla al anochecer. ¿Qué de extraño tiene que en el Espíritu Divino esté presente el Padre y se manifieste a la vez la Madre?
Si en la Creación podemos observar con naturalidad lo masculino y lo femenino, nada extraño es que esos dos polos que se complementan a la vez, hayan surgido del Creador. ¿Quién dio testimonio de la Madre que existe en el Espíritu Divino? María.
María, representaba la Madre Espiritual de todos los espíritus,… Juan, al espíritu de la humanidad en su conjunto. Pero no la humanidad falto de amor, sino la ya elevada por el amor espiritual. Juan fue el apóstol muy amado del Maestro, él tuvo las grandes revelaciones por suceder. Él fue el apóstol que no negó a su Maestro ni en la cruz.
Juan es la representación del espíritu de la humanidad engrandecida por el amor y la luz divina de la Conciencia. La que no niega a su Dios, la que tendrá las grandes revelaciones aún por venir. La humanidad muy amada de Dios. Juan representa a todos los espíritus, de todos los tiempos, que llegado el tiempo después de grandes luchas y batallas rendirán veneración y culto al Padre, con las mismas obras y hechos que el Maestro les mostró y adoctrinó.
Ese es el hijo de María, la Madre,… el espíritu de la humanidad en su conjunto elevada por el amor, la virtud, el bien, la Espiritualidad. ¿Cómo podría haber dejado el Maestro a una madre imperfecta y humana a Juan para tan altos designios? No, no lo hizo, dejó a la Madre que existe en Dios, porque sólo Él puede cumplir tan elevados propósitos para todos los espíritus.
Si el Verbo del Cristo de Dios se hizo Hombre en Jesús, de cierto, ese Verbo también se hizo Mujer en María.
El Maestro no dejó una madre humana en Juan, dejó a la Madre Espiritual de todos los espíritus, aquella Madre que está y se manifiesta en el Espíritu Santo de Dios,… pues sólo lo perfecto puede conducir con perfección a la semilla que hay en cada uno de nosotros.
Cuántas cosas podrían meditarse en estas fechas, en que es recordado a Quien le enseño a nuestro espíritu el Camino, la Verdad y la Vida,… el sendero de nuestro perfeccionamiento espiritual.


Enseñanza 260
57. No porque Yo deje de hablaros y mi Mundo Espiritual también, mi Obra habrá terminado; por el contrario, se iniciará el tiempo de la comunicación perfecta con el Padre en la que escucharéis su voz espiritualmente.
58. No se oirá mi palabra como la oyó Moisés en el Sinaí, materializada en el estruendo de la tempestad, ni humanizada como en el Segundo Tiempo en labios de Jesús, ni tampoco a través de portavoces humanos como la habéis escuchado del Espíritu Santo en este tiempo. Todo el que se prepare alcanzará la comunicación de espíritu a Espíritu, que no será privilegio sólo de algunos.
59. Es lo más natural que los espíritus sepan comunicarse y conozcan el lenguaje del Espíritu del cual brotaron.
60. La espiritualidad traerá el despertar de los dones o facultades adormecidas y la sensibilidad de todas las fibras del corazón.
61. Mi presencia será palpable. Cuando habléis de mi Obra, estaréis inspirados por Mí y hablaréis con frases de inmensa sabiduría que sorprendan aun a los hombres de mucho saber. Los que lleguen a alcanzar gran adelanto en esta comunicación, recibirán no sólo palabras, frases o ideas, sino Cátedras llenas de perfección. Vuestras manos podrán ser como las de las Plumas de Oro escribiendo, como la de Juan el apóstol bajo la inspiración del Espíritu Santo.
62. Cuando os encontréis rodeados de increyentes, de escribas y sacerdotes y os sintáis llenos de mi Espíritu, no digáis a nadie que es el Padre el que habla por vuestra boca, pero Yo estaré hablando a la humanidad a través de vosotros. En esta comunicación tendréis vuestros ojos abiertos, y vuestro espíritu extasiado, maravillándose de lo que los labios estén revelando en ese instante.
63. El don de la profecía por medio de la videncia se desatará también y os descubrirá misterios no revelados y os dejará ver el futuro. Pero el vidente no será nunca juez o delator de sus hermanos.
64. Esa será la comunicación de espíritu a Espíritu bajo algunas formas, por lo que vuelvo a deciros que en 1950, cuando cese mi palabra entre vosotros, mi Obra no habrá concluido. Seguirá su destino, su misión en todo el Universo.
65. Os prepararéis y siempre que os encontréis reunidos ya sea en estos recintos, en vuestros hogares o en los valles, allí, en esas reuniones, sentiréis espiritualmente mi presencia.
66. Pero velad, porque surgirán también los falsos discípulos, pregonando que se comunican directamente con el Padre, e irán transmitiendo falsas órdenes e inspiraciones. Yo os he enseñado a distinguir la verdad de la impostura, a conocer el árbol por su fruto.
67. Yo probaré a unos y otros y veréis a los verdaderos discípulos salir avante por la fe y a los falsos caer por su debilidad.







