Archivos en la Categoría: Reflexiones Espirituales

Día Internacional de la Mujer

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Habría igualdad de género, en oportunidades, en el diario vivir, si tan sólo la humanidad tuviese en cuenta la Ley de la reencarnación. Que no se es siempre hombre o mujer, mientras se aprende y se alecciona el espíritu en esta morada.
No conocemos del todo nuestras existencias pasadas o futuras. ¿Cuántas veces hemos sido mujer? ¿Cuántas veces hombre? No lo conocemos; sin embargo, es un hecho que cada espíritu ha recorrido un largo peregrinaje en este mundo… algunas veces siendo corazón, otras veces cabeza.
Siendo cabeza, otras veces corazón, el espíritu vive su experiencia humana, unas veces más pensante, otras veces más con el sentimiento. Unas veces el espíritu encarnado levantando grandes obras humanas por su fuerza física, sin olvidar que en cada obra debe existir el corazón.
Actualmente el corazón y la cabeza se sienten distantes, diferentes, cada quien abogando según por sus derechos humanos; sin embargo, olvidan los espirituales, donde el espíritu encarnado reflejaría el sentido de la igualdad y de la fraternidad.
Hoy el corazón se rebela ante la cabeza… ¿quién podrá decir que quienes se rebelan hoy, no fueron cabezas antes? Nada es casualidad. Pues es más fácil y sencillo edificar con el espíritu, y con ello la armonía humana… la comprensión espiritual. Esa comprensión de dejar un mundo con igualdad y oportunidades, donde el espíritu no tenga temor venir a encarnar siendo corazón, o siendo cabeza, porque ella también tiene el cáliz de la incomprensión humana. Dejar un mundo donde el espíritu en otra existencia venidera no tenga temor a la lucha, sino el del disfrute de existir… porque ese es el anhelo divino.
El anhelo divino no es opresión, ni castigo, ni que un espíritu esté por encima de otro. O que el hombre esté por encima de la mujer… o viceversa. Si el Padre ha determinado que el hombre es cabeza en su hogar, no significa que esté por encima del corazón de la mujer. Nunca esto lo ha dicho el Padre. El espíritu es responsable de edificar en su existencia terrenal, y mientras encarne… sus obras materiales creadas, ha de hallarse el corazón.

Los instintos de la carne

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Tanto las criaturas como nosotros compartimos los mismos instintos naturales, las de nuestra carne. Nuestra carne tiene el instinto natural de alimentarse, de protegerse, de procrear y sobrevivir. Mas la humanidad tiene en su ser atributos espirituales como lo son las virtudes, por su espíritu.
Cuando nuestro ser más esencial se doblega ante un instinto de la carne, de las veces cae en egoísmo, en tentación o una falta espiritual. Un ejemplo de esto… es cuando observamos en las criaturas, el proteger su alimento que consiguieron, y se muestran agresivas cuando otra criatura trata de acercarse. También nosotros hemos percibido ello, es el instinto natural de nuestra carne, el de sobrevivir, y sí, protege lo que consiguió como sustento. Mas nuestro ser espiritual cae en egoísmo cuando otro hermano necesitado de sustento no se lo brindamos. Mas si hace uso la práctica de la virtud como es el de la caridad, él se coloca por encima del instinto de la carne. Y ello le es meritorio para su evolución y elevación espirituales por practicar el bien, la virtud, el amor a otro ser.
Sí, nuestra carne tiene los mismos instintos naturales a semejanza de las demás criaturas, otra de ellas, es el de la procreación. Al espíritu encarnado, no sólo se le dio este instinto por su materia, sino también el de sentir placer. No es malo sentir placer, pues esto mismo lo creo nuestro propio Padre, y todo lo que crea y hace es bueno. Sin embargo el espíritu puede caer en falta espiritual y algunas veces muy grave, cuando él está dominado por este instinto natural. Así el espíritu encarnado busca, intenta el cómo satisfacer ese placer; pero quienes están sometidos, se han dejado subyugar por ese instinto, y pueden caer por ejemplo en la transgresión de la violación. Ese espíritu procediendo en una forma ilícita, lo que era lícito por nuestro Padre, tendrá en su momento que purificar su falta, su agravio espiritual, en algún instante de su eternidad.
En el Libro de la Vida Verdadera, podemos encontrar como nuestro Padre nos dice, que hay frutos prohibidos. Siendo los frutos que por haberlos creado Dios con una finalidad buena y noble, el espíritu los hace o los transforma en nocivos. En sí, que nosotros hemos adulterado lo que nuestro Padre nos entregó, y en esa adulteración hemos faltado espiritualmente, y en esa falta, creado el dolor. Porque el dolor no procede de Dios, sino de la imprudencia y de las veces de nuestra soberbia e insensatez espiritual.
Todo espíritu tiene el poder de hacer, de obrar, de ejercer con suma y total libertad su libre albedrío. Pero ese libre albedrío, siempre nuestro Padre nos ha invitado, no obligado, a ejercerlo con responsabilidad. A ejercerlo a la luz de la Conciencia, que siempre nos invita a obrar en el amor, la luz, el bien. Que siendo justo y bueno nuestra libertad, también puede convertirse en nocivo o malo, al ejercer ese derecho en una forma equivocada, y de las veces sucede cuando hacemos sufrir a los demás. De igual manera cuando no respetamos las leyes naturales de la Creación, las leyes de nuestro organismo, o las espirituales. Cuando nuestro libre albedrío no está encaminada en la luz, muy posiblemente encontraremos el dolor, el sufrimiento, la aflicción…

La grandeza del espíritu

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Somos seres Concientes, seres espirituales con atributos semejantes a Dios. La vida, la eternidad, el libre albedrío, la potencia de la fe y del amor. El razonamiento, el discernimiento, la potencia del pensamiento. Seres espirituales que pueden gozar de la presencia de lo divino de Dios, a través de la Conciencia. Por medio de los dones espirituales deleitarnos de la comunicación espiritual con lo divino, como lo es a través de los sueños proféticos y de la revelación, de los mirajes espirituales a similitud como lo tenían los antiguos patriarcas, los profetas y apóstoles. De la inspiración cuando nuestro espíritu se desarrolla en la virtud, el bien y la luz. Cuantas cosas podrían describir a nuestro ser espiritual, tanto así el tener potestad sobre los elementos de la Naturaleza. El ser poseedores del atributo de crear, ser creadores conforme a nuestra evolución material y espiritual.
Todos llevamos la presencia de lo divino en nuestro ser. Nadie está exento, ni a nadie le falta un don o una virtud para su desarrollo y evolución espirituales… todo lo poseemos. Todo se nos ha otorgado, todos podemos decir con absoluta certeza que un algo de Dios está en nosotros. Y ese algo es mucho, porque a través del tiempo cada atributo se va desarrollando, se va perfeccionando, se va acrecentando más y más. Llegaremos a ser grandes seres, grandes por el amor y la práctica de la luz. No conoceremos el fin de lo que se nos otorgó en nuestro ser… más y más contemplaremos la grandeza de nuestro ser, y mientras esto sucede, en el sendero de la eternidad presenciaremos hermanos mucho más evolucionados espiritualmente, y sin embargo, nunca alcanzaremos cuanto es Dios, Su fuerza, Su poder, Su potestad. Porque esto también se nos ha dado… y debe ser dicha nuestra, ya que comprenderemos que lo que hay en nuestro espíritu no tiene fin ni límite.
Es tiempo de reconocer a nuestro espíritu, es tiempo de reconocer su grandeza… tiempo de considerar que no sólo somos carne, que dentro de nuestra naturaleza material existe nuestra naturaleza espiritual, y también lo divino de Quien nos otorgó eternidad y semejanza a Su Espíritu. Es tiempo de ser Concientes, porque en la luz de la Conciencia cada uno conquistará la sabiduría.

La presencia de Dios

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Donde quiera esté nuestro espíritu, donde quiera pisen nuestros pies, allí está la presencia de Dios. Toda la Creación espiritual y material vive y está envuelta por su Divino Espíritu. Él es la Vida, y todo es vida dentro y fuera de nuestro ser. Nuestro espíritu no sólo posee la Vida de Dios, sino también lo divino de su Ser.
A veces nos preguntamos, si a pesar de nuestros pecados y grandes errores, ¿habrá algo que ha permanecido puro en nuestro ser? Y la respuesta es sí… nuestra Conciencia. Porque el espíritu cuando está encarnado no sólo es material por su carne; no sólo es espiritual por su espíritu; sino también posee lo divino por su Conciencia… y lo divino no se mancha ni se perturba con las faltas y pecados del espíritu. Ella ha permanecido inmaculada a través de los tiempos.
Sí, existe lo inmaculado en nuestro ser. Por lo tanto el espíritu tendrá que retornar a su primigenia pureza espiritual,… a ese estado donde se ha emancipado, libertado de las cadenas de su opresión.
¿Por qué muchos no contemplan, sienten la presencia de Dios? Porque el hombre es más materia que espíritu. Sus sentidos materiales se han impuesto a los atributos del espíritu. La razón, la inteligencia, la voluntad, los sentimientos, cree y los hace a similitud de las criaturas inferiores. Cuando ellas no poseen el razonamiento del pensamiento. Cuando ellas no poseen la inteligencia del discernimiento y de la comprensión. Cuando ellas no poseen la voluntad de elegir. Cuando ellas no poseen los sentimientos sublimes del espíritu a semejanza de Dios. Es decir, si existen cosas grandiosas en su ser, es porque Existe también algo mucho más grande y tan sublime como él mismo, del cual procede todo cuanto posee.
Mucho habría de decirse de la presencia de Dios en la vida y existencia de la humanidad… y sin embargo, sólo basta decir, que Él está más cercas que sus propias pestañas. Y que no es necesario imaginarse como el ir o elevarse a las alturas para encontrar y sentir lo divino, sino elevarse a las alturas de su interior. Esas alturas hablan de amor espiritual y Conciencia en el interior de cada uno de nosotros.

María, la Ternura Divina

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Porque en Dios también existe la Ternura divina, ese consuelo más allá de la Fuerza, en que se regocija amar a quienes dio parte de su Ser.Porque en Dios no sólo está y se encuentra el Padre sino también la Madre, aquella que sustenta con amor de madre a toda la Creación. Porque si hay quienes temen a la Fuerza divina del Padre,… también es cierto, que pueden invocar en demanda de alivio y consuelo a la Madre que existe en Dios.
 
Como aquella madre que no abandona y reconoce el hijo, aún dando su propia existencia si fuese necesario por quien llevo en sus entrañas, así es la Madre Universal. Cuan grato es para el hijo conocer que no sólo tiene un Padre en Dios, sino también una Madre, que es dulzura, ternura, delicadeza, suavidad, caricia para cada uno de nosotros. De cierto, en María nuestro espíritu también encontrará esa escala que lo lleva a la perfección espiritual por medio del amor.
 
¿Dónde está María? En cada espíritu; en el Templo del corazón del hombre y la mujer. Que de extraño tiene que el espíritu manifieste la fuerza del Padre, sí también puede manifestar la ternura de la Madre. Sí, somos esencia del Padre y la Madre que existe en Dios.
 
El tiempo pasará y el espíritu reconocerá la fuerza y la ternura que lleva en sí. Si Jesús fue el Verbo hecho hombre, donde el espíritu se eleva por la sabiduría del amor… María fue la Ternura divina hecha mujer, donde el espíritu se eleva por los más sublimes sentimientos del amor de morada en morada. AMOR y SABIDURÍA, las dos grandes virtudes por los cuales el espíritu, tendrá que asemejarse a quienes han alcanzado la majestuosidad de la sabiduría y del amor. Jesús es la escala, María también, y es que en cada uno fue la sabiduría y el amor divinos de Dios.
 
Si el hombre tiende por la fuerza, en su interior existe la ternura… Si la mujer tiende por la ternura, en su interior existe la fuerza. Cuan grato es para el Espíritu Divino, haber hecho partícipe de tanta gracia al espíritu de la humanidad. Pues por la fuerza y la ternura en su ser su morada tendrá reflejo de eternidad, de los grandes espíritus que han conquistado los Cielos en su ser.

¿Qué es la Justicia divina?

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¿Qué es la Justicia inexorable de Dios? El sólo permitir que el espíritu saboree el fruto de sus obras y hechos, dulce o amargamente. Si es necesario que el espíritu saboree penosamente por miles de años el fruto de sus obras y hechos, Él lo permitirá,… sí, por miles de años.
Si en una existencia terrenal un espíritu se aleja de la luz por su propia voluntad y por ello sufre, llora y se lamenta, Dios permitirá que en toda una existencia así sea. Si en una familia hay discordias, malos sentimientos, agravios, vejaciones y esa familia no hace algo por remediar sus males y acercarse a la luz… por más doloroso sea para el Padre, Él permitirá que así suceda, por cuanto tiempo perdure.
El espíritu tiene todo para ser en la luz, no le falta nada, mas que voluntad. Cada uno de nosotros tendría razón de reclamarle al Padre, si algo le faltase a nuestro ser espiritual… pero como nos dio un algo de todo lo que posee Su Divino Espíritu… el reclamo es vano, infundado, injustificado.
Dios nunca se impondrá por la violencia, la muerte, la destrucción; sólo llega el momento en que su Justicia se manifieste… dejar que el espíritu recoja el desprecio que tiene por la vida, el amor, la hermandad entre naciones. Sí, dejará que el espíritu recoja su desprecio a la luz y al bien.
Si su mundo se conmueve hasta sus cimientos; si la Naturaleza se muestra hostil e implacable, aún arrancando existencias… es sólo la manifestación de la Justicia divina, el dejar que el espíritu recoja el fruto de su insensatez y de su soberbia.
Quienes están en este mundo han necesitado el maestro dolor,… rechazaron el maestro amor. Y hoy como antes ese maestro dolor se hace presente una y otra vez, y se seguirá manifestando hasta que el espíritu despierte de su falsa grandeza.
Nuestro Padre nos quiere grandes e incluso nos concederá parte de Su creación para regirla… pero no así, donde en nuestro espíritu todavía existe el caos y la insensatez. Pues el maestro dolor está para hacernos reflexionar, el considerar que no estamos en el camino verdadero. Porque en el camino verdadero se manifiesta el amor, el orden, el bien, el libre albedrío con armonía en todo, hacia las leyes naturales y espirituales.
Ese maestro dolor estará presente, por cuanto tiempo así lo necesite nuestro ser espiritual… porque el dolor traerá al otro maestro, el del amor. Sí, cuando haya Conciencia en los diversos caminos de nuestro existir. Nada nos falta para tener una existencia bienaventurada, sino sólo anhelarlo y obrar porque así sea. En nuestro ser está todo para que esto sea posible y más que ello, un hecho de los unos a los otros.

El Cielo del espíritu

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El Cielo del espíritu no es un lugar determinado, es la expresión sublime del espíritu que ha logrado conquistar su perfección espiritual. En esa conquista no existe el pecado, la mancha, el error, la falta… sino la luz y el amor perfectos.

Lo sublime del Cielo no se conquista con un instante de arrepentimiento. Es necesario limpiar cuanto haya que limpiar de nuestro ser, porque el pensamiento y el sentimiento no puros, no heredan el Reino de los Cielos. El sentimiento y el pensamiento puros, hacen posible que el Reino de los Cielos sean sentidos en nuestro propio ser. Así donde quiera este nuestro espíritu, llevará en sí ese Reino. Todos los espíritus están destinados a conquistar el Cielo. Donde nuestro espíritu por tantas tentaciones que paso y fue subyugado, al final los venció por la virtud.

Nuestro hogar es infinito. Es necesario ampliar nuestro horizonte de la Palabra divina, porque mucho de lo entregado en tiempos pasados, le hemos dado una interpretación literal y no un sentido espiritual. Ni el Cielo ni el Infierno son lugares determinados. Una expresa el Reino de Dios en Sus propios hijos, la dicha sin fin… el segundo… el espíritu que con llanto de fuego, lamenta sus errores y faltas, y a pesar de su arrepentimiento, le es necesario reparar cuanto le es indispensable, para después conquistar el Reino que le pertenece por heredad.

Pensamiento y libre albedrío

pensamiento y libre albedrío - Libro de la Vida Verdadera

Una gran parte de cuanto acontece en el mundo y en cada uno de nosotros se debe a causa de nuestros pensamientos. Somos seres pensantes, y son nuestros pensamientos los que determinan siempre un resultado benéfico u opuesto en nuestros seres cercanos, y en casos afectar a toda una multitud o la humanidad en su conjunto.

El hombre tiene la facultad de hacer y de obrar, y por su libertad o libre albedrío materializar lo pensado, fruto de su mente espiritual. 

Ninguna criatura del haz de la Tierra puede razonar, meditar y mucho menos reflexionar las causas y los efectos al haber llevado a cabo la materialización de sus pensamientos, excepto el hombre.

Cada uno de nosotros somos responsables de cuanto obramos o hacemos. Tenemos el don del libre albedrío para actuar y por esa libertad que tampoco ninguna criatura de este Valle posee, el recoger el fruto dulce o amargo de nuestros propios hechos. Leer Más

El conocimiento de uno mismo

El conocimiento de uno mismo

El hombre es un desconocido ante sí mismo; aun viéndose en un espejo no sabe quién es verdaderamente.

Que puede ver en un espejo el hombre de sí mismo, sino sólo una imagen más que le dice que es semejante a las demás criaturas que existen en el Valle terrenal, un ser igual a otros que nace, crece, se desarrolla, se reproduce y muere. Una criatura que necesita alimentarse, beber y cubrirse para subsistir.

La humanidad no ha meditado que lleva otro ser en su interior, y que manifestándose en cada segundo de su existencia, le niega por no saberle sentir. Leer Más

Santidad es…

santidad es

Santidad, es hablar de la perfección de nuestro espíritu que ha logrado en su largo peregrinaje desde que nació del Seno divino hasta que vuelve a Él.

Santidad es lograr una luz pura en nuestro espíritu sin tener el menor átomo de oscuridad que opaque aquella luz.

Santidad es hacer nuestra la Voluntad divina, aceptarla y llevarla a la práctica estemos encarnados o en espíritu.

Santidad es un principio de humildad, es reconocer que el único Santo a través de todos los tiempos ha sido nuestro Padre, y que nosotros hemos equivocado nuestros senderos al desobedecerle. Leer Más

Los errores que duelen

Los errores que duelen

¿Por qué sufrimos? Cuántas veces nos hemos cuestionado esto, sin encontrar una respuesta adecuada que mitigue nuestro propio sufrimiento o aquella inquietud.

Nacimos para ser felices desde que surgimos del Seno divino, pero nos alejamos por propia voluntad de la Vida misma y de la paz que nos pertenecía por heredad.

No todos los espíritus encarnan, mientras unos permanecieron en la Voluntad divina, otros necesitaron ascender nuevamente al Reino que pertenecieron por medio de los méritos. La escala que contempló en sueños el patriarca Jacob, es una revelación que representa ese descenso y nuevamente nuestro ascenso espiritual al cumplir con la Ley divina. Leer Más

¿Qué es la verdad?

La Verdad_absoluta

La Verdad absoluta del Padre no está contenida en ningún libro; aquella Verdad que abarca toda Su sabiduría, la revela como ha de menester en el preciso momento con sus hijos. Mas la Verdad primordial de toda su sabiduría, nos la reveló al hacerse hombre: EL AMOR.

“Yo Soy el que Soy”; en nuestro Padre se abarca la Verdad misma, y Él es quien con Su sabiduría nos ha guiado siempre de tiempo en tiempo a la perfección espiritual, a la cual todos los espíritus estamos destinados a cumplir y pertenecer. En la lucha espiritual del hombre esa Verdad nos instruye para lograr la paz de nuestro espíritu, que es semejante como cosechar el Reino de los Cielos en nuestro propio ser. Leer Más

La Vida Eterna y la muerte espiritual

Vida Eterna_muerte espiritual

La existencia material es pasajera, es efímero en contraste con la existencia espiritual que tiene nuestro espíritu.

Nacimos para la vida sin fin, para elevarnos de un tiempo y otro a la perfección espiritual. Nadie muere, no existe la muerte.
El Padre es eterno, y a semejanza suya nosotros poseemos aquella potencia divina, el de la eternidad.

Existe una diferencia entre vida eterna y Vida Eterna, el primero lo tiene todo espíritu desde su nacimiento del Seno divino, es eterno, es la vida sin fin; y la segunda, se refiere cuando nuestro espíritu ha comenzado a vivir verdaderamente conduciendo sus pasos acorde con la Voluntad divina. Leer Más

El dinero

El dinero

«Dar a Dios lo que le pertenece y al César lo que es de él»

Lo del mundo al mundo, lo del espíritu al espíritu. Las necesidades de nuestra carne son del mundo, las necesidades de nuestro espíritu son de Dios.

Con el dinero obtenemos muchas cosas que nos ayudan a subsistir en este plano terrenal, no siendo el dinero nuestro enemigo sino un aliado para dar al mundo lo que le pertenece. Mas si el dinero se vuelve una obsesión es tropiezo para nuestro espíritu, ya que lo hemos dejado atado a lo del mundo. Por esa obsesión olvidamos a dar a Dios lo que le corresponde, como lo es el ayudarnos con los medios que disponemos aquí en la Tierra. Leer Más

La fe verdadera

La verdadera fe

Si anhelamos tener un cimiento firme en nuestra existencia, es primordial adquirir la verdadera fe. La fe que se afirma en nuestro espíritu proviene del conocimiento de uno mismo, el saber con certeza de dónde provenimos, quiénes somos y la finalidad de nuestra existencia.

Cuando nuestro espíritu busca la luz, no se detiene; va al encuentro de ella hasta que él da por satisfecho su propia sed. Cuántos van por el mundo diciendo tener fe, pero sólo lo dicen con los labios, y por dentro sienten ese vacío espiritual por la falta de verdad de sí mismos y de su Dios. Son espíritus que se han conformado cuanto hacen o practican materialmente en sus distintas religiones sin lograr darse esencia de vida espiritual. Jamás las formas materiales han logrado sustentar verdaderamente a los espíritus, ni conseguirán saciar el hambre y la sed espiritual de la humanidad.

La humanidad no tiene verdadera fe, le hace falta la mano salvadora que vaya en busca de ella para encaminarla en el camino verdadero; pero para ello hacen falta quienes expliquen la Doctrina de Cristo de Salvación, basada en la enseñanza divina del AMOR. Leer Más

Nuestros hijos

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Un hijo es la continuación de nuestro propio ser, un ser que es semejante a la vestidura temporal de quienes le procrearon a la existencia material. Aún para muchos no es comprensible lo que representa una existencia que viene a nacer a este Valle, pero en cierto, va más allá de nuestra concepción humana; ya que antes de encarnarse, antes de tomar un cuerpo en el vientre de su madre, fue, es y seguirá siendo nuestro hermano espiritual.

Nuestro hijo, es un hermano nuestro por el espíritu que a semejanza de todos nosotros viene a aprender y a enseñar, así como a cumplir una misión para consigo mismo. Leer Más

La lucha espiritual del hombre

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En nuestro espíritu está la potestad para salir avante en las pruebas. No habrá mérito verdadero en nuestro espíritu sin haber vencido sus propias tentaciones, así como las debilidades de su carne.

Cuanto más hemos anhelado acercarnos a lo espiritual, más tentados y probados somos. Es la lucha de nuestro espíritu que refleja la verdadera semejanza con su Dios y la de nuestra carne, criatura hecha del polvo de este mundo. Nuestro espíritu siempre buscará lo verdadero, lo que lo eleva a la Luz divina; la carne buscará lo del mundo, porque a él pertenece.

En esta lucha, existen los méritos que nos son necesarios para llegar al Cielo verdadero del espíritu. No se puede dar un paso hacia la perfección espiritual sin haber vencido lo del mundo. Leer Más

Nuestros padres, nuestros hijos

Nuestros padres

Si el padre amase al hijo, y el hijo amase al padre con el amor espiritual que vivifica al espíritu nuevamente la paz llegaría a nuestros corazones. Perdonando, amando, en un camino de reconciliación, porque he aquí que el padre muchas veces a de perdonar al hijo, y el hijo las veces necesarias a su padre.

Mas si no hay paz en el hogar, es prioridad buscar la sabiduría espiritual de Cristo y nuestros hogares brillarán con nueva luz.

Como padres debemos reconocer nuestra misión, como hijos debemos reconocer la misión de quienes nos han dado la existencia material. Leer Más

La oración espiritual

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La oración es el lenguaje espiritual, la puerta que llega y abre el Arcano divino de nuestro Padre. El sendero donde nuestro espíritu va al encuentro de su Creador. La luz que ilumina y que rasga las tinieblas de nuestro ser.

Nuestro espíritu puede tender un lazo espiritual por medio de la oración; en esos momentos nos hacemos uno con Quién nos dio vida y eternidad.

En la oración nuestro espíritu encuentra la luz que necesita para alumbrar su camino material y espiritual, para su adelanto espiritual, su fortaleza ante las tentaciones, es la mirada que discierne la sabiduría espiritual. Leer Más

El amor y el perdón

El amor y el perdon

La certeza de nuestro espíritu es que Cristo es amor y perdón; así lo demostró en Su existencia material, en Jesús. Si las cadenas abrían Su carne, la ternura brotaba de Sus ojos; si la burla hería Su corazón, brotaba Su palabra en forma de caricia; si el clavo hería Su diestra, con Su siniestra bendecía a la humanidad.

Si nuestro Padre nos mostró el ejemplo divino del amor y del perdón, Su hija humanidad así ha de seguirle.

Todos nosotros hemos tenido la necesidad del amor y del perdón; todos han llegado a necesitar también de nuestro amor y de nuestro perdón. Leer Más

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