La presencia de Dios

4.83.50
Donde quiera esté nuestro espíritu, donde quiera pisen nuestros pies, allí está la presencia de Dios. Toda la Creación espiritual y material vive y está envuelta por su Divino Espíritu. Él es la Vida, y todo es vida dentro y fuera de nuestro ser. Nuestro espíritu no sólo posee la Vida de Dios, sino también lo divino de su Ser.
A veces nos preguntamos, si a pesar de nuestros pecados y grandes errores, ¿habrá algo que ha permanecido puro en nuestro ser? Y la respuesta es sí… nuestra Conciencia. Porque el espíritu cuando está encarnado no sólo es material por su carne; no sólo es espiritual por su espíritu; sino también posee lo divino por su Conciencia… y lo divino no se mancha ni se perturba con las faltas y pecados del espíritu. Ella ha permanecido inmaculada a través de los tiempos.
Sí, existe lo inmaculado en nuestro ser. Por lo tanto el espíritu tendrá que retornar a su primigenia pureza espiritual,… a ese estado donde se ha emancipado, libertado de las cadenas de su opresión.
¿Por qué muchos no contemplan, sienten la presencia de Dios? Porque el hombre es más materia que espíritu. Sus sentidos materiales se han impuesto a los atributos del espíritu. La razón, la inteligencia, la voluntad, los sentimientos, cree y los hace a similitud de las criaturas inferiores. Cuando ellas no poseen el razonamiento del pensamiento. Cuando ellas no poseen la inteligencia del discernimiento y de la comprensión. Cuando ellas no poseen la voluntad de elegir. Cuando ellas no poseen los sentimientos sublimes del espíritu a semejanza de Dios. Es decir, si existen cosas grandiosas en su ser, es porque Existe también algo mucho más grande y tan sublime como él mismo, del cual procede todo cuanto posee.
Mucho habría de decirse de la presencia de Dios en la vida y existencia de la humanidad… y sin embargo, sólo basta decir, que Él está más cercas que sus propias pestañas. Y que no es necesario imaginarse como el ir o elevarse a las alturas para encontrar y sentir lo divino, sino elevarse a las alturas de su interior. Esas alturas hablan de amor espiritual y Conciencia en el interior de cada uno de nosotros.

Un comentario

  • El tercer Testamento, El libro de la vida verdadera, es la palabra de Dios en el tercer tiempo, la apertura al Sexto Sello. Ya estoy por la segunda vuelta de lectura interiorizando sus mensajes. Lo recibí como un pensamiento que sabía no era mío. Me encanta compartir en este sitio sus enseñanzas, y sí es eso, El Dios Único que es amor y luz, es aliento Divino en cada uno de sus hijos.

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