Letra J

J

Jacob:

2-30-1 al 2 En las enseñanzas que os estoy entregando vuestro Padre os he llamado: “Pueblo de Israel o Simiente de Jacob”, y a medida que vais comprendiendo mis lecciones, os habéis dado cuenta de que espiritualmente pertenecéis al linaje de aquel antiguo pueblo, escogido entre las naciones de la Tierra, para cumplir con la misión de transmitir a la humanidad mis revelaciones. La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente, porque Yo os digo, que si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados; en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que Aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido. El espíritu del Israel por la raza está dormido, aletargado en un sueño que ya dura siglos y no puede mirar la verdad, porque ha vivido solamente para los goces del mundo, esperando alcanzar aquí su tierra prometida, su juicio y su gloria. Mas no penséis que su sueño será eterno, no, ahora que la miseria, el dolor y la humillación como un nuevo cáliz de amargura ha sido bebido por aquel pueblo, comienza su espíritu a despertar orientándose con la meditación, y en ella va encontrando que todas las profecías y señales que le anunciaron la llegada del Mesías, se cumplieron fielmente en Cristo.

3-65-17 Las aguas del pozo de Jacob se secaron y no calmaron la sed del espíritu de la humanidad. Yo se lo había dicho ya a la Samaritana: “En verdad te digo, que Yo tengo una agua que quien de ella bebiere, sed no volverá a tener”. Y esa agua cristalina y pura es mi palabra, la que derramaré sobre el mundo para mitigar su sed abrasadora.

4-87-1 al 2 Me agrada sorprenderos en la forma más inesperada para poner a prueba la fe de vuestro corazón. Me place probar vuestra fortaleza para que deis ejemplo a vuestros hermanos. Existe en vuestro espíritu la simiente de Jacob, a quien llamé Israel, que quiere decir: “Fuerte”. Aquel patriarca fue sometido por Mí a grandes pruebas para que diese grandes ejemplos. Yo le envié un ángel para que luchara con él, y el brazo fuerte del varón no se dejó vencer. Desde ese instante le nombré: “Israel”, y por ese nombre fue conocido por la posteridad. Mas si Yo os preguntase: ¿Qué habéis hecho de aquella simiente espiritual que os transmitió Jacob? ¿Entenderíais mi pregunta y sabríais responderme? A vuestro paso se han presentado mis ángeles para luchar contra vuestras imperfecciones y no les habéis sabido recibir. Os han sorprendido los seres en tiniebla y habéis sido débiles ante ellos. Os vuelvo a interrogar: ¿En dónde está la espada de Jacob, su celo y su fortaleza?

8-238-70 En el Primer Tiempo Jacob y su familia reconocían al Dios verdadero y al contemplar que aquellos hombres conservaban la simiente de la fe en mi Divinidad, los envié a habitar en el seno de un pueblo pagano e idólatra para dar ahí testimonio de mi existencia y de mi poder.

Japón: Véase: Siete Naciones

5-127-61 JAPON: Os recibo y os hablo. He penetrado en vuestro Santuario y todo lo he contemplado. No queréis ser postreros siempre habéis querido ser primero y en verdad os digo: Esa simiente no es grata delante de Mí. Es menester que apuréis el cáliz de amargura, para que se purifique vuestro corazón. Es necesario que vuestra lengua se mezcle con las otras lenguas; es menester que el mundo se acerque a vosotros. Cuando el mundo se encuentre preparado y limpio, os llevará la simiente que Yo le he de entregar, porque a nadie contemplo preparado.

Jardinero:

7-204-39 Yo soy el Jardinero Divino que cultiva los huertos de vuestros corazones y los riega con aguas celestiales y he venido a derramar una gota de Amor divino sobre tanta amargura de la Tierra; vengo a enseñaros el sendero que conduce a mi Reino, camino del que nunca encontraréis el fin, pero en el que siempre alcanzaréis progreso y conoceréis nuevas grandezas.

Jehová:

1-16-46 En Jehová creísteis ver a un Dios cruel, terrible y vengativo, entonces para sacaros de vuestro error os envié a Cristo, su divino Amor, para que, conociendo al Hijo, conocieseis al Padre y sin embargo, la humanidad ignorante y envuelta de nuevo en su pecado, cree ver un Jesús airado y ofendido que sólo espera la llegada en espíritu de quienes le han agraviado para decirle: “Apartaos de Mí que no os conozco”, y luego enviarlos a padecer los más cruentos sufrimientos en la eternidad.

2-32-22 Yo soy Jehová, el que en todos los tiempos os ha librado de la muerte; Yo soy el Dios único que os ha hablado a través de todos los tiempos. Cristo fue mi Verbo que os habló a través de Jesús, ÉI os dijo: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”. Y el Espíritu Santo que hoy os habla también soy Yo, porque un solo Espíritu Santo es el que existe, un solo Verbo y ése es el mío.

7-193-27 Sentidme en vuestro espíritu y sentid el supremo goce de morar en Él, porque Jehová, el Creador, está en todo y esa alegría debe aumentarse en vosotros al contemplar que he venido nuevamente comunicándome por el entendimiento humano, para seguiros entregando mis lecciones. Unid vuestra alegría a la que se desborda de mi Mundo Espiritual, esos seres que vienen a deciros en su mensaje, que su mundo, con ser infinitamente mayor que el vuestro, es sólo un átomo del mundo de perfección.

8-219-58 En cada Era me he manifestado lleno de sabiduría, de esencia, de amor. Vosotros habéis sido testigos de mis manifestaciones. ¿Quién ignora que Yo, Jehová, hablé al mundo desde sus primeros días? ¿Quién no sabe que vine en Jesús a daros mi enseñanza? Quiero que la humanidad sepa que hoy he venido a esclarecer y a explicar toda palabra y todo misterio que hubiese contenido el Libro de la Sabiduría eterna.

Jerarquía:

2-32-59 No forméis idolatrías, fanatismo ni jerarquías materiales. No hay más grandeza que la luz que engalana al espíritu que por su virtud ha alcanzado la perfección.

2-46-68 En el camino de perfeccionamiento, en esa Escala infinita, siempre ha habido seres que van delante y otros que van detrás, mas todos llegarán a la misma morada, porque en torno a mi Divinidad no existen jerarquías sino hijos, todos muy amados de mi Espíritu. Yo soy en todos, lo mismo me oculto en el corazón del poderoso, que en el del pordiosero. Por eso os digo, que cuando veáis llegar a vuestras puertas al menesteroso, no le neguéis la caridad, porque vuestro Padre será el que esté llamando a vuestro corazón.

6-143-31 Yo no he creado espíritus con diferentes jerarquías, todos han sido formados de la misma manera y todos lleváis mi Unción divina; mas hoy, no todos estáis limpios como cuando lo estuvisteis al ser formados, y por eso os digo, que es necesario que os purifiquéis, porque quiero que lo que brote de vuestro corazón sea limpio, que obedezcáis mis inspiraciones para que vuestro trabajo sea desinteresado y vuestra lealtad se refleje en todas vuestras obras. El egoísmo o la envidia no son manifestaciones de un espíritu elevado. Cuando hayáis limpiado vuestro corazón para dar paso a la luz, entonces estaréis preparados para dar a conocer mi Obra, y será cuando podáis ser los intérpretes, videntes y profetas de la verdad.

Jerusalén:

1-19-72 Vengo en este tiempo para que contempléis desde la Tierra, con la luz de mis lecciones, a la Nueva Jerusalén, la Ciudad Blanca prometida al espíritu, la que Juan mi apóstol contempló en su revelación. Mas si en la primera Jerusalén la maldad del hombre me elevó en la cruz del martirio, en la nueva Ciudad, la cual será espiritual, me elevarán los espíritus sobre el altar de su amor.

8-224-45 Jerusalén es ahora tierra de dolor y os digo: Cuidad de no derramar sangre inocente ni injuriar a mis enviados, porque vuestros hijos verterán muchas lágrimas por cada una que vosotros arranquéis, y grandes dolores, por uno solo que a un inocente causéis. No será mi justicia, sino el fruto de vuestra siembra.

9-250-3 Esta nación donde moráis no es la Nueva Jerusalén, porque esa Ciudad os espera en lo espiritual; pero ha sido elegida para mi manifestación en este tiempo y será como una puerta que os conducirá a la Blanca Ciudad, que en su éxtasis contempló mi apóstol Juan.

11-318-7 Esta es alba trascendental, ¡oh, pueblo amado!, porque estoy edificando entre vosotros la Nueva Jerusalén. Sois las primeras piedras de la Blanca Ciudad anunciada por Mí a través de los profetas; esta Ciudad espiritual no tendrá sus cimientos en este mundo, porque si vosotros creéis que la Nueva Jerusalén es vuestra patria terrestre, estáis en grave error; la Nueva Jerusalén, la estoy edificando en vuestro espíritu y esa Ciudad, más blanca que los ampos de la nieve, se extenderá a todos los hombres cuando llegue la redención a toda la humanidad.

Jesús: Véase: Cristo

1-1-2 Llego el Segundo Tiempo y vine en Jesús a morar con vosotros y en mi palabra os dije: “Aquel a quien hirieren en la mejilla derecha, muestre la izquierda. Perdonad a vuestros enemigos”. Y en el Tercer Tiempo, en el que os encontráis, he venido a deciros: “Si el asesino de vuestro padre perseguido por la justicia humana, llamare a vuestra puerta implorando ayuda, ¿qué haríais? Protegerle”. Si así lo hiciereis, demostraréis haber alcanzado la evolución espiritual, que os permite cumplir con mi Ley divina que os ordena: “Amaos los unos a los otros”. Resucitad a los espíritus que han muerto a la vida de la gracia, porque todo espíritu será salvo.

1-5-60 Entre las inmensas muchedumbres abundan aquellos, a quienes no les estremecería ver a Jesús clavado de nuevo en el madero, desangrándose, así pues, menos van a conmoverle los ayes de dolor y los ríos de sangre, que brotan de sus Semejantes en estas horas de pruebas para la humanidad.

1-15-7 Nuevamente la humanidad se apartó de mis mandatos y tuve que llegar a los hombres para doctrinarlos. No fue suficiente que os hubiese dado mi Ley en aquella forma material, ni tampoco encerraba ella todo lo que Yo tenía que deciros; y así, os envié a Jesús por quien escucharíais al Verbo de Dios. Él habló a vuestro corazón. Aquel Maestro conocía los caminos que conducen hasta lo más íntimo del ser humano y con sus palabras, con sus obras y su sacrificio en la cruz, conmovió las fibras dormidas, despertó vuestros sentimientos aletargados, sabiendo que sin esa preparación, no llegaría el tiempo en el que el hombre escuchara en su propio espíritu la voz de su Dios, al que ahora tenéis entre vosotros como os fue anunciado.

1-16-37 Hoy he venido a recordaros que debéis de amaros como Jesús os enseñó. Os recuerdo a Jesús porque en Él fue la encarnación del Amor Universal.

1-17-14 Escuchad discípulos: Para que el amor de Dios se manifestara a la humanidad, era necesaria la humildad del instrumento, y Jesús fue siempre humilde, y como de ello vino a dar ejemplo a los hombres, os dijo en una ocasión: “Que sin la voluntad de su Padre Celestial, nada podía hacer”. Quien no penetre en la humildad de esas palabras, pensará que Jesús fue un hombre como cualquiera, pero la verdad, es que Él quería daros una lección de humildad.

1-17-16 ¡Oh, inmensa y hermosa transfiguración que da el amor, la humildad y la sabiduría!

2-45-4 Sólo en cuanto hombre nací y morí, porque en cuanto Dios no tuve principio ni tendré fin. Jesús nació de la pureza del amor del Padre hacia la humanidad, tomando forma humana en el Seno de una Casta Doncella, previamente escogida por Mí.

2-45-6 al 8 Por virtud de mi poder, Jesús podía haber sido insensible al dolor corporal, mas no vine en cuanto hombre a engañaros. Mi dolor fue único, mi muerte real y mi sangre verdadera. Mientras el cuerpo del Maestro estuvo en el sepulcro, el Divino Espíritu iluminó las moradas en donde justos y pecadores le esperaban, para que su caridad les llevara a una nueva Era, porque la sangre del Cordero no sólo trazó el camino de su evolución espiritual, a los seres de este mundo, sino también a los del Valle espiritual. Cumplida en todos aquella misión de amor, el cuerpo de Jesús se fundió con el Espíritu Divino, de la misma manera que tomó forma humana. Si el cuerpo de Jesús no brotó de la Tierra, ¿por qué había de rendirle tributo como todos los hombres? Él os había dicho: “Mi Reino no es de este mundo”.

4-88-28 En aquel tiempo los hombres dudaron de que Dios pudiera ocultarse en Jesús, al que juzgaban un hombre igual a los demás y tan pobre como el que más. Sin embargo, después, y ante las obras poderosas de Cristo, la humanidad se convenció de que en Aquél hombre que nació, creció y murió en el mundo, estuvo el Verbo de Dios. Y sin embargo, en este tiempo, muchos hombres sólo aceptarían mi venida si fuese humanizada como en el Segundo Tiempo. Las pruebas de que vengo en Espíritu a comunicarme con la humanidad no serán por todos aceptadas, a pesar de los testimonios, porque el materialismo será como venda de oscuridad ante los ojos de algunos.

5-126-47 El mundo cristiano olvida muchas veces las obras espirituales de Jesús, por darle mayor importancia a algunos de sus hechos materiales. Así por ejemplo su pobreza humana, la confunde con su humildad, y su dolor físico con la verdadera pasión que en Espíritu vivió; y su sangre corporal la toma como la que lavó los pecados del mundo, olvidando que la verdadera sangre, aquella que es Vida Eterna para el espíritu, es la esencia de su palabra.

5-126-49 Desaparecida de la Tierra aquella forma humana, sólo quedó flotando en las Conciencias la esencia divina del Verbo que habló en Jesús. Eso es lo que debéis de buscar, la esencia, el sentido espiritual de aquel Mensaje de vida y amor.

7-182-43 al 44 Ese poder se rebeló ante Jesús en el Segundo Tiempo y le mostró su reino. Mi carne sensible a todo, fue tentada, pero mi fortaleza espiritual venció a la tentación. Porque Yo había de ser el Vencedor del mundo, de la carne, de la tentación y de la muerte. Porque fui el Maestro que descendió entre los hombres para dar ejemplo de fortaleza. Jesús, después de exhalar el último aliento en la cruz, resucitó de entre los muertos, descendió a los antros de oscuridad donde se encuentran los espíritus turbados, para conducirles a la luz, y volvió en Espíritu ante los apóstoles para mostrarles la Vida superior del espíritu.

8-208-16 Os hablo con frecuencia de mi partida, como lo hice con mis apóstoles en el Segundo Tiempo: “Jesús se encontraba rodeado de sus discípulos, todos eran mayores en edad que el Maestro, mientras unos se hallaban en la madurez de la vida, otros se encontraban ya en la ancianidad. Sólo había uno menor que Jesús, era Juan. El Maestro solía hablarles de su próxima partida y ante aquel anuncio, aquellos hombres se preguntaban: “¿Cómo habla de su próxima partida si nosotros estamos más cerca del final?” Y es que los discípulos no alcanzaban a comprender como aquel hombre, toda vida, todo amor y fuerza, podía morir para el mundo. No podían concebir que Aquél que vino del Padre, pudiera dejar de vivir. Pero Jesús seguía hablando de su partida, seguía dando su adiós, haciendo que aquellos corazones se acostumbraran a la idea de la separación y comprendieran que debían aprovechar el tiempo y almacenar aquella preciosa semilla en el corazón. Entonces alguno dijo a su Maestro: “Señor, si alguien intenta tocarte, nosotros lo impediremos”, a lo que Jesús contestó: “Lo que escrito está, tendrá que ser y la voluntad del Padre se consumará, pues antes desaparecerían los Cielos y la Tierra que dejar de cumplirse su palabra”.

8-208-23 La silueta de Jesús desapareció, y los apóstoles llenos de fortaleza y alegría, comunicaron a Tomás la nueva, mas aquél se mofó de sus hermanos, y mientras negaba el testimonio, hallándose cerrada la puerta del aposento, la silueta de Jesús nuevamente se presentó saludándoles así: “La paz sea con vosotros”. Tomás, ante el prodigio, temeroso primero y arrepentido después, contempló la silueta de Jesús, pero la duda le atormentó. Entonces el Maestro le dijo: “Acércate Tomás, hunde tus dedos en la herida de mi costado”, y el discípulo incrédulo y material, los hundió y pudo contemplar a través de aquella herida, la Tierra Prometida. Tomás, entonces, cayó a los pies de su Maestro y presa de dolor y arrepentimiento confesó: “¡Señor, Señor, eres Tú!” “Sí, Tomás, confiesas que soy Yo, porque has visto. Bienaventurados los que sin ver creen”.

8-216-39 al 40 No será la primera vez que los hombres luchen por definir una Revelación divina o por alcanzar claridad en algo que a sus ojos se presenta como un misterio. Ya en el Segundo Tiempo, después de mi predicación en el mundo, los hombres deliberaron sobre la personalidad de Jesús, queriendo saber si era o no divino, si era Uno con el Padre o era una persona diferente; juzgaron y escudriñaron en todas formas mi Doctrina. Ahora volveré a ser objeto de análisis, de discusiones, de luchas, de escrutinio.

8-221-11 Aún muerto no os abandoné, porque después del sacrificio me manifesté espiritualmente en plenitud de vida. Llegué entre mi pueblo del Valle espiritual y ahí le preparé, le envolví en mi luz, le atavié con la blanca vestidura de la pureza y le envié al mundo a encarnarse nuevamente. Mas llegó el tiempo de reunir las tribus de mi pueblo y les hice el llamado hacia este jirón de tierra, porque sois en verdad el pueblo de Israel, mas no por la sangre sino por el espíritu. Mi Reino no es de este mundo ni vuestra morada eterna está en la Tierra.

8-241-23 Escuchad: Cuando Yo estuve en la Tierra con vosotros, los hombres llegaban a Mí en caravanas, hombres de altos puestos cubiertos de vanidad, gobernantes que secretamente me buscaban para escucharme. Unos me admiraron, pero no lo confesaron por temor, otros me negaron. Hasta Mí llegaron multitudes formadas por hombres, mujeres y niños, y me escuchaban por la mañana, por la tarde, por la noche, y siempre encontraban dispuesto al Maestro a entregarles la palabra de Dios. Ellos contemplaban al Maestro olvidado de sí mismo y no sabían a qué hora se alimentaba para que su cuerpo no decayera ni se debilitara su voz, y es que no sabían que Jesús tomaba fuerzas de su propio Espíritu y en Sí mismo encontraba el sustento.

11-319-7 Si me hice hombre para traer la redención, la salvación y la luz a los hombres, no solamente vine a ellos, era el tiempo señalado por mi Divino Espíritu para ir en busca de todos los espíritus, sin distinción alguna, ni de mundos ni de grados de elevación. Así, después de consumar mi misión de Maestro entre vosotros, mi Espíritu penetró en todas las moradas habitadas por los espíritus, porque si vosotros teníais la promesa del Mesías, esa promesa no era solamente para los espíritus encarnados, sino también para aquéllos que me esperaban en el Más Allá en su restitución, en su expiación, en la experiencia espiritual, esperando el día en que como Redentor de todos los espíritus llegara Yo para abrir la puerta.

11-332-25 al 26 ¡Cuántas veces Jesús fue encontrado por sus discípulos cuando conversaba con las distintas criaturas del Universo! ¡Cuántas veces el Maestro fue sorprendido en sus diálogos con las aves, con el campo, con el mar! Mas ellos sabían que su Maestro no estaba enajenado, ellos sabían que en su Maestro vibraba el Espíritu Creador del Padre, el que había dado idioma a todos los seres, el que entendía a todos sus hijos, el que recibía la alabanza y el amor de todo lo hecho por Él. ¡Cuántas veces los discípulos y la gente contemplaron a Jesús acariciando una ave o una flor y bendiciéndolo todo, en sus ojos descubrían miradas de infinito amor para todas las criaturas! Adivinaban los discípulos el gozo divino de aquel Señor, al verse rodeado de tanto esplendor, de la maravilla brotada de su sabiduría y vieron también muchas de las veces sus lágrimas cuando contemplaba la indiferencia de los hombres ante tanta grandeza, la insensibilidad y la ceguedad de las criaturas humanas ante todo ese esplendor. Vieron llorar muchas veces al Maestro, cuando contemplaba al leproso llorando por su lepra, y a los hombres y mujeres quejarse de su destino, ¡estando envueltos en un regazo de amor perfecto!

Jirones:

2-46-55 Os he enviado a sostener una gran lucha entre la humanidad, por eso me presentáis con frecuencia vuestras vestiduras hechas jirones en los combates de la vida, más bien sabéis que vuestras penas u heridas os las sana vuestro amoroso Maestro, así como vosotros en mi Nombre, vais sanando el dolor de vuestros hermanos enfermos.

Job:

3-81-43 No temáis a la miseria. La miseria es pasajera y en ella debéis orar imitando en la paciencia a Job. Volverá la abundancia y no tendréis palabras con que darme gracias.

Joel:

3-51-18 ¡Cuántas de las profecías de mis profetas están ya cumpliéndose! Joel dijo: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne”. Juan el apóstol vio este tiempo en sus visiones proféticas y mi palabra seguirá cumpliéndose hasta la eternidad.

3-65-13 Este es el tiempo que vio y anunció Joel, en el que los hijos de la humanidad tendrían visiones y sueños proféticos, en que sus bocas hablarían movidas por mi fuerza divina, porque mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu.

6-158-63 Ha llegado el tiempo que os profetizó Joel; mas debo advertiros, que esos dones que ahora habéis visto surgir de vuestro ser, no os fueron dados hasta ahora, han tenido una transformación junto con vosotros desde el principio de vuestro espíritu y ahora en este tiempo, Yo os envié a la Tierra a recoger el fruto de vuestra evolución.

9-250-46 Mas en este tiempo surge de nuevo la confusión, y los hombres llenos de soberbia en su falsa grandeza, tratan de desterrar del corazón humano el nombre de Cristo y su Doctrina, he ahí la tiniebla. Mientras, el Padre, en cumplimiento a la profecía de Joel, abre una nueva Era y derrama su Espíritu en toda carne y en todo espíritu se deja escuchar, se hace sentir y se deja contemplar, manifestándose en muchas formas.

11-335-14 ¿Creéis que Joel, uno de los grandes profetas del Primer Tiempo, comprendió lo que anunció a las multitudes? Recordad que dijo: “Y sucederá que vendrán tiempos en que vuestros hijos profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos tendrán sueños reveladores. Habrá maravillas en el cielo y grandes señales en la Tierra. El Sol se pondrá negro y la luna como sangre; de la tierra subirán vapor y humo y en ese entonces estará muy presto a llegar el gran día del Señor”.

Jornada:

4-95-4 No debilitéis en la fe ni en la esperanza; tened siempre presente que el fin de esta jornada llegará; no olvidéis que en Mí habéis tenido vuestro principio y que el fin lo tendréis también en Mí, y ese fin es la eternidad porque no existe la muerte del espíritu.

7-179-42 La Tierra, las plantas, los animales, pagan un tributo de gratitud a su Dios. Toda la Creación se inclina y se somete a mis leyes. Despertad, abrid vuestros ojos a la luz de mi enseñanza, y si sabéis que habréis de llegar a Mí, ¿por qué retardáis vuestro paso? No hagáis dolorosa la jornada. Dejad que el espíritu me busque, me ame y me comprenda y en su oración y práctica se fortalezca y se reanime.

José: Hijo de Jacob

4-90-2 José, hijo de Jacob, había sido vendido por sus propios hermanos a unos mercaderes que se dirigían a Egipto. José era aún pequeño y ya había dado pruebas de un gran don de profecía; la envidia se apoderó de sus hermanos, quienes se deshicieron de él creyendo no volverle a ver. Mas el Señor, que velaba por su siervo, le protegió y le hizo grande ante el faraón de Egipto. Muchos años después, cuando el mundo fue azotado por la sequía y el hambre, Egipto, guiado por los consejos e inspiraciones de José, almacenó suficientes provisiones para resistir la prueba. Fue entonces cuando los hijos de Jacob llegaron en busca de alimento a Egipto. Grande fue su asombro cuando reconocieron a su hermano José convertido en ministro y consejero del faraón. Al verlo, cayeron de hinojos a sus pies, arrepentidos de su falta, y reconocieron que las profecías de su hermano se habían cumplido. Aquél a quien daban por muerto estaba ahí delante de ellos lleno de poder, de virtud y de sabiduría. El profeta a quien habían vendido, les estaba demostrando la verdad de la profecía que el Señor había puesto en sus labios desde niño. El hermano a quien habían vejado, vendiéndolo, les estaba perdonando, ¿comprendéis pueblo? Ahora sabéis por qué os he dicho en este día, ¿cuándo me reconoceréis como reconocieron a José sus hermanos?

José de Arimatea:

2-48-38 En aquel tiempo, José de Arimatea abrió las puertas de su casa para que en ella el Maestro, en unión de sus discípulos, celebrase la Pascua, cuando no sabían aún que el Cordero que sería inmolado en esa fiesta iba a ser Jesús.

Josué:

5-135-17 Ved entre vosotros a los profetas; mirad como los hombres, las mujeres, los ancianos y aun los niños testifican mi verdad por medio de sus revelaciones. Poseéis la elevación espiritual para orar, la potestad para haceros oír y obedecer por los elementos, de lo cual tuvisteis ejemplos en Noé, venciendo la furia de las aguas; en Josué a quien le atribuís que detuvo la carrera del Sol, sobre lo cual os digo, que los astros jamás han detenido su curso, y que fue mi Luz divina semejante a un sol radiante la que prolongó el día y ocultó la noche, para que el pueblo alcanzara la victoria, mientras el Universo continuaba su trayectoria sin salirse de sus leyes de armonía. Jos.10:12-13

Joven:

11-337-32 Al encontraros ante el joven, podréis ver en su energía, en sus ilusiones y en sus ambiciones, la presencia de un espíritu en la plenitud de su lucha en la Tierra, en esa época en que el espíritu combate sin tregua contra las pasiones de la carne y los peligros que a cada paso lo acechan.

Joya:

5-140-20 Sois como piedras preciosas que en este tiempo brillarán para hacer luz entre los hombres, y como joyas os amo; para Mí tenéis un valor inestimable. Despertad y dejad que mi cincel os pulimente, para que ya preparados podáis trabajar diligentemente en las comarcas y deis a conocer mi verdad, dando testimonio de ella con verdaderas obras de amor.

Juan el apóstol:

1-18-40 A Juan el apóstol le sumergieron en aceite hirviendo y no murió. El poder del espíritu que se había elevado hacia el Padre se manifestó restándole al fuego su poder.

10-309-42 Ahora debo deciros que entre aquellos discípulos hubo uno que jamás dudó de Mí, que nunca titubeó ante las pruebas y ni por un instante me abandonó: Fue Juan, el discípulo fiel, valeroso, ferviente y amantísimo. Por ese amor lo confié a María, a los pies de la cruz, para que siguiese bebiendo el amor en aquel Corazón sin mancha y a su lado, se fortaleciese aún más para la lucha que le aguardaba. Mientras sus hermanos, los otros discípulos, iban cayendo uno a uno bajo el golpe del verdugo, sellando con su sangre y su vida la verdad de cuanto predicaban y el nombre de su Maestro, Juan vencía a la muerte y escapaba del martirio. Confinado al destierro, no supieron sus perseguidores que allí, en aquella isla a donde le arrojaban, descendería de los Cielos sobre aquel hombre, la gran revelación de los tiempos que vosotros estáis viviendo, la profecía que habla a los hombres de cuanto ha de ser y se ha de cumplir. Jn.19:26-27

Judá:

8-218-6 En todos los tiempos os ha parecido demasiado difícil de cumplir mi Ley, siendo vosotros seres humanos; y por eso desde los primeros tiempos habéis formado distintas religiones, y habéis practicado de manera imperfecta. Si en el Primer Tiempo hubieses cumplido con mis leyes entregadas por conducto de Moisés, no hubiese sido necesario que Jesús, el Verbo del Padre, viniese entre vosotros, ¿por qué padeció aquel Maestro? Porque el pueblo de Judá le desconoció, le arrojó de su seno y le sacrificó, sin haber mirado ni sentido Quién era.

Judas: Mt. 26:20-25

4-90-38 Yo no moví el corazón de Judas para que me traicionara, él sirvió de instrumento a un mal pensamiento cuando su corazón se llenó de tinieblas, y ante la infidelidad de aquel discípulo, le manifesté mi perdón.

4-94-50 Judas Iscariote, apóstol mío: Hoy la humildad es en vuestro espíritu, porque la expiación ha sido amarga, muy amarga; en cambio hoy se derrama benéficamente vuestra influencia sobre la humanidad. Invisiblemente os presentáis como consejero de hombres. Os he dado mi paz, discípulo, ¿por qué no la sentís de lleno en vuestro espíritu? Mucho habéis llorado, a pesar de que nunca os he negado mi consuelo y mi perdón; es que estáis esperando que se salve el último de mis hijos para poder decirme: “Señor, descended de vuestra cruz, ya estoy en paz, ya soy digno de recibir vuestro perdón”.

4-94-52 Hijo, discípulo: Tomad de mi mesa el pan y el vino que dejasteis aquella noche, que fue la última que en cuanto hombre pasé con vosotros, Yo os digo: Comed y bebed, hoy os entrego lo que no recibisteis en aquella cena y que todos los demás recibieron. Aparto vuestra menesterosidad y vuestra miseria por la humildad que hoy tenéis, cual fruto de un grande arrepentimiento. Tomad mi paz y hallad en ella mi cuerpo y mi sangre también.

4-94-56 Así como ahora estáis a mi alrededor, así me encontraba en el Segundo Tiempo aquella última noche. El Sol se hallaba en el ocaso, cuando Jesús conversaba con sus apóstoles en aquella estancia por última vez. Eran como las palabras de un padre en agonía a sus hijos muy amados. Había tristeza en Jesús y también en los discípulos que ignoraban todavía lo que unas horas más tarde esperaba a Aquél que había venido a doctrinarles y les había amado tanto. Su Señor iba a partir, mas no sabían aún cómo. Pedro lloraba estrechando el cáliz contra su corazón. Juan humedecía con sus lágrimas el pecho del Maestro. Mateo y Bartolomé se hallaban extasiados ante mi enseñanza. Felipe y Tomás ocultaban su amargura mientras cenaban Conmigo. Santiago el menor y el mayor, Tadeo, Andrés y Simón, estaban mudos de dolor, sin embargo era mucho lo que me hablaban con el corazón. Judas Iscariote también llevaba dolor en su corazón, angustia y remordimiento, mas ya no podía retroceder porque la tiniebla lo había poseído.

4-94-59 Pueblo de este tiempo, nuevos discípulos: Yo permití en mi apostolado del Segundo Tiempo la traición de un discípulo para daros en ella una gran lección. No os convirtáis en jueces de aquél a quien Yo he juzgado y perdonado con amor, tomadle más bien como un libro abierto y como un símbolo. ¿Cuántos de los que le estáis juzgando ahora, llevaréis una traición en vuestro corazón?

6-150-65 al 68 Hay quien me dice: “Maestro, si Tú todo lo sabes, si aun antes de que las criaturas sean, Tú las conoces, ¿sabías que en aquel tiempo Judas iba a entregarte?” ¡Ah, entendimientos rudos que llegáis aún en estos tiempos a formular semejantes preguntas! Yo que todo lo sé, por eso lo escogí, porque sabía que aquel hombre no podía obrar de otra manera, y era indispensable que me sirviese de cada una de las imperfecciones de mis discípulos para entregar una lección. El discípulo aquél que traicionó a su Maestro es un símbolo, un libro abierto que existe en cada Conciencia humana, para que supieseis entender su significado y escuchar sus enseñanzas. Sabed que en cada hombre habita un “Judas”. Sí, discípulos, porque en vuestro caso la materia es el “Judas” del espíritu; la materia es la que se opone a que brille la luz de la espiritualidad, la que acecha al espíritu para hacerlo caer en materialismo, en bajas pasiones. Mas no porque sea vuestra materia la que os orille al abismo, vais a condenarla, no, porque la necesitáis para vuestro adelanto y la venceréis con vuestra espiritualidad, como Yo vencí a Judas con amor.

6-152-6 Cuando se acercaba la hora y la cena había concluido, Jesús había hecho a sus discípulos las últimas recomendaciones. Se encamino al Huerto de los Olivos, donde acostumbraba a orar, y hablando al Padre, le dijo: “Señor, si es posible, aparta de Mí este cáliz, mas antes, hágase tu voluntad”. Entonces, se acercó aquel de mis discípulos que había de entregarme, acompañado de la turba que iba a aprehenderme. Cuando aquellos preguntaron: “¿Quién es Jesús, el Nazareno?” Judas se acercó a su Maestro y lo besó. En el corazón de aquellos hombres hubo temor y turbación al contemplar la serenidad de Jesús y volvieron a preguntar: “¿Quién es Jesús?” Entonces, adelantándome hacia ellos, les dije: “Heme aquí, Yo soy”. Ahí comenzó mi pasión.

7-187-6 Ya tuvisteis un doloroso y triste ejemplo en uno de mis discípulos del Segundo Tiempo, para que lo evitéis y por ningún motivo tratéis de imitarle, porque no es justo que después de haber estado entre el número de mis hijos fieles, tenga alguno que ausentarse para ocultar su falta que lo ha manchado, como Judas cuando se alejó del Cenáculo, al comprender que no era digno de permanecer un instante más, entre aquellos que iban a dar su vida para dar testimonio de la verdad revelada por el Divino Maestro. Los que en aquel tiempo me siguieron, lo hicieron por amor a mi causa. Ahora quiero que los que venís en pos de mi Doctrina, también me sigáis, mas no guiados por intereses humanos o por el mal entendido temor a mi justicia. Quiero que sólo os inspire el amor a vuestros Semejantes, ya que en él estáis amando y cumpliendo con vuestro Padre y Creador.

8-211-70 Después de que os he dicho que fue mi voluntad entregarme aquella noche a mis perseguidores, me preguntáis: “Señor, ¿entonces Judas no fue culpable?” Y os digo: No lo juzguéis, porque para juzgarlo como lo hago Yo, necesitaríais tener piedad en vuestro corazón. Era tan pequeño y humano como vosotros y en su debilidad dejó que los hombres penetraran en su ser para traicionar a su Maestro.

8-211-78 Debo deciros que de antemano sabía lo que Judas iba a hacer, y de ello pruebas di cuando dije, que uno de los doce había de entregarme. Cada uno de aquellos discípulos dio lo que tenía que dar, cada uno de ellos fue como una nota en el concierto que entregué al mundo.

8-219-46 Pedro representa al temeroso de los juicios de los hombres y Judas a los que ponen precio a los bienes del espíritu.

11-314-59 Cuando llegue el tiempo de vuestra predicación, cuando vuestras flaquezas y prácticas superfluas hayan desaparecido, cuando sólo os ocupéis de lo necesario y elevado para vuestro espíritu, entonces disfrutaréis de un tiempo mayor para practicar mi Obra, y cuando encontréis en vuestro camino al necesitado de lo que vosotros poseéis, no os mostraréis como Tomás en la duda, ni como Pedro en su momento de cobardía, tampoco seréis como Judas, débiles ante las vanidades y tentaciones.

11-333-32 En aquel Segundo Tiempo también con anticipación estuve anunciando mi partida a mis apóstoles, a pesar de que sabía que aún estaban débiles; prueba de ello fue que uno de ellos dudó de mi Divinidad y se sintió defraudado en sus ambiciones materiales, y al comprobar que los tesoros que Yo venía prometiendo no eran de este mundo, optó por entregarme a los enemigos de mi Doctrina, cegado por el pago con que habrían de retribuir su servicio.

Judío: Véase: Pueblo Judío

4-85-10 al 11 Ya no debéis creer que el pueblo de Dios es el pueblo Israelita. Hice que aquella raza se dispersara por todo el mundo, porque en verdad, Israel no es una raza, es un pueblo espiritual al que estáis llamados todos a pertenecer. Si mi pueblo de Israel fuera de este mundo, ¿creéis que Yo hubiese permitido su expulsión de la Judea, dejando que sus tribus se perdieran entre las naciones?; ¿creéis que si ésa fuera la verdad, habría Yo permitido que el templo de Salomón fuese destruido y profanado y la ciudad de Jerusalén arrasada e incendiada hasta no quedar de ella piedra sobre piedra?

4-85-13 Los hijos del pueblo de Dios, los hijos verdaderos de Israel, son los que aman la verdad, los que cumplen la Ley, los que aman a Dios en sus hermanos.

8-227-12 En el Segundo Tiempo no fui reconocido por todos. Cuando aparecí en el seno del pueblo Judío, el cual ya me esperaba porque veía cumplidas las señales dadas por los profetas, mi presencia confundió a muchos que no habían sabido interpretar las profecías, y esperaban ver a su Mesías como un príncipe poderoso que abatiera a sus enemigos, que humillara a los reyes, a los opresores y concediera posesiones y bienes terrestres a los que le esperaban.

8-227-19 Y aquel pueblo preparado por los profetas, no supo comprenderme. Mas mi Semilla ya estaba sembrada y era llevada por aquellos doce discípulos a las naciones y comarcas, y mientras el pueblo escogido los rechazaba, perseguía y juzgaba en sus tribunales, en las naciones paganas y gentiles recibían mi Semilla y ésta fructificaba.

Juez:

10-309-14 No os convirtáis en jueces de vuestros hermanos y de mi divina justicia. Mi Ley es muchas veces juzgada por los hombres y os digo, que en mis altos juicios, solamente Yo puedo penetrar.

Juicio:

1-23-15 En mi juicio, jamás tomo en cuenta las ofensas que hayáis podido hacerme, porque en mi justicia nunca hace acto de presencia el rencor, la venganza, ni siquiera el castigo.

2-36-48 Ese juicio, esa claridad que se hace enmedio de las tinieblas que envuelven a aquel pecador, queman más que el fuego más ardiente que pudieseis concebir, mas no es una tortura preparada de antemano como un castigo para el que me ofendió, no, esa tortura proviene del conocimiento de las faltas cometidas, del pesar de haber ofendido a Quién le dio la existencia, de haber hecho mal uso del tiempo y de cuantos bienes recibió de su Padre.

3-63-55 al 62 Mi juicio llegará a todos; llegado el momento preguntaré a los ministros de mi Ley y a los hombres que forjan doctrinas: “¿Cuál es vuestra cosecha?” Y unos y otros me presentarán sólo vanidad, odios y el no haber tenido caridad de la humanidad. Antes que a nadie, juzgaré a los ministros de mi Ley, porque ella es mi testamento de amor y sabiduría para todos mis hijos, porque de ella proviene la redención de los hombres. ¡Ay, de los que hayan ocultado estas enseñanzas en su entendimiento porque éste será una caverna de oscuridad, o en su corazón, porque él sólo será cueva de egoísmo! Estad preparados y comprendedme. El que lleve la Luz del Espíritu Santo desborde luz en todo necesitado. Si alguien siente que mi palabra le hiere, es porque ella es como espada; pero las heridas que abre son de amor. Mañana comprenderéis que mi palabra siempre es justa. Llamaré a los padres de familia y les preguntaré: “Oh, padres de los hombres, ¿qué habéis hecho de vuestros hijos?” Juzgaré a los maestros de la humanidad entre los que estarán los filósofos, los teólogos y científicos, y también les preguntaré: “¿Cuál ha sido la simiente que han depositado en el corazón y en la mente de sus propios hermanos?” Y les preguntaré: “¿Al servicio de qué causa pusieron los dones que les confié?” Vendrán a mi presencia los gobernantes de pueblos, naciones y reinos, y les preguntaré: “¿Por qué camino han conducido los destinos humanos y qué han hecho de sus pueblos?” Les pediré cuenta del pan de sus hermanos, del trabajo y el jornal, y si sólo me presentasen en su corazón la codicia y la vanidad, y en su mano la riqueza, mientras sus pueblos perecen de miseria y de hambre, ¡cuán grande será su responsabilidad! También serán llamados los médicos. A ellos les preguntaré: “¿Qué han hecho del secreto de la salud que Yo les revelé y del bálsamo que les confié?” Les preguntaré: “¿Si en verdad han sentido el dolor ajeno, si han sabido descender hasta el más humilde lecho para sanar con amor al que sufre?” ¿Qué me responderán los que han alcanzado grandeza, comodidad y lujo con el dolor de sus Semejantes, dolor que no siempre supieron calmar? Todos se harán preguntas en su corazón y ante la luz de su Conciencia me tendrán que responder.

4-105-21 Meditad sobre las lecciones que en este día os he enseñado, para que no os desviéis del sendero que os he trazado, usurpando cargos que no os corresponden y para que no hagáis mal uso de vuestros dones; porque si después de cuanto habéis escuchado en mis lecciones cayeseis en los errores que os he señalado, vuestro juicio tendrá que ser más severo que el de aquel que, durante su vida no conoció una enseñanza con la luz que contiene ésta que habéis recibido.

8-237-6 Estoy preparando el valle donde he de reunir a todos mis hijos para el Gran Juicio Universal. Yo juzgaré con perfección, mi amor y caridad envolverán a la humanidad y en ese día encontraréis salvación y bálsamo para todos vuestros males. Si hoy expiáis vuestras faltas, dejad que el espíritu se purifique, así estaréis preparados para recibir de Mí, la herencia que tengo destinada para cada uno de vosotros.

9-255-31 Teméis al juicio de vuestros Semejantes y teméis perder vuestra paz en el mundo. ¿Por qué no teméis mejor al juicio de vuestro Dios o a perder la paz del espíritu por no haber cumplido vuestra misión?

9-266-33 Quiero que aprendáis a no ser ligeros en vuestros juicios ni a dejaros llevar fácilmente de la primera impresión. Os hago esta advertencia, para que cuando analicéis mi palabra, como cuando tengáis que juzgar sobre doctrinas, religiones, filosofías, cultos, revelaciones espirituales o científicas, reconozcáis que lo que sabéis, no es lo único que existe y que la verdad que conocéis, es una mínima parte de la Verdad absoluta, que se manifiesta aquí en una forma, pero que puede manifestarse en muchas otras desconocidas para vosotros.

10-309-29 Por eso os digo en mi enseñanza, que aquellos a quienes hoy veis manchados con la sangre hermana y con todas las faltas, no debéis de juzgarlos, porque en vuestra existencia eterna, hay mayores faltas que la de derramar la sangre hermana; mas por ahora, no pretendáis conocerlo todo, ya os he advertido que en mis altos juicios, solamente Yo.

11-325-58 Ved cómo un poder invisible se está manifestando en cada día en vuestro mundo. Sentid la presencia del tiempo del juicio entre los hombres, mirad cómo todo está siendo preparado para la batalla final, en la que todas las pasiones humanas que luchan contra el bien y la verdad, serán vencidas, quedando aniquiladas para dar paso a nuevos sentimientos y nuevos ideales.

12-347-27 El tiempo del Juicio universal ha llegado, y todas las obras y todas las religiones serán juzgadas por Mí; del espíritu del hombre se levantará un clamor, pues quedará a descubierto todo lo que es falso, la verdad brillará tan sólo. El despertar será en la humanidad y entonces me dirán los hombres: “Padre, dadnos vuestro apoyo, dadnos una luz verdadera que nos guíe”. Y esa luz y ese apoyo, será la Doctrina del Espíritu Santo; será la enseñanza que os he dado y que pertenece también a aquéllos y a todos, porque soy Padre de uno y de todos. Véase: Día del Juicio y Día del Señor

Juramento:

2-34-37 ¿Queréis saber cómo lograréis que vuestro testimonio sea tomado como verdadero? Sed sinceros con vosotros mismos, nunca digáis que poseéis lo que no tengáis, ni tratéis de revelar lo que no hayáis recibido. Enseñad sólo lo que sepáis, testificad únicamente lo que hayáis visto, mas si os preguntasen algo que no podáis contestar, callad, pero nunca mintáis, nuevamente os digo, que vuestro “sí” sea siempre “sí” y vuestro “no” sea siempre “no” y así seréis fieles a la verdad. Tampoco juréis, porque quien dice la verdad, no necesita de juramentos para hacerse creer, ya que en sus obras lleva la luz. Dejad que jure aquél que ha sido falso y que llegado el momento de necesitar ser creído, tiene que recurrir al nombre de Dios para apoyar sus palabras. Vosotros no juréis por Dios ni por María, tampoco por vuestros padres ni por vuestra vida. Vuelvo a deciros que vuestras obras serán las que den testimonio de vuestras palabras, y unas y otras darán testimonio de Mí.

Justicia: Véase: Inexorable

1-11-60 al 61 Estáis viviendo en la etapa de la Justicia divina. El dolor os hace llorar, la humanidad se purifica en su propio llanto, porque nadie se queda sin restituir. Son tiempos de justicia en que debéis meditar sobre vuestro destino, para que a través de la meditación y de la espiritualidad escuchéis la voz de la Conciencia, que no confunde ni engaña y si os conduce por el sendero de paz.

6-169-13 No quiso el hombre elevarse por el amor, ni hacerse sabio cumpliendo con mi Ley y olvidó que mi justicia, de la que siempre ha tratado de huir, es la que lo ampara, porque mi justicia procede del amor perfecto.

8-223-57 Todas las religiones serán juzgadas y las más poderosas serán las más tocadas. No sabéis cuáles de ellas tomen a cuestas su trono de grandeza para trasladarlo a otras tierras, huyendo de mi justicia.

8-233-8 Vosotros que me estáis oyendo, me preguntáis: “Maestro, ¿cómo puedo saber lo que es bueno y lo que es malo?” A lo cual os respondo: Yo soy la Justicia divina y como justicia me manifiesto en cada uno de vosotros por medio de la Conciencia que es Luz de mi Espíritu Divino. Esa es la voz de Dios dentro del hombre, y como en el hombre existen facultades que lo capacitan para interpretar y entender esa voz, sus llamadas y sus juicios, no podrá justificar que no conoce el camino del bien, que es la Ley del amor y la justicia. ¿Cuáles son esas facultades o atributos que permiten al hombre escuchar la voz de su propio guía y juez? La intuición, la razón, los sentimientos.

8-239-22 al 23 Mas no confundáis justicia con venganza, ni restitución con castigo, porque Yo sólo permito que recojáis los frutos de vuestra siembra y los comáis para que conozcáis por su sabor y su efecto si son buenos o nocivos, si sembrasteis bien o mal. La inocente sangre derramada por la maldad humana, el luto y el llanto de viudas y huérfanos, el paria que sufre miseria y hambre claman justicia; y mi justicia perfecta y amorosa, pero inexorable, desciende sobre todos.

9-243-36 Cuando tratéis de exhortar al bien a un pecador, no lo hagáis amenazándole con mi justicia, con los elementos o con el dolor en caso de no regenerarse, porque le infundiréis aversión hacia mi Doctrina. Mostrad al verdadero Dios, que es todo amor, caridad y perdón.

10-309-18 La sangre de millones de víctimas claman mi justicia divina desde la Tierra, y por sobre la justicia humana deberá ser la mía la que llegue a cada espíritu, a cada corazón. La justicia de los hombres no perdona, no redime, no ama; la mía, ama, perdona, redime, resucita, levanta e ilumina. Esos mismos que tanto dolor han causado a la humanidad Yo les redimiré y les lavaré haciéndoles pasar por su gran restitución, que será el crisol en el que se purifiquen y en el que despertarán en plenitud a la voz de su Conciencia, para que lleguen a contemplar hasta lo más profundo sus obras. Yo les haré pasar por la misma senda por donde ellos hicieron cruzar a sus víctimas, a sus pueblos, pero al final, alcanzarán la pureza espiritual para poder volver a la Tierra a restaurar, a reconstruir todo lo destruido, a restituir todo lo perdido.

12-344-22 En mi diestra traigo la Ley y en la siniestra una balanza. Voy a partir de entre vosotros en esta forma de comunicación, mas no temáis, porque os alimentaré espiritualmente con mi palabra y no os sentiréis huérfanos. Me llevaréis en vosotros mismos, porque ya no he de comunicarme a través del entendimiento humano, mas he preparado a vuestro espíritu para que se comunique con mi Espíritu Divino y recibáis mis mandatos cuando sea mi voluntad.

Justo:

2-34-18 Os hablo a vosotros que habéis pecado, porque los justos viven ya en el Paraíso espiritual. Los demás seres que carecen de espíritu y por lo tanto de Conciencia, se recrean en su paraíso, que es la Naturaleza, donde viven en perfecta obediencia y armonía con toda la Creación.

2-37-43 Si encontrase en la Tierra un justo, le tomaría como instrumento para daros enseñanzas y ejemplos a través de él, pero de cierto os digo, que en toda la redondez de la Tierra no he encontrado un justo.

2-41-54 Sed justos en todos vuestros actos y cuando corrijáis a vuestros hermanos, no seáis jueces ni verdugos. No toméis el látigo para castigar a un Semejante.

2-47-6 Oíd mis consejos de Padre, no huyáis de Mí, Yo os he dicho que por un justo se salvará una comarca, mas si no llegáis a ser justos, al menos enmendaos, trabajad, que así recobraréis la gracia y seréis mis emisarios en todas las naciones. No seáis indiferentes al dolor, que vuestra oración llegue a Mí, y por ella se enjugarán muchas lágrimas y alcanzarán paz y bendición vuestros hermanos. Antes de que la humanidad desfallezca bajo el peso de su cruz, Yo seré su Cirineo y tomaré su pesado fardo para que siga adelante.

7-203-61 Además, ¿en dónde están los justos de esta Tierra?

8-209-25 En cada religión se levantan al frente de ellas hombres que se dicen mis enviados, mis escogidos, mis predilectos, mas Yo no contemplo un solo justo por el cual pueda redimirse la humanidad. No hay labios que puedan hablar como Yo en Jesús cuando os hablé en aquel tiempo.

11-318-47 Con la esencia de mi palabra, formad en el corazón de vuestros hijos un Santuario de espiritualidad, no de fanatismo ni idolatría; conducidlos por la senda de mi Ley. No basta no hacer daño a nadie. Lo justo es no hacer el mal, pero si hacéis el bien, con esto me estaréis agradando.

Juventud:

11-337-33 Para la juventud, tened comprensión, sabed ayudarla y velad por ella, para que salga avante en la difícil jornada de la vida.

Juzgar:

1-4-14 Mas no es mi voluntad que os juzguéis los unos a los otros; será mi justicia perfecta la que juzgue a cada uno de mis hijos.

1-16-42 La Ley emanada de la palabra de Jesús, llego más tarde a iluminar la vida de los hombres y os dijo: “Amaos los unos a los otros”. También os reveló que: “Con la vara que midieseis seríais a vuestra vez medidos”, con lo que os dio a entender el Maestro, que aquella justicia que por mano propia se había hecho el hombre, pasaba a ser derecho exclusivo de la Justicia divina. Entonces el hombre supo que según juzgase, así sería juzgado por Dios, y que según sembrase en la Tierra, así sería la cosecha que recogiera en el Más Allá. Mt.7:1-2

2-30-31 Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de vuestros hermanos, para no caer en el mismo error; corregid vuestras imperfecciones. Orad humildemente ante vuestro Maestro, para que os inspiréis en su mansedumbre y recordéis su consejo de que jamás publiquéis vuestras buenas obras, que vuestra mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha.

3-65-6 ¿Con qué derecho vais a juzgar y a sentenciar a vuestros Semejantes por causa de sus imperfecciones? Recordad que os dije en el Segundo Tiempo: “El que se encuentre libre de pecado que arroje la primera piedra”.

6-149-51 Que sea el amor el que os guíe, a fin de que lleguéis a convertiros en verdaderos mensajeros del Divino Consolador. Porque vosotros, los que no habéis rodado a un abismo, siempre estáis culpando, estáis juzgando con ligereza, condenáis sin la menor piedad a vuestros Semejantes y esa no es mi Doctrina.

10-309-17 No juzguéis, no sentenciéis, no deseéis ni con el pensamiento que mi justicia caiga sobre aquellos que causan derramamiento de sangre entre los pueblos. Pensad tan sólo que ellos, como vosotros, también son mis hijos, mis criaturas y tendrán que lavar sus grandes faltas con grandes restituciones.

11-310-29 Os digo esto, porque veo que muchos de vosotros gozáis juzgando los errores que en los diversos cultos cometen vuestros hermanos, así como sus ritos y sus prácticas. Yo os digo, que más os vale no juzgar religiones ni credos, ya que desconocéis por ahora su alcance espiritual.

12-356-102 Tampoco vosotros juzgaréis a vuestros hermanos, aunque llegase la hora de que les vieseis traicionarme, porque recordaréis que Yo os dije, que para juzgar la pureza o impureza espiritual, solamente Yo. No juzguéis, os he dicho, pero sí aconsejad el bien; sí tratad de evitar que vuestros hermanos caigan en tentación, mas si no pudieseis hacer nada de ello, entonces procurad perseverar en la verdad, y día vendrá en que los que se alejaron del sendero retornen a él, convencidos de su error y persuadidos de que habéis sabido perseverar en mis mandatos.

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