Enseñanza 358

1. Bienaventurados seáis todos vosotros, no solamente en este lugar, sino en todos los lugares donde os reunís para estar con vuestro Padre, escuchando mi palabra como un solo espíritu.

2. Muy corto es el tiempo que os resta en que recibiréis mi enseñanza por boca de mis portavoces, para que aprendáis la forma de prepararos y poder escucharme después en el silencio espiritual. Y en verdad os digo que nunca os dejaré, que siempre estaré tan cerca de vosotros como en estos momentos.

3. Yo soy Omnipresente, estoy en todo el Universo y en cada uno de mis hijos, mas no todos sentís mi cercanía, la presencia de vuestro Dios.

4. Yo tengo mi Santuario en vuestro corazón, os he dado la llave para que podáis abrirlo, mas esto debe nacer de vuestra propia voluntad, ese es el deber que os corresponde.

5. Os he dado espíritu que es parte de Mí mismo y una envoltura material para vivir en la Tierra y en verdad os digo, que si sabéis vencer las pruebas que os corresponde atravesar en esta vida, alcanzaréis la liberación espiritual.

6. En el Primer Tiempo Yo mandé espíritus iluminados para que encarnaran en este planeta y hablaran como profetas a la humanidad. En el Segundo Tiempo encarnó mi Verbo Divino por mi gran misericordia, para que comprendieseis mejor a vuestro Dios. Vine en Jesús para hablaros de amor y ahora en el Tercer Tiempo, una vez más he venido en Espíritu, para entregaros mi enseñanza.

7. Largo tiempo ha tenido que transcurrir para que la humanidad alcanzara la madurez espiritual. Siempre habéis caído en los dos extremos; uno ha sido el materialismo, por el que tratáis de alcanzar mayores goces mundanos, y esto en verdad es perjudicial, por apartar al espíritu del cumplimiento de su misión; pero también debéis evitar el otro extremo: La mortificación de la materia, la negación completa de todo lo que pertenece a esta vida, porque os mandé a esta Tierra a vivir como hombres, como humanos y os he indicado el camino recto para que viváis dando al César lo que pertenece al César y a Dios lo que corresponde a Dios.

8. Yo he creado este mundo para vosotros, con toda su belleza y toda su perfección. Os he dado el cuerpo humano, a través del cual vosotros debéis desarrollar todos los dones que os he dado para alcanzar la perfección.

9. No quiero que vosotros os privéis de todo lo bueno que este mundo os ofrece, mas no debéis dar preferencia a la materia sobre el espíritu, porque el cuerpo es pasajero y el espíritu pertenece a la eternidad.

10. Luchad, luchad, para alcanzar la perfección espiritual. Yo os he mostrado el camino para llegar a esa meta. Os he confiado la oración como el arma más fuerte que cualquier arma material, para defenderos de las asechanzas en el camino; pero la mejor arma la tendréis cuando cumpláis con mi Ley.

11. ¿En qué consiste la oración? La oración es petición, intercesión, adoración y contemplación. Todas sus partes son necesarias y una brota de la otra, porque en verdad os digo, que la petición consiste en que el hombre me pide le conceda sus deseos, le satisfaga anhelos, lo que él cree más importante y sano en su vida, y en verdad os digo mis hijos, Yo escucho la petición y doy a cada uno lo que más necesita, siempre que sea para su bien. Mas cuidaos de pedir lo que esté en oposición para la salvación de vuestro espíritu; porque aquéllos que solamente piden dones materiales, goces materiales, poder temporal, están pidiendo encadenar a su espíritu.

12. Los goces materiales sólo traen sufrimiento, no solamente en este mundo, sino aún después de la transición al Mundo espiritual, porque hasta allí puede llegar la influencia de esos deseos materiales, y al no poder librarse de ellos, sigue atormentado por esos anhelos, y desea regresar una y mil veces a la Tierra para reencarnar y seguir viviendo materialmente. Por eso, mis hijos, pedid solamente lo que en verdad necesitéis para el bien de vuestro espíritu.

13. La segunda forma de la oración, la intercesión, brota del amor al prójimo, del amor que os enseñé como Maestro cuando vine a este mundo. Interceded por vuestros hermanos cercanos y distantes, aquéllos que en las naciones están sufriendo las consecuencias de la guerra, que están sufriendo la tiranía de los gobiernos temporales de este mundo.

14. Preparaos, ¡oh, mis hijos!, abogad por vuestros hermanos, pero también en esta intercesión, debéis saber pedir, porque lo que importa es el espíritu. Si vosotros tenéis a un hermano, a vuestros padres o a vuestros hijos enfermos, orad por ellos; pero no insistáis en que se queden en esta vida, si esto no es lo que el espíritu necesita. Pedid mejor que su espíritu sea libre, que se purifique en sus sufrimientos, que el dolor propicie la elevación espiritual. Por eso, os he enseñado desde el Segundo Tiempo a decir: “Padre, cúmplase tu voluntad”. Porque es el Padre el que sabe mejor que cualquiera de sus hijos, lo que el espíritu necesita.

15. La tercera forma de la oración, la adoración al Espíritu Divino, significa la veneración de todo lo que es perfecto, porque a través de esta forma de oración podéis uniros con la perfección, con el amor que abraza a todo el Universo. En la adoración podéis encontrar el estado perfecto que cada uno de vosotros debéis alcanzar y por ella llegaréis a la contemplación que, unida a la oración, os llevará a la unificación con el Espíritu Divino, a la fuente de la Vida Eterna, a la fuente que os da fuerza día tras día para llegar al Reino del Padre.

16. Así debéis orar, empezando con la petición hasta llegar a la contemplación. Esto es lo que os dará fuerza.

17. Cuando ya estéis bien preparados, lucharéis no sólo por vosotros sino por ayudar a vuestros hermanos a transitar en este camino. Porque no podéis alcanzar la salvación tan sólo para vosotros mismos, sino que debéis luchar para lograr la salvación de la humanidad.

18. Los hombres exclaman: “Si hay un Dios de misericordia y de amor, ¿por qué entonces tienen que sufrir los buenos por los malos, los rectos por los pecadores?” En verdad os digo, mis hijos: Cada hombre viene a este mundo no sólo para alcanzar la salvación de sí mismo. No es un individuo aislado, sino que forma parte de un todo.

19. ¿Acaso en un cuerpo humano, un órgano sano y perfecto no sufre cuando los demás órganos están enfermos? Esta es una comparación material, para que comprendáis la relación que tiene cada uno de los hombres con los demás. Deben sufrir los buenos por los malos, pero los buenos no son completamente inocentes, si ellos no luchan por el adelanto espiritual de sus hermanos. Mas como individuos cada uno tiene su propia responsabilidad y al ser parte de mi Espíritu y semejante a Él, posee voluntad e inteligencia para ayudar al progreso de todos.

20. Desde el Primer Tiempo os he hablado a través de mis profetas para guiaros, mas no para obligaros a cumplir mi Ley; pero el tiempo ha pasado y el espíritu humano ha evolucionado, ha llegado a la madurez y ya puede comprender su misión como espíritu. La humanidad, que se encuentra tan cerca del abismo, de la perdición, necesita la ayuda espiritual de vosotros.

21. Esa lucha, la última lucha, la más terrible y más tremenda es entre la oscuridad y la luz. Todos los espíritus en tinieblas están uniéndose y todos los espíritus de luz tienen que hacer frente a ese poder.

22. Vosotros que me habéis escuchado, que lleváis la Luz del Espíritu Santo, despertad, ya no perdáis el tiempo en placeres materiales, en ambiciones temporales. Luchad por la humanidad. Luchad para que venga el Reino del Padre a este mundo. Es la misión que doy desde el más humilde hasta el más preparado. El Mundo Espiritual está con vosotros y sobre todos, el Padre lleno de amor, lleno de misericordia. Con infinito dolor veo el sufrimiento que los mismos hombres están causándose los unos a los otros.

23. Esa es la lucha de la luz contra la tiniebla, y cada uno de vosotros tiene que luchar hasta alcanzar la victoria. Orad, mis hijos, con toda sinceridad; seguid el camino que os he indicado al hablaros de la oración en esta alba. Esta es vuestra misión; así alcanzaréis la espiritualidad para vosotros y la salvación para aquéllos por los que estéis orando.

24. Ya está muy cerca la hora en que por última vez escuchéis mi voz por instrumentos humanos; pero una vez más os digo, no tendréis nada que temer después de 1950 si vosotros os unificáis con amor.

25. No penséis que sólo vengo a buscar a los limpios de corazón, no, vengo buscando a los perdidos, a los manchados, que son los que más necesitan de mi caridad. Tampoco creáis que tengo preferencias, ni por los que viven en la opulencia ni por los que habitan en la pobreza; Yo busco al espíritu necesitado de luz, al enfermo, al triste, al hambriento, y esas necesidades lo mismo las encuentro en ricos que en pobres.

26. Vengo a todos a traerles un mensaje de luz, de consuelo y esperanza, a través de una Doctrina llena de amorosa justicia. En verdad os digo, que quien se acerque a beber de esta fuente, nunca saldrá defraudado, que todo el que busque en ella algo para su bien lo encontrará. Cuanto os ofrezco es verdadero, cuanto os prometo es efectivo. En mi palabra no existe la mentira, de la que está lleno el mundo en este tiempo.

27. Yo os concedo razón en que os hayáis vuelto escépticos en la Tierra, porque mucho os han ofrecido vuestros hermanos y nada os han cumplido. Por eso existen millones de hombres que nada creen ni nada esperan, porque, tras de un engaño, de otro engaño les han hecho víctimas. Mas os pregunto: ¿Qué esperáis de un mundo materialista, egoísta e inhumano? ¿Qué esperáis de quienes gobernando al mundo, no se dejan gobernar por la Conciencia, que es la única luz que os guía por la senda verdadera?

28. Volved a Mí; pero acercaos sin quejas ni rencores hacia vuestros hermanos. Llegad a Mí y dejad que mi palabra encienda nuevamente la luz de la fe en vuestro espíritu, porque entonces dejaréis de ser débiles, se apartarán de vosotros la amargura y en vez de desconfianzas y de temores ante la humanidad, tendréis fortaleza, esperanza y caridad.

29. Cuando mi luz haya penetrado en todos los corazones y los hombres que conducen a los pueblos, los que imparten enseñanza y todos los que desempeñan las más importantes misiones, se dejen guiar e inspirar por esa luz superior que es la Conciencia, entonces podréis los unos esperar de los otros. Entonces podréis tener fe en vuestros hermanos, porque mi luz estará en todos, y en mi luz estará mi presencia y mi justicia de amor.

30. Ahora vivís un tiempo de confusión, en el que llamáis bueno a lo malo, en el que creéis ver luz en donde hay tiniebla, en el que anteponéis lo superfluo a lo esencial; pero mi caridad, siempre presta y oportuna, llegará a tiempo para salvaros, enseñándoos el camino luminoso de la verdad, camino del que os habíais apartado.

31. Avanzan los pueblos creciendo cada vez más en conocimientos científicos, mas os pregunto: ¿Qué sabiduría es esa, que mientras más penetran en ella los hombres, más se alejan de la Verdad espiritual, en donde existe la fuente y el origen de la vida?

32. Hoy la ciencia humana, es una sabiduría según la concibe un mundo enfermo de egoísmo y de materialismo.

33. Ese saber es falso y es mala esa ciencia puesto que con ella habéis creado un mundo de dolor. En vez de luz es tiniebla, puesto que vais empujando a los pueblos a la destrucción.

34. La ciencia es luz, la luz es vida, es fuerza, salud y paz, ¿es esto el fruto de vuestra ciencia? No, humanidad, por eso os digo, que mientras no dejéis que la luz de la Conciencia atraviese las tinieblas de vuestro entendimiento, vuestras obras nunca podrán tener un principio elevado o espiritual, nunca pasarán de ser obras humanas.

35. La ciencia verdadera, la ciencia del bien, está en Mí y Yo soy quien la inspira a los que me han ofrecido su mente como un depósito para mis revelaciones, son aquellos hombres que con sacrificio de sí mismos han consagrado su existencia en pos de un descubrimiento, de una revelación que beneficie a la humanidad. Esos hombres sí han abierto caminos de luz, sí han llevado a sus hermanos un mensaje de paz, de salud, de consuelo. Unos han realizado obras completas, otros han sido precursores; pero unos y otros os han enseñado con obras, que el bien, el amor, la elevación de espíritu, han sido la clave de su triunfo.

36. En verdad os digo que con amor, con el ideal de hacer el bien y de llevar la paz a los necesitados de ella, podréis abrir la más secreta puerta de mi Arcano, porque no existe puerta que resista al llamado de mi amor. En cambio, el que busca sabiduría, ciencia y poder, inspirado en fines egoístas y orgullosos, ése tiene que hurtar, tiene que robar para poder poseer algo de lo que quiere que le sea revelado.

37. Podréis deducir de todo esto, que si vuestra ciencia tiene por finalidad el bienestar y la elevación de la humanidad, las puertas del Arcano estarán siempre abiertas, revelando a los hombres los misterios infinitos de la vida.

38. ¡Cuán poco habéis logrado para vuestro bien y en cambio, cuánto habéis hurtado para haceros mal!

39. Pueblo bendito de Israel: Elevaos en oración para que sintáis mi presencia. Bienaventurados aquéllos que por medio de la oración sienten la influencia de mi Espíritu Divino, porque ellos no se sentirán huérfanos cuando mi palabra haya cesado de manifestarse a través de los portavoces.

40. Bienaventurados los que practican la oración con amor, con limpidez y se elevan para acercarse a Mí. En verdad Yo no juzgo si vuestras oraciones son elevadas o imperfectas. Yo atiendo toda súplica, mas soy Maestro y vengo a enseñaros a orar. Soy Perfecto y vengo a corregiros para que no cometáis imperfección alguna.

41. Pueblo amado: Cuántas veces he contemplado a los hombres en la Tierra llevando a cabo una obra perfecta dentro de lo humano y ha sido grata ante Mí. Mas no me hacéis presente aún obras perfectas dentro de lo espiritual, porque la perfección espiritual la alcanzaréis cuando os hayáis despojado de toda materialidad. Entonces pueblo, vuestro espíritu contemplará una Vida superior, verá mi faz y oirá mi dulce voz; comprenderá en verdad mi Ley y sabrá quién es y quién ha sido y quién será en la Vida Eterna.

42. En este tiempo, pueblo de Israel, en esa envoltura en la cual os he enviado a reencarnar, os asemejáis al niño, mas no temáis; soñad con la perfección, buscadla y perseguidla, porque vuestro destino es preparar un sendero a la humanidad, un sendero de paz, de virtud, de enseñanzas y revelaciones.

43. Vuestra misión, pueblo escogido, es abrir brecha al espíritu humano para que encuentre a su Creador en su propio ser.

44. En los Tres Tiempos habéis encontrado el camino que conduce a la perfección, porque vuestra Conciencia es como un faro luminoso, dentro de sí tiene la antorcha encendida; pero habéis sido frágil y no habéis sabido percibir en este camino la grandeza espiritual.

La vanidad y el orgullo se han sobrepuesto a vuestro espíritu y habéis hecho uso de vuestros dones para formar reinos en este mundo, reinos que no os pertenecen y habéis sido señores, habéis tenido caudales y siervos, os habéis otorgado títulos y engrandecido delante de los demás, os habéis olvidado de vuestro Padre y de vuestra misión. Mas después el mismo mundo se ha levantado en contra de vosotros, os ha humillado y os ha sometido; pero dentro de aquella esclavitud en que habéis caído, Israel, no me has olvidado, aprovechasteis el instante de vuestra preparación para transitar nuevamente en el camino que os conduce a Mí, al escuchar la voz de vuestra Conciencia.

45. ¿Por qué he permitido esas caídas? ¿Por qué he dejado que saboreéis y conozcáis todas las vanidades, las miserias y las falsas grandezas de esta vida? ¿Verdaderamente lo he permitido? Sí, mi pueblo escogido, he permitido que delante de Mí se levante también la torre de perversidad y del pecado humano; Yo he permitido que dentro de mi Creación se levanten los siete grandes pecados de donde se derivan todos los demás; pero de cierto os digo: El pecado no ha nacido en Mí, el pecado no tiene su origen en Mí; Yo sólo he permitido que exista para que adquiera experiencia vuestro espíritu, para que podáis apreciar la grandeza de vuestro Dios, su perfección, su justicia, su amor, su verdad, para que podáis apreciar lo perfecto y conocer también lo imperfecto.

46. Mas en verdad os digo: ¡Basta ya!, os encuentro cautivos, cargados de cadenas, miserias y enfermedades, mas en medio de vuestro cautiverio no os habéis olvidado de Mí, y os digo: Tened fe en el Padre y en vosotros, Israel, Yo vengo a libertaros.

47. Es grande vuestra evolución, vuestro espíritu es grande y me reconoce. Atesoraréis en él la verdad, la sinceridad, la caridad y el amor y con estos dones podréis llevar la paz, la concordia, la luz y la salud al mundo.

48. ¿Quién puede daros la paz en este mundo y apaciguar las guerras que envuelven a las naciones? Esos dones los poseéis vosotros, esa es vuestra verdadera grandeza, basada en la humildad, en la mansedumbre. Pueblo: Nunca entreguéis la palabra de amor o la verdad, por el metal de la Tierra; nunca cambiéis un acto de caridad por la adulación, porque entonces no estaréis dando testimonio de que sois mis discípulos.

49. El pueblo de Israel de esta Tercera Era, será modelo de humildad, de mansedumbre, de espiritualidad. Caminad por el sendero de perfección. Ahora sabéis, pueblo, que la paz, la sabiduría y la enseñanza que estoy derramando en vuestro espíritu, no es tan sólo para que la almacenéis, sino que esta Doctrina debéis esparcirla, entregarla, extenderla entre la humanidad: Vosotros sois los encargados de hacerlo.

50. El Maestro os dice: No os baste el no hacer el mal, debéis hacer el bien para que seáis dignos de mi gloria. Os he perdonado todos vuestros errores, todas vuestras caídas, os he lavado de todas vuestras manchas con mi palabra, con mi sangre y mis lágrimas. Por eso os pido que luchéis, que trabajéis, para que podáis llegar al final de la jornada, en donde estoy Yo.

51. Daos cuenta, pueblo, de la gran misión que os he confiado desde el instante de vuestra creación; no sabéis si sea el último tiempo en que vengáis a morar en la Tierra, mas si dejáis sin concluir vuestra misión, os enviaré nuevamente al mundo, los unos para que recojáis la cosecha y los otros para que podáis concluir la misión empezada. Mas otros no volveréis más a la Tierra, os entregaré misiones, para que en espíritu podáis trabajar y luchar.

52. Yo os revelaré grandes lecciones del Más Allá, porque vengo preparándoos para la vida espiritual, para la verdadera vida, para esa vida que no tiene principio ni fin. Os prepararé, os mostraré el camino y os señalaré la puerta también, porque sois los primogénitos, a los que siempre he enseñado el camino que también vosotros debéis enseñar a los demás, y así como en este mundo os he señalado el sendero, en el Más Allá lo habréis de reconocer y seguiréis conduciendo a los espíritus por el camino que os lleva a la verdadera paz.

53. Pueblo: El tiempo en que debéis saber orar ha llegado entre vosotros. No vengo a deciros que os postréis en tierra, no vengo a enseñaros que oréis con vuestros labios o que me claméis hermosas oraciones con palabras floridas; vengo a deciros: Buscadme con el pensamiento, elevad vuestro espíritu y descenderé siempre para haceros sentir mi presencia. Si no sabéis hablar con vuestro Dios, me bastará el arrepentimiento, vuestro pensamiento, vuestro dolor, me bastará vuestro amor.

54. Este es el lenguaje que Yo escucho, el que Yo entiendo, el lenguaje sin palabras, el de la verdad y la sinceridad, esa es la oración que he venido a enseñaros en este Tercer Tiempo.

55. Siempre que hacéis una buena obra, habéis sentido mi paz, la tranquilidad y la esperanza y es que Yo estoy muy cerca de vosotros.

56. En mi palabra está el fuego y con ese fuego vengo exterminando la mala hierba.

57. Amaos los unos a los otros, no os moféis del falso dios que adora vuestro hermano; no desmintáis la doctrina de vuestro hermano por errónea que sea; si vosotros queréis que os respeten y os sigan, antes tenéis que respetar. No tengáis temor a nadie, porque Yo os he entregado la verdad y el don de la palabra. Levantaos, hablad y convenced a vuestros hermanos. En la palabra está el bálsamo, el amor, la fuerza y la vida. En la palabra está la potestad para que os levantéis.

58. Mi palabra quedará escrita para todos los tiempos, con ella formaréis el Libro del Tercer Tiempo. El Tercer Testamento, el último mensaje del Padre, porque en los Tres Tiempos ha tenido Dios su Pluma de Oro, para dejar su sabiduría a la humanidad.

59. Moisés fue la primera Pluma de Oro, de la cual el Padre se sirvió para grabar con letras imborrables en un libro los hechos del Primer Tiempo. Moisés fue la Pluma de Oro de Jehová.

60. Entre mis apóstoles y seguidores del Segundo Tiempo, cuatro Plumas tuvo Jesús y fueron: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Estas fueron las Plumas de Oro del Divino Maestro, mas cuando llegó el tiempo de que se uniera el Primer Testamento con el Segundo con lazos de amor, de reconocimiento y de adelanto espiritual, entonces se formó un solo libro.

61. Ahora en el Tercer Tiempo, en el cual tenéis nuevamente mi palabra, también he nombrado a las Plumas de Oro para que quede escrita. Cuando el tiempo sea llegado, formaréis un solo libro, y este libro, el del Tercer Tiempo, quedará también, cuando el tiempo sea propicio, unido al libro del Primero y Segundo Tiempos y entonces con las revelaciones, profecías y palabras de los Tres Tiempos, se formará El Gran Libro de la Vida, para recreo de todos los espíritus; entonces reconoceréis que desde la primera palabra hasta la última, se han cumplido en verdad y en espíritu; que todas las profecías fueron la historia anticipada que el Padre reveló a la humanidad. Porque sólo Dios puede escribir los acontecimientos que van a ser.

62. Cuando los profetas han hablado, no han sido ellos sino Dios lo ha hecho por su conducto.

63. He dejado la preparación suficiente en mis nuevos escogidos, como la tuvieron Moisés y los cuatro discípulos del Segundo Tiempo, para que mi palabra sea grabada con toda limpidez, con toda claridad y verdad, porque es para las generaciones del mañana, y si alguien quisiera agregar o borrar de ese Libro, Yo le reclamaré.

64. Ahora, mis hijos muy amados: ¿Quién da importancia al Libro que estáis formando? Nadie, en verdad, mas llegará el instante en que la humanidad llena de ansiedad, de curiosidad, os pida vuestro Libro y ella entonces se desvelará, escudriñará mi palabra y discutirá sobre ella; en esa lucha de ideas se levantarán bandos, hombres de ciencia, teólogos y filósofos. A las naciones será llevado el testimonio de vuestra palabra y del Libro de la Sabiduría y todos hablarán de mi Doctrina. Ese será el principio de la nueva batalla, de la guerra de palabras, de pensamientos, de ideas, y al final, cuando todos hayan reconocido, en verdad y en espíritu, que el Gran Libro de la Vida ha quedado escrito por el Señor, se estrecharán con fraternidad y se amarán como es mi voluntad.

65. ¿Por qué no bastó la palabra de Jehová en el Primer Tiempo para unificar al mundo, ni logró hacerlo la Doctrina de Jesús en el Segundo? ¿Por qué en este tiempo no ha bastado que desde 1866 me encuentre entregando mi palabra, para que las naciones se amen y vivan en paz?

66. Es menester que los Tres Libros formen uno solo, para que esta palabra ilumine al Universo. Entonces la humanidad será en torno de esta luz y la maldición de Babel quedará borrada, porque todos los hombres leerán el Gran Libro de la Vida Verdadera, todos practicarán la misma Doctrina y se amarán como hijos de Dios, en espíritu y en verdad.

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