Enseñanza 312

1. El Maestro se halla nuevamente entre vosotros en cumplimiento de su promesa. Viene a confiaros una hoja más del Libro que legará como un presente de amor para su pueblo. Una hoja más, discípulos amados, que será leída, estudiada y comprendida por las futuras generaciones.

2. ¿Quién sino Yo podía haberos revelado que estáis viviendo el Tercer Tiempo? ¿Quién que no fuera Yo podría haberos dicho que sois el pueblo de Israel? Esto lo sabéis y tenéis fe en ello, porque os lo he enseñado. Vosotros sois éstos, aquéllos y los mismos en espíritu y vengo a reuniros en una sola familia.

3. Yo soy quien ha formado vuestra familia y en un mismo hogar he puesto espíritus de diversas tribus. En una misma familia hay espíritus de Leví, de Simeón, de Rubén, de Judá, miembros de diversas tribus, y cuando en ellos hay paz y se aman entre sí, ha principiado en verdad y en espíritu, a cristalizar mi anhelo de Padre, la unificación de todos los hombres.

4. Hogares y familias de Israel: Cuando sintáis que la tentación se presenta en el seno de los vuestros, buscad la soledad, invocándome a Mí, diciéndome: “Maestro, dadnos vuestra fortaleza, dadnos vuestra espada y no dejéis que como padre desconozca a mis hijos; no permitáis que como esposo desconozca a mi compañera o como compañera desconozca a mi esposo”. ¡Yo oiré vuestra oración, os defenderé y os haré salir avante, porque esta es mi voluntad!

5. Hoy vengo por los míos y he echado a vuelo la campana sonora llamándoos a congregación en este Tercer Tiempo. Nuevamente la humanidad mirará espiritualmente las tribus reunidas, formando el pueblo de Israel.

6. Desde el Primer Tiempo os llené de complacencias, no tuvieron las naciones o países en aquella Era, sabios más grandes que Salomón, enviados más iluminados que mis profetas, mujeres más bellas y castas que las de Israel, ni hombres más perfectos que los de mi pueblo. Yo derramé en el seno de ellos el don de la sabiduría, de la inspiración, de la belleza. Yo hice que florecieran los dones del Espíritu Santo y en aquel tiempo vosotros sabíais que erais el pueblo escogido de Dios, sabíais que vuestro Señor estaba con vosotros y os acariciaba, sabíais que Yo era vuestro Fuerte y sin embargo, os familiarizasteis con mis dones, con mi caricia y con mi presencia. Por eso mi justicia cayó sobre vosotros.

7. Son muy numerosas las tribus de Israel por el espíritu; de cada una entresacaré 12,000 y los señalaré en su frontal, mas el pueblo Israelita no se concreta a 144,000; el pueblo escogido es infinito.

8. El Maestro os enseñó en el Segundo Tiempo, que muchos son los llamados y pocos los escogidos, y todo el pueblo de Israel será llamado y de entre ellos, señalaré a los 144,000. En todos posaré la paz, la espiritualidad y el principio de la comunicación de espíritu a Espíritu.

9. Se acerca el tiempo en que los hombres den más importancia al espíritu, y sean desengañados por la ciencia material, que les hará caer en el dolor, en la decepción y en el letargo, pero entonces llegará el pueblo de Israel, despertando a los que duermen, levantando a los que han caído y resucitando a los muertos, a imitación de la voz de Jesús, aquella que dijo a Lázaro: “Levántate y anda”. Cuando los hombres estén espiritualizados, cuando su mente y sus sentimientos se eleven, sabrán lo que nunca supieron por medio de la ciencia. Entonces se levantarán con armonía, con fraternidad, con nobles ideas para vivir en el reino que Yo he inspirado a los hombres.

10. En la casa de vuestro Padre hay muchas moradas, que son los infinitos peldaños de la Escala que conduce a la perfección; de allí desciende el Mundo Espiritual a manifestarse entre vosotros.

Me habéis interrogado muchas veces de espíritu a Espíritu el por qué de la existencia de ese número inmenso de estrellas, de esos planetas que brillan sobre vuestro mundo, y me habéis dicho: “Maestro, ¿están vacíos esos mundos?” Y os digo: El tiempo no ha llegado en que os lo revele plenamente; cuando el hombre alcance espiritualidad, entonces le serán dadas a conocer grandes revelaciones y podrá comunicarse con aquellos seres amados de mi Divinidad, de espíritu a espíritu y vendrá la comunicación de pensamiento de todos los hermanos.

11. Mas desde hoy sabed: Todos los mundos se encuentran habitados por mis criaturas, nada está vacío, todos son jardines y huertos benditos cuidados por María, la Ternura Divina.

12. El Espíritu Santo volverá a hablar por vuestras bocas de lecciones más elevadas, desconocidas para vosotros y para la humanidad, ¿cuándo, pueblo amado? Cuando haya espiritualidad en vosotros y consagración en vuestra misión.

13. Yo contemplo que el pan con que se alimenta espiritualmente el hombre, no es el pan de mi mesa, todo se ha contaminado con el paso de los tiempos, todo lo ha manchado y ha dejado impuro el corazón y la mano del hombre; y he venido entre vosotros, pueblo, comunicándome por pecadores como vosotros, para entregaros una palabra sana y pura en el fondo. No apreciéis superficialmente mi palabra y mis manifestaciones, porque en ellas hay mucho de imperfección humana, buscad el significado de mis manifestaciones y miraréis la dulce faz del Maestro, escucharéis el eco de mi voz que aún recuerda vuestro espíritu.

14. Mis apóstoles del Segundo Tiempo, a los cuales tenéis que imitar, imploraban que el Espíritu Santo descendiese sobre su espíritu y hablaban bajo mi inspiración. Así quiero que os preparéis, pueblo, porque el espíritu puede hablar por la materia bajo la inspiración del Espíritu Santo.

15. Velad entonces por vosotros, velad para que no se contamine vuestro entendimiento, velad por vuestro corazón, para que podáis recibir ese rocío de gracia que Yo os envío, esa agua cristalina que ha de guardarse en la fuente de vuestro propio ser para que mitiguéis la sed del mundo.

16. No temáis al juicio de los hombres, pueblo amado, temed al juicio divino si os hicieseis acreedores a él por vuestras faltas.

17. Jamás os avergoncéis de reuniros en lugares tan humildes como son éstos, donde escucháis mi palabra.

18. Cuando llegasen a preguntaros: “¿Si estos recintos son vuestros templos?” Con toda verdad les diréis que no, que vuestro Templo lo estáis construyendo en el espíritu.

19. Unos se sorprenderán de vuestra revelación, y otros se mofarán de vuestra palabra.

20. No os sentiréis ofendidos ante la burla de vuestros hermanos si tenéis en cuenta que quien lo hiciese es porque su ignorancia no le deja contemplar la verdad. La compensación la tendréis en los que, penetrando entre vosotros para escudriñaros, salgan asombrados de la paz interna que ilumina a cada uno de mis verdaderos discípulos.

21. Vosotros, en cambio, nunca os burlaréis de quienes, en medio de su fanatismo religioso, son idólatras, porque a más de buscarme en formas materiales, me adoran en ellas. No necesitaréis señalar a vuestros hermanos sus errores, buscando así que sean corregidos, más bien con ello provocaríais su ira y exaltaríais su fanatismo. A vosotros os bastará practicar mi Doctrina con la espiritualidad que ella exige, para que hagáis salir a la luz de la verdad los errores de vuestros hermanos.

22. Tendréis que usar de mucha paciencia, de una gran caridad y de verdadero amor, si queréis que la humanidad llegue pronto a reconocer la esencia de mi palabra y a rendirle culto verdadero, así como a reconocer en cada criatura humana a un hermano, espiritual y material, en Dios.

23. ¿Quién os ha dicho que sólo espiritualmente sois hermanos? No hará falta que quebrantéis vuestro entendimiento para comprender que el mismo origen que espiritualmente tenéis, es vuestro origen material, puesto que de Mí todo ha brotado. Además os recuerdo que en la Tierra, de un solo padre y una sola madre procede toda la humanidad.

24. ¿Por qué entonces, si vuestros lazos espirituales son eternos y vuestros lazos humanos tan profundos, no os amáis ni reconocéis como hermanos? De cierto os digo, que es por la falta de conocimientos espirituales entre los hombres, a pesar de sus religiones.

25. El día que los hombres, a través de la meditación, inspirándose en la luz que desciende de la Conciencia a iluminar el cerebro y el corazón del hombre, descubran su esencia, ese día comenzará a germinar entre la humanidad la paz. También os digo que, una vez despertado el hombre a la luz espiritual, no habrá nada ni nadie que le detenga en su camino de buscador incansable de verdades. Jamás volverá a perder su libertad de espíritu lograda después de muchos dolores y de muchas lágrimas.

26. No será necesario que Yo me manifieste en todo el mundo a través de portavoces, para que los pueblos despierten y los hombres se liberen de las tinieblas. Quienes crean que Yo he de levantar mi palabra hasta que todo el mundo la escuche, están en un error, porque eso querría decir que el cerebro del hombre es el único medio de que Yo dispongo para hacer llegar al espíritu de la humanidad mis mensajes, y voy a probaros la verdad de aquella antigua profecía en la que os fue revelado que llegaría un tiempo en que el Espíritu Divino estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu.

27. En verdad os digo, que ese tiempo anunciado por el profeta es precisamente éste que vivís, esta Era que comienza y que vosotros conocéis como el Tercer Tiempo.

28. El mérito de este pueblo consistirá en llevar de corazón a corazón y de comarca en comarca este divino Mensaje, para que aquellos que hayan despertado ante la luz de esta nueva aurora, reciban en su corazón la semilla de mi palabra, una vez que la tierra haya sido fertilizada con el rocío de mi gracia.

29. En aquel Segundo Tiempo sólo me hice escuchar de un pueblo y fueron sólo tres años los que empleé para dar al mundo mi palabra.

30. Os traje la semilla y enseñé a mis discípulos cómo debían sembrarla. Una vez que ellos aprendieron de Mí, les confié las extensas tierras para que las cultivasen. He ahí el mérito de aquellos sembradores que no exigieron a su Maestro que se quedara con ellos por más tiempo del que estaba escrito, ni objetaron, diciéndole que aún quedaban muchos pueblos y naciones por conocerle. Ellos sabían que habían heredado la verdad de su Maestro y que ella les bastaba para vencer las tinieblas, para convertir al mundo y hacer que aquella Semilla divina se perpetuase en todas las generaciones humanas.

31. Apartad de vuestra mente toda idea errónea que a veces forjáis y sólo concretaos a lo que desde los primeros días de mi comunicación os he venido revelando, ya que sabéis que cada una de mis palabras es una Ley y que toda mi Ley debe ser obedecida.

32. Pueblo amado: Se llena de satisfacción vuestro corazón pensando que sois mis discípulos en este Tercer Tiempo; mas os digo, que nunca dejéis que la vanidad os ciegue, porque si cayeseis en esa debilidad, hasta a vuestra Conciencia desoiréis, cuando ella llegue a reclamaros vuestras faltas. Quien no empiece por depurar y elevar su vida humana, no puede aspirar a elevarse espiritualmente, porque sus pasos serán en falso y sus obras no tendrán simiente de verdad.

33. Por eso mirad que a veces, en mis lecciones desciendo de la enseñanza espiritual al consejo, para que os conduzcáis con rectitud dentro de la vida humana.

Estoy hablando al corazón del hombre, exhortándole a la regeneración, haciéndole comprender el daño que causan al cuerpo los vicios y el mal que ocasionan al espíritu. Os he dicho que el hombre que se deja dominar por un vicio, se ha olvidado de que el espíritu no debe ser vencido, se ha olvidado de que la verdadera fortaleza consiste en destruir al mal con la virtud.

34. Ese hombre vencido por la carne, se ha denigrado a sí mismo, se ha faltado al respeto a sí mismo, ha descendido de su condición elevada de hombre a la de un pobre ser cobarde para luchar.

35. Ese hombre en vez de llevar la luz, pan y vino a su hogar, lleva sombras, dolor y muerte, hace pesada su cruz, la de su esposa y la de sus hijos, y entorpece la jornada espiritual de cuantos lo rodean.

36. He hablado al corazón de la mujer, madre y esposa, que no han sabido conservar la limpidez en el corazón ni han sabido dar al compañero y a los hijos, el calor de la ternura y comprensión.

37. ¿Cómo podrían elevar su vida espiritual, hombres y mujeres si antes no han corregido los grandes errores que existen en su vida humana?

38. Mi Obra requiere que sus discípulos sepan dar testimonio con la limpidez y la verdad de los actos de su vida.

39. A unos y a otros pregunto: ¿Tenéis hijos? Pues tened caridad de ellos; si pudieseis contemplar por un momento a esos espíritus, os sentiréis indignos de llamaros sus padres. No les deis malos ejemplos, cuidaos de hacer escándalo delante de los niños.

40. Yo sé que en este tiempo, como nunca, existen problemas en el seno de los matrimonios, problemas a los que sólo les encuentran una solución: El distanciamiento, la separación.

41. Si esta humanidad tuviese del conocimiento espiritual la noción necesaria, no incurriría en tan graves errores, porque encontraría en la oración y en la espiritualidad, la inspiración para solucionar los trances más difíciles y vencer las pruebas más duras.

42. Mi luz llega a todos los corazones, a los tristes y a los vencidos, para alentarlos.

43. Mi fortaleza es comunicada a los débiles para que en breve se levanten, con voluntad férrea a transformar su existencia oscura y vacía en una vida luminosa por el saber, por la virtud y la espiritualidad.

44. Quiero, discípulos, que todos prediquéis con el ejemplo, que no prevariquéis, que no pregonéis verdad y practiquéis lo contrario, que el fruto que recojáis en vez de ser amargo, sea agradable.

45. Pueblo: No olvidéis por lo tanto, que debéis primero cumplir con vuestra vida en la Tierra, para que después sepáis ser cumplidos en mi Obra.

46. Antes que seguiros lamentando de vuestras penas en el mundo, deteneos a meditar unos instantes para que encontréis la causa de vuestras aflicciones.

47. Yo os concedo que busquéis hasta encontrar la causa de vuestro dolor, a fin de que pongáis remedio, porque es a vosotros a quienes toca evitar que el dolor penetre en vuestro hogar. Yo os aseguro que no sólo hallaréis la causa de cuanto os hace sufrir, sino que al mismo tiempo será revelada la forma de remediar vuestros males. Mi caridad descenderá sobre quienes hayan sabido orar y meditar, y esa caridad será en vuestro espíritu y en vuestro cuerpo como bálsamo.

48. Yo os probaré que el Consolador Prometido ha llegado a vosotros, a enjugar vuestras lágrimas y a tornar vuestro dolor en paz.

49. Venid a Mí, todos los que traéis una pena escondida en el corazón. Lleváis oculto el dolor que os ha causado una traición y vuestra amargura es muy grande, porque ha sido un ser muy querido quien os hirió profundamente.

50. Venid a meditar, para que la oración os ilumine y podáis saber si en algún tiempo vosotros fuisteis la causa de que os traicionaran, entonces la oración os servirá para fortaleceros en la idea de que debéis perdonar a quienes os traicionen en vuestro amor, en vuestra fe, en vuestra confianza.

51. En verdad os digo, que en el mismo instante en que otorguéis vuestro perdón a quien os haya ofendido, sentiréis mi paz en plenitud, porque en ese momento vuestro espíritu se habrá unido con el Mío y Yo extenderé mi manto para perdonaros y cubriros a unos y a otros con mi amor.

52. Os estoy forjando para cuando llegue la lucha, por lo tanto nunca penséis que vuestros sufrimientos de ahora son estériles. ¿Qué queréis, pueblo? Aún tenéis necesidad de que sea el dolor el que os muestre sus lecciones.

53. Este tiempo de crisol y enseñanzas para vuestro espíritu pasará, pero dejará su simiente de fe, de experiencia, de sabiduría y fortaleza, en cada uno de mis discípulos. Entonces vendrán los tiempos de lucha en que seréis perseguidos, calumniados y burlados, aun por aquellos que se decían vuestros amigos, y con sorpresa veréis que ante la traición no flaquearéis, que ya nadie podrá causaros desengaños, porque habréis aprendido a perdonar y a ser comprensivos e indulgentes con vuestros hermanos.

54. Yo bendeciré a mis discípulos cada vez que perdonen y colmaré de bendiciones a quienes hayan sido perdonados por vosotros.

55. No estáis solos en el mundo, en derredor vuestro flotan seres en número infinito, que os ayudan e inspiran en todos los pasos de vuestra vida.

56. Para que podáis recibir esa influencia espiritual y esa luz, es necesario que oréis, a fin de que siempre os hagáis acreedores a la ayuda de esos seres elevados.

57. Sed sensibles a las influencias espirituales y no tendréis por qué tropezar en el camino.

58. El camino estrecho es el que se presenta delante de vuestros ojos, y es necesario velar y orar para no salir de sus límites. En él quiero encontraros siempre, porque quienes vengan a Mí por ese sendero, querrá decir que están limpios de vicio y de falsedad.

59. ¿Queréis gozar de la vista invisible, así como de la influencia de los seres espirituales de luz? ¿Queréis asimismo libraros de quienes habitan en las sombras de su materialismo y de su confusión? Pues Yo os digo, que el secreto consiste en llevar una vida tranquila, sencilla, en vivir con amor, en cultivar en vuestro hogar la simiente de la virtud.

60. Mi bendición desciende sobre todos; pero mientras unos saben recibirla y aprovechan sus beneficios, otros la rechazan, despojándose de toda la gracia que ella encierra.

61. Esas legiones espirituales de que os he hablado, forman también parte de mis bendiciones que os envío. Mis mensajeros y siervos, en el instante de recibir la inspiración divina, se apresuran a ayudar a sus hermanos que habitan la Tierra, este planeta convertido por los hombres en Valle de lágrimas.

62. Sólo mi Doctrina podrá poneros en contacto con el Mundo Espiritual, aproximándoos a unos y a otros, como corresponde a todos los hijos del Señor, quienes poseyendo espíritu no pueden estar distantes unos de otros, ni permitir que la materia sea una barrera entre los que habitan la Tierra y los que se encuentran en espíritu.

63. Dejad que mi palabra siga puliendo vuestros corazones hasta dejaros en verdad sensibles al dolor ajeno.

64. Nunca podréis cumplir con perfección vuestra misión espiritual, mientras no se hayan sensibilizado las fibras de vuestro corazón.

65. No os demoréis en vuestra preparación, pensad que cada segundo que transcurre, está envuelto en ayes de dolor que exhala esta humanidad, hermana vuestra.

66. Al llegar vosotros ante la manifestación de mi palabra, me presentasteis el fardo de vuestros sufrimientos, vuestra queja, y derramasteis el llanto a raudales, porque creíais que nadie en la Tierra sufría tanto como vosotros. Era que vuestro corazón sólo vivía para sí mismo y vuestros ojos se encontraban cerrados a toda necesidad o sufrimiento ajeno; fue necesario que escuchaseis mi palabra que es manantial eterno de verdad y luz, para que la venda de oscuridad que cubría vuestras pupilas, cayese dejándoos mirar la realidad.

Y la verdad es que vuestros sufrimientos, con ser grandes, resultaron pequeños ante vosotros, cuando os pusisteis a considerar a otros pueblos de la Tierra, por los que ha pasado la guerra, formada por los odios, las ambiciones y la venganza de los hombres. Entonces bajasteis vuestra cabeza avergonzados, para decirme: “Señor, perdóname, hoy reconozco que en mi inconformidad, cuando el dolor se hacía acerbo en mi corazón, llegué a blasfemar, cuando debía haberte dado gracias porque mis sufrimientos eran incomparablemente menores que los de otros seres, pero era mi ignorancia la que me hacía ser injusto delante de Ti; hoy comprendo mi error, te pido perdón por todas mis ofensas y te ruego que todo cuanto pedí para mí, te dignes ahora derramarlo en quienes llevan sobre sí un fardo inmensamente más pesado que aquel que yo llevaba”.

67. ¡Cuán distinta es vuestra forma actual de orar si la comparáis con la que empleabais antes de oír esta palabra! ¿Por qué? Porque cambió vuestra manera de sentir y de interpretar las enseñanzas divinas.

68. Ahora os digo, discípulos, que no os estacionéis ni pretendáis creer que para practicar la verdadera caridad, ya es suficiente con sentir compasión, como hasta hoy lo habéis hecho; no pueblo, porque aún queda mucho por purificar, por sensibilizar, queda aún mucho egoísmo que es necesario combatir como si fuese mala hierba; queda mucha frialdad que es menester tornar en calor espiritual, para que al fin, surja de vuestro espíritu el sentimiento de amor, que es la fuente de donde brotan la piedad, la caridad y todos los sentimientos nobles y elevados.

69. Entonces estaréis en aptitud de emprender labores y misiones de las que ahora no os sentiríais capaces, porque os faltaba aún la fuerza que emana del amor verdadero.

70. Ahora bien, pueblo: ¿Creéis que debéis esperar pasivamente la hora en que vuestro espíritu se ilumine con esa inspiración y vuestro corazón se llene de ese ideal? ¿Creéis que con sólo escuchar mi palabra, podréis llegar a sensibilizar lo necesario vuestras fibras? No, pueblo, al mismo tiempo que estáis escuchando mis lecciones, tenéis que ir en busca de los que sufren, para estar en contacto con el dolor, para probar el cáliz de amargura de vuestros hermanos y palpar con vuestros sentidos la miseria, la orfandad, los vicios repugnantes, las enfermedades que os llenan de horror, las tinieblas que ensombrecen los entendimientos turbados, el hambre, la sed y la restitución de los espíritus.

71. Sólo así podréis llegar a ser maestros de quienes sufren mucho en la vida, porque si sólo os preparaseis por medio del estudio de mi palabra y de oraciones, cuando queráis enfrentaros a la realidad e intentéis consolar, convertir y sanar, con tristeza comprobaréis que resultáis pequeños delante de quienes han sufrido lo que no imagináis y que ellos más bien podrían ser maestros de vosotros por lo que han sufrido, por lo que han vivido y experimentado. Entonces vuestros labios tendrían que enmudecer y podríais pensar que mi Doctrina no es lo suficientemente consoladora y fuerte, como para aliviar de sus penas a los hombres y despertar en ellos la fe y la esperanza en mi justicia, en mi perdón y en mi amor.

72. ¿Dónde podéis practicar la lección que vais recibiendo, a fin de iros preparando? Las oportunidades abundan en tal forma, que si sabéis observar, podréis comprobar que no pasa un día de vuestra vida, sin que se presente por lo menos una ocasión de hacer caridad, en cualquiera de las múltiples formas en que se puede practicar.

73. Por medio del don de intuición del que he hecho poseedores a todos los hombres, podréis descubrir muchos casos que se encuentran ocultos en lo secreto de los corazones, muchas tragedias que no sólo afectan la vida terrenal de vuestros hermanos, sino que afectan a su espíritu.

74. ¿Cómo poder penetrar en la intimidad de aquellos corazones, sin lesionarlos y sin profanar sus secretos? ¿Cómo descubrir esas penas ocultas que ensombrecen la vida de vuestros hermanos? Ya os lo he dicho: La intuición, ese don que es parte de la vista espiritual y que tendrá en vosotros pleno desarrollo por medio de la oración, os señalará la forma de calmar el dolor de cada uno de vuestros Semejantes.

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