Enseñanza 283

1. Discípulos amados: Venís de distintos caminos, y os unís en el momento de orar para elevar el espíritu hacia el Padre. Yo os recibo, escuchad mi voz, volved a Mí. Si os habéis perdido del camino, hoy sed Conmigo. Ha tiempo que os estoy llamando y en verdad os digo, que a cada uno de vosotros ya le estaba esperando.

2. A los que aquí os reunís les recibo en representación de la humanidad; lo que derrame sobre vosotros, lo habré derramado en todos vuestros hermanos. Tan amados son por Mí los que han llegado bajo la sombra de este árbol, como los que están distantes de él.

3. Orad pueblo, ese es el idioma del espíritu, pero aprended ese lenguaje para que, a la vez que me habléis, sepáis escucharme. Habladme con respeto y humildad, pero con la confianza que se le tiene a un padre, con la intimidad con que se le habla a un amigo.

4. Abrid vuestro corazón, ese es mi Templo y dejad que en su interior se escuche el eco de mi voz que es consejo, inspiración y revelación.

5. Cuando lleguéis a penetrar en el sentido de mis lecciones y conozcáis mi voz como la oveja que conoce la voz de su pastor, comprenderéis que en todos los tiempos y en todos los instantes de vuestra vida os he hablado. Si así no fuere no sería eterno el Verbo.

6. La humanidad ha sido siempre delante de Mí como el niño débil, expuesto a riesgos y tropiezos, y como soy su Padre, la amo y la guío, aunque por instantes su corazón sea sordo a mis consejos, a mis llamados y lecciones.

7. Hoy atraviesan los hombres por una etapa de grandes pruebas, mas, no es porque Yo me complazca con su dolor, es porque en justicia, si los hombres se han manchado, ellos mismos deben purificarse.

8. Todos sabéis que Yo amo lo puro, que sólo lo limpio llega a Mí; esto os lo dice vuestra Conciencia.

9. La Luz de mi Espíritu está derramada sobre toda materia y sobre todo espíritu, para que podáis estudiar y analizar las pruebas que como lecciones a diario os da la vida, para que podáis conoceros y comprender la misión que a la Tierra habéis traído.

10. ¿Por qué muchos de vosotros teméis que vuestro destino haya sido escrito por Mí con pruebas, dolores, castigos o desgracias? ¿Cómo podéis concebir que Quién os ama con perfección, os depare un camino de abrojos? En verdad os digo, que el camino azaroso y sembrado de vicisitudes, es el que vosotros tomáis por vuestra voluntad, creyendo que en él están los placeres, la libertad, la felicidad. Aún no habéis comprendido que mi camino destinado a vosotros y del cual os apartáis, es donde se encuentra precisamente la verdadera paz, la seguridad, la fuerza y la salud, el bienestar y la abundancia.

11. Este camino que en mi Doctrina vengo a ofreceros, es el destinado a vuestro espíritu desde vuestra formación, para que, viniendo por él, lleguéis a encontrar lo que anheláis.

12. Benditos sean los que escuchando esta palabra retornen al camino, porque en él volverán a encontrar la heredad a la que habían renunciado.

13. En mi camino también hay pruebas, pero ellas son lecciones para el espíritu, son luz y revelación con que la vida os toca para deteneros en la carrera vertiginosa que os conduce al abismo.

14. A mil pruebas sois sometidos, discípulos, a fin de que todas las potencias de vuestro espíritu y todas las fibras de vuestro corazón sean pulimentadas.

15. Este pueblo es el hijo fuerte, el que posee las profecías y las enseñanzas, por eso a cada paso le digo, que practique mi palabra, que la aplique a su vida para que conozca el valor de sus dones, que busque afanosamente la esencia de mi Doctrina, para que descubra las luces que Yo os prometí en aquel tiempo cuando os dije, que os enviaría al Espíritu de Verdad a esclareceros las revelaciones pasadas.

16. Estoy dejando que este pueblo crezca oculto e ignorado sin que la humanidad advierta su presencia, hasta que llegue la hora de romper el silencio, que será cuando estos hombres se hayan unido en verdad y en espíritu.

17. Cuando me escucháis, vuestro ser tiene un dulce estremecimiento y os preguntáis: “¿En dónde habré escuchado yo esta voz en otros tiempos?” Otros al oírme, dicen: “Me parece contemplar al Maestro predicando a la orilla de un río o en la montaña, ¿dónde lo habré visto?”

18. Sí, pueblo, vuestra fe os dice que soy Yo el que os habla, aunque sabéis que no he venido a materializarme, porque os dije, que vendría en la nube y así os lo he cumplido.

19. Si he utilizado el entendimiento del hombre para hablaros, es porque si os hubiese hablado de Espíritu a espíritu, no me habríais escuchado y menos comprendido.

20. Pero esta forma de comunicación ha sido breve y ya toca a su fin, porque sólo necesitaba que algunos me escuchasen para que supiesen cómo quiero que os comuniquéis Conmigo en el futuro y lo supieseis anunciar a la humanidad.

21. Quiero hacer de vosotros, una sola familia, para ello es indispensable que todos tengáis un solo culto y practiquéis una misma Ley.

22. Vos, pueblo, empezad por presentar ese ejemplo de fraternidad y de unidad, mientras no logréis esto, no podréis salir de la oscuridad en que os encontráis, hacia la luz del camino donde os espera vuestra misión.

23. La luz que irradia de esta enseñanza espiritual está alumbrando al espíritu de la humanidad, y cuando los hombres lleguen a tener verdadero conocimiento del tiempo que están viviendo, sabrán distinguir con absoluta claridad la esencia de esta Doctrina que brillará por sobre todas vuestras religiones.

Me preguntáis: “Maestro, ¿entonces las religiones no son la verdad?” A lo cual os digo, que si ellas fuesen la verdad, sólo existiría una, porque una sola es la Verdad. Cada una encierra una parte de esa suprema luz, todas son caminos que conducen al espíritu y lo acercan a la fuente del saber.

24. La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa sabiduría absoluta, esa justicia perfecta está en Dios. Él es la única Verdad.

25. Comprended mi lección, cada religión es una forma de entender la Verdad; pero no la Verdad misma, por eso veis las diferencias que entre unas y otras existen. Vuelvo a deciros que si ellas encerrasen la suprema Verdad, todas serían iguales y formarían una sola idea, una forma, un solo camino para llegar a Mí.

26. Por eso, cuando mi Doctrina sea reconocida en el mundo, la comprensión humana la colocará por sobre toda religión, entendiendo que no deberá representarla o materializarla en ninguna forma como no sea aplicándola a la vida misma. Ya llegaréis a comprende que esta Doctrina no es para materializarla con símbolos, sino para sentirla en el espíritu; cuando así la entendáis ya estaréis en aptitud de ofrecerme el culto interior, que es el verdadero: El que se hace sin ostentaciones, sin hipocresía, sin mezquinos intereses.

27. La Doctrina Espiritualista no es una teoría, es una enseñanza práctica, tanto para la vida humana, como para la vida del espíritu. No existe otra enseñanza más completa y perfecta que ella. Os acompaña desde antes de llegar a la Tierra, os sigue a través de la jornada sobre este mundo y se funde a vuestro espíritu cuando él retorna a su primer morada.

28. No seré Yo quien aparte de vuestros cultos la liturgia y las tradiciones, será el espíritu del hombre el que, sin darse cuenta, se eleve sobre sus concepciones antiguas, ante la necesidad de mayor luz que ilumine el sendero de su evolución. Pronto comprenderá el hombre que lo único que puede presentarle a Dios, es la práctica del amor, ya que decir amor es decir: Bien, caridad, sabiduría y justicia.

29. El Espiritualismo no viene a borrar una sola de las palabras que Cristo predicó en aquel tiempo, si así no fuese, no podría denominarse de esta manera, ya que estaría oponiéndose a la Verdad. ¿Cómo podría estar esta palabra en contra de aquella, si es el mismo Maestro quien la pronuncia? Si verdaderamente penetráis en el sentido de esta Doctrina, veréis cómo mi palabra de ahora es la explicación o aclaración de cuanto dije en aquel tiempo. Por eso la humanidad de ahora y la del futuro, están en condiciones de comprender más que las generaciones pasadas y por lo tanto, de cumplir con la Ley de una manera más pura, elevada y verdadera.

30. Si observáis detenidamente a vuestros hermanos en su culto, veréis como lo que antes fue objeto de su adoración, ahora lo contemplan fríamente. Es que el espíritu está despertando por sí mismo y busca lo que realmente pueda alimentarlo, por lo cual os digo, que el culto externo de esta humanidad está destinado a desaparecer.

31. A vosotros que estáis recibiendo esta palabra, os toca presentar mi Obra en toda su sencillez, espiritualidad, pureza y simplicidad, no dando nunca lugar a que dentro de ella se vaya a caer en el error de hacer ritos, de crear nuevas tradiciones o nuevos símbolos que os alejen del verdadero camino.

32. El tiempo de representar lo divino o lo espiritual con formas materiales, ha pasado. Si en los primeros tiempos la Ley fue grabada en piedra y los profetas fueron seres humanos; si por el hecho de que el Verbo se hizo hombre y fue visto con los ojos materiales, la humanidad ha creado símbolos y forjado ídolos; ahora os digo, que vengo en Espíritu y mis enviados también en espíritu vienen a vosotros. ¿Qué nuevos símbolos o nuevas formas podríais forjar de lo infinito, de lo irrepresentable?

33. La Doctrina espiritual es la expresión y el sustento verdadero del espíritu, por lo tanto, se aparta de toda materialización y de todo culto ostentoso.

34. Por cuanto os he dicho en este día, comprenderéis cuán grande es vuestra responsabilidad ante vuestros hermanos.

35. Cumplid con lo que os indica mi palabra y será la forma mejor de presentar mi Obra ante los demás.

36. Practicad la caridad, dad luz, sacad de errores al que en ellos haya caído. Haced obra de paz, de fraternidad y unión y mi amor acompañará vuestros pasos.

37. Comprended que Yo soy Luz en la mente de los hombres, que buscan el desarrollo de su espíritu. Soy el Consuelo para aquéllos a los que les agobian los males.

38. Hace tiempo que no me manifestaba en palabra al mundo y por eso ahora que se hace oír nuevamente, venís con afán a escucharme, ansiosos de conocer mi nuevo Mensaje.

39. De tiempo en tiempo se hace necesario que mi Espíritu se manifieste en alguna forma, accesible y comprensible a vuestro entendimiento. Esa necesidad de hablaros proviene de vuestra desobediencia a mi Ley, de vuestro alejamiento del camino verdadero.

40. Es el hombre la criatura más rebelde de la Creación, debido al libre albedrío de que goza. Hasta ahora no ha querido someterse a los dictados de la Conciencia.

41. Mi palabra viene a detener a unos, a orientar a otros, a fortalecer a todos en la verdad y a salvaros de los abismos.

42. No hagáis objeción a la forma de manifestarme ahora, tan distinta de la del Segundo Tiempo; sabed que nunca he empleado dos veces la misma forma, ya que sería estacionaros ante una misma enseñanza. Yo vengo siempre a enseñaros nuevas lecciones y a ayudaros a dar nuevos pasos.

43. Hasta Mí llega el gozo que vuestro espíritu siente al escucharme, es que él sabe que cada lección mía es luz, fortaleza, conocimiento y preparación para quien sabe aprovecharlas.

44. Ciertamente el discípulo aprovechado es un ser que se siente seguro en la vida, que tiene fe en su destino; que deja de temer a la muerte y en cambio se alegra ante la idea de aquella vida espiritual que le espera.

45. Bienaventurado el que escuche, asimile y practique mis enseñanzas, porque él sabrá vivir en el mundo, sabrá morir para el mundo y llegada su hora sabrá resucitar en la eternidad.

46. Bendito el que se profundiza en mi palabra, porque ha llegado a comprender el por qué del dolor, el sentido de la restitución y de la expiación y, en lugar de desesperarse o blasfemar, aumentando con ello su pena, se yergue lleno de fe y de esperanza para luchar, para que el peso de sus culpas se haga más liviano cada día y su cáliz sea menos amargo.

47. La serenidad y la paz es de los hombres de fe, de los conformes con la voluntad de su Padre.

48. Cuán luminosa sería vuestra vida y cuán grande y adelantada vuestra ciencia si amaseis a vuestros Semejantes e hicieseis mi voluntad, si sacrificaseis algo de vuestro libre albedrío y obraseis de acuerdo con lo que os dicta la Conciencia. Vuestra ciencia entonces tocaría lo sobrehumano al traspasar los límites de lo material, porque hasta ahora ni siquiera se ha acercado a esos límites.

49. Qué sorpresa siente el espíritu del científico cuando abandona este mundo y llega a presentarse ante la Verdad divina. ¡Ahí inclina avergonzado su faz, rogando que su orgullo le sea perdonado! Creía saberlo y poderlo todo, negaba que existiese algo que estuviese más allá de su conocimiento o de su comprensión; pero al hallarse frente al Libro de la Vida, ante la obra infinita del Creador, tiene que reconocer su pequeñez y que revestirse de humildad ante Quién es sabiduría absoluta.

50. ¿Por qué no hojear desde aquí ese Libro, cuando está permitido y ordenado por Mí? ¿Por qué no prepararse con espiritualidad para llegar hasta él y aprender en sus páginas la lección que ilumina o la revelación que esclarece los misterios?

51. Pueblo: Sabed que no sólo vosotros estáis a tiempo de poder recibir mensajes e inspiraciones espirituales; hay muchos hombres en el mundo que sin saber que estoy derramando mi palabra a través de estos portavoces, presienten la proximidad de una luz dispuesta a desbordarse en revelaciones sobre la humanidad. Ellos recibirán de mi Espíritu la preparación, para que cuando escuchen el testimonio vuestro y les transmitáis mi divino Mensaje, digan con regocijo: “Esto es lo que yo esperaba”.

52. Os preparo en esta forma para que, llegado el momento de encontraros unos y otros, logréis establecer lazos de unión y logréis comprenderos.

53. Vuelvo a deciros que no seréis únicamente vosotros los que en este tiempo recibáis la iluminación de mi Espíritu, pues llegará el instante en que reunidos todos los mensajes recibidos bajo diferentes formas, constituyan una sola fuerza espiritual en este mundo. Vosotros daréis lo vuestro; lo que Yo os traje, o sea mis nuevas revelaciones. Porque la Ley no es nueva, es la misma que os di en los tiempos pasados, la herencia de la gran Verdad, la cual os he recordado, para que no equivoquéis el sendero. La Ley, pueblo amado, es la simiente del mundo del mañana.

54. Hoy todavía vivís una época de duda, de escepticismo y de desconfianza; pero esa divina luz que está brillando sobre todo espíritu disipará hasta la última sombra de incertidumbre y la Verdad vendrá a imperar en la vida de los hombres.

55. Vosotros que venís a escuchar mi palabra de paz, mi lección de amor, no haréis jamás obra de división; por el contrario: Vuestra lucha será siempre por unir, por pacificar, por lograr el cumplimiento del precepto que os enseña a Amaros los unos a los otros.

56. En la Naturaleza surgirán acontecimientos que los hombres de ciencia no acertarán a explicar a la humanidad, entonces, vuestra palabra, plena de humildad, pero a la vez revestida de seguridad y fe en sí misma, explicará el por qué de muchos acontecimientos y manifestaciones a los cuales no se les había encontrado solución.

57. ¿Qué es la Naturaleza? Sino una criatura grande. Sí, discípulos, una criatura que también evoluciona, se purifica, se desarrolla y perfecciona, a fin de llegar a albergar en su seno a los hombres del mañana.

58. ¿Cuántas veces resentís sus transiciones naturales para alcanzar ese perfeccionamiento y lo atribuís a castigos de Dios? Sin daros cuenta de que junto con la Naturaleza y con la Creación, os purificáis, evolucionáis y camináis hacia el perfeccionamiento.

59. Si hoy no comprendéis lo que digo, a su tiempo tendréis suficiente conocimiento, al grado de armonizar de tal manera con todo lo que os rodea, que nada os afecte, que nada os agobie ni os enferme, porque habréis logrado estar sobre lo material y no bajo el dominio de las fuerzas de la Naturaleza.

60. Sois tan pequeños, que muchas veces en lugar de admirar las señales que da la Naturaleza, os amedrentáis.

61. ¿Cuándo seréis como príncipes en medio de esta Creación y no esclavos como ahora lo sois?

62. ¿Creéis que me agrada veros orar llenos de espanto, pidiendo a Dios misericordia para vosotros, cuando veis a los elementos desencadenados? Yo quisiera miraros llenos de serenidad, admirando las obras de vuestro Padre, sin que vuestras vidas se resintiesen. Yo quisiera recibir vuestras oraciones, brotando de un corazón lleno de paz, de obediencia, de comprensión.

63. ¡Ah, sí desde que se abren vuestros ojos para contemplar la luz de esta vida, comenzarais a luchar por alcanzar la verdadera armonía con lo espiritual y con la Naturaleza, comprenderíais cuán bella es la existencia que el Creador os ha dado, cuya senda conduce a la Vida Eterna! Para ayudaros a alcanzarla, en este Tercer Tiempo he venido a repasaros mis enseñanzas anteriores. Recordad que os dije: “Vendré una vez más entre vosotros”.

Mas mi advenimiento no ha sido en una materia, como en el Segundo Tiempo; he venido en Espíritu para manifestaros mi esencia, presencia y potencia. Entre los increyentes y pecadores me estoy manifestando para entregarles nuevamente mi enseñanza, mi Doctrina y como en el Segundo Tiempo, unos han creído y otros han negado mi presencia, mas de aquellos que me han reconocido surgirán mis nuevos discípulos que darán testimonio de Mí.

64. He aquí que la humanidad nuevamente se encuentra en confusión. Mas Yo no le enseño prácticas materiales, sólo le entrego una Doctrina de Amor para que comprendan cuál es mi voluntad.

65. El Espíritu Santo se ha manifestado entre los hombres, las mujeres y los niños, en ellos se ha derramado mi gracia para que sean los que den testimonio de mi presencia en este tiempo.

66. He venido a mostraros la misma Ley y a recordaros la misma enseñanza que os he dado en tiempos pasados, porque el Padre, con sabiduría sublime, no ha venido a confundiros en ningún tiempo. La Luz de mi Espíritu Santo ha venido a iluminaros para explicaros todas mis enseñanzas, para que vosotros y después toda la humanidad, podáis practicarlas con amor, con perfección en vuestros actos y pensamientos.

67. La humanidad vive en su tercera altura de maldad, sólo busca el materialismo, el oro y el poder sobre la Tierra, mas su espíritu anhela mi paz. También vosotros, Israel, a través del tiempo, habéis recorrido caminos escabrosos y aún no habéis podido llegar a la Tierra Prometida, porque no habéis sabido amaros y unificaros y os habéis desconocido los unos a los otros. Mas en este Tercer Tiempo os he mostrado en mi mesa el mejor lugar y os he acariciado para que sepáis que como Padre estoy con vosotros, para que todos forméis una sola familia.

68. Pueblo: Cultivad el corazón de la niñez, para que desde su tierna infancia se Amen los unos a los otros y sepan reconocer el camino del amor y de la justicia.

69. En este tiempo mi palabra os está iluminando nuevamente. Vengo a derramar mi gracia, para que estéis limpios y preparados, mas si caéis en pecado nuevamente, reconoced pueblo, que no soy Yo quien os aparta de mi regazo, sino sois vosotros los que os alejáis de Mí, cuando esta no es mi voluntad. Mas mi perdón y mi amor, cual puerta abierta se encuentra para recibir a todo aquel que arrepentido quiera volver a Mí.

70. Israel, sois los enviados de este tiempo y os he escogido para que seáis mis fieles servidores. Yo contemplo que aún llevando el dolor en vuestro corazón sois sumisos y obedientes, y os digo: Yo os levantaré, no temáis a los hombres ni a los elementos, no temáis recorrer las distancias, porque Yo soy quien os ha escogido y os ha revestido con mi gracia para que os levantéis y deis la voz de alerta a los Espiritualistas en todos los tiempos, para que se aparten de la confusión y del fanatismo del mundo. Mostradles mi verdadera Doctrina con vuestros actos, plenos de espiritualidad.

71. ¡Escuchadme, Israel amado! Abrid vuestros ojos espirituales y contemplad la gloria de vuestro Padre, escuchad mi voz a través de vuestra Conciencia, escuchad con vuestros oídos espirituales las melodías celestiales para que vuestro corazón y espíritu se regocije, para que sintáis paz, porque Yo soy la Paz. Vengo a invitaros a que viváis dentro de ella, vengo a revelaros el amor que he sentido por la humanidad en todos los tiempos, la causa por la que en el Segundo Tiempo Jesús derramó su sangre preciosísima para redimiros del pecado, para enseñaros el amor, para dejar impresa en vuestro corazón y espíritu la Doctrina verdadera.

72. Pueblo amado: Si en vuestro camino fueren grandes vuestras vicisitudes y vuestro dolor, elevaos al Padre en oración, con esa verdadera oración nacida de vuestro corazón, y entonces os sentiréis fuertes y glorificaréis mi Nombre.

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