Enseñanza 270

1. Bienaventurados los que en el último día de mi comunicación estén preparados, porque en verdad os digo, que su espíritu estará presente en mi nuevo Cenáculo. Allí, recibiendo por vez postrera este pan invisible, verdadero pan sin levadura, vuestro espíritu se fortalecerá, se saturará de espiritualidad y de luz, con lo que pronto comprenderá la esencia de esta Doctrina.

2. ¡Qué solemnidad en esa hora postrera! ¡Cuánta luz sobre este pueblo!

3. El Reino de los Cielos se aproximará a vuestro espíritu con su eterna invitación a morar en él; los espíritus grandes, los fuertes, los espíritus de la luz, verdaderos sabios en el reino espiritual, estarán presentes en aquellos instantes.

4. Los precursores, los profetas, los que en otros tiempos trajeron mensajes divinos a la Tierra harán acto de presencia, porque mi palabra ha sido para todos los espíritus, así estén encarnados o libres de la materia.

5. Aquellos seres serán representantes de las infinitas moradas que en el Universo existen y asistirán a la última de mis manifestaciones que bajo esta forma os he dado en este tiempo.

6. ¿Qué contemplarán entre este pueblo? ¿Qué irán a descubrir? Sólo Yo lo sé, mas os encargo que veléis y oréis, para que seáis de los que se sienten a la mesa, de los que vengan a gozar con el Maestro, de los que vengan a comer y a beber el pan y el vino de los Cielos. Que no vayáis a llegar a la mesa urdiendo traiciones, porque sólo en apariencia habréis estado Conmigo, porque en la realidad, vuestra Conciencia no os permitirá gozar de mi presencia.

7. ¿Sabéis por qué os hablo en esta forma? Porque sé lo que pasará, porque os conozco a perfección y sé quiénes me negarán y quiénes me serán fieles; sé quiénes permanecerán fieles, porque han estudiado mi palabra y quienes van a confundirse porque nunca han analizado el fondo de mi Obra.

8. Mientras a unos sólo les interesó la esencia de mi palabra y anhelaron siempre el progreso y la evolución de su espíritu, a otros les agradó más el culto exterior; así mientras los primeros se recreaban recibiendo enseñanzas sobre espiritualidad, a otros les molestaba que sus errores fueran mencionados.

9. Sólo Yo sé quiénes me responderán de todo lo que, debiendo haber sido conocido a través de mis portavoces, haya sido retenido.

10. Comprended, pueblo, que en este Tercer Tiempo, como testigos que habéis sido de esta manifestación divina, tenéis la misión de extender con toda fidelidad y verdad este Mensaje. Que habéis sido llamados y elegidos para llevar la Buena Nueva a la humanidad, enseñando a vuestros hermanos el camino espiritual, único que os conduce a la paz, a la verdadera luz y a la fraternidad universal.

11. Extenso ha sido el tiempo que os consagré para enseñaros, mas, si los postreros me escucharon poco, dejo para ellos mi palabra escrita, para que busquen en ella la esencia divina y todos alcancen la misma comprensión y espiritualidad.

12. Al seguir esta senda, no llevéis más ideal que el del perfeccionamiento de vuestro espíritu, perfeccionamiento que podréis lograr llevando mi Doctrina a la práctica, viviendo mis enseñanzas, consagrando vuestra existencia al servicio de vuestros Semejantes en un continuo cumplimiento a las leyes divinas y a las leyes humanas.

13. Ya muchos luchasteis por vuestra vida material, ahora es tiempo de trabajar para el espíritu.

14. Ambas luchas son distintas en esencia, pues mientras la lucha humana es egoísta, porque es menester trabajar para sí mismo, la lucha espiritual debe ser absolutamente desinteresada, debéis sembrar de amor y caridad vuestro camino sin esperar recompensa.

15. Procurad penetrar y comprender mis enseñanzas, de tal manera que comprendáis que en la práctica de una vida elevada, limpia y espiritual, es donde existen las mayores satisfacciones, las más grandes alegrías, los triunfos verdaderos y eternos.

16. El espíritu, cuando llega a elevarse sobre la materialidad del mundo y sobre la reaciedad de la materia, tiene que contemplar la vida a través de la luz de la verdad. Entonces es cuando descubre lo que es real y lo que es falso.

17. Me place que en el espíritu de mis hijos exista la paz y me llena de gozo que el corazón del hombre experimente alegría. Sólo quiero que os procuréis lo que sea verdadero, para lo cual os doy los medios en mi palabra.

18. Y en verdad os digo: Bienaventurados los que no se han familiarizado con mi palabra. Benditos los que obedecen y respetan mis mandatos, porque ellos serán los que den testimonio de mi Obra. Son los que corresponden con amor al amor que en mi palabra les demuestro, son los que tienen caridad y gratitud hacia estos portavoces que van dejando su vida en este pueblo.

19. Pero, ¡cuántos se han familiarizado con mi manifestación! Asisten a mis enseñanzas como quien va a presenciar un rito o a cumplir con una tradición, y ese no es el cumplimiento que Yo espero de mi pueblo.

20. No ha llegado aún el instante en que todos toméis mi Obra en forma espiritual. Observad como mientras algunos de mis labriegos se tornan humildes y caritativos a medida que me derramo en bendiciones sobre ellos, otros se vuelven soberbios y egoístas, creyendo ser cada vez superiores a sus hermanos.

21. Los primeros trabajan en silencio, en la humildad, en la intimidad espiritual; los segundos no pueden estar contentos si no viven rodeados de adulación, de alabanzas y homenajes, gozando con la humillación de sus hermanos pequeños y débiles, esos no son discípulos míos, porque jamás mis ejemplos, mi Doctrina o mis revelaciones les han enseñado tales acciones.

22. A los que os habéis labrado ese pedestal de vanidades, os digo con amor que descendáis de él, por convicción, por arrepentimiento, si no queréis que mañana os derriben los mismos que hoy os han elevado, como siempre les ha acontecido a los hombres que se han sentado en un trono de falso poder para desde él humillar a sus Semejantes.

23. A los que han trabajado con humildad, sembrando con amor la semilla bendita de la caridad espiritual, os digo que continuéis sembrando, que sigáis recogiendo las lágrimas de los que sufren, que sigáis haciendo luz en los caminos de tinieblas, de ignorancia, de vicio y confusión. Ese es el camino, esa es la misión del labriego de Cristo.

24. A unos y a otros os quiero unidos en mi Obra, enlazados por la fe, armonizando en la espiritualidad, caminando por un mismo sendero, bajo el peso de una misma cruz.

25. No propaguéis por el mundo que sois maestros en espiritualidad, ni siquiera digáis que sois discípulos; mas procurad que vuestras obras estén lo más fielmente apegadas a mi verdad y ellas testificarán por vosotros.

26. En las horas difíciles de vuestra vida, en las grandes pruebas, invocadme con el espíritu, sin llamar exteriormente la atención de nadie y Yo haré sentir mi presencia y mi poder.

27. Mi campiña es infinita, ¿cómo puede haber quien crea que ella se encuentra limitada en estos recintos donde escucháis mi palabra?

28. Mis campos de labranza espiritual están en toda la Tierra, donde quiera que habite un hombre o exista un espíritu. Mi campiña se extiende más allá de este mundo, alcanzando a todas las moradas donde haya necesidad de luz, de paz, de cultivo espiritual, de purificación y perfeccionamiento.

29. Dejad que vuestros conceptos se amplíen, que vuestra mente rompa el círculo en que se ha cerrado y vuestro espíritu se liberte de esas cadenas con que la materia le ha sujetado, para que contemple lo infinito y se sature de lo eterno.

30. Se acerca el tiempo en que los hombres vengan hacia vosotros a escudriñar esta Doctrina, no tendrá mérito que les mostréis mi palabra para defenderos, ya que ella, proviniendo de Mí es limpia y perfecta en su esencia. Mérito será que al escudriñaros a vosotros, descubran en mi pueblo una vida humilde y limpia, hombres y mujeres que saben dedicar una parte de su tiempo a la práctica de la caridad, que a su paso van dejando una huella de consuelo y de luz. Ese será el testimonio vivo que deis al mundo, testimonio presentado a través de obras, no de palabras.

31. Bien está que el don de palabra tendrá que florecer en vuestros labios para conmover el corazón de vuestros hermanos; pero serán las obras las que confirmen cada una de vuestras palabras.

32. ¿Creéis que mis discípulos del Segundo Tiempo se concretaron a repetir lo que escucharon de su Maestro? No, pueblo. Es cierto que la luz se derramó a raudales en la palabra que brotó de sus labios; pero sus obras, sus hechos fueron tan numerosos como sus palabras, por eso su siembra fue fecunda y abundante.

33. Por eso os digo: Recread vuestro espíritu en mi palabra, oh, pueblo. Aún podéis disfrutar de esta gracia por un breve tiempo. Haced de vuestro corazón un cofre en el que guardéis toda la esencia de mis enseñanzas y que vuestro espíritu sea el arca donde quede depositada mi sabiduría.

34. Ya se aproxima el día en que estos ruiseñores dejen de trinar en las ramas de este árbol y no quiero que después vayáis a llorar los tiempos desaprovechados.

35. Cuando llegue la hora de cerrar esta etapa de comunicaciones, ya os habré dado todo lo que necesitáis para vuestra jornada espiritual. Nada os faltará.

36. Os he dotado de armas y de luz para que sepáis hacer frente a ese tiempo anunciado por Mí, en el que os he dicho, que los hombres tratarán de destruir la fe entre ellos mismos, en que el amor a Dios sea combatido cual nunca antes lo fue; mas Yo estoy dejando en vosotros este pan de vida para que levantéis a los hambrientos de luz, bálsamo para sanar el dolor físico y el del espíritu, potestad para detener a quienes se extravíen de la senda verdadera.

37. Preparaos para que esos tiempos no os sorprendan, porque si durmieseis, despertaréis de vuestro letargo aterrados por acontecimientos dolorosos. Entonces no podréis pensar en los demás, pensaréis en vosotros mismos, cuando más en vuestros hijos, padres, esposos o hermanos y Yo quiero que os olvidéis de vosotros, de quiénes sois y de lo que poseáis, para que vuestro espíritu pueda ocuparse de su más alta misión que es la de amar a Dios en sus propios Semejantes.

38. Quiero que améis a vuestros hermanos como si les conocieseis, bastándoos para ello saber que existen.

39. Uníos para que forméis el pueblo fuerte, el nuevo Israel que sepa abrirse paso a través de persecuciones, de vicisitudes y obstáculos, siguiendo paso a paso el camino luminoso de mi Ley, inspirados en la divina promesa de mi paz.

40. Sois tanto en lo espiritual, como por la sangre, un pueblo que lucha por la paz y por su libertad, que mucho ha sabido del yugo, de la carne y de la humillación. En verdad os digo, que es allí, en ese cáliz tan amargo, en donde se ha acrisolado y templado vuestro espíritu.

41. No dejéis morir el ideal de luz, de libertad y paz. Que comprendáis que esta senda espiritual que os brindo, llevará certeramente a la meta a los hombres de fe y de buena voluntad.

42. Mi justicia, manifestándose en plenitud sobre el mundo, os ayudará a testificar, os ayudará a convertir y a preparar los senderos.

43. La sed de verdad llegará a ser muy grande en la humanidad y habrá que darle el agua cristalina de mi enseñanza para que no sucumba. Tened siempre en cuenta que a los hombres de este tiempo, por su evolución espiritual, ya no se les puede engañar, que el mundo está a punto de abrir plenamente sus ojos a la luz, para decir: “Éste es el bien y éste es el mal, está es la luz y ésta es la tiniebla” y ya no quiere andar más por caminos torcidos, ni extraviarse en ritos y tradiciones.

44. El largo sendero de la experiencia, del libre albedrío, de la desobediencia y el mal, ya ha sido recorrido por la humanidad y se aproxima ya a su meta, a donde llegará confundida; pero donde también verá cómo se hace la luz en ella.

45. La Conciencia, semejante a una fina espada de luz, luchará contra las tinieblas impidiendo que el espíritu se turbe, y cuando se serene y pueda mirar y juzgar su pasado, una sucesión de mirajes pasarán por su mente, fortaleciéndole para nunca volver atrás.

46. Mi palabra brillará ante vosotros en esos instantes, como el faro en las noches de tempestad, iluminando la ruta del perdido.

47. ¿Sería justo, que para ese tiempo no hubieseis alcanzado la debida preparación?

48. Bien sabéis que no sois indispensables para la redención espiritual de la humanidad; pero, ¿qué sería de vuestra misión?

49. Yo todo lo puedo sin vosotros, mas, ¿qué me responderíais cuando os llamase?

50. Discípulos: Después de orar, pesad vuestra responsabilidad y medid el alcance de vuestra misión. No la ignoráis puesto que os he hablado de ella ampliamente.

51. Vengo a vosotros para fortaleceros con palabras de amor y sabiduría, os encontráis en vísperas de grandes acontecimientos. Os he anunciado que el mundo se conmoverá en el año de 1950. Esos sucesos marcarán el último año de mi comunicación y mi partida, para que cuando los hombres se interesen por buscar la verdad de mi manifestación y los hechos que la rodearon, encuentren que lo mismo al iniciarse mi comunicación en 1866, como al aproximarse su final en 1950, los cielos, la Naturaleza y la vida humana se conmovieron.

52. Pensad en el mundo del mañana, pueblo amado, en los hombres que angustiosamente andarán buscando indicios de mi presencia; pensad que vosotros vais a quedar como testigos fieles de todo lo que habéis visto y oído de Mí.

53. Así como ha sido amplia mi enseñanza, así deberá ser vuestro testimonio, a fin de que no dejéis la menor duda o confusión en ninguno de vuestros hermanos.

54. Grabad bien en vuestro corazón, que no será con actos exteriores e impresionantes con los que tratéis de persuadir a vuestros hermanos, debe ser con la esencia espiritual de mi Doctrina. Podríais impresionar a aquéllos que vienen con su fardo de sufrimientos en busca de consuelo y que en su anhelo de encontrar alivio a su dolor ni siquiera reparan en la forma con que reciben el bálsamo; pero, pensad que ellos abrirán sus ojos y comprenderán que no les fue entregado en toda su pureza el bálsamo que de Mí recibieron los labriegos. En verdad os digo, que la siembra hecha en esa forma, dará muchos frutos vanos.

55. El labriego que cimiente su labor en la práctica de una caridad verdadera, bien entendida, que además de llevar el alivio a los males del cuerpo, encienda la luz de la fe en Dios, e imparta conocimientos espirituales; aquél que olvidado de sí mismo, consagre algunos instantes al servicio de sus Semejantes, ese hará sentir el Espiritualismo en sus hermanos, hará sentir mi presencia a través de sus obras y por consiguiente su parcela será fértil y su cosecha buena y abundante.

56. Debo decir a vuestro espíritu la misión a él encomendada, que no os engañéis a vosotros mismos, que de antemano analicéis vuestras intenciones, la finalidad de vuestras obras y para que comprendáis cuál puede ser el resultado que obtengáis.

57. Sois mis discípulos y debéis vivir alerta para que escuchéis la voz de la Conciencia antes de llevar a cabo una obra. Entonces fijaréis la meta que queréis alcanzar más allá de esta vida, reconociendo que aquí sólo acumularéis méritos para haceros dignos de habitar en un mundo de luz. Qué importa que con vuestra ayuda otros lleguen antes que vosotros. Mayor será vuestro mérito, porque eso querrá decir que pensasteis más en ellos, que en vosotros mismos.

58. Delicada es la trayectoria del Espiritualista, pues no podrá llamarse dignamente discípulo de esta Doctrina, quien después de recibida la lección, albergase odios, egoísmos, hipocresía o mala voluntad.

59. En el Espiritualista debe haber paz, fe, caridad, perdón, sonrisa, comprensión, indulgencia y ternura, para derramarlos como bálsamo sobre los que sufren. Por otra parte, deberá existir en su corazón el celo, la fuerza y la energía ante los que alteren la verdad, la oculten o la vendan.

60. Os doy limpia mi Semilla y os ofrezco campos preparados para sembrarla, por lo cual no hay razón para que a vuestro retorno me traigáis un mal fruto.

61. Tomad mi palabra y meditad seriamente en ella y sentiréis cómo se convierte en un fino cincel, el cual, penetrando en lo recóndito de vuestro ser, comenzará una obra de pulimiento en vuestro corazón.

62. Comprended, pueblo, que mi llamado ha sido para daros a conocer la misión que vais a cumplir en la Tierra. Ya vuestro espíritu sabía a lo que había sido enviado, pero faltaba que también vuestra materia recibiera la revelación, para que estuviese dispuesta a trabajar con el espíritu, formando ambos un solo ser y una sola voluntad.

63. Después de escuchar estas revelaciones, ¿podría alguno de vosotros desconocer su misión?; ¿podría vuestro espíritu huir y renunciar a la lucha? Sería infantil querer huir de su propio destino, pretender alejarse de sí mismo. ¿Qué sitio podríais encontrar en este mundo o en otros, a donde no llegara mi voz? Ninguno, porque mi voz es vuestra luz. Por otra parte, ¿quién podrá huir de este tiempo de pruebas? A cualquier sitio que os retiraseis, allí os seguiría la purificación.

64. En verdad os digo, que la seguridad y la paz sólo las podréis encontrar en el desempeño y cumplimiento de la Ley que os he confiado. Los méritos que vuestro espíritu haga dentro del camino del amor, que son caridad y fraternidad, se reflejarán en vuestra vida humana, en paz, en tranquilidad, en confianza y salud.

65. En el Primer Tiempo el pueblo pactó con su Señor y juró cumplir con la Ley. Ahora no quiero que juréis, quiero que vuestro impulso por seguirme sea espontáneo, que vuestro cumplimiento sea por amor.

66. He visto en este tiempo reunirse a todas las congregaciones, formando una sola multitud, para conmemorar la fecha en que este pueblo me juró obediencia y unión, mas os pregunto: ¿Habéis cumplido con vuestro juramento? ¿Habéis sido obedientes a mis mandatos y os habéis unido? No, pueblo, no habéis cumplido, vuestro juramento fue en vano. ¿Para qué conmemoráis entonces aquella fecha? Más grato sería para Mí, veros distanciados en lo material, aunque nunca os reunieseis para conmemorar esas tradiciones, pero, en cambio sí veros unidos espiritualmente, practicando en una misma forma mi Doctrina y dando cumplimiento a mi palabra. Entonces estaréis unidos en mi Obra y sería vuestra unión fuerte por el amor y la verdad, sin necesidad de tener que cumplir únicamente porque en vuestro espíritu lleváis el peso de un juramento.

67. Quiero que cuando el nuevo pueblo de Israel se levante a seguirme, su pacto sea de amor y de fe.

68. ¿Comprendéis por qué vengo aboliendo todas vuestras tradiciones? Porque ocupados en darles cumplimiento, os olvidáis de la verdadera esencia de vuestra vida, que es la de obedecer mi Ley.

69. Os digo, que si antes de terminar mi comunicación en este tiempo, no os unís, ni os perdonáis, no sabéis las pruebas que lleguen a estremeceros, recordándoos vuestra falsedad y vuestra desunión.

70. Veo que os habéis familiarizado con mi palabra y que, cuando os hablo en tono de reclamo o de reconvención, cerráis vuestros oídos, confiando en que a los pocos instantes voy a perdonaros y a hablaros con infinita dulzura.

71. ¡Ah, pueblo, que no habéis querido guardar la semilla y que sólo buscáis deleite comiendo el fruto! ¿Qué será de vosotros, cuando os falte mi palabra? ¿Vais a inventar alguna forma de llenar vuestro vacío? No, pueblo, no tratéis de engañaros a vosotros mismos, mejor guardad desde ahora mi palabra en vuestro corazón, almacenadla y cuando dejéis de tener mi comunicación, seréis poseedores de un caudal inagotable de sabiduría, de una fuente de salud y de paz, de un manantial inagotable de bendiciones.

72. Mi palabra, a medida que se acerca el día señalado en que habréis de dejar de escucharla, se torna más clara. Algunos de mis portavoces han alcanzado su madurez y en premio a la preparación de ellos y del pueblo derramo mi palabra, llena de claridad y sencillez.

73. Antes era necesario hablaros en sentido figurado, porque los portavoces sólo estaban capacitados para hablar en esa forma de las enseñanzas profundas de mi verdad. Detrás de cada parábola o figura había siempre algo divino o misterioso, que el portavoz no alcanzaba a interpretar. Más tarde, cuando su espiritualidad y su elevación le hicieron comprender su misión, desapareció de sus labios el sentido figurado, porque ya su entendimiento había logrado expresar lo elevado, a través de un lenguaje sencillo, al alcance de todas las mentes y de todos los espíritus.

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