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Enseñanza 330

1. Discípulos amados: Vedme nuevamente convertido en Maestro buscando a vuestro espíritu para entregarle una nueva lección.

2. Mi palabra se convierte en bálsamo entre vosotros y en pos de ese bálsamo venís. Todo vuestro ser se conforta y vuestro espíritu se consuela con mi presencia, porque vivís en tiempos de amargura y de luchas; porque doquiera que posáis vuestra planta sentís el abrojo que hiere, mas cuando el dolor penetra en vuestro ser, eleváis el pensamiento en busca del Maestro para mostrarle conformidad y resignación ante las pruebas. Leer Más

Enseñanza 329

1. Bienaventurados seáis los que quisiereis ampliar vuestros conocimientos para descubrir lo más elevado.

2. Felices y bienaventurados sean los que quieren ver con claridad, mas de cierto os digo, que debéis estudiar y analizar mi palabra para que caiga la venda que cubre vuestros ojos.

3. El hombre se ha hecho doblemente culpable, no solamente porque no hace ningún esfuerzo para que caiga esa venda que le impide el conocimiento de mis enseñanzas, sino porque se extenúa en los lazos de la carne que le llevan a los placeres materiales en perjuicio de los placeres espirituales, y es así que se ha convertido en esclavo de sus pasiones y ha destruido su fuerza de voluntad para regenerarse. Leer Más

Enseñanza 328

1. ¡Bienaventurados seáis ante mi presencia en espíritu y en materia! Porque el uno y la otra se recrean, se saturan de mi esencia divina y se fortalecen en Mí para proseguir en la jornada.

2. ¡He aquí a mi Espíritu y he aquí también al vuestro!

3. El Padre y los hijos están presentes, se contemplan frente a frente con amor, se reconocen entre sí, se aman y se bendicen. De cierto os digo, pueblo, que antes de ahora, en ningún tiempo vuestro espíritu había encontrado el camino certero para llegar a Mí. Hoy, por un instante de elevación, de desprendimiento de los deberes terrestres, por un instante de verdadero arrepentimiento y conociendo el camino de la oración espiritual, me hallaréis. Leer Más

Enseñanza 327

1. El espíritu de Elías ha ido delante de vosotros tocando con luz y con amor a vuestro espíritu, preparando el momento y el camino de vosotros. Es Elías en el paso de cada una de sus ovejas como una espada, como un escudo que os ayuda a vencer los múltiples obstáculos, las tentaciones que se interponen en vuestro camino; y aquél que le sabe sentir, que le invoca y le busca como la oveja perdida busca a su pastor, siempre le encuentra, siempre es oído y atendido en su lamento, en su súplica.

2. Muchas veces os preguntáis: “¿Por qué si en el fondo de mi corazón vive el anhelo de seguir al Maestro, me detienen tantos obstáculos para llegar a Él y para servirle?” Entonces se eleva vuestro espíritu en oración, que es invocación de ayuda divina y en ese instante Elías, que tiene el mandato de Dios para velar por el rebaño en el Tercer Tiempo, acude presuroso, se presenta en vuestro camino y os ayuda a vencer la dificultad. Entonces levantáis triunfantes vuestra frente y dais gracias al Padre, y la lámpara de vuestra fe se vuelve a encender y seguís caminando en el sendero con paz y confianza en Mí. Leer Más

Enseñanza 326

1. Empezáis a escuchar mi palabra y vuestros ojos se convierten en un manantial inagotable de lágrimas. ¿Por qué lloráis, pueblo? No siempre sabéis la causa, a veces es porque la lucha ha sido cruenta; a veces porque la vida os ha azotado con ingratitudes, desengaños, fracasos, enfermedades o lutos; pero hay ocasiones en que sin tener ninguno de esos motivos, lloráis mucho al estarme escuchando.

2. Yo sé el por qué de ese llanto sin motivo aparente, Yo conozco su origen; es vuestro espíritu el que llora y a través de la carne lo manifiesta con lágrimas. Cada lágrima es un caudal de ternura contenida, de dolor por sentirse cautivo, de arrepentimiento por los errores cometidos, de pena por haber debilitado, de tristeza por el tiempo perdido.

3. ¿Qué sabe de todo esto la materia? Por eso es que muchas veces habéis creído que llorasteis sin motivo. Leer Más

Enseñanza 325

1. Bienaventurados los que saben llorar de amor, porque esa es la prueba de que su espíritu y su corazón viven en armonía.

2. Son los instantes de vuestra meditación, la hora propicia para que comprendáis y sintáis mi amor, el momento en que casi sin daros cuenta, se abre vuestro corazón como una flor y de vuestros ojos brota dulcemente el manantial del llanto.

3. Esas lágrimas hablan más que todas las palabras y dicen más que todos los pensamientos. En ellas hay sinceridad, hay humildad, hay amor, gratitud, contrición, promesas.

4. Al oírme hablar así, os sentís comprendidos y amados por Mí. Sí, mis pequeños, a todos os contemplo y a todos os escucho, sé vuestros nombres, conozco todas vuestras necesidades, oigo vuestro clamor y vuestras peticiones y recibo de todos las súplicas y las ofrendas. Leer Más

Enseñanza 324

1. He descendido a vuestro corazón al cual he encontrado preparado para recibirme. ¿Quién de vosotros me ha buscado que no me haya encontrado?

2. Vais caminando en un desierto, mas tenéis mi presencia en esta voz que a cada instante os alienta en las innumerables pruebas del camino. Vosotros habéis sido alimentados con el pan del espíritu, mientras muchas porciones habitan en desiertos en donde no han encontrado agua, alimento ni guía.

3. A todos desciendo, no he venido a distinguir a raza alguna; mi Espíritu desciende a todos los hombres, mas sólo aquellos que están preparados me reciben y se recrean con mi presencia. Leer Más

Enseñanza 323

1. Vengo a entregar mi enseñanza a vuestro espíritu, vengo a alimentarlo y a fortalecerlo con mi amor.

2. Hijos amados: Sois mis párvulos, mis pequeños niños que transitáis en la Tierra llevando la amargura y el sufrimiento. Bienaventurados aquéllos que dejan el camino del pecado para que su espíritu se acerque a Mí.

3. El Padre os enseña cómo debéis de recibir y cómo debéis de pedir, porque en verdad os digo, que si os limpiáis de pecado, llevaréis mi perdón y seréis confortados.

4. Vengo a limpiaros de toda mancha para que podáis recibir mi caridad, mas de esa caridad no os despojaréis nunca, porque ella proviene de mi Espíritu Divino y es la heredad que llevaréis en vuestro camino. Soy el Maestro que vengo a entregaros nuevamente mi Doctrina, para que la llevéis en vuestro corazón y la entreguéis como os la he dado. Leer Más

Enseñanza 322

1. Vengo a daros a conocer una página más del Libro de mi enseñanza, que es amor y luz para vuestro espíritu. Bienaventurados los que en verdad me escuchan, porque vengo a enseñaros con claridad y perfección para que comprendáis vuestro destino y la misión que he confiado a vuestro espíritu.

2. Venís a estudiar y comprender mis enseñanzas, para entregarlas a vuestros hermanos y aunque a veces os han rechazado, no os habéis sentido heridos, sino satisfechos de haber podido contestar a sus preguntas.

3. Me habláis en el fondo de vuestro corazón para mostrarme la incredulidad de vuestros hermanos y os digo: Si habéis encontrado los corazones como rocas endurecidas, Yo les hablaré a través de su Conciencia para que sientan el deseo de estar Conmigo. Vuestra misión es luchar por el bien de la humanidad siguiendo el camino que os he trazado, sin medir el tiempo o la distancia. Leer Más

Enseñanza 321

1. Benditos seáis, discípulos, porque ponéis vuestra buena voluntad para interpretar mi palabra, así podréis desarrollar los dones que tenéis y aplicarlos en bien de vuestros hermanos.

2. Ya os encontráis en el tiempo en que los hombres sienten inquietud de lo eterno, de aquella vida que está más allá de la efímera existencia humana, y vosotros, que habéis sido mis discípulos en este tiempo, tened siempre presente que la llave que abre la puerta hacia la sabiduría espiritual, es el AMOR.

3. A lo largo de mis enseñanzas os he explicado cómo esta vida en la Tierra sirve de escuela, de experiencia, crisol y desarrollo del espíritu, pero que el conocimiento supremo sobre la vida espiritual, sólo lo alcanzará cuando haya dejado la materia y se encuentre en el Valle infinito, más allá de lo material. Leer Más

Enseñanza 320

1. Bienaventurado sea el linaje humano por haber tenido en la Tierra la presencia humanizada de su Señor. Dichoso el género humano, por haber recibido aquella herencia de amor.

2. Mi existencia en el mundo a través de Jesús, la pasé en tierras de Palestina, mi predicación duró sólo tres años, fueron pocas las aldeas que visité y la multitud que me acompañó al Gólgota, no era muy numerosa. Sin embargo, aquella palabra que vibró en labios de Jesús, fue legada a la humanidad de todos los tiempos. No tuve necesidad de ir en busca de discípulos a todos los países de aquel tiempo, porque sabía que mi palabra, semejante a una semilla, pronto saldría de aquella tierra para diseminarse por todos los pueblos del orbe. Los que escucharon a Jesús y presenciaron su muerte, fueron una representación de todas las generaciones que después vendrían, porque la esencia de mi Doctrina y el amor con que se derramó aquella sangre, tenía que ser de todos. Leer Más

Enseñanza 319

1. Bienvenidos seáis una vez más a Mí. ¿Quién se manifiesta en este tiempo ante vosotros, el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo? Yo os contesto: Se manifiesta entre vosotros vuestro Dios. Si en el Segundo Tiempo os dije en cuanto hombre: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”, hoy que no vengo a vosotros en cuanto hombre, sino en Espíritu, os digo: “Quien escuchó a Jesús, escuchó y recibió a Jehová y he aquí, mi voz como Espíritu Santo”. No miréis tres personas ni tres dioses, mirad un solo Espíritu Divino que en este tiempo se manifiesta entre vosotros en plenitud y en esta voz, en esta palabra de vuestro Maestro de maestros, encontraréis al Juez, descubriréis al Padre y sentiréis la esencia del Espíritu Santo.

2. En mis últimas manifestaciones a través de los portavoces humanos en el presente año de 1950, probaré el adelanto de mis discípulos, los someteré a prueba para mostrar quién se halla más adelantado o quién se encuentra retrasado en mi enseñanza; Yo todo lo sé, mas las lecciones y pruebas que os dé, serán para que cada uno de vosotros íntimamente tenga conocimiento de su adelanto, de su estancamiento o de su retraso. Leer Más

Enseñanza 318

1. Bienaventurados seáis los que venís buscando mi enseñanza. Bienaventurados los que sabéis encontrar en mi palabra el caudal de Vida Eterna. Mas, ¿quiénes son los que se están fortaleciendo con mis lecciones, para que puedan quedar como emisarios entre la humanidad, cuando haya cesado mi palabra por estos conductos? Sois vosotros los que estáis purificándoos de antiguas manchas por faltar a mi Ley, los que apuráis el cáliz de amargura; los que venís de grande tribulación y estáis limpiando a vuestro espíritu en las aguas cristalinas de mis enseñanzas.

2. Hoy, cuando llegáis ante esta manifestación, os sentís indignos de mi presencia, mas contemplo que os estáis regenerando y esa purificación os hace dignos de Mí. Sentid mi caricia, sentid mi amor; él es el bálsamo que sana vuestros sufrimientos. Leer Más

Enseñanza 317

1. Discípulos amados: Os contemplo preparados, habéis penetrado en recogimiento espiritual para alcanzar la gracia de escuchar y comprender mi palabra. En vuestro camino habéis tenido mi presencia, ya entregándoos el prodigio, dándoos mi protección o hablándoos a través de la Conciencia. Quiero morar en vuestro corazón para ser vuestro Guía y Maestro.

2. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, os digo una vez más. Mi palabra es el pan que alimenta a vuestro espíritu, mi presencia os trae la paz anhelada. ¡Cuántas pruebas habéis vivido en el mundo! Buscasteis la paz y el consuelo en placeres de la Tierra y al no encontrarlos habéis vuelto a Mí para decirme: “Señor, sólo en Vos encontramos la paz y el consuelo para nuestro espíritu”.

3. Israel: En este tiempo de vicisitudes, aprended a buscarme en vuestra oración; cuando las pruebas fueren mayores, buscadme como faro luminoso o como la barca de salvación. Confiad en Mí, que Yo os conduciré a puerto seguro. Leer Más

Enseñanza 316

1. Discípulos: He aquí al Maestro nuevamente entre vosotros. Mi Espíritu recibe vuestro llamado y al instante atiende vuestra invocación enviándoos mi Rayo universal para envolveros con mi luz.

2. Busco a los entendimientos preparados, para entregaros mi enseñanza, pero no solamente los portavoces reciben mi presencia, no, Yo estoy con todos mis hijos, desde el párvulo hasta el discípulo, todos sienten en este instante la presencia de mi Espíritu Santo.

3. En verdad que no sólo vosotros me sentís; desde todos los puntos de vuestro mundo, se eleva el espíritu de mis hijos en pos del Doctor de los doctores, para recibir de Él la caricia, el bálsamo y la fortaleza. Como es el tiempo de la manifestación de mi Espíritu entre la humanidad, me hago sentir en todos mis hijos, me limito, dejándome contemplar según la evolución de cada quien, para estimular con ello la fe y el amor de mis discípulos. Leer Más

Enseñanza 315

1. Bendito sea el pueblo que ha acudido al llamado de su Señor. Mi Libro se abre ante vosotros para revelaros una lección más. La enseñanza que brota de mi Espíritu es esencia y vida para el vuestro, tomad y comed de ella, porque es el pan de Vida Eterna.

2. Estoy sembrando mi Doctrina en el corazón de estas multitudes y habré de recoger el fruto a su debido tiempo. Mi palabra no se perderá, porque la estoy guardando en lo más sensible de vuestro ser, que es el espíritu.

3. Calmad vuestra hambre y sed en esta mesa de amor, olvidad vuestra miseria y sanad de vuestras dolencias, para que verdaderamente podáis gozar estos instantes. Leer Más

Enseñanza 314

1. Una vez más os he escuchado y la unión de vuestras oraciones ha sido el mejor himno con el cual me habéis obsequiado.

2. De cada uno de vosotros se desprende un fruto de amor que es como una nota de armonía con vuestro Padre y la unión de vuestros pensamientos forma un concierto lleno de pureza espiritual.

3. En algunos contemplo que esa nota es oración, es acción de gracias por los beneficios que de Mí han recibido.

4. En otros ese pensamiento es de tristeza y de amargura por las vicisitudes que han encontrado en el sendero. Mas con la unión de esos pensamientos formáis un acto de fe, que es el homenaje y respeto para mi Divinidad. Leer Más

Enseñanza 313

1. Vengo a entregar la fortaleza a vuestro entendimiento, para que pueda almacenar todo lo que en estos instantes derrame sobre vosotros.

2. Este es el tiempo de las grandes pruebas y las grandes lecciones, vuestro espíritu lo sabe y por eso se acerca ante mi manifestación, ávido de mis revelaciones y de mis palabras; comprende que sólo con una grande preparación podrá aprovechar verdaderamente esas pruebas.

3. Nunca como ahora el espíritu de la humanidad había contemplado un campo tan extenso para su desarrollo y ya se apresta a penetrar en él, en busca de la verdad que ha perdido y que no logra encontrar.

4. Si Yo dejase solos en su búsqueda a los hombres, se perderían, mas en verdad os digo que, si cuando he ido en busca de su perdición no le he abandonado, ¿cómo podéis concebir que le dejase cuando va en pos de la Verdad? Por eso he llegado hasta vosotros en este tiempo llevándoos un Mensaje pleno de revelaciones, que será pronto el faro y el camino para el espíritu de la humanidad. Leer Más

Enseñanza 312

1. El Maestro se halla nuevamente entre vosotros en cumplimiento de su promesa. Viene a confiaros una hoja más del Libro que legará como un presente de amor para su pueblo. Una hoja más, discípulos amados, que será leída, estudiada y comprendida por las futuras generaciones.

2. ¿Quién sino Yo podía haberos revelado que estáis viviendo el Tercer Tiempo? ¿Quién que no fuera Yo podría haberos dicho que sois el pueblo de Israel? Esto lo sabéis y tenéis fe en ello, porque os lo he enseñado. Vosotros sois éstos, aquéllos y los mismos en espíritu y vengo a reuniros en una sola familia.

3. Yo soy quien ha formado vuestra familia y en un mismo hogar he puesto espíritus de diversas tribus. En una misma familia hay espíritus de Leví, de Simeón, de Rubén, de Judá, miembros de diversas tribus, y cuando en ellos hay paz y se aman entre sí, ha principiado en verdad y en espíritu, a cristalizar mi anhelo de Padre, la unificación de todos los hombres. Leer Más

Enseñanza 311

1. Cada uno de vosotros me muestra su propio Santuario, pero al Maestro le place aquel que formáis con vuestra unión, con vuestra armonía espiritual; por eso os he enseñado el amor, para que por medio de él, lleguéis en espíritu a la Era de la unificación espiritual; de cierto os digo, que hasta entonces podréis presentarme el verdadero Santuario, en el que se escuche el divino concierto.

2. Hoy me encuentro levantando ese Templo con mi palabra, con las inspiraciones de mi Ley en el espíritu de mis hijos; pero aún sois mis discípulos y los párvulos no cesan aún de llegar ante mi presencia. A unos los he doctrinado por largos años, a otros, les empiezo a enseñar las primeras lecciones en el Tercer Tiempo. Leer Más

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