Enseñanza 319

1. Bienvenidos seáis una vez más a Mí. ¿Quién se manifiesta en este tiempo ante vosotros, el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo? Yo os contesto: Se manifiesta entre vosotros vuestro Dios. Si en el Segundo Tiempo os dije en cuanto hombre: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”, hoy que no vengo a vosotros en cuanto hombre, sino en Espíritu, os digo: “Quien escuchó a Jesús, escuchó y recibió a Jehová y he aquí, mi voz como Espíritu Santo”. No miréis tres personas ni tres dioses, mirad un solo Espíritu Divino que en este tiempo se manifiesta entre vosotros en plenitud y en esta voz, en esta palabra de vuestro Maestro de maestros, encontraréis al Juez, descubriréis al Padre y sentiréis la esencia del Espíritu Santo.

2. En mis últimas manifestaciones a través de los portavoces humanos en el presente año de 1950, probaré el adelanto de mis discípulos, los someteré a prueba para mostrar quién se halla más adelantado o quién se encuentra retrasado en mi enseñanza; Yo todo lo sé, mas las lecciones y pruebas que os dé, serán para que cada uno de vosotros íntimamente tenga conocimiento de su adelanto, de su estancamiento o de su retraso.

3. Vengo a hacer más y más luz en vuestro espíritu, para que quedéis iluminados después de la partida de mi palabra y seáis entonces, como os he dicho, faros luminosos en este mar de pasiones y tempestades que forman vuestro mundo.

4. Los que tienen gran fe en Mí, humildemente preparan su espíritu para recibir en él todo cuanto Yo entrego en este tiempo; pero todavía hay discípulos que abren grandemente los ojos de su espíritu, tratando de descubrir en el Más Allá la verdad de mi presencia.

5. Todavía la duda invade algunos corazones y se preguntan si seré Yo o no; todavía en algunas de mis palabras y revelaciones suelen confundirse algunos y os pregunto, por qué, si estáis ya en el Tercer Tiempo. Dejad la duda a Tomás; recordad la lección que a él le entregué y todo lo que en aquel tiempo manifesté para destruir el materialismo y la duda de aquellos hombres. Hoy, en que se acumulan en vuestro espíritu y en vuestro corazón las enseñanzas y revelaciones de los tiempos pasados y del Tercer Tiempo, ¿por qué todavía dudáis?, ¿por qué deliberáis en el fondo de vosotros, si seré o no, si habrá verdad o impostura en esta Obra que estáis recibiendo? Hablo así solamente a los que dudan, a los que luchan interiormente hallándose en las postrimerías de mi manifestación por el entendimiento del hombre, y una vez más os digo: ¡Bienaventurados los que sin ver han creído!

6. Estáis conmemorando en unión de vuestro Maestro, hechos que acontecieron en el Segundo Tiempo, Yo os he enseñado que la lección que entonces os entregué, la dejé en vuestro espíritu. Cada una de mis obras y de mis palabras, fueron actos de Vida Eterna que os di. La sangre que derramé para trazaros el camino de vuestra redención, aún está fresca y lo estará eternamente en el espíritu de todos mis hijos. Mi sangre que de mi cuerpo brotó en aquel tiempo, fue imagen de la vida que derramé, del perdón con que envolví a todos los pecadores, de la luz con que disipé todas las tinieblas de esta humanidad

7. Si me hice hombre para traer la redención, la salvación y la luz a los hombres, no solamente vine a ellos, era el tiempo señalado por mi Divino Espíritu para ir en busca de todos los espíritus, sin distinción alguna, ni de mundos ni de grados de elevación. Así, después de consumar mi misión de Maestro entre vosotros, mi Espíritu penetró en todas las moradas habitadas por los espíritus, porque si vosotros teníais la promesa del Mesías, esa promesa no era solamente para los espíritus encarnados, sino también para aquéllos que me esperaban en el Más Allá en su restitución, en su expiación, en la experiencia espiritual, esperando el día en que como Redentor de todos los espíritus llegara Yo para abrir la puerta.

8. Después de consumar mi Obra entre vosotros y dejar las puertas de mi Reino abiertas con mi sacrificio de amor a todos mis hijos, fui en pos de los demás espíritus y a ellos también les di libertad, mas a unos los encontré con vestidura humana y a los otros con diversas vestiduras, pero en verdad os digo: Nunca he buscado dichas vestiduras, sino la elevación de los espíritus, al limpiaros de imperfecciones y de materialismo, al purificaros con mi Doctrina, para entregaros la vestidura más blanca que el ampo de la nieve, de la cual mucho os he hablado en este tiempo.

9. Si en aquel tiempo busqué a los unos y a los otros en sus distintas moradas, ahora, en el Tercer Tiempo, nuevamente he venido a manifestarme en pos de todos los espíritus que moran el Universo. He venido ciertamente a tender lazos de amor, a comunicarme con todos los espíritus, pero quiero que mi comunicación sea ahora más perfecta que la de los tiempos pasados, para que a través de ella, lleguéis prestos a Mí, para que por medio de la comunicación de espíritu a Espíritu recibáis con mayor perfección y pureza mis inspiraciones, órdenes, reclamos y justicia.

10. He dedicado el Tercer Tiempo para iluminar a todos los espíritus, para que no vuelvan a caer jamás, para salvar a los perdidos, para convertir a los obcecados, para limpiar a aquéllos que mayores manchas tienen y libertar de sus cadenas de oprobio, de vergüenzas, de crímenes y remordimientos, a todos aquéllos que en su Conciencia llevan impresa toda la historia de sus faltas, de sus ofensas a mi Ley.

11. Todo está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a los mundos, a todos mis hijos en la forma en que he de comunicarme con cada uno de ellos, para llevarlos a la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu, para llevarlos a la perfección que es la meta que espera a todos. ¿Acaso espiritualmente sois vosotros de los más adelantados en el Universo? No pretendáis saberlo, porque no podrías comprenderlo.

12. En el Segundo Tiempo os dije: “En la casa del Padre hay muchas moradas”. Hoy os digo en vuestro propio idioma: “En el Universo creado por Mí, hay muchos mundos poblados por hijos de mi Divinidad”.

Todos sois semejantes y hermanos en Mí, y si en el presente sois distintos en vuestra imperfección, en la perfección todos seréis iguales. A esa perfección os conduzco y para que a ella lleguéis, os preparo, doctrino, pruebo y pulimento.

Hacia la comunicación con mi Divino Espíritu os encamino a todos por igual, y hacia la comunicación de los unos con los otros os conduzco también. ¿Cuándo se perfeccionará dicha comunicación entre los espíritus? No lo sabréis por ahora. Muchos balbuceos habrá, muchas manifestaciones que serán creídas por unos y desmentidas por otros; pero el espíritu se manifestará, el espíritu hablará, el espíritu se impondrá en el Universo.

13. Por todo eso os digo, que no es un día material, que no son unas horas las que Yo os dedico para penetrar en el mundo de la luz y en los sitios de tiniebla, en busca de los espíritus que me esperan; no pueblo, es todo un tiempo, es toda una Era en medio de la eternidad, destinada por Mí desde el principio de la Creación para llegar a todos y manifestarme con más perfección según el adelanto de mis hijos.

14. No tratéis de escudriñar lo que a vuestro espíritu y mente aún no les corresponden saber más allá de vuestro mundo; recibid lo que os corresponda, con respeto y obediencia, por medio de la oración, de esa elevación que os conduce a Mí y a mi Mundo Espiritual consagrado a protegeros. Por esa elevación y por el aprovechamiento que tengáis de lo que en este tiempo Yo os revele, alcanzaréis a conocer lo que hoy queréis saber por curiosidad y que el mañana sabréis por justicia, por recompensa, por galardón, ¡oh, discípulos amados!

15. Se acerca el tiempo en que os deje sin esta palabra. Cuando dejéis de escucharla habrá tristeza en muchos, en otros penetrará la frialdad y los demás permanecerán fervientes; mas si me preguntáis: “¿Cuál es mi deseo divino?” Os contestaría, de que todos seáis de los fervientes y que os preparéis antes de que levante esta palabra entre vosotros.

Escudriñad mi Obra, si queréis, para que estéis convencidos, firmes, para que la duda no os vaya a sorprender después, porque ella os hará sufrir y tropezar, porque esa duda os dejará un dolor intenso que os recordará vuestra Conciencia y no quiero que mis discípulos lleven en su Conciencia algún reclamo, quiero que solamente sientan la paz de mi Espíritu.

16. Si este pueblo no sabe prepararse, si no aprovecha mis últimas enseñanzas, después extrañará mi palabra y el tiempo, las pruebas, las vicisitudes y las palabras insanas de los hombres, le harán penetrar en la duda. Entonces tendrá el discípulo que detenerse en su camino y preguntarse: “¿Si fue cierto o no fue verdad lo que escuchó?” Y cuando sólo el aparente silencio responda a sus dudas, levantará su faz para decirme: “Señor, si prometisteis quedar eternamente cerca de nosotros, ¿por qué nuestros ojos no os ven?, ¿por qué nuestros oídos no os escuchan?, ¿por qué no os manifestáis claramente delante de nosotros?”

17. Y si este pueblo ve que las doctrinas de los hombres y las instituciones religiosas se levantan en grandes luchas y avanzan en su camino ganando batallas, preguntará: “¿En dónde está la Obra del Padre? ¿Por qué calló y nos dejó en la soledad a merced de las vicisitudes y de los peligros?” Pueblo, llegaréis a tener dudas muy grandes como las tuvieron otros discípulos míos en otro tiempo y la duda se acrecentará si recordáis muchas de mis palabras que, según las malas interpretaciones no tuvieron cumplimiento y preguntaréis: “¿Por qué su palabra no tuvo la virtud ni el poder de dejar a su pueblo unificado? ¿Por qué con todo su poder no hizo el milagro de fundir en un solo corazón a este pueblo Espiritualista? ¿Por qué en el tiempo en que el Señor estuvo doctrinando a sus discípulos, no vinieron de todas las naciones del orbe a escucharlo? ¿Por qué no se hizo la paz entre la humanidad, si Él descendió con poder a través de su Rayo universal? ¿Por qué partió en el silencio entre nosotros, sin haber sido escuchado ni glorificado por toda la humanidad?” Todo esto quemará vuestro corazón en el fuego de la duda, pero no quiero que sea así; quiero que vuestro espíritu, elevado por sobre todas las dudas e incertidumbres, no exija del Padre las materializaciones para su Espíritu Divino, no quiero que después de la partida de mi palabra, exijáis que Yo venga a humanizarme, a limitarme o a tomar la forma de Jesús en cuanto hombre.

18. Quiero que vuestro espíritu en verdad me siga, no solamente por el deseo de sentirme, no por la fuerza de vuestra necesidad espiritual de verme y escucharme, sino que a través de la verdad me sintáis, en la serenidad de vuestro espíritu me contempléis, con la fe de vuestro ser, porque entonces así me miraréis perfecto e inmutable.

19. Recordad que en aquel Segundo Tiempo los hombres se sintieron defraudados. Ellos esperaban un Mesías lleno de fuerza material para libertar a Israel de la esclavitud de los hombres, esperaban un príncipe guerrero, un señor de ejércitos y de dominios terrestres. Y al escuchar esos hombres la palabra de aquel manso y humilde Maestro que sólo hablaba de las obras de su Padre y que les prometía un Reino mejor que los reinos de la Tierra, que anunciaba la victoria espiritual de su Doctrina, que anunciaba la justicia para los que lloraban, para los pobres de espíritu, para los enfermos, para los humillados, para los esclavos; ellos, que esperaban el instante próximo de su liberación material y de la glorificación de aquel Señor, que ansiaban mirarlo sentado en un trono en este mundo y ver un cetro de justicia en su diestra para juzgar a los pueblos y avasallar a los grandes reinados de este mundo, se sintieron defraudados.

20. Cuando fue llegada la noche de la detención del Maestro, esos corazones se conmovieron ante su mansedumbre al no oponer resistencia, porque como un manso cordero se dejó arrastrar hasta el cadalso, y mis apóstoles al contemplar las burlas, la befa y el escarnio de aquel pueblo, se ausentaron confundidos e intrigados. Ellos mismos se preguntaban, el por qué habían ocurrido en esa forma los acontecimientos. Sentían un grande amor por su Maestro y hacían suyo el dolor de Jesús, mas todavía no habían despertado espiritualmente ni sus ojos espirituales se abrían aún a la luz de la verdad. Y al mirar a su Maestro en el Calvario y contemplar su muerte sobre aquel madero afrentoso y ver que su sangre corría como la de cualquier hombre, más la duda se apoderó de aquellos corazones.

21. ¿Cómo podrían levantarse a continuar la obra de su Maestro? ¿Cómo continuarían aquel ejemplo de redención? Mas el Maestro había pasado por la muerte para levantarse lleno de gloria y de vida sobre todo lo creado; Él contemplaba a los suyos y sufría por la duda de sus discípulos y como una prueba más de su amor infinito, después de su resurrección, se dejó contemplar por las mujeres que fielmente le amaron y le siguieron, para que ellas dieran testimonio a los apóstoles de lo que habían visto y oído, y a pesar de aquel testimonio ellos dudaron. Fue menester que el Maestro fuese manifestándose, disipando las tinieblas de la duda y haciendo luz en todos aquellos corazones; pero aún quedaba el discípulo que dudaba más, Tomás, el que dijo que sólo tocando las heridas de su Maestro con sus propios dedos, podría creer que había resucitado. Y el Maestro tuvo que sorprenderlo en su duda también.

22. Encontrando el Maestro a sus discípulos en una estancia solitarios y conmovidos, los unos creyendo en la resurrección del Maestro y Tomás dudando, el Señor se presentó entre ellos diciendo: “¡Mi paz sea con vosotros!” Y llamando a Tomás le mostró sus heridas y le dijo: “Hunde tus dedos, Tomás, y no dudes, que en verdad soy Yo”. Mas Tomás en aquel instante arrepentido de su duda, vencido en su incredulidad exclamó: “¡Señor mío!” Mas Yo le dije: “Porque me has visto creíste. Bienaventurados los que sin ver creen”.

23. ¿Queréis vosotros llevar eternamente en vuestra Conciencia, ese dulce reclamo del Maestro y que nuevamente os diga: “Habéis creído porque habéis visto”? ¡No, discípulos del Espíritu Santo, no discípulos del Tercer Tiempo! No alberguéis la duda, destruidla desde ahora, contempladme en Espíritu, contempladme en mi verdad y en mi esencia, para que después, cuando estas manifestaciones os falten, sepáis mirarme a través del amor y de la fe, con la mirada espiritual pura y limpia de dudas y de manchas.

24. Para que os levantéis al cumplimiento, no esperéis que os diga a través de los videntes: “Levantaos y cumplid”. Tampoco esperéis que venga a humanizarme nuevamente para ser creído, esto aconteció en el Segundo Tiempo, porque así era necesario y no podía exigir más de aquellos discípulos; era el tiempo en que el hombre empezaba a penetrar con el espíritu en el valle insondable del Más Allá.

Y vosotros, que sois éstos y aquéllos, que espiritualmente habéis evolucionado mucho, a quienes mucho he probado y he hablado a través del entendimiento humano, para entregaros la verdad y haceros grandes revelaciones, ¿podríais dudar, caer en materializaciones, dejar enfriar el amor de vuestro corazón y desviar vuestro espíritu del camino, después de la partida de mi palabra? No, discípulos, os estoy hablando y aún mucho os prepararé con mi palabra, para que en vuestro espíritu solamente sea la luz, el valor, la decisión y el ahínco inquebrantable ante todas las pruebas.

25. Cuando me presenté espiritualmente ante mis discípulos del Segundo Tiempo, sintieron en su espíritu el verdadero amor, fue cuando se estrecharon en un abrazo de fraternidad y de valor espiritual para continuar la obra de su Maestro; porque entonces, llenos de dicha espiritual, destruidas sus dudas, se dijeron: “He aquí, que estuvimos en verdad con el Mesías, con el Hijo de Dios; estuvimos en verdad con el Salvador del mundo, no nos ha defraudado. Él es la Vida, el Redentor, la Verdad, su Reino no es de este mundo, su morada es el Reino eterno desde el cual hoy nos mira, nos habla y se deja mirar. Él nos ha prometido estar eternamente con nosotros; he aquí que estamos unidos, nos estamos amando y daremos testimonio de Él a todos los pueblos de la Tierra”.

26. ¿Acaso sabéis si entre vosotros, después de la partida de mi palabra, venga también la verdadera unificación, cuando sintáis en el fondo de vuestro corazón y espíritu la ausencia de mi palabra, cuando mi Mundo Espiritual ya no haga repercutir tampoco su palabra entre vosotros, a través de las facultades? Las congregaciones entonces buscarán a las congregaciones, y aquéllos que han permanecido distantes, obrando bajo su propia voluntad, buscarán a sus hermanos, procurarán el calor y la presencia de los demás, el consejo y el báculo. Buscarán mi palabra y el bálsamo los unos en el seno de los otros y vendré nuevamente a manifestarme.

27. Sí mi pueblo y hablaré de cerca a vuestro oído espiritual y me veréis todos, y esas manifestaciones claras que Yo os dé, que hoy no sabéis en qué forma serán, vendrán en forma definitiva y clara para levantaros en el camino, serán vuestro baluarte, vuestro aliciente, para que nunca creáis que vais caminando solos. Yo os sorprenderé en los caminos, en vuestro cumplimiento espiritual, en el cumplimiento material y también en vuestras faltas. Yo escogeré el momento oportuno para hacerme presente en el camino de cada uno de mis discípulos. Yo estaré presente y manifiesto en vuestras reuniones y sentiréis mi calor, el hálito de mi Espíritu y recibiréis mis inspiraciones.

28. Así como vosotros vais a creer en Mí, quiero que también tengáis fe los unos en los otros; que no surja entre vosotros ningún testimonio falso; que no brote de vuestros labios la mentira para haceros grandes o notorios entre el pueblo o entre la humanidad. ¡Ay, de aquél que mintiere! ¡Ay, de aquél que dijera: “Vi al Maestro”, sin haberlo visto! ¡Ay, de aquél que dijere: “He recibido este mensaje del Señor, sin haberlo recibido!” Porque entonces mi inspiración le será negada y solamente la recuperará mediante la purificación de sus manchas. No toméis mi Nombre en vano. No toméis mi Obra para mentir ni toméis mi Espíritu o mi Obra para escudar con ello vuestro engaño.

29. Quiero que vosotros solamente digáis la verdad, que si nunca recibisteis del Maestro una inspiración o una manifestación, seáis conformes y no mintáis, porque así nadie os señalará; mas os pregunto: ¿Quién puede ser aquél que no reciba de Mí? ¿Quién puede ser aquél que no goce de mi inspiración, que no reciba mis mandatos y sienta mis manifestaciones? He aquí, que no me detendré ante vuestras faltas. Yo estaré siempre delante de vosotros, os dejaré convertidos en profetas, pero en profetas de verdad, no en los falsos que se levanten en los caminos haciendo alarde de profecía.

30. En los primeros tiempos mis profetas supieron andar por las calles pregonando los mensajes del Señor; pero cuánta humildad, cuánto valor y fe había en ellos. Los tiempos han cambiado y hoy no podéis salir a las calles, a los caminos o a las plazuelas de los pueblos, gritando a voz en cuello mis mensajes. Hoy tenéis que saber cuál es el momento en que debéis hablar, actuar y orar. Si de este modo os preparáis, mi pueblo no dudará ante vuestros propios testimonios.

31. Cuando estéis próximos a una prueba, cuando mi justicia vaya a hacerse sentir en los pueblos de la Tierra y aún en vosotros; cuando sea mi voluntad revelaros algún acontecimiento, escogeré a uno de vosotros para preveniros y anunciaros lo que esté por acontecer. Yo escogeré dos o tres en mi voluntad, para que aquel mensaje sea confirmado, mas no dudéis, porque con ello, exigiríais del Padre una manifestación más grande, ¿y no sabéis que en este Tercer Tiempo os he dicho, que el tiempo de las complacencias ha terminado? Si vosotros decís: “Sí, Padre, las complacencias materiales han terminado, pero las complacencias espirituales nos las habéis concedido”. Yo os contesto: Sí, mis hijos, pero si exigís al Maestro la materialización, entonces esa petición vuestra, está dentro de las complacencias materiales, ese tiempo ya ha pasado.

32. Es por eso que he venido a despojaros de muchas tradiciones, porque el culto revelado por el Padre a vuestro espíritu, culto envuelto en gracia y perfección, lo profanaríais, lo haríais caer en ritos, en ceremonias y fiestas profanas y os ocuparíais siempre más del culto exterior, del cumplimiento de las tradiciones, que del cumplimiento de mi Ley y de la Doctrina. Es por eso que, con dolor de unos y regocijo de otros, he venido a despojaros en este tiempo de muchas tradiciones, de muchas prácticas religiosas a las cuales vuestro espíritu se encontraba atado.

33. Ahora vais encontrando el verdadero Templo y ese Templo lo halláis lo mismo dentro de vosotros que en el exterior, en lo infinito del Universo. Hoy conocéis que el verdadero altar está en vuestro corazón; que la fe, es la lámpara que debéis encender para Mí; que las flores, las ofrendas, deben de ser vuestras obras, vuestros méritos; que la imagen de vuestro Señor sois vosotros mismos, que a través de vosotros podéis contemplarme. Hoy reconocéis que la fuente de la gracia es mi Divino Espíritu, fuente inagotable de perfección y de bendiciones; que Yo soy la Obra, porque mi propia Obra está en Mí y es infinita y universal; que Yo soy el Pastor de todos los espíritus, que en número grandioso me siguen y que finalmente todos llegarán al único redil que es la paz perfecta, que es la morada eterna de los espíritus en el Más Allá, y que la casa del Padre está en todas partes y de esa casa no habéis salido vosotros jamás.

34. Así, vuestro espíritu habrá abierto sus alas y contemplará por espacio, el infinito; por tiempo, a la eternidad; por camino, la senda perfecta y luminosa que os conduce al Padre. Así, olvidaréis y dejaréis atrás en el camino las tradiciones que eran obstáculos y tropiezos, la rutina que era solamente la muralla que tenía estancado a vuestro espíritu; los ídolos y los objetos de fanatismo se quedarán atrás y vuestro espíritu presuroso y libre irá lleno de ahínco, de alegría, de esperanza y de fe en su futuro espiritual.

35. Todo aquello que el espíritu contempló materialmente como báculo para sostenerse, para apoyarse, para creer y para amarme, lo habrá dejado para contemplarme con su mirada espiritual, para confiar en lo infinito y en la verdad que Yo he venido a manifestar entre vosotros en plenitud en este tiempo. Por la preparación de unos Yo venzo las imperfecciones de los otros, por vuestro deseo de adelanto, de acercamiento a Mí, de elevación, de ideal y de comprensión en mi Obra divina, Yo vengo y me manifiesto, me derramo en sabiduría y en luz entre vosotros.

36. La sangre de Jesús convertida en luz de redención, penetró y sigue penetrando en todos los espíritus como salvación. Eternamente mi Espíritu está dando salvación y luz, continuamente hago penetrar los rayos de mi luz en donde las tinieblas existen, instante tras instante mi Divino Espíritu se derrama, no en sangre humana, sino en esencia, en vida espiritual, sobre todos mis hijos.

37. Vuestro futuro os espera, los tiempos se avecinan y vienen a vosotros y con esos tiempos, vendrán las multitudes ávidas de conocimientos espirituales, ansiosas también de destruir sus dudas y de poder encontrar para el espíritu un puerto de luz y de paz.

38. Vendrá la humanidad y entre ella, Tomás representado por la ciencia y por el materialismo, con sus ojos preparados para escudriñar, y no solamente con sus ojos, sino con los dedos de su mano, para palpar, para tocar y sólo así poder creer en mi existencia y en los acontecimientos espirituales que se sucederán unos a otros entre la humanidad, y de los cuales los hombres darán testimonio, para que el Tomás del Tercer Tiempo pueda ser vencido por mi amor en su duda y en su materialismo.

39. Vosotros preparaos para que seáis apóstoles de la fe, para que seáis los discípulos fervientes, los que no solamente con palabras testifiquéis sino con hechos también, y así vuestros ejemplos vencerán la dureza de los hombres. Yo manifestaré prodigios y daré pruebas que en verdad iluminen la incredulidad de aquéllos que ante vosotros se presenten.

40. No os pido un imposible, no serán obras difíciles para vosotros, me bastará vuestra preparación, vuestra oración y fe y todo lo demás Yo lo haré, ¡oh, mis hijos amados!

41. Todo aquello que vosotros no alcancéis a hacer, todo el tropiezo que vosotros encontréis me lo dejaréis a Mí y Yo todo lo haré posible y entonces la humanidad contemplará que lo que es imposible para los seres humanos, se convierte en realidad por conducto de vosotros y esos prodigios no los podrán atribuir a los humanos y en su asombro tendrán que ir hacia el Más Allá, para pensar en un Poder supremo y soberano.

42. Vendré a manifestarme en esplendor para destruir el pecado de los hombres; ante el poder humano me manifestaré como Sabiduría y Ciencia divinas; vendré a sorprender también el materialismo de la ciencia humana. Sobre todas las religiones e instituciones de los hombres vendré como el Salvador. Así lo he anunciado. En los campos de discordia y batalla estaré presente con mis armas invisibles de paz, con mi espada de dos filos que dará muerte a todo pecado y adulterio.

43. He venido como el Gran Guerrero; como los hombres quieren verme y como me esperan muchos que pueblan la Tierra. Como Guerrero he llegado en verdad y en Espíritu.

Mi guerra ha tiempo que ha comenzado, mas esa guerra está en sus albores, lo más fuerte de este combate está todavía por venir, y en esa contienda penetraréis vosotros, a quienes estoy preparando como soldados. Mas, sabéis que mi guerra no será de injusticia, sino precisamente de justicia sobre la injusticia humana.

Mi amor arrancará la hipocresía, el egoísmo y la maldad del hombre; mi paz vendrá a destruir todo aquello que tenga simiente y principio de odio, de discordia. ¿Qué respetará entonces mi espada invencible que en vuestras manos voy a depositar? La vida de mis hijos, la sensibilidad y la virtud; todo lo demás caerá.

44. Si contemplo una chispa de amor hacia mi Espíritu, un átomo de verdad, una partícula de amor o de piedad para los demás, todo eso mi arma respetará; por ello vosotros podéis comprender que este combate será grande entre vosotros, mas no es solamente entre humanos, esta contienda es universal, todos los espíritus darán después de esta batalla, un paso hacia la Vida Verdadera, un paso hacia adelante, un paso firme hacia el Padre, en verdad y en espíritu.

45. ¿No sentís vosotros cómo se agita la vida espiritual alrededor vuestro? ¿No sentís que dentro de vuestro espíritu se oye el estruendo de este gran combate? Hasta en el momento de vuestro profundo sueño, vuestro espíritu se agita y lucha, se desprende y trabaja en la misión que le he señalado.

46. Estas son las grandes batallas que contempló Juan, mi discípulo, por medio del don profético, él vio los ejércitos, que son los mismos que hoy se encuentran en plena lucha.

47. Lo más fuerte del combate no ha llegado aún y por eso Yo a cada instante os instruyo para dejaros convertidos en soldados fuertes de mi Doctrina, de mi Ley, esta Ley que dice a sus soldados: “¡Amaos los unos a los otros!”

48. Eso es lo que el Gran Guerrero, lo que el Príncipe de los Ejércitos viene a deciros en el Tercer Tiempo, ¡oh, pueblo amado! Levantaos con esa espada de amor, esgrimidla, desenvainadla y venced todo odio y toda maldad que exista en la humanidad.

49. Vosotros sabéis que desde mi alto solio envuelvo el Universo en mi paz y en mis bendiciones.

50. Todo es bendito por Mí a toda hora, en todo instante. De Mí no ha brotado ni brotará maldición o abominación alguna para mis hijos; por eso sin contemplar justos ni pecadores, hago descender sobre todos mi bendición, mi ósculo de amor y mi paz.

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