Enseñanza 324

1. He descendido a vuestro corazón al cual he encontrado preparado para recibirme. ¿Quién de vosotros me ha buscado que no me haya encontrado?

2. Vais caminando en un desierto, mas tenéis mi presencia en esta voz que a cada instante os alienta en las innumerables pruebas del camino. Vosotros habéis sido alimentados con el pan del espíritu, mientras muchas porciones habitan en desiertos en donde no han encontrado agua, alimento ni guía.

3. A todos desciendo, no he venido a distinguir a raza alguna; mi Espíritu desciende a todos los hombres, mas sólo aquellos que están preparados me reciben y se recrean con mi presencia.

4. Bendigo al pueblo de Israel, al que ha abierto las puertas de su corazón para darme hospedaje, a los que han abierto sus ojos a la luz y han descubierto en esta Obra toda la verdad y la grandeza que ella encierra, porque ellos serán salvos y por ellos serán salvas las generaciones.

Vos, el pueblo escogido, el que me ha oído en todos los tiempos, hoy venís una vez más y os inclináis ante Mí para decirme: “Padre, dirigid nuestros pasos, encended más nuestra fe, no permitáis que caigamos en tentación”. Me decís en vuestra oración, que tenéis grandes tribulaciones, que habéis saboreado un cáliz de amargura, que vuestra planta se ha herido con las espinas del camino y el Maestro os contesta: Sed pacientes en las pruebas, apurad con resignación vuestro cáliz de amargura y esperad el día de mañana trabajando en mi Doctrina.

5. Estabais prevenidos, sabíais lo que estos tiempos traían consigo, porque os lo anuncié, no sois el ciego, camináis en el sendero lleno de luz; son otros los que tropiezan, caen y lloran. Son los ignorantes, los que no saben a dónde van, los que viven una vida estéril e inútil; pero vos, pueblo, que tenéis el conocimiento de que poseéis todos los dones del espíritu, que tenéis mi presencia en mi palabra, que me habéis recibido día por día en mis lecciones, sois el fuerte que me presenta su espíritu luchador, un espíritu que ha vencido las adversidades, que se ha levantado sobre los grandes obstáculos y ha pasado las grandes barreras buscándome a Mí, buscando la perfección, porque vos habéis de ser el primero, el fuerte entre la humanidad, el que hable con la verdad y dé testimonio de lo que ha visto.

6. Cuando esa grande prueba final se aproxime, hablaréis a vuestros hermanos; vuestras palabras han de romper el silencio en que esta humanidad ha de caer, confundida por un instante por esa gran prueba.

Será la voz de Israel la que se levante hablando al mundo y anunciándole lo que Yo le he prometido: Paz a los hombres de fe, potestad y fortaleza a todo aquél que se levante con un ideal puro. Para alentaros, pondré en vuestros labios mis palabras, en vuestro corazón mis inspiraciones, para que podáis guiar con certeza a esta humanidad. Mucho habéis sido preparados. En cada una de mis lecciones, he abierto ante vuestros ojos un camino infinito de ideales, de espiritualidad.

7. Vuestra mente se ha recreado y más aún vuestro espíritu, saboreando los deleites de esta palabra, guardándola en vuestro corazón para estudiarla más tarde. Ya se acerca el momento de grande estudio para el pueblo de Israel, en que habréis de deliberar sobre las palabras que os dije, sobre las lecciones que os di como un testamento para vosotros y para toda la humanidad.

8. Estad preparado, pueblo, porque van a surgir muchas ideas de todos los corazones, van a chocar vuestros pensamientos y no vais a encontrar afinidad entre la humanidad. Es el tiempo de lucha anunciado. Mientras los unos se levantan defendiendo mi verdad y propagando mi Doctrina, los otros querrán destruirla, querrán hacer caer piedra tras piedra de esta Obra, que Yo he edificado en el corazón de este pueblo de Israel.

9. Los unos se levantarán con fanatismo y con ignorancia, porque cada uno habrá analizado según su entendimiento; mas Yo, la Luz, descenderé hasta vosotros para conduciros; Yo, la Justicia, haré brillar la verdad en el corazón de los que me han oído con preparación.

10. Pueblo de Israel: En esta gran lucha, solamente llevaréis las armas de amor, de paz y de justicia, ¿qué sería de vosotros si esgrimieseis la espada de dos filos, la que hiere y da muerte? Ante todo haréis brillar mi luz y llevaréis mi palabra a los corazones; os revestiréis de paciencia, de prudencia y de amor y recordaréis estas lecciones que os daba en medio de esta paz. Aun cuando muchas veces he contemplado a las congregaciones debatiéndose en grandes torbellinos, en grandes confusiones, mi palabra ha sido como un faro en medio de ese mar embravecido de ideas, de conceptos, de análisis distintos. Cada uno de vosotros será un heraldo de la verdad, todos me imitaréis, todos recordaréis el amor con que Yo enseñé a cada uno de mis discípulos, la paciencia con que preparé a cada uno de mis párvulos; el perdón que derramé sobre todos cuando faltaron y cayeron en tentación.

11. Así vos, Israel, que habréis de quedar como discípulo mío, que queréis dar testimonio de este Maestro, tendréis que imitarme. Allí estará el momento de la prueba, de vuestra oportunidad, también allí os reconoceréis a vosotros mismos, allí contemplaréis la grandeza de vuestro espíritu; mas si no estuvieseis preparados, lamentaréis vuestra debilidad. Yo como Maestro os he doctrinado, he vertido sobre vosotros infinitas lecciones y al finalizar este año de 1950, año de gracia, último en que hablaré bajo esta forma, habréis quedado preparados y todo aquello que no hubieseis oído por conducto del portavoz, lo recibiréis en vuestro espíritu por intuición.

12. De esta manera comprenderéis grandes lecciones. El camino que os he trazado es infinito; nunca podréis decir que habéis llegado ya al final, que nada tenéis que aprender o que estudiar, que todo lo habéis comprendido. No, pueblo, no os bastará un corto tiempo para comprender mi Doctrina, tendréis que estudiar a lo largo de este viaje en la Tierra y después en el Más Allá, proseguirá vuestro espíritu en las regiones espirituales, buscando la esencia y la sabiduría de mi Espíritu y siempre encontraréis horizontes más amplios, vuestros ideales crecerán, y entonces comprenderéis que vuestro Padre es infinito en su luz y en su amor por sus hijos.

13. Hoy no sois ya el pequeño, no sois el niño en esta Obra, mucho habéis caminado en el cumplimiento de vuestra misión. Os he hablado diciéndoos que en Tres Tiempos en que mi palabra ha resonado ante los hombres, el pueblo de Israel ha estado establecido en la Tierra para recibirme; entonces, ha muchas Eras que me escucha vuestro espíritu.

14. Habéis pasado ya algunas escalas, habéis evolucionado; tenéis la experiencia y los frutos que habéis recogido en los tiempos pasados; ya habéis experimentado grandes pruebas, por eso vuestro espíritu no se dejará sorprender por las falsas luces. Vosotros que conocéis el sabor de mi palabra, habéis abierto vuestros ojos y conocéis la luz purísima, espiritual. Vosotros habéis leído en el gran Libro de mi sabiduría y no podréis confundiros con las ciencias imperfectas.

15. Os he dado a conocer la verdadera luz y la verdadera ciencia que hay en Mí; os estoy haciendo grandes por el espíritu, porque quiero que me busquéis con él, más que con la mente, para que podáis ser Espiritualistas, en verdad. Porque ya se acerca el momento de las grandes oportunidades para el pueblo de Israel. Si hoy os habéis sentido prisioneros, con un reducido campo para practicar mi enseñanza, ya está cerca el momento en que abriré los caminos para cada uno de vosotros y allí practicaréis mi Doctrina y al practicar encontraréis la grandeza de cada una de mis palabras.

16. Solamente así podréis comprenderme, así analizaréis correctamente mi palabra y no formaréis en vuestra mente teorías y conceptos que os confundan y no os conduzcan a la comprensión de mi Doctrina. Tenéis que practicar el amor, la paz y la caridad, para identificaros con vuestro Padre y podáis reconoceros a vosotros mismos, como Yo os he preparado, llenos de dones y gracias. Yo os he dicho que os he formado a mi imagen y semejanza, que cada uno de vosotros puede hacer grandes obras en el camino, que den testimonio de vuestro Maestro, que os hagan semejantes a Mí y por la virtud podéis hacerlas.

17. ¿Ya estáis dispuestos? ¿Ya os habéis preparado para imitarme? En verdad os digo que nada os falta, que habéis llegado ya a la madurez espiritual y desde este punto podéis practicar y ofrecerme ya los primeros frutos de vuestro cumplimiento, mientras una gran parte de la humanidad permanece dormida, mientras espera el toque o el sacudimiento que ha de despertarla.

18. Vosotros veláis y oráis, mantenéis encendida vuestra fe, oráis por todos aquellos que se sienten desheredados y perdidos del camino espiritual, y esta oración envuelve a la humanidad y la salva, la redime. Llegará el momento en que esos corazones en donde habéis sembrado el amor, ésos a quienes no conocéis todavía, porque habéis orado por los que no conocéis, llegarán a vuestro camino o vosotros llegaréis y les encontraréis a vuestro paso y allí os identificaréis, allí reconocerá vuestro espíritu la siembra que ha hecho.

19. Las comarcas os esperan, mucho os he hablado de esto y vosotros lo habéis visto lejano, porque no lo habéis contemplado al instante, pero llegará el momento en que os dispersaréis y entonces llevaréis esta simiente como semilla abundante para derramarla en los campos de la humanidad. Allí conoceréis vuestro adelanto, allí os empeñaréis en llevar adelante vuestro ideal, allí os engrandeceréis con vuestros actos de amor y sacrificio por la humanidad.

20. Es menester que paséis por estas pruebas para que podáis comprender mi Doctrina. Cada uno de vosotros ha de convertirse en un apóstol y Yo desde el Más Allá os iluminaré y bendeciré.

21. Vosotros tenéis los dones que aquéllos tuvieron. Sí, pueblo de Israel, porque habéis sido mis discípulos en este tiempo, al igual que aquellos doce y todos los que me escucharon en el Segundo Tiempo. En vosotros he derramado mi simiente, mi sabiduría ha envuelto a vuestro espíritu, mas si por instantes no os habéis sentido llenos de ella, es porque todavía no habéis penetrado en meditación y estudio.

22. Voy a concederos un tiempo de paz, un tiempo de alejamiento de vuestra vida terrestre, para que podáis estudiar y entonces, preparados, deis principio a vuestra misión. Cuando ese momento llegue, no lo dejéis pasar inadvertido, no dediquéis ese tiempo que voy a concederos a la vida del mundo. Yo os daré por añadidura lo necesario para el sustento y para el espíritu todo lo que habéis menester.

23. Yo he venido por el espíritu del hombre para rescatarlo de las tinieblas en que ha caminado. La materia es secundaria: Os basta un pan para alimentaros, un techo para cubrir vuestro cuerpo y librarlo de las inclemencias del tiempo, un humilde vestido también y esto es bastante; mas el espíritu, que ha de recorrer un largo camino, que ha de llegar a Mí con grandes méritos para alcanzar las gracias prometidas, aún no ha tenido su oportunidad entre vosotros, todavía está encadenado, todavía clama salvación y liberación a cada instante. En el fondo de vuestro ser se levanta conmoviendo vuestro duro corazón y es menester que sea el que gobierne a la carne y no ésta la que gobierne al espíritu.

24. La envoltura es solamente vestido, el instrumento que os he dado en la Tierra para que podáis transitar en ella un tiempo. Yo pediré cuentas al espíritu de la materia en el instante en que hayáis dejado esta vestidura. Mas este materialismo en que vivís, esta cárcel en que habéis oprimido a vuestro espíritu, va a abrir sus puertas, va a daros libertad para que podáis vivir muy cerca de Mí y podáis amar con todas las fuerzas de vuestro ser a esta humanidad.

25. Quiero que sea el pueblo de Israel como una tierna madre que reciba a esta humanidad desamparada, que sea vuestro regazo cálido, que sean vuestros ojos llenos de amor y compasión por esta humanidad. Os la voy a confiar para que la miréis como una hermana menor, o si queréis como una hija. Voy a dejaros en representación mía y así como Yo amo, bendigo y estrecho a la humanidad, vosotros haréis lo mismo; ella está hambrienta de amor, de ejemplos y de luz. Yo he de decir a la humanidad: “¡Buscad al pueblo de Israel y en él encontraréis mi representación y mis prodigios; en él derramaré mi enseñanza y mis complacencias!”

26. ¡Cuán grande es vuestro cargo, pueblo amado; todavía no lo habéis comprendido! Mas no temáis, si creéis en Mí, podréis levantaros cumpliendo y habéis de ocupar ese digno lugar delante de la humanidad. Preparaos ahora que aún tenéis tiempo para pensar y meditar, ahora que todavía no os encontráis entre las grandes porciones predicando; y aún podéis corregir los errores vosotros mismos, penetrad a vuestro interior para conocer lo que hay de bueno y de malo y fomentar las virtudes que encontréis y que Yo he escrito en vuestro espíritu desde el principio, desde que fuisteis formados; y lo que encontraseis malo, todas las imperfecciones que hubiere en vos, las convirtáis en perfecciones.

27. La Tierra es un Valle de expiación y de prueba para el espíritu, pero él ha de vencer con la fortaleza y potestad que Yo le he dado, porque es parte de Mí mismo, es mi propia esencia, mi vida misma. Vosotros sois mis criaturas, semejantes a mi Espíritu y por eso, ¿qué obstáculos encontraréis a vuestro paso, que no podáis vencer en el camino de la espiritualidad y de la elevación?

28. Pueblo: Os basta tan sólo orar en cada día y prepararos en el estudio de mi enseñanza, para que podáis, por vuestro propio esfuerzo, abriros paso, resolver todas las pruebas, esperar con paciencia cuando hayáis de esperar y recibir todo según fuese mi voluntad. Yo no os he prometido un camino florido, Yo no os he dicho que vais a ser dichosos y vais a saborear en esta Tierra la felicidad perfecta; os he enseñado que estáis sometidos a pruebas y estáis atravesando un camino de expiación y reparando vuestras faltas pasadas, así como que estáis haciendo méritos para escalar.

29. Eso es lo que os he dicho, pueblo, por lo tanto, sed conformes en las tribulaciones, llevad con alegría vuestra vida; lo que no hayáis recibido al anochecer, esperad, que lo recibiréis al amanecer, porque todo aquél que confía en Mí recibe, todo aquél que ora es fuerte. Por eso, discípulos, este Maestro os acompañará siempre a la oración, al estudio de las lecciones espirituales, al estudio de la vida humana, para que podáis ser prudentes y equitativos en todo instante, para que seáis justos en todas vuestras determinaciones, para que podáis dar testimonio de que sois mis apóstoles y ante vosotros mismos os sintáis llenos de paz por la justicia que habéis derramado en vuestro actos.

30. Así os preparo, pueblo de Israel, os he unificado en esta congregación. A los unos, que habéis llegado en las últimas horas de mi palabra, os he doctrinado y os he elevado para uniros en un solo pensamiento, en un solo estudio para que alcancéis un solo grado de evolución, con los que ha mucho tiempo me han escuchado.

31. A todos os contemplo pisando en la misma Escala de Evolución, alimentando grandes ideales; poniendo siempre por delante el espíritu, orando y esperando todo de Mí. Os bendigo y también os digo, esto espero de la humanidad. ¿Cuándo estará convertida? ¿Cuándo habrá dejado su manto de impureza? ¿Cuándo se habrá desnudado de su materialismo para venir en busca de la vestidura espiritual? Esta gran obra no la haréis vosotros, Yo, que trabajo incansablemente, convertiré a la humanidad en el tiempo necesario; ella evolucionará, ella dará grandes pasos en un instante, porque Yo preparo las pruebas y las circunstancias que han de llevarla a la espiritualidad. Vosotros cumpliréis en esta etapa, mas Yo trabajaré y cumpliré en todos los tiempos.

32. Habéis conocido mi palabra, habéis reconocido que viene del Maestro y buscáis por instantes también el calor y la ternura del amor maternal y os pregunto: ¿No habéis reconocido en esta palabra del Maestro la ternura y el amor de la Madre? Os he dicho que soy un solo Maestro, un solo Espíritu y en Mí están todos los amores. Si buscáis a María, buscadla en mi propia palabra, en esta palabra que os bendice y acaricia a cada instante.

33. Sí, pueblo de Israel, en Mí hablan el Padre y la Madre, en Mí hablan todos los amores, en esta mi palabra que he derramado en todos los tiempos, si me reconocéis, encontraréis todo lo que ansiáis. No habrá vacío en vuestro corazón, en Mí encontraréis al Padre, al Amigo, al Hermano, al Maestro, más también a la Madre. Yo soy el Amor perfecto, el Amor de los amores. Consolaos pueblo, porque os he dado a conocer estas lecciones.

34. En cada alba de gracia lleno de bendiciones vuestro camino. ¿Quién de vosotros que me pida con angustia o con ansiedad, no ha sido oído? Todo lo contemplo y todo lo sé. Os hablo desde el Más Allá. Sois vosotros los que venís a Mí, los que os eleváis para encontrarme en las regiones del espíritu. No he tocado la Tierra, en este tiempo; desciendo espiritualmente y me comunico con vuestro espíritu por medio de mi Rayo universal y desde allí contemplo y escucho todo. Desde allí os hablo y os bendigo y en esta alba de gracia os digo: Haced méritos; ya que se acerca la medianía de este año, si lo habréis aprovechado debidamente, bendito seáis.

Más, como Maestro os aconsejo: Aprovechad cada día y cada instante para que podáis grabar mi palabra y guardarla siempre en vuestro corazón. Este ambiente quedará flotando, esta paz, esta luz, esta alegría y este amor, seguiréis respirándolo después de este año, en vuestras reuniones o lejos de ellas, Yo os lo concederé. Donde os reuniréis, allí tendréis mi presencia; donde me clamaseis, allí me tendréis.

35. Entonces, pueblo, reconoced que he venido a manifestarme en este tiempo, en medio de un ambiente de paz, de comprensión y de espiritualidad. He unificado vuestra mente y vosotros habéis formado un Templo espiritual al que desciendo Yo. Allí me manifiesto y me hago sentir, allí me reconoceréis después de este año, porque así he de seguir manifestándome, en medio de la paz y de la espiritualidad. Vuestro espíritu destruirá la división y creará un ambiente de armonía, de unificación de ideas.

36. Llegado el tiempo os dispersaréis sin formar bandos ni dejar confusiones ni mal ejemplo.

37. Vosotros en vuestro corazón y espíritu, llenos de paz hablaréis, y en una frase vuestra podrán resumirse toda la justicia y la verdad que Yo quiero dar a conocer a este mundo. Entonces cuidaos de mantener bien vuestra paz, vuestra energía espiritual y vuestra fe, para que podáis ser en todo instante la voz de verdad, la voz que profetice, la voz que acalle el mal y que despierte al espíritu ante la voz de la Conciencia.

38. Esto seréis, pueblo, enmedio de la humanidad turbulenta. Por eso os dejo preparados; cada uno de vosotros cumplirá dentro de una porción, mas todos estaréis unidos espiritualmente, aun cuando estuviereis distantes materialmente os comunicaréis los unos con los otros, ya en forma espiritual, ya por medio de misivas. Así iréis desarrollando mi Obra, así la iréis presentando al mundo, por eso, en este tiempo, he despertado dentro de vosotros el ideal de desarrollar los dones por la verdad y la justicia, para que seáis siempre rectos y espirituales.

39. Os dejo unidos como una sola familia, en la cual no habrá diferencias, todos os contemplaréis como hermanos, todos en la misma Escala de Evolución, con la misma disposición para cumplir y con un gran ideal. Todos recibiréis de mi Espíritu la bendición, el aliciente y lo que necesitéis para vuestra lucha. En esta alba de gracia os fortalezco, grabad cada una de mis lecciones, ellas, aunque cortas, encierran grande luz.

40. Benditos seáis: Me encuentro esperando siempre a aquéllos que quieren elevarse espiritualmente, aquéllos que buscan más allá de lo que sus ojos pueden mirar, a aquéllos que con los ojos del espíritu descubren en el Más Allá la Vida Eterna.

41. Os doy a saber vuestros dones y os hago el llamado; mas cada uno de vosotros por vuestros méritos, ha de llegar a Mí.

42. En esta alba por la oración del pueblo de Israel, reunido en distintas congregaciones, dentro y fuera de esta nación, bendigo a toda la humanidad y le entrego mi paz y mi caridad.

43. Así os estoy preparando para los tiempos difíciles. Vuestras palabras, han de romper el silencio en que va a caer la humanidad, anonadada por las calamidades, confundida por la diversidad de ideas que surgirán entre los guías espirituales de diferentes sectas y en ese día de angustia, que no sabéis cuánto durará, se levantará en cada espíritu una voz que dirá: “Paz a los hombres de buena voluntad”, y serán salvos los que sientan fe en su corazón, los que permanezcan con su lámpara encendida, y esos sentirán en sí una gran potestad.

44. Ya se acerca el momento de estudio para este pueblo, en que deliberará sobre mis palabras y mandatos, y debéis estar preparados para esa lucha. Van encontrarse vuestros pensamientos, vais a diferir en vuestros análisis, mas sobre todos vuestros conceptos brillará mi luz y Yo me serviré de aquéllos que con sano espíritu se levanten para realizar mis planes.

45. Sólo os doy para esa lucha las armas de amor, de prudencia y de paciencia, y en el desempeño de esa misión recordaréis con nostalgia estas horas de paz, este ambiente beatífico en que os instruía y os prevenía para nuevos tiempos, y en ese mar de ideas, de conceptos y de análisis diferentes, lucharéis por conservar vuestra paz y dignidad como discípulos míos.

46. No basta analizar mi enseñanza y comprender su sentido para que os pongáis a salvo, es preciso que practiquéis sus preceptos, para que os identifiquéis Conmigo y vuestro espíritu vaya penetrando en la madurez, en la solidez de sus convicciones.

47. No os he prometido un camino florido en este mundo, pero a pesar de sus sinsabores, podéis llevar con alegría vuestra vida, esperar confiados en el futuro, y ser justos y equitativos en todos vuestros actos; trabajad y cumplid en esta etapa y Yo trabajaré en todos los tiempos.

48. Conservad vuestra espiritualidad para que seáis en todo instante, la voz que hable con verdad, la que acalle el mal y cumpla con su misión de guiar y enseñar a sus hermanos. Evocáis amorosamente a vuestra Madre Celestial en cada una de vuestras reuniones, y os digo: Su Espíritu y el Mío, son uno solo. ¿No habéis reconocido en mi palabra su ternura y su gracia? En esta enseñanza hablan el Padre y vuestra Madre, en una perfecta conjunción divina.

49. Cuántas veces he sorprendido a los hombres preguntándose a sí mismos sino habrá alguna forma de comunicarse con Dios y muchas veces, suspirando han exclamado: “¡Ah, si pudiese hacerle una consulta al Señor y recibir la respuesta!” Mas luego, creyendo que eso es imposible, se resignan y continúan buscando mi misericordia a través de cultos externos y ofrendas materiales, aunque allá muy dentro de su ser no alcanzan a concebir cómo un Padre que siempre ha dicho amar tanto a sus criaturas, no se digne responderles cuando ellas le invocan y le llaman.

50. ¡Ah, pequeños seres consagrados a la vida terrenal, si supieseis que esa necesidad de comunicaros Conmigo es sed que llevo en mi Espíritu! ¡Si supieseis que no sólo os está concedida esa comunicación que anheláis, sino que todas mis enseñanzas reveladas a vosotros a lo largo de los tiempos, llevan la finalidad de conduciros a la comunicación de espíritu a Espíritu! Pero como vivís materializados, habéis querido escuchar mi voz, respondiendo a aquellas palabras que pronuncian vuestros labios y eso no puede ni debe ser, porque entonces dejaría de ser una comunicación espiritual, en la que vuestro Dios se rebajaría a la altura de vuestro materialismo.

51. Por eso la forma que he elegido en este tiempo al comunicarme por medio de estos portavoces, tendrá que ser breve, porque no es la forma perfecta, si no que una vez pasada ella, vendrá el tiempo de preparación en el que muchos hombres iniciarán su desarrollo hacia la comunicación de espíritu a Espíritu.

52. Yo nunca he estado lejos de vosotros, como a veces lo habéis creído, ni he sido jamás indiferente a vuestras penas, ni sordo a vuestros llamados. Lo que ha pasado es que vosotros no os habéis preocupado por afinar vuestros sentidos superiores, esperando percibirme con los sentidos de la carne, y os digo, que el tiempo en que concedí esto a los hombres, ya está muy lejos.

53. Si os hubieseis preocupado un poco por desarrollar algunos de vuestros dones espirituales, como la elevación a través del pensamiento, la oración, el presentimiento, el sueño profético, o la vista espiritual, Yo os aseguro que por cualquiera de ellos estarías comunicándoos Conmigo y por lo tanto recibiendo contestación a vuestras preguntas e inspiración divina en vuestro pensamiento.

54. Yo estoy enteramente dispuesto a hablaros, siempre en espera de vuestra elevación y preparación espiritual, para complaceros y daros la dicha de comunicarme con vuestro espíritu. Sólo falta que vosotros también os dispongáis con la mayor pureza a lograr esa gracia.

55. Ciertamente que Yo os recibo y os entrego mis beneficios sea en la forma que fuere, por medio de la cual sea solicitada mi caridad; pero aunque consigáis de Mí lo que pedisteis, nunca experimentará vuestro espíritu la dicha de haberse hecho digno de aquel bien.

56. Debo deciros que el día que sepáis llegar con vuestras peticiones hasta la altura de lo espiritual, vuestra dicha al recibir mi caridad será incomparablemente mayor, porque el que sabe pedir, tendrá naturalmente que saber recibir. Os digo esto, porque hay quienes consiguen de Mí lo que solicitan a pesar de no haber sabido pedir. ¿Qué valor pueden concederle a aquello que ni siquiera supieron solicitar o que ni siquiera pidieron? Estos son los que no saben recibir, los que no podrían comprender el amor con que su Padre se los ha concedido. Mas mi deber de Padre es ayudar a los hijos en su lucha, protegerlos, socorrerlos y consolarlos, por eso mi misericordia nunca puede dejar de desbordarse sobre mis hijos.

57. Este Padre que os ama tanto, no puede veros hundidos en la ignorancia espiritual, que es tiniebla, pobreza y pequeñez. Para ello viene a despertaros la Conciencia que es como un maestro que surge de vosotros mismos y busca siempre los medios para ser oído y sentido, desbordarse en palabra y en doctrina que corrija vuestros yerros y elevaros hacia las alturas de la luz, del conocimiento y de la grandeza del espíritu.

58. Unid en vuestra mente y espíritu mis manifestaciones en cuanto Dios, revelándoos la Ley, mis manifestaciones como Padre que os descubren mi infinito amor y mis lecciones de Maestro, revelándoos mi sabiduría y obtendréis de todo ello una esencia, una intención divina: La de que lleguéis a Mí, por el sendero de la luz espiritual, algo más que una comunicación con vosotros. Quiero conduciros a mi propio Reino, donde me tengáis por siempre presente, para siempre en vosotros.

59. Por ahora, procurad espiritualizaros para que vuestros dones ocultos vayan despertando y paso a paso os vayáis aproximando, primero a la comunicación de espíritu a Espíritu y después a la morada de perfección. 

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