Enseñanza 321

1. Benditos seáis, discípulos, porque ponéis vuestra buena voluntad para interpretar mi palabra, así podréis desarrollar los dones que tenéis y aplicarlos en bien de vuestros hermanos.

2. Ya os encontráis en el tiempo en que los hombres sienten inquietud de lo eterno, de aquella vida que está más allá de la efímera existencia humana, y vosotros, que habéis sido mis discípulos en este tiempo, tened siempre presente que la llave que abre la puerta hacia la sabiduría espiritual, es el AMOR.

3. A lo largo de mis enseñanzas os he explicado cómo esta vida en la Tierra sirve de escuela, de experiencia, crisol y desarrollo del espíritu, pero que el conocimiento supremo sobre la vida espiritual, sólo lo alcanzará cuando haya dejado la materia y se encuentre en el Valle infinito, más allá de lo material.

4. Admirad la sencillez de mi Doctrina, que puede ser aplicada a toda práctica, a todo orden, porque su luz es la que alumbra y alienta al Universo. Su esencia, al derramarse sobre vuestro entendimiento, revela a los hombres la forma de mejorarse hasta alcanzar la Perfección espiritual. Esa esencia es el bien que existe en vuestro Dios, como una fuente inagotable de inspiración en vuestra vida.

5. Mi Doctrina es sencilla y por lo tanto comprensible para todos, puesto que todos poseéis espíritu. Donde intervenga lo complicado, la mistificación o el materialismo no está mi verdad, que es la luz.

6. Buscad la sencillez, amad la humildad y así los secretos como los más impenetrables misterios, aparecerán ante vuestro entendimiento como las páginas de un libro, mostrando todo su contenido con claridad. Al hablaros de misterios y secretos, que los hombres no han podido, no han querido o no han sabido aclarar, me refiero a todo aquello que en mi Arcano tengo reservado para el conocimiento de mis hijos; no hablo de lo que nunca habréis de saber, por ser solamente del dominio de vuestro Padre.

7. En el Segundo Tiempo vine a daros una enseñanza a través de la cual hice comprender a los hombres, que no sólo estaban constituidos de materia, sino que en cada uno de ellos habitaba un ser, cuya vida era superior a la humana y cuya morada no era por siempre en este mundo, sino en un Reino infinitamente más alto que el de la Tierra. Aquella Doctrina, profunda hasta la eternidad, fue sin embargo expresada en forma sencilla y simple, para que todos los hombres la comprendiesen, ya que a todos correspondía conocerla.

8. Esa Doctrina fue la preparación para que la humanidad hiciese de lleno su entrada en el campo espiritual en este Tercer Tiempo; porque ahora en que nuevamente humanizo mi voz para hacerme oír de los hombres, he llegado a ellos a ampliar aquella lección, a desarrollarla y explicarla, contemplando que esta humanidad ya se encuentra en aptitud de comprender el significado de todo aquello que quedó en principio como una promesa.

9. Yo reuniré a todos los hombres y a todos los pueblos en torno a mi nuevo Mensaje, les llamaré como el pastor a las ovejas y les prepararé la paz de un aprisco, donde se refugien de las inclemencias y de las tempestades.

10. Ya veréis cómo a pesar de que muchos aparentemente no tienen la menor huella de fe o de espiritualidad, conservan en lo más puro de su espíritu, los principios inmortales de la vida espiritual; ya veréis cómo muchos de los que os parecen que no tienen culto alguno, llevan en lo más íntimo de su ser, un altar indestructible.

11. Ante ese altar interior se habrán de postrar espiritualmente los hombres, a llorar sus faltas, sus malas obras y sus ofensas, arrepentidos sinceramente de su desobediencia. Allí, ante el altar de la Conciencia se derrumbará la soberbia humana, dejando los hombres de considerarse superiores por sus razas. Entonces vendrán las renunciaciones, la restitución y finalmente la paz, como fruto legítimo del amor y la humildad, de la fe y la buena voluntad.

12. Los hombres que alimentan por ahora sólo ambiciones de poderío y grandezas terrestres, saben que su adversario más fuerte es la espiritualidad, por eso la combaten y cuando presienten la lucha que ya se aproxima, la batalla del espíritu contra el mal, temen perder sus posesiones y por eso se resisten ante la luz que en forma de inspiración les sorprende a cada paso.

13. ¿Quién creéis que sea al final el vencedor, el espíritu o la carne? Ciertamente que el triunfo será del espíritu, quien después de haber sido esclavo del mundo, ahora será el que domine las pasiones de la carne, será el tiempo en que daréis a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo.

14. Con palabra profética os digo en este día, que se acerca el tiempo en que todos los pueblos de la Tierra armonicen espiritualmente, ¿quién de vosotros será capaz de llevar a cabo esa obra?, ¿qué humano tendrá la fortaleza y la luz para realizar mi profecía? No, pueblo amado, no existe hombre capaz de hacer luz en estas tinieblas que os rodean. Seré Yo como siempre quien disipe las sombras, quien calme la tempestad y os deje unidos a todos en torno a mi mesa de amor, como hermanos verdaderos, como hijos que sois de un solo Padre; sin embargo, no estaré solo en la lucha, este pueblo colaborará Conmigo, estos discípulos serán mis intérpretes para con la humanidad, serán mis testigos fieles ante los escudriñadores, serán los instrumentos de que me sirva para dar al mundo pruebas de mi poder, de mi caridad, de mi presencia.

15. Jamás llevaréis todo el peso de mi cruz, vuelvo a deciros; pero la parte que os toque llevar, ¡cuán delicada será! Vuestra responsabilidad es grande.

16. La lucha llegará a ser intensa, pero siempre estará alentada por acontecimientos favorables que serán la prueba de que estoy con vosotros. Ellos serán como mi voz, que hable a vuestro corazón.

17. ¡Cómo gozará vuestro espíritu con cada pueblo que vaya despertando a la luz del nuevo día, la luz del Tercer Tiempo, en el que todos los hombres se unirán para construir el Templo espiritual en homenaje a vuestro Dios; el Santuario interior donde brillará la llama inextinguible de la fe y del amor!

18. Ahora os sentís muy distantes de la paz, de la armonía, de la fraternidad, y tenéis razón, porque es tan diferente en cada hombre el concepto sobre Dios, sobre la vida, sobre la verdad. Tal parece que fuesen muchos dioses y que existiese un dios para cada hombre.

19. ¿Es que no habéis observado por lo menos dentro de la Naturaleza que os rodea, cómo todo obedece a un solo principio, cómo todo sigue un mismo orden y todo armoniza en una sola Ley?

20. Si existiesen varios órdenes, si hubieseis descubierto leyes diferentes a las que os he revelado y alguien que no fuese Yo, os hubiese revelado una verdad mayor que la mía, tendríais razón para que hubiese diferencias en vuestras creencias, en vuestros cultos, conceptos y maneras de vivir; mas os digo nuevamente, que sólo una luz es la que ha brillado desde la eternidad sobre el firmamento de vuestra vida humana y espiritual.

21. No será un sacrificio para ningún hombre convertirse a esta Doctrina, ni tendrá que quebrantar su entendimiento, ni que renunciar a todo aquello bueno, verdadero o justo que traiga en su corazón.

22. Lo único que persigue mi Obra, es la espiritualidad de todos los hombres, porque en la espiritualidad tendrá que identificarse y comprenderse. En la espiritualidad verán desaparecer los nombres, las formas exteriores de sus religiones, que han sido la causa de su distanciamiento espiritual, ya que cada una ha interpretado a su Dios en forma distinta.

23. Entonces, cuando todos por sus distintas sendas se vayan aproximando a la espiritualidad, comprenderán que lo único que necesitaban era liberarse de su materialismo, para poder traducir en forma espiritual lo que siempre tomaban en sentido material.

24. Así, el que se postraba ante una imagen para ver en ella mi presencia, después sabrá sentirme en su espíritu sin necesidad de crear forma alguna con que representarme.

25. El que hizo largas caminatas para llegar a un lugar donde le habían dicho que allí estaba Yo, y que allí podría encontrar su salud, ese aprenderá que no es menester trasladarse de un punto a otro de la Tierra para encontrarme, cuando por medio del don divino de la oración puede el hombre encontrarme en todo instante de su vida, sin distinción de lugar.

26. Entonces los hombres se purificarán a sí mismos con el arrepentimiento sincero y se confesarán de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, poniendo su Conciencia en aquel acto espiritual.

27. No habrá espiritualmente más pan ni más vino, que la esencia de mi palabra, esencia con la que se alimentarán los hombres, fortaleciéndose en el amor, en la rectitud, en la justicia, en la caridad.

28. Y los que viven estudiando las Escrituras de los tiempos pasados, y que también se han dividido en sectas y congregaciones, debido a las diferentes formas de interpretar aquellas palabras, también encontrarán en la espiritualidad el acercamiento, porque la elevación en la forma de analizar e interpretar, les revelará a unos y a otros la verdadera esencia que nunca habían encontrado, porque siempre le habían dado a la Revelación divina un sentido humano y material.

29. Espiritualidad es cuanto pido en este tiempo a los hombres, y dentro de lo lícito, verán cumplidos sus más grandes ideales y resueltos sus más grandes conflictos.

30. En este tiempo de confusión, aparecerá en el mundo mi palabra como una barca de salvación. Los hombres podrán levantarse a una nueva vida de luz, de paz y fraternidad.

31. Ya pronto la humanidad podrá contemplar volando sobre las naciones a la paloma de la paz, llevando en su pico la simbólica oliva.

32. Mi rayo ha descendido hasta vosotros y aunque no le contempláis materializado, vuestro espíritu sí siente la presencia de mi luz que lo ilumina.

33. Ya descubriréis en vuestro ser algo más que los órganos de vuestro cuerpo, y ellos serán los dones, facultades, potencias y atributos del espíritu, los cuales han dormido en el hombre por muchos siglos. Ni substancia ni forma les encontraréis, por lo que os digo, que no será vuestra ciencia la que descubra ese misterio.

34. Hasta ahora, sólo lo que habéis encontrado con la mente y palpado con los sentidos, es lo que para vosotros existe; pero vendrá el momento en que comprendáis que los verdaderos valores existen en lo espiritual, en aquella vida que no habéis querido conocer. Entonces se iluminará vuestra existencia con una nueva luz que os irá revelando los más grandes misterios y las más bellas enseñanzas. Yo os bendeciré porque al fin habréis colaborado con vuestro Padre al desenvolvimiento de la vida y a la evolución de vuestro espíritu.

35. Ahora os encontráis estacionados sin que os podáis dar cuenta de ello, sin apercibiros del final de una etapa y el principio de otra, sin descubrir el sentido de vuestras pruebas ni lograr disipar las señales divinas que a cada paso os doy.

36. No sabéis si estáis dentro o fuera de Mí, ni si estáis vivos o muertos para la vida espiritual, porque aún vuestras sensaciones se encuentran dormidas en vuestro ser.

37. De cierto os digo, que sólo mi voz puede despertaros, sólo mi llamado puede resucitaros, y por eso he venido, pleno de misericordia a salvaros. Ya se acerca mi luz a cada corazón, ya penetra quedamente en vuestro entendimiento, como penetra el ladrón en medio de la noche en una alcoba, de puntillas, sin producir el menor ruido.

38. Cuando mi voz se haga oír en forma espiritual en la humanidad, sentirán los hombres vibrar algo que siempre había estado en ellos, aunque sin poderse manifestar con libertad. Será el espíritu quien, animado por la voz de su Señor, se levante respondiendo a mi llamado.

39. Entonces comenzará una nueva Era en la Tierra, porque dejaréis de ver la vida desde abajo y comenzaréis a contemplarla, a conocerla y a gozarla desde las alturas de vuestra elevación espiritual.

40. Ved cómo mi amor os deja despertar por vosotros mismos, viene en vuestra ayuda a levantaros del profundo letargo del materialismo.

41. Os contemplo pequeños y quiero que seáis grandes, que lleguéis a abarcar con vuestras potencias, inteligencia y sentidos todo cuanto está concedido por Mí para que sea vuestro.

42. Dejad que despierte la intuición, que aparezca la sensibilidad espiritual, que comience a vibrar vuestra inspiración, que se limpie de pecados vuestro corazón, que se despeje vuestro entendimiento.

43. Luchad por vuestra identificación de los unos para con los otros; trabajad por llegar a armonizar todos, combatid ese odio constante en que habéis vivido en la Tierra, hasta que lleguéis a exterminarlo. Procurad que el bien se establezca en el mundo; que vuestra vida se vea ennoblecida por la práctica de mi Doctrina, de la que emana la Ley del amor y la justicia. Entonces habréis luchado por la más noble de todas las causas y vuestro espíritu se habrá acercado mucho a Mí.

44. La destrucción del mal, al que habéis querido eternizar en vuestro mundo, al que, aunque no lo creáis, muchos han convertido en su dios, puesto que a él le consagran todas sus fuerzas y los pensamientos de su ser, debe ser vuestro objetivo, luchando contra él, inspirados en la idea de llegarlo a exterminar y arrojarlo de vuestra vida.

45. Para esa bendita lucha haréis acopio de fe, de voluntad, de valor, de fuerza, de paciencia y de perseverancia.

46. Tampoco en esa batalla estaréis solos. Yo pondré mi fuerza en vuestro brazo y mi luz en vuestra inteligencia. Yo haré prodigios de cada una de vuestras obras cuando ellas estén inspiradas en la caridad y en el amor.

47. Tomad esta lección y guardadla en vuestro corazón y poned toda vuestra voluntad al servicio del anhelo de conoceros mejor. ¿Cómo? Tratando de encontrar en vuestro espíritu sus dones, potencias, misiones, restituciones y cuánto él guarde como herencia vuestra.

48. No os desaniméis si miráis pasar los días sin descubrir nada de ello en vosotros. Orad y meditad, poned en práctica mis ejemplos y lecciones, y cuando menos penséis se estará manifestando algún don de vuestro espíritu a través de vuestras obras.

49. Abrid vuestros ojos y dulcificad vuestros sentidos para que percibáis a ese mundo invisible que vibra en torno vuestro. Os habéis empeñado en ignorar esa vida espiritual que palpita sin cesar dentro, fuera y sobre de vosotros, sin imaginaros que estáis tan íntimamente ligados a ella, como lo estáis al aire que respiráis.

50. Es que os habéis interesado demasiado por la ciencia material y os habéis olvidado de la sabiduría espiritual.

51. Sabéis que para penetrar en el infinito océano de la vida espiritual, hace falta tener fuerza, bondad, fe y amor hacia Dios y esto os parece difícil y duro, prefiriendo siempre las ciencias humanas, que no exigen según vosotros, de aquella pureza y de la elevación que exige el estudio de lo espiritual.

52. Si supieseis que no hay una obra vuestra en la que no tenga influencia algún ser espiritual, os parecería inconcebible, y sin embargo así es.

53. Más allá de vuestra vida humana existe un mundo de espíritus, hermanos vuestros, seres invisibles para el hombre, que luchan entre sí por conquistaros.

54. Aquella lucha entre ellos, proviene de la diferencia de evolución en que unos y otros se encuentran. Mientras los seres de luz elevados por el ideal de amor, de la armonía, de la paz y el perfeccionamiento, van regando de luz el camino de la humanidad, inspirándole siempre el bien y revelándole todo aquello que sea para bien de los hombres; los seres que aún conservan el materialismo de la Tierra, que no han logrado despojarse de su egoísmo y de su amor al mundo o que alimentan por tiempo indefinido tendencias e inclinaciones humanas, son los que siembran de confusiones el camino de la humanidad, ofuscando las mentes, cegando los corazones, esclavizando las voluntades para servirse de los hombres, convirtiéndoles en instrumentos para sus planes, o tomándoles como si fuesen sus propios cuerpos.

55. Mientras el Mundo Espiritual de Luz lucha por conquistar al espíritu de la humanidad para abrirle brecha hacia la eternidad, mientras aquellas benditas legiones trabajan sin cesar, multiplicándose en amor, convertidos en enfermeros junto al lecho de dolor, de consejeros a la diestra del hombre que lleva el peso de una gran responsabilidad, de consejeros de la juventud, de guardianes de la niñez, de compañeros de quienes viven olvidados y solos; las legiones de seres sin la luz de la sabiduría espiritual y sin la elevación del amor, también trabajan sin cesar entre la humanidad, pero la finalidad no es de facilitaros la senda hacia el Reino espiritual, no, la idea de estos seres es opuesta completamente, es su intención dominar el mundo, continuar siendo dueños de él, perpetuarse en la Tierra, dominar a los hombres, convirtiéndolos en esclavos e instrumentos de su voluntad, en fin, no dejarse despojar de lo que han creído siempre suyo, el mundo.

56. Pues bien, discípulos: Entre unos y otros seres existe una lucha intensa, una lucha que no contemplan vuestros ojos corporales; pero cuyos reflejos se hacen sentir día a día en vuestro mundo.

57. Para que esta humanidad pueda defenderse y librarse de las malas influencias, necesita tener conocimiento de la verdad que le rodea, necesita aprender a orar con el espíritu y también saber de cuántos dones está revestido su ser, para poder emplearlos como armas en esta gran batalla del bien contra el mal, de la luz contra las tinieblas, de la espiritualidad contra el materialismo.

58. Precisamente el Mundo Espiritual de Luz trabaja y lucha preparándolo todo para que el mundo llegue a encauzarse un día por la senda de la espiritualidad.

59. Reflexionad en todo esto y podréis imaginar lo intenso de esta lucha para vuestros hermanos espirituales que trabajan por la salvación de los hombres, lucha que es para ellos un cáliz en el que les dais a beber a cada instante la hiel de la ingratitud, ya que os concretáis a recibir de ellos todo el bien que os hacen, pero sin poneros jamás de su parte para ayudarles en su lucha.

60. Pocos son los que saben unirse a ellos, pocos son los que saben ser sensibles a sus inspiraciones y obedientes a sus indicaciones, pero cuán fuertes caminan éstos por la vida, cuán seguros se sienten, qué goces e inspiraciones deleitan a su espíritu.

61. La mayoría de los hombres luchan entre las dos influencias, sin decidirse por una, sin entregarse totalmente al materialismo, pero sin esforzarse por librarse de él para espiritualizar su vida; es decir, para elevarla por el bien, por el saber y la fuerza espiritual. Estos están en plena lucha interior.

62. Los que se han entregado íntegros al materialismo, sin preocuparles más la voz de la Conciencia y desentendiéndose de todo cuanto se refiere a su espíritu, ya no luchan, han sido derrotados en el combate. Creen haber triunfado, creen ser libres, y no se dan cuenta de que están prisioneros y que será menester que las legiones de la luz vengan a las tinieblas, para que ellos sean puestos en libertad.

63. Este mensaje de luz lo envío a todos los pueblos de la Tierra, para que sea el despertar de los hombres, para que se den cuenta de cuál es el enemigo al que tienen que combatir hasta vencerlo y cuáles son las armas que, sin darse cuenta llevan consigo.

64. En verdad os digo, que si en este tiempo hubiese venido en cuanto hombre, vuestros ojos habrían tenido que ver mis heridas frescas y sangrantes aún, porque el pecado de los hombres no ha cesado, ni han querido redimirse en el recuerdo de aquella sangre derramada por Mí en el Calvario y que fue una prueba de mi amor por la humanidad. He venido en Espíritu para evitaros la afrenta de contemplar la obra de quienes me juzgaron y sentenciaron en la Tierra.

65. Todo está perdonado; pero existe en cada espíritu algo de aquello que derramé por todos en la cruz; aquel aliento y aquella sangre no creáis que se diluyeron o perdieron, ellos representaban la vida espiritual que Yo derramaba desde aquel instante en todos los hombres. Mas, por aquella sangre que selló mi palabra y confirmó cuanto hablé e hice en la Tierra, los hombres se levantarán en pos de la regeneración de su espíritu.

66. Mi palabra, mis obras y mi sangre, no fueron ni serán en vano. Si a veces os llega a parecer que mi Nombre y mi palabra casi se han olvidado, veréis de pronto como surgen de nuevo, llenos de vigor, de vida y de pureza, como una semilla que a pesar de ser incesantemente combatida, no muere jamás.

67. Tampoco mi palabra y mis manifestaciones de este tiempo, morirán. Habrá momentos en que parezca que todo ha terminado sin dejar rastro o huellas en el mundo, mas de pronto, cuando menos penséis, volverá a surgir con tanta o mayor fuerza la Doctrina de la Espiritualidad que he venido a enseñaros.

68. Mi paciente labor a través de vuestro entendimiento, no será en vano, ya que si en aquel tiempo derramé simbólicamente mi vida a través de aquella sangre para enseñaros el amor, ahora he venido a derramar mi Espíritu sobre vosotros para abriros el camino de la elevación hacia la eternidad; mas, si mi sangre no fue estéril, menos lo será la Luz de mi Espíritu.

69. Ahora no podéis medir el alcance de la palabra que estáis escuchando; pero vuestro espíritu que tiene principio de eternidad, podrá presenciar la verdad y el cumplimiento de cuanto en este Tercer Tiempo, a través de rudos e impuros portavoces y del Mundo Espiritual de Luz, vine a revelar al mundo.

70. A veces, en vuestras meditaciones os preguntáis: “¿Cómo harán en el espacio los seres espirituales, para trasladarse de un punto a otro, si en un mismo instante son solicitados en diversas partes de la Tierra?” Vuestra imaginación entonces os hace verlos volando sin cesar, veloces como la luz, de un punto a otro y de un confín a otro del mundo.

71. Pensáis: “¡Cuán dura y difícil su misión!” Decís: “¡Cuán dolorosa su restitución!”

72. Debo deciros que no es aquella misión como vuestra mente la ha imaginado. Aquellos seres, cuando han alcanzado la elevación necesaria para recibir la misión de guías, de guardianes, de consejeros y bienhechores, es tan extensa su irradiación, que no necesitan trasladarse de un sitio a otro, puesto que desde donde ellos están pueden influir en sus hermanos que los necesiten, desde allí pueden ver, escuchar, sentir y llevar a cabo las obras encomendadas a su cargo.

73.Las distancias desaparecen para el espíritu elevado por la sabiduría y el amor y su alcance está de acuerdo con la elevación que haya alcanzado.

74. Ahora si podréis pensar que un espíritu sin ninguna elevación sí tendrá necesidad de trasladarse para salvar distancias, ya que sus más preciados atributos no han sido desarrollados.

75. No tratéis de imaginar tampoco el sitio donde se encuentre aquel ser a quien evoque vuestra memoria, porque ni está cerca ni está distante, como Yo, que ni estoy lejos ni estoy cerca de vosotros, ya que me encuentro presente en todo y en todas partes.

76. La única distancia que existe entre vosotros y Dios, o entre vosotros y un ser espiritual, no será una distancia material, sino más bien espiritual, originada por vuestra impreparación, falta de limpidez o de disposición para recibir la inspiración y la influencia espiritual.

77. Nunca pongáis esa distancia entre vosotros y vuestro Maestro o entre vosotros y el Mundo Espiritual y siempre gozaréis de los beneficios que mi amor derrama sobre aquéllos que saben buscarlo. Siempre tendréis la sensación de que el Mundo Espiritual vibra junto al corazón de quienes se preparan para sentirlo.

78. Si no lo hacéis así, ¡cuán grande será la distancia que la humanidad de este tiempo ponga entre ella y la vida espiritual! Es tan grande, que es por ello que los hombres de ahora sienten a Dios infinitamente distante de ellos, e imaginan el Cielo lejano e inalcanzable.

79. Mientras más pasa el tiempo, los hombres se sienten también cada vez más lejos del Reino espiritual; han perdido la bendita ilusión de llegar a habitarlo y cuando mueren, dejando que el espíritu se aparte de la carne, sólo tienen la impresión de lo material, que les hace perder toda noción de lo espiritual.

80. Mi Mensaje de amor en este tiempo, viene a borrar distancias, a apartar confusiones, a disipar tinieblas, haciendo que el espíritu de la humanidad, que ya ha habitado en el infinito Valle espiritual, orando y meditando, retorne hasta su principio, encuentre su esencia y se lo revele al hombre, a la mente y al corazón del ser que le fue confiado como instrumento para cumplir una misión en la Tierra.

81. Veréis cómo esa distancia en apariencia tan grande, podrá bastar un momento de iluminación espiritual para que desaparezca, haciendo que experimentéis todo el goce de que os privasteis por tanto tiempo, mientras me creíste distante.

82. Hoy estáis más capacitados para vuestra conversión, aunque os parezca difícil. Os digo esto porque todo vuestro ser, tanto en lo espiritual como en lo corporal, se ha desarrollado, evolucionado, sin detenerse a lo largo del camino de vuestro libre albedrío.

83. Así como la capacidad mental de los hombres de ahora es muchas veces mayor que la de los hombres de los tiempos pasados, porque sus cualidades se han desarrollado, así el espíritu en su constante experiencia de la vida, se ha desarrollado por lo que podrá comprender, concebir, creer y admitir, lo que no pudieron alcanzar los hombres de otros tiempos.

84. Por eso he elegido para manifestarme a la humanidad, la forma perfecta, o sea, la espiritual, porque sé que estáis ya en condiciones de comprenderla. No así en los tiempos pasados, en que tuve que buscar formas materiales para hacerme oír y entender de los hombres.

85. Este es el tiempo en que la humanidad luchará por establecer el culto espiritual a Dios, mas es natural que ello sea después de una lucha cuando ya la comprensión y la calma hayan llegado a los corazones.

86. Vosotros, que escuchándome a través de esta Doctrina habéis logrado despojar de prejuicios y de fanatismo vuestro corazón y de una manera natural y sencilla me rendís culto y me sentís en vuestro interior, podéis consideraros como seres privilegiados entre toda la humanidad, y os tomaré como precursores de la Era de la Espiritualidad.

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