Enseñanza 313

1. Vengo a entregar la fortaleza a vuestro entendimiento, para que pueda almacenar todo lo que en estos instantes derrame sobre vosotros.

2. Este es el tiempo de las grandes pruebas y las grandes lecciones, vuestro espíritu lo sabe y por eso se acerca ante mi manifestación, ávido de mis revelaciones y de mis palabras; comprende que sólo con una grande preparación podrá aprovechar verdaderamente esas pruebas.

3. Nunca como ahora el espíritu de la humanidad había contemplado un campo tan extenso para su desarrollo y ya se apresta a penetrar en él, en busca de la verdad que ha perdido y que no logra encontrar.

4. Si Yo dejase solos en su búsqueda a los hombres, se perderían, mas en verdad os digo que, si cuando he ido en busca de su perdición no le he abandonado, ¿cómo podéis concebir que le dejase cuando va en pos de la Verdad? Por eso he llegado hasta vosotros en este tiempo llevándoos un Mensaje pleno de revelaciones, que será pronto el faro y el camino para el espíritu de la humanidad.

5. Primero he llegado a este pueblo que se va formando en torno a mi divina manifestación y mañana, cuando él esté fuerte y apto para doctrinar, en él llegaré Yo a las demás naciones.

6. Comprended la responsabilidad que estas palabras encierran para vosotros y dejad que todo vuestro ser sienta el dulce peso de su cruz.

7. Vos, pueblo, sois el misionero que en este Tercer Tiempo trazará sendas al espíritu de vuestros hermanos, sendas de verdad que conduzcan al espíritu a la luz y a la paz. Vos sois quien habrá de tender lazos espirituales entre los hombres, para que los pueblos lleguen a armonizar y a unirse.

8. Hoy, a pesar de hallaros bajo la influencia de mi palabra, dormís un plácido sueño, porque no os habéis dado cuenta de la trascendencia de este tiempo ni la magnitud de los cargos que estáis recibiendo. Pero no siempre vais a dormir, ya vienen los torbellinos a estremecer el follaje de estos árboles, bajo cuya sombra habéis oído trinar tanto al Ruiseñor Divino, y cuando miréis cómo se agitan las ramas y el tronco cruje, cuando miréis cómo caen las hojas, los frutos y los nidos, entonces os daréis cuenta de que estabais durmiendo, porque no quisisteis escuchar la voz que desde el infinito os prevenía, os hablaba incansablemente para que vivieseis alerta y nunca os sorprendiese el dolor.

9. ¿No sería mejor que despertaseis ahora con el eco de mi voz, que mañana con el estruendo de la tempestad?

10. Ya pronto dejaréis de escuchar mi palabra y si no la tomáis en cuenta como debiera hacerlo un discípulo verdadero de mi Doctrina, mañana tendréis que llorar, mas no podéis decir que no os hablé de peligros o asechanzas, porque entonces recordaréis con suma claridad, cómo en el tiempo de mi comunicación tomé el entendimiento de todos mis portavoces para deciros a cada paso: “Velad y orad, porque la lucha será grande y es necesario que estéis fuertes”.

11. Yo dejaré un camino preparado, una senda llena de luz para el espíritu; Yo cumpliré como Maestro para con vosotros y más tarde, cada uno de los que en este tiempo se hayan sentado espiritualmente a mi mesa a comer el pan de mi palabra, habrán de responder de cada una de las misiones que le hayan sido confiadas para su jornada espiritual.

12. ¿Cuál sería la respuesta que os agradaría darme en el instante de pediros el fruto de vuestra lucha? Desde luego, deseáis en estos instantes que en aquella hora vuestra respuesta sea buena, pues os digo, que desde ahora hagáis algo para que vuestro espíritu recoja en el camino el fruto digno que lo haga esperar serenamente aquel instante.

13. De cierto os digo, que vuestro espíritu irremisiblemente tendrá que pasar por ese trance, ¿por qué entonces desatenderos de ello, pensando que hasta después de esta vida es cuando vuestro espíritu habrá de entregar al Padre su cosecha?

14. Os doy tiempo para que meditéis y para que cumpláis con la misión que vuestro espíritu ha venido a cumplir en este tiempo a la Tierra.

15. Mirad que os trato como Maestro justo y amoroso, que pone a vuestro alcance todos los medios para que alcancéis la paz que debéis conquistar.

16. Así como hay quienes no quisiesen partir nunca de esta Tierra, también hay quienes sueñan por alejarse por siempre de ella. Yo os digo a unos y a otros que de vosotros depende en gran parte que ese deseo se cumpla.

17. Si el que anhela volver al Valle espiritual deja concluida su misión en la Tierra, se elevará hacia aquellas moradas y no tendrá por qué retornar más a este mundo; en cambio, el que siente gran apego a lo material, si sabe aprovechar la vida en bien de su espíritu, sembrando el bien para los demás, le será concedido volver cuantas veces sea necesario, con regocijo de su espíritu. Pero si el que desea alejarse de la vida humana y anhela la vida espiritual, no ha cumplido su misión, y el que quisiese habitar siempre la Tierra no sabe aprovechar las oportunidades que la vida le ofrece, no podrán ver colmados sus deseos; el primero tendrá que volver al mundo y regresar al Valle espiritual, para retornar de nuevo a la Tierra, sin cesar, hasta que cumpla su misión y recoja el fruto que muchas veces rechazó. El segundo, tendrá que ser retenido en el Mundo Espiritual hasta que, identificado con su Conciencia, forme en sí el propósito firme de cumplir en la Tierra la misión que siempre dejó sin realizar.

18. No creáis que os reproche si en vuestro corazón me mostraseis amor por vuestra vida en el mundo. Si vuestro deseo es noble y si queréis la existencia para honrar mi Nombre, nada tendré que reclamaros; pero si vuestro arraigo en el mundo obedeciese a insanas ambiciones o a pasiones bajas, entonces seré el primero en deciros, que no sois dignos de habitar este mundo al que he colmado de bendiciones para adelanto de vuestro espíritu.

19. Amadme a Mí, vivid en mi Ley, armonizad con todo y con todos, y el sitio en que habitéis será indiferente, porque lo que valdrá será vuestra elevación espiritual.

20. No sabéis cuán meritorio es para el espíritu elevarse en medio de su condición humana, venciendo todas las tentaciones del mundo. Para alcanzar esos méritos, permití encarnar a vuestro espíritu y le hice habitar en mundos materiales, preparados sabiamente por Mí.

21. Cada mundo, cada morada, fue creada para que en ella el espíritu evolucionara y diese un paso hacia su Creador y así, avanzando más y más en la senda del perfeccionamiento, pudiese tener ocasión de llegar blanco, limpio y modelado al fin de su jornada, a la cima de la perfección espiritual que es precisamente habitar en el Reino de Dios.

22. ¿A quién le parece imposible llegar a habitar en el seno de Dios? ¡Ah, pobres mentes que no sabéis reflexionar! ¿Ya olvidasteis que brotasteis de mi Seno, o sea que ya antes habéis habitado en Él? Nada extraño tendrá que todo cuanto brotó de la Fuente de la Vida, a ella retorne a su debido tiempo.

Todo espíritu al brotar de Mí, fue virgen, mas luego en su camino muchos se mancharon; sin embargo, estando todo previsto en forma sabia, amorosa y justiciera por vuestro Padre, me adelanté a poner en el camino que los hijos habrían de recorrer, todos los medios necesarios para su salvación y regeneración.

23. Si aquella virginidad espiritual fue profanada por muchos seres, llegará algún día en que purificando todas sus faltas, adquieran su pureza original, y esta purificación será ante mi mirada muy meritoria, porque la habrá logrado el espíritu a través de grandes e incesantes pruebas para su fe, su amor, su fidelidad y su paciencia.

24. Todos volveréis por el camino del trabajo, de la lucha y del dolor al Reino de la Luz, desde el cual ya no tendréis necesidad de reencarnar en un cuerpo humano ni habitar en un mundo de materia, pues para entonces vuestro alcance espiritual ya os permitirá hacer sentir vuestra influencia y enviar vuestra luz de un mundo a otro.

25. ¿Por qué retenéis a vuestro espíritu vedándole su adelanto y retardando con ello su entrada en el Reino de la Luz, donde existe todo lo grande a que puede aspirar un espíritu?

26. Trabajad sin cesar, aunque sea un poco en cada día, siempre pensando en llegar a la morada que verdaderamente corresponde a vuestro espíritu, a aquella Mansión a la que llamo a veces: “La Tierra Prometida”, en donde no se llora, ni se padece, ni se muere.

27. Hacia ese estado de elevación y de luz conduce al espíritu esta Doctrina, que es camino, es faro, es sustento y cayado de viaje.

28. Bendito todo aquel que en alas del pensamiento se eleve al escuchar esta palabra, porque él, cuando retorne de su éxtasis a la lucha cotidiana, llevará en su interior encendida una luz que lo hará avanzar paso a paso, acercándolo más cada día hacia esa Mansión eterna, de la que brotasteis todos y a la que todos habréis de tornar.

29. Voy a hablar en estos instantes a todos los discípulos que darían su vida antes que desobedecer mis mandatos. Dejad que mi palabra llegue hasta las fibras más sensibles de vuestro corazón, porque en esta palabra os apoyaréis muchas veces en tiempos futuros.

30. Si en verdad guardáis mi esencia, no seréis vosotros de los que lamenten la partida de mi manifestación espiritual, ya que supisteis almacenar mis revelaciones y enseñanzas. Ni lutos, ni tristezas, ni inconformidad, ni confusión habrá en vosotros, porque todo lo veréis cumplirse según mis promesas, y ni por un instante pretenderéis rebelaros o interponeros en el cumplimiento de mi voluntad.

31. Desde hoy, tened el pleno conocimiento de que todo aquél que dé con firmeza este paso hacia la espiritualidad, pronto verá el premio, sentirá mi presencia delante y dentro de sí, gozará de mi inspiración y será palpable el progreso de todos sus dones espirituales. No será simplemente la creencia de que estoy cerca de vosotros, sino la realidad de mi presencia ante vuestro espíritu.

32. Quienes piensen que después de 1950 van a caer en el estancamiento o a perder espiritualidad, se equivocan, porque será precisamente después de la partida de mi palabra cuando algunos de vosotros comencéis a dar verdaderos pasos de adelanto y comprensión en mi Doctrina.

33. Si creéis que durante el tiempo de mi comunicación habéis alcanzado grandes alturas de espiritualidad y que esa ha sido la causa de que mi palabra floreciera en las mentes y en los labios de los portavoces, estáis en grande error, porque os digo con toda verdad, que hasta ahora no habéis dado un paso firme hacia la espiritualidad, que es la meta señalada por mi palabra amorosa a todos mis hijos.

34. Es menester que desaparezca el portavoz, que dejéis de oír humanizados mis pensamientos en los labios de estas criaturas, que renunciéis a todo rito y a todo simbolismo, para que podáis encontrar la esencia del Espiritualismo.

35. Os digo esto a unos y a otros, a los que anhelan el progreso de su espíritu y el florecimiento de mi Doctrina en este tiempo, y también a los conservadores de tradiciones, rutinas y costumbres, quienes creen que practicando sus cultos materiales, están cumpliendo con la Ley.

36. Sí, pueblo, bien lo sabéis que dentro de una Doctrina pura, simple y esencialmente espiritual como es la que he venido a revelar, habéis creado una vez más un culto externo, que, con el transcurso del tiempo habéis llegado a creer que él constituye mi Obra; mas ha llegado el tiempo en que os hable con absoluta claridad, porque ya estáis fuertes para conocer esta verdad.

37. Junto al trigo de mi palabra creció también la ortiga y la cizaña de vuestros errores, mas aquí se cumplirá una de mis parábolas dadas en el Segundo Tiempo, aquella que enseñaba a dejar crecer juntos la hierba y el trigo sin intentar segar la hierba antes que el trigo se hubiese madurado, porque había el peligro de cortar también la buena simiente.

38. Así se hará en este tiempo, pueblo bendito. La hora está marcada para que la hoz de mi justicia descienda a segar los campos en que fue sembrada mi simiente para que al fin, separada la verdad y la esencia de mi Obra de toda influencia humana, podáis gozaros en la contemplación de mi luz y lleguéis a poseer verdaderamente el conocimiento de esta divina Revelación.

39. También está marcada la hora en que la misma hoz descienda a cada religión a segar sus campos con el fin de apartar la verdad de todo aquello que de falso e impuro tuviesen.

40. Toda la existencia humana ha evolucionado: Su ciencia, su forma de pensar y de vivir, sus conocimientos, sus conquistas y sus ambiciones; sólo ha descuidado su parte espiritual, sólo al espíritu ha dejado en abandono, sin querer haceros cargo de todos los derechos que dentro de la vida tiene el espíritu. Y es por eso que hace muchos siglos vive la humanidad estancada espiritualmente.

41. ¡Cuán poco le dan los hombres a su espíritu a través de sus cultos religiosos! ¡Cuánta sed, cuánta hambre y qué necesidad tan grande de luz tiene el espíritu de la humanidad!

42. Es muy poco el trigo que ha crecido y es mucha la mala hierba, mas Yo voy en ayuda de todos para segar los campos con la hoz implacable de la verdad, que al fin veréis resplandecer en vuestro mundo.

43. Pueblo que venís a escuchar las lecciones del último año de mi comunicación entre vosotros, dejad que ellas se graben en lo más sutil, en lo más sensible de vuestro entendimiento y de vuestro corazón, para que la luz de la Conciencia que brilla en lo más elevado de vuestro ser pueda actuar en cada uno de vosotros.

44. La huella que os dejaré será de paz, para que cuando ya no escuchéis esta palabra tengáis que dar testimonio de ella, y digáis: “El Maestro pasó, dejándonos el camino preparado con su divina Luz”.

45. Mi huella quedará grabada en lo recóndito de vuestro corazón, allí donde está el Santuario interior.

46. Es necesario que mi palabra se grabe en vuestra mente, para que la estudiéis profundamente, sólo así vuestra fe y vuestra fortaleza serán verdaderas.

47. Vais a contemplar cómo muchos no van a creer en la partida de mi palabra, mas en verdad os digo, que en eso conoceréis que tampoco creyeron en mi presencia mientras me he manifestado en esta forma. Los que han estado fluctuando entre la duda y la creencia, aunque hayan aparentado tener una fe absoluta en mi manifestación, serán precisamente quienes nieguen que haya cesado mi palabra, porque los que verdaderamente han creído en cuanto os he revelado y ordenado, no serán capaces de negar una de mis palabras.

48. Quienes hoy han dudado y no han tenido fe plena, como debe ser la fe del discípulo hacia el Maestro, esos quedarán estacionados en su camino, alimentándose del rito monótono y rutinario, creado por ellos mismos. En cambio, quienes ahora me han creído, necesariamente tendrán que seguir creyendo en Mí, aún después de que haya concluido la manifestación de mi palabra. Ellos serán obedientes a mis mandatos y harán lo posible por interpretar justamente mis enseñanzas. Ellos tendrán un ideal: El de la espiritualidad, y tendrán una luz que les acompañará siempre: La fe.

49. Mi mirada estará pendiente de la labor de este pueblo, una vez que la etapa de mi comunicación haya pasado, para premiar a todo discípulo, obediente, otorgándole mi caridad, alentándolo a proseguir en su jornada, inspirándole siempre nuevos pasos de adelanto espiritual.

Yo sé que entre este pueblo están los que no solamente creen en mi palabra, sino también consideran justo y juzgan perfecto que el Padre ponga punto final a su comunicación bajo esta forma, para que pueda iniciarse la lucha por la espiritualidad. Estos corazones tienen la certeza de que no habrá soledad ni vacío en ellos y de que será más sensible mi presencia, porque de esa manera se aproximarán a una nueva forma de comunicación con mi Divinidad, una etapa más pura y perfecta, que será la comunicación de espíritu a Espíritu.

50. Ya no está lejos el tiempo en que se acerquen a vosotros vuestros hermanos interrogándoos sobre mi revelación, demandando vuestro testimonio sobre las pruebas que de mi Verdad os haya dado, y cuán distinta será la forma en que unos y otros testifiquen sobre mi Obra; mientras unos se apeguen estrictamente a la verdad de lo que escucharon, otros tendrán que buscar argumentos para justificar sus confusiones.

51. Es necesario que os hable así, pueblo amado, para que a tiempo reflexionéis y penetréis en un examen minucioso de vuestras obras, pensamientos, sentimientos, palabras y propósitos, dejando que sea vuestra Conciencia la que presida esa manifestación y ese examen.

52. Es preciso este momento para que abráis plenamente vuestros ojos a la verdad, porque así podréis rectificar si es que habéis errado y podréis recuperar el tiempo perdido.

53. Grande tendrá que ser la satisfacción de quienes lleven mi Doctrina al triunfo y la den a conocer en toda su pureza y verdad, y Yo, como Maestro que mucho os ama, quiero que ese gran gozo sea experimentado por todos mis discípulos.

54. Oídme, pueblo: Para vosotros tengo guardados en mi Arcano muchos prodigios para premiar vuestra espiritualidad; pero Yo esperaré hasta que os hayáis unido todos como hermanos, hasta que todos estéis prestando obediencia a mis mandatos para desbordar sobre vuestro espíritu y sobre vuestra materia el torrente de luz, de caridad, de consuelo y revelación que reservo para los días de vuestra espiritualidad.

55. Mayor claridad no puede tener esta palabra, trasmitida por medio de todos mis portavoces. Una vez entendida por todos, mi justicia estará pendiente para contemplar a quienes se levanten en pos de mayor espiritualidad, así como para juzgar las obras de quienes aún busquen su reino en este mundo.

56. ¿Quién hizo que el hombre desde sus principios buscase una orientación para sus actos? ¿Quién le hizo buscar en el fondo de su ser su esencia inmortal? El espíritu; él fue quien le ha ido revelando que una naturaleza superior le animaba y le iluminaba.

57. El hombre, por medio del don de intuición y de revelación y por medio de su inteligencia, aunque lentamente se ha dado, desde los tiempos más remotos de su existencia ha buscado su origen, su esencia, la causa de su ser, el por qué de su permanencia en el mundo y la finalidad para la cuál fue creado.

58. Desde que se dio cuenta de que en él había facultades que lo diferenciaban de las demás criaturas, fue teniendo la idea de que a él le estaba reservado un destino más alto entre todos los seres de la Creación, y lentamente fue naciendo en lo recóndito de su ser la intuición de un Dios, la existencia del espíritu y por lo tanto la necesidad de elevar un culto o tributo espiritual a Aquél de quien se sentía proceder.

59. De ahí parte la evolución espiritual de la humanidad, evolución que no ha sido igual en todos los hombres porque éstos, divididos en razas y distanciados por nacionalidades, costumbres y lenguas, unos han avanzado más que otros, unos han tenido una forma de elevar su culto a Dios y otros han adoptado formas diferentes.

60. Sobre todos los hombres he derramado mi luz revelándoles la única verdad existente, pero ya miráis cómo cada hombre y cada pueblo, siente, piensa, cree e interpreta de diversa manera.

61. Estos diferentes modos de pensar de los hombres, han originado sus divisiones, ya que cada pueblo o raza sigue diferentes caminos y alimenta distintos ideales.

62. La mayoría se ha alejado del sendero luminoso y verdadero, creyendo que el dar cumplimiento a la Ley divina implica sacrificios, renunciaciones y esfuerzos sobrehumanos, prefiriendo crear para ellos mismos religiones y sectas, cuyo cumplimiento y prácticas les sean más fáciles de desempeñar, creyendo calmar así las necesidades de luz y elevación que en su espíritu sienten.

63. Muchos siglos y muchas Eras han pasado sin que los hombres se den cuenta de que no es un sacrificio humano el cumplimiento de mi Ley y que, en cambio, sí sacrifican carne y espíritu en el mundo al rehuir a mis mandamientos. No se han dado cuenta, no han querido comprender que, quien cumple con mi palabra, tiene que encontrar la verdadera felicidad, la paz, la sabiduría y la grandeza que de tan diferente manera conciben los hombres materializados.

64. El mundo moral y científico que os rodea, ha sido la obra de hombres de ideales materiales, de hombres que sólo han buscado el mejoramiento material de la humanidad y Yo les he permitido hacer su obra, llevarla hasta su límite, conocer sus resultados y recoger sus frutos para que en ello puedan recoger la luz de la experiencia. En esa luz se manifestará mi justicia, y en esa justicia estará presente mi Ley que es el amor.

65. Cuando los hombres reconozcan sus errores y se levanten en pos de la senda verdadera, será porque han despertado, porque se han arrepentido, porque se han iluminado y entonces sus obras tendrán no sólo la finalidad humana, sino también la espiritual.

66. Cada pueblo, religión, secta, ciencia u hombre, lleva en sí su parte de falsedades y errores, así como su parte de verdad, mas llegará el instante en que la necesidad de unirse, como una fuerza poderosa e irresistible les aproxime, para aportar cada quien su simiente, en un anhelo de armonizar todos. Para ello tendrá que haber luchas, disputas y confusiones, mas serán necesarias para que lleguen todos a la única conclusión, que es la verdad inmutable de mi existencia y de mi Ley.

67. Al final de la lucha, los hombres ya en paz consigo mismos y con sus Semejantes, comprenderán que para alcanzar la meta del saber y experimentar la verdadera paz, es indispensable vivir en comunión con la Ley divina, que precisamente procede del amor del Creador.

Al mismo tiempo comprenderán que no es necesario profesar tantas y tan diversas religiones para poderse conservar en el bien y en la moral, sino que, para lograr entre todos la verdadera armonía y tener una moral que esté más allá de lo simplemente humano, basta con llevar en el corazón la palabra que llamáis Doctrina de Cristo, y que para abrazarla tendréis que vivirla y amarla con sencillez y humildad.

68. La luz de la revelación que en este tiempo os he enviado, la he traducido en palabra humilde y sencilla a través de mis intérpretes o portavoces, para que toda la humanidad la conozca y le ayude en su despertar; ahora que todos buscan medios y soluciones materiales para salvarse del caos en que el mundo se va hundiendo; ahora que nadie trata de inspirarse espiritualmente para encontrar en Mí las respuestas a sus preguntas y la solución a sus problemas.

69. Llegará mi palabra a los palacios y a las casas humildes, llamando a las puertas de los corazones, haciendo estremecer a los espíritus, sanando y consolando a los enfermos del cuerpo o del espíritu e iluminando las mentes en tinieblas.

70. Bienaventurados los que la reciban serenamente, los que la escuchen y mediten en su sentido, porque será simiente fértil en sus corazones.

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