Padre-Madre-Hijo



En esta página web dedicado a la difusión del Libro de la Vida Verdadera, con el paso del tiempo se hará conocer un conjunto de Cátedras Inéditas, su contenido original y a la vez la depuración que se hizo de ellas. Es una encomienda divina el que los escritos de Su enseñanza sean lo más posible puros en la esencia de su Doctrina, cuando sean presentadas a la humanidad. No es posible, ni lo será el colocar todas las Cátedras inéditas que se han rescatado, o sea el contenido sin la depuración, sólo el trabajo final. Ese conjunto de Cátedras Inéditas que se mostrará en esta página servirá como un ejemplo amplio, donde el visitante podrá observar a grandes rasgos qué es lo que se hizo en caso de necesitarse tanto en ellas como en las demás.
Es indispensable subrayar que cuando la humanidad quiera conocer todo cuanto dejo Cristo, irá y moverá cuanto fuese necesario para adquirir lo que dejó el Maestro como heredad divina antes de 1950. Ni si acaso este pueblo podrá detener que a ella lleguen una gran cantidad de Cátedras inéditas a sus manos. Posiblemente también encuentre copia por otros, de los trabajos que se hicieron en este pueblo. Y, está bien, nadie como se dijo anteriormente es dueño de la heredad divina del Tercer Tiempo.
El espíritu de la humanidad le es necesario el desarrollar sus dones espirituales, y uno de ellos, es el de análisis. Ese don desarrollado le permitirá distinguir el trigo dorado de la paja. También le permitirá el no atenerse a alguien en particular, ni si acaso al pueblo doctrinado por tanto tiempo, Israel espiritual. Si al paso del tiempo, de los meses y los años ella debate por la Palabra divina, como se hizo por mucho tiempo en los grupos de estudio y análisis pasados, es preferible mil veces ello, a que su espíritu siga atenida como lo ha sido por siglos por uno o varios. Cada espíritu tiene lo necesario en sí para desarrollar todos sus dones, es semejante al Espíritu Divino con todos Sus atributos divinos. Pues también le es prioridad el alcanzar la comunicación de Espíritu a espíritu, cuando así sea, tendrá por guía, lección, enseñanza al Verbo del Cristo de Dios.

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Sólo los seres con las facultades del razonamiento, del discernimiento, de la indagación y del cuestionamiento, facultades que pertenecen a la potencia del pensamiento, han llegado a preguntarse las grandes interrogantes de la vida, y una de ellas es,… la finalidad de nuestra existencia.
188.4. El hombre, que es obra perfecta dentro de la Creación, debe vivir de acuerdo con la gracia que he depositado en él.
188.5. No vengo a deciros que os apartéis de las obligaciones del mundo, instituidas por Mí para vuestra conservación, satisfacción y perfeccionamiento. Sed equitativos y justos dando lo necesario a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo.
188.6. He hecho libre al hombre desde un principio, mas su libertad ha sido siempre acompañada de la luz de la Conciencia; a pesar de ello, él ha desoído la voz de su juez interior, alejándose del camino de la Ley, hasta crear esas guerras fratricidas y sangrientas, en las que el hijo se ha levantado en contra del Padre, porque se ha apartado de todo sentimiento de humanidad, de caridad, de respeto y de espiritualidad.
188.7. Ya deberían huir los hombres de la destrucción, de las guerras y evitarse una dolorosa restitución; sabed que si no alcanzan a purificarse en el bien antes de llegar a Mí, tendré que enviarles nuevamente a este Valle de lágrimas y sangre, porque quien camina en sentido inverso a la perfección, no podrá llegar a mi Seno.
309.39. Mientras tanto, seguid preparándoos, fortaleced vuestro espíritu, porque ella sólo os pide redención, salvación, por la espiritualidad. Mas, ¿qué es Espiritualidad? Es la senda trazada por Mí desde el principio de los tiempos y por la cual llegarán todos los espíritus purificados, al seno de Dios. En ella está la Ley divina, que es origen de toda virtud. Allí está el libro abierto, el Libro de la Vida, que encierra toda la sabiduría de Dios, por esa senda, una vez más he venido a invitaros.
309.40. Desde lo alto de la montaña os hablo por tercera vez diciéndoos: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, ya no os apartéis de Mí”.
309.41. Recordad que cuando mi cuerpo fue desclavado de la cruz y luego sepultado, consternados los discípulos y sin poder comprender lo que había pasado, creyeron que con la muerte del Maestro todo había terminado. Fue menester que sus ojos volviesen a verme y que sus oídos me escuchasen de nuevo para que su fe se encendiese y su conocimiento en mi palabra se afirmase.
309.42. Ahora debo deciros que entre aquellos discípulos hubo uno que jamás dudó de Mí, que nunca titubeó ante las pruebas y ni por un instante me abandonó: Fue Juan, el discípulo fiel, valeroso, ferviente y amantísimo.
Por ese amor lo confié a María, a los pies de la cruz, para que siguiese bebiendo el amor en aquel Corazón sin mancha y a su lado, se fortaleciese aún más para la lucha que le aguardaba. Mientras sus hermanos, los otros discípulos, iban cayendo uno a uno bajo el golpe del verdugo, sellando con su sangre y su vida la verdad de cuanto predicaban y el nombre de su Maestro, Juan vencía a la muerte y escapaba del martirio. Confinado al destierro, no supieron sus perseguidores que allí, en aquella isla a donde le arrojaban, descendería de los Cielos sobre aquel hombre, la gran revelación de los tiempos que vosotros estáis viviendo, la profecía que habla a los hombres de cuanto ha de ser y se ha de cumplir.
309.43. Después de amar mucho a sus hermanos y dedicar su vida para servirles en el nombre de su Maestro, tuvo Juan que vivir aislado de ellos, solitario, pero siempre orando por la humanidad, siempre pensando en aquellos por quienes Jesús había derramado su sangre.
309.44. La oración, el silencio, el recogimiento, la pureza de su existencia y la bondad de sus pensamientos, hicieron el milagro de que aquel espíritu evolucionase en un breve tiempo, lo que espíritus han necesitado de miles de años para poder alcanzar.
309.45. Sí, discípulos, Juan es un ejemplo de lo que alcanzará el espíritu de la humanidad en tiempos que están por venir. El éxtasis de Juan, a través del que hablaba, veía y oía, fue la revelación de lo que vosotros habríais de contemplar en este tiempo. Los mirajes espirituales representados con símbolos, fueron vistos a través del don de la videncia o sea de la mirada espiritual.



Casi siempre quien pasa por una adicción, necesita abrirse primero humanamente, para después venir lo espiritual. Muchos están resentidos con la vida, con la sociedad, con la familia, consigo mismos, con Dios. Por ello a una gran mayoría les es necesario acudir a un centro de adicciones como lo es AA, y allí ellos abrirse humanamente ante otros. Y es indispensable, muy indispensable que ellos reconozcan que necesitan ayuda, que la adicción les está arrastrando a un vacío, un abismo cada vez más hondo.
¿Es posible influir en ellos a que tomen esa decisión de buscar ayuda? Sí, a través del pensamiento, de la comunicación de espíritu a espíritu. Cada vez que tengamos oportunidad hacerles sentir con nuestro espíritu, el enviarles ese mensaje con nuestro pensamiento que lo que están haciendo no es la solución, que necesitan buscar ayuda, porque su adicción los ha sobrepasado. Que lo hagan por sí mismos, que sean honestos consigo mismos para aceptar su enfermedad.






«Caridad y más caridad a vuestros hermanos, y veréis al Padre en todo Su esplendor».
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La caridad es una de las más excelsas y sublimes de las virtudes espirituales, por la cual nuestro espíritu va conquistando su elevación espiritual cuando lo hace de corazón.
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El dar de corazón sin esperar pago alguno ni si acaso de Quién todo lo da, nos hace humildes ante Él.
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Cuantas formas de manifestarse el amor espiritual, aquel amor más allá de lo humano, aquel amor que trasciende, transforma, eleva, enaltece, y hasta dignifica al espíritu cuando desea saldar sus deudas espirituales no por el dolor, sino por el amor.
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Cuantas veces se espera que el Cielo responda, pero nos olvidamos a cada momento de dar nuestra respuesta. Pues también es cierto, que el QUE DA, RECIBE.
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«Caridad y más caridad y veréis al Padre en todo Su esplendor»… Así es la Doctrina del Espiritualismo, la Doctrina del Espíritu Santo de Dios, porque el que da con el corazón, con espíritu humilde está abriendo la oportunidad de recibir de lo alto.
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Nunca nos arrepentiremos de hacer esta practica, todo se guarda en el arcano de la eternidad, y todo llega en el preciso instante en que nuestro ser reciba su galardón. En nuestra propia familia cuántas formas de manifestar esta virtud, y más allá del hogar también. Esta morada no sería de tormento ni de llanto, si quienes lo habitan tuviesen como practica esta verdad.
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El que da, recibe… que hermoso es cuando por medio de otro hermano sin interés alguno llega ese auxilio, esa ayuda… ¿será que en otro tiempo también nosotros mismos fuimos desinteresados? Entonces sigamos sembrando con corazón y espíritu de verdad.

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El único que conoce nuestro verdadero ser es Quien nos dio vida y eternidad. Quien puede adentrarse hasta el fondo de nuestro corazón y conocer con certeza la veracidad del espíritu en su virtud.
Ante los ojos de los demás pasan imperceptibles nuestras virtudes espirituales, y muchas veces no interesan. Hay ocasiones que los hombres son engañados ante la belleza exterior, y sin embargo, a quien admiran por su encanto, interiormente guarda el sepulcro. Hay quienes se maravillan por aquellos que tienen un florido verbo, ese encanto les hace pensar que lo que expresan exteriormente a similitud lo tienen interiormente,… pero se olvidan que en esa elocuencia, su corazón está en el vacío.
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Hay quienes no tienen un florido verbo ni el encanto exterior, pero sí poseen la virtud de Dios en su interior. Conocen el lenguaje del espíritu, ese lenguaje que abre de par en par el Arcano divino. Para ellos son los secretos de los cielos;… para ellos son las grandes aureolas, que son como coronas que no van ceñidas en la frente, sino en el mismo arcano que cada espíritu posee por Cielo y Gloria. Allí humildemente permanecen esas coronas, que sólo pueden ser contempladas en la luz del espíritu. Ningún soberbio puede poseer los secretos de los Cielos. Mas como lo dice el Maestro, cuando el soberbio se torne humilde, Él será quien engalane aquel espíritu con los grandes tesoros espirituales.
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El humilde pasa desapercibido ante los ojos humanos, incluso parecer que no guarda virtud alguna. Y sin embargo, ese espíritu elevado desde el interior de su templo espiritual, por su elevación a cada instante si lo desea tiene por dicha, la llave que abre el arcano de Dios.
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¿Quiénes vestirán como una túnica blanca y resplandeciente la virtud? Todos. Así cada quien abrirán los cielos conforme su anhelo de conquistarlos. Pues nadie puede perder la luz de la virtud con que fue engalanado cada espíritu al nacer del Espíritu Divino. Podrá quedar oculta o empañada, pero no perderse. Ya que sólo basta un instante de voluntad, para volverla hacerla brillar, acrecentarla cada vez más y entregarle su pureza original, conforme pasa la gran eternidad en los hijos de Dios.
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3-59-55. El hombre es lo más perfecto que en el mundo ha existido. En él hay semejanza con el Creador. En él existe una trinidad: Conciencia, espíritu y materia, tres potencias que unidas forman un ser perfecto.
56. Podría el cuerpo vivir sin espíritu, animado tan sólo por la vida material, pero no sería humano. Poseería alma y carecería de Conciencia, pero no sabría guiarse por sí mismo ni sería el ser superior que por medio de la Conciencia, conoce la Ley, distingue el bien del mal y recibe toda revelación divina.
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