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La carne y el espíritu

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El espíritu al descender y encarnar por primera vez en una carne terrenal, tuvo la necesidad al paso del tiempo de comprender su naturaleza material.
El ser humano posee tres naturalezas cuando ha encarnado: Su naturaleza divina que es su Conciencia; su naturaleza espiritual representado por su espíritu;… y su naturaleza material siendo ella, su carne terrenal.
Toda criatura terrenal posee instintos, por los cuales tiende a cubrir sus necesidades principales y básicas a la vez. El protegerse, el refugiarse, el satisfacer su necesidad de alimentarse, así como el de la procreación.
Las criaturas terrenales por el estímulo pueden asimilar un comportamiento al estar interactuando en su medio ambiente y con otros organismos. Es como así se desarrollan o evolucionan al paso del tiempo sus instintos, en la finalidad constante de satisfacer sus necesidades naturales. Todos hemos observado el cómo ante un estímulo o impulso nuestras mascotas reaccionan en determinada forma. Un estímulo repetitivo puede hacer que reaccionen en cierta manera o en un comportamiento. Por tanto, podemos entender el adiestramiento, como un estímulo repetitivo en nuestras mascotas en la búsqueda de que reaccionen en una forma determinada, o que vayan asimilando un comportamiento deseado.
No es de extrañarse que ante un estímulo las criaturas en su medio ambiente natural e interacción con otras, hayan aprendido o mejor dicho, asimilado una reacción determinada que les ayudase a satisfacer un instinto natural.
Nuestra carne humana lo es por el espíritu, sin él sería como otras de las tantas criaturas terrenales que existen en su gran diversidad en la madre Naturaleza. Esa carne no tendría un ideal ni un fin elevado en su existencia, se ocuparía tan sólo en cumplir la Ley natural, en satisfacer sus instintos.
¿Qué nos hace diferentes a las demás criaturas terrenales? La Conciencia y el espíritu. Y también muy importante, la consciencia. El espíritu encarnado tiene una luz sabia que le guía en el sendero de su perfeccionamiento espiritual. Esa luz no tiende a la evolución, pues pertenece a la presencia de lo divino en nuestro propio ser; es como una voz que se hace sentir en nuestro espíritu cuando yerra, pero también cuando está en el acierto.
Todas las demás criaturas están desprovistas del espíritu, no así el ser humano, conformado por innumerables atributos como lo son potencias, virtudes, dones, facultades espirituales. Y por último, la consciencia, ese atributo espiritual que al paso del tiempo sí se desarrolla y evoluciona, en ella se encuentra la potencia del pensamiento, y por él, la facultad del razonar. Por la razón reflexionamos, indagamos, cuestionamos, entendemos, deducimos.

Nuestra consciencia se acrecienta cada vez cuando el espíritu se conoce más y más. Se acrecienta con la experiencia de vida del espíritu. Allí se encuentran todo el cúmulo de experiencias de existencias pasadas. Todo cuanto ha comprendido de la vida, de cada morada que ha habitado. De ese aprendizaje que le ha dejado el maestro dolor y el haber obrado en el bien.
Cuando el espíritu se ha dejado dominar por los instintos de su carne, ha dejado de ser, el ser superior para colocarse en el papel de la criatura inferior. Y de las veces, él es el que ha corrompido o hasta pervertido los instintos de su carne. Ya no es el ser espiritual que evoluciona en un sentido elevado, sino bajo y pasional, obedeciendo a los caprichos de su carne. Pero ese capricho no procede o nació de su carne, sino de su propio espíritu que al tiempo hizo de un instinto una perversión, una corrupción.
Es así como el espíritu se mancha, se encuentra en decadencia y contamina por su paso a otros. Pero el hombre, ese ser terrenal conformado por sus tres naturalezas, no está destinado por siempre ser o estar en aquella condición. El dolor, el sufrimiento tiende a despertarle, a hacerle reflexionar su obrar y hacer. Entonces su consciencia le habla por su experiencia acumulada, y la Conciencia como un juez dadivoso le invita a retornar en el camino del bien, del amor y la virtud.
Con carne o sin ella somos y seguiremos siendo el ser con los atributos de la Conciencia y la consciencia,… en una la invitación sabia y perpetua, de una luz que no equivoca al espíritu. En la otra, el cúmulo de experiencia de nuestra eternidad. De cierto en algún momento tendremos un grado de perfeccionamiento espiritual al espiritualizar nuestro ser. De atender las necesidades de nuestro espíritu y carne sin que sea un reflejo de fanatismo, de cadena, sujeción. Sino de armonía entre esas dos naturalezas llegando a comprender, que uno y otra tienen necesidades, las cuales hay que satisfacer a la luz de la Conciencia.

Elevación espiritual

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Eso es la elevación espiritual, el permitir que nuestro espíritu no esté en un determinado lugar, sino que por sus potencias y dones desarrollados por la práctica de la virtud, él cada vez por su vibración espiritual le permita abarcar más.
Los que permanecen en las vibraciones faltos de luz, así mismos se sujetan a un lugar determinado, por ende todavía necesitarán de la substancia y de la forma.
Cuantos hay que han desprendido y vuelven a reencarnar aquí en esta morada llamada Tierra, porque no se han ocupado de su espíritu. Son como aves aprisionadas en una jaula, en la cual no pueden extender sus alas y recrearse de su propio vuelo. Así el espíritu aprisionado por su falta de luz, no puede extender sus alas espirituales más allá de esta morada para recrearse con su propia luz de la belleza de su Creador en innumerables maravillas, edenes que conforman su Creación.
Mas nuestro espíritu conocerá el poder que hay en él, poder oculto, aún invisible a su mirada espiritual, pero que intuye que sí existe en él, por ser y provenir de Quién todo Es.
Los espíritus grandes lo son por su virtud, y en ella el amor perfeccionado. Cada quien tendrá el deleite de su elevación espiritual, unos antes otros después. El ejemplo ya lo tiene el espíritu en esta morada, sólo le es necesario el seguir y practicar ese ejemplo,… Jesús fue el Maestro. Quien permitió que Su templo se desbordase en una y otra forma a través del amor. Su virtud le hacía uno con Dios; no estaba limitado, podía desde lo terreno a lo álmico el abarcar y ser. De lo espiritual a lo divino manifestarse conforme Su luz.
Así el espíritu tendrá una semejanza con Su Maestro, que aunque hoy le parece imposible esto, el modelo también lo tenemos en Elías, hermano evolucionado, lleno de potestad y de la gracia de Dios.

Ir mejorando por amor a la Doctrina

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En este plano material no se nos pide perfección, pero sí cada vez la oportunidad de ir mejorando. Que no seamos ya el del ojo por ojo y diente por diente, como muchas veces estábamos acostumbrados a actuar ante la ofensa y el agravio de nuestro semejante. Que en nosotros ya hay Enseñanza, ya existe cierta elevación espiritual que es sensibilidad del pensamiento y del sentimiento, lo cual aún no lo tiene la mayor parte de nuestra hermana humanidad.

Somos cada vez más Concientes y conscientes de nuestros hechos y actos, por lo cual no nos permitimos ya hacer lo que pudiese ocasionar un daño a los demás. Mas no quiere decir que por ser más acordes a la Enseñanza del Maestro no debemos sentir enojo, malestar. Claro que sí, y no sólo eso, sino hasta expresarlo, pero ya no con una intención de que el fuego nos consuma. La Enseñanza nos ayuda a ser más acordes a la virtud, a ser más afines a la luz de la Conciencia y en ella a la voz del Padre. Lo cierto es, que cada vez somos menos pasionales, menos punzantes hacia el arrebato de la ira y la venganza.

El símbolo del 666 y otros…

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Nuestro Padre-Maestro nos recomienda que a Sus parábolas, metáforas, Su palabra en sentido figurado le demos una interpretación espiritual. Sino lo hiciéramos así, caeríamos en grandes errores al darles un sentido material. Cristo es quien viene a darnos la interpretación acertada de las cosas espirituales, y lo que nos dice, es que por ejemplo el dragón y la bestia, el anticristo no son personajes materiales a presentarse en un futuro cercano a la humanidad. Ellos representan a nuestro espíritu, a nuestro corazón,… al Templo que perteneciendo a nuestro Padre, nosotros le hemos dado cabida a otras fuerzas, o otros poderes que no pertenecen a la luz, como al amor y a la virtud.
Cristo es el amor; el anticristo como bien nos explica es todo aquel que no ama. Así que en esta morada llamada Tierra hay millones de anticristos. Hemos dado cabida al dragón que es y habita aún en nuestro corazón, ese dragón se levanta, se erige y se aposenta en el Templo que es de nuestro Padre. Allí a tomado lugar para blasfemar en contra del amor que debía estar entre los hijos de Dios. La bestia representada por el materialismo de nuestro espíritu, pues así de las veces es con su hermano y Semejante, no se muestra espiritual sino materializado. Otras fuerzas gobiernan su voluntad, su consciencia, su pensamiento,… es el espíritu que se ha doblegado a lo del mundo. Que prefiere la voluntad del hombre y hacer de lado la voluntad divina. Es el César que ha esclavizado nuestro ser, al cual le hemos dado todo; él se ha apoderado de nuestro ser espiritual, tal como lo declara nuestro Padre en Su enseñanza.
¿Qué es el 666? Todo lo anterior, es la marca del dragón, de la bestia y el anticristo que como sello impreso están todavía en nuestro espíritu. Es marca de hombre, donde el hombre se esclaviza por el mismo hombre, se tienta, se blasfema y se adora.
Lo que no entiende nuestro espíritu que por la fuerza del hombre, siempre encontrará quien sea más fuerte que él mismo. Siempre encontrará alguien más fuerte que le domine, le avasalle, le imponga, le condicione. Le diga como actuar, que decir, que pensar, donde llevar su voluntad. Es el número de César, que al tiempo tras tiempo esclaviza como señor a nuestro espíritu. Todos llevamos en algún sentido el 666 en nuestro ser… ya que hemos sido condicionados en nuestra forma de pensar y actuar. Poderes grandes se han apoderado de la voluntad del espíritu, le dicen que pensar, como obrar en su existencia material y espiritual… Sí, todos llevamos ya el 666 como marca en nuestras manos y en nuestra frente, ya que no es la voluntad divina de nuestro Padre quien gobierna en este mundo, sino la fuerza del César que se ha impuesto en nuestra voluntad espiritual.
¿Qué número representa a nuestro Padre? El siete. El siete es símbolo de perfección, de Espiritualidad, de lo santo… Y hay que recordar que en las Escrituras los hijos de Dios llevarán el sello de Dios. Todos en algún momento de nuestra evolución y por nuestros méritos espirituales dejaremos la marca del 666, para colocar otro… el sello del Dios Vivo, será cuando la humanidad, nuestro espíritu refleje la voluntad y la luz de su Dios.
No será eterno que el espíritu ceda a la tentación y a las fuerzas opuestas a la luz. Es destino nuestro, tener por gloria el Sello de Dios. Todo nuestro ser tendrá reflejo de voluntad divina, del Reino de la Conciencia.
Hoy nuestro ser se purifica en el Sexto Sello, pues es la etapa donde nuestro espíritu aún tiende a servir al César, y en él al dragón, a la bestia y al anticristo. Es el dolor nuestro cáliz. Mas llegará el Séptimo Sello y con él la beatitud espiritual. Este mundo será morada de espíritus evolucionados por la experiencia, pero mucho más importante elevados por el amor y la luz. De cierto esta morada tendrá por título el Pueblo de Dios, entonces el hombre y Él serán uno, hasta conquistar ya en el Valle espiritual, otro galardón, ese será… nuestra perfección espiritual, aún muy lejano, pero por destino es y será.

El espíritu sujeto a esta morada

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Nuestro Maestro Jesús el Cristo prometió enviar al Espíritu de Verdad en otro tiempo, para recordarnos y esclarecernos lo pasado.
Las religiones tienen por base las Escrituras de primer y segundo Testamentos; pero nosotros tenemos por guía el Tercer Testamento, la Sabiduría del Espíritu de Verdad que no sólo nos vino a recordar lo que quedó en los Testamentos pasados, sino a darle su verdadero significado. Así por ejemplo mientras las religiones Cristianas creen que el Diablo es un ser para tentar y perder a la humanidad, nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos da su verdadero significado. Así también nos aclara qué es el alma, qué el cuerpo y qué el espíritu. En sí, nos vino a revelar las tres naturalezas con las cuales está conformado nuestro ser mientras está encarnado… Conciencia, espíritu y materia. Sin embargo cuando nuestro espíritu se desprende de la carne, ya no es ella la que nos sostiene en el plano material, pero sí nuestra alma la que nos SUJETA aún a esta morada.
El Universo es el hogar de los hijos de Dios… todo ello nos pertenecerá cuando nuestro espíritu conquiste su perfeccionamiento espiritual. En ese perfeccionamiento nuestro ser volverá a ser esencia como lo fue al principio cuando nacimos del Seno divino. Nuestros dones, facultades, virtudes, en sí todos nuestros atributos espirituales estarán en su culminación, aunque nunca dejaremos de evolucionar. Nuestra elevación espiritual será perfecta, es ella la que nos permite estar en un mundo y otro, en un plano y otro, de una morada a otra.
Hoy nuestra elevación espiritual es escasa, poca, no nos hemos permitido desarrollar el amor, el bien, lo noble, el que nuestra voluntad sea afín a la de nuestro Creador. Por ello, cuando desprendemos de la carne, aún no podemos estar en planos o moradas más elevadas en luz, porque no hay méritos en nuestro espíritu y todavía tendemos a cuantas tentaciones y faltas espirituales.
Por ello… nuestro espíritu está sujeto al desencarnar a esta morada por medio del alma. Siendo de una naturaleza sutil, sin ser totalmente espiritual ni material, tiene lo indispensable para sujetar a nuestro espíritu a lo que es forma y substancia.
La gran mayoría de nuestros seres queridos y amados siguen aquí, sujetos a esta morada, sólo que sin carne. Este será nuestro hogar una y otra vez con carne y sin ella, hasta que nuestro espíritu se permita por sus méritos conquistar otras moradas… una tras otra, hasta que por fin conquiste todo, todo el Universo. Para entonces no estará ya sujeto a ninguna morada, a ningún mundo… todo le pertenecerá.
La gran mayoría de nosotros en este mundo somos como aves, aprisionados en una jaula,… limitados a un espacio sin poder ir más allá. Nuestros méritos y elevación espiritual, nos permitirá ser como el ave cuando es liberado de su jaula… Tendrá todo un mundo para él, extenso, inimaginable con todas sus bellezas por haber. A semejanza nuestro espíritu en su elevación y méritos cada vez se permitirá una mayor extensión de la Creación de Dios, hasta que por fin todo le pertenezca sin limitación alguna… mundos, planos materiales, moradas con diversas naturalezas, entre ellas la almica.

Elevación y Evolución

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Hay espíritus evolucionados, pero faltos de elevación espiritual. La elevación espiritual es la que nos permitirá estar en otros planos o moradas superiores a la que tenemos hoy. Es ella la que permitirá que este mundo no sea de tiniebla, sino de luz de los unos a los otros.
Esta morada es de espíritus evolucionados, han desarrollado su inteligencia, su razón, han transformado de tiempo en tiempo su mundo. Sin embargo no se atiende a la voz de la Conciencia, no existe fraternidad entre naciones, aún la miseria y el egoísmo del espíritu se hace presente de los unos a los otros. Evolución no es sinónimo de elevación, la primera todos la vamos adquiriendo, desarrollando conforme pasan las Eras sobre nuestro espíritu; en tanto la elevación espiritual puede quedar abandonada por tanto tiempo como lo permitamos.
Explica nuestro Maestro en el LVV, que Juan su discípulo y apóstol, fue quien se adelantó siglos enteros a una cantidad inimaginable de tantos otros espíritus. ¿Cuál fue su secreto? El haber atesorado los bienes del espíritu: el haberse permitido amar a sus hermanos, el de llevar una existencia noble y buena. El practicar la oración y la meditación. El de cultivar los buenos sentimientos y pensamientos. Si queremos ser grandes, con poder y potestad verdaderos, nos es necesario atesorar los bienes del espíritu.
Un espíritu con una inteligencia desarrollada puede ocuparse en lo innoble, en ideas oscuras y por su libre albedrío llevarlas a cabo. Le llevará todo ello a una purificación, al dolor, al sufrimiento en su propio ser tarde o temprano. Un espíritu elevado no permitirá que su libertad de obrar y hacer, sea para el dolor hacia los demás; tendrá grandes ideales que aunque pequeñas obras, sean para beneficio de todos. Ese espíritu no hizo un sendero hacia el dolor, sino lo opuesto hacia la paz de su ser, el mayor galardón que puede obtener un ser espiritual.
Un espíritu elevado por el amor tiende a desarrollar todos sus dones espirituales, y más aquellos que le atraen a su interés. Un interés no egoísta, sino marcado por un sentimiento noble que sea de utilidad a los demás. No sólo experimenta el goce que va adquiriendo en su experiencia, sino le es permitido por las altas escalas de la luz que lo lleve a cabo. La elevación espiritual desarrollada, le permitirá a un espíritu tener uno de los mayores goces espirituales, la comunicación de Espíritu a espíritu. El Padre y el hijo en una comunicación aún no comprensible al espíritu de la humanidad, pero que está destinada a conquistarla conforme él se lo permita.
Llega el instante del Reino de la Conciencia, entonces esta morada llegará a ser una entre tantas, donde sus moradores gozarán del fruto de su elevación y evolución espirituales. Los dos en un mismo sentido, en un mismo sendero,… hacia su perfeccionamiento espiritual.

Hacer luz en otros

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En los sueños podremos entrever en mucho la condición de nuestro espíritu y la de otros.
Un espíritu no recibe luz tan sólo por haber pronunciado algunas palabras como las que se acostumbran en los recintos. Ni se elevan a una morada superior tan sólo porque lo deseamos. Cada espíritu lo va logrando por sí mismo conforme sus méritos espirituales.
Hay ocasiones que un espíritu es ejemplo para uno o muchos, tanto para encarnados o desencarnados. Ese ejemplo sí influye para que imitándolo, otros puedan hacer luz en su propio ser. Si somos luz, que es ejemplo de virtud, bien, amor, caridad, ellos al imitar aquella luz, podrán hacer luz en su espíritu.
Todos tenemos amigos, familiares, seres queridos y amados en la siguiente morada que nos corresponderá llegado el tiempo, la almica. Todos tenemos también la responsabilidad de hacer luz en nuestro propio espíritu, de no dejarle toda esa responsabilidad a un determinado ser. Cuando uno anhela la luz, podrán presentarse mil actos alejados de la luz, y nuestro ser no tendrá por imitar ni uno de ellos, porque ha preferido la luz. Sin embargo hay hermanos que sí necesitarán que alguien les muestre el sentido de la luz, del amor, del bien.
Tenemos por cierto que ninguno es un justo, que la tentación aún nos vence, que tenemos aún actos y hechos no nobles. Sin embargo, si estamos en este camino del Maestro, nuestro espíritu tendrá que vencer mucho de lo que era antes, porque ha empezado a preferir más la luz que la tiniebla,… y ese sólo hecho de que otros vean nuestra lucha por conservarnos en la luz, hará también luz en muchos. No llegarán a ser justos, pero podrán tener un ideal de que es posible practicar y amar la luz.
Ejemplificar esto es sencillo,… Todos conocemos algún hermano que desde su nacimiento se ha visto imposibilitado hasta para realizar las tareas más sencillas. Y no necesariamente significa que está pasando una purificación por alguna deuda espiritual. Al observarlos en su constante lucha, de estar así durante años, décadas, nuestro espíritu no puede más que aceptar la fortaleza de ellos, de su lucha. Nuestras adversidades parecen menos, y hasta decimos dentro, que nos ahogamos en un vaso de agua. Esa perseverancia, esa lucha de aquellos hermanos hace luz en nosotros. De igual forma sin ser justos, cada uno de nosotros puede influir en muchos para bien,… por nuestra perseverancia en la luz.

Los recintos ETM después de 1950

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La Comunicación divina a través de los Portavoces terminó en 1950, aunque para muchos esto no sucedió. Desde Damiana Oviedo la primera Portavoz, esta fecha apareció como un acontecimiento importante a suceder. En el LVV se puede leer que habrían Portavoces que negarían esta fecha, y darían paso al falso Jesús, para engañar a muchos en la no terminación de Su comunicación a través del entendimiento humano. Las profecías se cumplieron y así sucedió.
Es importante mencionar que en los recintos actuales, nuestro Padre ha concedido Su caridad divina a los necesitados. Mas como Él nos explica, que donde quiera se le solicite, Él es. Lo que sucede es que muchos hermanos nuestros que han tomado el papel de Facultad después de 1950, sí han tenido elevación espiritual, han sentido el dolor de quien se acerca, han tenido una existencia en la virtud,… todo ello ha favorecido para que los dones despierten y se manifiesten como lo es el del fluido espiritual.
Sin embargo, esto no ha sucedido así en lo que se transmite por medio los portavoces actuales. Como el RAYO DIVINO ya no es en el entendimiento del portavoz, ellos necesitan recurrir a lo que pueden leer y aprender en otros libros, incluso el del Libro de la Vida Verdadera. Por ello, observaremos la gran diferencia entre un recinto y otros de lo que se transmite y enseña por medio de los portavoces; lo cual no sucedía antes de 1950, que era una Enseñanza uniforme de un recinto a otro.
Los portavoces actuales cuando han tenido una existencia en la virtud, la oración, la meditación, en la caridad, el don de la inspiración se desarrolla. Es un don que todos podemos obtener, el cual fue profetizado por nuestro Padre el que Sus discípulos lo obtendrían después de 1950, según su anhelo y desarrollo.
Es importante mencionar que nuestro Maestro antes de 1950, declaró como una grave falta a quien invocaré Su rayo divino después de 1950, ya que Él no se prestaría a una confusión tal para la humanidad, y quien incurriese en ello no sabría a lo que se expone. Por lo tanto los portavoces actuales sólo tendrían acceso a la inspiración,… aclarando al pueblo reunido que no es el Rayo Divino sobre su entendimiento y tampoco el Maestro dando Enseñanza por sus labios.
Nuestro Padre-Maestro siempre ha pedido nuestra unificación como pueblo. Mas reflexionemos lo siguiente,… si fue Él quien declaró desde Damiana Oviedo, Su primera portavoz el año de 1950 para la finalización de Su comunicación, y luego unas semanas antes de finalizar ese año que no lo haría,… ¿quién hizo división, desunión de Su pueblo? Sino el mismo Maestro. Sí, Él sería el causante de nuestra falta de unificación, e incluso de la discordia entre Su pueblo.
Debemos también reflexionar y considerar la existencia de Jesús en el Segundo Tiempo, Él pidió se le apartara el cáliz a sucederle, ¿Dios accedió a Su petición? No, no lo hizo, y Jesús tuvo que pasar por el cáliz amargo para el cual fue enviado. Desde aquel entonces nuestro Dios nos demostraba que Su palabra es ley y se cumple. Que no es la voluntad humana la que se puede intercalar en los más grandes designios divinos. En los más grandes designios divinos sólo Él es.
También es necesario aclarar un punto muy importante, el cual nuestro Maestro lo explica: Que su Obra y la Doctrina sería más conocida después de 1950, que Sus recintos no desaparecerían, mas sí les era necesario dejar o apartar todo cuanto a ellas no pertenece.
Desde mucho antes de 1950, nos exhortaba a abandonar toda materialidad, todo misticismo, así como todo aquello que proviene de las religiones e incluso de otras creencias espirituales alejados de toda luz. A desarrollar los dones por medio de las virtudes y la caridad. A desarrollar la elevación espiritual, para que por medio de ella la inspiración fluya, así como el fluido espiritual sea presente no en unos cuantos por manifestarse, sino en todos quienes presiden un recinto. Nuestro Padre también explicaba que después de 1950 se dejarán todos los cargos, entre otros el de Facultad, Columna, Pedro, Pluma de Oro, Portavoz. Nos insto a dejar todo indicio de idolatría. E incluso apartar de nuestros ojos todos aquellos símbolos materiales con que se representó Su obra, como las flores, el aceite, la escala, las cruces, los estandartes y hasta la vestimenta.
A la Obra de nuestro Maestro no le es necesario de lo que vemos u observamos de otras religiones o creencias espirituales. Si permitimos que suceda, pasando el tiempo hace que la Obra pierda su sentido esencial y espiritual. Ella tiene cuanto le es necesario para distinguirse de todas las demás ideologías espirituales. Nuestro Padre-Maestro es quien define Su obra tal como debe presentarse a la humanidad, y somos cada uno de nosotros los que tenemos por siempre el respetar Su luz.
La Doctrina y la Obra no termino en 1950, ella debe extenderse conforme a la Sabiduría del Maestro que de las veces después de 1950 no se encuentra en los recintos actuales, pero sí en el Libro de la Vida Verdadera, donde quedó como testimonio Su verbo por medio de Su rayo divino. Esa etapa terminó y es necesario reconocerlo. Ese reconocer no nos hace daño, simplemente nos da la oportunidad de hacer visible la Obra conforme a la luz divina y no la del hombre.

Las tentaciones de Jesús

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A la luz de la Enseñanza del LVV nos explica que Jesús se adentró al desierto como una preparación antes de iniciar su misión. Esa misión como bien tenemos cierto fueron tres años de adoctrinamiento espiritual, donde el pueblo de Israel conoció en Jesús el verbo y el amor divinos de Yo Soy el que Soy, o sea nuestro Padre-Dios.
Jesús según las Escrituras se adentro al desierto por cuarenta días. Israel a su salida de Egipto hacia la conquista de la tierra prometida, fue adentrado por cuarenta años. En la revelación de Juan, Apocalipsis, la Mujer Vestida de Sol perseguida por el dragón, a semejanza paso por 1270 días en el desierto; en aquel lugar fue alimentada y protegida hasta dar a luz. Por la Sabiduría de Cristo como Espíritu de Verdad en el Libro de la Vida Verdadera, se nos declara que quien daría a luz… sería a su pueblo Trinitario Mariano en el Tercer Tiempo.
El desierto simbólicamente ha significado la purificación, la depuración, la preparación hacia el cumplimiento. Israel paso por cuarenta años para depurarse de su idolatría de Egipto,… hacia el conocimiento del Dios Verdadero. El pueblo Israelita del Tercer Tiempo ha tenido necesidad espiritualmente de depurarse de la idolatría actual. De prepararse en la Enseñanza de nuestro Padre en Su manifestación como Espíritu Santo. De purificarse de muchas tentaciones que ha llevado en sí y prevalecido en él mismo… tentaciones del mundo, del corazón, del espíritu.
Jesús nos enseñó al retirarse al desierto, de la necesidad de una preparación hacia un fin noble espiritual. Preparación de la mente, del corazón, del espíritu, de la purificación de aquello de lo que aún nos tienta. Cada uno de nosotros conocemos lo que nos tienta aún, de lo que todavía es tiniebla en nuestro pensamiento, de lo insano en nuestro corazón, y lo que aún es lucha en nuestro espíritu. Conocemos ello, y la Conciencia es como una luz, como un juez que nos hace sentir la realidad que existe en nuestro ser.
El Maestro no era sólo Divino por ser el mismo Espíritu Divino del Padre, sino también era humano a semejanza de cualquiera de nosotros. Jesús Hombre conoció de las debilidades humanas, como de sus luchas, de sus ocupaciones y necesidades. Conoció el tener un padre, una Madre en lo humano; del trabajo, de la faena por conseguir el pan de cada día. Jesús fue lo divino de Dios humanizado.
Jesús conoció de la tentación con que nosotros convivimos en el día a día. El cómo somos tentados y caemos. Conoció de su fuerza, del cómo el espíritu sucumbe ante ella. Siendo en Él la virtud divina, pero a la vez humano como lo dice la Enseñanza, no fueron tentaciones bajas lo que anido en Su naturaleza humana. Cuántas veces demostró Su poder que procedía de Su virtud, y nunca se dio gloria a Sí mismo, sino a la fuerza del amor divino que procedía de Dios. Cuántas veces Él no se permitió llamar ejércitos celestiales a que Le salvaren del yugo y egoísmo humano, y no lo hizo procurando así servir a la Voluntad divina a pesar de Su sufrimiento y dolor. Cuántas veces bendijo el pan de los hombres, y si acaso era necesario, el multiplicarlo agradeciendo a la Caridad divina del Padre. Cuántas veces Jesús glorificó al Padre y no a Sí mismo.
Jesús podía haberse eternizado entre los hombres. Ser glorificado día y noche por la humanidad. A la vez que ella no hiciere esfuerzo alguno para conseguir el pan de cada día; así como por Su caridad ella sanar sus dolencias materiales y espirituales. El espíritu de la humanidad hubiese tenido un Rey divino y humano a la vez, que por Su poder todo le concediera. Tendría ella quien le sirviere, y así una humanidad aletargada por la bondad divina que no haría mérito para conquistar las altas moradas espirituales.
Sí, el corazón humano de Jesús sentía, amaba a la humanidad. No eran tentaciones mezquinas las que tuvo en Su pensamiento y corazón, sino la posibilidad de eternizarse humanamente por amor a ella. Mas dando mucho más valor a la Voluntad divina, Él saliendo del desierto tuvo por buen término el de llevar a cabo, para el fin con que fue enviado aunque en ello significaría un cáliz muy amargo. ¿Acaso Jesús ya en Su adoctrinamiento no pidió que se le apartare ese cáliz? Sí, el dolor de Su carne era real, lo que sentía Su corazón humano tan real como el de cualquiera de nosotros. Su pensamiento humano lo fue, como el de cualquiera de nosotros pidiendo al Padre el no pasar por un trance tan amargo. Al final, lo humanizado de Él se concedió humildemente darle más valor a la Voluntad divina y en ella, Jesús nos dio a entender que el hombre no conoce aún del todo los designios de Dios, pero sí la esperanza de que en Él está la gloria de todo espíritu,… hasta que sienta por sí mismo el proclamar: «Todo está consumado». En esas palabras cuánto ya habrá alcanzado en su luz, en su poder y potestad.

Las moradas y la luz de la Conciencia

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Hay moradas donde también están los hijos de Dios, y no es tanto de ellas su importancia, sino de quienes la habitan. Hay moradas donde nunca necesitaron un Salvador según lo explica Su enseñanza, porque desde un principio amaron la luz que procede de la Conciencia. Por esa luz evolucionaron, desarrollaron sus dones y virtudes, y tienen una gran delantera a comparación de otros hermanos suyos en la Creación.
Aquí en esta morada lamentablemente fue necesario un Salvador, Jesús el Cristo. El Verbo del Cristo es en todas las moradas, mas aquí tuvo que encarnarse para que Él fuese escuchado y visto en lo humano. Él conocía lo que sucedería después, que el espíritu de la humanidad por haber preferido la tiniebla en lugar de la luz, tendría que pasar por el cáliz de la crucifixión.
Cristo dejó las 99 ovejas en Su reino para rescatar a la 100, que está representada por cada uno de nosotros. Descendió a los muertos del espíritu, para resucitarles con Su doctrina de amor a la vida de la gracia. Hoy aún no están salvos, le ha sido necesario al espíritu el purificarse por el maestro dolor, porque por tercera vez rechazaron al Cristo, al Maestro amor.
El Cristo conoce el cáliz de amargura por la que ahora pasan los espíritus. Conoce que el maestro dolor les despertará, les hará reflexionar hacia la luz que otros amaron desde su principio, la luz de la Conciencia.

El Último Testamento de Roque Rojas

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El Último Testamento de Roque Rojas, es un librito compartido entre dos doctrinas y que se puede hallar tanto en los recintos Espiritualistas Trinitarios Marianos y Eliasistas. Un libro que se escribió bastante de su contenido, mucho antes de que el Verbo de nuestro Padre diera Su primera Cátedra en 1884.
Roque Rojas fue inspirado por Elías el profeta de Fuego, el mismo que preparó en otro tiempo como Juan el Bautista los caminos de Jesús el Cristo. Él fue quien también preparó en la apertura del Sexto Sello el advenimiento divino de Cristo en Su manifestación como Espíritu Santo desde 1866.
Roque Rojas fue inspirado a preparar un pueblo, el Israelita espiritual en la nación Mexicana. Elías le inspiró, le protegió, le guío. El Profeta de Fuego a través de Roque prepararía el camino de Quien daría a conocer el verdadero significado de las cosas espirituales: Cristo, ya después del año 1884 por medio de todos Sus portavoces hasta 1950.
Para quien quiere adentrarse en el estudio y análisis del Espiritualismo, le es necesario y conveniente leer el Último Testamento de Roque Rojas. Ya que observaremos en su lectura y análisis como bastantes conceptos espirituales difieren de la Doctrina del Espíritu Santo. Y sucede que, Roque Rojas tenía preparación del Catolicismo, quien en aquella época era la religión predominante en la nación Mexicana.

Roque en su libro, aún entiende el Cielo y el Infierno como lugares determinados. El que la humanidad tenga un dirigente espiritual, como sucede con el Papado, sólo que Roque le llamaría el Gran Hijo del Sol. En su libro tiende todavía hacia la celebración de costumbres, ritos, festines; a vestir de forma sacerdotal. A la consideración de dogmas y anatemas de tendencia religiosa.
Todo lo anterior difiere y en mucho a lo explicado por Cristo en Su manifestación como Espíritu Santo… Ya que nos explica que el Cielo e Infierno no son lugares determinados, sino más bien estados espirituales del espíritu. Que Él no viene a instaurar una religión más, ni una sede más, ni tampoco un hombre con jerarquía espiritual sobre los demás. Así nos insta a dejar los hábitos religiosos, como también el festejo de tantas costumbres y ritos.
Roque Rojas en su libro tiene por anatema la reencarnación del espíritu. Sin embargo, Cristo nos explicó que es una Ley espiritual por medio de la cual el espíritu tiene tantas oportunidades le sean necesarias para su evolución y desarrollo espiritual mientras le corresponda habitar esta morada, como para también el restituir y purificar sus faltas espirituales.
Se entiende en el libro de Roque Rojas, que la inspiración sólo corresponde al hombre y no a la mujer. Mientras que Cristo nos menciona que la inspiración corresponde al espíritu elevado por su amor, su luz y su virtud.

Así podríamos observar otras y tantas diferencias entre lo que entendió Roque Rojas antes de que Cristo viniese a revelar las cosas espirituales en su Doctrina como Espíritu Santo, y que quedo como testimonio en el Libro de la Vida Verdadera. 

De los niños es el Reino de los Cielos

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Nuestro espíritu conquistará el Reino de los Cielos en su propio ser. No existe alguno que no lo logre, hasta aún a quien pensamos que no lo merece.
En un principio fuimos inocentes, semejante al infante que nace en este mundo. Mas así como se desarrolla y crece hasta madurar, así será el espíritu en su evolución hasta alcanzar su perfeccionamiento espiritual. Desarrollados, experimentados, evolucionados en sus atributos espirituales,… afines a la luz de la Conciencia y en ella a la voluntad de su Creador. Cada espíritu será un reflejo de la pureza del Padre, que en algo podemos percibir en la niñez.
No es que el Padre quiera en Sus hijos evolucionados la inocencia del que es faltó de desarrollo como lo es en el infante. Sino el espíritu desarrollado, perfeccionado con la pureza del corazón a semejanza del niño de la Tierra. Esa pureza que habla de la vestidura del espíritu, la virtud acrisolada. El espíritu sencillo, humilde, donde su pensamiento y sentimiento no hay mancha alguna, como es la envidia o el rencor. Donde su luz es pura, que a través del tiempo ella misma paso por la madurez. Esa luz que no es como cuando surgió del Seno divino, que por pertenecer a Dios es perfecta y santa. Que se empañó y hasta quedó oculta por las manchas de las faltas cometidas. Mas el espíritu en su evolución comprendiendo su origen y su naturaleza divina, resuelve volver la blancura de esa luz, hasta volverla potente por sus méritos. No sólo la volverá potente, sino le regresará lo santo y puro como lo fue en su comienzo.
El Reino de los Cielos es de los niños, así lo declaró el Maestro perfecto con la pureza del niño en su Ser. El ejemplo está en el Maestro, que siendo la luz perfecta y santa de Dios, con todas las potencias de su Ser a su disposición, tenía la ternura en Su corazón. Esa ternura divina que a todos envolvía, que no juzgaba como hombre, sino como Padre y Madre buscando la salvación de quienes le pertenecen. Con esa mirada que abrazaba a quienes se acercaban, semejante al niño que no ve mal alguno, esperando encontrar la misma ternura y amor en los otros. Y sí, llorando a semejanza del niño cuando ve sufrir a otro, al estar saldando su deuda con dolor. Clamando porque su dolor acabe, y si pudiera abrazarle, para en algo mitigar el dolor y el sufrimiento de quien ve enfrente sin tener en cuenta su mal.
Todo espíritu tendrá una luz pura. Cada quien tendrá un corazón maduro, acrisolado, perfeccionado, y a la vez sencillo y dulce, con la ternura que todos han experimentado en la Tierra en la etapa de la inocencia.
«Dejad que los niños se acerquen a Mí»,… ¿acaso los niños podían comprender el mensaje del Maestro? No era la comprensión de Su palabra que tarde o temprano cada espíritu alcanzará, sino la pureza del corazón sin malicia a semejanza de los niños, lo que el Padre buscaba entre quienes se acercaban a oírle sin tener importancia la edad. Un corazón así está presto a la luz, lo que un corazón altivo y soberbio desecha sin saber a quien tuvo delante de sí. Un corazón iluminado por la virtud del espíritu, encierra y refleja un sentimiento cada vez más semejante a Quién le dio vida y eternidad.

La Doctrina en otras tierras

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Paso a paso la Palabra del Tercer Tiempo está llegando a otras comarcas. Ella es como brisa suave para quienes la esperan y como estruendo para quienes ven una amenaza a sus intereses. En otras tierras también están los señalados, aquellos de espíritu elevado esperando la llegada de su Maestro. Unos y otros no se conocen más tienen un sentido por el cual se reconocerán. Unos por oriente otros por occidente, nada detendrá la voluntad de Quién les envío.
Una espada afilada hay en cada discípulo, en su espíritu se encuentra ella, no da muerte,… rasga las tinieblas en que se encuentra la humanidad. Es el discípulo preparado que muestra la verdad del Maestro, a semejanza de los apóstoles del Segundo Tiempo, que teniéndolo por un tiempo, después cruzaron tierras a mostrar la luz de Quién les envío. Su palabra era suave para quienes esperaban con el espíritu, más era tempestad para quienes se encontraban materializados. Así será en este tiempo, unos se escandalizarán,… otros verán en la palabra de los nuevos discípulos el oasis de la libertad.
Cada generación tendrá su lucha, unos abrirán camino, otros sembrarán en él y otros más tarde disfrutarán la cosecha, de ese triunfo del Padre que nadie podrá detener.
Este mundo tendrá el sello del Padre, de laurel se coronará esta morada y en ella a quienes triunfen. No todos querrán aún la corona del olivo, será en otro tiempo en el que su espíritu anhele la Nueva Jerusalén.
Para el Padre es ya corto el tiempo en que su Palabra del Tercer Tiempo traspase de nación a nación. Aunque para los discípulos es largo aún. Cada quien en su lucha cumpla con su misión, ella está escrita en el legado que dejó el Maestro. En la Conciencia del discípulo está la invitación de obrar a la luz de Quién le enseñó, por lo tanto la guía la han tenido una y otra vez. Todo aquel que sienta la necesidad de obrar a luz del Maestro, obre. Él es el Camino, la Verdad y la Vida,… la Luz de este y todos los mundos. Es el espíritu que tiene la necesidad de seguir a su Maestro, para después ser luz que alumbre y rasgue las tinieblas de otros más. Es el espíritu que siente el llamado del Maestro para que le enseñe, y Él da a cántaro lleno.
La victoria es del Padre, pero no es una victoria que subyugue, es de libertad. Donde unos por su lucha dieron de su ser para liberación de otros, y al liberarse contemplaron el poder del espíritu. Cada quien antes de ser del Maestro se han vencido a sí mismos, en una lucha interna se encontraron. Al final reconocieron el poder del Maestro, que no subyuga sino liberta, que les hizo partícipe para emancipar a otros.
La libertad del espíritu es sacrificio, es dar tiempo a los demás, cada discípulo conocerá su servicio, aquel donde se siente a gusto obrar. Así es la Iglesia del Espíritu Santo, no todos son campanas ni todos columnas, otros son altares de fe, otros ofrenda de luz, otros más escalinatas por su elevación. Otros más son aceite untando al enfermo, hay quienes son voz. Otros misioneros, otros protectores de la Obra, otros son profetas, otros más soñadores y hay quienes son letra por su inspiración.
La Iglesia del Espíritu Santo es muy grande, más allá del tiempo y del espacio, donde el Padre Es, Él que da y otorga. Donde el mal no prevalecerá, donde callada pero poderosamente conquista espíritus para Su gloria. Es la Iglesia sin cimiento alguno sobre la tierra,… con la potestad y la gracia que se erigen desde el espíritu de la humanidad.

La atenuación de la purificación por el arrepentimiento

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¿Es posible atenuar el cáliz de amargura por la purificación de las faltas cometidas?
Esta morada es de espíritus faltos de luz, donde la purificación espiritual está presente en cada uno de nosotros. Cada hermano que vemos y se cruza en nuestro camino, ha llevado ya un largo ir y venir en el trayecto de su existencia. No es la primera vez que estamos en este mundo, ya otras veces hemos sido y obrado acertada o equivocadamente en la vida.
Nuestro espíritu lleva en sí la luz de la Conciencia, como un juez le hace sentir su mal proceder. Nadie ha estado exento de esa luz, como voz sabia le ha acompañado desde que surgió del Seno divino. Nuestro espíritu tendría por justificarse de su mal proceder si algo le hubiese faltado desde su nacimiento; mas es semejante a Quién le creó y posee cada atributo de su Espíritu Divino. Nuestro Padre en Su omnisapiencia en los tiempos, ya conocía los senderos por donde habían de caer Sus hijos, por lo tanto en la Conciencia del espíritu marcó con sello indeleble toda falta, cada error, toda equivocación.
El Padre ha develado en este tiempo, que el espíritu se hizo sordo a la voz sabia que lleva en sí. Que siendo la luz que le permitía reconocer el mal por un sentir, se hizo insensible e indiferente.
Por esa insensibilidad el Padre ha tenido de nuevo que recordarle el camino al espíritu. No una sino tres veces ha descendido a quienes les pertenece en esta morada. Recordad que ha dicho, que hay mundos en donde sus moradores no han precisado de un Salvador, que han evolucionado y se han ido perfeccionando dando prioridad a la luz de la Conciencia.
No hay justo alguno en este mundo, eso debemos reconocerlo y aceptarlo. Reconocer que del sendero de luz nos hemos alejado, unos más otros menos; aceptar que nos es necesario obrar en la luz que existe indeleblemente en el espíritu por la Conciencia. En ella está la invitación mas no obligación,… de obrar con justicia, amor, bien y virtud.
Todo espíritu puede adelantar en el camino de su evolución espiritual. Todo espíritu puede ir saldando sus deudas espirituales,… la luz la lleva en sí. Nadie se le ha negado esa luz; a ninguno se le ha despojado de esa voz donde existe como sabiduría el cómo andar en el camino.
No es el dolor el que perfecciona, porque si todavía se presenta en los hijos de Dios, es prueba de lo alejados que están de la verdadera vida. Mas el dolor y la purificación pueden aminorarse, pueden acortarse ante el arrepentimiento sincero. Ese arrepentimiento no es de palabra, nace desde lo más profundo del espíritu, donde ya por convicción ha resuelto obrar en el camino de su existencia conforme a la invitación que le hace su Conciencia. Un arrepentimiento genuino donde ha decidido obrar ya con virtud, luz y bien ante su semejante y por sí mismo.
Parece que un arrepentimiento así todavía no es posible por la mayoría. Mas el Padre no pide aún perfección en las obras de los espíritus, sino una sentida convicción de que es posible obrar así cada día.
Ese arrepentimiento sincero, ese obrar a la luz de la Conciencia hará el milagro, que cada espíritu le llegue el instante de que su existencia sea un Edén, un perpetuo paraíso en el Reino de los Cielos que él mismo edificó en su propio ser.

La importancia de no ser sólo del mundo

Somos un ser conformado de tres naturalezas cuando encarnamos: La divina que corresponde a la Conciencia; la espiritual que pertenece a nuestro espíritu; y la material que corresponde a la carne.
Al desencarnar nuestro espíritu tendrá una vestidura sutil. Es la que ha poseído desde tiempos inmemorables, la cual le seguirá ayudando para sostenerle entre la naturaleza espiritual y la material: el alma.
El espíritu en cada desprendimiento de su carne seguirá conservando su naturaleza divina y su naturaleza espiritual. No tendrá ya materia por un tiempo, sin embargo su alma será la que sujete a su espíritu a esta morada. Y lo será hasta que por sus méritos espirituales conquiste una morada con mayor luz y sabiduría.
Toda la Creación posee alma, desde lo que tiene mayores dimensiones, hasta lo más pequeño e imperceptible a la mirada humana,… como lo es el átomo y la célula. Llegará el instante en que no le sea necesario al espíritu estar sujeto entre lo espiritual y lo material, y sea sólo de nuevo esencia espiritual como lo fue así en su nacimiento primigenio del Seno divino. Para cuando eso suceda no estará limitado ya a una sola morada. Su evolución en todos sus atributos, la perfección de amar y respetar el orden establecido en la Creación le permitirá el que su hogar lo sea todo.
Todavía el espíritu de la humanidad es pequeña para lograr esa finalidad. El materialismo es como una cadena que no le permite avanzar de morada a morada. Por ello la importancia de no ser sólo del mundo. El que ella sea consciente que dentro de su carne existe un ser que le es necesario comprender y aceptar que su reino no es de este mundo.
Su espíritu necesita comprender que puede poseer las grandes riquezas del mundo, sin olvidar darle un sentido espiritual a su existencia. Entender que lo que ha logrado conquistar en el mundo, no debe ser cadena para él. El comprender que su pensamiento y sentimiento no esté sólo para lo del mundo, sino sean un pensamiento y un sentimiento sensibles para sí mismo y los demás. Eso es elevación espiritual. Y es esa elevación lo que le permitirá conquistar moradas superiores en luz.
Esta morada aún tiene muchas lecciones que ofrecerle. Mas debe tener en consideración, que nada de lo creado en ella ha sido para perder a los hijos de Dios. Es el mismo espíritu que ha adulterado lo que es bueno, haciéndolo nocivo para él. Tener consciencia que si no puede darle el sentido verdadero de lo ha sido creado en este mundo para su beneficio, sustento y alegría, no lo podrá hacer en otras moradas con mayores lecciones para el desarrollo de su ser. En todo esto tiene que ser consciente.
Ser consciente de que su pensamiento es potencia,… crea y transforma. Ya mucho conoció lo que acontece cuando esa potencia no está unida al amor espiritual. Pues también es lección que debe conquistar, el de armonizar su pensamiento con el Pensamiento divino. No es que el Padre ate, sólo es una invitación. Porque el libre albedrío del espíritu debe armonizar con la santa libertad que se le concedió desde su nacimiento. Todo le ha sido permitido al espíritu, mas no todo ha sido conveniente para él.
A nuestro ser le está permitido todos los conocimientos tanto los que han procedido de la luz, como los que él ha originado y no pertenecen a la luz. Cuando el conocimiento de la luz es practicado por el espíritu, a eso se le llama sabiduría. Y cuando práctica lo que ha nacido de él como conocimiento y no es luz, y lo sigue haciendo, eso es temeridad, que de las veces le traerá consecuencias y frutos de sabor nada agradables.
La vida también es potencia. Lo que se haga de ella el espíritu se deleitará o lo lamentará. Por ello decir nuevamente,… lo que procede de Dios es bueno, noble, santo, divino; es el espíritu el que ha adulterado haciéndolo nocivo para él mismo. El Padre no le quitará la vida al espíritu, ni el libre albedrío ni el pensamiento. Le dejara como siempre lo ha sido obrar en libertad, y es él que al final unirá su libre albedrío a la santa libertad que se le concedió desde su nacimiento.
Todo le ha sido permitido al espíritu, no ha sido el Padre el que lo ha esclavizado o atado a Su voluntad. En esa santa libertad comprenderá Conciente y conscientemente, que armonizar su ser con el de su Creador, no le hace pequeño sino libre verdaderamente. Pues para aquellos que son libres verdaderamente, les son abiertos todos los arcanos, todas las posibilidades, todos los conocimientos, todas las grandezas,… toda la Creación sin límite alguno.

El Espiritualismo en Tres Advenimientos divinos

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El Espiritualismo es la Doctrina del espíritu. Y la Doctrina es Enseñanza, la Sabiduría de Quien nos sintió nacer y con él, la vida. La vida de nuestro espíritu es eterna, él contemplará nacer y morir estrellas en su largo peregrinar hacia la perfección espiritual.
La perfección espiritual no se logra en una existencia material, le es necesario la vida del espíritu porque él posee la eternidad.
De tiempo en tiempo nuestro Padre ha venido extendiendo su Sabiduría, conforme nuestro espíritu es capaz de comprenderle. Él ya habló a nuestro entendimiento nos dio leyes, normas, preceptos comprensibles a nuestra razón. Leyes que en una forma elevaban nuestra existencia humana: no matarás, no robarás, no codiciaras lo ajeno, etc… Así como por otros enviados nos manifestó el dar salario justo al jornalero, ser caritativo con el forastero, delante del ciego no poner tropiezo… etc.
Nuestro espíritu con el paso del tiempo tendería a evolucionar y por lo tanto el recibir una lección mayor, la del corazón. Nuestro Padre entonces envío Su verbo y amor en Jesús. Él hablo a nuestro corazón, dio muestra de cómo debía amarse al Padre, dio testimonio de redención y salvación para el espíritu alejado del camino. El amor perfecto se hizo presente en la existencia humana del espíritu; Jesús el Cristo fue y sigue siendo la escala donde nuestro ser se fundirá con lo divino.
Mas conocía nuestro Padre que en otro tiempo daría una extensión mayor de su Enseñanza, ya no hablaría al entendimiento ni al corazón, sino a la parte más sublime de nuestro ser, el espíritu. Es así que hoy tenemos presente lo que nuestro Padre dejó como testimonio de Su tercer advenimiento, y en Su sabiduría como Espíritu de Verdad el recordarnos y esclarecernos lo pasado.
Hoy nuestro espíritu puede comprenderle, él ha evolucionado, ha desarrollado no sólo su entendimiento,… su corazón puede sentir el amor espiritual, aquel que vino mostrar en Jesús, ese amor que abraza a todos. Hoy nuestro espíritu puede comprender por Su enseñanza, una lección mucho más extensa que le habla de virtudes, dones y potencias; de Espiritualidad, que significa armonía entre nuestras tres naturalezas. De una comunicación más perfecta y desarrollada con su Espíritu Divino; así como una explicación extensa de lo que nos depara después de esta existencia material, de planos, valles, moradas donde nuestro ser tendrá que atravesar para atesorar sus lecciones.
El Espiritualismo es Enseñanza, es Lección divina. Doctrina que comenzó desde nuestro nacimiento espiritual, y que sólo Quien nos dio vida y eternidad la ha venido ampliando conforme nuestro espíritu ya le puede comprender en mayor grado.
Entendimiento, corazón, espíritu, he allí la trinidad que nuestro Padre-Maestro ha tocado de tiempo en tiempo conforme nuestra evolución.

La Ley divina y la ley Mosaica

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Cristo el verbo divino del Padre, nos viene esclarecer algo importante: la ley Mosaica no es lo mismo que la Ley divina que Yo Soy el que Soy vino a manifestar a Moisés.
La Ley divina es noble, declara los más altos principios que debe poseer el espíritu. Algunos principios le sirven para su existencia humana, otros a su existencia espiritual.
Cuando Moisés libertó al pueblo Israelita, él lo reunió bajo las faldas del Monte Sinaí, aquí recibieron la Ley divina conocida como los Mandamientos… Y se les dijo: No robarás; no codiciaras lo ajeno; no cometerás adulterio; no darás falso testimonio; no matarás;… etc. Y sobre todos estos preceptos, el Mandamiento divino: Amar a Dios. La existencia espiritual y humana del espíritu fue regida bajo estos principios.
Nuestro espíritu ha evolucionado de tiempo en tiempo; no somos los mismos de hace siglos. Teniendo él la potencia del amor, dejo que se infiltrara en su ser otras fuerzas opuestas al amor. Su corazón se endureció, su mente se alejó del ideal espiritual;… perdió la sensibilidad para estar unido al Espíritu Divino.
Entonces nuestro Dios-Padre se dejó oír y se proclamó como Yo Soy el que Soy. En el Monte Sinaí, antes y después fue Su primer advenimiento divino. ¿A qué vino? A salvar como lo ha sido en Sus tres advenimientos a nuestro espíritu.
Él se manifestó en Su primer advenimiento a nuestro entendimiento, a nuestra razón, a la parte que le podía comprender. Dejo esos principios en los Mandamientos, para que el pueblo que le empezaba a conocer normara su existencia humana y espiritual. Mas por su escasa evolución espiritual, por el endurecimiento de su corazón y entendimiento, Moisés tuvo que regir al pueblo con otras normas y preceptos, que no eran parte de la Ley divina,… lo hizo para doblegar el reacio cerviz del pueblo de Israel, y no sólo eso, sino para que le sirviera de pauta al defenderse de otros pueblos contemporáneos a su tiempo, que a semejanza no tenían el amor como principio espiritual.
Fue cuando Moisés tomó como norma o ley: el ojo por ojo y diente por diente. Esa ley no era parte de la Ley divina, sino de la ley Mosaica que implementó un tiempo después el patriarca. Normas como apedrear a la adúltera hasta su muerte; de pena de muerte hacia algunos crímenes; el cómo actuar en guerra con otros pueblos;… etc., eran parte de la ley de Moisés, no de la Ley divina.
Fue Jesús quien vino a declarar en un Segundo Advenimiento de Yo soy el que Soy y en Él el Cristo, de que no venía abolir la Ley que le entregó a Moisés sino a darle cumplimiento. Mas sí abolir la otra ley que el patriarca había implementado entre su pueblo. Fue Cristo en Jesús, quien dio testimonio vivo y verdadero de cómo debía cumplirse la Ley que Él mismo entregó a Moisés en las faldas del Monte Sinaí.
En Jesús proclamó: Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Mas en Su tercer advenimiento Yo Soy el que Soy como Espíritu Santo o Espíritu de Verdad, nos vino a revelar: Yo Soy la Luz de todos los mundos.
Yo Soy el que Soy, el Cristo de Dios es el que de tiempo en tiempo ha venido a dar testimonio de Su verbo y amor. Es la Luz de nuestro espíritu, que deacuerdo a nuestra evolución espiritual, da y concede Su sabiduría hasta alcanzar la luz en plenitud, el Reino de los Cielos en nuestro propio ser.

El maestro dolor

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Cada uno de los espíritus que ha venido a esta morada ha tenido la necesidad del maestro dolor.
No es la morada la causante del sufrimiento, no fue hecho para ese propósito. En la Creación de nuestro Padre no existe algo o alguien, para hacer sufrir o perder a Sus hijos. En lo más profundo y esencial de cada hijo de Dios y de todo lo creado por Él, existe Su amor y sabiduría con que formó todo.
El maestro dolor no proviene de la sabiduría y el amor de nuestro Creador, sino de Sus hijos. Ese maestro se hace presente en la existencia del espíritu cuando él desarmoniza con esos dos atributos divinos.
Si el espíritu se hubiese conservado en el amor divino, su existencia sería desde su principio o nacimiento un Edén. Si el espíritu se hubiese guiado con la sabiduría divina, él tendría el goce de haber escalado a la cima de la perfección con la naturalidad con que el Maestro enseña y perfecciona.
Este mundo es morada de espíritus alejados del amor y la sabiduría divinas. Donde el libre albedrío de ellos está sujeto a prueba. Si temerariamente se alejan y obran contrario a la luz, reciben el resultado de ese alejamiento, el dolor y el sufrimiento.
Las enfermedades, las guerras, los elementos desatados, las hambrunas, las pestes, la muerte son frutos de la temeridad de los espíritus. Y en todo esto está presente el maestro dolor,… y éste se irá cuando los espíritus Conciente y conscientemente empiecen a reconocer su alejamiento del amor y la sabiduría divinas.
Las faltas de nuestro espíritu no provienen sólo de esta presente existencia, sino de mucho atrás. Por ello hay veces que no comprendemos el porqué de nuestros dolores y sufrimientos, sólo baste decir que en esta morada no hay un justo ante la mirada divina.
A nuestro espíritu le hace falta la virtud de la humildad, para reconocer que si adolece y sufre es porque está recibiendo la purificación de su alejamiento. Por esa virtud, dejaría florecer la simiente del Maestro, y con esa simiente el que vaya desapareciendo de su ser el maestro dolor.
De cierto, esta morada llamada Tierra será de espíritus elevados por el amor y la sabiduría divinas. Los que por su libre albedrío les sea indispensable aún el maestro dolor, tendrán por morada otra semejante a ésta en alguna parte de la Creación,… donde el egoísmo con todas sus fuerzas opuestas a la luz sean el cáliz de amargura de los unos a los otros, hasta que por sí mismos en su humildad tengan por anhelo el amor espiritual.

No es un nuevo Evangelio

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Profetizado fue por el Maestro que enviaría al Consolador, al Espíritu de Verdad, para recordarnos y explicar lo que nos entregó en el pasado. No es un nuevo Testamento el que se nos da en este tiempo, ni una nueva palabra y ni si acaso un nuevo Evangelio. Es la misma Ley que le entregó a Moisés, la misma palabra en nombre de Yavé que entregaron los profetas. Es la misma Doctrina que entregó Cristo en Jesús, al dar ejemplo de cómo debía cumplirse la Ley,… por medio del amor.
Es el mismo Evangelio que nuestro Padre ha venido dando de tiempo en tiempo, donde los máximos Mandamientos siguen siendo Ley espiritual: Amar a Dios al amarnos los unos a los otros.
La humanidad aquella que se llama Cristiana, ha leído las Escrituras y en torno a ellas ha fundado religiones, y de las veces, cada una tiene un concepto distinto de las mismas Escrituras. Se acerca el tiempo en que lo presente, lo que fue entregado por el Espíritu de Verdad sea guía en las religiones para comprender lo pasado. Antes su entendimiento tendrá que resquebrajarse, tendrá que bajar de su pedestal, para dar principio a su espíritu y por él, en su humildad reconocer su equivocación al interpretar erróneamente lo antiguo.
Hoy la comunidad Cristiana aún no ha reconocido el Evangelio presente, y es por la forma literal de comprender lo pasado. Tan de cierto así aconteció cuando vino el Mesías en Jesús. Le negaron, porque el entendimiento de los grandes doctores de la Ley tuvieron una interpretación también literal, de lo que fue entregado por los antiguos enviados de Dios.
Siendo el mismo Evangelio de tiempo en tiempo, el Padre-Maestro sólo ha venido ampliando Su sabiduría conforme nuestra evolución espiritual. A que el espíritu comprenda más a fondo la finalidad de su existencia humana. A que él tenga una idea mucho más clara y precisa de su ser, de dónde proviene y a dónde va conforme su ser evoluciona. Tenga una comprensión más extensa de sus atributos espirituales, que son lo que le hace semejante al Espíritu Divino. Así como posea una noción más justa de lo que es la Justicia divina, porque ella no pierde ni castiga a ningún espíritu, sólo deja que cada quien reciba la cosecha de su siembra;… pero no sólo eso, que siendo inexorable, ella también tiene como luz y caridad divinas, el que cada espíritu restituya o enmiende sus faltas y errores por medio del amor.
Es Cristo el que revela lo que ha de venir, que teniendo la esencia de Su sabiduría, la hace así conocer. Recordar que Él dijo, que la letra mata más el espíritu vivifica. Pues si la humanidad en la necedad de su razonamiento sólo ve la letra tendrá que equivocar; a ella le es necesario adentrarse con el espíritu, porque él tiene una luz más allá de su entendimiento, la Conciencia.

Pescadores de espíritus

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Muchas ocasiones nos pasa que la Enseñanza del Maestro en Su tercer advenimiento, la hemos llegado a conocer por otros. Es una cadena que se va uniendo de eslabón por eslabón, hasta que un día se cierre porque al fin la humanidad en su conjunto la ha llegado a conocer. ¿En qué tiempo sucederá? En sí no es precisamente el tiempo,… es la necesidad de cada espíritu de ya conocerse a sí mismo mejor por medio de la Enseñanza divina. Necesidad de su espíritu, de ya prepararse hacia planos más elevados en amor y sabiduría.
Nosotros que conocemos la Enseñanza, tiramos la red al mar. Pero esa red no atrapa, lleva un alimento precioso que atrae al espíritu. Muchos prueban ese alimento se satisfacen y quieren más, y el Maestro les da. Otros prueban,… les gustó, pero vuelven al mar. Otros más ni siquiera lo probaron, simplemente dejaron que el mar los envolviera de nuevo. Sin embargo, nuestro deber es arrojar de nuevo la red de vez en cuando, porque en ese mar extenso, de las veces embravecido hay quienes buscan el alimento precioso para satisfacer a su espíritu. Esos pocos o muchos saciarán su necesidad espiritual a través de la Enseñanza del Maestro, y cuando se hayan complacido, ellos volverán al mar, pero no para ser envueltos por ella, sino para arrojar las redes y atraer a otros con la luz del Maestro.
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