Archivos en la Categoría: Reflexiones Espirituales

El descanso del espíritu

El descanso del espíritu

Los espíritus no conocen el descanso, sólo la carne necesita del reposo para volver sentir su energía. Cuando ellos desprenden de la carne, que la humanidad llama fallecimiento, siguen sin conocer el descanso,… el descanso eterno del espíritu a semejanza de la carne no es como tal. Leer Más

Quien no es responsable de las guerras, lo es de la paz

Quien no es responsable de la guerra, lo es de la paz.

Que lamentable quienes dirigen el destino de una nación, lo sea en la incertidumbre, en el abuso de poder, el despojo, el dominio sobre los otros. No, no son Concientes del cargo que tienen, del bien que deberían ejercer sobre los demás; el considerar el servicio de ese poder para el beneficio de quienes gobiernan. Leer Más

La Ley espiritual y natural

La Ley espiritual y natural

Al espíritu le rige una Ley, la de causa y efecto. Si su siembra por sus hechos y obras es buena, su cosecha será buena. Por el contrario si su siembra por sus hechos y obras no es buena, su cosecha tampoco lo será. Lo que se siembra se cosecha. La cosecha puede llegar a ser abundante obremos ya sea en el bien o en el mal. Leer Más

Los magos de Oriente

Los magos de Oriente

Hace tiempo el Verbo de Dios se humanizó, Jesús fue el rostro de la verdadera naturaleza del Padre. Si antes de Jesús el pueblo Israelita tenía un concepto de Dios vengativo y cruel, Él se vino ha demostrar que no era así. Testificó el verdadero amor divino, aquél que deja Su reino para rescatar a la oveja número cien, que somos cada uno de nosotros. Aquél Rey que se hace Siervo de los hombres, que dulcifica y enseña la conquista del Reino de los Cielos en nuestro propio espíritu. Leer Más

Un propósito espiritual

Un propósito espiritual

Un año termina y otro empieza, para nuestro espíritu es un instante más en su eternidad. Un año más se avecina con las encrucijadas de los posibles lamentos por la carencia de amor espiritual de los unos a los otros. Leer Más

Bendecir

Bendecir

Bendecir no sólo es un acto, es mucho más. Cuando lo hacemos por los demás, también lo hacemos por nosotros mismos. Bendecir es pensar y sentir bien por uno o por tantos, realmente sentirlo y pensarlo. Esa vibración sentida llega a su destino, pero no sólo eso, también lo recibimos.

No es necesario pronunciar palabra alguna, no. Es como una oración pequeña, a veces de un instante,… pero valiosa y sublime. Es un pensamiento y un sentimiento unidos en el anhelo de que a uno o muchos les vaya bien en su existencia o en sus dificultades y pruebas. Ese anhelo también lo hacemos por nosotros mismos en ese intante, si nuestra bendición es verdadera por los demás.

Nuestro ser espiritual

Nuestro ser espiritual

Nuestro origen es Divino, como todo lo que hay en la Creación es de origen Divino. No hay nada en ella que no le pertenezca al Autor de la Vida, hasta el último de nuestros cabellos. Nos falta conocernos más en el sentido espiritual, ya que la humanidad, la gran mayoría es un desconocido ante sí mismo. Conoce mucho de su mundo, de la Naturaleza, de su carne, pero sigue siendo una interrogante cuanto se refiere a su ser más primordial y significativa,… su espíritu. Leer Más

Nuestra semejanza con el Espíritu Divino

Nuestra semejanza con el Espíritu Divino

Tenemos semejanza a quien llamamos Padre, que es ante todo Espíritu Divino. Lo divino se encuentra en nuestro ser, conformados de virtudes, dones, potencias, facultades espirituales. Todo ello no lo encontraremos en otra criatura, sólo en nosotros. Leer Más

El sentido figurado

El sentido figurado

De lo alto viene la grandeza del espíritu; mas nadie debe imaginar lo alto como un lugar determinado, porque no existe como tal. Es tiempo que la humanidad tenga un mejor entendimiento de las cosas espirituales, porque no tienen forma alguna.

Es llegada la hora en que el espíritu le de su justa dimensión a lo que Cristo el Verbo del Eterno, presente desde la fundación de este valle ha entregado como lección, como enseñanza espiritual. El Verbo se ha servido de la apariencia de las cosas terrenales, para Sus parábolas, Sus alegorías. Leer Más

Dios no hace nada

El Dios de los Israelitas es el que mostró Jesús en Su verdadera naturaleza. Ese Dios que sana, salva, perdona, redime… El que sufrió y padeció a través de la carne, a quien conocemos como el Unigénito; el lapidado, bofeteado, mofado, injuriado; el que aún en la cruz devolvió la vista al ciego. Ese Dios que después de Su crucifixión, se apareció para dar aliento a los apóstoles, para que ellos siguieran entregando la Buena Nueva. Leer Más

La vestidura temporal del espíritu

En las reuniones de los grupos se analizó sobre Adam y Eva, así como del inició del primer espíritu encarnado en esta morada llamada Tierra.

Adán significa el primer hombre, Eva la primera mujer. Pero, ¿qué es un hombre? A ninguna otra criatura terrenal se le podría considerar con ese termino. El hombre es el ser conformado de sus tres naturalezas, la divina por la Conciencia, el espiritual por el espíritu, y la material la carne. Leer Más

Elías, el gran espíritu

Elías es de aquellos hermanos que aún están más allá de nuestra comprensión. Tan sólo el Maestro nos explica que fue él quien dio ambiente espiritual a este mundo, antes de que los espíritus vinieran a encarnar. Leer Más

8 Marzo

En esta morada aún estamos lejos del reconocimiento de nuestro ser. Ese reconocimiento que no proviene de la carne, sino del espíritu. Sí, él encarnó y volverá a reencarnar. Es una Ley que aunque intuye la humanidad, no la valora ni la toma en consideración en su apropiada dimensión. Leer Más

El Alma Universal

A lo largo de los doce tomos del Libro de la Vida Verdadera no vamos encontrar la palabra alma; pero no está exenta de que podamos dar una explicación sobre ella.

El LVV nos menciona muchas veces que nuestro ser está constituido por tres naturalezas: La divina, la espiritual y la material. Hay grupos de estudio que mencionan que las tres naturalezas de nuestro ser son: La almica, la espiritual y la material, dejando de lado la naturaleza divina.

Mas analicemos por puntos:
1. Antes que la Creación material existiese no había nada, sólo el ESPÍRITU DIVINO.
2. El ESPÍRITU DIVINO a quien llamamos Padre-Madre, hizo seres semejantes a Él con las potencias, facultades, virtudes y dones propios de su Espíritu.
3. Ante la necesidad de nuestro espíritu de un aprendizaje y aleccionamiento para nuestra evolución espiritual, tuvo la idea divina de crear la Creación material.
4. Mas nada de lo material existía, ni si acaso un átomo. Todo cuanto existe en la Creación material procede de su PENSAMIENTO DIVINO.
5. Lo divino no tiene forma, ni cuerpo, ni substancia. Nuestro Creador tuvo la necesidad de pasar de lo divino que no tiene forma, a lo que sí tiene forma, y es aquí donde procede la CREACIÓN DEL ALMA.
6. El alma, ese elemento sutil, que no es totalmente espiritual, pero tampoco es material. Sin embargo tiene la particularidad de UNIR y SUJETAR ambas naturalezas.
7. Lo divino así paso a la SUBSTANCIA, o sea el tener un principio hacia la forma.
8. Por un largo periodo de tiempo, la substancia fue poseyendo MATERIA AL CONDENSARSE, y esa materia es todo cuanto es y existe, y es observable en el Universo.
9. Por lo tanto toda la Creación material con su naturaleza y sus diversas criaturas, incluyendo la carne del hombre, POSEE ALMA. A esto se le conoce como ALMA UNIVERSAL, porque todo, absolutamente todo posee alma, desde el átomo y la molécula.
10. Cuando surgimos o nacimos del Seno Divino… nuestro ser sólo era o poseía dos naturalezas, la divina y la espiritual: la divina que es la CONCIENCIA y la espiritual, o sea nuestro ESPÍRITU.
11. Mas nuestro espíritu al descender al plano material, al plano de las formas que es la Creación material, poseyó una tercera naturaleza, la material, o sea su CARNE.
12. Esta es su trilogía cuando ESTÁ ENCARNADO EL ESPÍRITU: La divina por la Conciencia, la espiritual por su espíritu, la material por su carne. ¿Dónde queda el alma? La adquirió de la misma ALMA UNIVERSAL. SÓLO EXISTE UN ALMA, la que se encuentra en toda la Creación material.
13. Mas cuando el espíritu desencarna, aún sigue SUJETO a la Creación material, pero en forma SUBSTANCIAL, el alma es el que lo sujeta. Entonces al no poseer ya materia, puede decirse que sus tres naturalezas son: La divina por su CONCIENCIA, la espiritual por su ESPÍIRITU, y una tercera naturaleza ya: la ÁLMICA.
14. Mas cuando el espíritu LOGRE SU PERFECCIONAMIENTO, no le será necesario ya la materia, ni si acaso el alma, sino sólo le servirá como un instrumento PARA INTERACTUAR en el plano de las formas, entonces será nuevamente como lo fue en su principio: CONCIENCIA Y ESPÍRITU.

¿Existió Moisés y Jesús?

Normalmente todos quienes elegimos el sendero espiritual en el Cristianismo, en algún momento nos ha interesado la historia del pueblo de Israel, el pueblo de Dios. Esa historia está contenida sin lugar a dudas en muchos libros, donde se ha plasmado su origen, sus luchas, sus grandes errores y aciertos, uno de aquellos libros es la Biblia. Leer Más

La finalización de la prueba

01-08-50

Cuando le damos importancia a nuestro ser, a lo que nos identifica como seres espirituales dotados de virtudes para manifestarlos. Cuando reconocemos que el dolor y el sufrimiento es siembra y cosecha nuestra, no de nuestro Dios-Padre. Leer Más

México y la nube espiritual

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México, la nación escogida por Cristo para Su tercer advenimiento, donde manifestaría Su sabiduría como Espíritu Santo. De oriente a occidente Su rayo divino como luz potente estremeció la noche del espíritu.

Sobre la nube divina su Espíritu Divino dio sombra al espíritu, que en su soberbia se aventuro por los caminos extraviados, hallando solo el desierto. Ese destierro que él mismo se infligió al abandonar la casa paterna. La nube bienhechora está para darle sombra, para calmar su sed espiritual. Mas es necesario que el espíritu clame con humildad, que en el Templo de su corazón reconozca su vacío espiritual.

Cristo aún está en la nube, Su promesa de volver entre la humanidad aconteció. Esperando es a Su hija, a que sus pies no sólo toque el polvo de la tierra, sino se eleve y se halle con el Maestro en la nube divina. Que aprenda elevarse a las alturas de su virtud, pues es aquí donde encontrará no sólo la nube, sino el potente rayo divino que estremezca y rasgue su oscuridad de Eras.

Si el oriente por un tiempo y en un pueblo se cubrió de la nube divina en el Monte Sinaí, recibiendo la Voz potente del Yo Soy. En el Segundo Tiempo esa Voz potente bajo de la nube, para hacerse Hombre. Su voz humanizada estremeció como un rayo de luz el corazón de la humanidad.

Tiempo hermoso para Yo Soy, el Cristo, al asemejarse ya en Jesús a quienes amo desde su principio. Esos espíritus en envolturas humanas, olvidando su principio espiritual. ¿Acaso el Maestro no fue como una nube calmando la sed del espíritu? ¿No dijo el Maestro a la samaritana, que quien tomase agua del pozo volvería a tener sed? No vino el Maestro a saciar la sed de la carne, sino la sed del espíritu.

Y he aquí, al Espíritu de Verdad, al Espíritu de Consolación, al Cristo ya no humanizado en Jesús, sino el Espiritual, el Divino, volviendo sobre la nube, estremeciendo con Su rayo de luz a todos los espíritus. Todos le pertenecen, a todos calmará su sed, a tiempo como ellos también se harten del desierto.

No volverá más el Cristo humanizado bajando de la nube, sino el Cristo Espiritual sobre la nube. Pues Dios es Espíritu, y así ha vuelto, no visible a la mirada de los hombres, pero sí a la mirada del espíritu por sus dones espirituales.

México, nación bendita donde se reunieron las doce tribus del antiguo pueblo de Israel;… pueblo que atestiguaste al Mesías en Jesús,… tus ojos espirituales contemplaron el Rayo divino descender al entendimiento del hombre en el Tercer Tiempo. Tu Dios en labios de Jesús habló en otro tiempo una lengua distinta al de hoy, así como los tuyos.

Ese Rayo divino aún rasgando es las tinieblas de Su hija humanidad; la Nube Divina Espiritual, ya no posándose sobre el portavoz, sino sobre todo espíritu. ¿No es la nube que va de un lugar a otro, la que atraviesa sendas y valles? ¿No es ella que con su lluvia hace florecer después de un tiempo, los desiertos áridos? ¿No es ella la esperada por unos y otros, después de una larga sequía, augurando esperanza para los cultivos de los hombres? De cierto, la nube divina se está posando sobre todo aquél que le llama para calmar su sed espiritual, para hacer florecer su corazón árido, y hacer que de él broten las virtudes manifiestas de su espíritu.

Nación que en ti Yo Soy, se manifestó con potente luz,… el Mismo que en otro tiempo dijo, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida,… de ti saldrá la luz que de occidente a oriente, deje una estela de Sabiduría divina para no ser acallada más. Por ella se reconocerán y se reconciliarán los pueblos y las naciones; los hombres sabrán guiarse por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida. Los espíritus tendrán por bien el ya no pertenecer a esta morada, sino extender sus alas espirituales hacia las alturas, cada vez más hasta donde su elevación se lo permita.

Tiempo de luces es,… y lo será más para la luz divina, iluminando lo profundo del espíritu.

La expresión de la Conciencia

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En el largo peregrinaje del espíritu hacia su perfeccionamiento espiritual, el Padre nunca dejó sin guía a quienes hizo semejantes a su Espíritu Divino. En cada partícula Suya dejó un testimonio viviente de Su presencia, un testimonio de la vida verdadera que cada uno debía conquistar con sus méritos.

Los espíritus sin conocer con certeza a Quién pertenecía aquella Voz, sintieron en su propio ser cada virtud que de Él procedía. ¿De dónde procedía aquella luz? De su Conciencia.

Un sentimiento fue lo que sintieron, un sentimiento desconocido pero que podían palpar en su propio ser. Cada sentir se expandió una y otra vez. Aquella voz sublime les hablaba, no como los hombres acostumbran con el lenguaje material, sino con el idioma del espíritu. Ese idioma que es sentir. ¿Qué lenguaje como acostumbran los hombres existía cuando nuestro Creador, creó a los espíritus? Ninguno. El Padre sentía a cada partícula Suya que brotó de Su seno divino, y cada partícula sentía a su Creador.

La comprensión espiritual de los primeros espíritus fue a semejanza como de aquellos que nacen del vientre de la madre, para iniciar la jornada en la Tierra. Y así como el entendimiento y la comprensión del nacido a su adultez se expande grandemente y va siendo conocedor de todo lo que la vida le ofrece, fue también la de los espíritus.

La Creación como una maravilla ante los ojos del espíritu se expandía más y más, no solamente en su sentido espiritual sino también el material. Y la vida paso a paso fue ofreciendo a los espíritus,… lecciones.

¡Qué hermoso fue ese comienzo! A semejanza cuando el nacido crece y se convierte en niño, va conociendo a sus padres, su entorno, los suyos,… el encanto de la vida. Y, ¡qué hermoso es el entendimiento de los padres!, que por intuición conocen que al hijo le es necesario las lecciones de la vida, para que al paso de su desarrollo humano puedan acrecentar no sólo su entendimiento, sino la comprensión de todas las cosas.

También al paso el entendimiento de los primeros espíritus fue acrecentándose, sus pensamientos multiplicándose en la experiencia de las primeras lecciones. Todo hacia una finalidad, una intención divina del Dador de Vida,… el desarrollo y el perfeccionamiento espiritual a quienes había otorgado la misma Vida.

¡Cuántas lecciones la vida a dado a los espíritus! Y en ella, la Conciencia como una luz divina nunca se ha apartado de cada uno de ellos. El libre albedrío de los espíritus ha dado frutos una y otra vez, no siempre hacia un fin noble, sino egoísta. Sin embargo ese libre albedrío ha dejado una experiencia acumulada a través de los tiempos.

¿Era necesario el dolor en la experiencia de la vida? No, ¿qué padre querría el sufrimiento de quienes ama y llama hijos? El dolor no existió en el comienzo. Este nació y creció conforme el espíritu se fue alejando de la luz de la Conciencia.

Los espíritus en su larga travesía ya han conocido el fruto de su libre albedrío. Son los espíritus que al paso del tiempo han evolucionado muchos de sus atributos espirituales. La vida se ha encargado de entregar una lección de amor en respuesta cuando sus acciones han sido correctas, y también una lección de dolor y sufrimiento cuando sus acciones y obras no son correctas.

Es tiempo que los espíritus dejen de nuevo florecer esa Voz que no obliga, pero sí invita a seguir el sendero del perfeccionamiento espiritual como lo fue desde el principio. Es menester que los espíritus vuelvan a sentir esa Voz bienhechora que existe en cada uno de ellos, y que no es difícil. Ese sentir de bienestar que se siente cuando se hace un bien, una caridad; como cuando el libre albedrío es al servicio de otro y muchos para su beneficio. Como cuando se otorga una caricia al quien va sufriendo. Ese sentir de que se hizo lo correcto cuando se le calma el hambre al que lo padece. Esa sensación inequívoca de paz cuando nuestro ser ha sido participe en la siembra y cosecha de la luz.

Los templos del espíritu

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Cada hijo de Dios vive y se manifiesta «dentro» de su Espíritu Divino. No sólo cada hijo, toda la Creación. Nada existe fuera de su Espíritu, todo lo envuelve, todo es manifestación de Su poder, de la vida que es Él.

Donde quiera se encuentra la manifestación de la vida. Ni si acaso la Creación material muere, no es posible porque ella procede de la manifestación de la vida de su Creador. Existe la desintegración como un medio de lo que «muere» en el Universo, lo que es en él al desintegrarse, de nuevo regrese a la Creación que lo sustento. Así ella se multiplica una y otra vez. Su energía, su vitalidad, sus elementos se multiplican por medio de la desintegración.
Cuántas veces el espíritu ha contemplado desintegrarse en la madre Naturaleza los cuerpos que se le ha confiado. Cuántas veces de la Madre Naturaleza, él ha obtenido otro cuerpo, para manifestarse otra vez en el plano de las formas.
Mas el espíritu ha manchado la Madre de donde procede los elementos de su cuerpo, de donde toma vitalidad. Ha adulterado con su libre albedrío la armonía que existe en ella. La ha ensuciado, la ha menospreciado, la ha profanado una y otra vez al paso del tiempo. ¿Será necesario decir que si la madre Naturaleza se encuentra corrompida, los cuerpos de donde toman los espíritus para manifestarse en este plano, no se hallen corrompidos?
No hay carne sana en este plano. El espíritu ha manchado su Naturaleza terrenal, y él recibe las consecuencias de su libre albedrío. ¿Cómo quieren gozar los espíritus de salud en su carne, si su templo terrenal se encuentra adulterado? ¿Cómo quieren gozar de salud, cuando incesantemente adúltera y corrompe las leyes de la Naturaleza?
Nadie se salva de esa corrupción. Ni los poderosos lo harán, ni quienes se nombran los grandes genios de la ciencia. ¿Acaso no vendrán nuevamente a este mundo en otra carne? Sí, como todos. Y como todos recibirán las consecuencias de su libre albedrío al haber adulterado, corrompido la armonía de su templo terrenal.
Si los espíritus de esta morada y otras que existen en la Creación, no pueden armonizar con el orden establecido de sus moradas donde habitan, ¿podrán armonizar con algo mucho mayor, como lo es con el orden establecido en el Universo? No. Es necesario que el espíritu comprenda su responsabilidad que le corresponde en la Creación, sólo así podrá obtener mayores méritos y por ellos cargos más sublimes.
El espíritu debe armonizar con cada templo que le pertenece. No solamente tiene por templo el Universo, sino también su morada. Su carne, su hogar con quienes convive y llama familia. Su corazón también es templo.
Cuando los hombres en sus religiones van a sus templos para adorar a Dios. Esos templos son respetados lo más posible por los hombres. Cuidan el espacio, lo respetan, entre unos y otros existe amabilidad y concordia. El instante llegará en que el espíritu de la humanidad en su conjunto, no sólo vea espacios como templos, sino todo. Su comprensión espiritual le dirá con mucha razón,… todo es Templo del Creador.

Del lucro

7-201-12

En la labor espiritual se puede engañar uno mismo, tener tantas excusas quiera uno para según hacer lo permisible, pero es inaceptable.
Hay quienes labran su tesoro aquí en la Tierra, y se permiten ellos que así se haga con los dones del espíritu. Lo espiritual no espera recompensa material; cuando se anhela o desea que a todos sirva, se da sin pedir algo a cambio. Los poderes del Cielo conocen a quienes se les dará más, conocen el corazón, el pensamiento del discípulo de Cristo. También esos poderes conocen quienes van lucrando, el fin con el cual van formando su tesoro aquí en la Tierra. No son discípulos del Maestro, aunque vayan por el mundo haciendo ostentación de ello.
Un lucro es tener la INTENCIÓN de obtener un beneficio, un provecho de las veces económico principalmente. Sí, una intención.
En lo material se puede desarrollar el intelecto para una ciencia particular, algún talento como el arte o la música y de ello obtener un beneficio, para satisfacer nuestras necesidades materiales, o las terrenales. No obstante desarrollar un don espiritual o el tener un cargo, un liderazgo, cierta presencia predominante en la congregación y de ello, conseguir un beneficio para satisfacer las necesidades del mundo y de lo terreno, eso es lucrar. Porque de las veces se tiene la intención de lograr eso, el de ser alguien distinguido por un don o un cargo, y recibir una retribución material.
Hay bastantes quienes depositan su anhelo en el bien de su Semejante, y también porque la Obra de Cristo prospere entre los hombres. Tienen como cierto que para ello suceda les es necesario los recursos materiales. No tienen una intención de beneficio para uno mismo, sino para el de los demás, para el engrandecimiento de la Obra. Lo que consiguen en recursos lo dan, lo entregan de nuevo a la comunidad, a otros más. Su intención no es el beneficiarse uno mismo, sino el de beneficiar a la comunidad. Eso no es lucro, nunca podría serlo. Ese es un espíritu que no se ve dominado ni por la moneda y de lo que puede obtener de ella para su propio yo. Conoce que los recursos le abren las posibilidades de actuar y obrar para beneficio de otros. Conoce que los recursos materiales obtenidos, le abren muchas posibilidades para una finalidad de llevar la Palabra, la Enseñanza, la Obra de Cristo a muchos más. Ese espíritu no está al servicio de su yo, sino hacia el de los demás.
Unos cuantos o toda una congregación que utilizará esa fuente material para ser benefactor de muchos, o de multiplicar la semilla de Cristo es digno de imitarse.
Hay quienes van formando su tesoro en el Cielo de su propio espíritu, donde su Conciencia les dirá que fueron los buenos labriegos, los buenos administradores tanto en el sentido material y el espiritual. Hay quienes su tesoro lo tuvieron aquí mismo en la Tierra, no hicieron algo de provecho para su espíritu, donde su Conciencia como reclamo les preguntará, ¿qué hicieron de los dones y los talentos depositados? ¿Qué responderán? Sino el de servirse de ellos mismos para su propia satisfacción mundana.
Seamos los buenos administradores ante Quién nos confió grandes dones espirituales. Los que tienen su quehacer material y se ocupan de ella, para satisfacer sus necesidades pertinentes del mundo. Quienes no lucran con los dones del espíritu. Quienes pueden administrar los recursos materiales como es la moneda, para el provecho de los demás; así como también para el agradecimiento en este mundo de la luz de Cristo.
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