De los elementos

Libro de la Vida Verdadera

De los elementos

De cierto os digo, que todo lo que habéis acumulado de conocimientos verdaderos, vienen de mi Espíritu. Todo aquello que tenéis de puro y elevado lo voy a usar en este tiempo para vuestro provecho, porque para eso os lo he concedido. Mas debéis de tener cuidado, ¡oh, pueblos de la Tierra!, porque si continuáis haciendo uso de mis lecciones divinas para provocar a los elementos, si los pequeños conocimientos que tenéis los seguís aplicando al mal, recibiréis cuando menos lo esperéis, la respuesta dolorosa y justiciera. Provocáis al aire, al fuego, a la tierra, al agua y a todas las fuerzas y ya sabéis cuál será vuestra cosecha si no rectificáis a tiempo vuestras labores, para lograr detener a los elementos desencadenados por vuestra insensatez. Os advierto que vuestro libre albedrío está llegando a colmar la medida que permite mi justicia, estáis provocando demasiado a la Naturaleza. Y como sois los pequeños que se sienten grandes, viene esta palabra para advertiros del peligro en que os encontráis. 1-17-60

Sólo cuando los elementos manifiestan mi justicia es cuando se estremecen, mas no porque comprendan que es la voz de mi justicia la que les habla, sino porque temen por su vida o por sus bienes terrenales. 2-40-18

Desde el principio de la humanidad hasta el presente, mi justicia se ha hecho sentir en los hombres por medio de los elementos, ya que en su rudeza de los primeros tiempos y en su materialismo del tiempo presente, sólo son sensibles a las pruebas materiales. 2-40-19

¿Hasta cuándo va a evolucionar la humanidad, para que comprenda mi amor y sienta mi presencia por medio de la Conciencia? Cuando la humanidad escuche mi voz que le aconseja y cumpla con mi Ley, será indicio de que han pasado para ella las Eras del materialismo. 2-40-20

Por ahora, aún tendrán que ser tocados por los elementos en muchas formas, hasta ser convencidos de que existen fuerzas superiores ante las cuales el materialismo del hombre es muy pequeño. 2-40-21

La tierra se estremecerá, el agua lavará y el fuego purificará a la humanidad. 2-40-22

Todos los elementos y fuerzas de la Naturaleza se harán sentir sobre la Tierra, en donde los seres humanos no han sabido vivir en armonía con la vida que los rodea. 2-40-23

Con ello la Naturaleza no busca la destrucción de quienes la profanan, sólo busca la armonía entre los hombres y todas las criaturas. 2-40-24

Si cada vez se manifiesta mayor su justicia, es porque las faltas de los hombres y su falta de armonía con las leyes son mayores también. 2-40-25

Yo os dije: “La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad”. Y ahora os digo: “Ningún elemento obedece a otra voluntad que no sea la mía”. 2-40-26

Los elementos y fuerzas de la Naturaleza serán desatados para purificar y restaurar todo lo que ha sido manchado y profanado por el hombre en la Tierra. 2-46-30

La mano imprudente del hombre ha abierto las puertas que tenían las fuerzas y los elementos de purificación, los cuales han caído sobre la humanidad. 2-51-65

Mirad que los elementos os están mostrando el cumplimiento de las profecías de los tiempos pasados. Si os ha tocado vivir y ver estos acontecimientos, no os atemoricéis ante mi voluntad, todo sirve para purificaros. 3-61-3

Cuando el hombre haga mi voluntad, hasta los elementos se inclinarán ante él como siervos; mientras el hombre persista en su desobediencia, los elementos se desencadenarán haciéndole reconocer su falta de armonía en todo lo creado. 3-56-22

Pueblo: ¿En dónde guardáis las palabras y las enseñanzas que con tanto amor os he traído? Mirad que esta palabra ha sido la caricia divina con la cual he venido para despertaros en este tiempo. O acaso, ¿vais a esperar que sean los elementos desatados los que vengan a despertaros de vuestro sueño? 3-62-49

No quisiera presentarme ante mi pueblo con reclamos, sino bendiciendo sus obras; pero no surge aún el propósito de regeneración entre vosotros, y es que no habéis alcanzado a comprender todo el amor que os he demostrado, entresacándoos de la escoria para revestiros de mi gracia. 3-62-50

Alguien me dice en su corazón: “¿Señor, cómo es posible que amándonos tanto hagáis sentir vuestra justicia en esa forma?” A lo cual os digo: “Si mi justicia no respondiese a vuestros actos en esa forma, os perderíais irremisiblemente. Si Yo permito que el dolor pase por vosotros y también la muerte, es porque el dolor purifica y la muerte renueva al espíritu”. ¿Cómo es que no habíais de apurar un cáliz de dolor y de muerte si vosotros mismos lo habéis creado? En verdad os digo, que el dolor y la muerte en la carne son menos terribles que lo que siente el espíritu por el remordimiento o por el pesar de sentir el de haber ofendido con sus faltas a su Creador. 3-62-54

Los elementos de la Naturaleza, a imitación de una campana sonora, están despertando a la humanidad que duerme, invitándola a orar y a meditar; los que no entiendan esa voz es porque están turbados o sordos a los mensajes espirituales. Hoy aún atribuyen estas manifestaciones a simples fenómenos de la Naturaleza; mas llegará el momento en que los ministros de las religiones y los hombres de ciencia y del poder, se pregunten llenos de temor: “¿Será en verdad la justicia del Señor que llama a nuestras puertas? ¿Será el tiempo de su presencia entre nosotros?” 3-63-39

Tengo que hablaros así porque vuestro mundo vive envuelto en guerras de toda índole. Cuando las pruebas llegan al mundo siempre le sorprenden impreparado, porque mientras piensa y medita poco en lo eterno gusta demasiado de los halagos del mundo y de la carne. 3-64-66

En verdad os digo, que si en este tiempo los hombres no limpian las manchas que han dejado en su espíritu, vendrán los elementos como heraldos anunciando mi justicia y mi gloria, purificando a la humanidad de toda impureza. 3-64-67

Un nuevo diluvio se desatará el cual lavará la Tierra de la perversidad humana. Derribará de sus altares a los falsos dioses, destruirá piedra por piedra los cimientos de esa torre de soberbia y de iniquidad, y borrará toda doctrina falsa y toda absurda filosofía. Mas este nuevo diluvio no será de agua como en aquel tiempo, porque la mano del hombre ha desatado todos los elementos, tanto visibles como invisibles, en su contra. El mismo dicta su sentencia, se castiga y se hace justicia. 3-65-31

Preparad vuestra barca porque la tempestad de un momento a otro puede llegar. ¿Qué no presentís el ambiente de lucha? ¿Nada os revela vuestro espíritu? Oíd las voces de la Naturaleza y observad el curso de los elementos. Penetrad en el corazón de vuestros hermanos y encontraréis el anuncio de la lucha que se aproxima; todo os habla de caos. Si es la mente humana, sólo concibe armas para la destrucción; si es el corazón, no da albergue a sentimientos de fraternidad y si al odio. La salud no existe en un solo cuerpo, todos se encuentran contaminados de la enfermedad y de la peste; los niños nacen con una carga de dolor; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; los esposos se separan; las mujeres pierden su virtud sin darle valor alguno; los hombres profanan lo más sagrado; las religiones se desconocen y se desgarran entre sí y los vicios toman fuerza entre los hombres. Mientras, mi palabra con un dulce reclamo os despierta, os invita a la regeneración y a que os libréis de perecer en ese mar tempestuoso. Sólo una Doctrina espiritual como la mía es capaz de sostener al hombre en el camino de la vida. Sólo mi palabra puede resolver los profundos problemas del espíritu y endulzar la existencia del hombre en su jornada de pruebas y amarguras. 3-65-47

Todo el dolor que en estos instantes se abate sobre la humanidad, es el cáliz de amargura por el cual alcanzarán la purificación. Las viudas y los huérfanos se multiplican día a día y sobre su desolación y sus lamentos se ha tendido el manto de María. Mi justicia ha descendido sobre vuestro mundo y con ella hasta la faz del planeta se trasformará. La Naturaleza reclama al hombre sus profanaciones, por ello los elementos han sido desatados. Los hombres de ciencia que dicen creer en Mí se sorprenden y confunden, y cuando han visto venir mi justicia han exclamado: “¡Padre, Padre!”; mas no ha sido de amor o de arrepentimiento su grito, sino de temor por su vida y por lo que en el mundo poseen. Yo os digo nuevamente, que no todo el que me dice Padre, me ama. 3-68-40

Hoy concebís y decís que mi justicia os castiga desatando los elementos para sembrar la desolación, el luto y el hambre; sin embargo algún día comprenderéis que han sido vuestras obras las que desataron sobre vosotros aquellas calamidades, aquella justicia. También aprenderéis que vuestros méritos, vuestra fe y la oración pueden aquietar las fuerzas de la Naturaleza. ¿No habéis oído que cuando marco espiritualmente a mis hijos les doy potestad sobre los elementos? Esto no debe extrañaros si recordáis que al primer hombre lo autoricé para que se enseñorease sobre la creación de la Tierra. He aquí por qué a veces os digo, que el hombre no se ha encontrado a sí mismo y por lo tanto no se conoce. 3-69-59

Si los elementos se muestran hostiles e inclementes es porque entre ellos y los hombres no existe armonía. Cuando la humanidad viva de acuerdo con la obediencia a mis leyes con que las demás criaturas viven, conocerán en este planeta la imagen de la Vida Eterna, aquel paraíso que alojará en su seno a los que se purifiquen y se eleven por el camino de amor que Cristo señala a cada paso.  3-78-55

La mano del hombre ha desatado la justicia sobre sí; en su cerebro se agita un torbellino, en su corazón ruge una tempestad y todo esto se manifiesta también en la Naturaleza, sus elementos se desencadenan, las estaciones se hacen inclementes, aparecen y se multiplican las plagas. Es que vuestros pecados crecen produciendo enfermedades y la ciencia insensata y temeraria no reconoce el orden de lo dispuesto por el Creador. 4-100-6

Vosotros, que habéis escuchado esta palabra, me preguntáis en vuestro corazón: “¿Por qué no detengo este desastre que los hombres con su ciencia han venido preparando?” A lo cual os contesto: Es menester que el hombre apure el cáliz que ha llenado; ha mucho tiempo que las naciones con su diferencia de razas y sus ambiciones, han venido preparando la lucha para destruirse, solo mi caridad es la que le ha detenido, mas esa prueba de misericordia divina no la ha querido ver ni comprender la humanidad. 4-100-8

Yo he dado al espíritu potestad sobre la materia, para que triunfe de las pruebas y llegue hasta el final del camino, mas la lucha será grande, porque desde que el hombre formó en el mundo el único reino en que él cree, se rompió la armonía que debe existir entre él y cuanto le rodea. Desde su trono orgulloso quisiera someter todo al poder de su ciencia, e imponer su voluntad sobre los elementos y las fuerzas naturales, mas no lo ha logrado porque hace tiempo que rompió sus lazos de amistad con las leyes espirituales. Ahora, cuando he dicho a este pueblo que los elementos pueden obedecerle, ha habido quienes no lo han creído, y Yo os digo, que tienen razón en dudar, porque la Naturaleza jamás obedecerá a quienes la desconozcan, profanen o burlen. En cambio, quien sepa vivir de acuerdo con las leyes del espíritu y de la materia, o sea, que viva en armonía con cuanto le rodea, ése, a través de su vida se identificará con su Creador, haciéndose merecedor de que los elementos de la Naturaleza le sirvan y obedezcan, como corresponde a todo hijo que sabe obedecer a su Padre, el Creador de cuanto existe. 4-105-39

¿Miráis el desequilibrio de los elementos de la Naturaleza y el trastorno que han sufrido? ¿Os dais cuenta de cómo sois tocados por sus fuerzas desatadas? Es que habéis roto la armonía que existe entre la vida espiritual y la material, provocando con ello ese caos en que os vais hundiendo, mas cuando la humanidad sea obediente a las leyes que rigen la vida, todo volverá a ser paz, abundancia y felicidad. 4-108-56

En los tiempos pasados, cuando la humanidad aún no llegaba al conocimiento del verdadero Dios, veía en cada elemento de la Naturaleza a una divinidad; por eso, cuando esas fuerzas llegaban a desencadenarse, los hombres decían que eran venganzas de sus dioses, sin darse cuenta de que ellos por sus pecados no podían salvarse del efecto de los elementos desatados. 5-112-6

Algo de aquellas creencias conserváis todavía, porque cuando miráis o sabéis de terremotos, tempestades o plagas que azotan pueblos, ciudades o naciones, exclamáis: “¡Es castigo de Dios!” 5-112-7

Ved entre vosotros a los profetas; mirad como los hombres, las mujeres, los ancianos y aun los niños testifican mi verdad por medio de sus revelaciones. Poseéis la elevación espiritual para orar, la potestad para haceros oír y obedecer por los elementos, de lo cual tuvisteis ejemplos en Noé, venciendo la furia de las aguas; en Josué a quien le atribuís que detuvo la carrera del Sol, sobre lo cual os digo, que los astros jamás han detenido su curso, y que fue mi Luz divina semejante a un sol radiante la que prolongó el día y ocultó la noche, para que el pueblo alcanzara la victoria, mientras el Universo continuaba su trayectoria sin salirse de sus leyes de armonía. 5-135-17

Moisés tuvo también potestad sobre los elementos y a su voz obedecían las aguas, los vientos, las rocas. He confiado al hombre esta Naturaleza para que de ella se sirva, pero él ha transformado el orden de la Creación y se ha convertido en esclavo de la Naturaleza, en la que ha buscado muchas veces a su dios. 5-135-18

En el Segundo Tiempo, os di una lección más sobre estas enseñanzas, cuando hice calmar la tempestad al extender mi mano, también cuando anduve sobre las aguas o cuando resucité a los muertos. Los milagros que realicé en aquel tiempo fueron para salvar al perdido, para convertir la tiniebla en luz y el odio en amor. Yo no vine a maravillar o a sorprender a los hombres con aquello que sirviera sólo para asombro de su entendimiento, como algunos que se hacen admirar de los hombres como seres superiores haciendo aparentes milagros y que, sin embargo, no son capaces de convertir a un pecador. Yo no he venido a enseñaros ciencias superfluas o sorprendentes; Yo os he revelado mi existencia y el por qué de la vuestra. Os he descubierto que el fuego que da vida y todo lo anima, es el amor; es el principio de donde han brotado todas las naturalezas. 5-135-19

Los elementos sólo esperan la hora de desencadenarse sobre el mundo para lavar y purificar la Tierra. Cuanto más pecadora y altiva sea una nación, mayor será mi justicia sobre ella. 5-138-78

Ciertamente os digo, que los elementos de la Naturaleza siguen dando voces a la humanidad, siguen tocando a los hombres, poniéndoles a prueba, despertándolos y purificándolos, pero es por vuestro materialismo, porque sólo sois sensibles a lo que percibís con los sentidos de la carne. Mas, cuando haya espiritualidad en la Tierra, cuando los hombres hayan desarrollado sus facultades espirituales y sean sensibles a lo que está más allá de lo material, entonces podréis comprobar cómo la Naturaleza, con todos sus elementos, se aquietará, mostrando una absoluta armonía y no intervendrá más en lo que a vuestra moral y a vuestra espiritualidad corresponde. 6-148-80

Id limpiando vuestro corazón a fin de que lleguéis a esa lucha limpios y preparados, entonces nada tendréis que temer. Las fuerzas espirituales y los elementos de la Naturaleza estarán de parte de todos aquellos que se levanten como soldados de mi Causa de amor, de paz y de justicia. 6-151-18

En su soberbia los hombres han querido someter a la misma Naturaleza y a sus elementos, sin darse cuenta de que ellos se tornarán en jueces para castigar el orgullo y la temeridad humanas. 6-151-74

Habéis sido formados con perfección. Vuestro espíritu ha sido iluminado para que conozca la grandeza de mi Creación, para que estudiando su parte espiritual, comprendáis que sois semejantes a Mí y conociendo la Naturaleza material, podéis serviros de ella, porque ha sido puesta por Mí, como una sierva humilde ante el hombre. ¿Cuándo llegaréis a conocerla y dominarla? ¿Cuándo seréis tan dignos que podáis ordenar a un elemento que se detenga o cambie, en beneficio de vuestros hermanos? Cierto es que ellos obedecen a leyes dictadas con justicia y amor, mas vosotros tenéis potestad y os he dicho que cuando os espiritualicéis, podréis detener en mi Nombre las enfermedades, la inclemencia del tiempo, el rigor de las calamidades y el pecado. Todo podréis hacerlo si tenéis fe. Llegará el momento en que todo espíritu se conmueva y toda inteligencia despierte, y al buscar la fuente de dónde procede la luz y la perfección, me encontrarán a Mí. 6-156-51

Para haceros comprender el error en que vivís, brotarán volcanes; el fuego surgirá de la Tierra para exterminar la mala hierba. Los vientos se desencadenarán, la tierra se estremecerá y las aguas arrasarán comarcas y naciones. 6-164-41

De esta manera manifestarán los elementos su oposición con el hombre; han roto con él, porque el hombre ha ido destruyendo uno tras otros los lazos de amistad y de fraternidad que lo ligaban con la Naturaleza que lo rodea. 6-164-42

La fuerza de los elementos será la voz que despierte a los hombres que se obstinan en vivir en tinieblas, y no será que Yo venga a juzgarlos, serán ellos los que caigan en la justicia por sus propios actos. 6-166-24

Los elementos están desatados en contra del hombre, vosotros no debéis temer, porque sabéis que os he dado una potestad para vencer el mal y proteger a vuestros hermanos. Podéis ordenar a esos elementos de destrucción que se detengan y ellos obedecerán. Si permanecéis orando y velando, podréis hacer prodigios y sorprender al mundo. 9-250-24

Para probaros que vuestros dones espirituales están nuevamente con vosotros, os he dicho: Extended vuestras manos en mi Nombre cuando estén desatados los elementos y veréis que ellos os obedecen. 9-250-75

Esos prodigios aumentarán vuestra fe y cuando menos lo penséis, os habréis convertido en mis labriegos; entonces recibiréis de vuestro Maestro lecciones más profundas para que alcancéis gran preparación y sepáis recibir a aquellos que vendrán a someteros a prueba y a los que querrán destruiros. 9-250-76

A quienes piensen que Yo castigo a los hombres, desatando sobre ellos a los elementos de la Naturaleza, les digo, que cometen un grave error al pensar así, porque la Naturaleza evoluciona y se transforma y en sus cambios o transiciones se originan trastornos que son los que os producen sufrimientos cuando no cumplís con la Ley, y vosotros los atribuís a castigos divinos. Ciertamente que en ello está mi justicia, mas si vosotros, seres privilegiados con la chispa divina que ilumina a vuestro espíritu, vivieseis en armonía con la Naturaleza que os rodea, vuestro espíritu os mantendría elevados por sobre sus cambios, sobre la fuerza de los elementos y no sufriríais. 10-280-16

En la elevación de vuestra vida es donde podréis encontrar esa potestad o virtud para libraros de la acción de los elementos desatados, porque no es solamente la fe o la oración las armas que os dan el triunfo sobre las vicisitudes y adversidades de la vida; esa fe y esa oración tienen que ir acompañadas de una vida virtuosa, limpia y buena. 10-280-17

Si muchas veces habéis salido avante por vuestra fe o por la oración, ha sido más por mi piedad hacia vosotros, que por vuestros méritos para vencer en las pruebas. 10-280-18

Comprended por qué en cada una de mis enseñanzas os digo que os preparéis, y al mismo tiempo os recomiendo que veléis y oréis, para que logréis esa espiritualidad que os haga armonizar con todo cuanto os rodea en vuestra vida, haciéndoos invulnerables a la acción de los elementos cuando éstos se agiten. 10-280-19

Sois tan pequeños, que muchas veces en lugar de admirar las señales que da la Naturaleza, os amedrentáis. 10-283-60

¿Cuándo seréis como príncipes en medio de esta Creación y no esclavos como ahora lo sois? 10-283-61

¿Creéis que me agrada veros orar llenos de espanto, pidiendo a Dios misericordia para vosotros, cuando veis a los elementos desencadenados? Yo quisiera miraros llenos de serenidad, admirando las obras de vuestro Padre, sin que vuestras vidas se resintiesen. Yo quisiera recibir vuestras oraciones, brotando de un corazón lleno de paz, de obediencia, de comprensión. 10-283-62

Vosotros, libraos de la soberbia y dejad que florezca la humildad y la sencillez, para que podáis aceptar todas las pruebas que han de venir; comprended que es necesario que paséis por ese crisol para que recobréis vuestra limpidez. Hoy que tenéis una lección más y sabéis que no estáis ya en la niñez ni en la adolescencia espiritual, sino que tenéis la madurez, podréis comprender mis palabras de otros tiempos y las que en éste os doy. 10-285-75

Estos acontecimientos esperan a la humanidad; velad y orad, discípulos, porque estas pruebas muchos de vosotros las contemplaréis. Veréis agitarse las doctrinas del materialismo envolviendo a los hombres, haciéndolos exclamar ayes angustiosos de dolor. 11-318-41

No quiero atemorizaros con esta alerta, sino prevenir a quienes morarán la Tierra en ese tiempo de pruebas. Todo esto debe acontecer para que alcancen todos los espíritus su salvación. 11-318-42

Cuando hayáis pasado estas pruebas de mi amor perfecto, será el renacimiento espiritual y material de la humanidad. Entonces los hombres al transitar en el sendero de la virtud y la espiritualidad, se asombrarán al comprender que esta vida es la misma que les ofrecí desde el principio, que nada en ella ha cambiado; sabrán que el planeta que les confié como morada pasajera, sigue siendo pródigo en bendiciones y les sigue ofreciendo su seno para alimentarlos con su amor, porque esa es la misión que le he confiado. El Sol será el mismo, que enviará siempre su calor vivificante, como un símbolo de la presencia del Señor. Será en ese tiempo ¡oh, pueblo amado!, cuando los hombres comprendan que han sido sus malas obras las que han amargado su existencia; así se transformarán en mis buenos labriegos, y se irán preparando para habitar armoniosamente moradas más perfectas en la eternidad. 11-318-44

Yo os anuncio que aún veréis presentarse sobre este mundo las más grandes calamidades, que serán la consecuencia del egoísmo y la ambición humanas, de la falta de amor y de caridad. ¿Qué haréis en ese tiempo Israel, cuando veáis desatadas todas esas fuerzas de la Naturaleza, azotando a vuestros hermanos? Verá este mundo la presencia de grandes terremotos. Las aguas saldrán de su cauce y partes del mar se convertirán en tierra y otras tierras serán invadidas por las aguas. Los hombres saldrán de sus comarcas y aun de sus países en busca de salvación. Las lluvias devastarán como el diluvio del Primer Tiempo, muchas ciudades y sólo unos cuantos escaparán a estos rigores. 12-351-64

Pronto principiará un tiempo de grandes acontecimientos para el mundo. La tierra se estremecerá, y el Sol hará caer sobre este mundo, rayos candentes que quemarán su superficie. Los continentes, de un punto al otro, serán tocados por el dolor, los cuatro puntos de la Tierra sufrirán la purificación y no habrá criatura que no sienta el rigor y la expiación. 12-351-66

Y después de este gran caos, volverán las naciones a recobrar la calma y los elementos naturales se aquietarán. Después de esa noche de tempestad en que vive este mundo, aparecerá el iris de la paz y todo volverá a sus leyes, a su orden y armonía. 12-351-67

Veréis de nuevo el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas en su corriente volverán a ser puras y el mar será clemente; habrá frutos en los árboles y flores en los prados y las cosechas serán abundantes. Y el hombre, que habrá sido purificado y sano, volverá a sentirse digno y verá preparado su camino para su ascensión y retorno a su Señor. 12-351-68

Después del nuevo diluvio, brillará el iris como símbolo de paz y de un nuevo pacto que espiritualmente hará la humanidad con su Señor. 12-352-61

En lo material también palparéis la transformación: Los ríos serán abundantes, las tierras estériles serán fértiles, los elementos volverán a su cauce porque habrá armonía entre el hombre y Dios, entre el hombre y las obras divinas, entre el hombre y las leyes dictadas por el Autor de la Vida. 12-352-65

Aún os contemplo débiles en vuestra fe, basta que los elementos de la Naturaleza se desaten para que vuestro corazón se llene de pavor, ¿por qué?, ¿no os he dicho que los elementos tendrán que obedeceros y respetaros si estáis dentro de la senda que marca mi Ley? 12-353-62

¡Ah, pueblo, es que vuestra Conciencia os dice a cada paso que no estáis cumpliendo como buen discípulo! 12-353-63

Yo no miento ni exagero cuando os digo, que los elementos pueden escuchar vuestra voz y obedeceros y respetaros; la historia de Israel, quedó escrita como un testimonio de mi verdad y en ella podréis encontrar cómo una y cien veces el pueblo de Dios fue reconocido y respetado por las fuerzas y elementos de la Naturaleza, ¿por qué vosotros no habíais de serlo?, ¿acaso creéis que mi poder o mi amor por la humanidad, haya variado con el paso de los tiempos? No, multitudes que escucháis esta palabra, la luz de mi Espíritu os baña, mi poder y mi amor son eternos e inmutables. 12-353-64

Si la humanidad no está en armonía con la Ley universal que rige toda la Creación, vendrá un desorden que se manifestará en la fuerza de los elementos. 12-363-23

Cuando todos los elementos y toda la Creación dé pruebas y manifestaciones de mi justicia, no lo toméis como un castigo, sólo será una prueba que hará que la humanidad que no ha escuchado mi palabra llegue a reconocer su error, después de pasar por confusiones y amarguras atribuyendo a diversas causas la conmoción de los elementos; mas vosotros no deberéis confundiros, deberéis estar preparados, para salir triunfantes de esa prueba con la verdadera fe, amor y caridad para vuestros hermanos, que servirá para poner a salvo a las multitudes. 12-363-70

Mi paz sea con vosotros.

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