Archivos del autor: latorredeisrael

C.I. 05 Marzo 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 010

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. ¡Oh, discípulos amados que volvéis en pos de mi presencia y de mi Palabra! A todos he escuchado una vez más y la unión de vuestro pensamiento ha sido el mejor himno con que habéis regalado mi audífono divino. De cada corazón se desprende una nota y la unión de todos vuestros pensamientos hace un concierto lleno de encanto espiritual. Leer Más

C.I. 05 Febrero 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 009

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. ¡Bienvenidos sois, discípulos, ante el Maestro! De cierto os digo: Soy en lo más profundo de vuestro ser y he conversado con cada espíritu. La lección de este día será para unos y para todos, porque os vengo preparando para que piséis con firmeza en el camino, para que la duda, la incertidumbre o el titubeo desaparezca de vuestro espíritu y aún de vuestra materia, porque la misión que habéis traído a la Tierra es profunda. Vuestro espíritu lo sabe; tiene intuición de ella y por eso me sigue paso a paso. Leer Más

C.I. 03 Diciembre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 008

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. ¡Mi bendición con todo el Universo! Leer Más

C.I. 10 Septiembre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 007

01. ¡LA PAZ DE MI ESPÍRITU DIVINO ES UNA VEZ MÁS ENTRE MI PUEBLO BENDITO DE ISRAEL! Leer Más

C.I. 01 Octubre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 006

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Pueblo amado, sois vosotros los que en verdad habéis creído en mi venida en este tiempo y aún en las postrimerías de mi comunicación venís presurosos, sin fatiga, en pos de mi Palabra. Muchos han sido los llamados y pocos los que me han creído, comprendido y sentido mi presencia en este tiempo; pero mi fuente la he brindado a todos. Sus aguas se han desbordado con prodigalidad. Leer Más

C.I. 01 Noviembre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 005

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Amados discípulos de Cristo: Dejad que vuestro corazón, una vez más goce la presencia del Maestro, que pueda sentir mi calor y la dulzura del ósculo que imprimo en cada uno de mis discípulos. Leer Más

C.I. 01 Enero 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 004

ÓRDENES DADAS POR NUESTRO PADRE ETERNO, PRIMERO DE ENERO DE 1950. Leer Más

C.I. 01 Febrero 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 003

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Discípulos amados de Jesús, habéis dispuesto y preparado el santuario y, ¡heme aquí presente, en espíritu y en verdad! Leer Más

C.I. 22 Enero 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 002

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Discípulos amados de mi Divinidad: Bienvenidos seáis ante mi Cátedra. Leer Más

C.I. 02 Abril 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 001

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Amados discípulos: Os contemplo en vuestro sitio, cada quien esperando mi presencia, cada uno preparándose para recibir de Mí la lección, la parte que le corresponde. Leer Más

México y la nube espiritual

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México, la nación escogida por Cristo para Su tercer advenimiento, donde manifestaría Su sabiduría como Espíritu Santo. De oriente a occidente Su rayo divino como luz potente estremeció la noche del espíritu.

Sobre la nube divina su Espíritu Divino dio sombra al espíritu, que en su soberbia se aventuro por los caminos extraviados, hallando solo el desierto. Ese destierro que él mismo se infligió al abandonar la casa paterna. La nube bienhechora está para darle sombra, para calmar su sed espiritual. Mas es necesario que el espíritu clame con humildad, que en el Templo de su corazón reconozca su vacío espiritual.

Cristo aún está en la nube, Su promesa de volver entre la humanidad aconteció. Esperando es a Su hija, a que sus pies no sólo toque el polvo de la tierra, sino se eleve y se halle con el Maestro en la nube divina. Que aprenda elevarse a las alturas de su virtud, pues es aquí donde encontrará no sólo la nube, sino el potente rayo divino que estremezca y rasgue su oscuridad de Eras.

Si el oriente por un tiempo y en un pueblo se cubrió de la nube divina en el Monte Sinaí, recibiendo la Voz potente del Yo Soy. En el Segundo Tiempo esa Voz potente bajo de la nube, para hacerse Hombre. Su voz humanizada estremeció como un rayo de luz el corazón de la humanidad.

Tiempo hermoso para Yo Soy, el Cristo, al asemejarse ya en Jesús a quienes amo desde su principio. Esos espíritus en envolturas humanas, olvidando su principio espiritual. ¿Acaso el Maestro no fue como una nube calmando la sed del espíritu? ¿No dijo el Maestro a la samaritana, que quien tomase agua del pozo volvería a tener sed? No vino el Maestro a saciar la sed de la carne, sino la sed del espíritu.

Y he aquí, al Espíritu de Verdad, al Espíritu de Consolación, al Cristo ya no humanizado en Jesús, sino el Espiritual, el Divino, volviendo sobre la nube, estremeciendo con Su rayo de luz a todos los espíritus. Todos le pertenecen, a todos calmará su sed, a tiempo como ellos también se harten del desierto.

No volverá más el Cristo humanizado bajando de la nube, sino el Cristo Espiritual sobre la nube. Pues Dios es Espíritu, y así ha vuelto, no visible a la mirada de los hombres, pero sí a la mirada del espíritu por sus dones espirituales.

México, nación bendita donde se reunieron las doce tribus del antiguo pueblo de Israel;… pueblo que atestiguaste al Mesías en Jesús,… tus ojos espirituales contemplaron el Rayo divino descender al entendimiento del hombre en el Tercer Tiempo. Tu Dios en labios de Jesús habló en otro tiempo una lengua distinta al de hoy, así como los tuyos.

Ese Rayo divino aún rasgando es las tinieblas de Su hija humanidad; la Nube Divina Espiritual, ya no posándose sobre el portavoz, sino sobre todo espíritu. ¿No es la nube que va de un lugar a otro, la que atraviesa sendas y valles? ¿No es ella que con su lluvia hace florecer después de un tiempo, los desiertos áridos? ¿No es ella la esperada por unos y otros, después de una larga sequía, augurando esperanza para los cultivos de los hombres? De cierto, la nube divina se está posando sobre todo aquél que le llama para calmar su sed espiritual, para hacer florecer su corazón árido, y hacer que de él broten las virtudes manifiestas de su espíritu.

Nación que en ti Yo Soy, se manifestó con potente luz,… el Mismo que en otro tiempo dijo, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida,… de ti saldrá la luz que de occidente a oriente, deje una estela de Sabiduría divina para no ser acallada más. Por ella se reconocerán y se reconciliarán los pueblos y las naciones; los hombres sabrán guiarse por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida. Los espíritus tendrán por bien el ya no pertenecer a esta morada, sino extender sus alas espirituales hacia las alturas, cada vez más hasta donde su elevación se lo permita.

Tiempo de luces es,… y lo será más para la luz divina, iluminando lo profundo del espíritu.

Atributos espirituales

Dones y facultades del espíritu

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. (1a corintios 12:1)

El libro del saber se abre para revelaros cuántos dones y atributos poseéis, muchos de ellos todavía desconocidos por vosotros. El hombre ignora quién es, por lo que no sabe cuánto atesora en su espíritu. Se ha concretado a desarrollar sus facultades humanas, pero las del espíritu las ha ignorado por su falta de interés en lo que es elevado y noble.

Ya descubriréis en vuestro ser algo más que los órganos de vuestro cuerpo y ellos son los dones, facultades, potencias y atributos del espíritu, los cuales han dormido en el hombre por muchos siglos. Ni sustancia ni forma les encontraréis, por lo que os digo, que no será vuestra ciencia la que os descubra estas facultades porque pertenecen al espíritu.

¿Cómo han de descubrir los hombres los dones que su espíritu tiene, si su corazón está ansioso de poseer tan sólo las riquezas de la Tierra? Nadie se sorprenda de estas revelaciones, comprended que estáis aproximándoos a la plenitud de los tiempos.

La luz de mi Espíritu ha venido a revelaros todos los dones que se ocultan en el fondo de vuestro ser, todo lo que desde vuestro origen habéis llevado con vosotros sin presentirlo. Os he hecho saber que ya es tiempo de que os conozcáis verdaderamente, de que os encontréis a vosotros mismos y conozcáis vuestra heredad para que seáis grandes de espíritu.

Esos dones son: la videncia, el presentimiento, la intuición, el sueño profético, inspiración, clarividencia, curación, análisis, palabra, libre albedrío, sensibilidad, revelación, comunicación de espíritu a Espíritu y profecía. Los dones fueron depositados en vuestro espíritu desde el instante de vuestra formación.

Hay, sí, diversidad de dones espirituales, mas el Espíritu es uno mismo. Hay también diversidad de ministerios, mas el Señor es uno mismo. Pero los dones visibles del Espíritu Santo se dan a cada uno para la utilidad. Así el uno recibe del Espíritu Santo el don de hablar con profunda sabiduría; otro recibe del mismo Espíritu el don de hablar con mucha ciencia; a éste le da el mismo Espíritu una fe o confianza extraordinaria; al otro la gracia de curar enfermedades por el mismo Espíritu; a quién el don de hacer milagros, a quién el don de profecía, a quién discreción de espíritus, a quién don de hablar varios idiomas, a quién el de interpretar las palabras, o razonamientos… Porque así como el cuerpo humano es uno, y tiene muchos miembros, y todos los miembros, con ser muchos, son un solo cuerpo, así también el cuerpo místico de Cristo. (1ª de Corintios:12:4 al 12)

Por medio de ellos confirmarán los hombres que un nuevo tiempo se ha abierto ante la humanidad.

Desarrollo de los dones

No hay nuevos dones en este tiempo para vuestro espíritu, todo lo lleváis en vosotros desde el instante en que brotasteis de Mí.

Todos poseéis los dones del espíritu, que están comenzando su desarrollo en este Tercer Tiempo, por la evolución que han alcanzado los espíritus. La intuición, la videncia, la revelación, la profecía y la inspiración, se están manifestando en forma clara entre la humanidad y es ello el anuncio de un nuevo tiempo, es la luz del libro de los Siete Sellos, abierto en este tiempo en su sexto capítulo.

Los atributos del espíritu son inmutables porque son virtudes de mi Divinidad, son fuerzas eternas. Mas comprended que, según hayáis vivido, así será mayor o menor la pureza que podáis demostrar a través del desarrollo de vuestros dones.

Los dones y potencias que poseéis, no los habéis podido aprovechar debido a vuestra ignorancia; más si en alguno de mis hijos se han manifestado en forma espontánea o natural, no ha faltado quien lo juzgue anormal o le atribuya poderes ocultos y perversos.

Con lo que ahora os he dicho, podréis ya comprender que no os será posible, en una sola existencia, desarrollar en toda su capacidad los dones de que está formado vuestro espíritu, porque siendo ellos parte de un ser que pertenece a lo eterno, que es parte de lo infinito, es natural que en una vida tan efímera, como es la vida del hombre en la Tierra, no alcancéis a mirar el desarrollo completo de algunos de vuestros dones.

Sin embargo, debo aclararos que no por saber que en la presente existencia no podréis alcanzar el máximo desarrollo de vuestros dones, vayáis a flaquear en vuestro ahínco de lograr vuestra evolución. Por el contrario, pensad que si en una sola existencia pudieseis contemplar el desarrollo completo de vuestros dones espirituales, éstos serían muy pequeños.

Ha llegado el tiempo que os profetizó Joel; mas debo advertiros, que esos dones que ahora habéis visto surgir de vuestro ser, no os fueron dados hasta ahora, han venido sufriendo una transformación junto con vosotros desde el principio de vuestro espíritu y ahora, en este tiempo, Yo os envié a la Tierra a recoger el fruto de vuestra evolución.

Y después de esto sucederá que derramaré yo mi Espíritu Divino sobre toda clase de hombres; y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendrán sueños misteriosos, y tendrán visiones vuestros jóvenes. (Joel 2: 28)

No se debe lucrar con los dones

A todos les he dado en su principio los mismos dones, pero mientras algunos han sabido elevarse y ser grandes por medio del desarrollo de su virtud, otros se han estacionado y otros se han extraviado.

¡Ay, de los que busquen la adulación, las vanidades y el dinero! ¡Ay, de aquellos que se crean dioses, porque solo provocarán gran confusión! No olvidéis que los poderes divinos sólo están con los humildes y que nunca descienden para halagar las vanidades humanas.

Hay quienes creen conocerse porque al saber los muchos dones que el hombre posee en su espíritu, se yerguen ante los ignorantes, se envanecen de su propia grandeza, se enseñorean y al fin acaban perdiéndose entre las tinieblas de su orgullo. No saben que el espíritu tiene en la conciencia el arcano de Dios y que para penetrar en él hay que hacerlo con respeto.

No hagáis ostentación de vuestros dones y conocimientos de la verdad que lleváis. Yo os digo, que, si eso hicierais, os expondríais a ser sometidos a grandes pruebas por vuestros hermanos.

¿Por qué hay quienes apartándose de los principios de espiritualidad que les he trazado, de dar amor y caridad sin interés alguno, van vendiendo los servicios que hacen a través de dones que nada les costaron?

Debo deciros que si os interesa que vuestras obras tengan valor delante de Mí, no tendréis que pedir nada en cambio de ellas a vuestros hermanos.

He venido a revelaros los dones espirituales que poseéis y a enseñaros el uso que de ellos debéis hacer, para que nunca los toméis para hacer obras que no estén dentro de mi Ley porque entonces en vez de entregar luz, sembraríais tinieblas y confusión.

Yo no vine a maravillar o a sorprender a los hombres con aquello que sirviera sólo para asombro de su entendimiento, como algunos que se hacen admirar de los hombres como seres superiores, haciendo aparentes milagros y que, sin embargo, no son capaces de convertir a un pecador.

Yo no he venido a enseñaros ciencias superfluas o sorprendentes; Yo os he revelado mi existencia y el porqué de la vuestra. Os he descubierto que el fuego que da vida y todo lo anima, es el amor; es el principio de donde han brotado todas las naturalezas.

Estudiad bien estás lecciones para que no vayáis a buscar a los falsos profetas y videntes de este mundo y en ellos creáis. No olvidéis que sois mis hijos y si sabéis vivir en armonía Conmigo, no necesitaréis preguntar a vuestros hermanos ni consultar los libros ni los astros, porque Yo hablo a vuestro espíritu por medio de la conciencia y si la escucháis os regiréis con sabiduría y sabréis vivir cumpliendo con mi voluntad.

Así como en todos los tiempos la vida del hombre se ha dividido en Eras o Edades, y cada una de ellas se ha significado por algo, ya sea por sus descubrimientos, por las revelaciones divinas que dentro de ella han recibido los hombres, por el desarrollo del sentido de lo bello, a lo cual llamáis arte, o por su ciencia; así os digo, que este tiempo se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, esa parte de vuestro ser por la que debíais haber empezado a cultivaros, para evitaros tantos males y errores.

Fe, amor y espiritualidad, son las tres virtudes que harán invencibles a los soldados y apóstoles del Tercer Tiempo. Esas virtudes estuvieron presentes en todos aquellos siervos, que desde los primeros tiempos testificaron mi existencia, mi presencia, mi Ley y mi verdad.

Entre esos siervos podéis encontrar a los patriarcas, a los profetas, a los apóstoles y a los mártires; pero no han sido ellos los únicos en la historia de la humanidad, ha habido muchos más, que en diversos caminos han venido a desempeñar su misión y a testificar mi verdad, resistiendo todo género de ataques, burlas, persecuciones y calumnias. Mas su fe, su indulgencia para quienes les han herido, su amor constante y fiel hacia sus hermanos, amor inspirado en su Señor, les ha hecho vencer al dolor, la injusticia y la muerte.

¿Cómo podríais explicaros la resignación de los mártires ante sus verdugos? ¿Cómo podríais concebir la paciencia y la serenidad ante las persecuciones de todos los que me han amado y seguido? Preparación espiritual es lo que necesitáis, mas cuando estéis practicando mi Palabra, causaréis conmoción en la vida de vuestros hermanos, porque se manifestará en vosotros el espíritu con todos sus dones y potencias.

Del llamado fin del mundo

Del llamado fin del mundo

Muchos discuten sobre el temido y terrible fin del mundo que suponíais a la puerta de cada una de vuestras guerras. Os digo ahora, que ese fin que esperáis, no vendrá; mis palabras del Segundo Tiempo se referían a un mundo materializado y científico que no me honra, ni me ama, ni me reconoce. La Tierra no está manchada, está bendita y es pura; son los hombres los que han manchado su corazón.

Si la Tierra hubiese pecado, ya la hubiese destruido y os hubiera enviado a habitar a otro mundo, mas en ella no encuentro mancha. El mundo material, el planeta, no está próximo a su desintegración, pero el fin de ese mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, llegará con la luz de mi Doctrina, y sobre sus escombros Yo levantaré un nuevo mundo de progreso y de paz.

Os digo que estáis en el final de un mundo y en el principio de otro. El planeta seguirá siendo el mismo, la Naturaleza la misma, la luz también la misma, pero la forma de vivir de la humanidad será otra, sus finalidades, sus luchas y sus ideales, serán distintos. Habrá justicia, habrá verdad. ¿Cómo habéis podido creer que en el día del juicio resuciten los cuerpos de los muertos y se unan a sus espíritus para penetrar en el Reino de Dios? ¿Cómo podéis interpretar así lo que en otros tiempos se os enseñó?

Ahí tenéis el fruto de la mala interpretación que se ha dado a las Escrituras de los tiempos pasados, cuyo lenguaje divino no ha sido encontrado todavía en el fondo del lenguaje humano con que fueron escritas las revelaciones y las profecías. Muchos van hablando del fin del mundo, del juicio final, de la muerte y del infierno, sin saber un átomo de la verdad.

Cuando el dragón de vuestras pasiones haya sido muerto por vuestras armas de luz, un mundo nuevo aparecerá delante de los hombres, un mundo nuevo, siendo el mismo, pero el cual parecerá más hermoso, porque entonces los hombres sabrán tomarlo para su bienestar y progreso, infiltrando a todas sus obras un ideal de espiritualidad. Los corazones se ennoblecerán, las mentes tendrán luz, el espíritu sabrá manifestar su presencia. Todo lo bueno prosperará, todo lo elevado servirá de simiente a las obras humanas.

Sobre las ruinas de un mundo creado y destruido por una humanidad materialista, se levantará un nuevo mundo cuyos cimientos serán la experiencia y tendrá por finalidad el ideal de su elevación espiritual.

Grande será la transformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos. El mundo que desaparecerá será el mundo de maldad que habéis creado, en el cual los fuertes oprimen a los débiles, del que ha huido la inocencia hasta de los niños en el que los padres desconocen a los hijos y los hijos a los padres.

Este mundo en el que los principios e instituciones más sagradas han sido profanadas por los hombres, y en el cual unos a otros, en vez de amarse como hermanos, se matan. Para que esta nueva Babel desaparezca, es menester que su maldad sea cortada de raíz como mala hierba. El dolor será grande, pero en ese cáliz se purificarán los impuros y abrirán sus ojos los ciegos. La muerte detendrá la carrera de muchos, mas no será para exterminarles, sino para conducirles a la verdadera vida.

De las obras malas de la humanidad nada quedará, más sobre los escombros de vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la humanidad sea como una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y piense en mi Ley de amor.

Cesarán las confusiones, desaparecerán las encrucijadas, se disiparán los misterios, y una luz brillante, pero a la vez dulce y suave, porque es la del Espíritu Divino, dirá a los hombres que mucho buscaron, dudaron y se atormentaron: He aquí la verdad.

A grandes pasos se acerca la humanidad hacia el fin de ese mundo creado por la ciencia del hombre, de ese mundo falso y superficial; y será el hombre quien por propia mano destruya la obra que su orgullo y su codicia construyeron. Luego vendrá el silencio, la meditación y con ello la regeneración, los propósitos y los ideales elevados.

Ante los hombres se abrirá una nueva Era, y en ella penetrará una humanidad purificada en el dolor y acrisolada en la experiencia. Un nuevo mundo levantarán los hombres, pero será un mundo guiado por el espíritu, iluminado por la conciencia y encauzado por el camino de mi Ley.

Cristo y Jesús

¿Quién es Cristo, quién fue Jesús?

No es la primera vez que los hombres luchen por definir una revelación divina o por alcanzar claridad en algo que a su mente se presenta como un misterio. Ya en el Segundo Tiempo, después de mi predicación en el mundo, los hombres deliberaron sobre la personalidad de Jesús, queriendo saber si era o no divino, si era Uno con el Padre o era una persona diferente; juzgaron y escudriñaron en todas formas mi Doctrina.

Ahora volveré a ser objeto de análisis, de discusiones, de luchas y de escrutinio. Se juzgará si al presentarse el Espíritu de Cristo, éste se encontraba independiente del Espíritu del Padre, y habrá otros que digan que es el Espíritu Santo el que ha hablado y no el Padre ni el Hijo.

Si Cristo es el Amor, ¿podéis creer que Él sea independiente de Jehová, si Yo soy el Amor? Si el Espíritu Santo es la Sabiduría, ¿creéis que ese Espíritu sea independiente a Cristo si Yo soy la sabiduría? ¿Pensáis que el Verbo y el Espíritu Santo sean distintos entre sí?

Por el nombre de Cristo conocisteis a quien manifestó el amor de Dios entre los hombres, mas cuando Él vino a la Tierra, antes ya se había manifestado como Padre, por lo tanto no debéis de decir que Cristo nació en el mundo, quien nació fue Jesús, el cuerpo donde se albergó Cristo.

Meditad y concluiréis por comprenderme, aceptando que antes que Jesús, ya era Cristo, por eso cuando Él se manifestó a través de Jesús, os turbasteis y os confundisteis; y aun mirando sus prodigios no le creísteis, porque es infinito su poder para que lo comprenda vuestra limitada razón. Por eso es que unos me niegan, otros se confunden y otros más me estudian y analizan de acuerdo con su manera de pensar y de entender. Pocos, muy pocos son los que algo alcanzan a comprender a Cristo, os digo esto porque encuentro poco amor en los corazones, ya que no os amáis ni entre hermanos. Cristo, al que una multitud rechazó, es el mismo que ahora viene a manifestarse a vosotros, porque fue el cuerpo el que destrozaron los hombres, mas no al Verbo que por Él habló.

Fue Cristo el que vino a vosotros y es Cristo el que os habla, mas no tratéis de separarme de Dios, ni mirarme fuera de Él, porque Yo soy y he sido siempre Uno con el Padre. Por lo tanto os digo que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, son un solo Dios.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios. (Juan 1:1)

Cristo fue uno con el Padre, porque el Verbo que se hizo hombre para ser oído en el mundo, siempre ha estado en Dios. La verdadera esencia de mi enseñanza la han ocultado los hombres para mostraros un Cristo que ni siquiera es imagen del que vino a daros tantos ejemplos a través de Jesús.

Cristo, el Verbo de Dios, fue el que habló por boca de Jesús, el hombre limpio y puro. Jesús, el hombre, nació, vivió y murió, mas, por lo que toca a Cristo, Él no nació, ni creció en el mundo, ni murió; porque Él es la voz del Amor, el Espíritu del amor, la palabra divina, la expresión de la sabiduría del Creador, que ha estado siempre en el Padre.

Jesús nació y murió en la pobreza, pureza y perfección y hubierais deseado que permaneciese eternamente en la Tierra, por ello lo habéis querido perpetuar en imágenes fabricadas por la mano del hombre; debéis comprender que desapareció su forma humana para dejar tan sólo la esencia purísima de su palabra y de sus obras, que fueron la expresión perfecta del divino amor.

Hay quienes han atribuido a Jesús las debilidades de todos los hombres, gozando con arrojar sobre el hombre divino y sin mancha, el cieno que llevan en su corazón. ¿No pensáis que el cuerpo de Cristo es la materialización de un pensamiento sublime de amor de vuestro Padre? Entonces Cristo os amó con el Espíritu, no con la carne. Mi verdad nunca podrá ser falseada porque ella contiene una luz y una fuerza absolutas.

¿Por qué Jesús llamándose el hijo de Dios, no había de llamar hermanos a los hombres cuando ellos también son hijos de Dios? ¿Cuándo tendréis la elevación suficiente que os permita dar su justo sentido a lo divino y a lo humano? Comprended que es la única forma de que sepáis dónde están los errores y dónde brilla la verdad.

Dos naturalezas hubo en Jesús, una material, humana, creada por mi voluntad en el seno virginal de la Virgen María, a la que llamé el Hijo del Hombre, y la otra divina, el Espíritu, el cual fue nombrado el Hijo de Dios. En ésta fue el Verbo Divino del Padre, el cual habló en Jesús; la otra fue tan sólo material y visible.

Sólo en cuanto hombre nací y morí, porque en cuanto Dios no tuve principio ni tendré fin. Jesús nació de la pureza del amor del Padre hacia la humanidad, tomando forma humana en el seno de una casta doncella, previamente escogida por el Creador.

En los tiempos pasados, un pueblo fue preparado para recibir en su seno la presencia del Hijo de Dios; el anhelo de que llegara, nacía de su dolor, de su tristeza, por la esclavitud y la humillación en que había caído; y la promesa del Señor a aquel pueblo fue cumplida. Si un hombre justo, limpio y puro le había sido prometido como Salvador, natural era que su cuerpo proviniese de un seno casto; y así fue, pues María, aquella que fue llamada bendita entre las mujeres, fue una flor celestial trasplantada a la Tierra por voluntad de Dios, para que dejara en el corazón manchado y triste de los hombres, el perfume de su ternura maternal, de su divino consuelo.

Fue Jesús humana criatura, pero concebida sin mancha, ni impureza, para servir de instrumento a Dios, encarnado en Él, el Verbo, que es la divina palabra. A la edad de treinta años, cuando se hallaba Jesús en plenitud, el Cristo que habitó en él, manifestó su gloria, su verdad y su amor.

Era el mismo Dios que vino al mundo para dar su Ley y su enseñanza a través de una envoltura. Hoy quisierais saber como fue formado el cuerpo de Jesús, a lo que Yo os digo: Debéis saber que aquel cuerpo fue engendrado y concebido por obra del amor infinito que os tengo.

En verdad os digo, que Jesús nada tuvo que venir a aprender de los hombres, porque entonces no hubiese sido Yo el Maestro Divino, sino el discípulo del hombre. Si alguien os ha dicho que Jesús el Cristo fue instruido por teólogos, teósofos o sabios, no está diciendo la verdad. Las lecciones del Cielo no se vienen a aprender al mundo, y lo que Cristo enseñó, fue la verdad que existe en el reino eterno del espíritu.

Dicen los hombres en sus libros, que Jesús estuvo entre los Esenios buscando su saber, mas quien todo lo sabía y fue antes que los mundos, nada tenía que aprender de los hombres; no podía lo divino aprender de lo humano. Donde quiera que estuve fue para enseñar. ¿Puede haber en la Tierra alguien más sabio que Dios? Cristo vino del Padre a traer a los hombres la sabiduría divina. ¿No os dio prueba de ello vuestro Maestro cuando a los doce años de edad, dejó absortos a los teólogos, a los filósofos y a los doctores de la Ley de aquel tiempo?

¿Qué tenía que aprender de ellos quien en su infancia confundió a los doctores de la ley? Aquel tiempo, del cual los hombres nada saben, fue tan sólo un tiempo de espera.

Y se maravillaban los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? (Juan 7:15)

Sólo Yo puedo revelaros lo desconocido. Así puedo deciros que en vano los hombres de ahora tratan de conocer la juventud de Jesús. Escudriñan e imaginan, mas sólo se conoce mi niñez y el tiempo de mi predicación. A vosotros os digo: Jesús, antes de levantarse a anunciar el Reino de los Cielos, nada aprendió de los hombres.

Hoy vengo en Espíritu y no podrá la humanidad llamarme el hijo del carpintero, mas en verdad os digo, que ni en aquel tiempo hubo justicia para llamarme así. Escrito esta que una virgen concebiría y en su seno tomaría carne el Verbo. José el patriarca, fue en la senda de la virgen y del niño, sólo un ángel guardián visible a los ojos de los hombres; en cambio María, fue la encarnación del amor maternal divino y Madre de Jesús, que es la parte humana de Cristo.

Y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. (Mateo 1:16)

Si Yo hubiese deseado que me adoraseis en la figura de Jesús, os hubiese dejado su cuerpo, para que le rindierais culto, pero si concluida su misión hice desaparecer aquella materia, ¿Por qué los hombres le adoran? Yo os revelé que mi Reino no es material, mas a pesar de ello los hombres aún quieren retenerme en la Tierra, y me presentan las riquezas y el poderío de un reino que es pasajero y limitado. Si el cuerpo de Jesús no brotó de la tierra, ¿por qué había de rendirle tributo como todos los hombres? Él os había dicho: Mi reino no es de este mundo.

Desaparecida de la Tierra aquella forma humana, sólo quedó flotando en las conciencias la esencia divina del Verbo, que habló en Jesús. Eso es lo que debéis de buscar, la esencia, el sentido espiritual de aquel mensaje de vida y amor.

Ved que Yo, siendo el Verbo, no sólo soy palabra sino también obra; prueba de ello os di encarnando en aquel tiempo para vivir con vosotros y daros ejemplo. Fui hombre en verdad, mas aquel cuerpo no tuvo en su formación el más leve pecado ni la más ligera mancha. Fue un verdadero templo, de cuyo interior brotó el Verbo de Dios. Aquel que levantó a los humildes y con una palabra sanó a los enfermos, aquel que bendijo a los niños y se sentó a la mesa de los pobres, es el que ahora viene, es el mismo Verbo. Es la luz de la verdad que visteis aparecer por oriente y cuyo resplandor está iluminando al occidente.

Cristo desapareció como hombre y ha aparecido como Espíritu triunfante, sin materia, todo amor; es la revelación constante de la misericordia divina delante de la humanidad.

Significado de la salvación por la sangre de Jesús el Cristo

He aquí al Cordero que voluntariamente se inmoló, para que su sangre cayera en todos sus hijos, trazando con su huella el camino de la evolución espiritual de la humanidad.

Vengo a deciros cuál es la esencia de aquel sacrificio.

Aquí está de nuevo mi palabra, no la palabra del hombre que no ha sabido explicar aquel mensaje, sino mi palabra que viene a enseñaros la esencia inmortal de mi Doctrina y de mis obras, explicación divina con la que los hombres sabrán el valor espiritual de aquella sangre derramada en el Calvario por amor a la humanidad.

En mi sangre lavaréis todas vuestras manchas porque, ¿qué significa mi sangre? Sino mi amor.

Si el polvo de la tierra bebió aquel líquido que fue vida en el cuerpo del Maestro, fue para que comprendieseis que mi Doctrina habría de fecundar la vida de los hombres con el divino riego de su amor, de su sabiduría y de su justicia.

El mundo, incrédulo y escéptico de las palabras y ejemplos del Maestro, combate mi enseñanza diciendo: ¿Por qué si Jesús derramó su sangre por salvar del pecado a la humanidad, el mundo no se ha salvado? ¿En dónde está el poder de aquella sangre de redención?

Muchos han sido los hombres que han aceptado que todas las lágrimas de este mundo han sido causadas por un pecado de los primeros pobladores y en su torpeza para analizar la parábola, han llegado a decir que Cristo vino a lavar con su sangre toda mancha. Si tal afirmación hubiera sido cierta, ¿por qué a pesar de que aquel sacrificio ya fue consumado, los hombres siguen pecando y también sufriendo?

Mi sangre fue derramada para que reinara la paz y la justicia entre los hombres, mas no he sido bien comprendido; si hubieseis aprovechado esa lección habríais alcanzado mayor grado de evolución y la luz que he derramado en el transcurso de los tiempos, iluminaría plenamente a vuestro espíritu.

Os digo una vez más, que en Mí será salva toda la humanidad. Aquella sangre derramada en el Calvario es vida para todo espíritu, mas no es la sangre en sí, puesto que ella cayó en el polvo de la tierra, sino el amor divino que en ella está representado. Cuando os hable de mi sangre, ya sabéis cuál es y qué significado tiene.

Existen quienes dicen: ¿Qué relación tiene el dolor de Jesús con vuestra salvación? Su dolor no puede darnos la gloria. Y el Espíritu de Verdad os dice: Yo fui entre los hombres a través de Jesús, como esas plantas de olor que perfuman las manos del que les arrancó la vida.

Aquel madero que me disteis y que Yo acepté, fue prueba de mi amor por vosotros y prueba también de que os salvaríais con mi ejemplo. ¿Por qué creéis que, si Yo hubiese sabido que mi sacrificio iba a ser inútil, os lo hubiese ofrecido? ¿No recordáis que os he dicho que en la Obra del Padre no se pierde ni una semilla? Cuando el costado del Maestro fue abierto, quise que en él vieseis la puerta que se abría para que todos moraseis en la eternidad, y el primero en contemplar esa puerta, fue el soldado que hundió su lanza en el cuerpo de Jesús.

He venido a trazaros el camino que ha de conduciros a vuestra salvación, en medio de este mar anchuroso de maldad. Comprended que esa sangre no ha cesado de derramarse ni por un instante sobre vosotros, sobre vuestro ser, para trazar con su huella el camino de vuestra evolución.

Sin embargo, el mundo está pidiendo una vez más mi sangre y voy a dársela, pero no aquélla que vivifica el cuerpo, sino la que le da vida eterna al espíritu. En mi luz enviaré vida y salud a los hombres, ella será como un sol que hará llegar su calor a los fríos corazones de esta humanidad.

En el Segundo Tiempo fue mi sangre, de mi sacrificio, la que se derramó en los corazones para iluminar a los espíritus.

Por eso os digo que me busquéis en todas las formas en que me necesitéis, ya sea como Dios; como Padre, como Juez, como Maestro, como hermano, como amigo, como doctor, lo que quiero es vuestra paz y vuestra salvación, humanidad amada.

A los enfermos

A los enfermos

Quiero hablar a quienes no han sentido sobre su cuerpo mi bálsamo de curación, ni ha llegado a su corazón mi paz.

Venid a Mí enfermos, cansados, tristes y hambrientos de amor, necesitados de salud, Yo os haré sentir el dulce amor de mi caridad. Vengo a apartar vuestra amargura.

En Mí encontrarán el bálsamo, la luz del espíritu y la salud de vuestro cuerpo que tanta falta os hace.

En mi palabra, traigo curación para vuestras dolencias. ¿Qué podrá negar el Padre a su hijo, cuando éste espiritualmente se acerque para solicitar algo para su cuerpo, pequeña y frágil criatura material?

Cuando la enfermedad os agobie, no desesperéis; elevaos en oración a Mí y vuestra verdadera fe y espiritualidad os devolverán la salud del cuerpo.

Sean conmigo los enfermos, los desahuciados, por la ciencia. A todos los sanaré del espíritu y del cuerpo. Mentes, corazones o cuerpos enfermos, os digo: Pedid a vuestro espíritu, que es hijo del Todopoderoso, que vuelva al camino, que sane vuestras dolencias y que os ayude en vuestras flaquezas.

Quiero conversar con mis enfermos y ungirles, haciéndoles sentir el consuelo de mi bálsamo divino; quiero concederles aquello que hace mucho tiempo están esperando.

En los hospitales y doquiera se encuentre un enfermo, me haré sentir y oír, ungiendo y consolando a los enfermos como sólo Yo puedo hacerlo. Un manto de paz y de consuelo pondré sobre el dolor de los que sufren olvidados de sus hermanos y un bálsamo divino derramaré sobre sus males, levantándoles a la vida, para que den testimonio de mi presencia espiritual.

En verdad, os digo, que lo imposible no existe. En casos tan pequeños como vuestros quebrantos de salud, hablad a Dios que habita en cada uno de vosotros, que sabe lo que necesitáis, lo que sentís, y Él os dará según sea su voluntad.

Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. (Santiago 5:15)

En aquel Tiempo, las multitudes me buscaban más como doctor que como Maestro, porque siempre han creído los hombres, que es más grande el dolor del cuerpo que el del espíritu.

¿Cuándo volveréis a buscarme con aquella fe, con que se acercaban a Mí los enfermos en aquel Tiempo?

Cuando llega un doctor junto a vuestro lecho de enfermo y en él depositáis toda vuestra fe y confiáis a su ciencia vuestra vida, olvidáis que la vida de ambos depende de Mí. Aquella alcoba, en vez de llenarse de luz y saturarse de fuerza y de esperanza, permanece triste y sombría por falta de espiritualidad; por lo que os digo, que no dejéis de orar en ese instante ante vuestro Padre para solicitar de Él la luz sobre el hombre de ciencia y el bálsamo sobre vuestra dolencia.

En mi palabra traigo curación para vuestras dolencias y vengo a depositar mi bálsamo para los enfermos; pero comprended, que este bálsamo no es tan sólo para el cuerpo, sino también para el espíritu.

Me pedís que os sane y de cierto os digo, que nadie mejor que vosotros mismos podéis ser vuestro doctor.

Cuántas veces estáis enfermos sólo porque así lo pensáis, porque a cada paso creéis que os sigue la fatalidad u os acecha el dolor; entonces atraéis con la mente a las tinieblas, de las cuales rodeáis vuestra vida material y vuestra jornada espiritual. Mas aquí me tenéis para encender de nuevo la fe en la vida, en la verdad, en lo eterno, en la paz perfecta y también para enseñaros a atraer la luz hacia vosotros.

La Ley del sabio, es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte. (Proverbios 13:14,16)

Yo soy la luz de éste y de todos los mundos, quiero que os vistáis con esa luz. Mi palabra es bálsamo de curación; sanaos con ella escuchándola y poniéndola en práctica. ¿Por que si lleváis a Dios en vosotros, estáis enfermos, sufrís y lloráis? Examinaos a vosotros mismos y corregid cuanto haya que corregir, limpiad todo cuanto haya que limpiar.

Yo os dije: «Limpiad el vaso por dentro y por fuera», o sea que vuestro ser interior armonice en voluntad e inspiración con vuestra parte material o humana.

La práctica de la moral, de la virtud y la espiritualidad os librará de las enfermedades de la materia y del reclamo de la conciencia. En vuestro espíritu existe una fuente de salud, de paz, y un manantial inagotable de bendiciones.

Existen ricos acaudalados que no tienen salud, ni conocen la alegría, y hombres pobres que teniendo salud no saben lo que poseen y viven amargados porque desean caudales o comodidades. No descubro ambiciones nobles en el corazón de los hombres y cuando llegan a tenerlas no persiguen buenos ideales.

Cuando a través de vuestra conciencia descubráis el origen de vuestras aflicciones y pongáis todos los medios para combatirlo, sentiréis en plenitud la divina fuerza, ayudándoos a vencer en la batalla y a conquistar vuestra salud corporal y libertad espiritual.

El que a base de renunciaciones y sacrificios recupera la salud no vuelve a ponerla en peligro, porque sabe cuánto le costó lograrla.

Soy el Doctor que viene en busca del enfermo. Cuando cansados de sufrir se encuentren, y no hallen una mano piadosa que los cure, venid a Mí, orad y penetrad en comunión Conmigo y Yo derramaré el consuelo que necesitan y no juzgaré vuestro pasado.

Aprended a conversar con el Doctor de los doctores, ¡oh, enfermos benditos! Tened siempre verdadera fe, para que el milagro se verifique y haced méritos para que siempre os encontréis dignos de lo que solicitáis.

Enfermos que a lo largo de vuestra vida habéis llevado la cruz del dolor, venid a Mí, Yo os sanaré, y os apartaré toda enfermedad, vengo a consolaros en vuestras aflicciones. ¿Sabéis porque lo puedo hacer? ¡Porque os amo!

La ciencia sola no basta para salvar al mundo de sus dolores.

El verdadero amor puede devolver la salud a un enfermo, por ser el más poderoso de cuantos medios debe conocer el hombre para curar.

Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica todo el cuerpo, así la fuerza de Dios como un torrente de vida, pasa a través de vuestro espíritu. No hay motivo para estar enfermo si cumplís mi la Ley. El amor es el principio y la razón de vuestra existencia, oh humanidad. ¿Cómo podéis vivir sin ese don? El que ama, no conoce el odio que amarga la vida, ni sabe del rencor que destroza el corazón y entristece el espíritu. El que ama tiene dulzura en su palabra, en su mirada y en sus obras, su vida es dulce y su muerte corporal tendrá que ser apacible.

Los Tres Tiempos

Los Tres Tiempos

Este es el Tercer Tiempo en que mi Espíritu Divino se derrama sobre toda la carne y sobre todo espíritu, en cumplimiento de la profecía que os hice de que todo ojo me contemplaría. (Joel 2:28)

Yo he marcado el tiempo que han durado mis manifestaciones en las Tres Eras. Desde el primer hombre hasta el nacimiento de Jesús fue el tiempo que comprendió la Primera Era de la humanidad. Fue una larga etapa de pruebas, de combates y experiencias para vuestro espíritu que se encontraba en plena evolución. Jesús el Cristo, marcó el principio de la Segunda Era, de ese tiempo hasta el año 1866, en que aparecieron las señales que daban a conocer el principio de una nueva Era, fue lo que abarcó la segunda etapa. Después de ese tiempo, se ha abierto un nuevo ciclo para la humanidad, el tercero, y mi Espíritu en plenitud ha venido a enseñaros a pasar de una etapa a otra y a tomar la simiente, la luz y la gracia que corresponden a este tiempo.

Ahora vengo en Espíritu y en verdad os digo: Hay quienes piensan que en los primeros tiempos estuve más cerca de vosotros que ahora: juzgan erróneamente porque en cada una de mis manifestaciones, me he ido acercando más a vosotros. Recordad que en el Primer Tiempo descendí sobre un monte y desde ahí os envié mi Ley grabada en una piedra; en el Segundo Tiempo, dejé lo alto del monte para descender a vuestros valles, haciéndome hombre para habitar entre vosotros; y en este tiempo para llegar más cerca, he hecho de vuestro corazón mi morada.

Moisés, Jesús y Elías, representan las tres fases en que me he manifestado a vosotros. He ahí los tres enviados por los cuales habéis recibido la Ley y las máximas revelaciones. El brazo de Moisés que sostuvo la Tabla de la Ley y señaló el camino de la tierra prometida; los labios de Jesús que pronunciaron la palabra divina y el profeta Elías que con sus manifestaciones espirituales, abrió las puertas que os conducen al infinito y al conocimiento de lo que llamáis misterio.

En los Tres Tiempos he buscado diferentes formas de comunicación con la humanidad: A través de Moisés en el Primer Tiempo, para guiar vuestros pasos hacia la libertad y la luz. Haciéndome hombre en el Segundo Tiempo, al encarnarse el Verbo y trazar una huella de redención para el mundo. Hoy he venido sobre la nube blanca, como iris de paz, para deciros: Venid en pos de la luz del Espíritu Santo. En el Tercer Tiempo he salido de la tumba del olvido en que la humanidad me ha tenido para resucitarla, porque Yo soy la Vida.

En los Tres Tiempos en que he dividido la evolución de la humanidad, he venido a trazaros con mi luz la misma senda recta y estrecha para la elevación del espíritu, el camino único del amor, la verdad y la justicia. No será el testimonio del Tercer Tiempo el único que os hable de mi amor por la humanidad, serán los hechos y palabras de los Tres Tiempos en los que el Padre se ha manifestado al hombre.

Mi mensaje es para todos y todos le conocerán conforme la hora vaya llegando a cada corazón, a cada pueblo y a cada nación. Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del Amor y la tercera de la Sabiduría.

Entonces entenderéis, que la Ley es la que conduce, el Amor eleva y la Sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia, y que asimismo la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el verdadero amor.

¡Oh, bendito Tercer Tiempo, eres el portador de todo cuanto el mundo necesita para salvarse de su esclavitud! ¡Bienaventurados quienes aprovechen tu luz porque ellos serán salvos!

¿Qué es el Espiritualismo?

¿Qué es el Espiritualismo?

He llamado Espiritualismo a la revelación que os habla de la vida del espíritu, que os enseña a comunicaros directamente, con vuestro Dios, Padre y Creador y os eleva por sobre la vida material.

En verdad os digo que el Espiritualismo no es nuevo, ni pertenece a este tiempo, sino que ha sido una revelación que se ha venido desenvolviendo, de acuerdo con la evolución espiritual de la humanidad.

¿Qué de nuevo viene a enseñaros, si la Doctrina de amor dada por Jesús el Cristo en el Segundo Tiempo os mostró el camino a seguir? Ha venido a haceros entender aquella palabra y a explicárosla con mayor amplitud y enseñaros a practicarla espiritualmente.

Os aseguro que ninguna de mis palabras se perderá y que los hombres de este tiempo, llegarán a saber qué fue lo que os dije en los tiempos pasados. Entonces dirá el mundo cuando conozca el Espiritualismo: en realidad, ya todo lo había dicho Jesús, pero no fue comprendido.

Efectivamente todo lo dije ya, aun cuando de muchas de las verdades reveladas, sólo os manifesté el principio de ellas; os las dejé para que empezareis a entenderlas, porque en aquel tiempo aún no estaba capacitada la humanidad para comprender todo lo que ahora he venido a mostraros en plenitud.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:12-13)

Es la misma revelación del Primero y Segundo Tiempos. Es la base de todas las religiones, la que he venido a recordar a la Humanidad para que no se olvide de sus principios.

El Espiritualismo viene a destruir costumbres y tradiciones impuestas por los hombres las que han retrasado al espíritu. Espiritualismo es evolución y elevación incesante del espíritu.

El Espiritualismo no viene a borrar una sola de las palabras que Cristo predicó en aquel tiempo, ya que estaría oponiéndose a la verdad. ¿Cómo podría estar esta palabra en contra de aquella, si es el mismo Maestro quien la inspira?

El Espiritualismo carece de formas materiales, no necesita de esas manifestaciones, ni de ritos. El Espiritualismo es universal; la Doctrina o revelación del Espíritu Santo no es sólo para un pueblo, sino para toda la humanidad.

Yo, el Maestro, el Padre, he descendido a través de esta luz hasta vuestro espíritu y por esa causa habéis llamado Espiritualismo a esta revelación, la cual no es una religión, no es una secta, no es una nueva Doctrina, es la Ley de todos los tiempos. Es el amor, el perdón y la luz que Jesús el Cristo dejó al mundo en el Segundo Tiempo. Cuando comprendáis mi enseñanza y la practiquéis, entonces seréis digno de nombraros Espiritualistas.

El Espiritualismo nada tiene que ver con ritos, tradiciones o ceremonias religiosas, está por sobre todo culto externo, por lo que os digo que quien mezcle a mi Doctrina las prácticas aprendidas de sectas o religiones, se convierte en un profanador.

Quien no me comprenda, aún habiéndome escuchado, es porque mezcla a mis enseñanzas sus teorías e ideologías. Es porque confunde el Espiritualismo con credos dogmáticos y costumbres religiosas, impuestas a ellos por sus antepasados.

Se aproxima un tiempo en el que se abrirán vuestros ojos y comprenderéis la verdadera esencia del Espiritualismo. Cuando la humanidad comprenda la verdad de esta enseñanza, su justicia y los infinitos conocimientos que revela, desechará de su corazón todo temor, todo prejuicio y la tomará como norma de su vida.

Sirva esta lección de hoy como voz de alerta para quienes la han escuchado, para que inspirándose en ella, se revistan de energía, de celo, de amor y fe, para romper las redes que por mucho tiempo les han aprisionado y surja en su espíritu la concepción verdadera de lo que significa Espiritualismo y nazca en su corazón el noble ideal de convertirse en verdadero discípulo de esta Doctrina de luz y perfección.

De cierto os digo que en la historia de la humanidad, estará la historia de Espiritualismo, escrita con letras luminosas.

¿No se inmortalizó Israel al libertarse del yugo de Egipto? ¿No se inmortalizaron los Cristianos en su conquista por el amor? ¡Así se inmortalizarán los Espiritualistas en su lucha por la libertad del espíritu!

¿Qué significa ser un buen Espiritualista?

¿Sabéis qué quiere decir Espiritualista? Yo os lo digo en una breve frase: quiere decir discípulo del Espíritu Santo. Es un cristiano puro, quien reconoce y practica la Doctrina de Cristo.

El verdadero Espiritualista no acumulará en abundancia los bienes materiales; pero procurará ser siempre rico de los tesoros del espíritu. Él sabrá siempre lo que tiene y lo que es. Sufrirá como todo mortal, pero nunca se desesperará ni renegará.

No buscará el bien propio, sino sabrá darse enteramente a los demás, vendrá a llenar un hueco en el corazón de la humanidad y ayudará a sus hermanos a perfeccionar su idea respecto a Dios. No construirá templos de piedra, ni levantará altares.

De su palabra y oración, brotará el bálsamo divino que será gozo y liberación de los enfermos del espíritu o del cuerpo. De los verdaderos Espiritualistas, no pedirá ya sangre la humanidad, para creer en su testimonio; pero les pedirá verdad, quien así hable y actúe, será Espiritualista aunque sus labios no lo digan. El Espiritualista será reconocido por su palabra humilde y sencilla en su forma, pero profunda en su sentido.

Recordad que Yo no necesité del bello lenguaje exterior para cautivar el corazón de las multitudes, sino que supe llegar a ellas con el amor, con la verdad, con el bálsamo y la sabiduría. Ese es el ejemplo que quiero que toméis en cuenta e imitéis. Así seréis reconocidos no tanto por vuestras palabras, sino por los buenos ejemplos.

Todos aquellos que sean espirituales en su manera de vivir y rendirme culto, son Espiritualistas. Hombres preparados que contribuirán a la paz de la humanidad.

A vosotros, Espiritualistas, os confío la tarea de derribar esa barrera que la humanidad levantó entre Dios y ella, barrera de falsa fe, de aparente creencia en lo eterno, de materialidades y de cultos superfluos.

Si queréis que vuestros hermanos descubran que sois mis discípulos, daos a conocer por la nobleza de vuestro corazón. Dejad que la humildad se refleje en vuestros actos, que el que es manso de corazón, lo es también de espíritu. El soberbio y vanidoso aparenta ser fuerte, mas en realidad es pobre de espíritu.  

De los falsos Espiritualistas

¡Qué fácil es decir: «Soy espiritualista», pero qué difícil es serlo en verdad!

Cuántos hay que dicen ser Espiritualistas y aún no conocen el poder y la sabiduría del Espiritualismo, ni las potencias y atributos del espíritu y con sus obras van negando mi Doctrina que como luz radiante ilumina espiritualmente a la humanidad.

No queráis ser Espiritualistas sólo por el nombre, sino de obras, porque de falsos seguidores y de falsos discípulos está lleno el mundo.

¿Cómo podéis llamaros Espiritualistas, mientras no sepáis lo que es un espíritu y lo que significa y vale ante Dios? ¿Sois Espiritualistas? Pues necesitáis demostrarlo en vuestro culto limpio hacia Dios, en vuestra vida y en vuestras relaciones de los unos para con los otros.

Meditad en todo lo que os digo, para que cuando digáis que sois Espiritualistas, sea porque verdaderamente vivís lo que vuestros labios predican.

Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, porque no guardaban tus palabras. (Salmos 119:158)

No todo el que se dice Espiritualista, verdaderamente lo es. No es el cumplimiento aparente el que hace grandes a los discípulos, aunque delante de sus hermanos aparezcan como los más cumplidos, fervientes y perseverantes.

Quiero entre mis filas soldados firmes y fuertes que sepan defender la verdad, no legiones de fanáticos que en su ignorancia, en vez de honrar mi Obra, la profanen. No os creáis perfectos por llevar el conocimiento de una Doctrina perfecta.

Los buenos sembradores del Espiritualismo, jamás se distinguen por algo exterior o material. Ni hábitos, ni insignias, ni vestiduras especiales ni ninguna forma especial de hablar hay en ellos. No existen jerarquías ni distinciones, sin embargo, sí por algo se distinguen es por su caridad, su espiritualidad, su respeto y verdadero amor a sus semejantes.

¿Para qué os cubrís con túnicas y ornamentos y no revestís mejor vuestro espíritu de pureza? Yo sólo quiero contemplar en vosotros ese ropaje. Vosotros no sigáis en esa tendencia, ni uséis vestidos especiales para distinguiros, porque todo eso es culto idólatra.

Tampoco levantéis altares y símbolos; ni hagáis representaciones de hechos sagrados. Mi Doctrina está libre de todo ritualismo, si así no fuere, perdería su esencia.

Todo lo que entreguéis deberá ser sin temor al mundo; de esta manera todos los que hayan engañado a sus hermanos con manifestaciones ilícitas, reconocerán su error y sólo quedarán a mi servicio los que con buena intención y buena preparación estén dispuestos a entregar a la humanidad mi verdad, mi caridad y mi paz.

Con cuánta dulzura y amor enseñaron a la humanidad los primeros maestros del Cristianismo. La fuerza de su palabra estuvo en la verdad de sus obras, con las cuales convertían e invitaban a la espiritualidad. Los llamo maestros, porque enseñaron según mi ejemplo.

Vosotros, como discípulos de esta Enseñanza, preguntaos con frecuencia si estáis haciendo un esfuerzo por llegar a llamaros dignamente Espiritualistas.

El verdadero Espiritualista no sorprenderá a nadie con poderes misteriosos o facultades extraordinarias.

Quiero que todos vuestros actos sean un destello de la verdad, porque la Doctrina que he venido a entregaros es como el agua cristalina, sencilla en su exterior y profunda en su fondo, por lo que mi Obra nada presentéis confuso ante los hombres, porque todo tiene una explicación clara y una razón de ser.

Os digo que la unión entre los Espiritualistas de todo el mundo, no se hará por medio de la organización de una nueva iglesia, porque su fuerza no es material. Su unión es de pensamiento, de ideal y de obras y de esta manera será invencible, porque tomarán la fuerza espiritual de la fuente eterna que está en mi Espíritu.

Sólo se les podrá distinguir por la espiritualidad en su vida, en sus obras, en su forma de pensar y de comprender las revelaciones divinas. No practican ninguna religión y sin embargo, de ellos se eleva un culto interior, puro y limpio entre su espíritu y el de su Señor.

La guerra de ideas

La guerra de ideas

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; (Mateo 10:34,35)

Una nueva guerra está próxima a surgir en el mundo. Será una guerra distinta a todas las que la humanidad ha sufrido. Guerra de ideas, de filosofías, de doctrinas, de ideologías, de creencias y de religiones.

Viene el tiempo de controversias en el que los hombres pondrán de manifiesto su inteligencia y su elocuencia, de la que llegarán hasta el alarde y la vanidad. Volverá a ponerse a discusión mi palabra del Segundo Tiempo y también se discutirán las diversas interpretaciones que a ella se han dado. En verdad os digo: De ese torbellino surgirá la luz y muchos velos quedarán descorridos y la hipocresía será abatida por la verdad.

Será grande esa batalla, más terrible que las que han sido originadas por las ambiciones del poder terrenal, porque la paz huirá de los corazones, las mentes se ofuscarán por las tinieblas del fanatismo y no se escuchará la voz de la conciencia y la razón. El fanatismo se removerá hasta su fondo y multiplicará sus fuerzas, levantando templos y haciendo ostentación, unos sucumbirán abrazados a sus ídolos, pero otros abrirán sus ojos a la luz y serán rescatados de ese abismo.

La ola del materialismo se levantará, convirtiéndose en mar embravecida, en mar de penalidades, de desesperación y angustia ante la injusticia de los hombres. Sólo una barca flotará sobre ese mar de pasiones, de codicias y de odios humanos, esa barca es la de mi Ley. ¡Dichosos los que se encuentren fuertes cuando ese tiempo llegue! Pero, ¡ay, de los que duerman! ¡Ay, de los débiles! ¡Ay, de los pueblos que hayan fincado su fe sobre cimientos de fanatismo religioso, porque serán fácil presa de esas olas furiosas!

¡Cuánta confusión habrá entonces! ¡Cuántos que creían tener fe en Mí, se van a convencer de que no era verdadera fe! En muchos hogares y corazones será apagada la lámpara de amor y de esperanza; la niñez y la juventud no tendrán más dios que el mundo, ni más ley que la de la Tierra. Grandes y pequeños, fuertes y débiles, creyentes y profanos, se agitan en un mar de confusiones; pero la poda ya está cerca, y de cierto os digo que todo árbol que no de buen fruto, será cortado.

El dolor, el tiempo y la verdad serán la hoz implacable que corte de raíz la mala hierba, la cual más tarde será arrojada al fuego de la sabiduría, donde todo lo que sea falso, será consumido.

Esa lucha de ideas, ese encuentro entre credos e ideologías, esa batalla, son indispensables para que salgan a la superficie todas las lacras y los errores que se acumulen en el fondo de cada culto y de cada institución. Sólo después de esa tempestad podrá venir una depuración moral y espiritual de los hombres, porque verán surgir la verdad, la conocerán, la sentirán en sí y ya no podrán volver a alimentarse de apariencias ni de falsedades.

El teólogo se verá obligado a consultar su ciencia, el filósofo escudriñará a sus más grandes maestros, y toda secta o religión se conmoverá profundamente ante mis nuevas revelaciones. Entonces surgirá la batalla de ideas, porque mientras unos despierten a la verdad, otros querrán permanecer en su fanatismo y en sus tradiciones y combatirán unos contra otros. En medio de esa lucha deberá escucharse la voz de mis verdaderos discípulos, diciendo a las turbas desenfrenadas: No convirtáis el fruto de la vida en manzana de discordias.

Los científicos, los teólogos, los sabios, los filósofos, todos se aprestarán para esa gran lucha en la cual quedará destruida la mentira y el mal, surgiendo victoriosos el bien y la verdad.

La gran batalla está a vuestras puertas, aprestad todas vuestras armas. En esta lucha todos tendréis vuestra parte, todos aportaréis vuestro grano: Gobernantes, ministros, hombres de ciencia, acaudalados, ricos y pobres, todos.

Encontraréis hombres que piensan diferente de vosotros, que sienten y viven en forma distinta y que además, sus costumbres, sus condiciones, sus leyes, sus doctrinas y sus ritos, tienen raíces muy profundas en su corazón.

Seréis testigos de la lucha de ideas y doctrinas, unas apegándose en parte a mi Ley, otras apartándose por completo de estos principios, Yo permitiré que se enfrenten unas a otras y luchen.

En esa contienda veréis a las grandes religiones usar más de la fuerza y la injusticia que del amor y la caridad. Veréis sus ambiciones por absorber a los débiles.

Esa lucha será inevitable para que surja la luz y brille la verdad. Será hasta entonces cuando os deis cuenta de que la verdad no establece división y que mi Doctrina, teniendo por esencia la verdad, no podía venir a hacer obra de división o de discordia entre los hombres, aunque al principio los obligue a luchar entre sí para alcanzar la luz.

Mi nombre y mi palabra serán tomadas como armas y con ellas se herirán los hombres; mas os digo que, no serán mi nombre ni mi palabra las que hieran o las que den muerte, sino que serán las intenciones con las que los hombres las esgriman.

La derrota será en todos porque la verdad tiene sus propias armas para defenderse que están dentro de la misma verdad.

Así, mientras unos han buscado siempre el apoyo y la ayuda divina para triunfar en la vida, otros, a medida que fueron evolucionando en inteligencia, fueron creciendo en soberbia, creyéndose absolutos, poderosos y sabios. Se consideraron capaces de concebir ideas creadoras y de bastarse a sí mismos.

Espiritualistas y materialistas han existido siempre en esta humanidad, así como la lucha de ideas entre unos y otros, pugnando cada uno por demostrar que posee la verdad.

Mi presencia espiritual en este tiempo viene a pacificaros, a hacer que os reconciliéis, a contestar a todas vuestras interrogaciones y a probaros que ni los que han pugnado por lo espiritual, ni los que proclaman que la única verdad es la que se tiene en la vida material, tienen razón. Los primeros han pecado de fanáticos y los segundos de necios; no se han dado cuenta de que unos y otros llevan una parte de esa verdad, pero que no han sabido armonizarla o conciliarla ni unirla con amor.

Os parece imposible que unos y otros lleguéis a entenderos, no creéis en una unificación de tal magnitud, mas de cierto os digo, que Yo sí sé que esa unión se realizará.

Es menester que todo vuelva a su primitiva verdad y para ello se suscitará la lucha de ideas entre la humanidad. En medio del materialismo que reina en este mundo surgirán hombres con grandes inspiraciones y esas luces serán las señales precursoras del establecimiento del Espiritualismo en la Tierra.

La Naturaleza protesta

La Naturaleza protesta

La naturaleza es vuestra hermana, porque es parte de la divina Creación a la cual habéis lastimado y profanado tanto, que os hace un justo reclamo.

Las estaciones se hacen inclementes, aparecen y se multiplican las plagas. Es que vuestros pecados y errores crecen produciendo enfermedades y la ciencia insensata y temeraria no reconoce el orden de lo dispuesto por el Creador.

Es que habéis roto la armonía que existe entre la vida espiritual y la vida material, provocando con ello ese caos en que os vais hundiendo.

¿Acaso vais a esperar que sean los elementos desatados los que vengan a despertaros de vuestro sueño?

Con ello la Naturaleza no busca la destrucción de quienes la profanan, sólo busca la armonía entre el hombre y todas las criaturas. Si cada vez manifiesta mayor su reclamo, es porque las faltas de los hombres y su falta de armonía con las leyes es mayor también.

Muchos aún atribuyen estas manifestaciones a simples fenómenos de la Naturaleza, mas llegará el momento en que los ministros de las religiones y los hombres de ciencia y del poder, se pregunten llenos de temor: ¿Será en verdad la justicia del Señor que llama a nuestras puertas? ¿Será el tiempo de su presencia entre nosotros?

Los elementos se desatan despertando de su sueño a los hombres de ciencia, pero éstos, obstinados en su grandeza, siguen su obra destructora entre la humanidad.

Sólo cuando los elementos manifiestan mi justicia, es cuando se estremecen los hombres, mas no porque comprendan que es la voz de mi justicia la que les habla, sino porque temen por su vida o por sus bienes terrenales. Si la humanidad no está en armonía con la ley universal que rige toda la Creación, vendrá aún más un descontrol que se manifestará en la fuerza de los elementos.

Os advierto que estáis llegando a colmar la medida que permite mi justicia a vuestro libre albedrío, estáis provocando demasiado a la Naturaleza y como sois los pequeños que se sienten grandes, viene esta palabra para advertiros del peligro en que os encontráis.

Mas debéis de tener cuidado, ¡oh pueblos de la Tierra! Porque si continuáis provocando a los elementos, si los pequeños conocimientos que tenéis los seguís aplicando al mal, recibiréis, cuando menos lo esperéis, la respuesta dolorosa y justiciera.

Para haceros comprender el error en que vivís, brotarán volcanes, el fuego surgirá para exterminar la mala hierba. Los vientos se desencadenarán, la Tierra se estremecerá y las aguas arrasarán comarcas y naciones. De esta manera manifestarán los elementos su resentimiento con el hombre, porque él ha ido destruyendo uno tras otro los lazos de fraternidad que lo ligan con la Naturaleza que lo rodea.

Un nuevo diluvio se desatará el cual lavará la Tierra de la perversidad humana, derribará de sus altares a los falsos dioses, destruirá piedra por piedra los cimientos de esa torre de soberbia y de iniquidad y borrará toda doctrina falsa y toda absurda filosofía; mas este nuevo diluvio no será de agua como en aquel tiempo, porque la mano del hombre ha desatado en su contra todos los elementos tanto visibles como invisibles. Él mismo dicta su sentencia, se castiga y se hace justicia.

Los elementos sólo esperan la hora de desencadenarse sobre el mundo para lavar y purificar la Tierra. La fuerza de ellos, será la voz que despierte a los hombres que se obstinan en vivir en tinieblas y no será que Yo venga a juzgarlos, serán ellos los que caigan en la justicia por sus propios actos.

Por ahora aún tendrán que ser tocados por los elementos en muchas formas, hasta que se convenzan de que existen fuerzas superiores, ante las cuales el materialismo del hombre es muy pequeño. Todos los elementos y fuerzas de la Naturaleza se harán sentir sobre la Tierra, en donde los seres humanos no han sabido vivir en armonía con la vida que les rodea.

El sol se sentirá como de fuego, los campos que ayer fueron fértiles quedarán estériles y las aguas se contaminarán.

Yo os anuncio que veréis presentarse sobre este mundo las más grandes calamidades, que serán la consecuencia del egoísmo y la ambición humanas, de la falta de amor y de caridad, del materialismo y de las bajas pasiones. Verá este mundo la presencia de grandes terremotos. Las aguas saldrán de su cauce y partes del mar se convertirán en tierra y otras tierras serán invadidas por las aguas. Los hombres saldrán de sus comarcas y aun de sus países en busca de salvación.

En verdad, tres cuartas partes de la Tierra serán tocadas, a ellas el dolor les lavará.

Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:22)

El dolor será tan grande entre la humanidad, que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres y la tierra, hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril.

Humanidad: ¿Queréis que sea siempre el dolor el que os ponga frente a la realidad? Aún estáis a tiempo de deteneros en esta carrera de materialismo y de maldad.

Si así lo hacéis, Yo os digo que después de este gran caos volverán las naciones a recobrar la calma y los elementos naturales se aquietarán. Después de esa noche de tempestad en que vive este mundo, aparecerá el iris de la paz y todo volverá a sus leyes, a su orden y a su armonía. Veréis de nuevo el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas en su corriente volverán a ser puras y el mar será clemente; habrá frutos en los árboles y flores en los prados y las cosechas serán abundantes. Y el hombre, que habrá sido purificado y sano, volverá a sentirse digno y verá preparado su camino para la ascensión y retorno a Mí.

Cuando hayáis pasado estas pruebas de mi amor perfecto, será el renacimiento espiritual y material de la humanidad. Entonces los hombres al transitar en el sendero de la virtud y la espiritualidad, se asombrarán al comprender que esta vida es la misma que les ofrecí desde el principio, que nada en ella ha cambiado; sabrán que el planeta que les confié como morada pasajera, sigue siendo pródigo en bendiciones, que la madre Tierra misericordiosa como el Autor de la Vida, les sigue ofreciendo su seno para alimentarlos con su amor, porque ésa es la misión que el Padre les ha confiado. El sol será el mismo que enviará siempre su calor vivificante, como un símbolo de la presencia del Señor. Será en ese tiempo, cuando los hombres comprendan que han sido sus malas obras las que han amargado su existencia.

En lo material también palparéis la transformación, los ríos serán abundantes, las tierras estériles serán fértiles, los elementos volverán a su cauce, porque habrá armonía entre el hombre y las leyes dictadas por el Autor de la Vida.

¿Cuál es el pueblo de Dios?

¿Cuál es el pueblo de Dios?

Está profetizado que en este tiempo aparecerá en la Tierra el nuevo pueblo de Dios, el pueblo de Israel y mi palabra habrá de cumplirse, mas no os confundáis creyendo que se trata del pueblo Judío cuando menciono al nuevo pueblo de Israel, ya que el pueblo de que os hablo estará formado por todas las razas y todos los idiomas. Su unión no es material, sino espiritual, así como también su misión es espiritual.

De cierto os digo que el pueblo de Dios es infinito, que todos pertenecéis a él espiritualmente, por lo tanto, ese pueblo no puede limitarse a una nación o a una raza. El pueblo de Israel, llamado por los profetas y los patriarcas de los primeros tiempos, «el Pueblo de Dios», es un símbolo de la familia universal, un pueblo formado por seres sabiamente escogidos para mis designios y al cual he tomado como instrumento para hacer llegar mis lecciones a la humanidad como un libro abierto ante los hombres, libro que habla de evolución espiritual y material, de revelaciones divinas, de profecías, de interpretaciones humanas, de aciertos y de errores de ese pueblo, de esplendor y de decadencia, de libertad y de esclavitud, de luz y de tinieblas. Este pueblo no tendrá más Tierra Prometida en el mundo, su misión es la de ir buscando a los perdidos y reanimando a los débiles para enseñarles el camino del desierto, detrás del cual están las puertas de la Nueva Jerusalén, la ciudad espiritual, en donde habitaréis eternamente con vuestro Maestro.

Israel ha vuelto en este tiempo y está diseminado por todo el mundo para cumplir su misión espiritual. Es el pueblo más antiguo, el primogénito y por lo mismo el primero en comunicarse Conmigo. Su espíritu ha evolucionado conforme a la Ley que fue dada a todo espíritu al ser enviado a la Tierra.

Muchas sendas torcidas enderezaré sirviéndome de la rectitud de mis buenos discípulos. La presencia espiritual del pueblo de Dios, llamado en la Tierra, «Israel», se hará sentir entre la humanidad y muchos llegarán a comprender que lo que se había interpretado en forma material, tiene un elevado sentido espiritual.

Ese pueblo ha resurgido pleno de luz sobre la Tierra, para recibir en su espíritu las nuevas revelaciones que habrá de llevar a las naciones. Ved como ahora ya no es tan sólo la tribu de Leví la encargada de velar por la Ley divina, sino una multitud de espíritus a los que se unirán todos los que despierten con el anhelo de formar parte del Pueblo de Dios.

A todos los que sintáis en vuestro espíritu el anhelo de espiritualidad, de libertad, de elevaros hacia Mí, por el camino del amor, de la caridad y de la justicia, os declaro pertenecientes a mi pueblo y seréis soldados de la verdad; mas para lograrlo necesitáis velar y orar luchando contra vuestras flaquezas, para que el testimonio que deis de mi Doctrina, sea verdadero.

Mi pueblo no hablará solamente de mis enseñanzas, sino que con sus obras deberá enseñar a la humanidad como se cumple y se respeta mi Ley. Sabrá dar sin egoísmo cuanto de su Señor haya recibido y mostrará su celo por la verdad y pureza del tesoro que se le ha confiado.

El verdadero pueblo de Israel, no usa vestidos especiales, no es fanático ni idólatra, lleva el templo en su corazón, no tiene jerarquías, la verdad está en sus obras, no en sus palabras. Está libre de todo materialismo, tiene como guía la conciencia y no lucra con la enseñanza divina.

Mis escogidos están diseminados sabiamente en todas las naciones; todos tienen un encargo mío que cumplir. Los hijos del pueblo de Dios, los hijos verdaderos de Israel, son los que aman la verdad, los que cumplen la Ley, los que aman a Dios en sus hermanos.

El pueblo de Dios se encuentra disperso en diferentes pueblos y naciones; Yo vine a buscarlo para reunirlo. Parte de ese pueblo lo encontré en este rincón de la Tierra y mirando que sus espíritus me aguardaban, que su corazón estaba forjado en el dolor y era capaz de sentir mi presencia, les envié al Profeta Elías para prepararlos, a fin de que fueran mis nuevos discípulos.

Ya no debéis creer que el pueblo de Dios es el pueblo Israelita. Hice que aquella raza se dispersara por todo el mundo, porque en verdad, Israel no es una raza, es un pueblo espiritual al que estáis llamados todos a pertenecer.

Si mi pueblo de Israel fuera de este mundo, ¿creéis que Yo hubiese permitido su expulsión de la Judea, dejando que sus tribus se perdieran entre las naciones? ¿Creéis que si ésa fuera la verdad, habría Yo permitido que el templo de Salomón fuese destruido y profanado y la ciudad de Jerusalén arrasada e incendiada hasta no quedar de ella piedra sobre piedra?

Meditad en todo esto, para que comprendáis que el Reino espiritual no puede tener sus cimientos en este mundo. Por eso os dije a través de Jesús: Mi reino no es de este mundo.

Los que crean que el verdadero pueblo de Israel fue aquel del Primer Tiempo, están en error; aquel fue solamente la imagen de lo que con el transcurso del tiempo habría de ser el verdadero pueblo de Dios en el que tendrán que fundirse todos los hombres amando a su Padre en sus propios hermanos. El que viva de esta manera, será hijo del pueblo de Dios, no importa el lugar de la Tierra en que habite, la sangre que lleve o el idioma que hable. Ese será mi discípulo porque estará dando testimonio de mi verdad.

La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente.

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido. (Génesis 32:28)

Yo os digo que, si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados; en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido.

He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas. Quiero que esta Doctrina se extienda por el mundo, que ilumine a la humanidad para que despierte ante una vida que ignoraba, y se levante a formar en el mundo un solo hogar, una sola familia. Ese será el verdadero pueblo de Israel, el pueblo de Dios en el que desaparecerán diferencias de linajes, castas y tribus, porque serán todos, ramas que proceden de un solo tronco, donde todos cumplan con mi Ley que os dice: Amaos los unos a los otros.

Israel tiene un significado espiritual y ese nombre os lo doy a vosotros para que tengáis presente que formáis parte del pueblo de Dios, porque Israel no representa ningún pueblo de la Tierra, sino a un mundo de espíritus. Ese nombre surgirá de nuevo en la Tierra, pero libre de equivocaciones, en su verdadera esencia que es espiritual.

Venid a Mí pueblos y naciones del mundo. Vengan hombres de todas las razas, mi Ley os espera en el Reino de la paz, para que forméis un solo pueblo: el Pueblo de Dios.

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. (Jeremías 31-33)

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