La soledad espiritual

Libro de la Vida Verdadera

La soledad espiritual

Pensáis que no os escucho cuando decís que sólo os alimentáis de amargura, que el mundo que habitáis es un mundo sin dicha y que la existencia que lleváis no tiene razón de ser. 1-11-6

Sólo me sentís cuando creéis que os castigo, que os niego toda misericordia y olvidáis mi ternura y bondad; os quejáis de vuestra vida en lugar de bendecir mis beneficios. 1-11-7

Es que cerráis vuestros ojos a la verdad y sólo contempláis amargura y lágrimas a vuestro alrededor, llegando a desesperaos porque pensáis que todo ello quedará sin recompensa. 1-11-8

¡Qué distinta sería vuestra vida si en vez de inconformidad, de esa incomprensión, vuestro primer pensamiento en cada día fuera para bendecir a vuestro Padre, y vuestras primeras palabras para agradecerme tantos beneficios que os brinda mi amor! Pero ya no sabéis sentir esas virtudes, porque la carne ha perturbado a vuestro espíritu y habéis olvidado mi enseñanza; por eso vengo a hablaros de esos sentimientos que habéis alejado de vuestro corazón. 1-11-9

El destino tiene la piedad que Dios ha puesto en él, el destino de los hombres está lleno de la bondad divina. 1-11-10

Vosotros no encontráis muchas veces esa bondad, porque no la sabéis buscar. 1-11-11

Si dentro del destino marcado por Mí a cada espíritu, vosotros trazáis un camino duro y amargo, Yo trato de endulzarlo, mas nunca de aumentar su amargura. 1-11-12

En el mundo los hombres se necesitan los unos a los otros, ninguno está de más y ninguno está de menos. Todas las vidas son necesarias las unas a las otras para el complemento y la armonía de su existencia. 1-11-13

En este mundo, cada uno de vosotros está colocado por la sabiduría de Dios en su sitio y cerca de quien debe estar. 1-11-14

A cada hombre le es asignado el círculo donde debe habitar, en el cual hay espíritus encarnados y desencarnados con los que debe convivir. 1-11-15

Así, cada quien en su camino, todos vais encontrando a los que os han de enseñar el amor que os eleva; otros, recibiréis el dolor que os purifica. Unos os harán sufrir porque así lo necesitáis, mientras otros os darán su amor para compensar vuestras amarguras; pero todos tienen un mensaje para vosotros, una enseñanza que debéis comprender y aprovechar. 1-11-16

Vuelvo a deciros que a pesar de encontraros ante mi enseñanza, no habéis reconocido el mensaje que cada ser os brinda. 1-11-17

Buscad en cada uno de vuestros hermanos la parte buena que os presenta, para que aprendáis de él, así como la parte mala para que le ayudéis a elevarse y de esa manera iréis por el camino, ayudándoos los unos a los otros. 1-11-18

Detened vuestro paso y meditad, porque habéis dejado pasar a muchos que pudieron haceros bien. No dejéis pasar esas oportunidades, porque son lecciones que vais desaprovechando. 1-11-19

Vosotros que no amáis la vida porque la llamáis cruel, mientras no reconozcáis la importancia de la Conciencia en el hombre ni os dejéis conducir por ella, nada de verdadero valor encontraréis. 1-11-44

Es la Conciencia la que eleva al espíritu a una vida superior por sobre la materia y sus pasiones. La espiritualidad os hará sentir el gran amor de Dios, cuando logréis practicarla; entonces sí comprenderéis la importancia de la vida, contemplaréis su belleza y encontraréis su sabiduría. Entonces sabréis por qué le he llamado: VIDA. 1-11-45

Existen ricos acaudalados que no tienen salud ni conocen la alegría, y hombres pobres que teniendo salud no saben lo que poseen y viven amargados porque desean caudales o comodidades. No descubro ambiciones nobles en el corazón de los hombres y cuando llegan a tenerlas no persiguen aquel ideal por buenos caminos; la prueba la tenéis en esas guerras insensatas e indignas de seres que poseen la Luz de Dios. 3-64-47

No os deis por vencidos, no os confeséis nunca fracasados, no os dobleguéis bajo el peso de vuestros sufrimientos; tened siempre ante vosotros la lámpara encendida de vuestra fe; esa fe y vuestro amor os salvarán. 5-132-39

Lo mismo el hombre solitario o incomprendido, que el hombre convertido en esclavo de pasiones o vicios, que la mujer abandonada o la doncella temerosa de enfrentarse a la vida. Lo mismo el padre o la madre de familia que me presentan todos sus problemas, que el huérfano que no tiene amparo en el mundo. A todos les escucho y a todos les toco el corazón con el fino cincel de mi palabra. 6-145-55

Si las fieras en las selvas, las aves en el espacio y las flores en los valles, reciben a cada instante el efluvio de amor y de vida de su Padre, ¿cómo será posible que lleguéis a pensar que Yo os niegue un sólo segundo la gracia de mi Amor divino, cuando lleváis en vuestro ser un fragmento, de mi propia Divinidad? 7-189-53

Todo ser humano siente vivir dentro de sí a su propio espíritu y siente a veces el anhelo de una mano invisible que se tienda hacia él. Cuando la pena invade su corazón levanta su vista al cielo en busca de resignación y grita desde lo más profundo de su ser para ser oído. ¿Cómo puede pensar que su voz llegue al Creador y que su rostro afligido sea visto por Él? ¿Cómo puede abrigar la idea de que su Señor le conozca? Porque en el espíritu existen facultades que lo hacen presentir y conocer al Padre para implorarle, cuando lo que busca no lo encuentra en la Tierra. Si así llegáis a comprender mis lecciones, ¿por qué no creer que Dios se pueda manifestar por medio de los atributos del hombre, si éste es parte de Dios mismo? 7-192-66

En mi palabra existe la miel que puede endulzar vuestra existencia y apartar para siempre la amargura, que ha sido en todos los tiempos el triste sabor de vuestra vida. 7-194-6

Si al hombre se le presenta la vida llena de tropiezos y amarguras y entonces solicita el consuelo de su Padre, ¿por qué no había de venir Quién puede levantarle? 7-198-5

El Amor Divino se derrama en todo instante en la humanidad y de ello testifican quienes han sabido sentirme íntimamente en su corazón, porque Yo, aun siendo Omnipotente, me limito para acercarme al hombre y ser sentido por él. 7-198-6

Escuchadme bien: Yo soy el Maestro, este planeta es escuela para el espíritu; la vida y mis enseñanzas forman la lección perfecta. ¿Podréis creer que Yo abandonara mis deberes y que pudiera olvidarme de mis discípulos? 7-199-58

Quiero que adquiráis la sensibilidad por lo espiritual, para que con ello endulcéis vuestra tristeza aquí en esta Tierra donde tanto lloráis y sufrís. 7-199-60

En medio de este caos también hay quienes duden de mi amor, a lo cual os digo, ¿cómo he de abandonar a este mundo, si sólo Yo puedo calmar las olas de este mar embravecido? 7-199-64

No olvidéis que siempre que os encontréis en tinieblas, vendré a socorreros, porque soy la Luz del mundo. 7-199-65

No olvidéis ni un momento que en mi palabra os digo, que quien obedece mis leyes conoce mi paz. Por eso los que conocen mi palabra no se sienten solos ni tristes, porque para ellos las palabras desgracia, condenación y muerte, no les acechan como una amenaza o como una sombra sobre la paz de su espíritu; a ellos les preocupa conocer la verdad, vivir en la luz, conquistar para siempre la salud, la paz y la sabiduría. 8-210-25

Los que vienen a Mí por el sendero de mi enseñanza, saben que no pueden perderse porque una Luz divina les conduce, es aquella luz que les da la certeza del fin y del verdadero objeto de la vida. 8-210-26

Vengo como Doctor para que depositéis en Mí vuestras dolencias, vuestras cuitas y todos los sufrimientos recónditos que han enfermado a vuestro espíritu y a la vez al cuerpo. 8-216-49

Vengo como Amigo para que me confiéis vuestros más íntimos secretos, luchas y anhelos, y me dejéis andar en vuestra compañía. 8-216-50

Todos traéis una herida en el corazón; ¿quién como Yo para penetrar en vuestro interior? Sé de vuestra amargura, vuestra tristeza y desaliento ante tanta injusticia e ingratitud que existe en vuestro mundo; sé de la fatiga de los que han vivido y luchado en la Tierra y cuya existencia es para ellos como un pesado fardo; sé del vacío de los que se van quedando solos en esta vida. A todos os digo: “Pedid, que se os dará”, porque a eso he venido, a daros según necesitéis de Mí, ya sea compañía, tranquilidad, bálsamo, misiones o luz. 9-262-72

No temáis llorar delante de Mí, varones, que las lágrimas no sólo son del niño o de la mujer; bienaventurados los que lloren delante del Padre, porque mi mano enjugará su llanto y mi palabra de consuelo descenderá a su corazón. El que venga débil ante Mí, después será fuerte delante de sus hermanos, porque supo fortalecerse en el poder de su Padre. 9-262-73

Sabed que Yo no me concreto a sentir vuestras aflicciones, sino que vengo a remediarlas; pero además de saber esto, es necesario que tengáis amor y fe en mi Ley, que sepáis pedir y orar, y que tengáis paciencia en las pruebas. 9-262-74

Oíd mi palabra, abrazad mi Doctrina, ella viene a enseñaros a luchar y a triunfar de las adversidades, a no huir de las pruebas, a no acobardaros ante el sacrificio. 9-266-12

Yo siempre digo a mis discípulos: No temáis, comprended que os he dado la fuerza del espíritu para dominar en todas las pruebas. La fuerza del espíritu es superior a la de la materia, pero si la densa niebla de vuestros problemas humanos no os deja ver, disipad y romped esa niebla con la luz de la fe, y veréis más allá de aquella bruma, un horizonte que se une con el infinito, invitándoos a seguir caminando e inundándoos de paz. 9-266-13

El que aprenda a vencer sus propios problemas, será el que después vaya al encuentro de los de sus hermanos para ayudarles en su contienda. 9-266-14

Sabed que esta vida es un combate; pero que estáis predestinados al triunfo, porque mi luz, que va en cada uno de vosotros jamás podrá ser vencida por las tinieblas del mal. 9-266-15

Tenéis que triunfar, porque sólo en vuestro triunfo recibiréis la revelación de los misterios que os serán descubiertos en esta vida y en la espiritual. 9-266-16

Sois como avecillas pérdidas que en vez de trinar, gimen angustiosamente. Ya no bendecís en el día los beneficios que os doy, ya no bendecís mi Nombre cada vez que a vosotros llega mi caridad. 9-272-43

Os sentís desfallecer porque os habéis confiado a las fuerzas de la materia, mas ésta es débil. Seréis fuertes, cuando podáis comprender el gran error de considerar al mundo como el verdadero reino de la felicidad. En el momento de iluminación y comprensión, el espíritu se sentirá avergonzado de tanta pequeñez, porque en la materia se empequeñeció. No quiso ser el cóndor que conquista las alturas, prefirió imitar a aquellas aves que necesitan las tinieblas para habitar en ellas porque la luz les ciega. 9-272-44

Bienaventurados los que saben llorar de amor, porque esa es la prueba de que su espíritu y su corazón viven en armonía. 11-325-1

Son los instantes de vuestra meditación, la hora propicia para que comprendáis y sintáis mi amor, el momento en que casi sin daros cuenta, se abre vuestro corazón como una flor y de vuestros ojos brota dulcemente el manantial del llanto. 11-325-2

Esas lágrimas hablan más que todas las palabras y dicen más que todos los pensamientos. En ellas hay sinceridad, hay humildad, hay amor, gratitud, contrición, promesas. 11-325-3

Al oírme hablar así, os sentís comprendidos y amados por Mí. Sí, mis pequeños, a todos os contemplo y a todos os escucho, sé vuestros nombres, conozco todas vuestras necesidades, oigo vuestro clamor y vuestras peticiones y recibo de todos las súplicas y las ofrendas. 11-325-4

Sí, sois mis hijos, porque de mi Espíritu brotasteis, ¿cómo no he de conoceros y de amaros? 11-325-5

Si algunas veces, a pesar de vuestras oraciones, el dolor o la pena persisten, no es porque no os haya escuchado, ni tampoco que no quiera alentaros, es que quiero probaros, para daros una tras otra mis lecciones; es que mi deber de Padre es corregiros, tocaros y perfeccionaros en este camino que es la vida. 11-325-6

Benditos los que me bendicen en el altar de la Creación y los que saben recibir con humildad las consecuencias de sus faltas, sin atribuirlas a castigos divinos. 11-325-7

Empezáis a escuchar mi palabra y vuestros ojos se convierten en un manantial inagotable de lágrimas. ¿Por qué lloráis, pueblo? No siempre sabéis la causa, a veces es porque la lucha ha sido cruenta; a veces porque la vida os ha azotado con ingratitudes, desengaños, fracasos, enfermedades o lutos; pero hay ocasiones en que sin tener ninguno de esos motivos, lloráis mucho al estarme escuchando. 11-326-1

Yo sé el por qué de ese llanto sin motivo aparente, Yo conozco su origen; es vuestro espíritu el que llora y a través de la carne lo manifiesta con lágrimas. Cada lágrima es un caudal de ternura contenida, de dolor por sentirse cautivo, de arrepentimiento por los errores cometidos, de pena por haber debilitado, de tristeza por el tiempo perdido. 11-326-2

¿Qué sabe de todo esto la materia? Por eso es que muchas veces habéis creído que llorasteis sin motivo. 11-326-3

Me preguntáis: “¿Si es una falta llorar delante de Mí?” En verdad os digo: Quien no experimentase esa necesidad de desahogar una pena o de expresar una suprema alegría, es que en lugar de corazón tiene una piedra, porque no siente en ninguna forma mi presencia. 11-326-4

Llorad, pueblo amado, porque también el llanto es un medio que he otorgado al hombre para que se purifique y se libre del fardo que le agobia. Ved como después os sentís más libres, más ligeros y limpios para reanudar la jornada. 11-326-5

¡Sí, discípulos! El llanto en los instantes de vuestra meditación es prueba de sincera emoción y cada lágrima es más elocuente que mil palabras, de las más hermosas y expresivas de vuestro idioma. Pero no en todos se manifiesta por medio de lágrimas el llanto del espíritu, el arrepentimiento o el gozo. En muchos de mis hijos ese sentimiento es interior, oculto, callado, visible sólo para Mí. Ellos parecerán insensibles o impasibles; pero su corazón es tanto o más sensible que quienes exteriorizan sus sentimientos. 11-326-7

Yo soy quien pone en vuestras manos las herramientas del trabajo y quien bendice ese trabajo y vuestro fruto. Soy quien bendice el sudor de vuestra frente. Entonces, no puedo ser el que os aparte de vuestro cumplimiento, mientras estéis ocupados en ello en verdad; pero cumplid como os pertenece, con humildad, con respeto y caridad para vosotros y con caridad también para los demás y entonces recogeréis de las más mínimas faenas terrestres, un fruto que dé paz y dulzura a vuestro corazón. 11-327-42

Mas aparte de esos deberes, de esos amores, de esos afectos y lazos que os unen a los unos con los otros, Yo os pido también dedicación y tiempo para vuestro espíritu, para ese ser superior que preside todos los actos de vuestro corazón, de vuestra mente y de todo vuestro ser; para ese ser que gobierna vuestra envoltura, para ese ser que es mi siervo y del cual debe ser sierva vuestra materia. Que a él también le concedáis su tiempo para su meditación, para su trabajo, para su desarrollo, para su culto, para sus deberes espirituales para con su Padre y con los demás espíritus. 11-327-43

Mi paz sea con vosotros.

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