A los enfermos

Libro de la Vida Verdadera

A los enfermos

Hoy me exponéis vuestros sufrimientos para que los alivie y en verdad os digo, que esa es mi misión, a eso he venido, porque soy el Divino Doctor. Mas antes de que mi bálsamo sea en vuestra herida, antes de que mi caricia os llegue, concentraos en vosotros mismos y examinad vuestro dolor, analizadlo, meditad profundamente todo el tiempo que sea necesario, para que de esa meditación toméis la enseñanza que esa prueba encierra, así como el conocimiento que en ella se oculta y que debéis conocer. Ese conocimiento será experiencia, será fe, será mirar de frente la verdad, será la explicación de muchas pruebas y lecciones no comprendidas por vosotros. 1-8-50

El que siente minado su cuerpo por el dolor se pregunta: “¿Si no habrá hecho mal uso de él?” Y contrito me interroga para saber cómo recuperar su vigor que le permita seguir luchando, entonces le digo: Penetrad en el fondo de mi palabra que es la Ley, y en sus preceptos y máximas encontrará cada quien la enseñanza que necesita. 2-41-33

No blasfeméis contra el dolor; lo que debéis destruir es el pecado. El dolor siempre os ha servido para deteneros en vuestra vertiginosa carrera hacia el abismo. 3-56-30

No temáis vosotros que me mostráis vuestro agotamiento y vuestro espíritu decaído; Yo no vengo a pediros imposibles. Escuchad: En este día os pido sólo vuestra atención y que dejéis llegar mi palabra a vuestro corazón, porque es necesario que ella despierte vuestras fibras dormidas para que ilumine a vuestro espíritu, y la fe y la esperanza se enciendan en vuestro corazón como una flama. Esto es necesario para que vayáis preparando el camino y cumpla el prodigio que de vuestro Padre esperáis. 3-70-53

Convenceos de que ya no vivís en los tiempos en que el Padre os lo daba todo hecho, porque a vuestro espíritu le faltaba evolución, experiencia, conocimiento; ahora tenéis que poner mucho de vuestra parte para lograr lo que anheláis o necesitáis. 3-70-54

¿Os desesperáis porque os hablo así? ¿Os desalentáis los que estáis enfermos? Yo concedo en este instante mi bálsamo a todos los que van a abrazar la cruz de la regeneración, de la enmienda, de la recuperación moral y espiritual. También voy a dar la salud a algunos que pronto van a olvidar mi caridad, porque ni siquiera van a darse cuenta de por qué su Maestro les ha sanado; mas en su espíritu he depositado de antemano la semilla que brotó de la enseñanza de este día, y a su tiempo me responderán. 3-70-55

El dolor de unos y de otros llega hasta Mí; para todos, mi amor tiene una gota de bálsamo divino. 3-70-56

Sentidme cerca, sanad y levantaos a la vida para que deis testimonio de mi verdad. 3-70-57

Sean Conmigo los enfermos, los leprosos, los afligidos, los que no tienen paz en su corazón y también los que hayan pecado o blasfemado; a todos los sanaré del cuerpo y del espíritu. 3-82-55

De cierto os digo, que aquel enfermo que supiera guardar, analizar y poner en práctica una de mis palabras de vida, sanaría, porque llevaría guardada en su corazón una gota de mi bálsamo divino. 3-82-56

Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica el cuerpo, así la fuerza de Dios, como un torrente de vida, pasa a través de vuestro espíritu. No hay motivo para estar enfermo si cumplís con la Ley. La vida es salud, alegría, felicidad, armonía; estando enfermos no podéis ser un depósito de los bienes divinos. Mentes, corazones o cuerpos enfermos, el Maestro os dice: Pedid a vuestro espíritu, que es el hijo del Todopoderoso, que vuelva al camino, que sane vuestras dolencias y que os ayude en vuestras flaquezas. 5-134-60

Yo soy la Luz de éste y de todos los mundos, y quiero que os vistáis con esa Luz. Mi palabra es bálsamo de curación, sanad con ella, escuchándola y poniéndola en práctica. Cada palabra es una gota de la fuente de la vida. ¿Por qué si lleváis a Dios en vosotros, estáis enfermos, sufrís y lloráis? Examinaos a vosotros mismos y corregid cuanto haya que corregir, limpiad todo cuanto haya que limpiar. Yo os dije, limpiad el vaso tanto de dentro como de fuera, o sea que vuestro espíritu armonice en voluntad e inspiración con vuestra parte material o humana. Yo modelo vuestra imagen interior, aquella que escondéis a los hombres, pero que a Mí no me la podéis ocultar. Modelad vosotros vuestro exterior, de tal manera que vuestra faz sea un reflejo fiel del espíritu, entonces existirán en vuestros actos sinceridad y verdad. Esa es la razón por la que los hombres no confían en los hombres, porque presentan al mundo una faz, mientras esconden otra. 9-256-7

Veo que venís a confiarme una pena, para que libre de ella a vuestro corazón, y en verdad voy a concedéroslo, mas ello será cuando comprendáis que el mal no hay que curarlo superficialmente, sino en su origen; que además de orar y de pedir es menester la enmienda, la reflexión, la regeneración. 9-276-26

¿Qué mérito tiene que Yo os sane de una enfermedad o que os libre de algún sufrimiento, si persistís en la causa de vuestros sufrimientos? 9-276-27

Orad para que recibáis mi luz y por medio de ella lleguéis a descubrir las causas o el origen de vuestras pruebas y vicisitudes. Pedid para que en vuestra humildad os sintáis fortalecidos, pero antes poned toda vuestra voluntad en evitar todo cuanto os pudiese perjudicar, en el espíritu como en la envoltura. 9-276-28

Venid todos a Mí y sanad de vuestros males, haced que vuestra fe obre el milagro de devolveros la salud y de alcanzar vuestra salvación. El milagro no está en Mí, sino en vosotros, mas no olvidéis que ya no es mi túnica la que habréis de tocar para recibir el prodigio, sino que debéis llegar ante mi Espíritu por medio de vuestra fe y elevación. 9-276-29

¡Cuántos han encontrado su salud en este camino, porque a tiempo supieron descubrir el origen de sus males y pusieron toda su fe y su voluntad en luchar hasta vencer! ¡Cuántos también se han alejado tristes, confusos o decepcionados, sin haber conseguido lo que deseaban porque creyeron que con sólo acercarse a uno de estos lugares de reunión o simplemente con pedir, todo lo tenían ya logrado! Nunca se interesaron por descubrir la causa de sus sufrimientos y tuvieron que alejarse sin haber alcanzado el bien que buscaban. Esos son los que viven sin luz espiritual, los que ignoran la causa de sus sufrimientos, y el valor que tiene la salud o la paz. 9-276-30

Mi paz sea con vosotros.

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